Desencantos
Wednesday June 06th 2007, 3:50 am
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guich.jpgLA LEY DEL GARROTE

 

Por: José Güich Rodríguez

La historia del continente demuestra, con abundantes ejemplos, la pervivencia de la ley del garrote. He improvisado esta poco elegante metáfora para exteriorizar mi repulsa, seguramente compartida por muchos hombres y mujeres del mundo, frente el atropello que la libertad de pensamiento y de expresión acaba de sufrir en Venezuela. Después de cincuenta y tres años de trayectoria, a un canal de televisión influyente y querido por la ciudadanía se le ha impedido proseguir sus actividades. Su horrendo delito: ser abanderado de la oposición democrática y no acceder a los caprichos del dictador, ansioso por ver a todos con la cabeza baja, acatando sin protestar sus demagógicos actos de albañal.

La argucia estaba ahí, a un tiro de piedra, solventada, de hecho, por lacayos y ujieres de la más baja estofa: no se renovó la concesión de Radio Caracas Televisión. La señal salió del aire, para ser reemplazada por un remedo de canal que “se encargará de defender y salvaguardar al pueblo de los pérfidos oligarcas”. Es tragicómico comprobar que, una vez más, un cacique con delirios napoleónicos pretende moldear la realidad a su gusto. Yo no consideraría precisamente oligarcas a las humildes señoras, entrevistadas por periodistas extranjeros, que expresaban -con improperios y llanto- su terrible pena por el fin de una era.

Esta vez, el caudillo mediocre se llama Hugo Chávez, que en medio de sus delirios mesiánicos y redentoristas, no es nada más que el último de la fila en una larga lista de tiranos que avasallaron de un plumazo, y con la ayuda de sus tanques, a la prensa independiente y crítica. “La historia es una farsa repetida a menudo” decía el entrañable Washington Delgado en uno sus grandes poemas. Cuánta razón tenía y cómo lo extrañamos.

Es una tragedia que un homínido tan poco evolucionado, espurio conductor de “los sagrados destinos de la República Bolivariana de Venezuela”, haya monopolizado un discurso trasgresor que jamás debió abandonar su territorio natural. La culpa es de los intelectuales vendidos de costumbre y los políticos camaleónicos que ladran, aquí, allá y en todo lugar, por un mendrugo de poder. Provoca vergüenza ajena el contemplar cómo, una vez más, sicópatas como el militarote de marras, apoyándose en una “izquierda” prostituida, hipócrita y traidora (una afrenta para los que sí pertenecemos sincera y auténticamente a esa orilla ideológica, y así moriremos), y además, en nacionalistas oligofrénicos -la peor lacra de nuestros inestables países-, desprestigian los fueros del compromiso por un mundo más democrático y justo que se articule desde una mirada socialista crítica, pensante e imaginativa y, sobre todo, consecuente.

Subleva ver cómo Chávez reclama para sí la lucha contra lo que él llama el Imperio, cuando bajo la mesa hace suculentos negocios con los Estados Unidos. ¿Quién puede tomarlo en serio? ¿Quién puede tomar en serio a Humala, su rastrero acólito en nuestros lares, quien solo hace unas horas declaró su simpatía por las medidas de su amo, al que mira arrobado cuando viaja con todos los gastos pagados a besar los pies de quien le da de comer? Pienso en el perrito convertido en símbolo de la RCA Victor.

Chávez ha basado su gritería de bravucón de barrio en el petróleo que le vende a Washington en cantidades industriales. Gran parte de éste sirve para mantener operativos los vehículos de la horda de ocupación que Bush, tan pletórico de estulticia como el venezolano, aún osa mantener en el castigado Irak. Su política clientelista ha comprado las conciencias y los estómagos de los sectores más pauperizados, como aquí hizo la despreciable alimaña llamada Alberto Fujimori Fujimori, junto a su simbionte Vladimiro Montesinos. Estos dos reptiles también esparcieron el cáncer de la corrupción en los medios de prensa locales, asociándose también a crápulas del mundo empresarial, capaces de sacrificar valores sustanciales a cambio de prebendas y beneficios.

Sus esbirros son los mismos miserables que hoy quieren enlodar la memoria de un gran hombre, como fue Gustavo Mohme, y desprestigiar a un diario valiente como “La República”, que estuvo al pie del cañón en el combate que libramos en el 2000 contra la dictadura por la recuperación de la democracia. La cloaca en que se ha convertido el diario “Expreso”, representante de la derecha más cavernaria y pútrida, es un capítulo en la historia universal de la infamia.

Si alguien me proporciona el nombre de solo un magnate de las finanzas, de la industria o de los servicios que no haya apoyado a Fujimori -exceptúo a Don Gustavo- en alguna hora de su vomitivo proyecto autoritario, me retractaré y haré lo que no hago hace mil años: confesarme ante un cura y rezar cien padres nuestros, en castigo por hablar mal de las personas honorables. Pero encontrar a ese egregio personaje es como pedirle peras al olmo. Así que cura y confesionario pueden aguardar otro milenio, por la gracia de Dios. Habría que revisar el directorio de la Sociedad Nacional de Industrias para taparnos la nariz por el hedor que emana de ahí. Si no, que le pregunten a Dionisio Romero, a quien ningún fiscal osaría, ni por asomo, colocar en el banquillo de los acusados. Y de los académicos vendidos por un plato de lentejas, como Macera y compañía, muchas líneas se han escrito, pero nadie los ha declarado felones, como bien lo hubiesen merecido.

Pese al desencanto mayúsculo (el soporte de esta columna), aún existe la esperanza de que la ignominia del sátrapa llanero sea el principio del fin de un régimen sembrador de divisionismo y discordia en América del Sur. Probablemente hoy, cuando vocifera necio y seguro de su posición “revolucionaria”, y dispara sus proyectiles por doquier, estemos asistiendo al inicio de su caída. Que así sea. No permitamos que el proyecto dictatorial del fascista encubierto que es Chávez se esparza a otras naciones.

Los intelectuales comprometidos con una sociedad democrática y más humana deben unirse en una batalla final por la libertad de Venezuela, que al fin y al cabo, es la de todos. Los foros internacionales serán el eje de la lucha. ¿Qué esperan los activistas de las ONGs locales para organizar un serie de plantones frente a la Embajada del país hermano? ¿Cuándo iniciamos el combate por los principios eternos? Yo me anoto en la lista sin tapujos o falsos pudores.

No toleremos la complicidad; la enfermedad puede propagarse sin control. Una nueva mística de izquierda, honesta y con fe en el futuro, deberá surgir de las tinieblas. Ha de ser tan sólida, ética y consistente que no permita la llegada de ambiciosos o de bárbaros seudo contestatarios, capaces de retroceder la causa de las necesarias reformas ciento cincuenta años. Por ahora, el mejor aliado de los neoliberales salvajes es Hugo Chávez. Los Ghersi, los Espá, los Tafur, los fujimoristas y los truhanes de “Expreso” han de estar felices por lo que, según su fina sensibilidad, es la cancelación definitiva de la eterna utopía vía el patético chavismo. Pero soñar no cuesta nada, jóvenes turcos. Sigan buscando “caviar” debajo de la cama.




Imposible no contrastar lo expuesto por Guich con lo ocurrido hace unos días en la Plaza Francia, donde grupúsculos de “espontáneos” manifestantes se reunieron para aplaudir el cierre del canal de televisión venezolano. Uno se pregunta, ¿puede alguien en su sano juicio alegrarse por el cierre de un medio de comunicación? Parece que hay gente para todo.

Comment by el Primo Levi 06.06.07 @ 5:01 am

Al leer este artículo, parece que uno está leyendo a Vargas Llosa. Pero no por el contenido, que puede estar bien o mal, sino por el estilo, que abunda en adjetivos violentos e innecesarios, que impone el ruido al argumento sólido y que deja una sensación de malestar en los lectores que buscan el diálogo y no la imposición de cóleras personales. Por el blog de Thays me entero que en Argentina han publicado recientemente a José Carlos Mariátegui; una excelente noticia, porque Mariátegui sí fue un maestro del estilo al hacer periodismo y al escribir ensayos cortos y largos; en sus retratos de plutócratas o líderes de la reacción o el fascismo, no se le escapa un adjetivo injurioso, no llama nunca a nadie homínido, lo que verdaderamente pesa son sus razones, sus ideas. Pero en fin, ha de ser el lenguaje de la pasión, nacido y destinado a morir en la coyuntura, como esa letra muerta que tanto abunda en la obra periodística del “campeón de la libertad”.

Comment by Lector con lupa 06.06.07 @ 12:21 pm

El problema también es que la mayoría de medios de comunicación del continente están, quiérase o no, en manos de la derecha. Eso es evidente. Entonces, lo que tenemos no es libertad de prensa, sino libertad de empresa. Lógico que la manera en que Chávez ha procedido no es la más adecuada en términos políticamente correctos, pero no hay que olvidar que los medios televisivoso radiales usufructuan licencias que son patrimonio del Estado. Ahora, que dichos medios parasiten estas señales y se legitimen como garantes de la verdad es otra cosa. El tema de fondo es que acá se confunde “libertad de expresión” con libertinaje informativo (tal como expuso Mario Vargas Llosa en su comentada columna de El Comercio), que implica reportes de ganancias en temas de publicidad. Es decir, a más escándalo, más billete. Esta es una de las trampas de la derecha. Por eso resulta curioso que MVLL haga su denuncia sin dar siquiera un nombre, sobre todo si se trata de un medio que practica el doble discurso (un lado “serio”, pero farandulero, como El Comercio; y otro populachero y sensacionalista como Trome). Como dirían Los Prisioneros: “Nunca quedas mal con nadie”.

Comment by Long Halloween 06.06.07 @ 4:38 pm

Tiene razón Guich. Pero se han fijado quiénes protestan en Venezuela por ese acto dicatorial. Los pitucos de Venezuela. Es como si acá se nacionalizara el Canal 4 o 5, y saldrían a la calle todos los blanquitos del Perú a prpotestar `por el atropello con Zileri, Los MiroQuesada, Althaus a la cabeza. ¿Se trata de la libertad de expresiómn del pueblo o la libertad de expresión de los ricachones dueños de los medios de expresión en América Latina?

Comment by roca madura 06.06.07 @ 6:47 pm

Y eso que también hay que acordarse de los padres de estos neoliberales de teta, como son los Miró Quesada y los Zileri. Además de otros periodistas zalameros como Rosa María Palacios, Chichi Valenzuela, y el propio Álvarez Rodrich, autodenominados “bastiones de la verdad”.

Comment by Bravo del Llauca 06.06.07 @ 9:17 pm

¿Ricachones en el Perú? Por favor, hay desigualdad de ingresos, pero hablar de ricachones en el Perú es exagerado.
Y muy curiosa eso de fijarse en el color de la piel de quienes protestan por el cierre de un medio de comunicación. Si descubrieras que los lectores de “El hablador” son todos rubios y de ojos azules, estimado roca madura, ¿pedirías el cierre del blog?

Comment by el Primo Levi 06.06.07 @ 11:07 pm

Léase esto, amigo Güich, que le será útil:
http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2007/06/09/u-00711.htm
Se trata de un marxista estupendo y le aseguro que le dará luces.

Comment by El tercer ojo 06.09.07 @ 6:35 pm





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