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El último viaje de Camilo (Norma, 2009) del poeta y narrador Miguel Ildefonso (Lima, 1970) construye un complejo mundo representado donde las fronteras entre narrativa y poesía se difuminan de manera peligrosa. Precisamente esta es la mayor deuda de esta interesante novela (por la propuesta formal). La obra de Ildefonso está organizada en capítulos o apartados, cada uno con el nombre del personaje que toma la posta en la narración o que tiene un papel protagónico en la misma. De este modo, tenemos cinco nombres que encabezan los capítulos (“Paul”, “Camilo”, “Laura”, “Fico” y “Silvio”) y que van invirtiéndose a lo largo de la historia total. El mundo representado se organiza a través de tres macrocosmos narrativos interrelacionados. También existen historias paralelas que enriquecen los tres ejes estructurales señalados.
La trama de la novela se construye cuando Paul conoce la vida de Camilo a través de sus conversaciones con Gabriela. Todos son estudiantes de maestría en El Paso. Es así como se inicia la historia de Paul en busca de la concreción de una novela construida a partir de los manuscritos y los correos electrónicos de Camilo, este es el primer eje. El segundo es la vida de un extraño personaje tras los pasos de la no menos extraña Laura. La historia se alterna con la vida paralela del pintor Víctor Humareda y la inefable Marilyn (Monroe). Aquí observamos una escisión del yo poético: finalmente el protagonista es el mismo Humareda. El modo de la narración, extremadamente poético y con una retórica recargada que obstaculiza el flujo de la lectura, posibilita dicha escisión propia de la lírica. Y, por último, el tercer eje es la historia construida por Camilo (quien dejó una novela trunca llamada El vuelo mágico) donde un personaje añora viejos momentos con su amor infantil encarnado en la figura de Silvia. Debemos tener en cuenta que así como el tercer eje, el segundo también es producto de la novela trunca de Camilo. Es Paul quien muestra, en su búsqueda, estos contenidos que se presentan en un orden fragmentario (casi caótico) en la novela.
De todas las formas como se pretenda sistematizar la trama siempre resulta complicada la organización, ya que no hay una linealidad narrativa. Por otro lado, los mejores momentos de la novela son las narraciones tangenciales, como la historia narrada por Fico y la de Silvio; pero sobre todo el primer macrocosmos narrativo (la búsqueda de Paul). El “viaje” de éste adquiere connotaciones detectivescas reflejadas en la inclusión de manuscritos oscuros y siniestros dejados por un sujeto psicológicamente complejo como se nos presenta a Camilo. No obstante, la inclusión del segundo macrocosmos implica el detenimiento del buen ritmo narrativo, pues esta historia excesivamente lírica no permite el buen desenvolvimiento de la historia. No pensamos que este recurso sea perjudicial para la prosa, tenemos grandes ejemplos de novelas con pasajes líricos muy buenos, por ejemplo Oswaldo Reynoso o el mismo Arguedas. En el caso de El último viaje de Camilo la prosa poética se torna completamente en poesía.
El manejo de diversos tonos en la narración demuestra la existencia de hasta dos estilos en la novela. Lo cual habla bien de la destreza técnica del autor. Si bien es cierto que hay oraciones extremadamente largas, también existen proporcionales. En todo caso, esto va a marcar los estilos narrativos y descriptivos dentro del texto. En el apartado cinco (“Fico”), dice el narrador: “No me atreví a contarle de los ruidos que escuchaba, solamente se me ocurrió decirle que estaba escribiendo sobre fantasmas. En realidad mi novela trata de un viejo proyecto que tenía en mente. Es la historia familiar que abarca algunos antepasados” (p. 37), buen ejemplo de un estilo no recargado. Veamos qué dice el narrador en el apartado veintinueve (“Laura”): “Por ti sola ya no entrarías más al Hotel donde otro Sol se levanta ahora hacia ese pasado que nunca nos perteneció, aun cuando sigo calando tu belleza en mis manos manchadas de pintura, oyendo los sonidos verticales de tus pasos que laceran mis dedos, con las briznas en el manganeso cavernoso delicuescente de tu hendija, mientras veo un templo sin dioses, guerras hechas lirones largos, efímeros, pringosos en el tragacanto, atrás de la furia de los temporales reprimidos, hacia el paródico estallido que dilapida la vista de las naves españolas que llegan a nuestras costas” (159-160), un estilo marcado por la poesía y los abundantes recursos retóricos. Sin embargo, debemos tener en cuenta que la fuerza de ambos fragmentos es intensa en su contexto textual específico. Hemos descontextualizamos para comparar ambos estilos.
Respecto a los personajes masculinos que asumen la narración, debemos decir que todos están marcados por la presencia y el papel de la mujer. Paul tiene un objetivo específico; sin embargo, desde el inicio vemos su debilidad carnal ante Gabriela, pues le pesa tener que terminar una relación que se desgastó. Finalmente lo veremos desolado por una mujer de diecinueve años, lamentando el hecho de no poder ubicarla debido a la búsqueda de los rastros de Camilo. Precisamente, este personaje quedó marcado por su relación con Claudia, una estudiante italiana de intercambio en El Paso. También vemos que el protagonista de la novela de Camilo sufre por una tal Silvia; no obstante, el punto álgido va a ser la figura de Laura. Es ella quien lleva a la perdición al “poeta” en las líneas más recargadas de la novela, incluso esto se va a reflejar paralelamente en la relación entre Víctor Humareda y la inefable Marilyn. La perdición del poeta Camilo por Laura es una alusión a la vida del poeta Dante. Son recurrentes este tipo de alusiones y también el uso de nombres literarios clásicos de algunos de los personajes, sobre todo femeninos: Laura y Silvia, por ejemplo.
Los ambientes narrativos son diversos, podemos clasificarlos en tres tipos. Primero, los generales, representados por las ciudades presentes: El Paso, Nueva York, Lima y Santiago. Segundo, los particulares, es decir, los escenarios citadinos marginales como la calle Apolo, el Hotel Lima y los bares en las calles limeñas. El tercer tipo está marcado por el tono poético. El uso del monólogo interior caracteriza este ambiente narrativo. Nos enfrentamos ante un conglomerado de ideas aparentemente inconexas, pero con una lógica poética propia. Podemos leer estos pasajes como si fuera poesía o prosa poética. En este tipo de ambiente pareciera que tanto narrador como espacio narrativo no terminan de conciliar y estabilizar sus posiciones. El narrador se pierde en sus divagaciones poéticas. Tenemos aquí al apartado “Laura” como su espacio discursivo predominante. Si bien es cierto que este tono poético obstaculiza el desenvolvimiento de las acciones, no es menos cierto que la poesía que se muestra evidencia un acercamiento interesante a la imagen del “poeta maldito”, marcado por su marginalidad vital y psicológica. La sintetización o conciliación corporal del “narrador poeta” con la figura del pintor Víctor Humareda reafirma su elección voluntaria por ese tipo de vida “fracasada”.
Finalmente, la trayectoria narrativa de Miguel Ildefonso ha incidido siempre en aspectos particulares, temáticos y formales. De esta manera, El último viaje de Camilo se configura como una especie de síntesis de un ciclo de relatos marcados por tópicos y estructuras comunes. En este sentido, no debe sorprendernos que la novela parta del tema de la migración (los protagonistas inicialmente están en El Paso) o que se muestren las peripecias de estos sujetos marcados por la des-ubicación geográfica o social. Por ello son recurrentes las alusiones a poetas peruanos como Luis Hernández, Juan Ojeda y Carlos Oliva, entre otros personajes de la literatura. Destaca, también, la intención de destronar la imagen tradicional de Borges presentándolo como un consumidor de cerveza, “porros” y asiduo visitador de burdeles. Si El último viaje de Camilo cierra un ciclo temático en la narrativa de Ildefonso, esperemos que el talento experimental de sus futuras incursiones narrativas delimiten mejor las fronteras entre poesía y narrativa, o en todo caso que el enriquecimiento de géneros no vaya en desmedro de la historia narrada.
22 Comments so far
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Todo está en el cierre de la nota: la poesía afecta demasiado la narrativa de Ildefonso. Al menos en sus dos novelas uno aprecia eso, porque en sus cuentos el rollo es distinto.
Comment by Profe Pre San Marcos 11.18.09 @ 11:08 amIldefonso buen poeta, nadie puede negarlo, de los 90s facil el mejor. Su narrativa si es medio tela, no he leido esta ultima novela pero por la reseña y el palo que le cae veo que sigue con las mismas falencias.
Comment by Fela Martínez 11.18.09 @ 6:45 pmSi pues, incluso da la impresión de que te pierdes en lo narrado. La poesía de ILdefonso es de las mejores de los 90s, no todo puede ser perfecto.
Comment by Anónimo 11.18.09 @ 11:05 pmBuena reseña. Ildefonso, como dicen algunos por aquí, fue junto con Oliva lo mejorcito de los 90. Claro, en poesía. Hotel Lima, El Paso y esta última son novelas regulares, típicas de un poeta regular, no tan joven, con cierto manejo del lenguaje. Pero nada más. Habrá ver qué más hace.
Comment by La Rana Huertas 11.18.09 @ 11:51 pm¿Es posible que un poeta sea buen novelista? No creo, siempre salen bodrios del intento. Me parece que a ciertos poetas que necesitan de ser más mediáticos, como son los novelistas, se meten a escribir novelas y meten las cuatro. O se es poeta (y tal vez cuentista) pero novela y poseia es una relación contranatura.
Comment by guachiman 11.19.09 @ 9:06 am¿Un poeta no puede ser buen novelista? Estás mal guachimán. Dónde dejas a nuestro faro: Fernando Amperio.
Indignado, desde el Bronx,
R,
Que Ildefonso sea buen poeta y mal novelista no quiere decir que se deba generalizar la cuestión. Para no salir del Perú, la poesía de Vallejo es indiscutiblemente buena, pero su novelística no llega a ser mala. Está sobre lo regular. Y de seguro que hay muchos ejemplos. Ésto desde mi punto de vista.
Comment by anónimo 11.19.09 @ 2:28 pm¿Ampuero poeta? Nunca he leído un solo poema de Fernando Ampuero. ¿Novelística de Vallejo? Vallejo jamás escribió una novela. Discutamos pero sin chongear. Para mi gusto poetas peruanos que escribieron novelas interesantes. Martín Adán “La Casa de Cartón” Eielson “El cuerpo de Guilia-Guliano” César Calvo “Las tres mitades de Ino Moxo. Poetas peruanos que han escrito novelas que son de interés relativo: Valdelomar “La ciudad de los tísicos” Rodolfo Hinostroza. “Fata Morgana” Y luego viene una larga lista de poetas con novelas de bajo nivel estético, pero cuyo prestigio como poetas hace a estas novelas interesantes para el estudio de las relaciones entre narrativa y poesía sin necesariamente que estas novelas sean grandes novelas: Mirko Lauer, Carmen Ollé, Abelardo Sánchez León, Oscar Málaga, E. Verástegui. En ese grupo creo que la novela Idelfonso se hace legible, pero si hablamos de novelas con elemtos líricos no está al nivel de de las que están escribiendo: Calderón Fajardo o Augusto Higa, Siu Kam Wen, Oscar Colchado, Bellatin (si lo consideramos peruano) y Thays de “Escena de caza”.
Comment by Guachiman 11.20.09 @ 7:32 am“Vallejo jamás escribió una novela”, dice el payaso de arriba. Ya, o sea Fabla Salvaje y El Tungsteno son canciones. Pasa pasa nomás, comparito.
Comment by Pablín 11.20.09 @ 12:37 pmcomparito Fabla Salvaje y El Tungsteno son cuentos. Mira copare, te recomiendo que te leas los cuentos fantásticos de Vallejo, te los recomiendo, son buenazos, te lo recomienda este payaso. Lo escritores y críticos monses siempre han querido echarle tierra la obra fantástica de Vallejo. ¿Y tú comparito Pablin sabes cuántas paginas tiene El Tugnsteno? ¿Sabes comparito del alma cuántas páginas tiene que tener una narra para ser novela?
Comment by Guachiman 11.20.09 @ 2:28 pmYa, o sea según tú solo la extensión marca la diferencia entre cuento y novela. O sea no tiene nada que hacer el desarrollo de la historia ni el desarrollo de los personajes, solo la extensión. O sea la extensión. O sea La Metamorfosis, El Túnel, Los Cachorros, El goce de la piel, son cuentos. O sea todos los franceses que hicieron nouvelles a comienzos del 20 realmente hicieron cuentos. O sea Gonzáles Vigil se hueveó en el prólogo a la narrativa de Vallejo cuando habla de las novelas de Vallejo.
Ya, anda duerme, compare.
Voy a entrar a la discusión entre Pablín y Guachimán. Al parecer Guachimán es un narrador, y Pablín es un poeta que se ha sentido afectado, porque a los poetas no les gusta que les digan que no puedan hacer algo. Además, los poetas les tienen un resentimiento secreto, una envidia oculta a los narradores, porque los narradores venden y nadie compra poesia. Pero en lo último que dice Pablin, nuestra opinión es que existe el cuento, la novela corta, y la novela. Ciertamente que El Túnel y La Metamorfósis son novelas cortas. Los franceses inventaron el término “nouvelle” para esta extensión. Todos los tratadistas dicen que lo que distingue al cuento es la brevedad. Un cuento de más más de 30 páginas dificilmente es un cuento. En esto estan de acuerdo Poe, Genette, Cortázar, Quiroga, Carver, Wellek y Warren, todos los que han teorizado sobre el cuento. Pero que Pablín es un “poeta” lo delata que haya insultado a Guachiman llamándolo “Payaso”. Un narrador es más sutil. Guachimán cuando dice que su opinión es la de un payaso está aludiendo a “Opiniones de un payaso” de Heinrich Böll. Pablín, poeta, creo que te estas picando. Y tú Guachiman, dices primero que los poetas no pueden escribir novelas y luego das como 15 ejemplos de novelas escritas por peruanos ¿En qué quedamos compare?
Comment by falso Vasco 11.21.09 @ 10:29 pm“El 16 de mayo de 1923, la colección La novela peruana, en su noveno número, entregó al público la mejor obra narrativa de Vallejo de esta etapa: la novela corta Fabla salvaje, prologada por Pedro Barrantes Castro, director de dicha colección”.
(Prólogo a César Vallejo, Novelas y cuentos completos. Ediciones Copé. Lima, abril 1998)
En el Comercio de hoy domingo 22 de diciembre se hace una encuesta de lo mejor del año artístico en el Perú en el 2009. Se menciona como el mejor libro de narrativa del año el libro de Daniel Idelfonso. Aquí en Buenos Aires se sabe poco de literatura peruana. ¿Es tan bueno este Daniel Idelfonso? Felicitaciones señor Daniel Idelfonso. Lo esperamos con interés en Buenos Aires, el mejor escritor peruano actual debe ser excelente. Pero no coimprendo tanta opisicón a su libro en los comment. No desespere Daniel, nadie es profeta en su tierra. ¿Es Daniel, el mismo que Miguel, o son hermanos? En Argentina ese apellido es raro.
Comment by César Aira 11.22.09 @ 10:19 amY yo también voy a entrar en la discusión entre Pablín, Guachimán y la pseudomediación de falso Vasco. En efecto, yo también noto -dada su férrea defensa de un imposible dominio del poeta en la novela- que Guachimán es un narrador, y noto también la palpable incomodidad de Pablín, a la sazón de, efectivamente, ser un poeta afectado. Pero, ¿a los poetas no les gusta que les digan que no pueden hacer algo?, ¿les tenemos un resentimiento secreto, una envidia oculta a los narradores, dado que nadie compra poesía? ¿Eso también lo dicen Poe, Cortázar, Quiroga, etc., o algún tratadista a quien se quiera evocar? Veamos pues. A ciencia cierta, no existe ninguna imposibilidad genética o biológica que impida al poeta ser un novelista. Ni tampoco una imposibilidad artística que impida el mismo caso. A esto último –la imposibilidad artística- aluden tanto Guachimán como falso Vasco. Ahora bien, para justificar ello resaltan un buen número de ejemplos tradicionales pero parciales. Es notorio que muchos poetas no han triunfado en la novela, pero ¿acaso no es también tradicional que un género en la obra de un autor opaque a los demás géneros? ¿Acaso Shakespeare y Lope de Vega no son antes recordados como dramaturgos que como poetas, O Vallejo como poeta antes que como narrador? ¿Acaso no influye también que más estudios se hagan sobre la obra poética de Vallejo que sobre su obra narrativa? Y si tuviéramos que admitir como rotundo y cierto que el poeta no puede ser novelista, sino a lo mucho cuentista, entonces, ¿por qué no podemos afirmar lo contrario?, esto es, ¿por qué no podemos decir que ningún novelista puede ser poeta? Y para dar por válido ello podemos usar, para no dejar la costumbre aquí practicada, un ejemplo muy certero: ¿Acaso la pluma del mayor novelista de la lengua española, Cervantes, no alcanzó jamás la misma gloria posterior como poeta? ¿Otro ejemplo? Unamuno al adentrarse al terreno de la poesía lo único que consiguió fue el título del “eyaculador precoz del verso”. No obstante, la obra poética de ambos es buena, sino que poco valorada o estudiada, u opacada por su obra narrativa. Víctor Hugo es un claro ejemplo de que un buen poeta sí puede ser un buen novelista, como también Lope de Vega, Quevedo o Rudyard Kipling. Además, Shakespeare, Lope de Vega, García Lorca o Thomas Stearns Eliot son clarísimos ejemplos que el buen poeta no solo puede ser un buen cuentista, sino también un buen dramaturgo.
En fin. Yo, además, y caso contrario a lo que tú piensas, falso Vasco, creo que también Pablín, y, en general , los poetas, somo igaul de sutiles que los narradores, y aún más,también somos prudentes,puesto que después del ataque conjunto de Guachimás y falso Vasco,Pablín prefirió quedarse callado “Y no dijo ni una sola palabra”, obra del mismo Heinrich Böll.
Muy versado el comentario de Ever Félix Hizo, pero con esa versación confusa que no dice nada. La primera parte del comentario no aporta nada. La segunda dice que no hay impedido genético para que un poeta escriba novelas, como si el asunto fuese un asunto de biología, y termina diciendo que nada impidió que grandes poetas fueran grandes dramaturgos. Lo de la tratadistas tiene que ver con la brevedad del relato no con la imposibilidad de los poetas de escribir novelas. Nada de lo que dice Ever Félix toca el tema en discusión. El poeta no puede o no debe escribir novelas porque posee una visión inclinada a la sintentis, a lo intensivo, mientras que el novelista lo tiene hacia lo extensivo y hacia la narración. Es defícil encontrar las dos naturalezas en una misma persona. Hay que ir a los ejemplos, encontramos excelentes poetas-cuentistas y poetas-dramaturgos, pero es muy raro un gran novelista-poeta, y los poetas pueden escribir novelas y lo hacen, pero lo que logran no es de muy buena calidad, y la razón es por el tipo de sensibilidad, de visión Y en cuanto al falso Vasco, es cierto que menciono varios poetas que han escrito algunos buenas novelas, pero son escritores de una sola novela: Martín Adán, Hinostroza, Calvo, Eielson. Un verdadero novelista es una trayectoria, un conjunto de novelas que constituyen un universo novelesco, y no hay poeta que lo haya hecho. No por cuestiones genéticas, tampoco por más o menos talento, sino porque tienen otra mirada, otro perspectiva. Vargas Llosa jamás escribiría un poema, pero ha hecho teatro, ensayo, articulo, libros de crítica. Habria que preguntarle por qué no escribe cuentos. Yo respondería por él diciendo que su mirada es la de un novelista extensivo, y no la de un poeta o cuentista intensivo.
Comment by Guachimán 11.23.09 @ 3:47 pmFelicito a este blog. No hay otro igual en el Perú. La discusión entre Guachimán, Pablín, falso Vasco y Ever Féliz Hizo, ha estado muy buena. Y también la de sobre Hora Zero. La del muro de Berlín hasta ahora no despega. Esperaba la opinión de un poeta de los 70 y no lo que ha escrito Don José. El hombre está en deuda. Y esperamos con ansiedad un nuevo artículo de CCF. Sigan adelante muchachos de El Hablador, que se viene lo de la Feria del Libro.
Comment by Waldemar Limo S. 11.24.09 @ 6:21 amYo te creí muerto en el combate, mi estimado Guachimán. Es más, creí que ni uno, ni cien, ni quinientos mil, ni todos los hombres de la tierra podrían recogerte del hoyo donde yacías triste y silencioso. Es más, rechazaste la mano del primer hombre –falso Vasco- que vino a dártela en tu oscuro exilio. Loas mi comentario de versado y atacas tú con uno que crees fuerte y vigoroso, siendo endeble y raquítico. Ahora bien, repites en innumerables renglones lo mismo, como si fueran surcos donde es necesario repetir la misma semilla. Pero son tus palabras, naturalmente, las mismas marchitas y enredadas malas hierbas. Mi acotación sobre el impedimento biológico se aviene al propósito de recordar que el origen, desarrollo o retraso de distintas habilidades, incluso las artísticas, bien podrían tener un concomitante genético o biológico. Pero al ver que desdeñas este aspecto, creyendo que la inspiración poética o narrativa está al margen total del cerebro, ya te prefiguro, Guachimán, te observo esperando la gracia y bondad de las musas, no sabiendo si Clío o tal vez Calíope vendrán a poseerte. Mientras que te encontrabas callado creí que habías sido poseso de Melpómene, pues te veía viviendo una tragedia, pero ahora tengo la seguridad que yaces poseso de Talía, pues el comentario tuyo es una comedia.
Este asunto empezó en un desafortunado día, Guachimán, en que tú afirmaste no creer que un buen poeta sea un buen novelista. Ahora les has sumado, en el intento de darle consistencia a tu creencia, los términos de síntesis e intensivo –con respecto a los poetas- y extensivo y narración –en cuanto a los novelistas-, pero, lo único que logras es ataviar de púrpura y fina clámide al mismo famélico indigente. Si bien la refutación necesaria te la podrías dar tú mismo, puesto que en un principio no creías posible que el poeta haga novelas, luego diste ejemplos de buenos poetas peruanos que hicieron buenas novelas, ahora ya no niegas, sino dices que es muy raro o es difícil –dejando entrever que sí es posible- hallar a uno; la refutación necesaria también te la podría dar yo. Recuerda, Guachimán, que en mi anterior texto, supuestamente desmembrado y bien analizado por ti, ya te daba un soberbio ejemplo de que un eximio poeta sí puede ser un excelente novelista, es más, en términos tuyos, también puede crear un universo novelesco. Ese eximio poeta dueño de una fina síntesis y una notable intensidad –“Odas y baladas”, Orientales”, “Hojas de otoño”, “Los cantos del crepúsculo”, “Las contemplaciones”, “La leyenda de los siglos”- y dueño de una extensa imaginación narrativa, creador de novelas de calidad y, en fin, de un universo novelesco –“Nuestra Señora de París”, “El noventa y tres”, “Los miserables”, “Los trabajadores del mar”, “El hombre que ríe”- es, como ya se habrá podido notar, Víctor Marie Hugo, quien debe estar retorciéndose en su tumba del Panteón francés. Ha de estar que vibra su fría y fúnebre fosa por la afirmación de un individuo infame que dice que los poetas no pueden o no deben hacer novelas. Por consiguiente, Guachimán, no hagas preguntar ¿“Por quién doblan las campanas” del Panteón francés? Doblan por ti.
En fin, te escribe un poeta, Guachimán, que es igual de intenso y extenso, y más que tú, que eres narrador.
POSDATA: Hoy, Guachimán, aquel espíritu que vendrá por ti y que creerás Clío o quizás Calíope, bien pudiera ser Víctor Hugo.
Me has descubierto, Ever Félix. Esto de los anónimos es fascinante porque yo también creo saber quién eres. Eres gordito, con lentes y profesor universitario y te dices poeta. Que tal floro Ever, impresionante tu comment, por la verborragia vituperando a un pobre famélico sumido en el silencio, qué tal palabreo, maestro ¿Así son tus clases en San Marcos? Pero en algo tienes razón, en lo de Victor Hugo. Fue una gran poeta y una gran novelista. Creo que Goethe también. Y en América Latina hay uno, Alvaro Mutis. Pero tiene usted que reconocer, estimado profesor que los poetas no están dotados por ls naturaleza para escribir novelas, y al revés. Y én el Perú cuando han intentando escribir novelas han sido escritores de una novela, como Washington Delgado lo fue de un sólo cuento, y en lo mayoría de los casos engendraron malas novelas “poéticas” acuciados por el afán de un reconocimiento, de una figuración que no logran como poetas. De poetas que escriben malas novelas está empedrado ese infierno que es la literatura peruana, amigo Ever.
Gachimán
Saludo, Guachimán, que te desprendas del equívoco en que te sumió el orgullo, ya novelista, “El adiós a las armas” de tu error, ya narrador, en fin, el abandono de aquella afirmación que otrora defendiste y enarbolaste, cual colorida bandera inflamada de orgullo y que hoy yace vencida y guardada en el baúl polvoriento de aquellos pensamientos tuyos que jamás debieron ser. No obstante, amigo, es tu acto un ademán de virtuosismo, un gesto plausible, pues te adentras en el secreto sendero del arrepentimiento, sendero cuyo principio es escabroso e intimidante, pero hay en sus finales hermosos lugares y sabrosas mieles, mieles que ya consumes. Y producto de esta sana alimentación ha sido que de ti nazca tan bello ejemplo y aporte, el de Goethe, claro está. Sí, Guachimán, es ahora Goethe quien te ha iluminado con su vaporoso e ilustrado espíritu germano, y yaces siguiendo su sabio precepto: “Quien tropieza y no cae, dos pasos adelanta”. Es más, ese puede ser el principio para que te declares –como lo hizo Goethe y deberían hacerlo todas las gentes – “del linaje de aquellos hombres que de lo oscuro hacia lo claro aspiran”. También rescato el ejemplo de Álvaro Mutis, pero si me permites le agregaría –con respecto a nuestra lengua castellana- uno más soberbio, a su tocayo Álvaro, pero este apellida Cunqueiro.
Ahora bien, si -como dices tú- la naturaleza no nos dota con los dones tanto poético como narrativo, ¿qué nos importa ello, amigo Guachimán? “En el mundo –dice Hegel- nada se ha hecho sin pasión”, por consiguiente, amigo, vencer aquellos impedimentos artísticos está en nosotros. Y son vencibles pues no existen como tales, somos nosotros quienes le damos esa naturaleza infranqueable, somos nosotros quienes omitimos practicar otros géneros o nos adentramos sin maestría en ellos. Y recuérdese que hasta hay de aquellos –díganse Demóstenes, John Milton o Beethoven- que vencen los impedimentos biológicos y físicos para dejar su huella en el mundo con abigarrada pasión.
Por ello, amigo, venzamos aquellos mitos que nos impiden adentrarnos creativos al terreno del arte, despojémonos de todo prejuicio y, desnudos al fin, ya no esperemos, sino salgamos a la caza y al amor de todas las musas. En efecto, sí es posible salirle al encuentro a todos los géneros literarios. Pero hagámoslo con prudencia, con sabiduría e ingenio, sacándole el mayor provecho al alegórico encuentro. Y, para evitar el ataque airado de los críticos, podemos tratar que nuestras alegóricas amantes no se enteren escandalosamente de la existencia unas de las otras, es decir, mientras amamos a nuestras novelas ellas no deben ver o embarrarse de las manchas que nos ha dejado el pintalabios carmesí de nuestra intensa poesía, que nuestros poemas no huelan del tufillo que nos ha dejado el perfume indiscreto de nuestras novelas. En efecto, un mal amante de los géneros literarios produce malas novelas poéticas, y en fin, tantos otros engendros.
Pero si eres un amante genial, igual de vigoroso, creativo, original y apasionado con todos los géneros, que amas a la literatura no solo durante los meses y los años extensos y narrativos de tu vida, sino también amas la síntesis del minuto, la intensa pasión de un segundo infinito, las críticas acallan, y los géneros literarios te reciben como un genial amante creador, pues, en el arte, la poligamia está permitida.
Te saluda este alumno de la UNMSM, Ever Félix Hizo llamado, “que yendo en romería acaeció en un prado”.
todo queda finiquitado con el debate del que hace feliz hizo las cosas y el guachiman…co . queda por concluir a mi parecer el talento perucho … El último viaje de Camilo pertenece a esa estirpe de obras que se nutren de las manifestaciones populares sustantivamente transgresoras. No se trata simplemente de los conocidos tópicos de marginación social y las tribus ciudadanas, en los que se mezclan la droga, la violencia, el sexo y el delito como ingredientes infaltables. Nos referimos a un fenómeno que, basado en la marginación, adquiere una fascinación que lo termina convalidando socialmente.
Comment by INCOWNITO 04.03.10 @ 12:17 amLos hombres pueden vivir sin aire unos cuantos minutos, sin agua unas dos semanas, sin alimento cerca de dos meses… y sin un nuevo pensamiento durante años … CRITIQUENME !!!
Comment by INCOWNITO 04.03.10 @ 1:07 amLeave a comment
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