EL HOMBRE QUE MIRA EL MAR
Wednesday May 02nd 2007, 9:35 am
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calderon fajardo.jpgFRANZ KAFKA: Del realismo fantástico a la narrativa del absurdo, al Misterio

 

Por: Carlos Calderón Fajardo

Puedo empezar para concluir esta serie de cuatro artículos con una cita de Günther Grass. “El afán de interpretación única, correcta y de valor universal, se debe la mayoría de las veces, a exigencias ideológicas y morales. En todos los lugares donde hay una sola forma de existir, con todo y una doctrina y moral de la verdad, surge también la pobre urgencia de una única interpretación cierta de las obras artísticas (”Kafka y sus ejecutantes”).

Después de mis tres artículos anteriores, concluyo que el realismo no ha muerto, pero que no hay una sola forma de realismo, y que el realismo como opción estética ha evolucionado. Por ejemplo, no se le puede juzgar a Mario Vargas Llosa a partir de tildarlo como un “realista totalizador”. La estética narrativa en Vargas Llosa ha mutado a nuevas formas de ejercicio del realismo, en sus últimas obras que son diferentes a sus primeras novelas, pero que no necesariamente significan una “decadencia” de su narrativa. De otro lado, ya desde los años 70, mis amigos narradores, casi todos realistas, -incluyéndome-, no pensábamos el realismo como mimesis, como imitación de la realidad. En mi generación, el realismo era algo muy discutido en términos estéticos sobre todo, y por sus implicancias políticas se reflexionaba sobre el significado del “realismo social”. Y si había quizás algo una preocupación común era el problema de la verosimilitud, pero no el de la imitación de la realidad. Imitar la realidad lo considerábamos algo estéticamente defectuoso.

En la década del 70 todos éramos amigos: los de la Católica con los de San Marcos, los andinos y los costeños, los viejos y los jóvenes. Recuerdo que en diciembre de 1969, en el número 4 de la revista Kackanirajmi publicamos nuestros primeros textos literarios un grupo de escritores debutantes, de San Marcos y de la Católica. La coordinadora general de la Revista era Rosina Valcárcel, y el Comité Editorial estaba compuesto por José Rosas Ribeyro, y Lorenzo Osores (que era también el diagramador) En ese número publicamos nuestras primeras creaciones, en poesía: Abelardo Sánchéz León, Tulio Mora, Rosina Valcárcel, Patrick Rosas, José Rosas Ribeyro, Elqui Burgos, Eduardo Vega Posada, Thelma Nava. Y en narrativa José Watanabe (que estudiaba arquitectura) y yo. Watanabe publicó un cuento que llevaba el título: “Instrucciones para el uso de preservativos” y yo otro titulado “En la época en que los hombres usaban sombrero”. Publicaron también junto a nosotros escritores de una promoción anterior como Hildebrando Peréz Grande y Marco Martos, que había ganado el Premio Nacional de poesía. Watanabe y yo habíamos nacido en el mismo año, en 1946, y esos eran nuestros primeros cuentos. Por una extraña coincidencia José Watanabe publicó sus últimos poemas este 2007 en la misma revista donde yo publiqué un ensayo sobre Roberto Bolaño, en la revista Nudos de Ricardo Sumalavia en Burdeos.

En los años 80, en el prólogo a una memorable antología de los narradores de esa promoción, Guillermo Niño de Guzmán hablaba de Neo-realismo y de narradores de literatura fantástica para referirse a los escritores antologados.

En cuanto a la literatura fantástica, no hay una sola forma, o fórmula para este tipo de narrativa. La definición de Borges y Bioy Casares es insuficiente, deja fuera a la literatura Gótica (a una novela Neo-gótica como El Elegido de Thomas Mann), a la ciencia ficción, a la narrativa de viajes fabulosos, o de aventuras maravillosas, etc. Ahora, en un proceso de hibridación muy fuerte de la novela en el mundo (y de otros géneros) es posible hablar de un realismo fantástico, aunque reconozco que dicha categoría necesita de más elaboración reflexiva. Pero en el camino de esta reflexión que va del realismo, a la literatura fantástica, y al realismo fantástico, me he encontrado con un escritor que podría ser incluido en cualquiera de estas tres categorías y en ninguna: Franz Kafka. Quizás uno de los escritores más grandes de todos los tiempos porque es el que más resistencias ofrece a la interpretación. Martin Walter fue quien comentó: “Hay que proteger a Franz Kafka de sus intérpretes”. Sin embargo en el Perú existe un libro muy interesante sobre Kafka, y es el escrito por el novelista Miguel Gutiérrez (Editorial San Marcos, 1999). El mérito del ensayo de Gutiérrez, es que no cae en lo que Kundera llama la “Kafkología”. La lectura de Miguel Gutiérrez no es un lectura teológica, filosófica, existencialista ni psicoanalítica, es un lectura literaria.

Gutiérrez reflexiona sobre el valor literario de Kafka, deslindando incluso con algunas críticas marxistas; algo muy meritorio y que demuestra honradez, viniendo de alguien cuyas posiciones políticas son muy conocidas. Y este ensayo me recuerda al Miguel Gutiérrez que frecuenté mucho cuando ambos éramos jóvenes -en esa maravillosa década del 70-, al narrador que anteponía la pasión por la literatura sobre cualquier otra. Este libro en homenaje a Kafka, publicado en 1999, demuestra la lealtad de Gutiérrez a esa pasión.

¿Qué decir de Kafka? Un escritor que pasa constantemente de lo natural a lo extraordinario, que en medio de un relato muy realista, con una prosa como la del código civil,  sus historias a menudo se pueblan de zoologías fantásticas, de engendros, de fantasmas. ¿Es Kafka el más grande de los escritores realistas fantásticos? Si de alguna manera se puede calificar a Kafka es como el escritor del absurdo. Es el que se adentra más allá del límite de la razón hasta llegar al Misterio. El hombre no puede vivir su vida sin expresarla, Kafka intenta la expresión de los inexpresable. Los relatos de este judío de Praga, que era agente de seguros y tuberculoso, experimenta con límites que desafían a la razón. En la literatura de Kafka la literatura roza la dimensión inconsciente, ambigua, enigmática de la existencia. En la dicotomía verdad-mentira. Kafka llega más allá de la verdad y la mentira.

Si consideramos que la primera operación del espíritu humano consiste en distinguir lo que es cierto de lo que es falso, ¿qué nos propone Kafka? Kafka transgrede esta dicotomía introduciendo una ambigüedad que podría formularse de la siguiente manera: la verdad no es tal verdad; peor aún, nadie puede encontrar la verdad. Todo tiene más de una posibilidad de interpretación, y dos verdades que se contradicen. Kafka nos muestra que en el fondo de la vida humana hay algo de inhumano, y eso nos causa extrañeza, y esa extrañeza es el absurdo. Lo absurdo es la confrontación del hombre con lo irracional. Albert Camus llamó a la tradición de los defienden los derechos de lo irracional: “el pensamiento humillado”. Ese pensamiento humillado nunca dejará de existir.

Hace un par de semanas en el programa Vano Oficio que conduce Iván Thays, un panel de escritores dialogaron sobre la novela corta de Kafka La metamorfosis. Se habló mucho de qué tipo de insecto era aquel bicho en el que se transformó Gregorio Samsa. Thays dijo era un escarabajo estercolero. Carlos Garayar no estuvo de acuerdo. Voy a presentar otra versión tomada de la introducción hecha por Jordi Llovet a la edición de la novela por la editorial Planeta en 1992. Creo que está es la mejor traducción de la novela al español porque es realizada por Jorge Luis Borges. Sostiene Llovet, Kafka habría escogido el escarabajo para dar nueva forma a Gregor Samsa porque se trataba de un animal doméstico de la Praga de su tiempo y no porque se tratara de un animal considerado repugnante. Praga era una ciudad con pisos de madera donde abundaban los escarabajos considerados como animales domésticos, aunque sea siempre el menos “domesticado” de los animales. Mejor dicho la historia de Gregorio Samsa es la historia de un animal domesticado. De un escarabajo doméstico. Es un escarabajo más dentro de los tantos que pululan por la casa. Y por eso luego de esa primeras frases de la novela, que nos hacen pensar que se trata una novela fantástica, el resto de la historia debe ser leída como  una novela realista. Pero en otra observación muy interesante de Jordi Llovet, cita a Jorge Luis Borges en la que el argentino dijo en alguna oportunidad: “Yo traduje el libro con el título de La transformación y no sé por qué a todos se les dio por ponerle La metamorfosis. Es un disparate, yo no sé a quién se le ocurrió traducir así la palabra del más sencillo alemán. El editor de la traducción española optó por denominar a la obra La metamorfosis“.

Pero cuando la novela fue publicada en alemán figuró con el título Die Verwandlugen, que no significa otra cosa que “transformación”, cambio de forma, mutación del aspecto anterior. Y no lo que implica la voz de origen griego Metamorphose, distinta a la muy corriente de Verwandlugen, como bien sabía Borges. De esto deduce Jordi Llovet que La metamorfosis “es una pieza maestra de la literatura realista del siglo XX.” ¿Pero puede llamarse realista, por sentido común, a una novela que empieza con la siguiente frase?: “Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.”
 
Mario Vargas Llosa ha publicado hace unos días un artículo en el diario El Comercio, en el que distingue a los escritores que consideran la literatura como una religión y los que, menos ingenuos, conciben el ejercicio de la literatura como una actividad que no tiene por qué estar reñida con el éxito. Los primeros son escritores que se puede considerar como una especie de monjes de una religión, la lista de este tipo de escritor es muy larga. Vargas Llosa nombra a los surrealistas: Breton, Aragon, Moro. Yo daré algunos otros nombres: Flaubert, Proust, Joyce, y sobre todo Franz Kafka.  Es conocido el hecho que antes de su muerte, Kafka le pidió a su íntimo amigo Max Brod, que destruyese sus obras, entre las que se encontraban sus tres grandes novelas: El Proceso,  El Castillo y América. Max Brod, como se sabe, no acató la voluntad del moribundo. Pero hay muchas otras anécdotas que pintan de cuerpo entero el tipo de escritor que fue Franz Kafka. En el año 1917, la vida de Kafka va a sufrir un cambio radical. El escritor lleva cinco años debatiéndose si casarse o no con su prometida Felice Bauer, que vive en Berlin y con la que mantiene una intensa correspondencia. El drama interior de Kafka continúa: el gran deseo de su vida -casarse, fundar una familia, independizarse de sus padres- es, y Kafka lo sabe en el fondo, irrealizable, incompatible con su otro deseo neurótico de soledad y de dedicación a la literatura. Entonces ocurre el hecho liberador: Kafka sufre un violento vómito de sangre. Acude al médico y luego de ser diagnosticada oficialmente la tuberculosis pulmonar, decide dejar definitivamente a Felice. Kafka escribe en su Diario: “Se ha marchado F. He llorado. Todo duro, e injusto y sin embargo bien hecho. Por fin me he quedado solo y puedo dedicarme sin perturbaciones de ninguna clase a lo que me interesa: la literatura”
 

NOTA FINAL. Cuando me invitaron los amigos de El Hablador a participar como columnista en su blog, me manifestaron que deseaban cuatro artículos. Con éste, que es el cuarto he cumplido con el encargo, y la palabra dada. Por lo tanto mi participación en este blog ha concluido. He pensado que debo concentrar todas mis energías para culminar mis proyectos literarios inconclusos, antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, continúo pensando que los blogs con comentaristas puede ser  un lugar excelente para el intercambio de ideas. Y confío que en el Perú esta experiencia irá madurando. Recién acaba de empezar. Para mí escribir en un blog fue una nueva vivencia. Considero que he abierto en mí un horizonte nuevo que no existía. En esta despedida, que quizás no sea para siempre, quiero saludar a los tres columnistas que compartieron plaza conmigo: Cabrera, Guich, y Aguirre. Ellos enfrentaron su columna con más conocimiento que yo, me refiero a cómo se debe escribir en un blog. Finalmente, quiero agradecer a los miembros de El Hablador por haberme dado la oportunidad de expresar algunas ideas,  por su tolerancia,  y pido disculpa a los lectores, por mis largos, y al parecer demasiado aburridos artículos para un lector de blogs (CCF).


13 Comments so far
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Una lástima que esta sea la última columna de CCF. Espero también que “no sea para siemre”. Quiero expresar aquí, un agradecimiento personal por el tiempo que el escritor le dedicó a esta bitácora y a sus ávidos lectores.

Comment by Jack Martínez 05.02.07 @ 3:23 pm

¿Aburridos? Para nada. Interesantes siempre. Y es una verdadera pena que se marche de este blog, que es el mejor que conozco entre los blogs peruanos. Ojalá el equipo se ponga mosca y logren convencer a Calderón que publique aunque sea con frecuencia irregular. Y ahora que en este artículo mencionó a Lorenzo Osores, sería bueno que lo contactaran también, es un excelente escritor con fino sentido del humor y creo que su columna en Correo ya no existe.

Comment by tio rico 05.02.07 @ 5:00 pm

A nombre de los miembros de la revista virtual de literatura El Hablador (aunque Jack Martínez se me adelantó), quisiera agradecer la extraordinaria participación de Carlos Calderón Fajardo en esta bitácora virtual, en donde ha abordado, desde su peculiar y documentada perspectiva, una serie de reflexiones acerca de la literatura fantástica, sus misterios y desvelos, así como su relación con el realismo referencial en el Perú. Le aseguramos que tendremos en cuenta este amable gesto y esperamos seguir contando con sus colaboraciones en un futuro no muy lejano. El Hablador siempre tendrá las puertas abiertas para un escritor de la talla de Carlos Calderón Fajardo.

Comment by Giancarlo Stagnaro 05.02.07 @ 6:01 pm

Y, por cierto, no creo que los textos de Carlos Calderón Fajardo sean “largos” y “aburridos” para los lectores del blog. Al contrario, creo que han sido vivificantes para quienes estamos atentos a estas miradas que enlazan tradición y actualidad, pero sobre todo, una vocación incontrastable por la literatura, como lo demuestra este artículo sobre el paradigmático caso de Kafka. El conflicto entre las presiones sociales de la modernidad y la soledad del escritor (o la autonomía del campo literario, siguiendo a Pierre Bourdieu) es un tema de notoria actualidad, en particular desde el punto de vista vocacional. Porque de los ejemplos de la historia también se aprende. De este modo, Carlos Calderón Fajardo nos demuestra que la búsqueda de la libertad del escritor significa también la búsqueda de la palabra propia.

Comment by Giancarlo Stagnaro 05.02.07 @ 6:20 pm

Maestro, se le va a extrañar. Y por cierto, muy buenas sus “Historias de verdugos”.

Comment by Daniel Salvo 05.02.07 @ 7:03 pm

Ya se lo había dicho a CCF, pero de todas maneras quería expresar aquí mi agradecimiento a Carlos por su buena voluntad al aceptar ser columnista de este blog y por la calidad de los artículos que ha publicado con nosotros. Soy testigo del empeño y el interés que Carlos ha puesto en esta tarea. Desde la publicación de su primera columna, hemos venido intercambiando ideas acerca de cómo hacer para que el blog se convierte realmente en un espacio para el debate alturado. CCF tiene mucho que decir al respecto. Estoy seguro que pronto volverá a publicar en este blog, quizá ya no como columnista habitual, pero sí como colaborador eventual. Muchas de sus ideas han quedado en el tintero.

Saludos.

Comment by Francisco Angeles 05.02.07 @ 9:32 pm

Todos tienen razón. No te vaaayas, chavo.

Comment by B. Tor-tees 05.02.07 @ 10:08 pm

De echo señor Calderon, usted es uno de los pocos escritores latinoamericanos que siguen renovando la literatura a los sesenta años. No deja de publicar, es una lastima que se retire del blog. Con sus articulos usted ha estado reformulando la manera de aprovechar el espacio, dandole otro ritmo, mas rumiante y a la ves mas profundo que en otros blogs. Se nota que hay una lectura digerida de los textos qeu analiza, tantos años no pasan en vano, saludossssss

Comment by Caifan 05.07.07 @ 9:06 pm

Creo que la contribución de CCF para este blog es pequeña pero valiosa . Trajo a colación temas estrictamente literarios. Y que son parte del debate literario contemporaneo. La literatura no se trata de cuantos libros vende uno, ni de cuales son las opiniones políticas de los literatos. Además, hoy en día pululan críticos de literatura (de arte de general) que no son mas que sociologos vulgares. Hablemos, dialoguemos, conversemos sobre literatura. Rescatemosla de la crítica superficial y vulgar. Creo que ese es el mensaje de CCF. Ojalá se entienda y se le tome en cuenta.

Comment by Rodolfo 05.08.07 @ 5:11 pm

Por el blog del Fondo Editorial de la Universidad de San Mrcos, he sabido que Calderón Fajardo con su novela “La Segunda visita de William Burroughs” esta participando del XV concurso de Novela “Rómulo Gallegos”. También participa Alonso Cueto con “La Hora azul”. Esta es la oportunidad de demostrar su valía como novelistas. Esta bravaza la competencia. Participan Pombo. Soledad Puértolas, Antonio Muñoz Molina por España, Andhazi, por Argentina, Elana Poniatowska y Jorge Volpi por México, y 215 novelas más. Suerte para ambos. ¡Y arriba Perú!

Comment by Rudy 05.11.07 @ 3:15 am

Pues si que se ve potable ese Romulo Gallegos… Andahazi fue una sorpresasa con “El anatomista”, me pregunto qué tal será “El principe”.

Comment by el primo Levi 05.11.07 @ 6:52 pm

Una de las cosas que no me han quedado claras es cuál es la diferencia entre lo real-maravilloso y el realismo-fantastico. Por lo que he entendido, en lo real-maravilloso cosas que podrían ser exageraciones de un relato pasado de generación en generación, supersticiones locales o creencias religiosas, ocurren en la realidad; en el realismo-fantástico, algo que podría ser una fantasía o una confusión de la memoria son contados con si ocurrieran en la realidad (o, mejor dicho, realmente ocurren, si seguimos el ejemplo de El Laberinto del Fauno… aunque esa película se traicionó en los últimos minutos). La diferencia, por lo que veo, no es my grande, en el primer caso lo irreal se da en los hechos (la alfombra sale volando por ahí con los niños encima, y nada parece refutar esa versión); en el segundo, en la mente (el fauno se aparece la niña y a nadie más, la aparición de Neruda la cuenta un narrador en primera persona); en ambos casos son puntos de vista no realistas contados en forma realista. ¿Cómo es la cosa?

Comment by LuchinG 05.21.07 @ 11:09 pm

En primer lugar quisiera agradecerle por estas entradas, las cuales me han sido de mucha utilidad.

Y también quisiera decir que me fascina este blog. Cuídense, bye…

Comment by Johana 07.12.10 @ 12:14 pm



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