En un blog que lleva el nombre del poemario de su autor, esta tarde se ha hecho una acusación contra lo que no podemos quedarnos callados. Y no nos quedaremos callados simplemente porque su autor MIENTE. Algunos integrantes de El Hablador opinaban que no era necesario responderle a una persona que no goza de ninguna credibilidad. Sin embargo, finalmente coincidimos en que no debemos guardar silencio ante una difamación.
Vayamos por partes. Paso a paso, relajados no más, desmenucemos las mentiras de esta persona. Es claro que el señor aludido ha venido esperando el momento de golpear a este blog, por la sencilla razón de las denuncias que contra él hizo uno de nuestros entrevistados hace unos dÃas. Y es obvio que esperó y esperó, entró y reentró a nuestro blog buscando el comentario descalificador, elitista, racista o insultante que le permitiera catalogarnos con “pruebas” de que éramos un blog basura. Pero como nunca encontró nada de eso decidió dejar de buscar y empezar a actuar.
Esta mañana llegaron cuatros comentarios con el mismo IP (201.230.163.53): dos insultaban abiertamente y en términos fuertes a un conocido escritor; los otros dos fueron publicados (firmados por Max y Preguntón). Es evidente que la persona en cuestión esperaba que publiquemos sus comentarios para postear de inmediato en su blog las “pruebas” de que éramos un blog basura. Incluso, minutos después de la llegada de esos cuatro comentarios, el administrador del Hablablog aclaró en un comment que esos insultos no pasarÃan en este blog. De esa manera el del blog con nombre de su propio poemario se quedó sin armas. Pero no se rindió. Si no podÃa “denunciarnos” con la verdad, tendrÃa que mentir. De manera que más tarde llegaron dos comentarios más: los mismos que él publica en su blog como “pruebas”. Son los siguientes:
Qué tanto hablan de mafias. Ni siquiera al indiecito de VÃctor Choral le hemos permitido la entrada a nuestro inmaculado circuito, menos estarán los Palacios, GarcÃa Miranda o Selenco Vega. Puede ser que la cosa funcione con Yushimito y Stagnaro. Comment by Daniel Salas 02.24.07 @ 11:09 pm”
Ya lo he dicho: lo siento por ustedes, marginados, pero nosotros no pedimos nacer y caer donde caÃmos. Y ustedes saben bien, sanmarquinos, que no hay lugar para todos. Que no todos podemos ser estrellas. No es asÃ, Iván? Comment by gustavo faverón 02.24.07 @ 10:35 pm”
Los dos comentarios llegaron, como se puede ver, con sólo media hora de diferencia y con el mismo IP (200.106.105.61). De inmediato, el blogger mencionado los utilizó para denunciarnos por supuestamente permitir la obvia suplantación de identidad de quienes firmaban con los nombres ahà aparecidos. Pero aquà viene la gran mentira: esos dos comentarios, tal cual los presenta, NUNCA fueron publicados, nunca estuvieron un solo segundo colgados en nuestra página de comentarios. La pregunta es: ¿cómo sabÃa el administrador de ese blog que los comentarios originales decÃan eso si JAMÃS estuvieron publicados en esa versión? Muy obvio: él mismo los escribió. Como sólo censuramos en caso de insultos, esos comentarios fueron editados apenas llegaron porque obviamente no podÃan publicarse firmados con los nombres de las personas señaladas. Se eliminó tres aspectos especÃficos: “el indiecito VÃctor Choral” quedó simplemente como “Coral”, y los nombres ‘Daniel Salas’ y ‘Gustavo Faverón’ fueron reemplazados por ‘anonymous’. AsÃ, con eso cambios, fueron publicados, y asà se mantienen.
Muy barata la treta, muy fácil de desmantelar. Por supuesto que el hombre no es ingenuo y ya puso el parche diciendo que seguramente “borraremos o modificaremos” esos comentarios después de leer su post. No, VÃctor, ni los modificamos ni los eliminamos. Se mantienen tal cual fueron publicados (perdona por cambiártelos y malograrte la jugada).
No tenemos idea de a qué hora posteaste ese texto difamatorio, pero supongo que entenderás que ninguno de nosotros anda todo el dÃa esperando el momento en que nos calumnies. Asà que algunas horas habrán pasado desde que pusiste el post hasta que nos enteramos. Y nadie que no esté mintiendo podrá decir que en ese lapso de tiempo leyó los comentarios, tal como tú los colocas, en nuestro blog.
Nos acusas que en nuestro blog “intervienen los comentarios, se cambia las fechas de publicación, y aparecen y desaparecen los mismos según la coyuntura”. Pues bien, si editar un comentario es quitar el nombre de una persona reconocible que claramente no escribió ese comentario y colocar en su lugar un simple ‘anónimo’ es intervenir, pues sà lo hacemos. Si hay insultos o sobrenombres fuera de lugar, los eliminamos (‘intervenimos’ otra vez). Las fechas de publicación nunca se han cambiado. Y los comentarios no aparecen y desaparecen, sólo se eliminan los comentarios insultantes y esos nunca reaparecieron cuando fueron eliminados en las primeras semanas del blog (cuando no habÃa moderación y todo se publicaba automáticamente).
Sólo dos apuntes finales: entramos a tu blog pocos minutos después de aceptar los comentarios con los cambios detallados lÃneas atrás, y es muy sospechoso que tu post difamatorio ya estuviera colgado. Todos los comentarios necesitan aprobación, aunque en la página del que escribió aparece detrás de los comentarios anteriores. Pero sólo en la computadora del que lo escribió. Quizá por eso pensaste que ya tenÃas “la prueba”. Segundo, si tanto te indignan los que llamas “blog basura”, ¿por qué utilizas para tu post la foto de Puerto el Hueco?
No hay más que decir. Quizá sea tu palabra contra la nuestra. Los lectores sabrán quién miente. Seguramente escribirás una réplica. Puedes hacerlo si quieres. Nosotros no te responderemos más. Esta vez era necesario contestar esa calumnia. Pero no volveremos a perder el tiempo con intrigas*.Â
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