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“EL ESCRITOR DEBE ESTAR COMPROMETIDO CON LA SOCIEDAD”Â
Por: Francisco Ãngeles
Me gustarÃa empezar recordando cómo surge la idea de formar el grupo y publicar la revista Narración…
La historia comienza en 1960, cuando yo era profesor en La Cantuta, y se luchaba por la categorÃa universitaria en la formación de los profesores. La Cantuta tenÃa tres escuelas: IngenierÃa, AgronomÃa y la Normal. El parlamento eleva a la categorÃa de universidad a las de IngenierÃa y a la Agraria, y a la Normal la dejan en el nivel de instituto. HabÃa profesores como Luis Jaime Cisneros, José MarÃa Arguedas, Washington Delgado y Javier Sologuren. Pero después de rebajarnos al nivel de instituto se produce un éxodo de profesores. Me contrataron para enseñar en Venezuela, y allà concebà la idea de formar un grupo a mi vuelta al Perú. Traje un documento que hice circular para ver quiénes se adherÃan.
La presentación de Narración…
SÃ, y muchos se adhirieron y asà se formó el grupo. Luego se planteó la necesidad de que el grupo tuviera una revista. Yo propuse que se llamara Agua, en homenaje al libro de Arguedas. Todos estuvimos de acuerdo y fuimos donde Arguedas a contárselo. Nos agradeció, pero dijo que no estaba muy de acuerdo con los homenajes en vida y nos pidió que cambiáramos el nombre de la revista.
Arguedas y usted ya se conocÃan de La Cantuta…
SÃ. Cuando salió mi libro Los inocentes recibà muchos ataques de la crÃtica, y los únicos que lo defendieron fueron Arguedas, Baquerizo, Sebastián Salazar Bondy y Washington Delgado. Y desde ahà tuve una gran amistad con Arguedas.
Narración tuvo muchos cambios de integrantes…
SÃ, y desde un principio propuse que la revista no tuviera un lÃder. Por eso el primer número salió sin director. Pero al inscribirla legalmente se exigió que tenÃa que haber un director responsable. Y decidimos hacer una dirección rotativa. En el segundo número yo aparezco como director. Vilma Aguilar, la esposa de Miguel Gutiérrez, una mujer muy inteligente, era verdaderamente un motorcito. Tomó a su cargo la administración económica de la revista, nos convocaba a las reuniones. Desgraciadamente falleció en el matanza de Lurigancho.
¿En esa época a ustedes los unÃa sobre todo una ideologÃa común o era más un grupo de amigos?
De todo. Éramos un grupo escritores que iba siempre a tomar cerveza y discutir a Palermo. Considerábamos que habÃa mucha desorientación en el campo intelectual. Dijimos en la presentación que el narrador debe ser eminentemente social y ser consciente del papel que le toca asumir. Es uno de los principios. Otro es que hemos nacido en un tiempo de sangre, y que los hombres conscientes luchan contra las fuerzas capitalistas que se oponen a las fuerzas inevitables de la historia, que es un principio marxista. También dijimos que hemos nacido en un paÃs cuya historia ha sido y es la lucha del pueblo contra los militares, los politiqueros, los gamonales, los intelectuales que han utilizado la patria para venderla al mejor postor extranjero. Y también dijimos que tenÃamos  una posición privilegiada, universitaria, en un paÃs donde habÃa más de 60% de analfabetos. Fue una toma de posición total.
Mucho más polÃtica que literaria…
No, porque los de Narración pertenecemos a la capa media urbana, pero con nuestra actitud y obra creadora hemos asumido la causa del pueblo. Y yo sostengo que la situación de entonces sigue vigente, y es el momento de que los escritores tomemos conciencia de ello. A nadie se le ocurre que es un desatino que un obrero o un carpintero tome una posición social. ¿Por qué un intelectual no? No tiene corona. Un escritor también forma parte de la sociedad.
Más de treinta años después, ¿usted reafirma cada palabra de lo escrito en la presentación de la revista?
Totalmente. Es mi posición.
Y más allá de la presentación, ¿sigue estando de acuerdo con todas las ideas expuestas en la revista?
Por supuesto.
Recuerdo un caso muy especÃfico que aparece en el número tres de Narración. Ahà ustedes dicen que la caÃda de Allende en Chile confirma que el tránsito hacia la izquierda no puede darse de manera pacÃfica…
Eso es muy cierto. Hacia el socialismo no puede llegarse por la vÃa pacÃfica.
Me gustarÃa comprender a cabalidad qué consecuencias pudo tener esa frase en la época. Usted ha dicho hace poco que sigue creyendo en la lucha de clases y ahora reafirma que el cambio implica costo social, lo que puede significar miles de muertos. ¿No ha cambiado en absoluto su posición?
Sigo pensando exactamente lo mismo. La historia lo demuestra. El Imperio utiliza todo su poder para dominar a los pueblos. Se ve en Irak y Afganistán, y en América Latina muchos gobiernos se someten a las polÃticas dadas por Estados Unidos. No sé hasta qué punto los gobiernos de Chávez o Evo Morales pueden soportar la presión de combatir solos. Pero la lucha entre clases sociales sigue vigente.
La misma idea de clase social es discutible en esta época…
No es discutible, siguen existiendo.
Más allá de eso, justificar los sesenta mil muertos de la guerra interna es, por decir lo menos, cuestionable…
No, yo no justifico. Lo que digo es que todo cambio social a lo largo de la historia ha significado un costo. La burguesÃa actual se rasga las vestiduras por las muertes de esas personas, pero olvidan de que ellos nacieron de las muertes de la Revolución Francesa. Ahà funcionaba la guillotina. ¿O acaso se instalaron en el mundo con oraciones y con flores?
Entiendo la visión marxista de la historia como un proceso. Pero a lo que voy, ¿usted lo ve simplemente como algo inevitable o también le parece deseable? ¿Cree que el socialismo debe imponerse al costo de miles de muertos?
Necesariamente. Porque el que tiene el poder y la riqueza no lo deja por escuchar el sermón de un cura que le promete el paraÃso. Al contrario, quiere acrecentar su poder y riqueza. Y por otro lado, los que siempre han hecho la revolución son las barrigas vacÃas, porque nadie se encierra a su casa a morirse de hambre. Y en este momento el neocapitalismo está creando más pobreza y desocupación. Y si hay delincuencia en Lima es porque los jóvenes no tienen trabajo. ¿Qué quieren? ¿Que se encierren en su casa a morirse de hambre?
Es una posición muy fácil. Siempre se puede buscar alternativas…
No, no hay alternativas. El neoliberalismo considera a la sociedad como una pirámide. Para que exista un pináculo tiene que haber una base. Entonces lo que se quiere es destruir el esquema de la pirámide. Puede haber una persona inteligente o capaz que acceda al pináculo, pero no todos llegan.
Con ello justifica una futura lucha de clases…
No futura, ya la hay…
¿Cómo se manifiesta la lucha de clases en este momento?
En la pobreza que está creciendo, en el desempleo…
¿Esas no son más las causas de una posible lucha de clases que la lucha en sÃ?Â
 No, no, no. ¿Por qué la gente se va del Perú?
En su gran mayorÃa, porque no tiene plata…
Mire la hipocresÃa de la gente. Cuando Fidel Castro llega al poder, muchos cubanos quisieron irse de Cuba. Pero ahora que toda la gente quiere irse del Perú nadie dice nada. El porcentaje es mayor comparado con el de la gente que querÃa irse de Cuba. Y satanizaron lo de Cuba. Pero no se dice nada de la inmensa cantidad de peruanos que quiere irse del paÃs.
 ¿Le parece Cuba un modelo deseable para el Perú?
No sé, porque esos modelos se van formando. A veces hay equÃvocos. Como en China o Rusia, que siguieron caminos equivocados. Pero eso no quiere decir que el marxismo ha fracasado. Lo que ha fracasado es el ensayo en la aplicación de una sociedad socialista. Pero, como análisis de la sociedad, el marxismo sigue vigente, y sobre todo porque cada dÃa compruebo que la lucha de clases existe.
No me queda claro dónde ve la lucha de clases. No digo que no existan la pobreza ni las desigualdades sociales, pero ¿dónde está la lucha de clases?
En el conflicto permanente entre el que tiene poder y el que no…
Es decir, en un resentimiento de siglos…
No, no resentimiento, porque la historia no se revuelve por resentimientos. La humanidad ha creado dos grandes utopÃas: el paraÃso después de la muerte, y el paraÃso aquà en la tierra, que la riqueza alcance para todos. Es una de las más hermosas utopÃas que ha podido imaginar el ser humano….
Eso sà que es muy literario…
No es literario. Es una utopÃa que puede cumplirse.
¿Alguna vez se ha cumplido?
Ha habido destellos. En los primeros años de la revolución bolchevique o en lo primeros años de la de Mao. El paraÃso en la tierra es el socialismo, no el capitalismo. Con el capitalismo hay pobreza, miseria, destrucción de la vida humana y destrucción del planeta. La única salida de la especie humana para subsistir es el socialismo, ya que a los grandes capitalistas les interesa un pito la humanidad. Y frente a esto tiene que haber una reacción, y ésa es el socialismo. Y para llegar a ello, necesariamente tiene que haber lucha…
Una guerra popular…
En todo el mundo. Y el primer imperio grande que va a caer es Estados Unidos. Asà como la gente se alegró cuando cayó el Muro de BerlÃn, ahora se van a alegrar igual. La crisis económica actual de Estados Unidos es terrible. Si utiliza los últimos recursos de petróleo que le queda no tiene más de veinte años de vida. Por eso va a buscarlo a la fuerza en otras partes de la tierra, para salvar el Imperio.
Volvamos al ámbito peruano, ya que el primer número de Narración hace referencia sobre todo a la realidad nacional. Que hayan sostenido que el tránsito pacÃfico hacia el socialismo es inviable podrÃa verse como la aceptación anticipada de un fenómeno como el de Sendero Luminoso…
Si usted revisa el ideario de los partidos de izquierda del Perú de inicios de los sesenta, verá que todos ponen como objetivo a la lucha armada. No habÃa un solo partido de izquierda en el Perú que no ponga como meta final la lucha armada. Hay grandes polémicas en los sindicatos y en las universidades. Nunca en el historia de la República se habÃa debatido tanto sobre la realidad peruana. La lucha armada era el tema fundamental. Sólo se diferÃa en dos aspectos: unos decÃan que se necesitaba condiciones objetivas y subjetivas. Las condiciones objetivas eran innegables: la crisis a la que se habÃa llegado. Pero no estaban las subjetivas, que era la preparación de las masas para tomar un fusil. El segundo aspecto de discusión era qué tipo de revolución hay que hacer en el Perú. Y para ello primero habÃa que saber qué tipo de paÃs somos. Para saber quiénes van a participar en la lucha y en qué frentes. Algunos decÃan que el Perú es un paÃs semicolonial y semifeudal. Otra tendencia decÃa que hay un desarrollo combinado, que también habÃa capitalismo.
¿Y Narración estaba plenamente de acuerdo con la violencia?
Como todos…
¿Y eso incluÃa tomar el fusil?
No, ésa es otra cosa. Antes de Sendero habÃa tres grupos guerrilleros en el Perú, que son sofocados. Estaba el grupo de Béjar, el de Javier Heraud y el APRA Rebelde. Y hay ajusticiamientos populares y toma de pueblos y fábricas. La lucha se da en tales términos que el Ministro del Interior, Javier Alva Orlandini, mandó quemar libros, que según él instaban a esa lucha armada…  Â
Pero volviendo a Narración en ese contexto…
Yo soy incapaz de tomar un fusil. Soy incapaz de matar una persona…
Pero si ello sucede a favor de “la causa del pueblo” lo justifica…
Es parte del proceso histórico. En todo guerra ocurre.
¿Le parece bien que en el futuro vuelva a ocurrir?
No es que me parezca bien, sino que es inevitable. No me gustan los terremotos, pero no lo podemos evitar…
Queda claro que lo ve como algo inevitable…
Lo es…
Pero además le parece necesario…
Todo cambio social traerá muertos. Eso no depende de mi voluntad…
Estamos de acuerdo, eso no depende de usted. Pero yo quiero saber su opinión ante los miles de muertos…
Mi opinión es que es inevitable.
¿TenÃan alguna relación con los grupos guerrilleros antes de Sendero?
Ninguna. Podemos verlo de uno en uno. Reyes Tarazona no tuvo ninguna militancia polÃtica. Gregorio MartÃnez…
Que ahora vive en el “imperio”…
Bueno… MartÃnez tampoco, Augusto Higa y Miguel Gutiérrez tampoco…
¿Está seguro de que ninguno de ellos tuvo militancia polÃtica?
No que yo sepa. Y Pérez Huarancca, que desapareció en Ayacucho…
El caso de Pérez Huarancca es más discutible…
Ese es otro tema. El caso es que ninguno tuvo militancia polÃtica. Éramos escritores que tomamos una posición, la marxista, pero nunca pertenecimos a un partido. Alguien puede creer en Cristo sin ser mormón ni testigo de Jehová.
¿Y qué opinión tenÃa de Sendero Luminoso cuando empezó a crecer en los andes y luego cuando llega a Lima?
Ellos eran marxistas, como Javier Diez Canseco y como toda la izquierda peruana.
Pero, a diferencia de Diez Canseco, Sendero habÃa iniciado una lucha armada y estaba derramando sangre…
No, no, no. Cuando sale Narración, Sendero todavÃa no operaba.
No hablo de la época de Narración. Hace un momento dijo que se reafirma en todo lo escrito en las tres revistas. Por eso me interesa la opinión que en lo años ochenta y a inicios de los noventa usted tuvo sobre Sendero. Estaban haciendo un lucha de clases como la que ustedes esperaban…
Prefiero no opinar al respecto.
¿Por alguna razón especial?
Razones personales.
¿PodrÃa ser más explÃcito?
Razones personales y dejemos eso ahÃ.
¿Qué tan cohesionado ideológicamente era Narración?
Totalmente. Todos estábamos de acuerdo con nuestra declaración de principios.
Lo pregunto porque siempre dio la impresión de que las cabezas de Narración eran Oswaldo Reynoso y Miguel Gutiérrez. Y esa frase de Gutiérrez tantas veces citada donde habla de Abimael Guzmán como una inteligencia superior parece tomar una posición muy clara sobre Sendero…
Decir que Abimael Guzmán es muy inteligente no es estar de acuerdo con él. Yo he trabajado con Guzmán en Ayacucho y tiene una gran preparación, es muy inteligente y conoce mucho de literatura. Yo no comparto las ideas polÃticas de Borges, pero no por eso voy a decir que no sirve para nada.
¿Se mantiene la relación entre los ex integrantes de Narración?
SÃ, hasta ahora. Gregorio MartÃnez puede haberse ido a Estados Unidos y está bien, cada uno es responsable de lo que hace. Lo que me preocupa de él es que en sus primeros libros retrataba un mundo muy rico, como en Tierra de caléndula y en Canto de sirena, y ahora en Estados Unidos se ha alejado de ese mundo. Yo hubiera preferido que se quede en el Perú. Cortó su carrera literaria. Por otro lado, con Gálvez Ronceros me reúno todas las semanas. Y Augusto Higa y Roberto Reyes sigue escribiendo y lo están haciendo muy bien.
La literatura comprometida que proponÃa Narración tenÃa…
Vamos a ponernos de acuerdo en el sentido de la palabra ‘comprometida’. Eso parte de Sartre. Dice que el ser está en el mundo y no sabe para qué. Cuando Paris es tomada por las fuerzas nazis, Sartre es enviado a un campo de concentración. Y ahà descubre la solidaridad humana. Y se da cuenta de que el hombre no está por gusto, y encuentra la redención en la solidaridad. Y ahà le queda claro que el escritor, como ser humano, está comprometido con la sociedad, con la existencia de los demás. Y después ese concepto de compromiso se deformó a la militancia con un partido polÃtico. Yo no pertenecà ni pertenezco a un partido polÃtico. Nunca entré porque considero que el escritor debe mantener la independencia. Y si un partido polÃtico está de acuerdo con lo que yo pienso, ya no es mi culpa.
De acuerdo. La pregunta que iba a hacer es la siguiente: en el inicio de Narración, ¿estaban ustedes realmente convencidos de que podÃan colaborar en la transformación de la sociedad desde la literatura? Si tomamos en cuenta que muy poca gente lee, ¿no era ésa una utopÃa?
Si la literatura no cambia nada, entonces por qué se ha quemado libros, encarcelado y matado autores. Si no cambian nada los libros, ¿por las puras los mataron?
Quizá se les creyó más peligrosos de lo que en realidad eran…
Mi objetivo es crear una subversión espiritual. Eso puede llevar a los lectores a tomar varios caminos, eso ya no me interesa. Me interesa que los lleve a la rebeldÃa, a no estar contentos con la realidad. Todos mis escritos están dirigidos en ese sentido. Y no porque yo lo quiera, sino porque asà nace. Y eso es asà porque tengo una ideologÃa. Y mi concepción del mundo sale en todos mis libros. El goce de la piel, por ejemplo, que visto superficialmente no trata esos temas, en realidad sà lo hace. Hay un artÃculo de Faverón muy bueno donde habla de la concepción marxista en ese libro.
Esa subversión espiritual que busca en el lector, ¿es sobre todo con los jóvenes?
Con todos. Soy el escritor más leÃdo en el Perú porque voy al lector. Claro que los rankings se hacen sólo en librerÃas de zonas aristocráticas de Lima, y sólo ponen lo que les interesa vender. Los rankings son sobre todo para promocionar esos libros. Ahà difÃcilmente se encuentran mis libros. Pero yo viajo por todo el Perú, doy conferencias y vendo mis libros…
Del contacto con los jóvenes que ha tenido en estos viajes, ¿qué porcentaje de, por ejemplo, alumnos escolares, cree que pueden interesarse por un libro y conectarse con la literatura?
Es muy difÃcil definir eso.
¿Y comparando por épocas?
Ahora veo más interés que antes. En provincias no sólo van estudiantes a las conferencias. Van obreros o madres de familia. Pero en Lima, fuera de los conos, hay mucha desidia.Â
No vamos a tratar el tema del debate de hace un par de años, pero sà me interesa tocar un aspecto especÃfico. De parte de ustedes hubo un reclamo por el espacio en los medios. ¿Le parece muy importante para su carrera de escritor aparecer, por ejemplo, en El Comercio o Caretas?
No, no, en absoluto.
¿Y entonces por qué reclamar al respecto?
El punto es que los medios de comunicación tienen un poder. A la gente que maneja económica y socialmente al Perú también le interesa orientar la cultura de masas. Y eso con la prensa, la televisión, el cine y los libros. Y a propósito de eso, me quiero referir al caso de Bryce Echenique. Yo creo que Bryce sigue la lÃnea de los ancestros maternos. El ladrón número uno del Perú fue el presidente Echenique, que inicia su fortuna con robos…Â
No sé si eso es cierto o no, pero no veo qué tiene que ver con el tema…
No, pues… claro que tiene que ver. Como Bryce tiene un apellido inglés se le ha permitido todo en el Perú. Por ejemplo, que se presente totalmente borracho en un programa de televisión. Y la alta clase social de Lima lo ha aplaudido y mimado, y ha dicho qué bonito. Y ahà están las consecuencias. Cuando Juan Gonzalo Rose se tomaba unos tragos decÃan que era un borrachÃn. Y lo de Bryce es la manifestación de la decadencia de una clase social.
Volviendo a Narración, y ya que habla de Bryce, él publica Un mundo para Julius y tuvo mucho éxito en la misma época que ustedes funcionaban como grupo…
Es una gran novela. Y me gusta Huerto cerrado y MartÃn Romaña. Eso es otro tema. Pero yo hablo de que se le permite todo.
Hablemos del Gremio de Escritores cuya creación usted ha impulsado…
No fue asÃ. Un grupo de escritores lo ha creado y me han dado el honor de ser el presidente honorario. Tienen una directiva en la que yo no participo. No voy a las reuniones.
¿PodrÃa decir los objetivos básicos del Gremio?
Básicamente defender y apoyar a los escritores.
¿De las editoriales o también buscar el apoyo estatal?
De todo. Yo sà creo que el estado tiene un gran deuda con los escritores.
Pero usted ha publicado con el INC, por ejemplo…
Pero eso se publica como una especie de patrimonio. El Estado se apropia de eso. No gano nada económicamente.
 ¿El Gremio piensa cambiar esa situación?
No, todo va seguir igual.
¿Y entonces cómo se justifica su participación?
Hay que luchar. Por un lado, con el Plan Lector, se quiere que los libros lleguen baratos a las manos de los niños, pero por el otro nos consumen los impuestos. Ellos me han hecho el honor de invitarme y yo he aceptado. Pero no tendré mayor participación.
En la segunda mitad de los noventa, usted apoyó a un grupo de escritores jóvenes como Galarza, Rilo, Tola, Dávalos, a los que llamaba “novÃsimos”. Eran de alguna manera herederos de su obra Los inocentes…
Bueno, yo volvà de China después de doce años y estaba desvinculado del medio. Un dÃa Beto Ortiz se presentó en mi casa y me dijo que habÃa leÃdo mis libros y tenÃa pensado dedicarle quince minutos a la cultura en Panorama. Asà salà yo en televisión, y a partir de eso empezaron a venir escritores jóvenes a buscarme. Formamos aquà una especie de taller. Pero no en conjunto, sino uno por uno. Fue un trabajo individual. Yo los ayudaba a conseguir una limpieza de estilo. No me metÃa en la escritura, que es personal, pero sà en darles algunas indicaciones. TenÃa un amigo que venÃa tres o cuatro veces por semana y trabajábamos duro. Yo le dije aquà tienes una gran novela, vas a tener un gran éxito, incluso internacional. Y vas a tener muchas traducciones. Y él me decÃa que estaba exagerando. Asà que le aposté un whisky a que iba a tener ese éxito.
¿De quién habla?
De Mario Bellatin y Salón de belleza… Y hasta ahora no me paga el whisky (risas). Pero tampoco quiero atribuirme el mérito de las obras de los escritores con los que trabajé. Además de BellatÃn, venÃan Galarza, Tola…
¿Y a Tola como lo ve ahora en la televisión?
(Risas) Bueno…
¿Cree que hizo bien en abandonar la literatura?
Su primera novela es muy buena. Yo sigo pensando que ese grupo de escritores es gente con talento y va a dar algo importante en el futuro.
En esta década ha aparecido un nuevo grupo de narradores jóvenes. No se le ha escuchado hablar mucho de ellos, a diferencia de los de los noventa…
Están en otra onda. Eso de lo metaliterario me parece que no funciona. Creo que escriben bien, tienen buena prosa, pero se están gastando en ese tipo de literatura. Ahora con el cuento de la globalización todos quieren escribir sobre Paris…
¿Les aconseja que escriban realismo?
Yo no aconsejo nada a nadie. No soy un sumo sacerdote. Pero por ejemplo, leà Casa de Islandia, y me agradó, pero ahà queda. No es algo que conmueva.
¿Usted sólo acepta literatura realista?
Toda literatura es realista. Uno tiene que hablar sobre la realidad que conoce.
Las preguntas finales. Acaba de presentar el segundo volumen de su narrativa completa. ¿Qué significa esto para usted?
Siempre es un halago. Ahora el lector va a tener la recopilación completa de mi obra. Además, he incluido reseñas. Tengo un archivo con reseñas sobre mis libros, y los editores han elegido y con mucho acierto. Hay reseñas de la década del sesenta. Ahà podemos ver cómo se ejercÃa la crÃtica literaria en esa época y además quién acertó y quién no.
¿Alguien que se haya equivocado y merezca mencionarse?
Hay que leerlo.
¿Siente que ha cambiado el perfil de sus lectores de la actualidad en comparación al de hace cuarenta o cincuenta años?
Sigue siendo el mismo. Muchos jóvenes, pero también gente de toda edad. A veces viene un joven y me compra dos libros y me dice que uno es para su papá, que me leyó hace cuarenta años. Y también me gusta escribir las dedicatorias. Yo escribo exactamente lo que me dicen. Hasta cartas de amor he escrito en dedicatorias (risas).
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Hay dos cosas que no entiendo en esta entrevista. La primera se refiere al entrevistador. ¿Cómo es eso de que la misma idea de clase social es discutible hoy en dÃa? Si se animara a responder el sentido de su pregunta, este ignorante lector se lo agradecerÃa. La otra cosa se refiere a lo que dice el entrevistado de Bryce. No entiendo cómo la afición a los tragos puede ser sÃntoma de la decadencia de una clase social, como tampoco entiendo cómo puede Bryce ser culpable o heredero moral de lo que hizo su abuelo, y además no creo que lo inglés de su apellido haya intervenido en la atención que le brindan los medios. Es también irresponsable decir que a Bryce se le permite todo, sencillamente porque no es cierto, lo que queda demostrado con el incidente de hace una semana. Por cierto, ese incidente ha sido aprovechado para incrementar el rating de algunos blogs y agrandado por todos los maliciosos que gustan de hacer leña del árbol caÃdo. Dejen al hombre en paz, que él sabrá enmendarse a su modo.
Comment by tio rico 04.01.07 @ 12:08 pmEstimado señor Reynoso.
Con el respeto que su obra, su trayectoria como narrador se merece, pienso que usted manifiesta opiniones deplorables que pueden ser resumidas en una sola palabra: usted es un dogmático. Usted no profesa un credo polÃtico, sino una religión, una religión con dogmas, por lo tanto en sus declaraciones no hay asomo de autocrÃtica. Usted no es marxista. Pero es cierto lo que usted dice en nuestro paÃs existe abuso, explotación, neo-liberalismo depredante, y todo tipo de formas maliciosas de actuar para excluir a algunos escritores y no a otros. ¿Pero usted no hace exactamente lo mismo? Para usted la única literatura valida es la social, usted es incapaz de reconocer otro tipo de opciones literarias, y si las reconoce y las minimiza. Usted no es un democrata, es un autocrata. ¿Cómo puede usted sostener las mismas ideas después del stalinismo, que destruyó a la cultura e inteligencia soviética, a la barbarie que se instaló en paÃses en donde se impuso la dictadura del proletariado, que es la que usted propugna, la fuerza sobre la inteligencia. ¿Cómo usted puede usted en pleno siglo XXI, en donde paÃses como la China comunistas, tienen posiciones más abiertas que usted, por ejemplo premiar a Cueto. Usted es más dogmático que los mismo chinos, usted es Polpotiano, desgraciadamente. Y para terminar el grupo Narración, del que tanto usted se precia no fueron los primeros en excluir escritores,a los que no eran sociales o marxistas, los primero que empezaron con el insulto y el agravio en la literatura peruana. Su amigo Miguel Gutierrez se ha convertido en escritor oficial del gobierno. Lo publica el Congreso con prólogo de Marcial Ayaipoma, lo presenta el Instituto Nacional de cultura, y cuando le preguntan sobre Sendero se niega a responder, elude la pregunta. Es penoso que un escritor de su talla, se encuentre tan desfasado de la realidad, y viva en medio de sus utopias y sus dogmas obsoletos. ¡Cómo puede usted saludar la llamada guerra popular después de tantas victimas y sufrimiento en el Perú! ¡Cómo puede usted decir que los miembros del grupo Narración no tuvieron militancia politica! Es usted valiente en ser fiel a sus viejas ideas, pero es usted un dogmático, y un apañador de asesinos.
Comment by Rocky Balboa 04.01.07 @ 12:48 pmbuena entrevista, señor angeles. ud ha hecho que reynoso diga, con toda claridad, que la violencia es inevitable, que los muertos son un costo necesario, que una “guerra popular” como la emprendida por sendero es deseable para cambiar el perú. ya no podrá escudarse en que lo malinterpretaron o sacaron sus frases fuera de contexto.
Comment by apolo 04.01.07 @ 7:51 pm¿Usted sólo acepta literatura realista?
Toda literatura es realista. Uno tiene que hablar sobre la realidad que conoce.
Me hubiera gustado que Reynoso elaborase un poco más esta afirmación. ¿Y la ciencia ficción? ¿Y la literatura fantástica? Desde su punto de vista, o son realistas, o no son literatura.
Comment by Daniel Salvo 04.02.07 @ 4:13 amMe da mucha que las opiniones polÃticas de Oswaldo Reynoso, ya en el siglo XXI, huelan a formol, a panteón. El peor pecado de un artÃsta es promover, alentar la guerra. Lamentablemente en el Perú muchos confunden la Literatura con la polÃtica, la mala polÃtica.
Comment by Sandra 04.02.07 @ 5:08 pmSuave con el tÃo Reynoso, que a pesar de todos los golpes que le están mandando es un grande. Yo respeto su obra más allá de las opiniones polÃticas que pueda decir, y asà creo que debe ser considerado todo escritor. ¿O acaso todos ustedes piensan lo mismo luego de escuchar a Vargas Llosa? Por favor, midan sus opiniones con la misma vara.
Comment by anonymous 04.02.07 @ 7:11 pmNo estoy totalmente de acuerdo con Reynoso, pero la mayorÃa que opinan en contra de él es porque no comparten su postura polÃtica, escuchar hablar de polÃtica a Vargas Llosa es terrible a mi parecer, lo mismo ocurre con ustedes cuando leyeron las declaraciones de Reynoso. Simplemente no están de acuerdo, no es que el escritor esté equivocado. Sobre Bryce, pues, efectivamente, le perdonan todo, y creo que cuando se refirió a lo del apellido inglés se refirió a la condición social de Bryce, muy apoyada y alcahueteada.
Comment by Rafo 04.02.07 @ 10:47 pmUsted dice, maestro Reynoso: “Ahora con el cuento de la globalización todos quieres escribir sobre Paris”. ¿Pero usted no escribió “Los eunucos inmortales” novela que transcurre en China? ¿Es que hay una diferencia entre escribir en China que escribir sobre Paris? Y una segunda preguntita sobre algo que me sorprende en alguien de su coherencia, sobre todo a la edad que usted tiene, cuando ya no tiene nada que perder. ¿Por qué elude pronunciarse sobre la guerra popular? Le diré por qué. Porque si usted se pronuncia favor de Sendero, corre el riesgo de someterse al juicio de la historia. Y si dice que nunca fue senderista puede ser acusado de cobarde por sus amigos y de mentiroso por sus enemigos.
Comment by joven narrador 04.03.07 @ 4:52 pmLo destacable del tio es la lindura con que se despacha sobre el “costo social”, o sea, los muertos. Claro, claro tio, mientras no sean tus muertos, que venga la factura y que corran las balas. ¿Que el fin es la lucha armada? Ah, osea que para los señores revolucionarios no se trata de la “justa” distribucion de la riqueza, del bienestar de todos sino de jugar a “Combate”? my ass!
Comment by Jorge 04.03.07 @ 9:19 pmEl escritor Reynoso (apellido de origen español, ¿debemos hablar de los españoles acaso cuando hablamos de él?) habla todo el tiempo de cosas abstractas, sus enemigos y amigos son idealizados todo el tiempo. Me hubiera gustado que le preguntaran acerca de lo personal dentro de lo social, por ejemplo que opina de las opciones sexuales. En su mundo de narración, ser gay es ser rosquete (para los que hacen la guerra popular). AsÃ, todo es un molino de viento y sus enemigos son tigres de papel.
Comment by Johnny 04.06.07 @ 11:28 pmSeñor Reynoso, la izquierda norteamericana, la culta, la académica, dice que nos encontramos presenciando el ocaso del Imperialismo norteamericano. Basan la afirmación en que las ‘conquistas’ imperialistas de los EEUU (Afganistan e Irak) invasiones que antes conseguÃan en pocos dÃas, ahora en años son incapaces de materializar, a pesar de tratarse de pueblos relativamente atrazados que pelean con los puños. Dicen que a raÃz de las protestas contra la globalización, en Seattle en 1999, los pueblos del mundo empezaron a independizar sus ópticas y entendimiento. Las nuevas guerras “preventivas” de los EEUU, sus ocupaciones militares, sus incautaciones de campos petrolÃferos y sus proyectos para rehacer el mapa polÃtico en el Oriente Medio, fueron todas reconocidas inmediatamente como zarpazos imperialista. La doctrina de Bush de guerras unilaterales fue, de hecho, un nuevo nombre con el cual se cobijaba el imperialismo de los E.E.U.U, pero los pueblos descubrieron en realidad de que se trataba.
Cuando se celebró la “victoria de Bagdad†en la primavera del 2003, el imperialismo empezó a desmoronarse.
También afirman que en otras partes del mundo las polÃticas unilaterales de los EEUU. han sido desafiadas. El entierro del TLC Tratado Libre del Area de las Américas (FTAA), por ejemplo, en Mar de Plata, Argentina, hace dos años, fue una indicación de la incapacidad del imperialismo de los Estados Unidos que ya no puede imponer sus polÃticas económicas en su “patio trasero†como lo hizo a través del siglo veinte.
El desastre de New Orleans con el huracan Katrina mostró la incapacidad interna de los Estados Unidos que dedica inmensos recursos a la conquista y ocupación en el extranjero, mientras abandona el bienestar y estabilidad sociales en su propio paÃs.
Dicen los analistas que los recientes fracasos no son simplemente las consecuencias de errores tácticos, ni mala suerte, sino es el resultado de un profundo cambio en las estructuras del poder mundial.
Se podrÃa decir que los Estados Unidos hoy en dÃa no son suficientemente poderosos para ser un poder imperialista, pero el hecho más importante es que el imperialismo y sus métodos han perdido eficacia y otra forma de dominación mundial está emergiendo en su lugar.
No hay duda que los Estados Unidos es la nación- más dominante, económica, polÃtica y militar. Sin embargo, no hay paÃs hoy dÃa, ni los Estados Unidos, capaz de determinar y de mantener orden sobre territorio extranjero con los instrumentos del viejo imperialismo, sea ocupando militarmente o imponiendo modelos económicos.
Si los EEUU. sobrestiman su poder e insisten en su incapacidad para reconocer las nuevas caracterÃsticas de la situación mundial actual, volverán a actuar otra vez como imperialistas de viejo cuño y volverán a fracasar.
Es importante recordar, -afirman- que el imperialismo no ha muerto por su propia voluntad. Fue derrotado a través décadas de luchas antiimperialista, particularmente las luchas de liberación nacional en Asia, Ãfrica y América latina.
Cada vez que un poder imperialista fue derrotado, y la soberanÃa nacional de muchos paÃses alcanzada — desde Indonesia a la India y a Senegal, como de Argelia a Cuba y a Vietnam– eso no significó que imperialismo como tal fuese derrotado.
Después de cada derrota, el imperialismo se mantuvo como una forma de dominación y continuó siendo aplicado en otras partes. Sin embargo, la acumulación de estas derrotas, y el triunfo de las luchas antiimperialista han sido las fuerzas primarias que minaron al imperialismo y recientemente ha conducido a su muerte.
Doctor Reynoso, esta cantaleta continúa, pero dejémosla ahà por ahora.
¿Como compatibiliza esta óptica de los académicos norteamericanos con la visión que se tiene en la China Continental sobre el imperialismo y el nuevo papel de la globalización..?
El Leopardo. (La Sevillana)
Comment by Diamante 04.07.07 @ 5:19 pmMACBTEH. Tandrá que correr la sangre: las gentes dicen la sangre clama sangre: ¡hasta las piedras se mueven y los árboles hablan! Y las picazas, los grajos y las cornejas augures a los asesinos más disimulados…(Se lo digo yo desde Straford upon Avon, donde tengo una cátedra de literatura peruana. ¡Reynoso no es el asesino!
Comment by Willy Shakespeare 04.11.07 @ 9:14 pmAclaro que escribo desde Buenos Aires, es decir que lo de Sendero no me tocó vivirlo. De todos modos no puedo dejar de reaccionar ante los comentarios… cada uno lee lo que quiere, y a partir de allà saca el puñal para clavárselo a Reynoso. Decir que una guerra popular es necesaria y que es inevitable que de ella surjan muertos no es más que una verdad. Les guste o no. Se horrorizan por los muertos, pero no dicen nada de los miles que mueren de hambre. Acaso no es esto el costo del capitalismo? Acaso ellos no mueren para sostener esta clase media y media alta que entra a internet y postea pelotudeces? HabrÃa que ser un poco menos careta, habrÃa que ser un poco más como Reynoso. Esta reacción desmedida –como la de Rocky Balboa, Apolo o Jorge- no es más que el horror burgués por pensar que mañana podré perder la mayonesa de la heladera. Triste.
Comment by Juan Ignacio 11.16.07 @ 5:41 pmLeave a comment
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