ENTREVISTA A GUSTAVO FAVERON PATRIAU
Sunday March 04th 2007, 5:50 am
Filed under: Entrevistas

faveron.jpg“La prensa ya no es capaz de percibir la importancia de la discusión cultural”

 

Por: Francisco Ángeles

Empecemos hablando de tu época como reseñista en la revista Somos. ¿Sentías alguna responsabilidad en cuanto a que tu opinión podía levantar o enterrar una obra?
La verdad es que nunca sentí que eso fuera posible. No creo que existan críticos en el Perú con el poder de hacer eso. Si yo lo hubiese tenido, Bayly sería ahora un autor en quiebra (risas).

Quizá no en nivel de ventas, que siempre son pocas, pero sí en la manera en que se valoraba las obras reseñadas en el circuito literario…
Hay una cosa que la gente no parece recordar bien: mis reseñas fueron casi siempre sobre literatura extranjera. Somos tenía una página de crítica mía y una de Rocío Silva Santisteban, y ella solía hablar más de autores peruanos que yo. Creo que mi página sí tuvo influencia en la recepción de ciertos autores. Por ejemplo, Edmundo Paz Soldán era desconocido por completo en Lima hasta que empecé a escribir sobre él. Y ahora el Perú es como su segunda casa. No hay libro suyo que no sea reseñado en la prensa peruana.

¿Recuerdas algún escritor peruano que en esa época hayas descubierto al público?

Sí, Enrique Prochazka. De Enrique nadie escribía, era realmente un escritor marginal. Su primer libro de cuentos fue muy poco reseñado y creo que algo de su recepción crítica ahora viene de las lecturas que hice de sus cuentos en el primer momento. No es un éxito librero, pero es un escritor que nadie puede pasar por alto si hablas de nuestra narrativa reciente.

El año pasado publicaste la antología Toda la sangre. ¿Cómo sentiste en general la recepción de dicha obra?

La sentí más o menos como esperé que fuera: incómoda y polémica, difícil de aceptar incluso para algunos de los antologados. Incluso dos de ellos, Oswaldo Reynoso y Miguel Gutiérrez, hicieron observaciones públicas. A la gente le gusta entender el problema como que ambos pertenecen al grupo de los llamados ‘andinos’, pero en realidad no tiene nada que ver con asuntos étnicos y regionalistas, sino que ambos vienen del grupo Narración.

¿No les gustó que también hubiera una visión distinta de la de izquierda en la antología?

Es un asunto ideológico. Ellos son dos marxistas a la antigua, bastante esquemáticos, y además son dos personas que arrastran un conflicto personal que tiene que ver con sus pasados de izquierda radical que, en un contexto como el actual, necesita un reacomodo, lo que les está costando trabajo. Mi introducción a la antología está articulada desde una perspectiva, digamos, neomarxista, recurriendo básicamente a Eagleton y Williams. Eso, sumado a que la mayoría de los antologados son de izquierda, hace difícil de entender eso de que la antología no tuviera una visión de izquierda…

Entonces no les gustó que hubiese textos que no tienen una visión marxista…

Claro, pero eso es de un sectarismo y de un espíritu antidemocrático tremendo. Debo aclarar que ese tipo de reacción fue más de Reynoso que de Gutiérrez, quien sí reconoció la amplitud como una de las virtudes de la antología, pero se enojó con el contenido de mi prólogo. Reynoso, en cambio, parecía simplemente molesto de haber sido antologado junto con ciertos otros autores.

¿A eso del sectarismo te referías cuando dijiste en una entrevista que la antología de Mark Cox era parcializada?

 Era notablemente parcial. La antología de Cox simplemente olvida que la sociedad civil y la izquierda militante son dos entidades incomparables, que la segunda no representa completamente a la primera. Y por otro lado, la antología de Cox sí tenía un evidente prejuicio anti “criollo”. Allí sí es verdad que no había nadie que no fuera de los que suelen ser identificados como “andinos”. Mientras que Toda la sangre, curiosamente, pese a que las críticas provengan de la izquierda y de los autodenominados “andinos”, tenía una mayoría de escritores de izquierda y dos tercios de los autores eran del interior del país. Pero quiero aclarar una cosa: yo uso los términos “andino” y “criollo” casi de modo irónico. He aprendido a tomarlos con distancia para este asunto en particular, por una razón sencilla: culturalmente, todos los autobautizados “andinos” son criollos. Y a veces, al llamarse “andinos” lo que hacen es arrogarse una representación que no tienen.  

LA CARRERA ACADÉMICA, LA PRIMERA NOVELA, LA CULTURA EN LA PRENSA

Alguna vez dijiste que notas una fuerte corriente antiacadémica entre ex  estudiantes de literatura. ¿A qué crees se debe?

Creo que el medio académico peruano hace casi explicable esa reacción. Si quieres ser un investigador, un crítico y un maestro universitario de literatura en el Perú, tienes dos y acaso tres lugares donde lo podrás hacer dentro de un buen nivel, y ninguno de esos lugares te da ni tranquilidad económica, ni condiciones prácticas para la investigación. Si te preguntas cuántas personas en el Perú tienen puestos fijos de profesores de literatura en buenas universidades peruanas, es posible que los cuentes con los dedos de tus manos.

¿Todo se reduce entonces a un asunto económico? ¿O también te refieres a una mala calidad en la enseñanza de la carrera de literatura?

Es económico, pero también institucional. No existen lugares donde desarrollarte profesionalmente. La enseñanza puede fluctuar, y de hecho no es mala si la comparas con la enseñanza en otros países, pero es limitada y se restringe casi absolutamente al bachillerato. La academia peruana tiene limitaciones prácticas debidas a la falta de condiciones objetivas para el estudio y la investigación, y un ambiente tan opresivo desencanta a la gente. Es una reacción explicable acabar pensando que la academia es negativa en sí misma cuando en tu vida sólo has conocido una academia minúscula, cerrada, inactiva y limitada. Sin embargo, en el Perú siguen surgiendo críticos interesantes, como Marcel Velásquez, que demuestran que incluso en un clima opresivo se puede trabajar. Pero son excepciones; deberían ser la regla.

¿Tu partida a hacer un doctorado en Estados Unidos la tenías como objetivo desde estudiante de pregrado o surgió al enfrentarte a ese medio paupérrimo que describes?

Yo me tomé todo el año 95 de vacaciones, decidí pasarme un año leyendo y no trabajar en nada, hasta que se me agotaran los ahorros. Había sido profesor por varios años y estaba harto. Entonces, el año 96, cuando se me acabó la plata,  encontré de casualidad un trabajo en El Comercio. Parecía caído del cielo: todo mi trabajo consistía en comentar libros y películas y me pagaban sueldo de tiempo completo. Entré como redactor y un año después era subeditor de Visto & Bueno. Un año más tarde, era editor y para 1999, al tercer año, era editor de Somos. Tenía tres años de carrera como periodista y era editor de la revista más leída del país; un buen sueldo, un trabajo interesante, etc.

Y entonces, ¿por qué irse?

Porque me di cuenta de que yo jamás había querido ser periodista. Yo entré a El Comercio para comentar libros y películas, y tres años más tarde estaba preparando denuncias sobre la fábrica de firmas falsas de Fujimori (risas). Así que  me di cuenta de que tenía que hacer algo para volver a la literatura. Entonces busqué una beca afuera, y renuncié al diario.

A veces la academia, específicamente la de literatura, parece estar demasiado encerrada en sí misma. ¿Cuál era para ti su atractivo?

Uno básico: yo siempre he entendido la crítica como un género literario más. Para mí, un escritor es un lector y un crítico es un lector a tiempo completo, de modo que yo veo la carrera académica como si fuera el inicio de mi carrera creativa.

¿Estás diciendo que piensas publicar ficción pronto?

De hecho, estoy terminando mi primera novela. Y también estoy corrigiendo mi tercer libro que es el primer libro de crítica que voy a publicar. Publiqué en España un libro de historia, luego en Lima la antología, y ahora he terminado mi primer libro de crítica y estoy por terminar mi primera novela.

Cuéntame algo sobre la novela.

Es una novela de misterio, pero también es una reflexión sobre la posibilidad de construir una historia nacional a partir de momentos límite, como los años de la violencia en el Perú. Pero es una novela escrita completamente en clave alegórica: no vas a ver en ella terroristas y policías, ni bombas, ni nada demasiado realista, aunque se basa en un hecho real.

El hecho real, ¿se puede decir o es top secret?

Es muy secreto, sí. De todas maneras, te puedo decir que los eventuales lectores no necesitan saber cuál fue el hecho real para disfrutar o comprender el libro.

¿Ya tienes editorial, fecha de publicación?

No, no tengo nada de eso. Estoy buscando un tiempo para terminarla, espero que a mitad de año esté revisada y lista para ser enviada a un editor. Pero por ahora no tengo eso en mente, sólo me importa encontrar exactamente el final que quiero. Y también quiero que quede claro que para mí escribir crítica y escribir ficción no son dos ejercicios muy distintos. Ahora mismo sé claramente cuál es el tema sobre el cual escribiré el libro posterior a la novela, el siguiente libro. Y sin embargo, no tengo claro si será un libro de ficción o uno de crítica.

De acuerdo, queda claro que los libros de crítica y los de ficción los ves como unidad…

Los veo demasiado cerca uno del otro.

Volvamos al tema anterior. No me quedó muy claro cuál seria el objetivo al seguir la carrera académica. Me refiero a si existe un compromiso con la cultura, con elevar el nivel intelectual de la gente…

Bueno, la crítica literaria es un ejercicio de aprendizaje, como la antropología o la filosofía. Si uno piensa que la literatura encierra sentidos atendibles, nos describe, nos explica, nos construye, entonces estudiarla es tan importante como estudiar la mente humana o la sociedad.

¿Pero no es un círculo demasiado pequeño (en comparación, no digo al universo total de la población, sino al de los lectores de ficción) quienes lo leen?

Obviamente es un público especializado. Si soy un neurocirujano y escribo estudios sobre la corteza cerebral, tampoco esperaré que me lea todo el mundo, me leerán aquellos que deban hacerlo.

Es cierto. Pero justamente por eso, ¿no está demasiado alejado del publico? ¿No es una actividad demasiado elitista?

Evidentemente es elitista. Tanto como la física termonuclear.

El punto sería cómo esos conocimientos que la crítica obtiene pueden filtrarse a un mayor número de lectores…

Para eso está la crítica de prensa. Pero el punto es el siguiente: la crítica de prensa, más divulgatoria, etc., siempre será mejor ejercida por quien mejor haya estudiado la literatura. Si yo un día quiero enterarme de cómo funciona el cerebro humano, prefiero que me lo explique un científico, no que me lo explique alguien que sea tan ajeno al tema como yo. Entonces, si quiero leer algo sencillo sobre literatura, claro y al alcance de cualquiera, que lo escriba un crítico de verdad, pero que escriba para todo el mundo.

¿Hay alguna crítica que hacer, no a la academia en sí, sino a la manera en que la ejercen algunos? Pensaba en el lenguaje a veces indescifrable de algunos académicos…

El lenguaje de los académicos puede ser difícil porque el tema es difícil o porque el académico no tiene nada que decir. Pero hay que saber distinguir esos dos casos. Hay que tener en cuenta que el lenguaje difícil no debe llevarte a descalificar las ideas. Justo en la mañana estaba viendo un documental llamado Zizek!. Zizek aparece en una escena mirando la tele, y en la tele hay una conferencia de Lacan. Zizek, como sabes, es un lacaniano fanático. Y Zizek dice, en el documental, que Lacan es un posero, que su lenguaje es difícil gratuitamente, que el estilo de Lacan es lamentable. Pero también dice que nada de eso debe hacernos olvidar que Lacan no está diciendo idioteces.

De acuerdo, es un ejemplo muy bueno. El problema es que para los no especializados no es fácil darse cuenta qué hay detrás; es decir, si hay ideas o es puro palabreo…

Claro, la academia debería ser capaz de distinguir, y no siempre puede. Pero también es verdad que la academia en todas las disciplinas genera jergas y lenguajes propios. A la literatura a veces se le quiere pedir que sea la única disciplina académica al alcance de todo el mundo, y no es así. Nadie irá nunca a pedirle a los químicos que dejen de usar palabras de catorce sílabas. Y una cosa más: yo digo desde hace tiempo que la crítica académica peruana es nuestro género más fuerte en las últimas generaciones. Es una lástima que fatalmente sea el género más marginal.

Casi no hay ni críticos “periodísticos”…

Es cierto, la prensa ya no es capaz de percibir la importancia de la discusión cultural. Y cuando digo la prensa me refiero a los empresarios y a los directores, que deberían asumir ese asunto con más responsabilidad. Yo antes pensaba que todo el problema era que había una visión paternalista de los dueños y directores de medios hacia el público lector, a quien juzgaban incapaz de interesarse en ciertos temas o incapaz de acceder a ellos. Cada vez estoy más convencido de que no es paternalismo, sino que los dueños y los directores son genuinamente ignorantes en su gran mayoría, y ven la intelectualidad y el arte como frivolidades, como cosas irrelevantes. Además, claro, de tener una visión comercial muy miope: juzgan que todas las secciones del diario deberían ser mayoritariamente atractivas. Y eso es absurdo. No se puede atraer a la misma cantidad de lectores con la página de artes plásticas que con la página de fútbol de los lunes. Los medios deberían recordar que no son sólo negocios ni únicamente sitios de expresión, sino que son también promotores de cultura y de debate.

Y eso difícilmente va a cambiar, ya que sería utópico un curso de cultura general o de refinamiento intelectual para empresarios y directores…

 En verdad, los directores pueden seguir siendo ignorantes el resto de su vida, y eso no debería afectar la inteligencia de sus medios: bastaría con que se dieran cuenta de que para dirigir las páginas de cultura se necesita especialistas, igual que con cualquier otra sección, y que le dieran a esos especialistas los medios que le dan a los demás. Nadie confía la sección de economía a un neófito en economía, pero sí se asigna la sección cultural a gente absolutamente ajena al medio cultural. Eso ya no es sólo un signo de desprecio, sino un signo de ineficacia incluso desde el punto de vista empresarial y comercial. Los medios ven las páginas culturales como relleno. En varios casos son una subsección de las secciones de espectáculos. Nadie que se valore como intelectual quiere ser el columnista de libros de una sección de espectáculos en que su columna se turnará con la de una reina de belleza que dé consejos de charm o un animador de la tele con delirios de artista.

¿Se te ocurre alguna salida a esta situación?
Espero que espacios como los blogs, por ejemplo, se conviertan en una alternativa un poco más mayoritaria. Y hay otra cosa: ya Mirko Lauer señaló que los blogs literarios son bastante más interesantes que las secciones culturales de los diarios. El hecho de que él lo dijera en su columna de La República es un indicio de que, en algún momento, la mentalidad más creativa de los blogs pueda “contraatacar” y ganar posiciones dentro de los medios tradicionales.  

 LOS BLOGS Y LA ACTUALIDAD LITERARIA PERUANA  

Ya que mencionaste a los blogs, ¿cómo nace la idea de abrir el tuyo?

Recuerdo que Daniel Salas me animó. Me dijo que había una serie de blogs peruanos de literatura y que salvo un par, el de Iván (Thays), por ejemplo, la mayoría era bastante pobre y algunos, incluso, vergonzosos. Daniel estaba indignado porque había visto que muchos comentarios en los blogs eran hechos por personas que parecían a la claras ser estudiantes de literatura, pero solían ser comentarios racistas, homofóbicos, sexistas, clasistas, etc. Y yo le dije ¿es tan fácil abrir un blog?, y él me dijo es facilísimo, y me fue diciendo qué hacer y antes de que me diera cuenta, ya tenía un blog. Y como no tenía nada que poner, puse una reseña sobre Pudor que una revista española me había pedido y me había censurado.

Cuéntame sobre las distintas etapas del blog en lo referente a los comentarios.

Al principio no había filtros. Durante mucho tiempo la mayor parte de los insultos, casi todos, eran contra mí, y a mí me parecía que no había problema con publicarlos. Pero en algún momento comenzaron a aparecer ataques anónimos contra otras personas, entonces fue que comencé a poner filtros. Ahora simplemente leo todos los comments antes de que salgan, así que los anónimos insultantes no llegan a aparecer.

¿Por qué crees que llegan tantos insultos contra ti?

Yo creo que el anonimato promueve lo peor de la gente; hasta tal punto que es difícil saber si la gente que manda los comentarios más agresivos y violentos tiene en verdad algo contra mí. Pero es sintomático el hecho de que casi nadie me insulte con nombre y apellido, excepto un par de kamikazes de los que no vale la pena hablar.

Eso de kamikazes podría darle la razón a algunos que te señalan como autoritario. Es decir, si se meten conmigo deben ser suicidas…

No, no lo digo por eso. Digo que son kamikazes porque literalmente se hacen daño con las cosas que escriben. Más allá de mis respuestas. Por ejemplo, ahora entre los comments recibidos en este fin de semana (N.R: la entrevista fue realizada dos semanas atrás) hay dos que han llegado con firma, perfectamente identificados, de gente que me insulta y me dice “ahora insúltame”. Y lo peor es que yo no tengo la más remota idea de quiénes son esas personas y por qué quieren que las insulte…si eso no es ser kamikaze, no sé qué es.

Constantemente se dice que descalificas muy rápido a quienes debaten contigo. ¿Eres intolerante?

Puedo tener un bajo umbral de paciencia, si quieres…

En todo caso, ¿qué desborda tu poca paciencia?

Básicamente, los insultos, y sobre todo los insultos a otras personas.

¿Recuerdas alguien con quien hayas debatido en tu blog (con su nombre o con seudónimo) con quien consideras que hubo una discusión productiva?

 Por supuesto. El libro Toda la sangre surgió de una discusión en el blog.

¿Recuerdas con quién?

 Los lectores, varios lectores, muchos de ellos anónimos, fueron señalando uno a uno cuentos y novelas que trataban el tema de la violencia política. Y Ezio Neyra me contactó luego a raíz de eso. El blog le dio la idea de convertir esa discusión en una antología. Yo básicamente decía que la literatura sobre este tema comenzó casi al mismo tiempo que la guerra misma, pero algunos lectores decían que no, que era una moda reciente… Los ejemplos empezaron a surgir. Peter Elmore, por ejemplo, mencionó el cuento de Pérez Huarancca, y de hecho todo el análisis de ese cuento que aparece en mi prólogo surgió de una discusión en el blog con Peter, Daniel y algunas otras personas, incluyendo anónimos.

Hablemos un poco sobre tu otro blog, Quipu. Cuéntame cómo evalúas este proyecto en el tiempo que lleva en marcha.

Quipu para de tiempo en tiempo porque lo hago yo solo y no tengo tiempo de revisar todo lo que llega.

¿Hay algún escritor publicado en Quipu al que nadie conocía antes y del que te sientas especialmente orgulloso?

Para mí es difícil saber quiénes eran desconocidos del todo antes, porque yo no estoy metido en ese mundo en Lima. Pero lo que sí me enorgullece es que gente como Ezio Neyra, Luis Hernán Castañeda, César Gutiérrez y varios otros, que ya tienen una carrera y cierto reconocimiento, hayan enviado sus cosas a Quipu. Y que autores consagrados como Alonso Cueto hayan publicitado el blog en la prensa y comentado textos de escritores novatos. Siento que eso es un gran respaldo para los autores nuevos que aparecen allí. Les da la sensación cierta a los nuevos de que son recibidos dentro de una comunidad, una comunidad de escritores. En un medio donde la paranoia de las argollas y el rechazo, y también la marginación real, son la moneda corriente, esa apertura de algunos escritores para aparecer junto a los nuevos me parece notable.
¿Qué tan al tanto te mantienes de la actualidad literaria peruana?
 Tengo subidas y bajadas, no estoy perdido, pero no es mi interés fundamental, aunque parezca paradójico. Tengo la percepción de que hay una generación muy joven de escritores que quiere que los críticos escriban sobre sus libros antes de que ellos escriban los libros. Yo creo que es en gran parte una consecuencia de las expectativas de mercado que tienen. Por eso, los escritores jóvenes no parecen muy interesados en lo que los críticos digan sobre ellos, en entrar en un diálogo con lo dicho por la crítica (incluso si es un diálogo casi privado). Les importa que el crítico diga que el libro es bueno y reniegan si dijo que es malo. Pero no reaccionan ante el contenido de las críticas. Es como si sólo les interesara la frase que pondrán en la contratapa…

Y sería básicamente por figuración, ya que plata no van a ganar…

El arte siempre ha estado ligado al narcisismo, así que no creo que vaya por allí el rasgo fundamental. Creo que la crítica de prensa es vista como uno de los filtros que deben pasarse para que el libro sea exitoso. Eso lamentablemente hace que se olviden de que la crítica es una instancia de diálogo creativo e intelectual.

La cuestión es si acaso existe una critica a la altura para que sea adecuado entrar en diálogo…

Claro, lo que dices es cierto. Los escritores tienen todo el derecho del mundo de que sus libros no los critique un neófito o un arrogante o un bilioso que no dirá nada interesante sobre ellos.

Algo que me llama la atención es que se hable de una nueva generación (en sentido amplio), de un boom de narradores, etc… ¿No era exactamente igual en los noventa? ¿No se decía lo mismo?

Claro. Es que ahora le llaman generación a lo que antes llamaban promoción (risas).

¿Podrías comparar a la generación con la promoción? ¿Se ha elevado el nivel o es muy prematuro definirlo?

Me parece injusto comparar a estos escritores en masa. Me parece que Castañeda y Alarcón están más cerca de consolidar una obra y un universo ficcional propios, o quizá ya lo hicieron. Neyra tuvo un primer libro mejor que el segundo, y eso ha conducido a gente a hablar de que su crecimiento se ha detenido.¡Es absurdo! ¡Es su segundo libro! El primer libro de Ezio habla claramente de un talento que hay que observar y seguir.

Algo similar se dijo de Castañeda después de Hotel Europa…

Con Castañeda creo que el error es mayor, porque Hotel Europa es un libro superior al primero. Tiene baches y problemas, pero son los baches y los problemas que sólo se puede poner a sí mismo un escritor con gran talento, con gran imaginación y con una intuición importante de que quiere hacer algo propio y distinto.


29 Comments so far
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Faverón dice que Reynoso y demás Narración no se pueden quitar fácilmente el caracter literario izquierdoso de su literatura última. Pero El goce de la piel, por ejemplo, tiene una carga idelógica notable? No lo creo. En tal sentido, el problema es que a Reynoso, desde la aparición de En octubre… lo han criticado, más que por lo que escribe en sus libros, por lo que dice o hace. Eso ha ocurrido hace décadas con sus primeros críticos, y al parecer el prejuicio ese sigue vigente.

Comment by Diego M. 03.04.07 @ 6:41 pm

“El primer libro de Ezio habla claramente de un talento que hay que observar y seguir.”

???????????????

Comment by forns 03.05.07 @ 12:13 am

Será interesante leer la novela de Faverón. Veremos si es como Micky Rospigliosi cuando lo mandan de delantero o si en verdad conoce su cuento.

Comment by Julius 03.05.07 @ 2:41 pm

Buena la entrevista y las apreciaciones de Faverón, salvo pequeños detalles, como el de señalar que Hotel Europa es mejor que su antecesora.

Comment by Jorge 03.05.07 @ 5:21 pm

Diego M: dejaste ese mismo comentario en mi blog y te lo respondí. Si no has visto la respuesta, la coloco aquí debajo:

Hola, Diego.

Nunca he dicho que Reynoso deba dejar de ser izquierdista o dejar de hacer literatura de izquierda. Decir eso sería una arbitrariedad sin sentido de mi parte.

Dije, sí, que Reynoso y Gutiérrez están teniendo dificultades para reacomodar su perfil público luego luego del colapso de Sendero Luminoso, y que parte de esas dificultades se expresaron en las reacciones de ambos a Toda la sangre.

Por otra parte, me parece completamente transparente la posibilidad de seguir la pista del marxismo de Reynoso en “El goce de la piel”. Es más: yo he hecho precisamente eso en una larga reseña aparecida hace un tiempo en Hueso Húmero:

http://huesohumero.perucultural.org.pe/4711.shtml

Repecto a lo que dices al final: nadie me preguntó nada en la entrevista sobre la obra de Reynoso o Gutiérrez. Se me preguntó sobre la recepción de la antología y yo respondí.

Gustavo

Comment by Gustavo Faverón Patriau 03.06.07 @ 3:26 am

Sì Gustavo, sì leí tu respuesta en Puente Aereo, pero no he contestado allí porque la línea de los coments iban por otro lado. Naturalmente, abarcaban el tema de tu último post.
Ya había leído antes la reseña en Hueso… por recomendación del propio Reynoso, a quien dicho sea de paso, le gustó mucho.
Mi comentario va por otro lado. Por la excesiva notoriedad que se le da a la ya desfasada ideología de los Narración. Por qué no hablar de su obra, simplemente, que es finalmente lo que importa. Por ejemplo, los que admiran a VLL lo hacen por sus libros y no por que aparece a cada rato hablando de política. Lo mismo sucede con Grass, Saramago y demás. Obviamente, esa es una escala mayor.
Ahora, para Reynoso, las manifestaciones políticas han sido contraproducentes, tanto para la recepción formal de su obra como para una posible internacionalización. Aunque esto último pareciera ser muy discutible aún.
Y finalmente, pues si no te lo han preguntado en la entrevista, me permito pedirte tu opinión acerca de lo que representa la obra de Reynoso fuera de cualquier prejuicio. Específicamente, a nivel del lenguaje, que es, me parece, su aporte máximo.

Comment by Diego M. 03.06.07 @ 4:22 pm

El trío vuelve al ataque, pero siempre les gusta mostrar que se trata más bien de “defensa”. Levantando un escudo prematuramente, Ivan Thays dice que ya debe haber por allí medio centenar de resentidos esperando la novela de Faverón para pulverizarla; creo que su error consiste siempre en subestimar en bloque a quienes señalan las arbitrariedades que suele publicar en su blog (”según mi encuestita, el realismo está en crisis”, “me lo dijo mi tío Pitol”). En realidad, entre quienes siguen la dinámica de la vida cultural del Perú, no debe faltar quien le desee muy buena suerte a Faverón en la ficción, no sin antes mencionar que en la crítica no ha logrado nada sobresaliente. Le falta imaginación y riesgo, ese factor que le da vida a los ensayos literarios de alguien como Vargas Llosa, por ejemplo; tal vez ello esté relacionado con las flores con que baña a la academia. Sus ejemplos son de veras graciosos (”si yo soy un neurocirujano…”, “si me interesa la física nuclear”, “si quiero saber de la esquizofrenia…bla, bla”), como si la literatura fuese una ciencia de conocimientos tan definidos como los de la Química. Es además, Faverón, modesto cultor del eufemismo: “no tengo mucha paciencia” en lugar de “soy autoritario”. En el mundo de la literatura, como en el de la medicina, no puede haber “opinión espontánea”, hasta el “me gusta” puede convertirse en delito, y por esta verdad que no requiere ser demostrada, es necesario enviar al señor Luis Aguirre a la Universidad para que tome un cursito de Figuras Literarias (¿recuerda este episodio ingrato el señor Faverón?). El tercer vástago de la corte, cultiva la modestia como nadie. Se trata del señor Salas. Cada vez que opina dice: “no es que me considere un experto, pero…”, y se despacha un discurso con una autoridad no de experto, sino de genio. Arrasar con la opinión espontánea, intentar crear un cenáculo en que solamente tienen cabida los peritos, aplastar a la comunidad de “resentidos” que intenten derribar los muros, es una tarea afortunadamente imposible. El río suena porque piedras trae y la gente se ha dado cuenta hace mucho que en el discurso del señor Faverón no solamente hay autoritarismo, sino también malicia. Aquí en el pueblo de Pepo le deseamos, de verdad, buena suerte al señor Faverón en su incursión en la novela. Talento e inteligencia no le faltan, de eso estamos seguros. Pero no basta con tener razón y talento, también son necesarios los modales.

Comment by Ché Copete 03.06.07 @ 9:18 pm

Es una buena entrevista, alturada y que busca mantener el debate de lo literario tal y como debe ser. Las preguntas buscan que el entrevistado se aproxime a indagar en lo que considera, a su entender, la literatura peruana última. Desgraciadamente, esas respuestas no llegan a convencer del todo.

Comment by Johnny 03.06.07 @ 9:45 pm

Este Che Copete está un poco perdido y es obvio que o bien le gusta tergiversar o bien no entiende nada. La última (y única) vez que recuerdo haber usado la expresión “no soy un experto” me refería a Wittgenstein. Y, en efecto, no soy un experto en la obra del austriaco (aunque algo aprendí con Mario Montalbetti). Pero precisamente lo que estoy haciendo notar es que no hay que ser un experto para dar una opinión cuando es obvio que algo anda mal. Quien vea mi comentario se dará cuenta que no era en absoluto ni autoritario ni con aires de genialidad. Por el contrario, estábamos discutiendo un texto (el de Mónica Beleván) que pretende ser igenioso y profundo pero que es notoriamente desinformado y trivial. La retórica autoritaria no debe confundirse con la opinión informada.

Pero hay una presuposición de fondo en las ideas de Che Copete, una presuposición que debemos desterrar: la idea de que no debería haber una comunidad de expertos. Eso sí que sería muy dañino. Por el contrario, el país necesita de expertos y resulta bastante estrafalario que alguien proponga que está mal que haya un grupo de gente que sepa mucho sobre ese tema. La comparación con las llamadas ciencias duras no es, pues, banal: toda disciplina desarrolla su jerga y su propia complejidad. Eso no tiene por qué estar mal en principio, en tanto que esa jerga y esa complejidad cumplen con la función de hacer más comprensible el objeto de estudio. Siguiendo el consejo de Che Copete, habrá que pedirle a los médicos e ingenieros peruanos que no estudien tanto, pues, porque se alejan de la gente.

Comment by Daniel Salas 03.06.07 @ 10:36 pm

De acuerdo con Salas acerca de la necesidad de que existan expertos. Recuerdo que hace un tiempo, Faverón posteó un texto en el que, con toda justicia, criticaba la frase “sobre gustos y colores no han escrito los autores” (y sus variantes), frase que muchos (nada expertos) utilizan como caballito de batalla cuando discrepan de alguien que evidentemente conoce del tema mucho más que ellos.

Comment by El lord 03.06.07 @ 11:02 pm

ok. pero la pregunta es: qué entendemos por expertos? un doctorado, una càtedra, un título? no son pocos los casos en que las mejores críticas las hace un escritor, no un crítico de carrera.

además, sigue siendo tramposa la comparación con la química o la física (o los carritos sangucheros, como alguna vez dijo salas). la literatura es arte, no? es decir, subjetividad y mucha. y sí es válido aquello de “sobre gustos y colores”. claro, los autores han escrito, y mucho, sobre esos asuntos -léase “estética”-, pero tambien es cierto que hay muchas lecturas posibles sobre un texto X. y si el que critica duramente el texto X no es un doctor en literatura pero expone sus argumentos con claridad (y estilo, cosa que falta y que faverón o salas aún no consiguen) pues hay que leerlo. y contradecirlo también, pero no ridiculizarlo, como tantas veces hicieron los ya mentados.

por ejemplo, cuando luis aguirre dijo que no entendió gran cosa del libro de iparraguirre, dónde estaba el delito? acaso nadie entendió que esa era un forma de decir que el autor se perdió en pura retórica y descuidó el argumento? yo, que leí ese libro, concuerdo con el crítico (iparraguirre podrá ser un buen prosista pero no sabe cómo contar bien una historia). y de hecho me pareció totalmente desproporcionado hacerlo leña en ese blog absurdo llamado “bata japonesa” (donde por lo general nadie leía los libros criticados: sólo leían las reseñas del libro… quí buiiina… y así exijen rigor?).

y, por último, el hecho de que los “expertos” hagan la crítica no garantiza la objetividad y la ausencia de mala leche (estudiar te quita los prejuicios y los anticuerpos en contra de tal o cual escritor? no lo creo; más bien, te da armas para sustentar -y TODO se puede sustentar- esos prejuicios).

Comment by spike 03.07.07 @ 1:30 am

Ser experto no debe signficar ser esóterico. El señor Salas debería recordar que toda profesión es un servicio. En eso no hay diferencia con el recogedor de basura. Cuando el crítico olvida eso piensa que está sobre el lector hipotético al que sirve y a la obra literaria misma. Nadie dice que no debiera haber una comunidad de expertos, pero, como muchos expertos piden en norteamerica, con modales y convicciones verdaderamente democráticas. Eso no significa que el hallazgo intelectual se determina por mayoría sino que en una comunidad regida por convenciones y consensos la verdad debe presentarse (si aun tiene algún contenido ese término) como un aserto de valor contingente, perecible y siempre discutible (la verdad de x es todo aquello de x que no se discute) y no como el martillo con que se aplasta la cabeza del ignaro (y es que esta categoría de ignorante carece de sentido sino es respecto de algo y todos lo somos, si somos capaces de imaginar un contexto adecuado, conque espetarla es solo una manera de reducir la discusión asi se tenga argumentos para ello).

Comment by El negro ambrosio, epistemólogo anitautoritario 03.07.07 @ 2:04 am

La intervención del negro Ambrosio es una opinión sobre el tema que se discute aquí o un fragmento de la novela de César Gutiérrez?

Comment by No entiendo nada 03.07.07 @ 2:55 am

Veamos.

En primer lugar: eso de que las mejores críticas las hace un escritor y no un crítico de carrera no lo tengo claro. Mucha gente lo dice, pero la evidencia no parece sostener esa tesis: Bakhtin, Auerbach, Steiner, Bloom, Gonzalez Echevarría, Rodríguez Monegal, Eco, Rama, Barthes, Vargas Llosa han sido y son todos críticos de carrera vinculados con la academia. El mismo Piglia es profesor en Princeton.

En segundo lugar: la impostura intelectual puede producirse en todas las disciplinas, esto no es privativo de la crítica literaria. Hacer el trabajo mal, con finalidades sofísticas o de mera capitalización de prestigio (o sea, pedantería) es malo para el historiador, el sociólogo, el sicólogo, el filósofo o el ingeniero de sistemas. En eso estamos de acuerdo. Pero eso no significa que se les pueda pedir que, por favor, sepan menos, ya que no se les entiende. No le podemos pedir a Stephen Hawking que sepa menos por el mero hecho de que no alcancemos a comprender su teoría sobre el origen del espacio y el tiempo. Le podemos pedir que nos la explique a los no especialistas, esfuerzo que él hace a pesar de su parálisis. Hay una manera de servir al público no especializado y hay una manera de comunicarse con los otros especialistas. Pero, desafortunadamente, ser experto implica ser esotérico, aunque ello no significa que el trabajo no posea impacto. Y ya es un lugar común decir que no podemos hablar de verdades definitivas, pero sólo podemos cuestionar las verdades establecidas a partir de buenas razones, con la ayuda de nuevas evidencias o de nuevas teorías. Cuestionar por cuestionar no lleva a nada.

Spike ha aludido al post sobre la crítica de Luis Aguirre al libro de Alexis Iparraguirre. Yo creo que el comentario de Luis Castañeda (quien sí había leído el libro) fue excesivo pero hay que comprender las razones: Luis Aguirre estaba reconociendo que no valía la pena hacer crítica, que eso le parecía un simple ejercico retórico para el cual ya estaba muy grande. Sospecho que Aguirre, que no es ningún tonto, estaba atravesando un mal momento (tal vez una crisis de vocación) pero que se permitió expresarse con total desprecio por una tarea que muchos consideramos valiosa e importante. En efecto, hubo un cruce de intereses y de perspectivas éticas radicalmente distintas y por ello se produjo ese choque, demasiado fuerte para haber surgido de una columna escrita a la ligera.

Lo que menciona Spike permite recordar un detalle muy interesante: a saber, que Luis Hernán Castañeda estaba saliendo finalmente en defensa de un libro de Alexis Iparraguirre. Si hubiera la “mafia” de la que tanto se habla, sin duda a Castañeda no se le habría permitido hablar bien del libro de una persona con la que Iván Thays ha tenido tantos justificados conflictos. Pero es obvio que no hay tal mafia, que Iván no le puede decir lo que puede o no puede hacer y que Luis Hernán pudo escribir ese post sin que nadie lo censure por ello.

Saludos.

Comment by Daniel Salas 03.07.07 @ 3:07 am

Muy al estilo de Faverón, el señor Salar comienza diciendo que “el Copete está perdido o no entiende nada”. Ajústese la correa majo, que a esas fracesitas descalificadoras ya nadie hace caso. Si viene Thays, autor de un libro construido con frases de otros; o Faverón, cuyas críticas nunca tienen un valor independiente del texto que tratan; o Salas, que confunde seriedad con tedio y parece que jamás tuvo la fortuna de hallar, siquiera por casualidad, una feliz expresión (ver su blog); y dicen a coro “el Copete es un ignorante”, no me duele en absoluto. El respeto se gana con respeto. Y en los blogs de ustedes se ha practicado el desdén tan sistemáticamente, que la gente ya se ríe cuando sacan las garras. Otra cosa, nunca manifesté el deseo de que la crítica académica desaparezca; solamente afirmé que hay otro tipo de aproximaciones que también tienen derecho a un espacio de expresión. Póngase a pensar seriamente señor Salas, ¿cree usted realmente que esa chica de Caretas volverá a publicar una reseña después de la golpiza que le aplicaron ustedes? De veras se lo digo, una cosa es disentir y otra completamente diferente aplicar un “apanao” con razones.

Comment by ché copete 03.07.07 @ 5:05 am

Y esta opinión espontánea, ¿merecerá algún espacio?

Aparentemente, a la hora de componer su libro La Disciplina de la Vanidad, Iván Thays no solamente andaba leyendo a Calasso, Nabokov, Pitol y Pessoa, sino también andaba visitando muchas galerías de arte moderno, poniendo especial énfasis en el collage. Si no cómo se explica el zurcido visible con que trabajosamente ha unido los retazos extraídos de otros libros que no son de su autoría. ¿Habrá publicado una novela o su fichero? Podríamos escribir aquí sobre el arte de la cita, pero adelantemos solamente que citar de este modo muestra que lo citado no ha sido asimilado, ya que al no poder integrarse al texto de manera natural termina haciéndolo a la fuerza. Hay momentos en que Thays simplemente soluciona el problema así: “Dice Pessoa, dice Calasso, dice Pitol…etc.” Si en esto consiste la disciplina, la ambición; si así es como se llega a apestar a literatura como el viejo Onetti, entonces vayamos todos comprando perfumes, porque en dos días publico yo mi fichero y le agrego la historia de un pequeño congreso literario en Huaraz.

Comment by ché copete 03.07.07 @ 5:37 am

Sr. Daniel Salas
Pte.

Quisiera saber a dónde quiere llegar usted metiendo en el saco de la supuesta “mafia” a un escritor talentoso como Luis H. Castañeda. Mi pregunta va más ligada a que el propio Iván Thays, supuesto paladín de la supuesta “mafia” ha afirmado hace mucho que Castañeda y la reciente camada de escritores jóvenes forman parte del clan “Los cachorros”, conocido por jugar play station con el autor de “La disciplina de la vanidad” .
Si ya Thays en la entrevista publicada la semana pasada ha señalado con claridad los requisitos para ser tomado en cuenta por parte de El Comercio, Somos y Perú21, y que desgraciadamente estos requisitos (o circunstancias) impliquen el hecho de que al grupo de Thays se le llame “mafia”, también lo tengo claro.
Lo que no tengo claro es la relación Castañeda-Thays que usted hace mención, al referirse a la reseña de Yparraguirre. ¿Es que acaso pertenecer a “Los cachorros” y jugar play station con Iván Thays significa ya ser parte de su grupo, y por ende que me reseñen en El Comercio?
Sí es así, empezaré a practicar desde ya y me olvido inmediatamente de mi Súper Nintendo.

Comment by San Guchito 03.07.07 @ 7:27 am

Si yo fuera autoritario, entonces lo que haría sería lo siguiente: me buscaría un seudónimo como “Che Copete” y entraría en este foro a decir que J no tiene talento, K es un plagiario y L es un aburrido, y lo haría incluso si eso no tuviera que ver ni remotamente con el tema en discusión. Curiosamente, las víctimas de mis críticas serían con exactitud milimétrica las mismas personas que son atacadas por los blogs basura, con los mismos seudoargumentos (y el mismo estilo de quejosillo atribulado), y terminaría convirtiendo un foro que tenía la intención de discutir un tema serio en una tribuna para mis ataques enmascarados.

Una cosa es decir, como hace Daniel, “el Copete está perdido y no entiende nada” y luego explicar con precisión por qué se ha afirmado eso; y otra cosa muy distinta es cortar una discusión sobre el valor de la crítica académica para decir, porque se me da la gana y me creo con derecho a todas las pataletas anónimas del mundo, algo como “Thays tijeretea a otros escritores”. Esa tendencia a destruir la conversación para volverla un cruce de ataques indiscriminado es la quintaescencia del autoritarismo.

Ahora, tengo que decir otra cosa: para un profesor universitario que trabaja en el extranjero, no es colaborador fijo de ningún medio peruano, no tiene un programa en la tele ni en la radio, no tiene ningún contrato con medios de prensa desde hace siete años, ni tiene ningún contrato con una universidad peruana desde hace ocho años, y no ha publicado más de diez o doce artículos en el Perú en la última media década, hay, después de todo, un retorcido y enterrado halago en esas acusaciones de autoritarismo, pues a nadie que no tenga una autoridad se le puede acusar de autoritario, de modo que quienes lo hacen están asumiendo como punto de partida que yo tengo alguna forma de poder, a pesar de que mi medio de expresión más común es un simple blogcito como cualquiera, al que solamente mantienen en pie las ideas. Lamentablemente para mi ego, es falsa la presunción de los acusadores: no tengo ningún poder en el Perú porque no formo parte de ninguna estructura de poder en el Perú.

Comment by Gustavo Faverón Patriau 03.07.07 @ 2:53 pm

Señor San Guchito:

El ejemplo me parece claro. La idea de “mafia” o “secta” implica un grupo cerrado que ha llegado a un acuerdo para manipular la opinión excluyendo e incluyendo de manera prejuiciosa (y no basada en méritos literarios). Iván Thays ha promovido la obra de Luis Hernán Castañeda y todos saben que son amigos. Muy bien, siguiendo el principio de la argolla, es impensable que un miembro de este grupo elogie la obra de alguien que está excluido y que se queja de ser excluido por la famosa “mafia” o “secta”. La argolla implica un quid pro quo y un fuerte sentido de exclusión. Pero este no ha sido el caso.

Comment by Daniel Salas 03.07.07 @ 5:38 pm

Todos los que rebuznan aquí son unos ágrafos.

El faro

Comment by El faro 03.07.07 @ 6:24 pm

además, sigue siendo tramposa la comparación con la química o la física. la literatura es arte, no? es decir, subjetividad y mucha. y sí es válido aquello de “sobre gustos y colores”. claro, los autores han escrito, y mucho, sobre esos asuntos -léase “estética”-, pero tambien es cierto que hay muchas lecturas posibles sobre un texto X. y si el que critica duramente el texto X no es un doctor en literatura pero expone sus argumentos con claridad, pues hay que leerlo. y contradecirlo también, pero no ridiculizarlo.

Eso es muy cierto Spike. En todo caso, la existencia de un grupo de expertos, como postula Daniel Salas, no sería nunca un sinónimo de núcleo cerrado de gentes que digan “sólo yo y mis iguales podemos opinar”.

Sr. Daniel Salas, llevando su razonamiento al absurdo, solo los egresados de literatura deberían escribir,leer y opinar sobre literatura. Yo que soy cajero bancario, ¿qué hago?

Comment by El cajero del Scotia 03.08.07 @ 12:23 am

Querido Faro:
Iluminado has de estar allá arriba. Desde el fondo te escribe El Hoyo. Para decirte solamente lo difícil que debe resultar ser ágrafo cuando se escribe solamente un renglón.

Comment by el hoyo 03.07.07 @ 8:28 pm

Cajero:

Ese punto que toca Ud. ya lo aclaré hace tiempo. Todos podemos hablar fundamentadamente de cualquier cosa.

Hay un punto válido en sus observaciones. En efecto, la literatura, siendo un producto cultural, es un objeto que produce una experiencia y, por tanto, quien la goza o padece está en una situación particular, que no es exactamente análoga a nuestra relación con la química y la física (disciplinas que explican cómo vivimos pero que no se enfocan en la formación de nuestra ética). Digamos, entonces, que la literatura es parte de un discurso más intersubjetivo, que nos toca. Ese compromiso que Ud. señala me entusiasma: es el que deberíamos tener respecto de todas las artes.

Pero el hecho de que la literatura se parte de una práctica social no quiere decir que no pueda o no deba haber especialistas en la materia. No creo que nadie haya tratado de dar a entender que solamente los especialistas pueden opinar. Sin embargo, lo que sí me queda claro es que los especialistas deben (porque es su obligación) estudiar los fenómenos culturales a fondo.

Comment by Daniel Salas 03.08.07 @ 2:27 am

No logro entender cómo el autoproclamado crítico literario Daniel Salas puede fungir de tal si cuando escribe es bien difícil entenderlo. Pienso que para criticar algo, sobretodo si es Literatura, hay que tener el don de la buena escritura. Por lo demás, me gusta esta blog. Gracias por el trabajo, chicos.

Sandra

Comment by Sandra 03.10.07 @ 2:24 am

Muy de acuerdo, Sandra. Hay que tener el don de la buena escritura. Ah, se escribe “sobre todo”; “sobretodo” es otra cosa.

Comment by sandro 03.10.07 @ 6:02 pm

Okay, sandrito, un error de digitación lo tiene cualquiera. Pero para criticar, primero aprende a escribir tu nombre, que se escribe con mayúscula. Precisamente a esto me refería en mi comentario anterior. La ignorancia es atrevida. Por favor, solo pido un poquito más de humildad para fijarse en la paja del ojo ajeno, caballeros.

Comment by Sandra 03.10.07 @ 7:26 pm

faveron hace referencia a los kamikases que lo insultan. pero a aquellos kamikases nunca les responde, solo se conecta con los anonimos que -segun los reconoce como estudiantes de literatura- forman dialogos eunucos donde termina haciendo gala de su egocentrismo y su nula tolerancia. y luego el pide un dialogo cultural mas alturado…

y machuca la llaga criticando el nivel de la academica peruana, como si fuera ajeno al problema.

siendo faveron un critico importante, leido, erudito, cerebral e industrialmente culto, pero lamentablemente peruano (y chalaco para mayor sufrimiento, si no pregunteselo a la trinchera norte), no queda mas que darle la batuta del liderazgo intelectual, que asuma su papel de libertador de america ignorante, y nos salve de la situacion pauperrima que nos hunde a diario.

dios nos salve de tamaño maleficio.

jsz.

Comment by juan sandoval 03.14.07 @ 1:08 am

Claro que le respondo a los kamikazes. A usted, de hecho, que es el más desesperado, le he respondido varias veces.

Sobre la academia peruana, lo que he dicho siempre (incluso en esta entrevista) es que está materialmente limitada (si no, vaya usted a ver las bibliotecas universitarias y díganme cuántas valen la pena), y que aún así produce cosas interesantes.

Ya deje de tener pesadillas conmigo, por favor. Serénese y dedíquese a lo suyo, sea lo que sea.

Comment by Gustavo Faverón Patriau 03.15.07 @ 6:07 am

Es cierto como todo aquello que a fuer de ser repetido toma caracteres de verdades profundas que la opinion es como los colores los hay para todos los gustos,y es en el ajetreado arte de la escritura donde mas se recalcan las diferencias pues van mas alla de un me gusta o no, una palabra es como una piedra al agua puede provocar solo ligeras ondas o agresivas marejadas.Quizas en esto radica su atractivo, los hay de aquellos que utilizamos circunloquios para expresarnos con la tenacidad del agua que socava la roca y los hay de aquellos que pretender dinamitar en solo una ingeniosa frase las estolidas defensas de una idea en nacimiento.son los blogs arte evanescente,pues quedara cuando la marea de la discusion baje sus aguas quizas tan solo ese libro de que faveron postula tan solo postula y del que sin haber visto una palabra puedo ver si la marejada.

Comment by gonzalo 04.12.07 @ 8:06 am



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