En la boca del miedo
Friday November 13th 2009, 1:03 am
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foto de martín final

El cine de Sam Raimi


 

Por: Martín Mauricio

Director de culto a los 23 años, Sam Raimi ha sabido mantener un estilo propio dentro de la industria de Hollywood como director, productor y guionista por casi 30 años.

En 1978, Sam Raimi había realizado tres cortometrajes, dos de los cuales lograron impactar a varios productores gracias a un estilo narrativo trasgresor y desafiante, poco usual para un joven de 20 años. En Clockwork (1978), una chica observa y espera por 7 minutos el asedio de un asesino, no sin antes pasar por una tremenda angustia que le ocasiona saber lo que será su triste final. En Within The Woods (1978), una precuela compacta, casi perfecta de Posesión Infernal, Ellen se defiende contra el poseído Bruce, en una sucesión continua del gore más despiadado y un cruel humor negro. En 32 minutos, este corto proporcionaba más escalofríos, emociones y risas que cualquier cinta del género situándose en la vanguardia del cine de terror neoclásico. Así, las películas de Sam Raimi iban a caracterizarse por una expresión visual única, de unos primeros planos muy expresivos, llamativos encuadres, además de una ironía oscura, casi villana, muy alejado de los convencionalismos de la época. Todo esto iba acompañado a una serie de personajes que estarían marcados por tragedias personales, ya sean físicas o psicológicas.

No importaban que fueran mujeres (Rápida y Mortal), adolescentes enamorados (Ola de crímenes) o jugadores profesionales (Por amor al juego), la idea principal era agotar al protagonista, bombardeándolo continuamente con situaciones de angustia y desesperación. De ahí sale su primera y celebrada trilogía que es Posesión Infernal, y su primer héroe total que es Ash (Bruce Campbell), el adolescente que se ve envuelto en una serie de acontecimientos de fantasía y terror.

Luego de Premonición (2000), la cual no fue del todo aceptada por la crítica, a pesar de ser una película, que al igual que el El Plan, fue construida con un cuidadoso manejo del guión, enfocándose en el suspenso como base de una historia contada sin sobresaltos y narrada de una manera más estética y funcional; Sam Raimi sería contratado por Sony para llevar a la pantalla el comic más famoso de Marvel: El Hombre Araña. La historia mil veces conocida por varias generaciones supuso un reto para el realizador, pero también un alejamiento al cine más casero y personal que tantas satisfacciones le dio. Raimi propuso un matiz diferente a este nuevo género de adaptaciones del comic que había sufrido un duro revés después de que Joel Schumacher fulminara al Batman de Tim Burton. Las dos primeras películas del héroe arácnido componen una gran obra de entretenimiento que no se aleja de la cualidad personal del superhéroe, es decir, Raimi supo rescatar la imagen adolescente, inconforme y lleno de problemas personales, en conclusión: un héroe más terrenal, pero ya en su tercera entrega, se notó la falta de ideas y un cansancio habitual, no hay que olvidarnos que hasta el momento Raimi ha sido el único director en desarrollar tres películas sobre uno de los míticos héroes del comic.

Es por eso que se ha celebrado tanto este regreso de Sam Raimi al terror con Arrástrame al Infierno. La película, que ha sido muy bien recibida tanto por el público como por la crítica, demuestra la mejor cualidad de un cineasta ya maduro, pero siempre con esa característica lúdica y subversiva. Aunque durante estos casi diez años alejado del cine de horror detrás de las cámaras, Raimi fue productor de casi 10 películas del género, entre remakes, adaptaciones e ideas originales, lo que motivó un acercamiento más desarrollado de los efectos visuales y sonoros, los cuales son operados de manera magistral en la película. La historia es sencilla, Christine (Alison Lohman), al verse presionada por una sociedad capitalista que la empuja a buscar una posición social –tal vez sea muy obvia la premisa, pero sigue siendo válida– le niega un aplazamiento a una vieja gitana (Lorna Raver) que termina maldiciéndola. Esta aparición diabólica no es nueva en el cine de Raimi, pero en este caso, el tono burlesco y desbocada de sus anteriores películas, pasa a ser más serio, sólido y virtuoso. La escena de la pelea inicial entre ambas protagonistas en el estacionamiento es un claro ejemplo de un cineasta que aprovecha el ritmo de la acción, el manejo eficaz de los encuadres y la ironía en su lado más terrorífico. Raimi ha corregido y mejorado el terror oriental -que ha invadido constantemente a occidente estos últimos años- con una capacidad inigualable de poder pasar de una escena llena de colores pasteles y escenarios oníricos a otro de luces ocres y sensaciones claustrofóbicas. La sorpresa viene a ser aquí el elemento fundamental, sabemos lo que va a pasar, pero no cuándo ni cómo; la agitación, los giros, los golpes de efecto, los rastros cuidadosos del guión, todo esto suma y compone un carrusel de emociones y de mucha tensión que se va dosificando con escenas de la vida diaria de Christine y su novio.

Al igual que Scream en 1996, que trajo de vuelta al terror en un modo más cercano a la cultura popular, Arrástrame al Infierno, presenta una vuelta a este género en estado puro, un cine de clase B hecho en qualité.

Lo mejor del cine de Sam Raimi

Darkman (1990)

Para muchos (y soy uno de ellos), era la mejor adaptación al cine de un comic. Sin embargo, Darkman no está basado en ningún libro de historietas, es pura y única imaginación lúdica de Sam Raimi. Darkman consolidaría el culto por un director que supo emplear con maestría los elementos del fantástico clásico, en claro homenaje a los personajes de James Whale, pero otorgándole su particular visión neoclásica para construir el arquetipo de un héroe sensible y oscuro, tan cruel como vulnerable. No es gratuito que la incesante búsqueda del doctor Peyton Westlake por encontrar las células madres, solo funcionen en la oscuridad, pues es ahí donde el vértigo de la película se desarrolla, entre sombras y venganzas, a la que ayuda un simple, pero muy planificado guión del propio Raimi, una excelente fotografía de Billi Pope recordando las series televisivas de los 50 y un memorable Liam Neeson como el científico que busca la regeneración de la piel y que por un accidente se encuentra convertido en un monstruo incapaz de sentir dolor. La tragedia acompaña en toda la película al antihéroe y su principal objetivo: la venganza, traspasando la moralidad de una justicia social. Y un final notable, como un Frankenstein posmoderno que entiende que está en todas partes y en ninguna a la vez. Imprescindible.

El Plan (1998)

Tal vez sea la película menos identificada con su filmografía, pues la vorágine de su estilo se ve desplazada para construir una narración más aplomada. Sin embargo, es en el desarrollo de los personajes, el nivel de angustia y manipulación al que están sujetos, donde Sam Raimi hace una obra casi perfecta. A eso sumamos también el paisaje totalmente níveo de Minnesota que contrasta con esas tres sombrías personas que encuentran en un avión estrellado más de US$ 4 millones. El plan es simple: guardar el dinero y esperar que el tiempo los ayude a decidir. Es ahí donde empieza ese destino fatal que los lleva a cometer crímenes y traiciones. La facilidad del sueño americano reducida a una bolsa de dinero y a una banda de cuervos.

El Hombre Araña 2 (2004)

“A mayor poder, mayor responsabilidad” eran las palabras del abuelo Parker, las cuales recogió eficazmente Sam Raimi. Después del éxito económico y de crítica que fue la primera entrega, esta segunda parte es superior, pues logra un equilibrio entre desarrollar los conflictos del personaje que se cuestiona si vale la pena ser un superhéroe o abandonar a Mary Jane; y sus espectaculares escenas de acción con uno de los villanos más sólidos del hombre araña: el doctor Octopus, interpretado por un destacado Alfred Molina. Aunque algunos añoren el estilo más frenético y alocado de los inicios de Raimi, la película sabe capturar la naturaleza confusa de Peter Parker, además, seamos sinceros, sabemos que nuestro héroe favorito no puede estar mejor dirigido.

Evil Dead 1 y 2 (1982, 1987)

Después de 25 años, Posesión Infernal continúa siendo una referencia obligada del género y no deja de sorprender como un joven de 22 años recogía eficazmente las lecciones de maestros como Wes Craven, George A. Romero y John Carpenter. A pesar de la simplicidad del argumento, donde cinco jóvenes que en medio del bosque luchan por sobrevivir ante unos demonios que los convierten en muertos vivientes, Sam Raimi supo impregnarle el suficiente horror y crueldad; añadiéndole también una precisa combinación de humor negro y comedia física a través de un montaje frenético, primeros planos radicales y alocados encuadres. Estamos ante un festín de imaginación pura, donde Raimi logra hacernos reír y asustarnos, o tal vez, reírnos del terror ajeno, que es lo que busca la película y lo consigue como pocas.

Rápida y Mortal (1995)

Incomprendida desde su estreno, Rápida y Mortal es más que un merecido homenaje al spaghetti-western, Raimi hace una revisión del género, lo disecciona y logra transgredir sus tópicos al introducir a una heroína solitaria que busca venganza. La película juega con las esquemas tradicionales del western mediante un ingenioso concurso de duelos, y es cuando la cámara de Raimi funciona como una pistola más: veloz, efectiva y certera, alejándose de los planos generales por otros primerísimos y más recargados, y si a eso le sumamos a un enorme Gene Hackman, al juvenil Leonardo Di Caprio y a un dócil Rusell Crowe, y nos deleitamos al ver cómo se esfuerza Sharon Stone para actuar, hace más interesante una historia que en otras manos hubiera resultado mediocre y sin sentido.




“Arrástrame a la infierno” es buena, evidentemente. Lo mejor que ho visto en cine de terror en Lima en los últimos cinco años. Pero Raimi en algunos momentos sacrifica el terror sutil, como en “El bebe de Rosemary” para optar por los efectos de horror truculento, que no son malos por groseros y no sutiles, sino porque la gente ante ese repetida falta de sutileza, por el abuso de los “efectos fuertes” termine riéndose de los mismos. No asco, como en “El Bebe de Rosemary”, por los vómitos verdes de la niña endomoniada, sino por gatos que salen vomitados de la boca del demonio en “Arrástrame” que da risa y no asusta. El público se ríe. Me quedo con “La niebla”. Arte y no truculencia. Felicitaciones al blog y al comentarista. Hacía falta una columna sobre cine.

Comment by Lucas 11.13.09 @ 6:06 am

¿Este pata es el que va a dirigir El Hobbit?

Comment by La muela de la San Martín 11.13.09 @ 8:55 am

Señores periodistas, los hemos convocado aquí para manifestarles nuestro gozo de leer en este blog un artículo de un hijo ilustre de La Molina, Martín Mauricio, uno de los poquísimos críticos de cine que escapa de las patrañas del cine europeo y tiene el buen gusto de centrarse en las muchas cosas buenas que da Hollywood, todo eso con capacidad y sustento. Nos encanta Raimi, felicitaciones, Martín.

Comment by Las Viejas de La Molina 11.13.09 @ 10:13 am

El otro día fui a ver la película. No me gustó. Apoyo lo que dice Lucas. Pura truculencia. A pesar de esto siempre he admirado el trabajo de Raimi, sobre todo en sus primeras películas.

Es bueno para el blog tener espacios como este.

Comment by Te arrastro hasta la cama 11.13.09 @ 10:14 am

Oe aguanta Lucas, pero no es que El bebé de Rosmary lo dirige Polanski??
Aclara,

Comment by Fela Martínez 11.13.09 @ 10:18 am

Iré a ver la pela este sábado. A ver cómo va la cosa… Felicidades por esta nueva columna de cine… era imprescindible en verdad…

Comment by Jorgito 11.13.09 @ 2:28 pm

Bien choche, me gusta tu estilo, algo de sobriedad, redaccion rapida y conchudez. Aca en USA como que a Raimi se le mira de costarrica nomas; de refilon, pero a mi me vacila pe y he visto todas sus pelas. Muy buena columna, sigan asi.

Comment by Freddy VS Jason 11.13.09 @ 5:02 pm

Además de la de Raimi, consíganse “Déjame entrar”, una de las mejores películas sobre vampiros que pueda verse.
http://jarjacha-wasi.blogspot.com/2009/09/cine-dejame-entrar.html

Comment by Daniel Salvo 11.13.09 @ 6:20 pm





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