Un sombrero y un bastón
Por: Leonardo Aguirre
GarcÃa Márquez dijo alguna vez que el cuento que siempre quiso escribir, y no pudo, es la canción Pedro Navaja de Rubén Blades (y este devolvió el piropo musicalizando el volumen Ojos de perro azul). Pues bien, semanas atrás, en el pub Mochileros de Barranco, en un conversatorio de narradores jóvenes auspiciado por Matalamanga (y reseñado con saña por cierto colaborador de este blog), me atrevà a decir algo semejante. Desde el fondo del auditorio, una voz preguntó, textualmente, “qué leen los escritores de la nueva generación” (alguna vez hablaremos sobre estas cursivas), y Johnny Pacheco, en vez de una bibliografÃa, recordé pelÃculas y series de televisión antes de rematar el exabrupto parafraseando al Nobel: “quiero escribir un cuento tan genial como un episodio de Doctor House”. Lo del colocho, presumo, es una más de sus boutades (como aquella de abolir la ortografÃa), pero lo mÃo es casi una promesa.
La tercera temporada de House M.D. se estrena esta semana en Universal Channel, pero pueden comprar las dos primeras en Polvos Azules. El inglés Hugh Laurie, dos veces ganador del Golden Globe por dicho papel -y autor de dos novelas que nadie ha leÃdo-, interpreta al doctor Gregory House: un nefrólogo que lidera el departamento de diagnóstico del ficticio Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de New Jersey. Nunca se afeita, se niega a usar bata, maneja una moto, compensa la cojera con un bastón y engulle un analgésico llamado VicodÃn cada cinco minutos.
Sobre todo, tiene una boca grande (y pútrida) como un buzón. Tan sabio como agrio y tan sagaz como salaz. Dice un versÃculo de la Biblia que de la abundancia del corazón habla la boca. Pero House -especialista en desplantes y no transplantes- se zurra en Dios y tiene una papa en lugar de corazón. (Creo que quizá por eso me enganché con esta serie: aquellos que me leen, y no me conocen, suelen endilgarme un diagnóstico equivalente.)
A grandes rasgos, diremos que House atiende los casos perdidos. Y no por filántropo ni mucho menos, sino porque siempre necesita una oportunidad para superar a sus colegas (y supurar en sus caras incrédulas). La directora del hospital, Lisa Cuddy (igualita a la conductora de Misky Takiy), recurre a él cuando el resto de su planilla tiró la toalla.
Según Cuddy, el cliente siempre tiene la razón. Según House, todos los pacientes mienten. De hecho, nunca el primer veredicto -orientado, en gran parte, por las declaraciones del enfermo- resulta atinado. Por lo general, ocurre que un dato prosaico omitido al principio se convierte en una variable imprescindible para resolver la ecuación. Cierta vez, el padre de un moribundo mencionó al desgaire la muerte reciente de su mascota, y House, conjeturando un virus alojado en el animalito, mandó desenterrar al gato y le hizo una autopsia.
Desgraciadamente para él, House no trabaja solo. Lo asisten -lo sufren- tres doctores muy jóvenes y muy masocos: la inmunóloga Cameron, el internista Chase y el neurólogo Foreman. Sin embargo, ese trÃo es un mal necesario. Son sus ojos y oÃdos. Porque, salvo contadas excepciones, House evita tener contacto alguno con sus pacientes (a menos que se trate de un gato muerto). Resuelve los casos en un pizarrón de acuerdo a las observaciones de sus tres chacales y sólo se mueve de su oficina para ir al baño. Mientras Cameron, Chase y Foreman hacen el trabajo sucio (eso incluye allanar el depa del enfermo en busca de nuevos indicios), él prefiere ver Hospital general o hacer malabares con su bastón.
Y es que House ve a todos sus pacientes (es un decir: hace lo posible para no verlos) como simples problemas intelectuales. Le importa un pito la vida privada del enfermo si no guarda relación con el diagnóstico. Sólo escucha las palabras que encajan en el puzzle. Quiere ser estrictamente objetivo y la única manera de serlo es eliminando al sujeto de la oración (por eso yo evito conocer a quienes debo reseñar). Una vez le espetó a una paciente casi desahuciada: “¿prefiere un médico que le coja la mano mientras se muere o uno que la ignore mientras mejora?” Salvar la vida del enfermo le importa menos que resolver el acertijo y demostrar que tenÃa razón (“parece que tus opiniones no dan buenos resultados; te aconsejo que uses las mÃas”). El paciente no es más que un conjunto de pistas y el propio cuerpo es la escena del crimen. Naturalmente, la enfermedad es el criminal.
Las metáforas detectivescas no son caprichosas. Además de la estructura que imita la rigidez del relato policial canónico, el creador y eventual guionista, David Shore, ha confesado que usó la receta de Sherlock Holmes para dotar a su personaje de una capacidad de deducción monstruosa, casi sobrenatural (ya entiendo por qué Borges adscribÃa los avatares de Dupin al género fantástico). Quizá resulte oportuno recordar las primeras lÃneas del relato “The adventure of blue carbuncle”, donde un simple sombrero le permite a Holmes sentenciar que su dueño, a quien no ha visto jamás, es alcohólico y acaba de ser abandonado por su mujer. Lo dicho: House no tiene que acercarse al paciente para diagnosticarlo. Le basta con agitar su bastón mágico mientras contempla la pizarra garabateada por sus chacales.
Por lo demás, los préstamos de Conan Doyle -quien prescribió tantas recetas como escribió relatos- son más que evidentes (y no hablemos de las deudas de Sir Arthur con su viejo profesor de medicina, Joseph Bell, inventor de la técnica “al ojo nomás”). Holmes tocaba el violÃn y House toca el piano; si Holmes era adicto a la cocaÃna y la morfina, House es adicto al VicodÃn (“dije que soy un adicto, no dije que tuviera un problema”); ambos son misóginos y viven en el 221 B de Baker Street; y, por si fuera poco, el doctor de Princeton-Plainsboro también tiene su Watson: el oncólogo Wilson (ojo con la fonética), el único que esquiva los golpes de su sempiterno malhumor -motivado por esa dolencia en la rodilla que el VicodÃn no puede calmar- y replica sus sarcasmos con similar ingenio.
Si todavÃa no han visto la serie, alucinen un Denegri polÃticamente incorrecto, veinte años menos, ojos azules, y sin corbata (aunque no me lo imagino en moto). Por ejemplo, cierta vez le anunció a un paciente, sin asco, que albergaba un tumor de doce kilos: “alégrese, es el récord de este hospital”. Y en otro episodio, luego de saber que un senador negro se postularÃa a la presidencia, cuestionó asà sus pretensiones: “no va a ganar, no le llaman La Casa Blanca por la pintura de sus paredes”.
Hay muchas páginas en internet dedicadas al inventario de su mordacidad. De hecho, es mucho mejor escuchar a House que leerme a mà (sobre todo ahora que soy doméstico). Asà que me pongo a escribir ese cuento que prometà en Mochileros y les pico el diente con este diálogo (la libérrima traducción es mÃa):
Paciente: Últimamente he sentido mis articulaciones muy flojas y me siento un poco débil. Tal vez me excedà con el footing… he estado corriendo casi diez millas por dÃa y… sin embargo, parece que no bajo de peso.
Dr. House: Levante los brazos.
(ella lo hace)
Dr. House: Tiene un parásito.
Paciente: ¿Como la tenia o algo as�
Dr. House: Recuéstese y levántese el polo.
(ella lo hace y se queda con los brazos arriba)
Dr. House: Baje los brazos.
Paciente: ¿Puede hacer algo con ese parásito?
Dr. House: Sólo durante el primer mes. Después de eso, es ilegal… bueno, excepto en un par de estados.
Paciente: ¿Ilegal?
Dr. House: No se preocupe. Muchas mujeres aprenden a encariñarse con estos parásitos. Les ponen un nombre, los visten con ropa muy pequeña, los llevan a jugar con otros parásitos…
Paciente: No entiendo, ¿jugar con otros parásitos?
Dr. House: (mostrando, por fin, el ultrasonido) Mire, hasta tiene sus ojos…
No pues Leo, asà no es. Acá tu barrio quiere seguir leyendo tus polémicas frente al rollo culturoide de Lima y sus mediocres escritores y crÃticos. No nos defraudes que seguimos contigo.
Comment by Primo de Leo 03.14.07 @ 5:02 pmBien doméstico lo veo a Aguirre, aunque por momentos no puede con su genio y como sea quiere hablar de sà mismo. Habrá que ver esa Dr. House. Aguirre, discutible como reseñista, como lector al menos demostró buen gusto.
Comment by spinetta 03.14.07 @ 5:08 pm¿Leo fuiste a ver a Roger Waters?
Creo que tu próxima columna se la debes dedicar a ese gran músico. Ya deja atrás a los Beatles.
Realmente es un gusto leerte, Leo, y gracias por presentarme al Doctor House, no tenÃa ni idea acerca de qué trataba la serie. Pero, qué puedo decir, personalmente prefiero al Doctor Who.
Comment by El primo Levi 03.14.07 @ 5:15 pmFÃjate Leonardo que yo sà preferirÃa leerte a ti que ver a House. Tu artÃculo es ameno y las conexiones que haces bastante atinadas; no dejas de aludir a la tarea del crÃtico literario, aunque sea sólo tangencialmente. Desgraciadamente el tema, aislado del contexto literario, es extremadamente polémico. No soy un santurrón, tampoco quiero pasar por polÃticamente correcto, pero House es la perfecta prueba e por qué la televisión americana no está pasando por la edad de oro que algunos crÃticos señalan con entusiasmo. Pero sà es una serie interesante, sobre todo para analizar el sistema de asistencia médica de los Estados Unidos. SÃ, en el centro del capitalismo, millones de seres humanos carecen de un seguro médico y si se enferman, corren el riesgo de morirse sin recibir atención alguna. Muchos de los hispanos dispersos en las ciudades americanas, entre ellos muchos peruanos, tienen que recurrir a la caridad de ciertas instituciones que reclutan médicos voluntarios que son todo lo contrario del doctor House y que están dispuestos a dedicar algunas de sus horas libres a esos desafortunados pacientes que no tienen seguro. La prepotencia del capitalismo, sin embargo, idealiza otro tipo de cosas; idealiza por ejemplo a House, sinónimo de efectividad, de resultados, sin ningún “estúpido” interés por el factor humano. House, con toda su mordacidad, su aparente rebeldÃa, su pobre higiene y su vestimenta desgarbada, es, sin embargo, la viva imagen del sistema: frÃo, racional, eficaz, pero para todo aquel que tenga los medios de pagar por sus beneficios. Cuando algún paciente se sale del libreto, por ejemplo el inmigrante mexicano que contrae una bacteria en una pelea de gallos, al sarcasmo de House lo reemplaza el más elemental prejuicio: “Bueno hijo, perdiste una mano, ahora recibirás salario gratis por el resto de tus dÃas, se te cumplió el sueño americano”. ¿Hay alguna estupidez más grande que ésta? Lo dudo. Aparte de ello, si nos limitamos al aspecto meramente dramático, la serie es totalmente efectista, grandilocuente e inverosÃmil. ¿Por qué? Porque los guionistas asumen que la gente está acostumbrada a los recetarios de Hollywood y en función de ello convierten a la enfermedad es un espectáculo. La tensión en House surge precisamente cuando a un paciente le sale sangre de los ojos; y un hiperbólico ataque es pretexto para que la cámara se meta en las venas de la vÃctima y registre el proceso en que una bacteria se refocila o fagocita a todos los leucocitos. Una tonterÃa.
Comment by Miguel 03.14.07 @ 8:02 pmMuy aburrido el post.
Una decepción.
(A ver si el cuento está mejor)
Cuando algún paciente se sale del libreto, por ejemplo el inmigrante mexicano que contrae una bacteria en una pelea de gallos, al sarcasmo de House lo reemplaza el más elemental prejuicio: “Bueno hijo, perdiste una mano, ahora recibirás salario gratis por el resto de tus dÃas, se te cumplió el sueño americanoâ€. ¿Hay alguna estupidez más grande que ésta?
Comment by Masoq 03.15.07 @ 3:11 amhummm…. esto era justo lo que pedÃa un tal mario en los comentarios de más abajo, no? cómo es la cosa, leo, ahora juegas pa la tribuna? seguro que lo proximo que escribirás será sobre el concierto que te pide la amiguita sophie…
por otro lado, apartándonos del oportunismo del columnista, a mà sà me vacila harto el tÃo house. y es cierto lo que dice leo: el guoinista de esa serie es realmente un capo y house es un personaje notable.
pero creo que el amigo miguel se va por las ramas. si ves la serie en términos polÃticos, puede que tengas alguito de razón. pero creo que ese no es el punto. la cosa es ver las series de televisión como lo que son (lo que también sugerÃa el amigo mario), o sea, a mi juicio, obras de arte. y el arte no tiene la obligacion de ser polÃticamente correcto, querido miguel; ejemplos hay miles. ahora, en esto también te equivocas: la tv yanqui sà está pasando por un gran momento. además de house, te sugiero que veas 24, lost, csi, nip tuck, héroes, battlestar galáctica y un largo etcétera de buenos ejemplos de cómo las series de televisión también pueden ser un género artÃstico.
Comment by balbÃn 03.15.07 @ 3:14 amHola BalbÃn:
Creo que también aludà a la cuestión artÃstica o formal, aunque muy superficialmente. Lo repito ahora, House es una serie efectista e inverosÃmil; busca el shock y exagera hasta lo risible los detalles de los sÃntomas. Antes de ver House, uno se pregunta: ¿y qué pasará ahora? ¿Despertará de su inconsciencia un enfermo para ahorcar al médico de turno, se desangrará una niña en plena clase, temblando y con los ojos en blanco? Ese es el mismo efectismo que también malogra series como 24 horas, donde a la vuelta de cada esquina hay un terrorista capaz de volar el mundo entero con una bomba del tamaño de un lapicero. Curioso que traigas a colación 24 horas, que tiene tantos seguidores en el mundo entero y que justifica el por qué, hasta en los trenes, la gente, presa de la paranoia, tenga que vigilar a quien viaja al costado. Recuerdo a la señora aquella que denunció a tres estudiantes de medicina de descendencia árabe como terroristas, en cierto estado sureño de los Estados Unidos. ¿No habrá estado esa señora saturada por series como 24 horas? Atentamente: Miguel.
efectista… mmm… puede ser. pero inverosÃmil, no creo, ah? todos los casos son rigurosamente lógicos. si conversas con un doctor al respecto, te dirá que todo es posible. el detalle, obvio, es que el guionista (asesorado por médicos: fijarse en los créditos) presenta efermedades poco comunes y cuadros al lÃmite; pero todo dentro de los lÃmites de lo que tú y yo entendemos por verosimilitud. ahora, eso de la camarita dentro de las tripas, yo creo, es uno de los bonus point de la serie.
como sea, tu razonamiento sobre los efectos en el espectador pues no quita nada a la calidad de la serie. piensa en la histeria colectiva de la emisión de la guerra de los mundos de h.g. wells por orson welles: descalificarÃas la novela y el genio del buen orson por eso? o sea, la estupidez de los receptores tiene algo que ver con la obra de arte? además, es malo que el arte genere reacciones, que provoque? y creo que volvemos a lo mismo: pareces pedir que el arte se ciña a lo politicamente correcto cuando esa no es su obligacion. seguro que tu tambien quemarÃas los libros de harry potter porque inducen a los niños a introducirse en el ocultismo (y eso que no has leÃdo, parece, a lovecraft). huelo también un poquito de tufo a esa viejÃsima teorÃa de que los medios de comunicación condicionan a los receptores como si estos fueran robots. por favor, miguel, no seas tan ingenuo: hay un montón de filtros entre el emisor y el receptor. no somos los perros de pavlov.
Hola BalbÃn:
No creo que seamos los perros de Pavlov, tampoco mandarÃa a quemar ningún libro, y por último, sà he leÃdo a Lovecraft; y no solamente a él, sino también a Machen. A lo que apunto es que precisamente la inteligencia de los receptores está allà para detectar los prejuicios o para sacar a la superficie las implicancias polÃticas de cualquier producto televisivo o artÃstico. O es que en nombre de la libertad del arte debemos eximirnos de criticar cualquier cosa desde un punto de vista sociológico. Las cosas principales que apunté no tienen nada que ver con la calidad del guión o la capacidad del director y los actores, sino con la manera en que un producto como House refleja e idealiza un mundo donde la medicina ha perdido de vista el factor humano. Y en cuanto a 24 horas, la manera en que una serie, en lugar de interrogarse seriamente sobre un tema tan candente como el terrorismo, apela a su lado más espectacular y angustiante; la misma serie es como una bomba de tiempo. En mi ejemplo dela señora estadounidense no pretendÃa decir que actuó asà directamente condicionada por uno o muchos programas televisivos, sino que cualquier individuo pensante que viva en los Estados Unidos ha de estar cansado del clima de paranoia que suscitan el gobierno y los medios. No debes olvidar el contexto en que surgen series como House y 24 Horas; si los guionistas no tuvieran esa fina capacidad para el sarcasmo que tan bien resume en su artÃculo Leo, los guiones, sin duda, podrÃan ser obra de un alto funcionario de las compañÃas aseguradoras, o en el caso de 24 Horas, del mismo Rumsfeld o lo que es peor, de Cheney. Lo repito una vez más, el sistema de salud de los Estados Unidos es terrible, uno de los más injustos del orbe; y series como House no hacen más que trivializar un tema urgente.
No puedo creerlo…censuraron un chiste. Asà no juega Perú. Ustedes se la pierden.
Comment by Masoq 03.15.07 @ 7:17 pmYa se puso sota esta discusión. Ahora solo falta que vengan los Moralistas de la Blogósfera a meter su cuchara..
Comment by barrendero del pollo pier 03.15.07 @ 7:44 pmMiguel y BalbÃn:
El debate sobre House –y otras cosas de su tipo– recién está comenzando. De todas maneras, me parece interesante la iniciativa de Miguel por recordar la parte polÃtica de todo esto, algo que, tal vez, le faltó a Leo.
Se le critica a House por ser frÃo, calculador, “inhumano”. Pero también es inteligente, audaz, muchas veces sorprendente. Sin embargo, ¿no encontramos aquà otras caracterÃsticas de nuestra sociedad? La utilización del raciocÃnio, y en este caso su celebración, es lo único que le queda al hombre para hacer –y sobre todo si quiere hacer– algo por el mundo. Pero, al mismo tiempo, el hombre a estas alturas ha llegado triste, solitario, insensibilizado, tal como es doctor House. Si seguimos con la comparación entre Sherlock y House, asà como lo plantean los guionistas, pensemos que ambos personajes pertenecen a una época de decadencia. Sherlock al final del imperio inglés, que ya tenÃa los dÃas contados. Estados Unidos, quien ya no es el único paÃs capitalista del mundo, como absurdamente lo ha creÃdo hasta ahora. En ellos vemos la última celebración de todo lo que ha alcanzado el hombre: el pensamiento, el argumento, la razón. Pero justo cuando aceptamos reconocer cosas como estas nos damos cuenta que el mundo es otro: ya es muy tarde para aplicarlas para todos. En el fondo, todos quisieran tener a un investigador como Sherlock/Dupin o un doctor como House. Pero, y en esto tal vez está la problemática ética, es cierto que no todos pueden recibir sus atenciones.
Una visión parecida de la razón, incluso del iluminismo, se ve en otra gran serie americana, CSI Las Vegas. En ella hay también una celebración de la razón, de la prueba, del “mundo escrito”, y tal vez hay una representación más grotesca, pues se trata investigaciones sobre personas que ya han muerto, que ahora ya no tienen nada más para salvarse y lo único a lo que pueden aspirar, si la humanidad se lo permite, es tener una memoria digna.
Después de todo, felicitemos a Leo por iniciar una conversación distinta a la de los libros. No solo de literatura vive el hombre. Eugenio Oneguin y Ofelia.
Comment by Eugenio OneguÃn y Ofelia 03.15.07 @ 9:27 pmNo condicionan a los receptores como robots, pero e que lo hacen, lo hacen, No habrÃa operativos psicosociales si no fuera asÃ.
Y House es mi héroe, cuando sea grande quiero ser como él, pero es sólo una serie que se agarra de lo efectista; no es como, digamos, Cracker, donde Fitz de verdad saca afuera lo más cochino de la gente que se encuentra. En Dr. House la gente termina siendo buena, limpia y sin mancha. Además, House -al menos lo que he visto hasta ahora- sigue el juego de “todo queda como en el principio”, osea, los personajes no evolucionan, lo que quizás funcione en los Simpsons (ya se que Barnie dejo de tomar, ojalá también lo hubiera hecho Barney), pero en una serie con seres humanos, como que no me cuadra.
de acuerdo con oneguÃn. house y csi las vegas celebran la omnipotencia de la ciencia y de la razón. cosa rara… no dicen que el posmodernismo ya no cree en la ciencia como gran panacea de todos nuestros males? esas series (y podrÃamos añadir “detectives médicos” o “la ley y el orden”) tienen un espÃritu más propio del positivismo de comte y compañÃa (que se fue a la mierda con las 2 guerras mundiales).
buen post y buena discusión. saludos,
Comment by gabriel cuadros 03.16.07 @ 4:17 pmEs que la ciencia no es la panacea de nada. Es simplemente un método de acercarse y analizar los fenómenos que nos circundan. Yo no se si ese posmodernismo que descree de la ciencia (como si fuera un sucedáneo de la religión) no es sino un disfraz de una nueva forma de embrutecimiento: dado que entender los avances cientÃficos requiere un poco de esfuerzo mental, mejor me las doy de posmoderno y digo que no creo que la ciencia es la solución a todos los males. Será por eso que tenemos más abogados que cientÃficos…
Comment by El primo Levi 03.16.07 @ 6:37 pmEugenio está de acuerdo con lo que se ha dicho del posmodernismo en este blog. En muchos casos, el posmodernismo es solo un pretexto como para decir “y a mà qué”. O refugiarse en el famoso “de gustos y colores” cuando las cosas no convienen, como se dijo antes en otro post.
Comment by Ofelia 03.16.07 @ 8:11 pmNo, no, no. El Primo Levi está entendiendo mal las cosas (o de repente las expresó mal Gabriel Cuadros). El posmodernismo no descree de la ciencia por no saber entenderla; descree de ella como factor básico de la evolución y el progreso humanos. Descree de la tecnologÃa como bienhechora, como necesaria para mejorar la calidad de vida. Todo eso, como bien apunta Gabriel, se demostró como falso, o se puso en tela de juicio, con las dos guerras: la ciencia y la tecnologÃa se usaron para destruir y el hombre, antes que evolucionar, se reveló tan animal como en la edad de piedra.
También hay que acotar, por otro lado, que no todos los filósofos están de acuerdo en que vivimos el “posmodernismo”. Para otros, todavÃa seguimos siendo “modernos” y no hay que apresurarse en inaugurar nuevas etapas.
Para terminar, saludo que este blog genere buenas discusiones como ésta y no sólo ataques gratuitos como otros blogs.
Comment by spencer 03.17.07 @ 12:31 amEl posmodernismo no descree de la ciencia por no saber entenderla; descree de ella como factor básico de la evolución y el progreso humanos.
– Eso suena a “como la ciencia llevó a la bomba atómica, entonces no lleva a la evolución y al progreso”. Gracioso, el posmodernismo (o alguien que se alucine algo asÃ) absolutiza la ciencia (cosa que no harÃa ningún cientÃfico serio) para luego criticar su absolutización.
Descree de la tecnologÃa como bienhechora, como necesaria para mejorar la calidad de vida.
– Yo me pregunto si no es mejora en la calidad de vida usar WCs, papel higiénico o simplemente una fogata para calentarnos. Hay una secta norteamericana, los Amish, que postulan el no uso de la tecnologÃa en sus vidas. Pero parecen no darse cuenta que, al usar carretas y caballos, están utilizando tecnologÃa, aunque sea de otro siglo.
Comment by El primo Levi 03.17.07 @ 1:20 amte entiendo perfectamente, primo. pero no se trata del uso práctico de las máquinas, sino de la idealización de la tecnologÃa. contra eso, se supone, es que se opone el tan cacareado posmodernismo. pero, volviendo al motivo de la columna de aguirre, las series más populares de la tv yanqui proclaman lo contrario: la ciencia es igual a la verdad, la ciencia lo puede todo, la ciencia está por encima de las personas… y house, que también es ateo confeso y que en un par de capÃtulos se burla abiertamente de la religión, es un ejemplo de la razón y el método cientÃfico por encima de todo lo demás.
o sea, el modelo del detective de raciocinio infalible, el cerebro que piensa como una máquina (en el cual se basa, como dice aguirre, la caracterización de house) era un producto lógico de su época, antes de las guerras mundiales, pero, y ahora? después de saber que el planeta se está yendo a la mierda por el uso sin frenos de la tecnologÃa, es dable retroceder a ese racionalismo y esa fe ciega en la tecnologÃa?
Creo que hay una generalización con eso de “fe ciega en la tecnologÃa”. Me recuerda a los testigos de Jehová, que me decÃan de niño que “hasta 1914, el mundo estaba en paz, vino la I Guerra Mundial, Dios se molestó con el mundo y la generación nacida en 1914 verá el juicio final” (y después no quieren que uno se burle de la religión). Bueno, yo les pregunté como era eso de “el mundo en paz”, si en 1879 hubo la guerra con Chile y en 1895 los japoneses se anexaron Taiwan. Obviamente, para los testigos, “el mundo” eran Europa y los EE.UU.
Igual pasa con la tecnologÃa: en nuestro paÃs, acaso en nuestro continente, jamás hubo ese racionalismo ni fe ciega en la tecnologÃa. Al contrario, padecemos de exceso de irracionalismo y practicamente a nadie le interesó el desarrollo cientÃfico del Perú, de su infraestructura, de sus instituciones.
No se a que racionalismo o fe ciega en la tecnologÃa estarÃamos “retrocediendo” los peruanos.
Por eso, considero que alucinarnos posmodernos es la solución perfecta, el disfraz consolador de un pueblo subdesarrollado. Quizá los franceses hayan desarrollado tal pensamiento debido a su retroceso ante los EE.UU. como “capital del mundo”.
alguien me pued decir exactamente a qué hora dan dr house? no lo dan en la tv abierta? (en algún blog leà que lo pasaban en el 2, pero no dijo a qué hora).
Comment by prospecto de fan 03.20.07 @ 3:18 aminteresante, luego de ver la serie, comento…
p.d…aún siendo doméstico causas confrontaciones, ja, qué es lo que quieren al final, como se dice…ni chicha ni limonada, jajaja
saludos
Comment by Beatriz 03.29.07 @ 3:33 am


