ENTREVISTA A CLAUDIO CORDERO – DIRECTOR DE GODARD!
Sunday March 11th 2007, 1:14 am
Filed under: Entrevistas

claudio cordero.jpg“El crítico de cine no puede ser un perdonavidas”

Por: Francisco Angeles

En mayo de 2001 tres afiladas plumas remecieron el medio cinematográfico nacional. Los jóvenes críticos Claudio Cordero, Sebastián Pimentel y José Tsang lanzaron el primer número de la revista de cine godard! y de inmediato causaron una polémica inusual. Tenían el propósito de escribir sobre el cine que les gustaba, pero también lo hicieron sin tapujos sobre el cine peruano de esos años y la complacencia de la crítica con cintas que ellos juzgaban definitivamente malas. 

Casi seis años después, con Cordero y Pimentel como directores, y ya convertida  en un referente imprescindible dentro de la crítica de cine en el Perú, la revista acaba de publicar su undécimo número. Conversamos con Claudio Cordero sobre el pasado y el presente de godard!, la actualidad del cine peruano y la situación de la crítica cinematográfica en el país.     

Godard! empieza con una línea bastante combativa. Parecía que querían derribar ciertas idas establecidas sobre el cine peruano. ¿Ésa fue la principal motivación para iniciar el proyecto?

No, no partió de una voluntad o deseo de derribar a nadie. Sebastián (Pimentel) y yo veníamos publicando críticas en el diario Cambio por casi dos años y leíamos bastante a los críticos peruanos que sacaban la revista La Gran Ilusión, que nos gustaba mucho. Ahí estaban Ricardo Bedoya, José Carlos Huayhuaca, Alberto Servat, Isaac León Frías, que eran los críticos establecidos y los que yo leía desde niño en Caretas o El Comercio. Nosotros teníamos la colección completa de La Gran Ilusión, pero la revista cada vez nos fue gustando menos, y con el tiempo ya no nos despertaba la misma pasión que antes.

¿Qué hizo que esa revista les dejara de gustar?

Ellos tenían un panteón de grandes directores y era como si fuera de ellos no hubiera nada más. Creo que por ahí empezaron las discrepancias. A fines del 99, vimos que en sus listas de lo mejor del año no estaba Rushmore de Wes Anderson, que a nosotros nos pareció formidable. Bedoya puso The matrix, que a nosotros nunca nos despertó ningún interés. Nos pareció alucinante que un crítico del prestigio de Bedoya ponga The matrix por encima de películas que nos parecían obras de arte, como Ojos bien cerrados de Kubrick, a la que ni siquiera mencionó. Eso fue formando una insatisfacción.

Entonces ustedes aparecieron más como respuesta a la crítica que a la mala calidad del cine peruano…

Los dos aspectos coincidían en un punto. Cuando estrenaban las películas peruanas, que eran pésimas, salían las críticas y nunca decían la verdad. Señalaban que se caían al final, pero lo cierto es que el problema de películas desastrosas como Coraje o No se lo digas a nadie, era de fondo, de raíz. Eran películas malas, falsas, pseudointelectuales, pseudorealistas. Nos tocó el peor momento del cine peruano: Lombardi en su decadencia, Degregori con Ciudad de M, Durand con Coraje, su peor película. Sebastián y yo ya compartíamos una idea de lo que queríamos hacer. Y luego se sumó José Tsang, a quien conocí en la Universidad de Lima y parecía caído del cielo, ya que compartía nuestro mismo lenguaje. Él también leía las críticas sobre cine peruano y se mataba de risa.

¿Cómo explicas esa benevolencia  de la crítica con las películas peruanas?

No hay que ser Mandrake para darse cuenta que estos críticos y cineastas no son grupos separados. No quiero decir que son una mafia, no son los Corleone, no digo que vayan juntos para todos lados, pero definitivamente se han formado bajo el mismo techo, que es la revista Hablemos de cine, donde estuvieron Huayhuaca, Tamayo, León, Bedoya. Y después ese techo se cambió por el de la Universidad de Lima, donde veías a los mismos personajes. Entonces ocurrió algo muy perjudicial para el cine peruano, que fueron críticas favorables a películas malas. Y así El bien esquivo terminó convertida en mejor película que Bailando en la oscuridad, lo que es surrealista.  

Recuerdo que Ricardo Bedoya dijo que no respetaba a la gente de godard!…

Bedoya es el más fuerte del grupo y el más capaz, aunque a veces ha perdido su capacidad cuando habla del cine peruano. Cuando dice cosas como ésa, yo creo que está en su personaje…

¿Cuál es su personaje?

El de enemigo de godard! Reconocemos sus dotes como crítico, su capacidad y experiencia, pero eso no significa que no podamos estar en desacuerdo con él. No es un intocable. Y además es uno de nuestros lectores más fieles. Está al tanto de lo que hacemos, nos lee con lupa, y eso nos alegra mucho. Lamentablemente cuando habla de nosotros en público es para desprestigiarnos y decir que no sabemos nada de cine.

Volviendo al número inicial, un aspecto polémico fue el nombre que eligieron para la revista. ¿Fue una jugada marketera?

No, porque nosotros no sabemos nada de marketing (risas). Teníamos en mente ponerle el nombre de un director. Y cuando salió el nombre Godard nos sonó muy bien. No es que estuviéramos obsesionados con él, incluso habíamos visto más películas de Truffaut que de Godard. Pero Godard representaba la actitud de la Nueva Ola. Podía ser antipático, incluso medio contracultural, y nosotros nos identificábamos con eso.

¿Por dónde circuló ese primer número?

En universidades y algunas librerías. Pero poco tiempo, porque apenas había salido de imprenta y ya casi se habían agotado los números. Para nosotros fue sorprendente el impacto que tuvo.

Justamente aquí tengo el número uno de la revista. Quiero leer el inicio de la reseña, firmada por godard!, que le hicieron a Tinta roja

(Risas) A ver…

Ahí va: “Ningún premio en La Habana o San Sebastián va a aplacar nuestra ira ante el ultimo bodrio perpetrado por Francisco Lombardi, a quien aún no le perdonamos sus dos anteriores incursiones fílmicas, No se lo digas a nadie y Pantaleón y las visitadoras“. Y el remate de la reseña, dirigida a los críticos, es contundente: “y no nos vengan ahora con eso de que la película se malogra al final. ¡No abusen de la buena fe de la gente!”

(Risas).

A lo que iba… Ahora a la revista la veo muy interesante, muy bien hecha, pero mucho más conservadora, más inofensiva. ¿Qué ha pasado con ese ímpetu inicial?

Es otra revista. Han pasado seis años. Esa reseña que leíste me parece buenísima, pero ahora hacer algo así sería forzado, no saldría con la misma espontaneidad de esa época. Llegamos en el peor momento del cine peruano. Ahora estamos en otra contexto y yo tengo más fe en el cine peruano, pero no por Lombardi, que está haciendo Mariposa negra, sino porque han aparecido películas loables como Madeinusa y Chicha tu madre.

¿Crees que en ésa época Lombardi era el gran paradigma y ahora ya no lo es?

Sí, y creo que hemos puesto nuestro granito de arena en eso. Y no creo que hayamos sido injustos con él. Ha hecho películas malísimas como Tinta roja o No se lo digas a nadie, pero también reconocemos algunas buenas, como Bajo la  piel. Nunca hemos descalificado todas su películas. Con la misma sinceridad con que decimos que Ojos que no ven y Mariposa negra son películas desastrosas,  bochornosas, también decimos que algunas otras son valiosas. Lombardi ha contribuido a la evolución del cine peruano, pero de ahí a decir que es nuestro gran cineasta, el faro, el referente, hay una gran distancia.

Ustedes eligieron a La muralla verde como la mejor película peruana de la historia. ¿Sería Robles Godoy el gran faro que para ustedes no es Lombardi?

Más que el Robles Godoy cineasta, sería el Robles Godoy artista, que no traicionó su visión incluso en sus peores obras. Además, tiene películas de las que deberíamos hablar más seguido, pero han sido borradas de la cultura peruana y nunca valoradas en su justa dimensión. Películas como La muralla verde, En la selva no hay estrellas y Espejismo no han sido vistas por lo menos por dos generaciones, y eso ha ocurrido porque ningún critico las ha destacado en ningún lado. Una de las cosas que más me enorgullece de godard! es haberle hecho un homenaje a Robles Godoy. A partir de allí, La muralla verde fue descubierta en Argentina y programada en el Festival Internacional de Cine de Buenos Aires.

En un artículo para la revista chilena Mabuse escribiste, sobre la irreverencia de la etapa inicial de godard!, que “en esa época éramos jóvenes y no teníamos nada que perder”. Ahora, Sebastián Pimentel tiene un espacio en Somos, tú también tuviste uno en El Comercio. ¿Eso quiere decir que ahora sí tienen algo que perder?

No, no me refería a una cuestión individual. Hablaba en general, a ser jóvenes y  expresar las ideas. Yo ahora quiero ver a los jóvenes hacer algo así. Que digan lo que sienten y lo que piensan, que sean más desobedientes frente a las voces oficiales y autorizadas.

¿O será que ahora ustedes son parte de las voces oficiales?

 Lo dudo mucho. Nosotros seguimos luchando para que la revista sobreviva. Nadie nos ha regalado nada. Seguimos estando un poco al margen. Por ejemplo, nunca nos han invitado a ser jurado en el Festival de la Católica, donde se ha turnado todo el mundo…

Pero en líneas generales, ¿no sientes la revista mucho más conservadora?

No lo creo. Lo que pasa es que, fuera de lo que ya dijimos en esa época, no hay nada nuevo que decir sobre el cine peruano y la crítica peruana. Pero sí hay algo que me parece mucho más provocador, que es ir contra el gusto elitista del crítico que sólo admira el cine de autor europeo, las de Bresson o Tarkovski, que por supuesto que a mí también me gustan. Los críticos están muy  desconectados de lo lectores. Hay revistas que no sé a quién se dirigen. Nosotros también queremos tener una vocación pedagógica, formar un público cinéfilo. Hay quejas de por qué no llegan películas de autor asiáticas o europeas, y la respuesta es muy simple: no hay un gran público para ellas. Y me parece provocador hablar de cine  comercial. Así que todavía nos salimos de los esquemas. Escribimos sobre Erice, Lodge Kerrigan, Haneke, y a su lado le damos un espacio al cine comercial, porque también forma parte de nuestras vidas….

Y son las películas que la mayoría ve…

Claro que sí, y no hay por que negarlo. Existe el prejuicio de que Hollywood es malo, pero las peores películas que yo he visto son latinoamericanas. Y también hay europeas que son un mamarracho…

Es cierto que hay un prejuicio contra Hollywood, pero de alguna manera se lo ha ganado…

 Sí, porque produce mucha basura. Pero también hay películas valiosas, como En busca de la felicidad, que está en cartelera y es digna de verse, pero los críticos le han puesto una estrella. Nosotros queremos llegar a un público más amplio sin sacrificar nuestra identidad. Hacemos la revista que queremos hacer, la que nos place, eso no ha cambiado. En cierto sentido es una revista comercial, pero también es exigente. Y  el nombre se ha convertido en una especie de requisito. O sea, si la lees, por lo menos entérate quién es Jean Luc Godard. Así que también lo veo como una contribución a la cultura. Queremos sensibilizar a la gente acerca de lo que el cine tiene que ofrecer como experiencia estética. Lo que más satisfacción nos da es que las personas se interesen por películas a partir de leer godard! 

¿Qué condiciones, aptitudes o capacidades consideras que debe tener una persona para ser un buen critico de cine?

Creo que haber visto mucho cine, por lo menos las películas fundamentales, y también escribir bien, redactar con estilo, porque el critico no es un notario ni un forense. Debe ser creativo. No tiene que maquillar ni embellecer nada, pero sí saber conectarse con la película. Aprecio una crítica cuando se siente que el crítico se ha conectado espiritualmente con la película, se ha metido en la propuesta.

Partiendo del afán pedagógico que señalaste, me gustaría que indicaras qué características debe tener una película para que la consideres una obra maestra…

Es una pregunta complicada. Yo recuerdo muy emocionalmente las películas. Cuando uno ve una obra maestra la reconoce de inmediato. Las grandes películas muestran cosas que no habías visto antes. Ver El arca rusa o Mulholland drive es casi como ver el cine por primera vez. El montaje, el sonido, las actuaciones, todo te maravilla. La primera impresión siempre es intuitiva. Después sabes que tienes que volver a esa película y siempre descubres cosas nuevas, vas llegando a otros niveles. Esas son las mejores, las que puedes verlas una y otra vez.

Han aparecido muchas óperas primas últimamente. Madeinusa, por ejemplo, ha despertado mucha polémica. Incluso se ha discutido sobre ella fuera del ámbito de la crítica cinematográfica…

Eso me parece buenísimo. Que una película peruana sea discutida y polémica es muy saludable. Yo creo que es un síntoma de que algo ha pasado, ha tocado algún nervio o ha molestado a alguien, no necesariamente a los críticos, sino a algunos intelectuales o bienpensantes, y eso me parece muy bien. Lo que pasa es que el cine peruano está demasiado alejado de nuestras vidas. Los directores no dicen nada sobre nosotros, sobre nuestra realidad. Ciudad de M, por ejemplo, era una ciudad artificial, salía Christian Meier con el pelo verde (risas). Pero lo gracioso es que hay gente que cree que nosotros exigimos que salgan de aquí Tarkovskis o Coppolas. Dicen “la gente de godard! sólo quiere genios”. Y eso no es así, pero sí pedimos películas con cierto nivel. Hay películas iraníes muy buenas que se han hecho con menos presupuesto que Doble juego.

¿Y entonces cómo explicas la aparición de una película como Doble juego?

Hay cineastas que hacen cine porque es su chamba, ganan plata con eso. Así como un zapatero hace zapatos, Degregori o Durand son directores y tienen que hacer películas…

¿Quieres decir que no sienten el compromiso de hacer una buena película?

No creo que quieran hacerlas mal a propósito, pero no les sale bien… será que les  falta talento o que no tienen nada que decir. Y también creo que les falta autocrítica.

Siempre se habla mucho de directores, pero casi nunca de guionistas.  ¿Crees que parte del problema viene también por una deficiencia en ese aspecto?

En el caso de Lombardi, su alianza con Giovanna Pollarolo ha sido fatal. Con Augusto Cabada, que es mucho más competente, le iba mejor. La fiesta del chivo, por ejemplo, no llega a ser un desastre por el guión de Cabada. Muchos directores han escrito los guiones para sus películas, pero en algunos casos les recomendaría que lo dejen en manos de gente más experimentada. Pero finalmente lo que más pesa es la dirección. Con un mal guión puedes hacer algo, pero un buen guión no sirve de nada con un mal director.

En una presentación de godard!, un integrante de la revista se preguntaba por qué no podían surgir aquí películas como las del Nuevo Cine Argentino, que están hechas con bajo presupuesto. El crítico Emilio Bustamante dijo que la respuesta era muy fácil: no hay industria cinematográfica, no hay apoyo del estado, no hay una tradición, no hay escuelas de cine. ¿Es por eso que el cine peruano es tan malo?

Creo que el asunto es complejo. Esas malas condiciones pueden existir, pero lo que me fastidia es que por ello se les perdone la vida a las películas peruanas. Me parece una actitud bastante derrotista. Por ejemplo, Mañana te cuento puede haber surgido bajo esas malas condiciones, pero eso no quita que sea una mala película, y eso hay que decirlo. El crítico no puede ser un perdonavidas. La película puede ser peruana o china o de donde sea, y si es mala el crítico está en la obligación de decirlo porque es un líder de opinión y porque no hay que engañar a la gente.

(Foto tomada de la página arteperu)   


18 Comments so far
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Me agrada ver el nuevo derrotero que va tomando El Hablador. Primero aparecieron como una revista que intentó algo que ya no va más: copiar el formato de revista-papel en la internet, cuando ésta es un medio diferente. Ahora, con el blog, añaden el elemento “interactividad” que es, precisamente, la revolución en las comunicaciones. No descuiden el contenido académico, pero tampoco olviden al público neófito.

Comment by Cajero del Scotiabank 03.11.07 @ 4:57 am

Respeto a la gente de “godard!” pero aunque Cordero lo niegue, definitivamente la revista ha perdido algo de fuerza. Han pasado de la actitud radical de Jean Luc Godard al nivel inofensivo que ahora ostenta Oliver Stone.

Comment by Stanley 03.11.07 @ 5:26 am

No estoy de acuerdo con lo de Robles Godoy. Lombardi puede ser un mal cineasta, pero si comparamos el pelucón no es de ninguna manera mejor que el barbón. Ni uno ni otro ha hecho nunca nada destacable. Solo que la gente de Godard destaca a Godoy (la dupla Go-Go) para darle la contra a todos los que siempre le reventaron cuetes a Lombardi.

Comment by La butaca 03.11.07 @ 5:33 pm

Cordero es parte de ese grupo de jóvenes que renueva la crítica cinematográfica en el país. Eso está bien.
Pero debe admitir que si Godard! ya no es lo que era antes es por una razón: antes no tenían absolutamente NADA que perder.
Ahora sí.

Pantaleón P.

Comment by Pantaleón P. 03.12.07 @ 2:51 am

Creo que se está criticando aspectos muy específicos sobre Godard (Robles Godoy, si tienen algo que perder), y con eso se deja de lado lo que considero más relevante: que esa revista representa la única voz autorizada y a la vez disidente que tenemos en nuestra crítica de cine. Eso es muy valioso. Lo demás, son sólo detalles.

Comment by Truffaut! 03.12.07 @ 6:02 am

Amigo Butaca: Estoy en desacuerdo contigo. Veo las películas de Godoy y tienen cierta frescura, cierta poesía ausente del resto del cine peruano. Creo que el pecado de Robles Godoy fue imponer su personalidad, ser libre al extremo de ignorar las críticas más crueles. Lombardi, en cambio, siempre estuvo dentro de las normas del género; por eso su mejor película es la que tiene una construcción más defectuosa, pero más libre e inspirada: Caídos del cielo. Lo que hicieron los miembros de la revista Godard es loable, reivindicaron la figura de un cineasta talentoso como Godoy, después de dos décadas de sistemático maltrato por parte de los críticos de Hablemos de cine. Si ahora Godard parece una revista sin la energía de antaño, tal vez los jóvenes deban ponerse las pilas para crear de nuevo ese ambiente polémico que aparentemente falta. Toda actividad termina por cansar y nuestros críticos de Hablemos de cine también tuvieron épocas extraordinarias. En una época en que sus compañeros seguían un canon estricto, Bedoya descubrió para los jóvenes el cine de Carpenter, Cronemberg, Hill y Wes Craven; lo hizo con agudeza e inteligencia y por eso recuerdo muchas de sus páginas con entusiasmo; acaso el hecho de que equivocadamente haya intentado resaltar la repercusión de Matrix sea un retorno caricaturesco a la juventud perdida; Cordero tiene razón en este último aspecto, ignorar una obra de arte como la última de Kubrick es pecado imperdonable. Atentamente: Miguel.

Comment by miguel 03.12.07 @ 3:16 pm

Esa gente de Godard tiene que entender que poco a poco se están convirtiendo en los nuevos Bedoya, León y Huayhuaca. Así es. El sistema absorve y cambia. Ya poco a poco ellos comenzarán a entrar a los festivales, a ser jurados, a tener mayor reconocimiento y su frescura y valentía inicial quedarán enterradas del todo. Para nadie es un secreto que las últimas entregas de la revista buscan más de cierto acoplamiento con lo que ya hay, en lugar de plantear nuevas formas de ver cine.

Comment by José Carlos 03.13.07 @ 12:54 am

Creo que, como siempre, siempre es malo limitarse a un área. ¿Solo se ocupan del cine? ¿Y la televisión? ¿Por qué no hay más crítica sobre las series que producen los canales nacionales, los programas de cine, que hay pocos, pero hay, y otros elementos de ese tipo? ¿Por qué restringirse al 7mo arte y no ir a todo lo audiovisual? No solo hablo de Godard, aunque también de Godard, sino de toda esta crítica siempre especializada. ¿Dejaremos la crítica de la TV a Fernando Vivas y a los periódicos chicha? De nuevo el elitismo, presentado de otra forma.
Pienso lo mismo sobre las películas y las series extranjeras que se pasan por la TV nacional (o cable nacional). ¿No creen que estos elementos son también importantes en nuestra cultura?

Pero hay más.

Creo que Godard circula muy poco. Si no me equivoco, apenas la habré visto una vez. Más se ve la Butaca Sanmarquina.

Mario G.

Comment by Mario G. 03.13.07 @ 2:25 pm

Que la Butaca circula más que Godard? No seas malo, compadre. A no ser que chambees en la Casona de San Marcos está bien raro que pienses eso…

Comment by Martín 03.13.07 @ 2:56 pm

Mario G.

Te comento que godard! es la única revista local que circula cada tres meses, desde hace casi dos años, por todo el Perú. Date una vuelta por cualquier librería, Cineclub o Supermercado para que lo corrobes. Si no la encuentras es porque se ha agotado. La revista también ha salido al extranjero e incluso se han escrito artículos sobre la misma.

Saludos

Comment by Diego Cabrera 03.13.07 @ 6:33 pm

Buena con el canje!!! Una entrevista echadaza con el director, y sobre el pucho nomas el editor empezará a escribir en este blog. Bien, muchachos del Hablador y de Godard. Eso es apertura!

Comment by La verdad incómoda 03.13.07 @ 7:27 pm

Me parece un logro significativo que Godard! se haya mantenido a lo largo de los años como una alternativa seria a la opinión de los críticos mayores. Porque lo más importante, más allá de ser un grupo con una revista propia, es el hecho de que realmente tienen ideas distintas y argumentos personales, lo que permite crear y ensanchar el debate. Incluso en su argumentación contra la crítica oficial, Cordero cita un contundente (aunque alarmante) ejemplo: entre The Matrix y Ojos bien cerrados, del maestro Kubrick, no puede haber punto de comparación.

Sin embargo, al hablar sobre óperas primas de los últimos años, Cordero se refiere a Madeinusa y Chicha tu madre, ambas películas interesantes y apreciables, pero no menciona a Días de Santiago, que a mi modo de ver es incluso más interesante. ¿Olvidó mencionarla simplemente, o es que no la considera tan relevante? Sería bueno conocer su opinión al respecto.

Saludos.

Niki

Comment by Niki Tito 03.13.07 @ 8:50 pm

Ya, pe, ya entendí.

Tendré que buscar.

Pero hasta ahora nadie dice nada de la TV.

Mario G.

Comment by Mario G. 03.14.07 @ 2:28 am

“En el caso de Lombardi, su alianza con Giovanna Pollarolo ha sido fatal. Con Augusto Cabada, que es mucho más competente, le iba mejor. La fiesta del chivo, por ejemplo, no llega a ser un desastre por el guión de Cabada”.
Por si acaso, La Fiesta del Chivo la dirigió Luis Llosa, no Lombardi.

Comment by Yonel 03.14.07 @ 5:52 am

Estimado Yonel: nadie dijo que esa película fuera de Lombardi. Sólo fue un ejemplo para señalar la competencia de Cabada como guionista. Si no quedó claro, fue error mío.

Comment by Francisco Angeles 03.14.07 @ 4:58 pm

Bedoya tiene su blog:

http://paginasdeldiariodesatan.blogspot.com/

Comment by Gus 03.16.07 @ 8:31 pm

Yo también juraba que era parte de su estrategia de marketing todo el rollo “contestatario” de los Godard. Por otro lado, esas loas a En Busca de la Felicidad, para mi son tan o mas chocantes que las de Bedoya a Matrix. Justo la semana pasada vi la primera media hora en la casa de un amigo y fue una experiencia insoportable.

Comment by Jesús 03.17.07 @ 6:12 am

Ya salió el nuevo número de la revista de cine Tren de Sombras:

http://www.cinencuentro.com/2007/03/31/7-edicion-de-tren-de-sombras-a-la-venta/

Comment by Ken 04.01.07 @ 6:51 am



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