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	<title>Comments on: Subjetivismo extremo o novela lírica</title>
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	<description>BLOG DE LA REVISTA VIRTUAL DE LITERATURA EL HABLADOR</description>
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		<title>By: INCOWNITO</title>
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		<dc:creator>INCOWNITO</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Apr 2010 06:07:36 +0000</pubDate>
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		<description>Los hombres pueden vivir sin aire unos cuantos minutos, sin agua unas dos semanas, sin alimento cerca de dos meses... y sin un nuevo pensamiento durante años ... CRITIQUENME !!!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Los hombres pueden vivir sin aire unos cuantos minutos, sin agua unas dos semanas, sin alimento cerca de dos meses&#8230; y sin un nuevo pensamiento durante años &#8230; CRITIQUENME !!!</p>
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		<title>By: INCOWNITO</title>
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		<dc:creator>INCOWNITO</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Apr 2010 05:17:09 +0000</pubDate>
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		<description>todo queda finiquitado con el debate del que hace feliz hizo las cosas y el guachiman...co . queda por concluir a mi parecer el talento perucho ... El último viaje de Camilo pertenece a esa estirpe de obras que se nutren de las manifestaciones populares sustantivamente transgresoras. No se trata simplemente de los conocidos tópicos de marginación social y las tribus ciudadanas, en los que se mezclan la droga, la violencia, el sexo y el delito como ingredientes infaltables. Nos referimos a un fenómeno que, basado en la marginación, adquiere una fascinación que lo termina convalidando socialmente.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>todo queda finiquitado con el debate del que hace feliz hizo las cosas y el guachiman&#8230;co . queda por concluir a mi parecer el talento perucho &#8230; El último viaje de Camilo pertenece a esa estirpe de obras que se nutren de las manifestaciones populares sustantivamente transgresoras. No se trata simplemente de los conocidos tópicos de marginación social y las tribus ciudadanas, en los que se mezclan la droga, la violencia, el sexo y el delito como ingredientes infaltables. Nos referimos a un fenómeno que, basado en la marginación, adquiere una fascinación que lo termina convalidando socialmente.</p>
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		<title>By: Ever Félix Hizo</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2009/11/18/subjetivismo-extremo-o-novela-lirica/comment-page-1/#comment-71163</link>
		<dc:creator>Ever Félix Hizo</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Dec 2009 01:44:43 +0000</pubDate>
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		<description>Saludo, Guachimán, que te desprendas del equívoco en que te sumió el orgullo, ya novelista, “El adiós a las armas” de tu error, ya narrador, en fin, el abandono de aquella afirmación que otrora defendiste y enarbolaste, cual colorida bandera inflamada de orgullo y que hoy yace vencida y guardada en el baúl polvoriento de aquellos pensamientos tuyos que jamás debieron ser. No obstante, amigo, es tu acto un ademán de virtuosismo, un gesto plausible, pues te adentras en el secreto sendero del arrepentimiento, sendero cuyo principio es escabroso e intimidante, pero hay en sus finales hermosos lugares y sabrosas mieles, mieles que ya consumes. Y producto de esta sana alimentación ha sido que de ti nazca tan bello ejemplo y aporte, el de Goethe, claro está. Sí, Guachimán, es ahora Goethe quien te ha iluminado con su vaporoso e ilustrado espíritu germano, y yaces siguiendo su sabio precepto: “Quien tropieza y no cae, dos pasos adelanta”. Es más, ese puede ser el principio para que te declares –como lo hizo Goethe y deberían hacerlo todas las gentes - “del linaje de aquellos hombres que de lo oscuro hacia lo claro aspiran”. También rescato el ejemplo de Álvaro Mutis, pero si me permites le agregaría –con respecto a nuestra lengua castellana- uno más soberbio, a su tocayo Álvaro, pero este apellida Cunqueiro.
Ahora bien, si -como dices tú- la naturaleza no nos dota con los dones tanto poético como narrativo, ¿qué nos importa ello, amigo Guachimán? “En el mundo –dice Hegel- nada se ha hecho sin pasión”, por consiguiente, amigo, vencer aquellos impedimentos artísticos está en nosotros. Y son vencibles pues no existen como tales, somos nosotros quienes le damos esa naturaleza infranqueable, somos nosotros quienes omitimos practicar otros géneros o nos adentramos sin maestría en ellos. Y recuérdese que hasta hay de aquellos –díganse Demóstenes, John Milton o Beethoven- que vencen los impedimentos biológicos y físicos para dejar su huella en el mundo con abigarrada pasión.
Por ello, amigo, venzamos aquellos mitos que nos impiden adentrarnos creativos al terreno del arte, despojémonos de todo prejuicio y, desnudos al fin, ya no esperemos, sino salgamos a la caza y al amor de todas las musas. En efecto, sí es posible salirle al encuentro a todos los géneros literarios. Pero hagámoslo con prudencia, con sabiduría e ingenio, sacándole el mayor provecho al alegórico encuentro. Y, para evitar el ataque airado de los críticos, podemos tratar que nuestras alegóricas amantes no se enteren escandalosamente de la existencia unas de las otras, es decir, mientras amamos a nuestras novelas ellas no deben ver o embarrarse de las manchas que nos ha dejado el pintalabios carmesí de nuestra intensa poesía, que nuestros poemas no huelan del tufillo que nos ha dejado el perfume indiscreto de nuestras novelas. En efecto, un mal amante de los géneros literarios produce malas novelas poéticas, y en fin, tantos otros engendros.
Pero si eres un amante genial, igual de vigoroso, creativo, original y apasionado con todos los géneros, que amas a la literatura no solo durante los meses y los años extensos y narrativos de tu vida, sino también amas la síntesis del minuto, la intensa pasión de un segundo infinito, las críticas acallan, y los géneros literarios te reciben como un genial amante creador, pues, en el arte, la poligamia está permitida.
Te saluda este alumno de la UNMSM, Ever Félix Hizo llamado, “que yendo en romería acaeció en un prado”.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Saludo, Guachimán, que te desprendas del equívoco en que te sumió el orgullo, ya novelista, “El adiós a las armas” de tu error, ya narrador, en fin, el abandono de aquella afirmación que otrora defendiste y enarbolaste, cual colorida bandera inflamada de orgullo y que hoy yace vencida y guardada en el baúl polvoriento de aquellos pensamientos tuyos que jamás debieron ser. No obstante, amigo, es tu acto un ademán de virtuosismo, un gesto plausible, pues te adentras en el secreto sendero del arrepentimiento, sendero cuyo principio es escabroso e intimidante, pero hay en sus finales hermosos lugares y sabrosas mieles, mieles que ya consumes. Y producto de esta sana alimentación ha sido que de ti nazca tan bello ejemplo y aporte, el de Goethe, claro está. Sí, Guachimán, es ahora Goethe quien te ha iluminado con su vaporoso e ilustrado espíritu germano, y yaces siguiendo su sabio precepto: “Quien tropieza y no cae, dos pasos adelanta”. Es más, ese puede ser el principio para que te declares –como lo hizo Goethe y deberían hacerlo todas las gentes &#8211; “del linaje de aquellos hombres que de lo oscuro hacia lo claro aspiran”. También rescato el ejemplo de Álvaro Mutis, pero si me permites le agregaría –con respecto a nuestra lengua castellana- uno más soberbio, a su tocayo Álvaro, pero este apellida Cunqueiro.<br />
Ahora bien, si -como dices tú- la naturaleza no nos dota con los dones tanto poético como narrativo, ¿qué nos importa ello, amigo Guachimán? “En el mundo –dice Hegel- nada se ha hecho sin pasión”, por consiguiente, amigo, vencer aquellos impedimentos artísticos está en nosotros. Y son vencibles pues no existen como tales, somos nosotros quienes le damos esa naturaleza infranqueable, somos nosotros quienes omitimos practicar otros géneros o nos adentramos sin maestría en ellos. Y recuérdese que hasta hay de aquellos –díganse Demóstenes, John Milton o Beethoven- que vencen los impedimentos biológicos y físicos para dejar su huella en el mundo con abigarrada pasión.<br />
Por ello, amigo, venzamos aquellos mitos que nos impiden adentrarnos creativos al terreno del arte, despojémonos de todo prejuicio y, desnudos al fin, ya no esperemos, sino salgamos a la caza y al amor de todas las musas. En efecto, sí es posible salirle al encuentro a todos los géneros literarios. Pero hagámoslo con prudencia, con sabiduría e ingenio, sacándole el mayor provecho al alegórico encuentro. Y, para evitar el ataque airado de los críticos, podemos tratar que nuestras alegóricas amantes no se enteren escandalosamente de la existencia unas de las otras, es decir, mientras amamos a nuestras novelas ellas no deben ver o embarrarse de las manchas que nos ha dejado el pintalabios carmesí de nuestra intensa poesía, que nuestros poemas no huelan del tufillo que nos ha dejado el perfume indiscreto de nuestras novelas. En efecto, un mal amante de los géneros literarios produce malas novelas poéticas, y en fin, tantos otros engendros.<br />
Pero si eres un amante genial, igual de vigoroso, creativo, original y apasionado con todos los géneros, que amas a la literatura no solo durante los meses y los años extensos y narrativos de tu vida, sino también amas la síntesis del minuto, la intensa pasión de un segundo infinito, las críticas acallan, y los géneros literarios te reciben como un genial amante creador, pues, en el arte, la poligamia está permitida.<br />
Te saluda este alumno de la UNMSM, Ever Félix Hizo llamado, “que yendo en romería acaeció en un prado”.</p>
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		<title>By: Guachiman.</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2009/11/18/subjetivismo-extremo-o-novela-lirica/comment-page-1/#comment-70048</link>
		<dc:creator>Guachiman.</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 11:43:50 +0000</pubDate>
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		<description>Me has descubierto, Ever Félix. Esto de los anónimos es fascinante porque yo también creo saber quién eres. Eres gordito, con lentes y profesor universitario y te dices poeta. Que tal floro Ever, impresionante tu comment, por la verborragia vituperando a un pobre famélico sumido en el silencio, qué tal palabreo, maestro ¿Así son tus clases en San Marcos? Pero en algo tienes razón, en lo de Victor Hugo. Fue una gran poeta y una gran novelista. Creo que Goethe también. Y en América Latina hay uno, Alvaro Mutis. Pero tiene usted que reconocer, estimado profesor que los poetas no están dotados por ls naturaleza para escribir novelas, y al revés. Y én el Perú cuando han intentando escribir novelas han sido escritores de una novela, como Washington Delgado lo fue de un sólo cuento, y en lo mayoría de los casos engendraron malas novelas &quot;poéticas&quot; acuciados por el afán de un reconocimiento, de una figuración que no logran como poetas. De poetas que escriben malas novelas está empedrado ese infierno que es la literatura peruana, amigo Ever.
Gachimán</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Me has descubierto, Ever Félix. Esto de los anónimos es fascinante porque yo también creo saber quién eres. Eres gordito, con lentes y profesor universitario y te dices poeta. Que tal floro Ever, impresionante tu comment, por la verborragia vituperando a un pobre famélico sumido en el silencio, qué tal palabreo, maestro ¿Así son tus clases en San Marcos? Pero en algo tienes razón, en lo de Victor Hugo. Fue una gran poeta y una gran novelista. Creo que Goethe también. Y en América Latina hay uno, Alvaro Mutis. Pero tiene usted que reconocer, estimado profesor que los poetas no están dotados por ls naturaleza para escribir novelas, y al revés. Y én el Perú cuando han intentando escribir novelas han sido escritores de una novela, como Washington Delgado lo fue de un sólo cuento, y en lo mayoría de los casos engendraron malas novelas &#8220;poéticas&#8221; acuciados por el afán de un reconocimiento, de una figuración que no logran como poetas. De poetas que escriben malas novelas está empedrado ese infierno que es la literatura peruana, amigo Ever.<br />
Gachimán</p>
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		<title>By: Ever Félix Hizo</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2009/11/18/subjetivismo-extremo-o-novela-lirica/comment-page-1/#comment-70023</link>
		<dc:creator>Ever Félix Hizo</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 03:51:23 +0000</pubDate>
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		<description>Yo te creí muerto en el combate, mi estimado Guachimán. Es más, creí que ni uno, ni cien, ni quinientos mil, ni todos los hombres de la tierra podrían recogerte del hoyo donde yacías triste y silencioso. Es más, rechazaste la mano del primer hombre –falso Vasco- que vino a dártela en tu oscuro exilio. Loas mi comentario de versado y atacas tú con uno que crees fuerte y vigoroso, siendo endeble y raquítico. Ahora bien, repites en innumerables renglones lo mismo, como si fueran surcos donde es necesario repetir la misma semilla. Pero son tus palabras, naturalmente, las mismas marchitas y enredadas malas hierbas. Mi acotación sobre el impedimento biológico se aviene al propósito de recordar que el origen, desarrollo o retraso de distintas habilidades, incluso las artísticas, bien podrían tener un concomitante genético o biológico. Pero al ver que desdeñas este aspecto, creyendo que la inspiración poética o narrativa está al margen total del cerebro, ya te prefiguro, Guachimán, te observo esperando la gracia y bondad de las musas, no sabiendo si Clío o tal vez Calíope vendrán a poseerte. Mientras que te encontrabas callado creí que habías sido poseso de Melpómene, pues te veía viviendo una tragedia, pero ahora tengo la seguridad que yaces poseso de Talía, pues el comentario tuyo es una comedia.
Este asunto empezó en un desafortunado día, Guachimán, en que tú afirmaste no creer que un buen poeta sea un buen novelista. Ahora les has sumado, en el intento de darle consistencia a tu creencia, los términos de síntesis e intensivo –con respecto a los poetas- y extensivo y narración –en cuanto a los novelistas-, pero, lo único que logras es ataviar de púrpura y fina clámide al mismo famélico indigente. Si bien la refutación necesaria te la podrías dar tú mismo, puesto que en un principio no creías posible que el poeta haga novelas, luego diste ejemplos de buenos poetas peruanos que hicieron buenas novelas, ahora ya no niegas, sino dices que es muy raro o es difícil –dejando entrever que sí es posible- hallar a uno; la refutación necesaria también te la podría dar yo. Recuerda, Guachimán, que en mi anterior texto, supuestamente desmembrado y bien analizado por ti, ya te daba un soberbio ejemplo de que un eximio poeta sí puede ser un excelente novelista, es más, en términos tuyos, también puede crear un universo novelesco. Ese eximio poeta dueño de una fina síntesis y una notable intensidad  –“Odas y baladas”, Orientales”, “Hojas de otoño”, “Los cantos del crepúsculo”,  “Las contemplaciones”, “La leyenda de los siglos”- y dueño de una extensa imaginación narrativa, creador de novelas de calidad y, en fin, de un universo novelesco –“Nuestra Señora de París”, “El noventa y tres”, “Los miserables”, “Los trabajadores del mar”, “El hombre que ríe”- es, como ya se habrá podido notar, Víctor Marie Hugo, quien debe estar retorciéndose en su tumba del Panteón francés. Ha de estar que vibra su fría y fúnebre fosa por la afirmación de un individuo infame que dice que los poetas no pueden o no deben hacer novelas. Por consiguiente, Guachimán, no hagas preguntar ¿“Por quién doblan las campanas” del Panteón francés? Doblan por ti.
En fin, te escribe un poeta, Guachimán, que es igual de intenso y extenso, y más que tú, que eres narrador.
POSDATA: Hoy, Guachimán, aquel espíritu que vendrá por ti y que creerás Clío o quizás Calíope, bien pudiera ser Víctor Hugo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo te creí muerto en el combate, mi estimado Guachimán. Es más, creí que ni uno, ni cien, ni quinientos mil, ni todos los hombres de la tierra podrían recogerte del hoyo donde yacías triste y silencioso. Es más, rechazaste la mano del primer hombre –falso Vasco- que vino a dártela en tu oscuro exilio. Loas mi comentario de versado y atacas tú con uno que crees fuerte y vigoroso, siendo endeble y raquítico. Ahora bien, repites en innumerables renglones lo mismo, como si fueran surcos donde es necesario repetir la misma semilla. Pero son tus palabras, naturalmente, las mismas marchitas y enredadas malas hierbas. Mi acotación sobre el impedimento biológico se aviene al propósito de recordar que el origen, desarrollo o retraso de distintas habilidades, incluso las artísticas, bien podrían tener un concomitante genético o biológico. Pero al ver que desdeñas este aspecto, creyendo que la inspiración poética o narrativa está al margen total del cerebro, ya te prefiguro, Guachimán, te observo esperando la gracia y bondad de las musas, no sabiendo si Clío o tal vez Calíope vendrán a poseerte. Mientras que te encontrabas callado creí que habías sido poseso de Melpómene, pues te veía viviendo una tragedia, pero ahora tengo la seguridad que yaces poseso de Talía, pues el comentario tuyo es una comedia.<br />
Este asunto empezó en un desafortunado día, Guachimán, en que tú afirmaste no creer que un buen poeta sea un buen novelista. Ahora les has sumado, en el intento de darle consistencia a tu creencia, los términos de síntesis e intensivo –con respecto a los poetas- y extensivo y narración –en cuanto a los novelistas-, pero, lo único que logras es ataviar de púrpura y fina clámide al mismo famélico indigente. Si bien la refutación necesaria te la podrías dar tú mismo, puesto que en un principio no creías posible que el poeta haga novelas, luego diste ejemplos de buenos poetas peruanos que hicieron buenas novelas, ahora ya no niegas, sino dices que es muy raro o es difícil –dejando entrever que sí es posible- hallar a uno; la refutación necesaria también te la podría dar yo. Recuerda, Guachimán, que en mi anterior texto, supuestamente desmembrado y bien analizado por ti, ya te daba un soberbio ejemplo de que un eximio poeta sí puede ser un excelente novelista, es más, en términos tuyos, también puede crear un universo novelesco. Ese eximio poeta dueño de una fina síntesis y una notable intensidad  –“Odas y baladas”, Orientales”, “Hojas de otoño”, “Los cantos del crepúsculo”,  “Las contemplaciones”, “La leyenda de los siglos”- y dueño de una extensa imaginación narrativa, creador de novelas de calidad y, en fin, de un universo novelesco –“Nuestra Señora de París”, “El noventa y tres”, “Los miserables”, “Los trabajadores del mar”, “El hombre que ríe”- es, como ya se habrá podido notar, Víctor Marie Hugo, quien debe estar retorciéndose en su tumba del Panteón francés. Ha de estar que vibra su fría y fúnebre fosa por la afirmación de un individuo infame que dice que los poetas no pueden o no deben hacer novelas. Por consiguiente, Guachimán, no hagas preguntar ¿“Por quién doblan las campanas” del Panteón francés? Doblan por ti.<br />
En fin, te escribe un poeta, Guachimán, que es igual de intenso y extenso, y más que tú, que eres narrador.<br />
POSDATA: Hoy, Guachimán, aquel espíritu que vendrá por ti y que creerás Clío o quizás Calíope, bien pudiera ser Víctor Hugo.</p>
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	<item>
		<title>By: Waldemar Limo S.</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2009/11/18/subjetivismo-extremo-o-novela-lirica/comment-page-1/#comment-69894</link>
		<dc:creator>Waldemar Limo S.</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 11:21:11 +0000</pubDate>
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		<description>Felicito a este blog. No hay otro igual en el Perú. La discusión entre Guachimán, Pablín, falso Vasco y Ever Féliz Hizo, ha estado muy buena. Y también la de sobre Hora Zero. La del muro de Berlín hasta ahora no despega. Esperaba la opinión de un poeta de los 70 y no lo que ha escrito Don José. El hombre está en deuda. Y esperamos con ansiedad un nuevo artículo de CCF. Sigan adelante muchachos de El Hablador, que se viene lo de la Feria del Libro.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Felicito a este blog. No hay otro igual en el Perú. La discusión entre Guachimán, Pablín, falso Vasco y Ever Féliz Hizo, ha estado muy buena. Y también la de sobre Hora Zero. La del muro de Berlín hasta ahora no despega. Esperaba la opinión de un poeta de los 70 y no lo que ha escrito Don José. El hombre está en deuda. Y esperamos con ansiedad un nuevo artículo de CCF. Sigan adelante muchachos de El Hablador, que se viene lo de la Feria del Libro.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>By: Guachimán</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2009/11/18/subjetivismo-extremo-o-novela-lirica/comment-page-1/#comment-69840</link>
		<dc:creator>Guachimán</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 20:47:12 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhablador.com/blog/?p=877#comment-69840</guid>
		<description>Muy versado el comentario de Ever Félix Hizo, pero con esa versación confusa que no dice nada. La primera parte del comentario no aporta nada. La segunda dice que no hay impedido genético para que un poeta escriba novelas, como si el asunto fuese un asunto de biología, y termina diciendo que nada impidió que grandes poetas fueran grandes dramaturgos. Lo de la tratadistas tiene que ver con la brevedad del relato no con la imposibilidad de los poetas de escribir novelas. Nada de lo que dice Ever Félix toca el tema en discusión. El poeta no puede o no debe escribir novelas porque posee una visión inclinada a la sintentis, a lo intensivo, mientras que el novelista lo tiene hacia lo extensivo y hacia la narración. Es defícil encontrar las dos naturalezas en una misma persona. Hay que ir a los ejemplos, encontramos excelentes poetas-cuentistas y poetas-dramaturgos, pero es muy raro un gran novelista-poeta, y los poetas pueden escribir novelas y lo hacen, pero lo que logran no es de muy buena calidad, y la razón es por el tipo de sensibilidad, de visión Y en cuanto al falso Vasco, es cierto que menciono varios poetas que han escrito algunos buenas novelas, pero son escritores de una sola novela: Martín Adán, Hinostroza, Calvo, Eielson. Un verdadero novelista es una trayectoria, un conjunto de novelas que constituyen un universo novelesco, y no hay poeta que lo haya hecho. No por cuestiones genéticas, tampoco por más o menos talento, sino porque tienen otra mirada, otro perspectiva. Vargas Llosa jamás escribiría un poema, pero ha hecho teatro, ensayo, articulo, libros de crítica. Habria que preguntarle por qué no escribe cuentos. Yo respondería por él diciendo que su mirada es la de un novelista extensivo, y no la de un poeta o cuentista intensivo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Muy versado el comentario de Ever Félix Hizo, pero con esa versación confusa que no dice nada. La primera parte del comentario no aporta nada. La segunda dice que no hay impedido genético para que un poeta escriba novelas, como si el asunto fuese un asunto de biología, y termina diciendo que nada impidió que grandes poetas fueran grandes dramaturgos. Lo de la tratadistas tiene que ver con la brevedad del relato no con la imposibilidad de los poetas de escribir novelas. Nada de lo que dice Ever Félix toca el tema en discusión. El poeta no puede o no debe escribir novelas porque posee una visión inclinada a la sintentis, a lo intensivo, mientras que el novelista lo tiene hacia lo extensivo y hacia la narración. Es defícil encontrar las dos naturalezas en una misma persona. Hay que ir a los ejemplos, encontramos excelentes poetas-cuentistas y poetas-dramaturgos, pero es muy raro un gran novelista-poeta, y los poetas pueden escribir novelas y lo hacen, pero lo que logran no es de muy buena calidad, y la razón es por el tipo de sensibilidad, de visión Y en cuanto al falso Vasco, es cierto que menciono varios poetas que han escrito algunos buenas novelas, pero son escritores de una sola novela: Martín Adán, Hinostroza, Calvo, Eielson. Un verdadero novelista es una trayectoria, un conjunto de novelas que constituyen un universo novelesco, y no hay poeta que lo haya hecho. No por cuestiones genéticas, tampoco por más o menos talento, sino porque tienen otra mirada, otro perspectiva. Vargas Llosa jamás escribiría un poema, pero ha hecho teatro, ensayo, articulo, libros de crítica. Habria que preguntarle por qué no escribe cuentos. Yo respondería por él diciendo que su mirada es la de un novelista extensivo, y no la de un poeta o cuentista intensivo.</p>
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