EL RECONOCIMIENTO DEL OTRO PARA SER UNO MISMO
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Por: Carlos Calderón Fajardo
En un reciente evento académico, la filósofa Soledad Escalante nos hablaba de la problemática del reconocimiento entre personas y grupos que permite el desarrollo de la identidad. Este es un problema fundamental no sólo dentro del campo de la filosofÃa, la teologÃa y la ética, sino también de la sociologÃa, la polÃtica, la literatura y la vida cotidiana en todas sus manifestaciones. El tema ha adquirido gran importancia por encontrarse relacionado al de la exclusión y al de las diferencias entre las personas. En la vida cotidiana la gente lucha por el reconocimiento, lucha por ser aceptada tal como es.
Hace un tiempo, Gonzalo Portocarrero escribió en su blog que los literatos sufrimos de la “enfermedad del reconocimiento”. Aunque esto es relativamente cierto, Portocarrero lo decÃa en tono peyorativo. Si hubiese leÃdo el capÃtulo IV de la FenomenologÃa del EspÃritu de Hegel tal vez otra hubiese sido su opinión. La idea básica de Hegel es que para las personas el reconocimiento de los otros es necesario, porque no basta verse a sà mismo. El reconocimiento del otro es fundamental. No hay que confundir entonces la desesperada búsqueda de fama con la normal necesidad de reconocimiento de alguien que necesita saber que hace bien su trabajo y que es reconocido por ese hecho. Sobre todo cuando hay pocos reconocimientos de otro tipo: económicos, sociales (un literato es mal visto socialmente hasta por su propia familia). Pero el tema del reconocimiento va mucho más allá. Uno reconoce al otro y esto está vinculado a una construcción de una identidad de clase, de cultura, de edad, de familia, de religión, de valores. Pero sólo cuando el reconocimiento de un yo se produce como un nosotros, es cuando se realiza el paso del individuo a formar parte de una comunidad. Pero si según Hegel el yo tiene que darse como un nosotros, esto no es fácil en un mundo que ha intensificado las diferencias. Pero lo más importante es el tipo de reconocimiento. Sólo hay verdadero reconocimiento cuando el individuo se coloca en el lugar del otro para constituir el nosotros.
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La extraordinaria idea comprendida dentro de esta reflexión, que también está en filósofos como Levinas, es que no es posible construir nuestra propia identidad sin el reconocimiento de la identidad del otro. Como dice Levinas, no hay posibilidad de humanidad “sin ver la cara del otro”.
Ya que estamos es un blog literario, podrÃamos poner como ejemplo que es imposible construir una identidad literaria costeña, urbana, occidental y cosmopolita, sin el reconocimiento de otra identidad que sustenta una literatura andina, rural, tradicional no cosmopolita. Esta idea ya la encontramos en nuestros grandes pensadores clásicos, en Gonzáles Prada, en Mariátegui, en Basadre, en VÃctor Andrés Belaunde, en Arguedas, etc. Pero estaba centrada en el reconocimiento de lo andino para la reivindicación del indÃgena, considerado como factor esencial de nuestra nacionalidad. Pero estas posiciones pasaban por reconocer que existÃa una gran injusticia en nuestro paÃs, la del relegamiento y explotación del indio (Gonzáles Prada, Mariátegui) o que somos mestizos (Arguedas). La evolución de esta idea ha dado un paso adelante. La originalidad de la idea hoy planteada es que para ser nosotros mismos, es imprescindible el reconocimiento del que no somos, no sólo para hacer justicia con el otro sino para hacer justicia con nosotros mismos, independientemente de si somos mestizos o no. Justamente en el reconocimiento del que es totalmente distinto a nosotros radica la posibilidad de reconocernos a nosotros mismos.
Dicho gruesamente, y volviendo a este malhadado pero significativo debate entre costeños y andinos, que no es nuevo sino secular: hispanistas versus indigenistas, puros contra sociales, limeños contra provincianos, el problema siempre ha sido el mismo: el no reconocimiento de lo andino por lo costeño. Antes el problema era parte de la discusión intelectual, no habÃa necesidad que la sangre llegue al rÃo. Pero hoy han cambiado las circunstancias históricas y sociales, y es inaceptable el no reconocimiento de una parte del Perú por una minorÃa, ya que ese otro Perú se ha ganado el reconocimiento a fuerza de mucho sufrimiento y trabajo. El Perú de hoy ya no es el de hace veinte años y como continúa el no reconocimiento el debate ya no puede darse como una conversación entre caballeros. Es explicable (no justificable ni enriquecedor) que la respuesta al menosprecio haya sido el vituperio, porque no hay que olvidar que están muy frescos los infaustos hechos de una guerra civil, que de alguna manera son parte de este problema. Este debate es parte de la literatura sobre la violencia en el paÃs.
Retrotrayendo el problema planteado por Hegel, de que no podemos ser “yo” sin ser “nosotros”, no podemos como peruanos adquirir una real identidad como “costeños” sin aceptarnos “andinos”. Esto parece imposible, y es difÃcil que ocurra en el corto plazo, pero si no sucede no seremos nunca un paÃs integrado, digno, justo y democrático. La democracia no sólo se limita votar cada cierto tiempo o a la libertad de expresión. La democracia es la igualdad de posibilidades para todos y el reconocimiento de que todos somos iguales, con los mismos deberes, pero también con los mismos derechos. No vivimos en la democracia griega donde un grupo de nobles atenienses tenÃa el derecho a tomar la palabra en el ágora. Pretendemos vivir en una democracia moderna donde todos tengamos el derecho a que nuestra palabra sea reconocida.
El verdadero reconocimiento del otro (no del otro semejante, sino del que es diferente) es más complejo que simplemente decir que yo, por ejemplo, como escritor “costeño”, reconozco el valor y la calidad literaria del escritor andino, etc. La originalidad del paso adelante es mucho más que eso. Implica que este reconocimiento para ser válido supone ponerse en el lugar de lo que no soy, en ser parte del otro. Para ser “costeño” me es indispensable ser “andino”, del mismo modo que para ser realmente masculino debo reconocer mi parte femenina, para ser realmente rico (en el mejor sentido de la palabra) debo comprender lo que significa ser pobre. Y en esta comprensión “sentirme” pobre es hacer de la pobreza MI problema.
Estas ideas son las verdaderamente revolucionarias en un mundo signado por la exclusión, la marginación, la pobreza. Son válidas para los seres humanos en general, pero en la actualidad han adquirido ribetes dramáticos porque justamente los hechos que están ocurriendo demuestran lo contrario al reconocimiento. Sarcozi gana las elecciones en Francia con una plataforma polÃtica cuyo punto central es el no reconocimiento del otro. La comunidad europea es un mito, porque en cada paÃs hay fuertes resistencias para el reconocimiento del otro, y en una realidad de ese tipo no se puede establecer una Constitución Europea. Los conflictos entre árabes y judÃos no se solucionan por falta del reconocimiento del uno por el otro. En los Estados Unidos, nación creada por inmigrantes, se busca convencer a los inmigrantes antiguos que para lograr una identidad realmente norteamericana hay que fomentar una polÃtica de no reconocimiento de los nuevos inmigrantes, sobre todo hispanos.
El Perú es un paÃs fracturado, donde nunca llegaremos a sustentar una identidad personal sin el reconocimiento del otro, y mucho menos construir una identidad colectiva. El padre Gustavo Gutiérrez, también en un evento reciente, nos decÃa que sin el reconocimiento del otro, pero no de cualquier otro sino sin el reconocimiento del pobre, no se podÃa hablar de un cristianismo auténtico. Pero basta ir a cualquier iglesia de Lima para percatarse de que en el templo los ricos se sientan adelante y los pobres atrás. Y que hay iglesias para ricos e iglesias para pobres. No se puede rezar en el templo anunciando que después del amor a Dios está el amor al prójimo, y cinco minutos después, fuera del templo, estamos odiando y discriminando al prójimo y, peor aún, al más débil. No soy sacerdote, pero supongo que ésa es una grave ofensa a Dios. Los católicos no pueden traicionar tantos las ideas fundamentales del catolicismo, sin pagar la factura, que los católicos pobres, que son la mayorÃa en América Latina, se conviertan en pentecostales y a otros grupos evangélicos donde no se da ese tipo de práctica religiosa. Para que esto no ocurra, para que los templos no se queden vacÃos, los católicos ricos deben reconocer como iguales a los católicos pobres. Hay que propiciar que se mezclen todos los fieles dentro de la iglesia y no ocupar zonas distintas. Y si somos realistas, en el Perú de hoy alguien con cara de pobre puede tener, y lo tiene, mucho más dinero que un hombre que con cara de rico que en realidad es pobre. Las inconsistencias de status son muy peligrosas. La relegación de gente que no se le merecÃa fue, quizás, el caldo de cultivo de donde salieron los dirigentes de los grupos que se alzaron en armas.
Soledad Escalante, al reflexionar en esta necesidad de reconocimiento del otro, se apoya en Hegel y fundamenta sus ideas a partir de la dialéctica de la auto-conciencia. Hegel sostiene que “la autoconciencia sólo se alcanza al reconocer la autoconciencia del otro”. La propia autoconciencia sólo es posible a través de la autoconciencia del otro. En esto se basa la dialéctica del reconocimiento. Y hace posible el diálogo intersubjetivo. Nos preguntamos: ¿es esto posible? O estarÃamos en un mundo hegeliano, idealista, cuando en la realidad la autoconciencia, la identidad personal se la está buscando en la negación del otro. Por ejemplo, en los Estados Unidos de Bush o en la Francia de Sarcozi, en el conflicto entre palestinos e israelÃes, en la negación constante del que es diferente a nosotros como la forma esencial de ser nosotros mismos. Por ejemplo, para ser un escritor al estilo de Vargas Llosa tengo que negar a Arguedas, para ser un escritor en la ruta trazada por Arguedas debo negar a todo lo que se parezca a un tipo de escritor como Vargas Llosa. No sólo hay una negación, sino violencia en esta negación; la violencia que se traduce en la práctica en la forma de silenciamiento del otro, o en el vituperio contra el otro. Entonces desaparece el debate, el derecho a la diversidad, y el engrandecimiento de una literatura justamente por su diversidad. Un mundo de ideas que deberÃa enriquecerse por el reconocimiento del otro da paso a todo lo contrario: a la lucha fratricida, a los insultos y las mil formas sutiles de negar al otro, como forma de autoafirmar soberbia o de manifestar resentimiento.
Estos fenómenos rebasan obviamente lo literario. Está en la polÃtica, en las elecciones para presidente de la República, en el conjunto de nuestras actividades cotidianas, en las formas como se expresa nuestra subjetividad, en las distintas sensibilidades en conflicto. Finalmente en la imposibilidad de crear nación, y de hacerla viable. Si no se lucha por el reconocimiento, entonces las vÃas de la paz se agotarán. Los inmigrantes hispanos le harán la vida imposible a Bush; los inmigrantes de origen africano o los musulmanes le harán la vida imposible a la Francia de Sarcozi y, por desgracia, a los franceses que no votaron por Sarcozi. Y en América Latina los pobres le harán la vida imposible a los ricos propiciando invasiones, asesinato de autoridades, delincuencia generalizada. Y en el Perú no se podrá vivir en paz nunca porque los pobres le harán la vida imposible a los ricos por la sencilla razón de que los ricos no se cansaron nunca de hacerle la vida imposible a los pobres. Hasta que un dÃa todas estas formas de violencia estallarán. No se necesita ser profeta para predecirlo. Cuando eso suceda se habrá agotado el camino de la paz y estará reabierto el camino de la guerra. Fracasado el camino del reconocimiento del otro, quedará abierta como posibilidad la total negación del otro, es decir el aniquilamiento del prójimo por el que no ha sido reconocido como prójimo.
¿Esto se puede evitar? La pregunta es en quién reposa la tarea de lograr en nuestra colectividad el reconocimiento del otro. ¿Es una actitud de todos en relación a todos? ¿De cada uno en relación al otro? Esto último probablemente no se va a producir por la naturaleza misma de los animales, a los que pertenece el ser humano, que sólo tienden a reconocer a sus semejantes. Todo el que no es igual a uno, representa peligro y mecanismos de defensa. Salvo quizás en la relación entre el hombre y el perro. Pero eso implica que unos vivan como hombres y otros como perros. Como fieles acompañantes del hombre. Es difÃcil imaginar una rebelión de los perros contra el hombre, pero una rebelión del hombre contra el hombre está implicada en los actos de todos los hombres, y de los hombres unidos en colectividades cuando se niega el reconocimiento. Si la lucha del reconocimiento del otro no depende de las personas individuales, no basta que un rico reconozca a un pobre como igual, mientras que miles de ricos no necesitan reconocer como semejante a millones de pobres para poseer identidad y conseguir reconocerse entre semejantes. En otro ejemplo: ¿de qué sirve que un hombre reconozca a una mujer como igual, cuando millones no lo hacen? ¿De qué sirve que unos cuantos blancos reconozcan que son iguales a los que no son blancos, si la mayorÃa de los blancos necesitan considerar a los no blancos como inferiores para autoafirmarse? ¿De qué sirve que un escritor costeño y cosmopolita reconozca como propio a un escritor andino si decenas de otros escritores “costeños” no reconocen a su pares “andinos” como parte de un todo? Lo que motiva como respuesta la reacción de decenas de escritores “andinos” que terminan rechazando tajantemente a los escritores “costeños”. Rechazo que reconvierte en odio. Y odio en violencia. Por ahora es verbal.
¿Es superable esta situación? ¿O no hay que remediarla, sino profundizar el odio? Esa es una cuestión fundamentalmente ideológica: o se cree en la paz o se cree en la guerra. Si se está por el lado de la paz -no al rechazo del otro, sà al reconocimiento del que es diferente-, ¿en manos de quién está la solución al problema? ¿En manos del Estado? ¿En la de los medios de comunicación? ¿En la responsabilidad social de intelectuales con altos niveles de autoconciencia?
Como dicen los marxistas, la teorÃa no es nada sin la praxis. Hay que distinguir entre lo que un hombre dice y lo que hace. Lo real está en la praxis, no en la teorÃa. En lo que hacemos, no en lo que decimos. Esto es válido para los que se dicen liberales y para los que se autoproclaman socialistas. Como dice la Biblia: “Por sus frutos los reconoceréis”. O en Juan 12,24: “Para dar fruto hay que saber morir a sà mismo”.
Maestro Calderon Fajardo:
Su reflexión está muy por encima de lo que se escribe en un blog. Este es un artÃculo que ha debido estar en la página editorial del Comercio del dÃa domingo. Pero sabemos que usted nunca va a ser invitado a escribir allÃ, y en ningún periódico. Veo difÃcil que reciba muchos comentarios en este blog, que está muy focalizado en asuntos anecdóticos de la vida literaria y no pica alto como usted lo pretende. Pero yo voy a aprovechar la circunstancia para refirme a un penoso problema relacionado al reconocimiento. Cuando revisa este blog y otros como el de THays, Faveron, o Paolo de Lima, que con El Hablador son los cuatro más importantes, según mi gusto, no encuentro un sólo comentario sobre los escrtores. Nada que informe y discuta lo que se escriba en provincias. No aparecen en los recuentos de mejores narradores y poetas. ¿Nadie escribe en provincias? ¿Nadie publica en provincias? Cómo es posible que en un mundo tan interconectado como el de hoy, via internet, exista esta tremenda falta de recoocimiento en blog, en periódicos, en revistas de la literatura que se escribe en provincias. Y no hablemos de las literaturas de tradición oral ¿Hay un sólo artÃculo, post, o reflexión sobre esa manantial de literatura que es la que se da via tradición oral? Es tristemente cierto lo que usted dice. Sólo una obervación, el no reconocimiento no es sólo de los costeños por los andinos, sino también al revés. Hay un fuerte prejuicio de los escritores andinos a todo lo que huela a no andino, incluyéndolo a usted.
Escrito al parecer a destiempo, este es el mejor artÃculo que he leÃdo entre todos los que aluden a la polémica entre andinos y costeños. Y lo es porque alude a tal polémica solo tangencialmente, ya que el verdadero interés de Calderón está en darle una dimensión filosófica al problema del reconocimiento del otro. Por esta razón, su artÃculo me recuerda el que Fernando Savater escribió sobre esa terrible enfermedad llamada heterofobia. Sólo queda agradecerle a Calderón la lucidez y compartir con él la esperanza.
Comment by tio rico 06.13.07 @ 2:50 pmMe encantan las canciones de amor/
Y aquellas que piden un mundo mejor/
Vivo con el miedo al dedo que alguna vez
Apretará el botón.
Creo en la libertad y en mi corazón/
Hay un sitio esperando por una flor/
La escena me pone nervioso (aunque el show
Debe continuar – soy un profesional)
Mi destino son los aviones y los moteles
Que no me dejan reÃr
Las penas de amor me sumergen en
Depresiones llenas de sensibilidad
tú sabes Calderón, un artista es un hombre sensible, que llora cuando ve caer una flor, y que se asusta con cosas como el dedo que aprieta el botón; es increÃble como cuando subo al escenario me transformo, cuando veo las luces de colores y siento el calor de la gente, mi corazón palpita y soy otro, soy otro tipo, por eso mi mensaje de amor para todo el mundo es… bah.
Comment by F 06.13.07 @ 6:23 pmCurioso. Cuando alguien sugiere la posibilidad (factible) de “ponerse en los zapatos del otro”, de inmediato surgen voces para puntualizar que no es posible. ¿Whishful thinking?
Comment by el Primo Levi 06.13.07 @ 10:41 pmLas bonituras expuestas por Calderón,vienen de lejos y en particular se encuentran en todas las grandes religiones. Creo que Calderón,lúcidamente se resguarda escribiendo “Esto último probablemente no se va a producir por la naturaleza misma de los animales, a los que pertenece el ser humano, que sólo tienden a reconocer a sus semejantes.” Es el mismo Savater quien por algún lado asegura nada menos que el racismo es natural.Digamos,para fallidamente tratar de calmar a los exaltados, que si es natural en los animales por qué no va a serlo también en los hombres.Para cernirnos a la “lucha” entre costeños y andinos,es claro que a ciertos andinos no corridos les da un soroche de afectación o inhibiciones cuando tienen ocasión de sentarse en una mesa de cosmopolitas proustianos y que éstos últimos cuando están en un medio unilingüista y poco leÃdo, que se defiende a punta de “arguedazos”,lo que genuinamente quieren es largarse y el resto es mito.Describe tu aldea y serás universal,decÃa Tolstoi.A obedecer esto y a escribir se ha dicho, no importa el tamaño de la aldea de cada plumÃfero,sea un villorrio o sea el mundo, que son los lectores quienes resolverán el problema y no los contendientes de esta seudo “riña”,en que toda bandera blanca serÃa de fondo ilusorio y necesariamente provisional.
Comment by El tercer ojo 06.14.07 @ 12:58 amLo interesante de este ensayo es que por fin un autor reconoce la verdadera presencia de un problema que evade la simple y necesaria ratificacion del otro en su dimension mas esencial: la de ser. si bien lo que nos sugiere Calderon Fajardo en el trascurso del texto es la discusion del tema del reconocimiento, la verdadera salida o puente que nos brinda el autor es un cuestionamiento a la otredad, tan discutida por los academicos para imponer sus lecturas de Lacan o Habermas, pero sin una busqueda coherente de resultados. la respuesta; una indignacion que se produce por la indiferencia, el olvido u omision de estos “otros” ya sean costeños o andinos. la reafirmacion de esa discusion que evade las ideologias seria mas importante para entender el verdadero protagonismo del aislamiento de una cultura por parte de la otra. yo creo que a partir de estos tintes la discusion recien comienza, porque su salida solo se llevara a cabo a travez del consenso o la aceptacion necesaria de la inexistencia de autores por un canon literario. Gracias Calderon Fajardo por mostrarnos una exploracion filosofica que propone preguntas y posibles respuestas.
Comment by imperterrito vendedor de libros 06.14.07 @ 1:00 amBueno, tercer ojo, tampoco son meras “bonituras”. Estudios antropológicos y biológicos (lamento no tener el dato preciso a la mano) indican que los genes que predisponen a las especies a cierto nivel de solidaridad son los que permiten que dichas especies sobrevivan. Piensa en el koala y otros animales “solitarios”: al borde de la extinción. De modo que la empatÃa no es un angélico “deber ser”.
¿Por qué entonces el hombre es homo homini lupus? Tampoco es para tanto, lo que ocurre es que hay un regusto en revolcarse en el fango (Magaly Medina aprovecha muy bien esto) y olvidar el resto. Hay también una conducta humana orientada hacia el otro, pero no se destaca en los medios. Siempre da más caché jugar al pesimista.
Entendà “bonitura” como cosa bonita y deseable y no lo puse entre comillas,caso en que,me parece, que sà podrÃa dársele el sentido que tú has percibido,Primo (¿admiras a Levi?).Tal vez cometà una impropiedad de lenguaje.Por otro lado, me interesa “jugar” al objetivo y no al pesimista.En Animal Planet,se ven maravillas zoológicas como las que citas y todas tienen un denominador común:la mutua conveniencia.Pero son excepciones citables,la regla general es que quien se descuida es devorado.Olvidemos el sartreano “el infierno son los otros” y démonos un fuerte abrazo de otredad recÃprocamente reconocida.¡Salud!
Comment by El tercer ojo 06.14.07 @ 2:43 amAquà la definición que da el DRAE de bonitura: f.Lindeza,hermosura.
Comment by El tercer ojo 06.14.07 @ 2:58 amPor supuesto que admiro a Levi.. a Levi Strauss, el inventor del blue jean.
Y sobre altruismo, sociedad,etc… http://www.genaltruista.com/notas3/05_07_sociedad.html
Apreciado Primo Levi,si por mà fuera yo prolongarÃa este intercambio de comments todo lo posible pero Ãngeles en cualquier momento nos corta las epÃstolas.Mi última opinión es que tus congéneres no son tan “otredistas” que digamos,yo dirÃa que no lo son en nada.Ojalá nos permitan este comment y tu respuesta que no replicaré (en todo caso que considere Ãngeles que estamos en pleno centro de lo planteado por Calderón Fajardo).¡Salud!
Post Data.-San Francisco de AsÃs, la Madre Teresa,el admirable Albert Schweitzer y bastantes más muestran que lo que dices no está desprovisto de soporte real.
Primo Levi. He venido siguiendo tus pasos con atención. Primero te batiste en el ring con Rocky Balboa, defendiendo en el libre mercado en relación al libro, y ahora, utilizando obviamente un artÃculo que has sacado del Internet, te tiras en contra del altruismo. SerÃa interesante que realices la misma búsqueda “psicoanalÃtica” en relacion al “egoismo”. Que eso eres, egoista, que es lo contrario del altruÃsmo. Pero lo más penoso de tu comment es que no has entendido ni pio del artÃculo de Calderón Fajardo (o lo has entendido muy bien y por eso lo quieres torpedear) Calderón Fajardo en ningún momento se ha referido al altruÃsmo, ni siqiera utiliza la palabra una sola vez, su concepto eje es reconocimiento que no es sinónimo de altruÃsmo. Por favor Primo, tu eres inteligente, pero no hagas uso de malas artes. El artÃculo de Calderón Fajardo es uno de los más serios que se han escrito en blogs en el Perú. Cipriani, y tú y los izquierditas guerreristas, todos los que no quieren un Perú Grande, sino sólo satisfacer sus apetitos de poder y saciar su EGOISMO, pueden torpedear un artÃculo tan brillante. Y como Francisco Angeles te ha calificado como el mejor comentarista del blog, entonces será mala conciencia de Angeles no publicar este comment. Ya veremos si El Hablador es más Hablantin.
Comment by Mala conciencia 06.14.07 @ 3:22 pmTercer ojo: ¿por qué supones que “cortaré las epÃstolas”? Dale nomás, que como decÃa un desaparecido comentarista, “los sigo leyendo”.
Mala conciencia: tu comentario está muy bien, no habrÃa ninguna razón para censurarlo. Y sobre el Primo Levi, rescato que es uno de los pocos caseritos de la sección de comentarios que se ha mantenido fiel a su seudónimo desde hace varios meses. Sus opiniones son otra cosa. Contra ellas puede discrepar cualquiera, como tú lo haces muy bien.
Saludos a ustedes dos.
Comment by Francisco Angeles 06.14.07 @ 4:45 pmHola Ãngeles: habÃa puesto “….nos corta las epÃstolas (chiste malo….)” pero borré lo del paréntesis.Quise asociar fonéticamente con “bolas” para distender un poco la cosa.Sin la aclaración del propósito ocultado,me parece un poco afectadón el uso de “epÃstolas”.Me gusta hacer humor y lo que digo de ti se debe a que me has censurado varias veces.Yo soy los “fenecidos” Gringólatra Guggenheim y también,siendo ateo, el rabioso catequizador Tomás de Aquisi. Asà pues,te hablo con la voz de la experiencia en lo que respecta a tu tijera.
Un abrazo y adelante con la buena labor que ustedes realizan.Chau.
Mala conciencia: te agradezco mucho el comentario por que confirma una sospecha que tenÃa desde hace tiempo: tengo una redacción espantosa y no comprendo lo que leo. De ninguna manera he pretendido torpedear al artÃculo de CCF (todo lo contrario, me parece que rescata un aspecto de la experiencia humana que ultimamente quiere borrarse del mapa). La referencia al blog sobre genética, al contrario, buscaba reforzar el hecho de que una sociedad o especie no cooperativa acaba por extinguirse (vamos, todo lo contrario al egoÃsmo o a un individualismo exacerbado).
De hecho, hay un párrafo del blog sobre altruÃsmo que es bastante esperanzador:
En 1932, el genetista de la Universidad de Cambridge, John B. Haldane, señaló que los genes para el altruismo podÃan haber aparecido cuando la humanidad empezó a reunirse en grupos sociales.
Consideraba que tribus pequeñas en las que vivieran individuos portadores de genes determinantes del altruismo, podrÃan estar en ventaja sobre otros grupos humanos gracias a la voluntad de alguno de sus miembros de sacrificarse en defensa de la tribu.
De aquÃ, según su teorÃa, que los grupos humanos que poseyeran estos genes y los extendieran por cruzamientos entre sà se multiplicarÃan más y mejor, mientras que los grupos que basaran su norma de actuación sobre el principio de interés individual serÃan eliminados.
Claro, altruismo no es reconocimiento del otro, pero si no hay una conducta altruista, ¿para qué sirve el reconocimiento?
Comment by el primo Levi 06.14.07 @ 7:12 pmbrillante? por dónde… una cuantas citas, un par de filósofos, y ya todos se ponen de rodillas.
además, dÃgame, sr. calderón, cómo diablos reconocer al otro en cuestiones literarias si escribe mal? sólo porque publicó un libro ya merece que yo lo reconozca? sólo porque es peruano? sólo porque le costó chamba y billete? sólo porque -aparentemente- le costó más esfuerzo que a aquellos que les bastó con el apellido y la pinta? por favor…
lo único que rescato del texto de calderón es esto: la necesidad de reconocimiento es tan humana como el hambre y la sed. asà que todos aquellos que dicen que escriben para guardar sus manuscritos debajo la cama, todos aquellos que dicen no escribir para ganar premios, todos aquellos que dicen conformarse con ser leÃdos por sus patas del barrio y su familia, todos esos, digo, son unos reverendos hipócritas. que sean honestos y que digan que escriben para ganar reconocimiento. fin de la historia.
Comment by Lemos 06.14.07 @ 8:52 pmEstoy muy sorprendido con algunos comments, y como no suelo opinar en comment no sé si es asà la forma de comentar. Pero ese comment de un tal Tercer Ojo, creo que el tercer ojo no lo tiene en la frente. ¿Ha leÃdo a Lomsang Rampa? ¿Sabe alguien quién es, o fue, Lomsang Rampa? Pero mi extrañeza es a interpretaciones hechas al texto de CCF. Que yo sepa nuestro querido Carlos Calderon Fajardo se está apoyando en Hegel. La discusión sobre este punto es básicamente filosófica. Y muy actual en esa disciplina. CCF la está jalando al debate literario y cita a Soledad Escalante (¿Saben quién es Soledad Escalante? Pero parece que los blogger literarios no dan pie en bola en lo que está más allá de las novedades literarias o del chisme del mundillo literario. En un blog muy frecuentado, el escritor que lo administra se pregunta: ¿Qué quiere decir CCF con ponerse en el lugar del otro? !¿What?! ¿Cómo un intelectual de nivel puede hacerse esa pregunta? ¿Cómo alguien que se dice novelista pueda hacerse tamaña pregunta? En una novela para crear personajes hay que ponerse en el lugar de otro frecuentemente, en el lugar de muchos otros, si no lo hace, la narrativa, el cuento, la novela, se convierten sólo en un ejercicio de estilo. Toda esta discusión no está bien enfocada. ¿Por qué no opina Faveron?
Comment by César 06.14.07 @ 9:32 pmHola ex Tomás
Ahà te dejo tu comment con una pequeña tijereteada, para que sigas piteando y, de pasada, para darte la razón con tu reclamo de siempre.
A ver si haces reaparecer a tu personaje antes de que sea demasiado tarde.
Saludos cordiales, Aquisi.
Comment by Francisco Angeles 06.14.07 @ 10:50 pmSeñores, por qué en lugar de andar discutiendo nimiedades mejor no se centran en hablar sobre el buen texto del respetable escritor Carlos Calderón Fajardo, quien es garantÃa de seriedad en este blog.
Comment by anonymous 06.15.07 @ 1:36 amAve César,¿cuándo fue la última vez que viste un UFO? ¿Quién fue el malhadado que con saña y alevosÃa te sumergió en el New Age Syndrome? ¿Tú crees que Homero se metió en los zapatos de Polifemo para ponerle el tercer ojo que tontamente reclamas? ¿O que la Shelley se introdujo dentro de Frankenstein para retratar asà a los que poblarÃan el mundo si tu escritor favorito, el Diablo no lo quiera, llegara a imponer sus baboserÃas? . Lomsang Rampa te tiene con la perspectiva descentrada, primo, confundes los niveles,no es lo mismo tubérculo que ver tu cara. Lo chistoso es que RECLAMAS que uno lea al teósofo como si fuera Shakespeare. ¿Tú crees que Vargas Llosa cuando saborea caviar en Barcelona se pone en el lugar del pobre Zavalita? .Te aseguro que Calderón Fajardo te va a decir al vuelo “no me defiendas compadre” y va a huir despavorido de tu presencia cuando te vea.
Comment by Juancito Trucupey 06.15.07 @ 2:00 am¿Lomsang Rampa? No lo conozco. Sólo se de un tal Lobsang Rampa, pero no debe ser él, pues todo el mundo insiste en que se llama Lomsang.
Comment by el Primo Levi 06.15.07 @ 2:28 amponerse en el lugar del otro… manya… y cómo se hace, me pueden explicar? suena bonito pero es imposible. a ver, quién se puede poner en el lugar de un hombre-bomba de al-kaeda?
Comment by Lemos 06.15.07 @ 5:44 amLemos. Ahora que ya no se habla de revolucionarios y reaccionarios, encontrar las opiniones de alguien como Lemos, es simplemente como toparse con un enfermo de viruela. Pero ahà está usted. Es incrÃble, pero aunque parezca mentira el Perú está lleno de tipos como Lemos. Y sabe por qué amigo CCF, porque el mundo ha cambiado. Usted nació y creció en un mundo más solidario. DiscÃpulo y amigo intimo de Ribeyro, usted no se da cuenta que los hombres como Ribeyro ya no existen. Ahora todo el mundo tira para su santo. Miguel Gutierrez es el escritor oficial, publicado por el Congreso, coronado por la Biblioteca Nacional, él y Reynoso lograron ser enterrados en el panteón de los próceres. Del otro lado, Ampuero consiguió salir a pagÃna entera en sociales del Comercio por la “reedición” de un libro; Cueto consiguió ganar el Herralde, salir segundo en el planeta. Ser famoso en España. Los muchachos de la bronca entre costeños y andinos consiguieron lo que buscaron toda su vida. ¿Usted cree que GutÃerrez y Reynoso se van a poner en el lugar de Cueto y Ampuero para hacer con ellos un nosotros? ¿Usted se imagina que Ampuero y Cueto se van a juntar, de buena voluntad, con Gutierrez y Reynoso para conformar un nosotros? Jamás. Pero por desgracia usted ha dado en el clavo, si eso no pasa no vamos a ser viables como nación, seremos tribus en guerra civil permanente siempre, el odio nuestro signo y nuestro lastre. Los que puedan se irán a Miami, o por lo menos a Chile, y los que se quedan se atrincheraran en Asia. Y el resto se morirá de hambre que un dÃa o se levantaran en Armas o elegirán un Humala de presidente y se armara el pandemonión mimso paÃs africano ¿Qué ganamos haciendo encuestas de escritores peruanos si ya nadie se considera peruano? Como Lemos, Primo Levi, y todos los Lemos y los Primos Levis del Perú que son la mayorÃa de los jóvenes. La literatura es hoy un Reality show de miseria humana. Y los blogs uno de sus escenarios.
Comment by César 06.15.07 @ 12:32 pmHubiera sido buenÃsima una pelea de box entre Primo Levi (el verdadero) y Lomsang Rampa.Eso hubiera batido récords de taquilla.La profundidad del choque de convicciones entre estos dos finados señores,ni el más sofisticadamente quirurgizado tercer ojo habrÃa sabido vislumbrarla.Rampa era visceralmente antijudÃo y Levi,como su nombre lo grita,era entripadamente lo contrario.Los supersticiosos adoradores de “Rayuela” y los estúpidos que se quieren traer abajo al gran Cronopio hubieran estado ahà de cabeza, en tregua provisional, espectando la gran pelea.Qué Clasius Clay ni Mike Tyson.Eso hubiera sido una pelea…..
Comment by Juancito Trucupey 06.15.07 @ 3:32 pmEl honestamente inteligente blogger Primo Levi, debe sentirse atacado por fiscales kafkaianos,como se habrá sentido,en este mismo blog, MÃster Hyde, que lo agreden sin razón.Yo en todo caso no veo ningún motivo para que lo embistan como en “El Proceso” de Kafka.A tal punto que,al ver el comment de Mala Conciencia (06.14.07,3,32 p.m.)llegué a pensar que a éste
se le habÃan cruzado los chicotes y que a quien verdaderamente querÃa agredir era a Tercer Ojo.El colega Primo Levi lo que hace es más bien en cierto modo reforzar lo dicho por Calderón Fajardo.Lean bien compañeros antes de criticar.
¿Y de donde saca usted que no me considero peruano, César?
Comment by el primo Levi 06.15.07 @ 7:08 pmClaro que eres peruano. Pero Vargas Llosa también lo es. Eso te debe gustar como piropo. Pero habemos muchas clases de peruanos, por desgracia, ojalá pudiésemos entendernos todos los peruanos. Pero parece que sólo con un dictador encima, con un maldito violador de derechos humanos, recién nos vamos a sentir todos hermanados. Mientras tanto somos peruanos que no nos sentimos peruanos.
Comment by César 06.16.07 @ 12:44 amSorry César, pero no entendà nada.
Comment by el Primo Levi 06.16.07 @ 1:34 amPor algo dice la canción “Juancito Trucupey/es un hombre popular”… gracias por comprenderme.
Comment by el Primo Levi 06.16.07 @ 3:04 amHola Primo Levi,lo que debes agradecerme es este “link” en donde la Sonora Matancera te tocará Juancito Trucupey,cantada por una jovencÃsima Celia Cruz:
http://www.youtube.com/watch?v=0Tf8C3nsyLE
Saludos.
Les recomiendo leer el Suplemento dominical del Comercio, 17.junio. La entrevista a Miguel Giusti. En esa entrevista se habla del libro de Axel Honneth “La lucha por el reconocimiento”. CCF cita a Soledad Escalante. Pero Soledad Escalante se apoya Hegel, como CCF dice, pero al mismo tiempo en el presidente actual de la sociedad Hegeliana mundial: Axel Honneth, hegeliano que completa lo dicho por Hegel sobre el reconocimiento del otro. Si CCF hubiese tomado en cuenta el trabajo de Honneth habrÃa añadido con Honneth que es el reconocimiento no es un simple acto de voluntad. Es una lucha por el reconocimiento. En el Perú, en el mundo entero, los filósofos más eminentes piensan que la única solución de las problemáticas relaciones entre las personas, las naciones, la religiones, las culturas, las etnicidades, los diferentes sexos se sostienen en una idea fundamental y compleja: el reconocimiento del otro. Pero si bien esta idea está presente en el debate filosófico y académico mundial, también en las calles se está procediendo a una lucha por el reconocimiento. En el Perú luchan aquellos excluÃdos del reconocimiento contra aquellos que viven del desconocimiento y no reconocimiento del otro. De aquellos encerrados en los privilegios que sólo reconocen a sus semejantes y abominan a los que son diferentes. El problema es que esta lucha debe ser dentro de los marcos de la democracia y la convivivencia pacÃfica y civilizada, y no en la barbara salida aún proclamada por pequeños grupos y sus intelectuales de la obtención del reconocimiento a través de la barbarie de la guerra.
Comment by El crucificado 06.17.07 @ 3:01 pmEstimado señor Crucificado. Estoy totalmente de acuerdo con usted que el hegeliano Honneth completa lo dicho por Hegel sobre el reconocimiento. Sólo querÃa añadir que la conciencia desgraciada es el tema fundamental de la “FenomelogÃa” de Hegel. La conciencia, como tal, en tanto todavÃa no ha llegado a la identidad concreta de la certeza y de la verdad, es siempre por principio una conciencia desgraciada, o una conciencia ingenua que ignora aún su desgracia. Justamente por ello hallamos continuamente en la “FenomelogÃa” el tema de la conciencia desgraciada presentado en formas varias. Pero la conciencia desgraciada es consecuencia del desarrollo de la autoconciencia. Es decir previa a una lucha por el reconocimiento, antes de emprender esa lucha es preciso alcanzar la autoconciencia, y superar la conciencia ingenua. Lo que no sucede en nuestro paÃs, no tenemos autoconciencia y no somos concientes de nuestra desgracia. Nos movemos en formas ingenuas de conciencia. Honneth serÃa válido para Alemania, pero no para el Perú.
Saludos.
Carlos Calderón Fajardo.
Comment by CCF 06.23.07 @ 5:04 pmmaestro carlos calderón fajardo.
nosotros los de chimbote hemos sido testigos de su altÃsimo nivel para enfocar ciertos temas. no es preocupe si vuestros artÃculos no aparecen en medios que dicen ser referentyes de la cultura nacional. a nosotros nos basta con leerlo en blogs, en donde sea y contar con su amistad y la alta calidad de su narrativa
A casi dos años de su columna, CF tengo mi fresco comentario respecto del “reconocimiento”. Pienso que si, nos empeñamos en ser aceptados tal como somos, de lo contrario se lucha por se otro y para ser aceptados inventamos artes o copiamos. Realmente lo que estamos dando es lo que otro espera de nosotrsos? Igual , seguimos trabajando en pro del reconocimiento. Este reconocimiento (para mi) es la motivación, el agradecimiento, la palmada en la espalda…que sucede con el reconocimiento del que muere, que se lleva tantas cosas, porque cuando uno muere “tenías una vida de gloria por delante por delante”, excelente persona, profesional, te vas debiendo. Reconocimento que vivo a veces no lo tienes porque nadie carajo va ha reconocer que eres mejor-diferente que otro que dijiste palabras o que alguno de tus actos hicieron empuñar tu corazón.
Efectivamente, “el Perú no es el de hace 20 años”, no somos igual que ayer. Lo ideal es que todos cambien, pero sólo algunos logran hacerlo, nadie puede ser el mismo después de leerte, no soy la misma de ayer…tu material por supuesto digno e un libro para tenerlo a mano, llevarlo con nosotros, sin embargo este medio también es interesante, podemos opinar y, esto es reconocimiento para el escritor. Qué merecemos los otros? más obras, más pensamientos, más pedazos de tu alma (para reflexionar, para llorar, sentir nostalgia, culpa, verguenza, para reir) que tú, humilde profanas.
Sobre las querras, tengo una opinión, quizá doméstica porque nunca entendí motivos para una guerra, nunca entenderé por qué los humanos hacemos tal cosa. Qué importa si eres blanco, si otro es tu Dios si pones tus pies en mi pedazo de tierra que nunca tuvo dueño y cosas que inventan los hombres para matarse.
Lureama
Marzo 31-2009



