EL HOMBRE QUE MIRA EL MAR

ewestphalen.jpgCarlos Calderón Fajardo nos ha entregado una nueva colaboración para su acostumbrado día miércoles. En adelante, el escritor publicará un artículo mensual en esta bitácora. Nuestro agradecimiento, y seguramente también el de los lectores, para nuestro columnista. Bienvenido de vuelta. 

Las Moradas: 60 años de su creación

 

Por: Carlos Calderón Fajardo

Se conmemora el nacimiento o muerte de un gran escritor, se celebra un mes dedicado a las letras, pero hay acontecimientos que no deben ser olvidados. Pilares de la historia de cómo creció nuestro espíritu y a los que hay que volver siempre porque son un manantial de sabiduría, porque representan momentos fundacionales de lo mejor de nuestra inteligencia, nuestro espíritu, nuestra sensibilidad, la continuidad de nuestra inagotable creatividad, y porque fueron un gran momento de creación cultural en sí mismo. Si sólo vemos el presente, la novedad, nunca lograremos crecer con raíces fuertes.

En el Perú se viene produciendo una cultura de un nivel creativo muy alto desde mucho tiempo atrás, y lo que hacemos hoy es producto de notables esfuerzos anteriores. No podemos comprendernos a nosotros mismos, ni orientarnos con un horizonte seguro para lograr lo que pretendemos si no  regresamos a ciertos acontecimientos cruciales. La cultura es eso: volver a lo que fue importante en el pasado para expresarnos en el presente y proyectarnos al futuro.

Hace 60 años, un mes de mayo de 1947, salió a la luz el primer número de la revista Las Moradas, creada y dirigida por el poeta Emilio Adolfo Westphalen. Su primer número tuvo como miembros del Comité de Redacción a Carlos Cueto Fernandini, Jorge Eduardo Eielson, Enrique Iturriaga, Fernando Shawb y Fernando de Szyszlo, con ilustraciones de Ricardo Grau, Klee, Sérvulo, Carlos Quíspez de Asín, y viñetas de Szyslo y la contracarátula de Judith Westphalen. Cada ejemplar se vendió a tres soles, pero el contenido de la revista es de un valor incalculable.

En poesía, la revista publica un fragmento de “Aloysius Acker” y otro de “Travesía de Extramares” de Martín Adán (“¡Muerto! En cuanto miro, no veo. Sino tu nariz de hielo. ¡Qué estado perfecto!…!Como si Dios creadora de cierto!…!El no nacido, el no engendrado, muerto!…”). “Viaje hacia la noche” de César Moro (“…como un caballo esquelético, radiante, de luz crepuscular, tras el ramaje denso de árboles de angustia”). Y “Zona de Angustia” de Enrique Peña (“Toda mi vida no ha sido hasta ahora sino eso: tránsito. Y afán de ver. Y de asombrarme”).

La revista contiene artículos diversos sobre literatura, arquitectura, filosofía, etc. Reseñas memorables hechas por jóvenes escritores. Dos textos de Kart Jaspers, traducidos del alemán por Carlos Cueto Fernandini. Un ensayo del extraño, múltiple, vidente intelectual Wolfgang Paleen “El Evangelio Dialéctico”.  Un extraordinario artículo de Javier Sologuren sobre Jorge Guillen  y uno de Szyslo sobre “Picasso después de Guernica”.

Por mis intereses personales voy a detenerme en dos ensayos y una reseña de este extraordinario número inaugural de Las Moradas. El primero, de Emilio Adolfo Westphalen: “Quién habla de quemar a Kafka”, un ensayo largo en el que Westphalen  se pregunta sobre la verdad en el arte partiendo de la obra de Kafka. Dice Westphalen: “Porque por el arte sabemos lo que sabemos, y aún más, por el arte nos damos cuenta de lo que podemos ser. En la historia del hombre las obras de arte son como los hitos que van dejando para reconocerse, y para poderse por el tumulto de lo desconocido”.

Y específicamente sobre Kafka dice, entre otras muchas cosas: “Sucede como si Kafka tejiera una tela maravillosa y deslumbrante, y cuando mayor es nuestra admiración por el trabajo cumplido, de súbito tirara de unos hilos y redujera a nada todo lo hecho. ¿Es este el límite de la desesperación? No, aunque consciente de la inutilidad, pero sonriente, Kafka nos dice: Probemos otra vez, hagamos otro tejido deslumbrante”.

Otro ensayo que llamó mi atención por la inteligencia de su análisis es el de Cueto Fernandini sobre la filosofía de Leibniz. En realidad, el ensayo es una reflexión sobre el concepto de Substancia y como lo entiende Leibniz en comparación a Aristóteles. Escribe Cueto Fernandini: “En la metafísica aristotélica las substancias contienen las partes formalmente con los cual se identificaba la sustancia con sus determinaciones esenciales. La substancia, es en sí, nada más que la suma de sus determinaciones, y ella se da ya lista en el sujeto del juicio. En Leibniz las determinaciones de la substancia han de ser inventadas o descubiertas…La posibilidad dinamiza la idea de substancia y la fuerza la actualiza”.

Y también llamó mi atención una excelente reseña de Sebastián Salazar Bondy sobre la novela de Karen Capek La guerra de las salamandras. Una novela fantástica en que las salamandras se apoderan del mundo, utilizando las más crueles artes de la guerra.

Los límites de espacio no me permiten abundar más en este primer número de la extraordinaria revista que fue Las Moradas. El mejor homenaje que se le puede rendir en el mes que se cumplen 60 años de la publicación de su primer número es reproducir su editorial. En él está dicho todo.

LAS MORADAS (Revista de artes y letras)

Cuando salimos a la aventura, a la caza de las presas espirituales pensamos que siempre habremos de volver a unas MORADAS, donde habrá amparo para lo atesorado, que habremos de llevar siempre.. Punto de reunión, para el contacto, para el cambio, para la confrontación de hallazgos, pero lugar donde toda conquista del espíritu, donde todo descubrimiento del arte y de la poesía, de la ciencia y del pensamiento, no habrá de considerarse nunca como un punto final, como un acabamiento, sino como un acicate hacia nuevas conquistas, como un despliegue de posibilidades futuras.

En esa atmósfera atravesada de pulsiones vitales, centelleante del peligro que siempre amenaza las manifestaciones desinteresadas de la vida espiritual, queremos erigir estas MORADAS. Nuestro fervor y nuestro entusiasmo esperan despertar la amplia respuesta de atención y de discusión alrededor de los problemas diversos que el destino trágico del hombre suscita en nuestra época. Sobre todo no queremos que se olvide que ese destino nos viene de un pasado remoto y que nosotros no somos más que el relevo que ha de ser transferido a quienes vengan detrás nuestro, y que es nuestro deber cuidar porque la acumulación de especulaciones teóricas y de creaciones de arte, venga a ser no una carga molesta, sino el sostén más efectivo, sino la gracia jubilosa que da sentido a la vida.

La tarea difícil y arriesgada no será llevada a bien si no contamos con la ayuda cálida de todos quienes han puesto su confianza en las expresiones libres del espíritu, de quienes creen que toda obra de creación, en el pensamiento y en el arte, solamente fructifica en un ambiente de desinterés completo por los halagos y las vanidades, adonde no llegan intransigencias dogmáticas e interferencias egoístas. A ellos nuestro llamado para apoyarnos y alentarnos.

Lima, mayo 1947.

(En la foto: el gran poeta Emilio Adolfo Westphalen).

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14 Responses to EL HOMBRE QUE MIRA EL MAR

  1. Clochard Moribundo says:

    Sus lectores sabíamos que volvería, maestro.
    Creo que también es importante señalar que -si no me equivoco- existe una relativamente reciente reedición de los números de esta revista.

    C. M.

  2. Hincha del Ciclista says:

    Buena, tío.
    Usted nunca defrauda a su hinchada. No hay duda de que ha vuelto por la puerta grande.
    La pelota está otra vez en su cancha; juegue, juegue.

  3. Long Halloween says:

    Clochard Moribundo, una nota sobre la reedición de Las Moradas puede leerse aquí

  4. Daniel Salvo says:

    La reseña de Sebastián Salazar Bondy sobre “La guerra de las salamandras” puede leerse aquí.

  5. Daniel Salvo says:

    Perdón, el enlace correcto es éste.

  6. San Guchito says:

    Ese es mi tío Calderón Fajardo, demostrando que tiene para ratón micki. Esperemos que este año vuelva también con las publicaciones, aunque quizá sus dos libros del 2006 fueron demasiado lote para sus lectores.

  7. Ines López Mindreau says:

    Maestro, a ver si lo entiendo en su artículo usted plantea los siguientes puntos.
    1)No se crea una narrativa significativa por generación espontánea Sino como parte de un largo proceso de maduración.
    2)Es necesario regresar a nuestras bases fundacionales, leer y estudiar a nuestros clásicos y no estar prendidos a la novelerías.
    3) Usted hace suyo el editorial de “Las Moradas”
    Usted es el último dinosaureo, o uno de los ultimos de los que quedan en nuestra literatura nacional. El escritor hoy ya no es de los años 50, 60 o 70. Vea usted a su costado. Hay una antología de Ruiz Ortega, quienes son los más valiosos, narradorers desprovistos de contenido, de vida, sin raices. La nuestro es hoy una literatura impregnada de mezquindad personal. De una lucha de todos contra todos. A los escritores hoy sólo les interesa la perfección formal, la tecnica, el estilo, la forma sin contenido, sin vida y sin trascendencia. Mire a su costado: subjetivismo exacerbado, vanidad de “inventor”, incapacidad de soportar las críticas, intrigas, chismes y blogeros bochincheros. Usted debería estar criando a sus nietos y me da pena su esfuerzo por levantar el debate en los blogs. ¿Cree usted que un joven de hoy preocupado por el figurettismo, por su vanidad, por jugar Nintendo, por la fugacidad va a hacer suyo el editorial de la revista Las Moradas?

  8. Ines López Mindreau says:

    Señores de El Hablador ¿Es que hay censura? He enviado un comment y ha sido al parecer censurado. ¿Hiere la sensibilidad de alguien de El Hablador, discrepa con su manera de ver las cosas? En ningún momento he insultado a Calderón Fajardo, ustedes permiten la publicación de todo tipo de insultos, pero censuran a un commet con opinión. ¿Debo felicitarlos? ¿No tienen mala conciencia? ¿O las acusaciones a ustedes de ser un blog basura son ciertas?

  9. Hola, nueva lectora
    Ninguna censura. La explicación es obvia, pero igual la haré: uno no está todo el día esperando comentarios. Por eso a veces la publicación de un comment puede demorar algunas horas. Eso es todo.

    Saludos.

  10. Juan Pablo Castell says:

    La señorita Inés debería tomar como premisa el sentido mismo de la publicación a la que Calderón Fajardo se refiere. Uno, por lo que pudo representar o representa ahora dicha revista, y dos porque se le ha dado la gana como autor del texto de escribir sobre eso. Cualquier lineamiento con estándares contemporáneos (si bien esto puede ser susceptible o muy personal), como ella hace, creo que debe mantenerse al margen. La cosa es muy simple: no tienen nada que hacer aquí. Señorita Inés, lea, medite, tome su leche, y acabe de leer sus separatas para que acabe de la mejor manera su tercer o cuarto ciclo universitario.

  11. Inés says:

    Juan Pablo ¿La verdad duele, no? Claro que tomo leche, ¿Tú que tomas? Dime ¿No son los más talentosos del 2000, Luis Hernán Catsñeda, Edwin Chavez, Johan Page? Suliteratura no tiene vida, es vacía, puro taller, puro escribir bonito y nada sobre los problemas humanos. Eso me lo enseñroan que es buena literatura. No estoy en tercer año, ya terminé, Felizmente. Con los profesores que hay ahora, más preocupados como Ubilluz de meter la literatura en el psicoanalisis, o Vich que anda masFacultad de sociología que en la de Letras, Marcel Velazques es el único queaprueba con las justas. ¿Y no es cierto que los jovenes de hoyson mura intriga, insulto, bochinche?

  12. el Primo Levi says:

    Señorita Lourdes, usted hace una evaluación de profesores que, supongo, pertenecen al staff de docentes de literatura de la PUCP. Supongo también que son los más connotados o influyentes.
    Ahora, la pregunta sería si esa manera de ser de los profesores, que obviamente debe verse reflejada en las clases que imparten, ¿tendrá un efecto en la idea que nos hacemos todos respecto a “qué es la literatura”? Habla usted de psicoanálisis, sociología… Bueno, los lectores de a pie (mi caso, un barredor de hospital al que le gusta leer), ¿tenemos vela en el entierro? Es decir, esa vinculación al psicoanálisis, por ejemplo, ¿afecta MI lectura de “La tía Julia y el escribidor”, por ejemplo? ¿Afecta SU lectura? ¿Si además de no haber estudiado literatura, carezco de nociones básicas de psicoanálisis y sociología, estoy excluído del mundo literario que la academia está creando? ¿La literatura se está convirtiendo en algo sólamente accesible a un grupo de iniciados?
    No se, yo me sentiría muy raro si leyera una novela, no la entendiera, y me dijeran “es que no has estudiado literatura en la Católica”.

  13. Coki Terralde says:

    “Claro que tomo leche, ¿Tú que tomas?”
    “Suliteratura no tiene vida”
    “Eso me lo enseñroan”
    “ya terminé, Felizmente”
    “psicoanalisis”
    “Vich que anda masFacultad de sociología”
    “jovenes”

    Parece que GRO no es el único “disidente” de las reglas de la lengua. Señores de El Hablador, editen los comentarios vergonzosamente escritos, para que pasen piola siquiera.

    Terralde.

  14. Long Halloween says:

    Creo que no hay que perder de vista el objeto del artículo de Calderón Fajardo: el importantísimo legado de Emilio Adolfo Westphalen, poeta peruano que como pocos se preocupó por la modernízación del discurso literario en el Perú (ver sus ensayos sobre el tema). Como gestor cultural, Westphalen merece ser recordado de la mejor de las maneras. Aquí va el comercial: las galería de Miraflores le rendirán homenaje a él y a su esposa Judith, pintora por lo demás interesante. Ojalá los de El Hablador puedan dar más luces sobre el tema.