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Por: Jack MartÃnez
José Watanabe no se ha ido. Sus poemas lo han inmortalizado.
Watanabe persiste, porque en nuestra literatura es un referente. Porque los jóvenes adquieren sus poemarios, porque los leen y les son devotos.
Watanabe ha ido contra la corriente de las ideas profesadas de quienes afirman que la poesÃa se ha de resignar a sobrevivir en pequeños circuitos.
Watanabe fue contra eso y más, porque se erigió como un fenómeno. Porque su poesÃa han trascendido fronteras. El mundo.
José Watanabe vive en sus versos de apariencia simple, pero de sabidurÃa desbordante. En sus palabras, una a una escogidas, una a una tarjadas. En la flora y la fauna que alojó con tinta en sus páginas. En la dinámica de la naturaleza que permanece en sus poemas, porque esta ha sido plasmada en su esencia, con la sensibilidad particular de un hombre que instruyó su infancia oyendo los haiku que traducÃa su padre.
“Basho describÃa el salto de la rana en el estanque antiguo y yo no sabÃa que estaba hablando de nuestra condición: un efÃmero ruido de agua interrumpiendo un gran silencio. Lo que sà entendÃa era que en los haiku hablaba un hombre parco de actitud, y conciso y coloquial de lenguaje (que hoy sé celebrado). Yo entendÃa esas caracterÃsticas primarias del haiku porque, de algún modo afÃn y diverso, estaban en mi casa y más allá: en la gente de mi pueblo, austeros descendientes de los trabajadores enganchados del azúcar”.
Un hombre parco de actitud el que imaginaba como autor de los haikus, seguramente no muy distante del hombre tÃmido y discreto que él también fue después. Quizá por ello no quiso propalar la verdadera gravedad de su enfermedad. Quizá por ello su partida sorprende y duele, duele mucho.
requiem, maestro.
Comment by chacalon 04.26.07 @ 11:28 pmHola F. Ãngeles,no sé si aceptarás lo siguiente que pensaba ponerlo en otro comment pero en éste creo que irÃa mejor.Escribà a una amiga lo de la muerte de Watanabe y me respondió de inmediato “No me lo digas….ahorita estaba pensando en él…” y me escribió en seguida otro mail, que es el que desearÃa yo transcribir aquà para citar oportunamente a Watanabe(ella es profe en New York):
el querido Watanabe..
Blanco tu uniforme y qué rosada
tu piel
Entonces tus vÃsceras deben ser azules, doctora.
Eres nuestra reina.
Los enfermos estiramos las manos atribuladas
hacia ti, en triste cortejo.
Queremos tocarte cuando cruzas los pasillos,
altiva,
docta, saludable, oh sÃ, saludable,
con tus vÃsceras azules.
Imaginamos a los doctores a salvo de nuestros males,
pero si el conocimiento no te exime
y también te mueres, serÃas una bella
muerta. Tienes
nariz alta, boca
que cierra bien, que se sella,
párpados tersos, largo cuerpo para ser tendido
voluptuoso
sobre una mesa de hierba.
También asà serÃas nuestra reina
y seguirÃamos estirando las manos
ya tranquilas y con flores
hacia ti, nuestra última señal de gozo.
Estimados amigos de este blog:
Les solicito, en memoria de José Watanabe, que dejen de lidiar por cosas Ãnfimas, no más insultos ni rencillas. La poesÃa está de luto: ha muerto un genio. Lo demás poco importa.
Agradezco y suscribo las palabras del profesor Camilo Fernández. El tema anterior ya es historia. Ahora respetemos la memoria de nuestro gran poeta.
Saludos.
Comment by Francisco Angeles 04.27.07 @ 4:15 pmQuerido José Watanabe: ahora caminas en esa estancia luminosa donde también deambulan la belleza y la verdad, ese lugar al que antes sólo te asomabas con curiosidad de niño y que ahora puedes recorrer en paz. Simplemente, gracias, por maestro, por amigo.
Comment by Marlon Aquino 04.27.07 @ 6:39 pmDe José tengo muchos recuerdos gratos. Es la persona más cordial y sencilla que he conocido. Recuerdo que cuando supo, por vez primera, que iba a publicar un libro sobre él, me dijo que deseaba colaborar con la diagramación de mi libro, eligió el grabado y dio las sugerencias e indicaciones a Lorenzo Osores para que concluyera la mencionada diagramación. Lamentablemente, no pudo ver el libro impreso que recién saldrá en mayo. Creo que tenemos la responsabilidad de hacerle más de un homenaje, de respetar su paz interior y de difundir siempre su invalorable obra.
Comment by Camilo Fernández 04.28.07 @ 11:20 amQue murio el tio Watanabe!!!!PLOP recien me entero!!!!
Comment by Enola 04.30.07 @ 7:25 pmEl recuerdo que guardo de José Watanabe me devuelve a la amabilidad de su pulposo tercer piso. Me retorna a sus consejos, a la conversación sobre su poesÃa, sobre su enfrentamiento silencioso y paciente con los versos que tarjaba, actividad que en su caso revela, como ninguna otra, el transcurso vital de un hombre: el amor, la familia, el desamor, el miedo, la enfermedad, la aceptación, el Laredo que encontraba en cada vuelta de esquina: la relación oculta entre las cosas que se ven pasar con fugacidad y la permanencia del ojo que las trata de aprehender.
Me reencuentra también con la figura de un amigo común, Pablo Guevara, cuyo trato era para él, el ojo de agua de una misteriosa juventud. Ese dÃa, aún no pude decirle que yo habÃa aprendido a leer poesÃa con Cosas del cuerpo
Poco antes de retirarme, caÃmos en la cuenta de que nos gustaba una misma canción, que trataba sobre el alejamiento y la promesa de un retorno. Era una canción popular, el “Qué seráâ€, de José Feliciano. Y la cantamos juntos.
Comment by Miguel Ãngel Malpartida 05.02.07 @ 5:08 amla poesÃa está de luto. Adiós maestro.
Comment by miranda 05.09.07 @ 2:53 pmwatanabe
Comment by yashmin 11.24.07 @ 6:57 pm


