Durante las últimas semanas hemos sido testigos de la controversia entre la ALPE (Alianza Peruana de Editores Independientes) y la Cámara Peruana del Libro (CPL). Como se sabe, el problema ha surgido a partir de que la CPL no quiere reconocer la figura de la representación comercial, en la que la editorial Peisa representa a los sellos independientes.
Al respecto, véanse los posts que Iván Thays, Paolo de Lima y Marco Sifuentes dedican al tema.
Para Carlos Yushimito, miembro de ALPE por la editorial Mundo Ajeno, no se trata de la figura del subarriendo, como lo señala la CPL, sino de un acuerdo de distribución comercial: “Peisa no nos ha alquilado el espacio, sino que le pedimos que lo alquilara para que en esos stands pudieran venderse nuestros libros; Peisa vende todo con sus boletas o facturas, no nosotros”.
Por otro lado, si no se permitiera a las editoriales hacer representaciones comerciales de otras similares, los libreros y distribuidores tampoco podrían alquilar un stand en la feria porque ellos también venden libros de distintos sellos.
Esperamos, como publicación cultural, que esta situación se resuelva pronto, aún a pesar de los visos que indican lo contrario. La CPL ha emitido un comunicado, pero este, a su vez, ha sido reconvenido por la carta “hecha pública” que envía Rosario Torres, editora del Fondo de Cultura Económica, quien llama al orden y a la buena disposición de ambas partes para alcanzar un entendimiento que no empañe tanto el buen trabajo de las editoriales independientes como la vitrina que representa la feria. Citamos:
Señores Consejo Directivo
Cámara Peruana del Libro
Presente.-Estimados Señores Directivos:
Preocupada por la situación de conflicto que vive nuestro gremio, me dirijo a Ud. a fin de exigir una pronta y justa solución al problema que se ha generado con los editores independientes; de tal manera que no se siga mellando la imagen de la Cámara ni se ponga en riesgo el éxito de la Feria Internacional de la cual todos tenemos muchas expectativas.
En este sentido me permito proporcionar los siguientes elementos de juicio que espero sean de utilidad para dar por terminada esta situación:
1. En primer lugar debo expresar que considero que la expectativa de los editores independientes de contar en esta Feria Internacional con un punto de exhibición y venta se ajusta a los fines estatutarios de la CPL, que establecen que uno de los fines institucionales es promover el desarrollo de la cultura en el país.
2. Debo recordar también que en la Feria del año 2006, por acuerdo de la junta directiva de la cual formé parte, se propició la participación de los editores independientes rentando el stand a Punche Editores, quienes, además, no eran socios de la Cámara, otorgándoles un 25% de descuento (Acuerdo N° 43- 2006, Acta del 26 de junio del 2006).
3. Señalo también que resulta inaceptable que mientras los editores independientes de Chile tendrán un espacio en la Feria, pues asisten formando parte de la delegación del país invitado, a nuestros editores independientes peruanos se les niega esta oportunidad.
Invoco al Consejo Directivo a preservar el prestigio del gremio y no poner en riesgo el éxito de la Feria Internacional, atendiendo el justo reclamo del asociado PEISA (Representante Comercial de los editores de ALPE) y, sobre todo, permitiendo la participación de los editores independientes peruanos. Es una solución que las circunstancias exigen que se tome de inmediato, sin mayor dilación, porque ante la opinión pública se da la imagen de que la CPL no apoya a nuestros editores independientes.
Atentamente.
Rosario Torres Pesantes
Fondo de Cultura Económica del Perú
Está de por medio, como señala Torres, la imagen de la CPL, sobre todo si recordamos que dicha entidad logró la dación de la Ley del Libro y que en los últimos años ha ganado notoriedad gracias a las ferias internacionales en las que el Perú ha participado, yendo de menos a más, y que gracias a ellas nuestros libros puedan adquirir mayor presencia en el mercado editorial internacional. Lo cual es un logro notable si lo comparamos con la situación de las décadas de 1980 y 1990. No perdamos eso por conflictos que cada vez aparecen como de índole personal.
Es de esperar que esta situación halle una solución prontamente, conseguida gracias a un diálogo franco y abierto entre las partes enfrentadas. (Con textos de Mario Granda y Giancarlo Stagnaro).
Más sobre la actividad editorial independiente en El Hablador:
Nuevas editoriales (el caso de un boom remecedor), por Francisco Izquierdo.
Piratas y pirateados. Libros informales e industria editorial, por Jack Martínez.
El libro en el Perú, por Jack Martínez.
Actualización 22.07: Primó el diálogo entre la CPL y Alpe.
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