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Hora Zero, cuarenta años después
Por: José Carlos Yrigoyen
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Tengo sobre mi escritorio uno de los libros más destacables de esta década que corre y ya pronto acaba: Hora Zero, los broches mayores del sonido, publicado por Tulio Mora hace apenas pocos días. El amplio volumen es un acontecimiento en varios sentidos. Puede leerse como el legado del Movimiento en todas sus facetas: la poética, la narrativa, la pictórica, la activista; como una especie de balance de los activos y pasivos de la Revolución lírica e institucional que hace cuarenta años Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz resolvieron llevar a cabo al considerar que los poetas anteriores a ellos “no escribieron nada auténtico, no emprendieron ninguna investigación, no descubrieron ni renovaron nada” como inscribieron en su célebre manifiesto Palabras Urgentes; y, finalmente, se puede proponer como la historia oficial y definitiva del colectivo, realizada por quien es su teórico principal desde el inicio de su Segunda Fase, en 1977, hasta hoy.
Antes de continuar, quiero dejar algo en claro: en mi opinión, Hora Zero es el movimiento poético más importante del siglo veinte peruano, el que concitó de lejos mayor atención del público lector iniciado y no iniciado, y, además, el que gozó de mayor alcance nacional e influencia en las generaciones siguientes, tanto en la manera de escribir poesía como en la de organizar un grupo literario, generando en ambos sentidos numerosos epígonos. Luego de Hora Zero, muchas características de la poesía peruana cambiaron radicalmente para todos.
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Dicho esto, volvamos al libro. Más de dos tercios de sus páginas están ocupados por el apartado “La reflexión trágica”: una vasta muestra de poemas de prácticamente todos aquellos que alguna vez pasaron por Hora Zero, incluidos sus aliados infrarrealistas y los poetas franceses, latinoamericanos y africanos que firmaron las declaraciones del casi imaginario Hora Zero Internacional, con sede en París. Aquí hay pocas sorpresas. La selección de Mora nos confirma lo que ya todos sabíamos: Hora Zero es un grupo con seis poetas de primer orden imprescindibles para entender la poesía de la segunda mitad del siglo pasado, y varias decenas de abnegados militantes con mucho menor vuelo lírico, algunos de ellos llegando a las mismas puertas de la nulidad. Solo un anquilosado o un ultramontano puede negar la alta calidad y excelencia de Jorge Pimentel, Juan Ramírez Ruiz, Enrique Verástegui, Carmen Ollé, Tulio Mora y José Cerna; pero a la vez es muy difícil defender poemas como los de Sergio Castillo, Bernardo Rafael Álvarez o Donald Sánchez, por nombrar tres de los muchísimos poetas incluidos en la muestra que pueden ser convencidos horazerianos y gente muy noble, pero que como poetas no agregan nada al gran aporte que Hora Zero significa para nuestra poesía. La muestra también me confirma una vieja impresión: que con las notables excepciones de Roberto Bolaño, una parte de la obra de Mario Santiago y algunos poemas de Pedro Damián Bautista, el Infrarrealismo es un movimiento excesivamente sobrevalorado: de sus demás miembros lo más rescatable es la buena onda que derrochaban y derrochan.
Entre los descubrimientos de esta muestra destacan el muy interesante Elías Durand, autor del hermoso libro Días de Blues (1979) y Rubén Urbizagástegui, cuyo poemario Del amor y la muerte en el matadero (1978) traslada con fortuna la cuestionadora retórica de Hora Zero de la ciudad hacia las áreas rurales de Lima. Las secciones dedicadas a la pintura y a la narrativa horazeriana, con la salvedad del apreciable pintor Carlos Ostolaza, son bastante pobres, en especial la segunda. Seamos sinceros: los narradores horazerianos nunca estuvieron al nivel de sus correligionarios poetas.
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Mucho más afortunada es la sección dedicada a recopilar los más importantes manifiestos del Movimiento, titulada con acierto “Las pedradas del escándalo”. Este es sin duda uno de los puntos altos del libro de Mora. Comienza, como es natural, con la partida de nacimiento del grupo, Palabras Urgentes, uno de los más brillantes y violentos manifiestos de la literatura peruana en general; con los años su fuerza impugnatoria y sus invocaciones destempladas y luminosas a la vez no han envejecido un ápice, sino todo lo contrario: basta leerlo, y leer luego la compilación de poesía peruana publicada este año por José Miguel Oviedo para darnos cuenta que nuestra indignación ante ciertas retardadas maneras de entender nuestro devenir poético es idéntica a la que recorría las mentes de esos airados jóvenes de aquel lejano año setenta. Lo cual también es prueba suficiente de que para un sector de la crítica, conservadora hasta la caricatura, las cosas en las últimas cuatro décadas no han cambiado absolutamente nada.
Sigamos. La selección de manifiestos es rigurosa y cumple con el cometido de mostrarnos la épica trayectoria del Movimiento desde los días donde germinaba la propuesta del Poema Integral (planteada en el documento El punto sobre la I, de Ramírez Ruiz), pasando por esa acta de reafirmación, autocrítica y apuesta total por la poesía que es Contragolpe al viento, con la que se inicia la Segunda Fase de Hora Zero. Se trata de un vibrante manifiesto que merece ser rescatado como ejemplo para los grupos actuales, aquellos que utilizan la poesía como coartada para obtener publicidad, o lo que es peor, impulsar una execrable nostalgia por el terror. Leyéndolo ahora, más de treinta años después de su publicación, es fácil comprender que las relaciones de Hora Zero con el poder velasquista y con la izquierda, más que acomodaticias, fueron compromisos con una época en que se exigían ciertas actitudes y acciones que sus miembros asumieron con más coherencia de la que se cree, y nunca de manera incondicional. Considerar que Hora Zero tuvo un periodo velasquista o un periodo trotskista es absurdo. Insisto: más que un compromiso con el poder de turno o una ideología determinada, el de Hora Zero fue con una época de cambios que consideraba intrínsecamente suya.
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Podría seguir comentando otras secciones del libro, como el vasto prólogo donde Mora analiza las etapas y fundamentos teóricos del Movimiento (es un texto pletórico de aciertos, aunque también víctima de algunos juicios ligeros como el sistemático ninguneo a la poesía de los sesenta) o la imperdible selección fotográfica de las páginas finales; pero prefiero terminar este comentario refiriéndome al apartado más conmovedor y novedoso de Los broches mayores del sonido: un conjunto de cartas personales, testimonios y crónicas reunido bajo el título “Otras dimensiones de la memoria”. Los aficionados a la historia de la poesía peruana contemporánea tenemos una deuda impagable con Mora por la publicación de estos documentos inéditos que ha rescatado de disímiles cajones, archivos y baúles, entre los que se cuentan joyas como las declaraciones que Jorge Pimentel escribió para Estos 13 y que el desconcertante Oviedo se negó a publicar, escandalizado; varias cartas del maestro Manuel Morales desde Brasil, donde habla de la amistad, la poesía y el oficio de escribirla en el Perú (“algo que no se lo deseo ni a Supermán”, solía decir), además del rescate de sabrosos testimonios del impredecible Eloy Jáuregui o de Enrique Verástegui.
Tulio Mora asumió con la concepción de Los broches mayores del sonido un reto sumamente ambicioso: el de retratar de manera coral una época y una actitud a las que todos los que escribimos poesía les debemos tanto. Y lo ha conseguido: mas allá de mis eventuales reparos, es un libro notable. Hay que tenerlo.
32 Comments so far
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Es interesante el texto de Yrigoyen, que es reseña y no artículo porque le falta miga. Si entendemos que Hora Zero fue un grupo de poetas, que se auto-bautizaron como “movimiento” lo importante es la calidad de poesía que produjeron como grupo, lo otro es para la anécdota. Los poetas de los 50 y los de los 60, produjeron mejor poesía que los vates de Hora Zero, disfrazarse como movimento no mejora su poesía. Y si mencionamos a Vallejo, Eguren, Martín Adán, Oquendo de Amat, Wesphalen, Moro, Abril, Hidalgo, todos estos fueron inmensamente mejores que casi todos los horazeriano. ¿El movimiento del siglo? La reseña de Irigoyen es excesivamente alabanciosa. Y algo tramposita porque los mejores poetas de los 70 no estuvieron en Hora Zero. Y en su exceso don José Carlos Yrigoyen expresa una falsedad. Decir que Cerna es un buen poeta (para inflar más nombres de buenos poetas porque muchos no hay en Hora Zero) Y como necesita inflar al “movimiento” Hora Zero menciona a Carmen Ollé. Ollé no había publicado poesía en los 70, recién lo hace en los 80. Ella tiene el buen gusto de no aparecer en las fotos celebratorias, como la publicada a doble página en Somos. Que viejos y felices se les ve a los Horazerianos en Somos, como para cometer abuelicidio
Comment by Balo y Wata 11.16.09 @ 8:59 amOpino lo mismo. Se trata de una reseña, y no un artículo. Hora Zero es un movimiento importante en la poesía peruana, que marca una huella notoria en ella, pero no un antes y un después. ¿Qué poeta horazeriano resulta, a la luz de los años, imprescindible para nuestra tradición poética? Hay buenos poetas, como Pimentel, Verástegui y Mora, pero ¿imprescindibles? Por otro lado, Ollé es ¿excelente? Tiene un poemario interesante (y no sobresaliente), que todos sabemos cual es, y de ahí nada más. Cerna ni qué decir. El gran problema de Hora Zero es que, en su afán contracorriente, pierden la visión de las cosas y se colocan como lo mejorcito de los últimos cuarenta años. Pero poetas, lo que conocemos como poetas, sólo tres. Y no imprescindibles.
Comment by Oscar Wao 11.16.09 @ 9:37 amDice Yrigoyen: “Luego de Hora Zero, muchas características de la poesía peruana cambiaron radicalmente para todos”.
Y tiene razón.
Luego de HZ la poesía peruana se fue al tacho.
Señores Pimentel, Tulio Mora y JC Yrigoyen sírvanse contar con nuestras instalaciones para la presentación respectiva de vuestra antología. La poesía no debe estar al margen de sus actividades sociales y deportivas.
Comment by Presidente del Regatas 11.16.09 @ 11:12 amBien Irigoyen, hay que resaltar desde esta tribuna que tienes el gran aporte editorial que representa este libro del mas importante grupo de poesía en el Perú. Mas allá de los impresindible considero que el texto sirve de base para preguntarse sobre lo que sucedió antes y despuesta de la misma Hora Zero en la poesía peruana, además de los distintos colectivos de poesía cntemporaneos en la misma Lima con en el extranjero que se se cohesionaron al proyecto horazeriano. Larga vida a Pimentel y Verástegui.
Comment by Hora Zero Forever 11.16.09 @ 12:06 pm¿”Seis poetas de primer orden imprescindibles para enteder la poesía de la segunda mitad del siglo pasado”? Ahí sí se le fue la mano con roche a José Carlos. Pero claro, también se entiende: lo que Yrigoyen está intentando hacer es similar a lo que Lauer y la gente de HH hizo hace poco con el libro de César Gutiérrez. Si Lauer y cia. sobrevaloraron tremendamente las virtudes de Bombardero lo hicieron para llamar la atención sobre una tradición narrativa que en las últimas décadas ha caído en un conservadurismo deprimente, que se abre de piernas frente al mercado. (Disculpen la imagen soez, pero es así). José Carlos sobrevalora tremendamente a HZ para señalar el conservadurismo (la ignorancia, dirían otros) de los críticos literarios peruanos cuando se ponen a hablar de poesía. Igual es bacán el comentario, porque mueve cosas. (¡Y eso hace tanta falta en Lima!).
Comment by el fantasma de leónidas lamborghini 11.16.09 @ 12:15 pmOye fantasma de leónidas lamborghini, ¿no serás más bien el fantasma de César Gutiérrez? No te pierdes una broder para tu autobombo. Si Lauer y cia, (bacán lo de “cia”)alabaron ese libro con intenciones no literarias, mira, tu mismo lo estas diciendo, no lo alabaron porque el líbro es bueno, porque es un mamaracho, lo alabaron dentro de un contexto de luchas internas entre maneras de entender la literatura. Te explico por qué Lauer y cia (pucha que eso de cia me emociona) alabaron el libro del Bombardero, -y es cierto que algo tiene que ver por la forma por la que Yrigoyen alaba Hora Zero- porque ambos HZ Y Bomba metieron mucha bulla y los críticos de la cia que hace tiempo que no tienen nada que decir, Lauer y cia, se colgaron del saco de este “bombardero”, que no bombardea nada porque el mamotreto es ilegible y caro. Que la narrativa peruana ha caído en un conservadurismo deprimente, da nombres compadre. ¿Cueto, Thays, Roncagiolo? Me imagino que esa es toda la narrativa peruana para ti. ¿La compras pirata o te la regalan tus amigos? ¿O ya no eres amigo de Ampuero?
Comment by Umberto P-eco-ra 11.16.09 @ 1:59 pmBuena José Carlos. Más allá de la posición que tomas frente al libro Hora Zero, esta columna abre el debate en torno a la generación de vagonetas que en su tiempo sonaron y que ahora se resisten a morir.
Comment by Hiphopero 11.16.09 @ 2:15 pmA lo mucho serán 20 o 30 los huevastristes en el mundo que piensen que Hora Zero es imprescindible en la poesía peruana. Yrigoyen cumple su rol afanoso porque es amigo de los viejos y de Jerónimo Pimentel, pero ya pues flaco, deja de querer agarrarnos de cholitos. El último gran poeta peruano sí salió de la generación del 70 y no formó parte de esos patines de HZ. Su nombre: José Watanabe. Ni siquiera el mejor horazeriano, Tulio Mora, le llega a las rodillas a Wata. Chúpense esa y sigan con su rollo de outsiders de Surco y Miraflores.
Comment by Tanque Arias 11.16.09 @ 2:57 pm20 o treinta huevas tristes? La pagina de facebook de HZ tiene 1,300 miembros… Creo que son un poquito mas…
Comment by el fantasma de toño cisneros 11.16.09 @ 3:26 pm¿Y eso qué tiene que ver? Yo también soy fan de HZ en el facebook pero eso no quiere decir que crea que son imprescindibles.
Comment by Tanque Arias 11.16.09 @ 4:12 pmAh, eres fan de HZ! ya ves…
Comment by el fantasma de toño cisneros 11.16.09 @ 4:20 pmCreo que más que atendible la columna de Yrigoyen, pero se debe atender más aún a la poesía y si esta poesía sigue teniendo resonancia en la actualidad. Por ende, los calificativos están de más.
Comment by Calisto 11.16.09 @ 4:20 pmPepe Charly me encanta como escribes, aunque muchas veces no entiendo nada. Hoy voy a Crisol a comprar el libro, besos.
Comment by Fan de Esta Sociedad 11.16.09 @ 4:26 pm¿Cuánto marca ese ladrillo? ¿30 lucas o mas?
Comment by Phillip Kuaker 11.16.09 @ 4:39 pmno se maleen pues… cómo quieren avalar el éxito del “movimiento” por la cantidad de “fans” en la página de facebook…
Comment by el fantasma de juan ramirez ruiz 11.16.09 @ 4:50 pmrindo homenaje a hora zero con algunos de mis versos:
estoy cansado de que me digan que ser
estoy cansado de tener que verme bien
yo solo quiero ser, no pretenden ser
alguien que no soy…
quiero saber lo que es vivir
quiero sentir lo que eres, ser feliz
quiero tocar algo real y volaaaar
Aportes de Hora Zero: descentralización de la poesía, pluriculturalidad, pluriracialidad; removió el mundo de la poesía creando el grupo de poetas del escádalo que en el Perú no se conocia, los surrealistas en Francia, son un ejemplo. Como individualidades poéticas, a discusión un buen poeta, a la par quizás que Watanabe en su generación; dos poetas regulares: Pimentel, y Tulio Mora, un mito: Manuel Morales. Balance general: interesante, porque después no ha habido nada, es como el último equipo peruano de fútbol presentable, como equipo, pero como poetas ningún poeta universal.
Pero no es de ninguna manera un antes o después de OZ.
Creo que esta reseña de Yrigoyen es interesante y conveniente; creo que es la primera sobre la antologia preparada por Tulio Mora. Como todo en esta vida, tiene errores de apreciación y algo de injusticia cuando trata a algunos poetas incluidos por Mora. Es cierto que no todos son buenos, pero creo que es un poco mezquino tratar de ningunear al poeta Bernardo Rafael Alvarez, que realmente ha aportado algo que no todos advierten pero que tiene sus méritos, pues es la asimilación a la poesía del lado sórdido de la realidad y, como el mismo Mora puntualiza, la parteescabrosa del cuerpo; esto, además de la construcción “deconstructivista” del poema. Es apreciable, por otro lado, el reconocimiento que hace Yrigoyen de Juan Ramírez Ruiz, Jorge Pimentel, Tulio Mora y José Cerna. Sin embargo algo hay que tener en cuenta y decirlo finalmente: Yrigoyen es una visión ajena a la poesía construida por los sectores a los que representó de algún modo Hora Zero. Carece de valor referencial. Alvarez y los demas poetas deben sentirse tranquilos, porque, aparte de ser “nobles” son simple y llanamente, buenos poetas. Tulo Mora no ha sido, ni mucho menos, compleciente, sino justo. Vale.
Comment by Negro Negro 11.17.09 @ 4:43 pmLo mas gracioso del libro es que en la pagina de creditos se pone que el libro esta registrado en la Biblioteca Nacional pero no tiene numero de ISNB. Y el libro se presento en la misma BNP!
Comment by Llli 11.18.09 @ 7:28 pmYrigoyen se parece a Fernando Ampuero en aquello de insultar sibilinamente, sin dar nombres directos. Yrigoyen dice que hay grupos actuales …que utilizan la poesía como coartada para obtener publicidad, o lo que es peor, impulsar una execrable nostalgia por el terror”. A que grupos se refiere? Por que no los menciona?
Comment by Lucho 11.18.09 @ 10:08 pmIncreíble que 40 años después, Hora Zero siga concitando debates tan polarizadas. Por un lado los críticos de siempre que añoran una literatura oligárquica y servil de un sistema dominante -defendida antes por Oviedo, luego Ampuero y hoy Faverón, Rabí y Thays- y por el otro el discurso violentista que trata de hacer creer que Hora Zero traicionó sus ideales políticos a no sumarse a la aventura fratricida de los años 80, 90 en Perú -argumento Paolo Gómez de Lima-
Hora Zero ha superado la vigencia generacional exigida por la crítica literaria tradicional. Eso es algo que no se propusieron los poetas al iniciar el movimiento. La poesía de Hora Zero es sólo la punta de un Iceberg, de lo que hay detrás.
Claro, Fantasma, por eso el propio Yrigoyen habla de “autocritica” en quienes continuaron llamandose Hora zero durante los tardios 70s.
Comment by Puntoi 11.20.09 @ 11:11 amYrigoyen deberia reflexionar con tranquilidad como es eso de que alguien se puede comprometer “con una época de cambios” sin estar ligado a “una ideología determinada”.
Comment by xs 11.20.09 @ 11:20 amHummm a mi me gustaria preguntar quien decide lo que es poesia de aquello que no-es-poesia? En los decires de los Balos y Watas, que criterios usan para decidir que los poetas de los 50s y 60s produjeron “mejor poesia” que los de HZ? Pues a final de cuentas: Quien creo a los creadores?
Para mi, la musica andina esta llena y repleta de mejor poesia que la de los Balos y de los Watas y de los poetas de los 50s y 60s y 70s y 80s y 90s y 100s.
Tambien me gustaria preguntar que paso con la Tendencia Proletaria de Hora Zero? Alguien tiene noticias sobre ellos?
Que yo sepa la tendencia pequena-burguesa despues de flirtear con el velasquismo y SINAMOS se fue a jugar al poder de la poesia con el FOCEP.
Comment by Ruben Urbizagastegui 11.21.09 @ 2:58 amRuben,no sé, ni me interesa si tienes una posición política correcta, pero, como siempre, de poesía no sabes ni pío, más que eso: odias a los poetas, y si estuvieras en el poder, como lo hizo Lenin y Stalin a los primeros que habrías matado a los poetas. Pero nunca llegarás al poder, camarada Ruben.
Hay nombres que los que aman la poesía veneran como orgullo de la poesía peruana: Vallejo, Eguren, Martín Adán, Moro, Abril, Hidalgo, Eielson, Whesphalen, Oquendo de Amat, Sologuren, Delgado, Blanca Varela, Carlos Germán Belli, Sologuren, Rose, W.Delgado, Antonio Cisneros, Rodolfo Hinostroza. Y a esos nombres se les puede añadir Javier Heraud, Marco Martos,Watanabe, Enrique Verátegui, Roger Santibañez, Domingo de Ramos. Poetas, orgullo de una de las poesía más importantes de América Larina. Si discutes eso, no sabes nada de poesía, camarada.
Felizmente, camarada Ruben, que no eres tú quien dedice el quien es quien en la poesía peruana, si fueras tu los poetas estarían muertos y lo políticos quemarían libros, y habría muerto la poesía. Y los poetas laureados por el partido serían los mediocres, los de poesía politiquera y sobona del comité central, que no tiene nada de poesía sino de panfleto.
la gente de hora zero es la muerte caracho… aparecen a inicios de los 70 como los archi hiper recontra iconoclastas (mas floro que obra, eso está claro), diciendo que todo lo que se ha hecho en la poesia peruana (salvo vallejo) es un adefesio, y ahora, flor de caradura, quieren que esa misma “tradición oficial” que escupieron y ningunearon los acoja con los brazos abiertos. Un poco de consecuencia señores por favor!!!! Si fueran más consecuentes les iría mejor.
Comment by tulio loza 11.21.09 @ 9:28 amLos de Hora Zero nunca han sido ni serán. Hay dos o tres poetas buenos (Pimentel, Mora y Ramírez), el resto es mantequilla. Lo de sus manifiestos y rollos políticos son huevadas. Los únicos manifiestos que valen son los que se hiceron hasta los años treinta.
Comment by Gusano Barnechea 11.21.09 @ 12:37 pmPatetico ese Falso vasco, que evidentemente conoce al comentarista al cual responde.
No es posible argumentar que este libro Broches representa la confirmacion de una linea de cariz y savia apristona en HZ?
Si Falso vasco releyera su Contragolpe al viento, el manifiesto que tanto pondera Yrigoyen, lleno de apelaciones a la lucha de clases, el proletariado y las capas oprimidas del pueblo peruano, no responderia tan orondo ese tipo de cosas.
“Nunca llegarás al poder, camarada Ruben”, dice el Falso vasco, quien parece que sí ha llegado al poder.
Hora Zero
del pueblo entero,
recién me entero,
que lo tuyo es güero,
lo cual, empero,
es como el cuero,
y no es de acero
el buen apero,
eso espero…
lero, lero, lero
Comment by juan vega 11.23.09 @ 2:55 pmEse “verdadero fantasma” de Juan RR usa una frase, “hacer creer que Hora Zero traicionó sus ideales políticos”, que es un “calco” de otra de Tulio Mora Gago en su libro Broches: “denunciando a TM y JP de haber traicionado los principios de HZ” (pagina 480, pie de pagina).
Comment by dos gotas 11.26.09 @ 2:02 pmConcuerdo con lo que dice el gusano, Mora, Ramírez y Pimentel fueron los mejores de ese grupo. Sánchez León no me convence. Siempre me pareció extraño porqué el finado Watanabe arrugó con ellos.
Comment by edgardo pallarderi 12.15.09 @ 12:08 pmLeave a comment
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