Filed under: Publicaciones
Por: Giancarlo Stagnaro
A principios de año, el escritor Miguel Gutiérrez (Piura, 1940), autor de La violencia del tiempo y El pacto con el diablo, sufrió un impasse hospitalario que hizo temer lo peor. Ya más recuperado de ese trance, vuelve a los fueros literarios con la republicación de su novela El mundo sin Xóchitl y hoy, a las 18.30 horas, presenta la reedición del libro de ensayos La generación del 50. Un mundo dividido (Arteidea, 2008), en el centro cultural de San Marcos.
Después del susto que pasó a inicios de año, en el que fue derivado de un hospital a otro para tratar una dolencia sencilla y que terminó complicándose, esta mitad del año pinta bien para la reanudación de las actividades literarias de Miguel Gutiérrez. Acaba de republicar, en una edición más asequible para el gran público, El mundo sin Xóchitl, una historia de amor incestuosa entre dos hermanos, Wences y Xóchitl, que aborda de paso las costumbres e imaginarios de la Piura de mediados del siglo XX.
Entre los próximos proyectos de Gutiérrez figura una reedición del ensayo La generación del 50. Un mundo dividido, que en su momento despertara polémica por las calificaciones que su autor hacía sobre distintos actores culturales de aquella época. De igual modo, está por concluir la novela Confesiones de Tamara Fiol, cuyo adelanto el Fondo Editorial del Congreso publicara a fines de 2006.
“La generación del 50 sale tal como está. No he hecho ningún cambio, salvo dos adjetivos, y revisé la ortografía que estaba un poco descuidada. También explico por qué publico un libro 20 años después de haber recibido tantas críticas. También tengo ya avanzadas dos novelas más y otros proyectos. Espero el próximo año tener buena salud para terminar uno más”, confiesa.
Gutiérrez recuerda que desde muy niño fue un lector exigente y esto se patentiza en su faceta ensayística. Recordemos que es uno de los pocos narradores actuales que se dedica a este fructífero género.
“Hay un tipo de lectura que sigo y seguiré haciendo: una lectura ideológica del texto literario. Sin embargo, planteo cómo en mi tesis y artículos sobre la generación del 50 una lectura ideológica no agota otras lecturas. Las discrepancias que pueda haber con un autor desde el punto de vista de mis percepciones ideológicas no descalifican estéticamente su obra. La otra línea es incentivar al lector mediano a meterse en el mundo de la novela.”
Regreso a Piura
El mundo sin Xóchitl retoma ese mundo que fue retratado con proporciones épicas en La violencia del tiempo. Pero, en esta ocasión, la aproximación a la Piura del pasado usa como pretexto la relación de Xóchitl y Wenceslao, convertida en manuscrito por este último. “Su incesto es puro, carnal, filial, hasta cierto punto. No implica una crítica social, porque este hecho se da en todas las clases sociales. En el prólogo aludo a ello con un tono de elegía, de la pérdida de un pasado. Para mí, el desafío de esta novela era ponerme en ese horizontal mental emotivo.”
La historia de ambos hermanos sedujo durante muchos años al escritor, pero éste, según confesión propia, “no se sentía capaz”. Hasta que la contemplación de unas fotos familiares le dieron el ánimo y la técnica necesarios para abordar tan compleja temática.
“Escribí con mucha paciencia. Me informé sobre cosas externas, como mi propia educación sentimental con la ópera, cuyo gusto era muy extendido entre los hombres y mujeres de las clases altas de Piura. Hubo mil cosas que debí aprender, incluso para composición y lenguaje.”
El mundo representado también implicó un acercamiento emotivo a esta clase social. “Para mí fue un desafío escribir sobre una clase social que no conozco directamente, procurando no caricaturizarla, sino entenderla. El autor del prólogo, el editor del manuscrito de Wenceslao, sí está más cercano a mi pensamiento. Es un buen recurso literario para esos casos.”
Temáticas y filiaciones
El incesto no es considerado un tema tabú por la literatura occidental. De hecho, Gutiérrez sostiene que El mundo sin Xóchitl pertenece a esa vasta serie de alegorías literarias que se inician con la tragedia griega y se trasladan, por ejemplo, a obras como El cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrell.
“Hay un momento clave para mí, que es el momento de la escritura. La novela comienza a existir en el momento en que escribes la frase. Los caminos subterráneos, de los cuales no eres consciente, entran con una serie de elementos que son parte de tu vida y tu cultura, y se cristalizan en una forma nueva. Lo que sale difiere de lo que está animado por la tradición; y el momento misterioso ocurre cuando te dejas llevar por la frase. Te inmolas totalmente por ella.”
En la escritura de Gutiérrez intervienen una serie de procesos de filiación literaria. “No te das cuenta de que eso está ahí hasta que sale. Por ejemplo, en el libro, el personaje de Doña Matilde pertenece a un linaje literario, el tipo de mujeres de una alta posición moral, enamoradas y apasionadas, tan caro a Stendhal, Balzac, Flaubert y Joyce. En Piura, cuando era niño, las mujeres eran extraordinarias. Creo que trato de suplir una falta en la literatura peruana, de personajes muy planos.”
Ediciones masivas
La oportunidad de publicar en el formato de Punto de Lectura, semejante a un libro de bolsillo, surgió luego de que se considerara que la primera edición de El mundo sin Xóchitl (2001) había sido más cara por la inclusión de las fotos que le habían servido de “llave de entrada” a la escritura. En esta ocasión, se han dejado de lado las imágenes.
Sin embargo, eso no lo libró de algunas críticas por haber publicado en un sello transnacional. “Se dice que cómo es posible que Miguel Gutiérrez, que tiene tanta bibliografía y tal postura, publique en un sello así. Seguiré publicando en estas editoriales en la medida que respeten mi pensamiento, porque quiero llegar a mayor público y necesito sobrevivir. No soy hombre de fortuna. Claro que hay contradicciones, pero, como decía el viejo Mao, hay diferentes tipos de contradicciones.”
En todo caso, lo esencial para Gutiérrez es su relación con el poder. “Organizo mi propia vida haciendo las concesiones indispensables para sostener lo mismo que cuando tenía 17 años. Que haya contradicciones, admito que las puede haber. Renuncié a todo esto desde joven a plena disposición del arte de la novela. Lo importante es no traicionar mi pensamiento y la manera de encarar mi vida.”
Dixit
“Me gusta mucho el ensayo como forma, en el que trato dos temas fundamentales: comentarios de mis novelas predilectas; y reflexiones en torno al acto creativo.”
“En Celebración de la novela, reflexiono sobre el acto creativo a partir de mi propia experiencia, teniendo en cuenta lo dicho por otros escritores.”
“Quiero que mis libros representen en conjunto una iniciación literaria, que a mis quince años hubiera querido tener.”
“La novela total como paradigma no ha muerto. Las benévolas, de Jonathan Littell (Premio Gouncourt de Novela 2006), sólo es un relato sobre la situación contemporánea, sino que también funciona como imagen general de la vida.”
“Lo que falta es un ensayo sobre la mujer en la narrativa peruana. En la revista de la BNP, hago una revisión de la heroína de la novela latinoamericana, como La Maga y Alejandra. Comencé con una introducción y salió un artículo.”
Publicado en el suplemento Variedades de El Peruano, 30 de junio de 2008.
Foto: Miguel Gutiérrez en la Feria del Libro de Guadalajara, noviembre de 2005.
Hola queria invitarte a que anotes tu blog en el directorio de blogs de bloguisferio.com
Comment by directorio de blogs 07.16.08 @ 9:12 pm


