Por: Carlos Calderón Fajardo
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AMOS OZ, JORGE VOLPI: Muerte y renacimiento del realismo
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Siempre pensé que para escribir un cuento o una novela tenÃa que contar algo que pareciéndose a la realidad fuese otra cosa. Pero siempre también fui consciente de que toda literatura, por más fantástica que fuese, se referÃa siempre a algún tipo de realidad. Lo que se denomina “Realismo” ha ocupado sólo una corto tiempo en la larguÃsima vida de la historia universal de la literatura. Alcanzó su apogeo en la novela occidental del siglo XIX. Estas novelas extraordinarias, qué duda cabe, y realistas en un sentido clásico, fueron demolidas en las primeras dos décadas del siglo XX. Un conjunto de escritores (Proust, H. James, Joyce, Kafka, V. Wolf, Celine, Musil, Broch, Faulkner) al partir de la problemática del individuo, cambiando el acento anteriormente puesto en la sociedad, revolucionaron el arte de narrar. Es decir, se metieron con la subjetividad de los personajes y esto creó lo que conocemos como la novela de la modernidad tardÃa.
Este camino se siguió enriqueciendo por la obra de otros escritores de todas las literaturas del mundo hasta llegar al paradero final. Al lÃmite último. Burroughs y sobre todo Samuel Becket. En las novelas de Becket todo ya ha sido demolido, los personajes, su psicologÃa, la reconstrucción del escenario histórico, la trama, la estructura, los sentimientos, los valores, etc. Becket escribe una novela sobre la nada y no cuenta nada. Se pensó que se habÃa llegado al fin de la novela como género, porque simplemente la modernidad habÃa concluido. Y la novela era la expresión emblemática de la modernidad en el terreno de lo simbólico. Luego Hitler y Stalin firmaron el acta de defunción de la modernidad, para que en el mundo se inicie una nueva era. Pero en el Perú en esos años, en los 60, aparecÃan los primeros signos de una sociedad “moderna”. Y nacÃa, con Arguedas y Vargas Llosa, la novela moderna peruana. Es decir, en el Perú la novela moderna nace en el momento en que en el mundo fenece. A diferencia de otros paÃses de América Latina, en el Perú el realismo se hizo apabullante. Para alguien que tenÃa una formación literaria y de vivencias algo más amplia que la sólo limitada al marco geográfico peruano, le ocurrió que al mirar hacia donde mirase en el Perú encontraba narrativa realista. La academia (con excepción de algunos trabajos muy raros y valiosos como “Lo fantástico en el Perú” de Harry Beleván) se encargó de acallar expresiones de otro tipo de narrativa que escapase al dogma. La narración no realista fue minimizada, ninguneada, soslayada. Incluso se pecó por delito de ocultamiento premeditado al dejar lo elementos fantásticos en algunos autores, cuya parte de su obra narrativa no era realista, como el Vallejo cuentista, o lo fantástico en la narrativa de Ribeyro. Sepultaron a Manuel Beingolea y a Clemente Palma (cuyo cadáver acaba de ser exhumado no para que lo lea el gran público sino para deleite de lectores aficionados a escritores raros.) Lo mismo hicieron en Ecuador con su narrador más importante, Pablo Palacio. Se confundÃa “realismo” con posiciones progresistas de izquierda, sin percatarse que habÃa escritores realistas de izquierda, y escritores realistas de derecha. Es que todos eran realistas. Era como una enfermedad congénita. ¡Hasta yo era realista! Nadie podÃa librarse del realismo. El que lo hacÃa corrÃa el riesgo (y lo sigue corriendo, aunque parezca mentira) de caer bajo la acusación (stalinista) de cosmopolitismo; acusado de decadente, europeizante, agente del imperialismo; individualista, egoÃsta, que ignoraba la imperiosa voz de la colectividad creyéndose genio. Hasta que cayó el muro de BerlÃn y los realismos se vinieron abajo. Y en los 80 empezaron a aparecer algunas manifestaciones no realistas en nuestra literatura. En los 90 se abrió el abanico, y en los 2000, los narradores realistas son los menos interesantes y en mucho menor cantidad. Y en el Perú, el realismo que habÃa funcionado como “canon perpetuo” (que es el tÃtulo de una de las novelas de BellatÃn) empezó a sentir que se abrÃan grietas por todas partes. ¿Pero desapareció la narrativa realista en el Perú? De ninguna manera. Vargas Llosa, Ribeyro, Bryce, Scorza, Miguel Gutiérrez. O Reynoso, Gregorio MartÃnez, Ampuero, Cueto, etc. continuaron leales al realismo. Era una cuestión de estado, un problema de importancia nacional. Los escritores no realistas sufrÃan de una enfermedad peligrosa y muy contagiosa que ponÃa en riesgo la salud del paÃs, la identidad de los peruanos y hasta el desarrollo económico. Vargas Llosa y Miguel Gutiérrez estaban en desacuerdo hasta en la forma de toser, pero en algo estaban en la misma trinchera: la defensa a ultranza del realismo. Pero el mundo habÃa empezado a abrirse, y se comenzó a mirar hacia fuera más que hacia adentro. Un primer descubrimiento fue dentro de la casa grande: Borges, Rulfo, GarcÃa Márquez, Cortázar, Arreola, y muchos más, no eran realistas. Y cuando se miró más allá, en la década de los 90, en busca de los mejores narradores del mundo, ahà estaban Tabucchi, Bufalino, Eco, Pitol, Bolaño, Paul Auster, Murakami, Thomas Bernhard, Peter Handke, Amis, Barnes, Ishiguro, Coetzee, Vila-Matas, Javier MarÃas, etc. Los mejores narradores del mundo. ¿Eran realistas a la manera como entendÃamos el realismo en el Perú? No, no lo eran. ¿Entonces qué eran? Porque realistas de alguna manera sà eran. A mà no se me ocurrió otra forma que recurrir a un oximoron: el realismo fantástico. Algunos se rieron de mÃ, dijeron que ese era un disparate (me imagino que han visto la pelÃcula “El laberinto del fauno”, es un tÃpico ejemplo de realismo fantástico) Entonces me pregunté, ¿se puede escribir una novela fantástica? Por supuesto que sÃ, y se han escrito muchas y desde siempre. ¡Pero siempre han sido minimizadas en su valor o soslayadas!. La novela moderna para algunos es realista o no lo es. Sólo que además de negar la existencia de novelas no realistas, no aceptan que hay muchas formas de ser realista. Pero desde hace tiempo ya que la ciencia y la misma filosofÃa han demostrado que todo depende desde qué ángulo se vean las cosas y cómo se defina lo que se entienda por realidad.
2
¿Se puede decir “Las aguas cubren el mar”? Esta es una frase extraÃda de una novela del escritor israelà Amos Oz: Un descanso verdadero. (Siruela, 2005) ¿Es que hay algo escondido debajo del agua que es el mar? ¿La literatura consiste en hablar sobre un mar sumergido debajo de las aguas que es la realidad? La novela de Amos Oz es una novela realista. Dos son los personajes principales: dos caracteres opuestos que personifican el destino de una nación: Israel. A través del personaje Yonatán Lifschitz se narra la vida en el kibbutz, célula esencial de la vida israelÃ. El otro es AzarÃas Gitlin, un idealista arrastrado por la diáspora, el otro lado del drama israelÃ: el del judÃo errante, que busca un lugar al cual llamarle patria. Pero la novela de Amos Oz no es una novela edificante, escrita para favorecer desde la cultura la constitución del Estado de Israel. Amos Oz ha sido acusado de traidor por muchos israelÃes por ser un luchador por la paz entre judÃos y palestinos. Y su novela Un descanso verdadero además de ser una novela de lo hermosamente sumergido bajo las aguas de lo que llamamos Israel, es la expresión novelada de una terrible crÃtica a lo que es el Estado de Israel en la actualidad. Yolek, uno de los personajes de la novela, escribe una carta en la que se lee lo siguiente:
“El verdadero culpable no es otro que Ben Gurión: él, con su obsesión cananea de que tengamos aquà toda una generación de nemrodes, gedeones y jeftés, y de que el paÃs se llene de lobos esteparios y no de jóvenes estudiantes de religión. Adiós a Marx, Freud, Einstein, adiós a Menuhin, Jascha Heifetz, adiós a Gordon, Borochow y Berl, de ahora en adelante dadnos a Job, a Abisai ben Seruyá, a Ehud ben Guéra, a Abner Ben Ner, a los bronceados por el sol, a los ignorantes, los necios y los expertos en la guerra. ¿Y qué saldrá de todo este abracadabra? Saldrá Nabal el KarmelÃ, te lo digo yo, y todos los impÃos como él. Tú mismo estás rodeado ahora de bandidos de ese tipo, de kulaks salvajes a los que Ben Gurión sacó de sus tierras, leones corpulentos, pandaros heroicos, granujas sin cerebro, cosacos circuncidados, jinetes beduinos de la Biblia, tártaros de confesión mosaica. Por no mencionar a todo tipo de personas despreciables: los jóvenes indecentes, los calculadores, los relamidos, los diplomados, los que llevan traje y alfiler de plata en la corbata, los arrogantes con elegancia americana, los mundanos en versión anglosajona, no como nosotros, que éramos unos necios provincianos, unos judÃos pillos y religiosos, unos soñadores y unos enamorados de las ideas. Por favor, no te enfades, es nuestra forma de hablar: te estoy escribiendo llevado por la emoción.”
¿Qué tipo de realismo es el de Amos Oz? Uno que combina la verdad histórica y la ficción. Y no se trata de un realismo edificante y sentimental. El realismo de Oz es desencantado, un realismo en busca de la verdad y no comprometido con ideologÃa de ningún tipo sino contraventor a toda forma de ideologÃa.
3
Hace ya más de veinte años, después de haber leÃdo un libro del sociólogo Nelson Manrique sobre la gesta del Mariscal Cáceres, un libro escrito con prosa de gran calidad, llena de personajes extraordinarios y peripecias novelescas, terminé la lectura con la sensación de haber leÃdo una gran novela. Le pregunté a Nelson por qué no escribÃa una novela, ya que tenÃa toda la capacidad para poder hacerlo. Él me contestó de manera contundente: “Yo no puedo mentir. Nunca he podido hacerlo.” Y ése era un precepto fundamental en nuestra novela: la novela era un mundo sustentado sobre la mentira. Nada en él era verdad, sino ficción. Sin embargo ya Truman Capote habÃa escrito una novela de descripción pormenorizada de la verdad real: A Sangre FrÃa. y Peter Handke, el novelista austriaco, publicó una novela describiendo minuciosamente cada minuto de la agonÃa de su madre. Pero ahora con el novelista mejicano Jorge Volpi (1968) la novela se presenta como una crónica sobre la verdad histórica. La verdad es el centro de la novela. Pero la novela permite describir, ahondar, en cómo los hechos históricos se expresan, o dejan su marca, en la subjetividad de los individuos. Esto es lo que ocurre en la novela No será la tierra (Alfaguara, 2006).
La novela tiene como escenario diferentes lugares del mundo, sobre todo la Unión Soviética. No México. El que narra la novela no es mejicano, es ruso. Méjico no aparece una sola vez en una novela de 600 páginas. Es una novela sobre la historia de la humanidad en el siglo XX. La novela podrÃa haber llevado el tÃtulo: “El Ocaso de los Verdugos”. Pero también es una novela sobre los efectos catastróficos que los adelantos cientÃficos le ocasionan a la vida de los hombres y al mundo, desde el peligro del uso de la energÃa atómica hasta el de los adelantos de la genética. Pero sobre todo No será la tierra es la crónica del pasó de la Unión Soviética comunista a la Rusia neo-liberal. El narrador de la novela se pregunta: ¿Qué habremos hecho para caer en este infierno o en este limbo que es Rusia? Aquà solo habitan los espectros. Si pudieses ver a Gorbachov, un leñador en traje de burócrata, o a Yeltsin, un campesino alcohólico y alcohólico, tu risa se trocarÃa en llanto.” (pg. 331) El narrador de la novela es un escritor que está escribiendo una novela: En busca de Kaminski. Una novela sobre la historia del final de la Unión Soviética y la historia del triunfo del capitalismo en Rusia. Pero en la novela no se lee nada sobre esa novela, sino lo que leemos es la verdad pormenorizada de la verdad histórica que es el marco de En busca de Kaminski, la novela que el lector nunca llega a leer. La novela cuenta la verdad histórica, en el mundo y en especial en la Unión Soviética, desde los años veinte del siglo XX hasta principios del siglo XXI. La entrada de Volpi al análisis del poder en el mundo es la de un historiador documentado y feroz. Stalin es descrito como la bestia que fue, relatando con minuciosidad todos sus crÃmenes de lesa humanidad en la jerga que se usa para calificar sobre todo el terrorismo de estado. No será la tierra nos cuenta, nos informa sobre las atrocidades de Stalin contra la inteligencia rusa, pero la crÃtica se extiende a los reinventados nuevos nacionalismos rusos, a la iglesia ortodoxa rusa como una de las instituciones que más ha sojuzgado al pueblo ruso. Después de extensos capÃtulos, que son los de la novela de terror del stalinismo que supera cualquier novela de terror, Volpi describe la época de Gorbachov en la que miles de personas se dedican a robar las industrias estatales, las desmantelas y las venden en trozos y a eso le llaman “El proceso de privatización”. Escribe Volpi: “La acumulación inicial en una economÃa de mercado es de naturaleza casi animal. Siempre hay unos cuantos individuos dispuestos a enriquecerse y a aprovechar las ventajas”. El 2 de enero de 1982 Yeltsin ordena la liberación de los precios de consumo. En el lapso de unas cuantas semanas, el 99% de los ciudadanos rusos pierden sus ahorros. El pánico, el llanto, el dolor y la rabia inundan las ciudades, pueblos y aldeas. El equipo del FMI celebra la medida como un gran acontecimiento. Lo que importa es transformar el paÃs, o lo que queda del paÃs, en una economÃa de corte liberal. ¿Y el sufrimiento de la gente? Eso no les importa. Uno de los personajes de la novela exclama: “¡Los comunistas no pudieron acabar con Rusia en setenta años y los demócratas están a punto de lograrlo en dos!”. La novela de Jorge Volpi es clara en su mensaje: la Unión Soviética se erigió para crear una vida mejor, superior a la capitalista y creó un horrible engendro llamado engendro soviético. Este engendro fue finalmente derrotado para que los rusos vivan felices y se cayó en el capitalismo de libre mercado. Chacales fueron reemplazados por lobos. ¿Qué tipo de realismo es el de la novela de Volpi? La novela se vale de medios de la novela para contarnos la verdad de la historia. Y el novelista Volpi es capaz de crear un personaje extraordinario: Oskana Gorenko, una poeta que escribe un poemario cuyo tÃtulo es No será la tierra. Oskana Gorenko vive para rendirle culto a la poeta Anna Ajmatova, es decir al alma rusa. La Ajmatova es guÃa y modelo de Oskana Gorenko. La Ajmatova la única que queda en pie, como última muralla frente a la barbarie, cuando todos los demás han caÃdo. Oskana vive escribiendo aforismos, poemas canciones, relatos y fragmentos dispersos, todos dirigidos a Anniushka, a su adorada Anna Ajmatova. Volpi el documentalista, al escribir sobre Oskana, escribe sobre lo que no se puede documentar. Oskana le escribe a Anna Ajmatova para decirle: “Me considero una apátrida. Nacà en una nación muerta. Me considero ciudadana de la Nada, ostento un pasaporte de ninguna parte. Tal vez yo tampoco existo, soy una ilusión o un error de cálculo, un daño colateral, una ruina. Soy un anacronismo y mi nombre es nadie.” Suscribo las palabras de Oskana como mÃas. Me siento como Oskana. Lo que dice Oskana sobre ella, lo podrÃa ser yo sobre mà mismo. Pero lo escribió Volpi, que es no es la rusa Oskana, y tampoco es peruano, ¿Importa que sea mejicano?
Coda. La literatura universal, la narrativa, si consideramos cantidad de producción en el tiempo es mucho más fantástica que realista. Desde Homero hasta Cervantes, y después de Cervantes, la literatura ha sido mayor en cantidad e igual en calidad por el lado fantástico que por el realista. El realismo como lo entendemos hoy es sólo una forma de encarar la relación entre lo literario y lo real en una pequeña fracción de tiempo de la historia. Pero este tipo de realismo ha estado indesligablemente vinculado a la novela moderna. Aunque ha habido novela fantástica y muy buena siempre, Serafita de Balzac, Las almas muertas de Gogol, Dr Jeckill y Mr Hyde de Stevenson, Viajes de Gulliver de Swift, las novelas de H.G. Wellls, Alicia en el paÃs de las maravillas de Lewis Carroll, La metamorfosis de Kafka, y muchas más sólo por citar algunas. Y, por supuesto, la obra de Julio Verne, un gran novelista francés del siglo XIX, calificado de novelista menor por el delito de ser popular, ninguneado por los mismos que menospreciaron a lo fantástico en el Perú. Sobre el cuento ya ni qué hablar. Los mejores cuentistas de la historia han sido narradores de cuentos fantásticos. Pero el realismo no debe tampoco ser menospreciado. El realismo es un fenómeno en constante mutación. Ahora asistimos a una multiplicidad de “realismos” unos más cerca de las aguas del mar y otros al mar mismo. En Travesuras de la niña mala de Vargas Llosa lo importante está debajo de la superficie de lo que se narra. En Amos Oz y en Volpi lo “real” es tan poderoso que no es necesario de la mentira para crear una novela. El pacto con el lector es distinto al que firma Vargas Llosa. Estos novelistas no pretenden contar una mentira que el lector admite que es una mentira, sino lo que se proponen son contar una novela sobre las verdades “reales” que poseen tal intensidad que son novelescas. ¿Hay mentira en este tipo de ficción? Hay dos verdades juntas: la verdad de la historia y aquella verdad que es literaria. Sartre decÃa en sus últimas opiniones, reformulando sus posiciones sostenidas en su teorÃa sobre el “escritor comprometido”. SostenÃa que “la capacidad de la literatura es poner en cuestión lo real, que de allà dimana su poder, tanto de la literatura llamada realista como de la fantástica, lo mismo que de la comprometida que la de evasión” (Entrevista con Sartre. Madeleine Chapal. 1967). Y en una entrevista con Ives Buin, para la revista Clarté, en 1964, concretamente sobre el realismo, Sartre afirma lo siguiente: “Al mismo tiempo, la materialidad de la obra admite una profunda estructura de imaginariedad” Y en la misma entrevista recalca que lo más fundamental en el arte es lo imaginario y califica a Kafka como autor realista. Lo que sà se puede decir es que la novela, sus formas realistas y las constitución de los estados nacionales son fenómenos estrechamente ligados, pertenecen a la fase del desarrollo humano conocido como la Modernidad.. Los dos hijos de la Modernidad, el liberalismo y el marxismo, el de la dictadura del proletariado y la dictadura del mercado, postulaban dos tipos de realismo: los liberales, el realismo crÃtico; los marxistas, el realismo social (revolucionario). Con la crisis de la Modernidad estos dos modelos entraron en crisis. La actual novela realista al estilo de Amos Oz o de Jorge Volpi, no busca contribuir a la formación de una identidad nacional ni al fortalecimiento de los estados nacionales. En un mundo ya sin certezas absolutas, sin dogmas, sin religión, con desprecio a los cultos oficiales. Cuando se abusa de la fuerza bélica desvergonzadamente asesinando a inocentes en paÃses del Tercer Mundo para robar recursos naturales. Cuando se atenta contra la ecologÃa y el medio ambiente, poniendo en peligro la supervivencia de la humanidad, se crea una conciencia apocalÃptica. Y, por ende, una novela realista de carácter desencantado y apocalÃptico como la de Volpi. Me imagino que Baudrillard murió pensando que por desgracia tenÃa razón.
18 Comments so far
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Si pues, no toda novela realista deberia ser edificante…
Comment by Anonymous 03.21.07 @ 2:28 pmQUE PASA CON LA IDEA DE VERDAD, CUANDO ESTA PASA DE VERDAD HISTORICA A VERDAD NOVELADA?
Comment by Anonymous 03.21.07 @ 2:34 pmHay muchas cosas que quedan en el aire y para la discusión general. Tu artÃculo me ha sucitado las siguientes reflexiones:
1. Sobre si no solo la literatura, sino en general la producción cultural realista, es positiva o no como medio de cambio? Al parecer no. Nunca en toda la historia ha existido tanto cine y tanta literatura de crÃtica social y nunca antes se han cometido tantos atropellos. Nos están diciendo en nuestra cara que la guerra es absurda, que los niveles de desigualdad son increibles, que la tierra se calienta sin conntrol y que los alimentos que comemos son basura; pero nadie hace nada por ello. Si el objetivo de dicha producción cultural es hacernos reflexionar y proponer un cambio, entonces, al parecer el camino es el incorrecto.
2. Asimismo, de todas maneras no queda definido que es realista o que no es realista, que elementos debe tener, o también que es literatura fantástica, o si esta distinción es necesaria o no.
3. Y lo último, que es lo mas importante. Tu artÃculo trae a colación un tema poco tratado por la crÃtica literaria, debido a su complejidad y la cobardÃa y frivolidad de muchos crÃticos. Cual es el fin de la literatura? para que sirve? a quien el sirve? esta idea de verdad de la hablas, el literato debe comunicar su verdad? que objetivo perdigue al comunicarla? que reacción pretende generar? Preguntas que quedan al aire para el debate de los lectores. Gracias CCF.
Comment by Rodolfo 03.21.07 @ 4:37 pmnuestro buen Calderón está todavÃa entrampado en dicotomÃas fútiles del tipo verdad/mentira.
Comment by vitÃn 03.21.07 @ 5:14 pmpasu diablo… entre calderón y guich están compitiendo por quién noquea más rápido al pobre lector. debajo del tÃtulo deberÃan poner instrucciones: para llegar despierto a la útima lÃnea, tómese primero un cóctel (seco y volteado, por si aca) de medio litro de coca-cola, una taza de café expreso, media lata de red-bull y cuatro lÃneas de coca.
Comment by loco gonzáles 03.22.07 @ 12:54 amque propone el de los comentarios contra las supuestas futilidades?
Comment by Anonymous 03.22.07 @ 3:43 amHabrÃa que analizar, en primer lugar, las repercusiones (negativas y positivas) de la novela realista en la narrativa latinoamericana. Frente a eso ¿dónde queda el rollo de la metaliteratura? ¿Dónde queda el viejo Borges y el tÃo Adolph?
Comment by Cenizo Nunes 03.22.07 @ 6:00 pmfutil dicotomia? y el libro de vargas llosa LA VERDAD DE LAS MENTIRAS? mejor hablemos de los temas y puntos que trata el texto.
Comment by Anonymous 03.22.07 @ 6:34 pmSeguro que a un monton de escritores realistas del peru no le van a gustar mucho sus comentarios. Era cuestion de acercarse al centro cultural españa, ese dia que publicaron un libro sobre el grupo narración, todavia creian en la literatura edificante, que pueda transformar la sociedad, la que toma el fusil, aun recuerdo que la señora que vendia los libros en la puerta, me decia que ahi dentro estaban los mejores escritores peruanos, sonaba casi como si dijera que eran los unicos escritores de aqui, los unicos posibles. Tambien me pongo a pensar, que relacion tendria, o que diferencia, el realismo desencantado del cual habla, y el realismo que hacen escritores como ampuero o cueto, si es que se los puede agrupar sin que le digan a uno resentido.
Comment by Anonymous 03.22.07 @ 7:58 pmCuatro lÃneas? Dos nomás.
Ahora, si hay aguirre, que se ingiere como bebida light, es justo también que haya calderón, para quienes disfrutan de los tragos fuertes.
Y qué pìensa de que al congreso de la lengua en Cartagena invitan a Cueto y a Ampuero y no a usted nia Miguel GutÃerrez, ni a Oswaldo Reynoso, ni a Colchado Lucio, ni a Roncagliolo, ni a Proshaska, ¿eso es parte del realismo, de lo fantástico, o del realismo fantástico?
Comment by Rocky Balboa 03.26.07 @ 5:21 pmclochard confunde gracia y estilo con lo “light”; y lo aburrido y soso con lo serio y académico. además, seguro tb cree que hablar de libros es, per se, más admirable que hablar de una serie de television. leonardo no será un genio, pero de que sabe enganchar al lector, lo sabe.
Comment by sobrino de leo 03.28.07 @ 1:18 pmclochard confunde gracia y estilo con lo “light”; y lo aburrido y soso con lo serio y académico. además, seguro tb cree que hablar de libros es, per se, más admirable que hablar de una serie de television. leonardo no será un genio, pero de que sabe enganchar al lector, lo sabe.
Comment by el fucking pollo pier en persona 03.28.07 @ 1:19 pmPor que aburrido y soso? acaso esta prohibido reflexionar sobre otros temas, que vayan mas alla de la mediania en la cual funciona la literatura peruana? un intento por reflexionar en un nivel mas o menos complejo esta vedado? quizas las novelas de bayly (no recuerdo como se escribia su apellido) o beto ortiz sean muy divertidas, tambien lo es la pequeña maravilla y magaly, todos tienen derecho a publicar, los lights, pero tambien aquellos que quieren ser mas rigurosos, ¿aburridos? aburrido es seguir viendo la falta de vuelo con que muchas veces escribimos y opinamos. en todo caso me pregunto, que es mas futil, pensar el realismo dentro del marco Verdad/ mentira, o la dicotomia, aburrido/divertido?
Comment by marlon 04.01.07 @ 11:47 pmno entiendes, marlon. si quieres, puedes hablar de cosas “profundas”, pero si lo haces con la prosa de la guÃa telefónica, no has logrado tu cometido. nadie está aquà hablando de temas light o serios, sino de estilos de escribir sobre esos temas, manyas?
Comment by fanny 04.02.07 @ 8:15 pmYo estoy de acuerdo con Fanny. Calderón Fajardo, que usa un idioma de otra generación. Un blog es para vacilarse si quiere escribir en difÃcil que escriba una de las tantas revistas inteligentes que existen. En el blog es para reirse de gente como Leonardo Aguirre, manyas Marlon. Estas fuera de onda, o tu también eres un tÃo.
Comment by El vigilante 04.03.07 @ 12:13 amNo estoy defendiendo a Marlon, entonces las opiniones en blogs tendrian un estilo distinto, cuya caracteristica seria referirse a cosas serias divirtiendose. Si es asi, entonces estariamos en una nueva forma de expresarse a traves de un nuevo medio, que al parecer no se ajusta a los articulos que escribe el señor CCF. Esto deberia ser meditado por EL HABLADOR para determinar el tipo de articulos y columnistas que escogen. Parece ser que CCF no se acmoda a lo que es un blog. Es un asunto a pensar seriamente. EL HABLADOR debe pronunciarse y no solo dejar que la gente opine. El HABlADOR, tiene la obligacion de sentar su propia posicion en los debates, sino mejor deberia sacar el espacio para los comentarios del publico lector.
Comment by Rocky Balboa 04.03.07 @ 2:11 pmMás rigor comentarista: Ampuero no fue invitado al Congreso de la Lengua sino a una reunión de escritores del sello Planeta, realizada en la misma ciudad y fechas que el Congreso.
Comment by Anonymous 04.09.07 @ 4:51 pmLeave a comment
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