El hombre que mira el mar
Sunday December 06th 2009, 10:35 pm
Filed under: Columnas

Calderón Corte Final LA ININTELIGIBILIDAD DEL SER MUJER

¿Literatura femenina o literatura escrita por mujeres?

 

Por: Carlos Calderón Fajardo

Una narradora que admiro es Clarice Lispector. Brasileña nacida en Ucrania en 1920 y muerta en Río de Janeiro en 1977, su novela Un soplo de vida empezada en 1974 y publicada precisamente en 1977, es una reflexión “en agonía”, un beso en la cara muerta. Escritura novelesca de las complejas relaciones entre la identidad de género y la identidad del sujeto que narra. Mejor dicho, meditación acerca de la sombra, sobre la vida que es una especie de locura que la muerte comete. La ficción como acto peligroso que se produce al hurgar en lo que está oculto, sobre lo horrible que es adentrarse en uno mismo, hasta olvidarse de sí y vivir intensamente en ese vacío donde el narrador solo puede vivir intuitivamente, con una libertad íntima cuya escritura sólo será posible si es una piedra lanzada a lo hondo del pozo.

El que relata en Un soplo de vida y reflexiona de forma narrativa dice, constantemente: “Soy el escritor que…” No dice soy la escritora que… ¿Clarice Lispector es de los personajes de la novela el autor masculino o el personaje femenino? ¿Qué leemos en la novela? Autor: “Soy el Autor de un personaje que me ha inventado.” En otro momento: “Me he elegido a mí y a mi personaje, Ángela Pralini para que yo pueda entender, tal vez, a través de nosotros, esa falta de definición de la vida.” Que se deduce a lo largo de toda la novela, que la mujer al narrar se olvida que es mujer, que implica que el hombre que narra se debe olvidar que es hombre. Y esto no quiere decir que el narrador será siempre andrógino, sino que es el que cuenta.

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Las preguntas saltan en búsqueda de respuestas: ¿Existe una narrativa femenina, que es expresión de una sensibilidad femenina, a la que los hombres no pueden acceder? ¿Las mujeres son escritores y no importa si son hombres o mujeres? ¿Cómo respondería Clarice Lispector a estas preguntas? En Un soplo de vida, cuya forma es la de la novela teatral, casi toda la obra es un diálogo entre dos. El Autor dice: “Yo soy recto, escribo triangular y piramidalmente. Pero lo que está dentro, el secreto intocable, el secreto peligroso e inviolable, eso es Ángela”. Ángela responde: “¿Mi intimidad? Una máquina de escribir. Tengo un buen sabor de boca cuando pienso.”

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Clarice Lispector dice en Un aprendizaje o el libro de los placeres (1969): “Ahí estaba el mar, la más ininteligible de las existencias no humanas. Y allí estaba la mujer, el más ininteligible de los seres vivos. Del mismo modo que el ser humano había hecho un día una pregunta sobre sí mismo, así habíase convertido en el más ininteligible de los seres donde circula sangre. Ella y el mar.” Siendo para Clarice la mujer el más ininteligible de los seres vivos, su novela es la búsqueda de una indagación sobre esa ininteligibilidad, la suya.

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En la década del 70 éramos una veintena de narradores peruanos jóvenes (y algunos mayores) y nos conocíamos todos. Era un club de hombres. No había narradoras mujeres. Laura Riesco vivía en Estados Unidos, y su primera novela El truco de los ojos (1978) pasó desapercibida. Su gran obra Ximena de dos caminos (1994) se publicó cuando ya no éramos jóvenes. Laura Riesco nunca estuvo en nuestra bohemia, en la que sí hubo mujeres poetas, pero no narradoras. Esto va a cambiar a partir de los 80. Por el camino abierto de Laura Riesco transitan también los cuentos de Mariella Sala Desde el exilio y otros cuentos (1984); las novelas tan personales e imaginativas de Aida Balta; y el excelente libro de relatos La premeditación y el azar (1989) de Pilar Dughi. Ella precisamente, desde ese primer libro, se nos presenta como un narrador talentoso, reflexivo y distinto. En 1996, Pilar publica Ave de la noche y en 1998, su excelente Puñales escondidos. Carmen Ollé, por su parte, saca a la luz en 1992 su primera novela Por qué hacen tanto ruido. Teresa Ruiz Rosas publica El Copista en Anagrama (1994). Patricia de Souza hace lo mismo en varias oportunidades bajo el sello de editoriales españolas: Cuando llegue la noche (1994), El último cuerpo de Úrsula (2000). Este panorama se completa con Rocío Silva-Santisteban que demuestra su talento como cuentista. Giovanna Pollarolo incursiona en la novela; Leyla Bartet en el cuento; Zelideth Chávez en el cuento andino; Fietta Jarque en la novela histórica.

Entonces un día despertamos los narradores peruanos hombres acompañados por “los seres más ininteligibles del mundo” junto a nosotros escribiendo narrativa. Luego, las narradoras mujeres mayores entran en un periodo de madurez: Carmen Ollé publica Retrato de una mujer sin familia ante una copa (2007); Teresa Ruiz Rosas, La mujer cambiada (2008); y Patricia de Souza, Erótika, escenas de la vida sexual (2009). Este surgimiento de la narrativa escrita por mujeres peruanas es indicador indudable de modernidad, y un importante salto cualitativo de nuestra cultura. (No estoy mencionando aquí a Mercedes Cabello de Carbonera, tampoco a Aves sin nido de Clorinda Matto de Turner, ni los cuentos vanguardistas de Magda Portal El derecho de matar. No pretendo hacer un recuento histórico. Estoy refiriéndome solamente a las narradoras que eran y son nuestras contemporáneas).

*

Un soplo de vida publicada en español en 1999 (la última edición es de 2006, por Siruela) como dijimos, es una novela que se estructura a través de un diálogo entre dos personajes: el Autor y Ángela. El Autor es lógico; Ángela, intuitiva. Es un diálogo de una misma persona que son dos: el escritor y su personaje. En la novela está expresada claramente la tensión de este desdoblamiento: “Soy el autor de una mujer que he inventado y a quien he dado el nombre de Ángela Pralini. Vivía bien con ella. Pero comenzó a perturbarme y me di cuenta de que tenía que asumir un nuevo papel de escritor para poner a Ángela en palabras, porque solo entonces pude comunicarme con ella. Escribo un libro y Ángela otro: he quitado de ambos lo superfluo” (pág. 33).

El Autor: “Escribiré al aire y sin responder a nada pues soy libre. Yo, yo que existo. Existe la voluptuosidad de ser persona. Ya no soy silencio. Me siento tan impotente al vivir, vida que reduce todos los contrarios dispares y desafinados a una actitud feroz y única: la rabia. Y con la satisfacción de haber alcanzado en mí el mínimo de existencia, apenas la respiración indispensable, me hago libre. Sólo me resta inventar. Aunque me reconozco enseguida: soy incomodo. Incómodo para mí mismo. Me siento en este cuerpo que es mi equipaje. Pero ese malestar es el primer paso para mí… ¿Para mi qué? ¿Verdad? ¿Acaso tengo una verdad?”

Ángela: “¿Yo? ¿Yo soy aquella que soy yo? Soy mi vida toda desnuda amalgamada con toda mi identidad. Y ese encuentro de la vida con mi identidad forma una un minúsculo diamante indivisible, irrompible y radiante, un único átomo, y toda yo siento el cuerpo como cuando se permanece mucho tiempo en la misma posición y la pierna de repente queda dormida. Soy demasiada nostálgica, parece que he perdido algo que no se sabe dónde ni cuándo.”

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En el siglo XXI han aparecido nuevas narradoras dentro de nuestro medio local. No las he leído a todas, pero sí a varias muy interesantes: Claudia Ulloa Donoso (El pez que aprendió a caminar, 2006); Grecia Cáceres (La vida violeta, 2007); Jennifer Thorndike (Cromosoma Z, 2007); Susanne Noltenius (Crisis respiratoria, 2006); Katya Adaui (Un accidente llamado familia, 2007); Rossana Díaz Costa (Los olvidados; no los de Buñuel, los míos, 2008); Gissele Klatic (Alguien que me quiera, 2008); Julia Wong (Bocetos para un cuadro de familia, 2008); Alina Gadea (Otra vida para Doris Kaplan, 2009). Todas ellas, al lado de las escritoras mayores, han formado un corpus diferente de narrativa femenina. Autoras de novelas y cuentos con la particularidad enriquecedora de ser mujeres. Y las preguntas que buscan respuestas son muchas, desbordan la extensión de este artículo: ¿En el Perú se está formando un corpus narrativo con obras escritas por mujeres que es distinto al que está siendo escrito por hombres? ¿Qué tipo de literatura escriben las narradoras mujeres? ¿Cuáles son sus temas y estilos dominantes? ¿Qué les preocupa? ¿Qué autores son sus fuentes de inspiración? ¿Si en el Perú no hubo novelistas mujeres de la importancia de los hombres, las actuales novelistas peruanas a qué modelos acuden? ¿Las escritoras mujeres son leídas sobre todo por mujeres?


23 Comments so far
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Ninguna sobresale, estimado Calderón Fajardo. La única que la hace pero porque es la menos mala es la tía De Souza, cualquiera con dos dedos de frente te dirá lo mismo que yo.

Comment by Rubén 12.07.09 @ 6:43 pm

Señor Carlos yo también quiero ser escritora, he llevado un taller de cuentos con Ivan Thays y ya tengo varios cuentos terminados. ¿Que me recomendaria? ¿Hay manera de escribirle a algun mail para hacerle otras preguntas?

Comment by Leydi, la bebé del chat 12.07.09 @ 7:14 pm

Escribo este comentario muy sorprendida y apenada.
Apenada por el primer comentario, no solo dice que el articulista no tiene dos dedos de frente, sino que demuestra una absoluta ignorancia sobre la narrativa escrita por mujeres. Y escribo esto apenada y sorprendida porque un gran escritor como es el maestro Calderon Fajardo, no tiene interlocutores en el Perú que estén a su altura. Pienso que el gran narador que tanto admiramos muchos tocó una tema de primerisima importancia en la cultura y la literatura peruana: la obra creativa de las narradoras mujeres, pero parece que algunos comentadores no tienen dos dedos de frente.

Comment by Miriam 12.08.09 @ 8:10 pm

Y una vez definidos los puntos en común, ¿cómo se tomará a una obra escrita por una mujer si esta obra no cuadra dentro del esquema?

Comment by LuchinG 12.09.09 @ 9:27 am

Miriam, creo que Rubén fue grosero, sin embargo dio su opinión. Y partir de este artículo, que ha tocado un tema interesante y tabú: la narraytiva escrita por mujeres., creo se puede intentar una valoración de la narrativa femenina. ¿Es tan mala como dice Rubén? Pero lo más interesante del artículo remite a uns discusión que enlaza con el debate sobre género. ¿Existe una literatura femenina, o una escrita por mujeres? que pudiera escrita por un hombre, y las complejidades de género en la creación literaria. !Felicitaciones a Carlos Calderon Fajardo! Siempre con articulos tan interesantes.

Comment by antonio 12.09.09 @ 2:36 pm

¿La narrativa femenina puede ser leida correctamente sólo por mujeres y por lo tanto valorada correctamente sólo por mujeres? Si no es así, entonces se le juzgará por su valor literario independientemente del género. CCF nos habla de la dualidad del narrador en Clarice Lispector, pero ese problema capital no ha sido tratado por las narrradoras peruanas obsesionadas por el cuerpo o por el amor.

Comment by Joselo 12.09.09 @ 7:41 pm

CCF ha tocado acaso el tema más delicado y polémico dentro de nuestro mediocre medio literario. CCF ha tenido la valentía de hacerlo(aunque sin arriesgar demasiado). CCF, por eso mismo, lo hace inteligentemente. Percibe el peligro de lo frontal: recurre a la retórica de las preguntas. Bien, es una forma de escape.
una pregunta más y esta de mi parte: ¿dónde están las floras tristan, las maría emilias cornejo, las rocíos silva-santisteban ahora?, ¿dónde las narradores femeninas unidas por la causa?

Comment by cachucho 12.10.09 @ 1:55 am

Clarice Linspector realiza una especie de oscilación del sujeto. No se define. No quiere definirse: he ahí la cuestión, lo importante. Creo que CCF intenta decir eso: la indefinición de la literatura femenina o escrita por mujeres (ni siquiera nosotros podemos decir o uno u otro). Como para pensarlo.

Comment by primero yo 12.10.09 @ 2:04 am

Aquí esta clarito que las feministas siempre dispuestas a hacer bulla, ante el tema planteado sobre el real valor de la narrativa femenina en el Perú, se callan en todos los colores. Dónde está Carmen Ollé para responder, incluso con un comentario firmado. Y todas las famosas “Matadoras” ¿No tienen opinión? La verdad es que no tienen opinión. Las mujeres se encuentran en un estadio de desarrolllo donde prima el resentimiento contra el “machismo” y la lucha reividicativa, pero aún no han llegado a un estadio reflexivo maduro, que les permita responder a las preguntas que Calderón Fajardo, con mucha delicadeza, les formula.

Comment by Solis Jaime 12.10.09 @ 8:34 am

No responden las mujeres porque no leen blogs. Y las mujeres el problema que mas les duele es que no son hombres, no pueden escribir como hombres porque al pensar como mujeres son absorbidas por su dependencia del hombre: el cuerpo que ofrecen al hombre (y que tanto decoran), el amor que es el amor que sienten por el hombre. De Souza, Polarollo, Noltenius, etc, todas escriben sobre sus relaciones de pareja. O escriben sobre la familia, sobre su marido y sus hijitos. Pero hay algo que no pueden negar y se niegan a aceptar, que en la literatura peruana no hay, ni ha habido un narrador como Arguedas, como Vargas Llosa, como Ribeyro, como Bryce, o como usted señor Calderón Fajardo, que es usted muy condescendiente especialmnete con las jóvenes, que estan verdes, muy por debajo de los narradores jóvenes hombres

Comment by Simon 12.10.09 @ 1:54 pm

Nuevas narradoras jóvenes hay muchas, pero si destacan es solamente una sobre la otra, puesto que son inferiores a las de la generación anterior. La modernidad en este caso nada tiene que ver, cada persona es moderna en su propia época. Mi opinión personal de algunas: Claudia Ulloa es talentosa y tiene uno que otro cuento bueno. Rossana Díaz tiene un estilo singular y eso ya es un mérito. Suzanne Noltenius hace la típica literatura acartonada de los talleres, por lo demás aburrida. Alina Gadea es una mujer que toma en serio el arte de escribir. Marialaura Lavado es una chica con buenas intenciones, pero lo que Dios no da Salamanca no lo presta. Las demás aún no las leo… ya lo estaré haciendo con el tiempo.

Comment by Alonso Garcia 12.11.09 @ 11:51 am

Hay algunas escritoras que son infladas como la Noltenius, o Kathia Adaui. Y no han sido nombradas la narradora vanguardista de peso que es Morella Petrozzi y una joven, la cuzqueña Karina Pacheco. Claudia Ulloa y Rossana Diaz Costa, son las mejores de las narradores jóvenes.

Comment by Diablos rojos 12.11.09 @ 7:57 pm

La mejor narradora del Perú es Patricia de Souza, pero tiene que ser menos pretenciosa, menos afrancesada.

Comment by Pepon 12.12.09 @ 6:40 pm

Excelente artículo, con originalidad y vuelo el de CCF, utilizando el recurso del paralelo con una obra de la calidad literaria de Clarice Lispector. Pero no hubo debate, como suele ocurrir en los blogs, los comment estuvieron muy por debajo del artículo y las combativas femenistas, que en la literatura tampoco faltan, no abrieron la boca. Gritaron cuando se dijo que los poemas de la Cornejo fueron reescritos por Elqui Burgos y J. Rosas Ribeyro. Pero cuando se le toca un tema de fondo, no saben qué decir. ¿La literatura escrita por mujeres está ya en la modernidad, en capacidad de formuluar un discurso crìtico y autocritico? Quizás no, tidi hace pensar que está todavía en la monería de sentirse escritoras para estar a la moda; ellas que siempre les ha gustado estar al ritmo de la moda.

Comment by Argonauta 12.13.09 @ 6:49 am

Siempre me pareció que Ollé en su novela “Las dos caras del deseo” y De Souza con “El último cuerpo de Úrsula” me parecieron buenos ejercicios narrativos, pero, por encima de todas, Clorinda Matto y Mercedes Cabello.

Comment by edgardo pallarderi 12.15.09 @ 12:25 pm

Las mujeres callan. Rocio, Carmen, Patricia, etc, la Moromisato, callan. O están ninguneando el blog y el articulo del tío CCF, (y lo comentarios corrosivos)o no tienen nada qué decir. Yo acabo de leer “Las memorias de Adriano” de Margarita Yourcenar y sentí que era un hombre el que estaba narrando. No recuerdo ninguna novela escrita por una mujer en la que el narrador sea una mujer. Si hay alguien que me ilustre, me gustría que me indiquen una novela escrita por una mujer en la que el narrador es una mujer. Me gustaría leerla, porque sería abiertamente la perspectiva, la voz femenina y no masculina.

Comment by Rebeca 12.15.09 @ 4:18 pm

En primer lugar, a las mujeres no se les toca ni con el pétalo de un rosa, en segunhdo lugar, un caballero no habla mal de las damas, en tercer lugar, cualquier persona que opine sobre las mujeres siendo hombre es sopechoso de machismo, cuarto, no se debe criticar cualquier cosa que hagan las mujeres porque es un asunto muy delicado, puede herir vanidads femeninas y cuando una mujer es herida en su vanidad puede ser temible. El señor que se atrevió a escribir este articulo no sabe en qué se ha metido. Primero, que las escritoras que eran sus amigas me imagino quer por solidaridad de género, ya no lo son, segundo, este artículo ha permitido que un montón de machistas contenidos, aguantados, den rienda suelta a sus perversas opiones machistas. En conclusión, que esta sea la primera y la última vez que alguien se atreve a escribir sobre las mujeres sin ser mujer. Esta advertencia está hecha con femenina dulzura estimado CCF.

Comment by Doris 12.15.09 @ 7:37 pm

Carlos, no recuerdo exactamente las voces narrativas en novelas escritas por mujeres peruanas. Si es en primera persona femenina o en un narrador omnisciente. Laura Riesco en “Ximena de dos caminos” ve el mundo a través de los ojos de una niña, Carmen Ollé en “Por qué hacen tanto ruido” cuenta los entretelones de su matrimonio con Verástegui, pero desde el punto de vista no de Verástegui sino de “ella”. En “La mujer cambiada” de Teresa Ruiz Rosas, el personaje principal es mujer y lo mismo pasa en muchas de las novelas escritas por mujeres, incluso las narradores jóvenes. ¿No te parece que lo que caracteriza a la literatura femenina es el tratamiento del personaje “mujer”? En la literatura femina es casi siempre el personaje principal, que es el que es tratado desde punto de vista femenino, y muy dificil para un hombre; las novelas de hombres son débiles cuando caracterizan a una mujer personaje. Creo que ahí está la respuesta a lo que preguntas, es el tema y el personaje principal y no quién narra. ¿No te parece? Disculpa de no haber comentado tu artículo antes porque, como bien sabes, casi no vivo en el Perú y estaba de viaje.

Comment by Tu mejor amiga 12.19.09 @ 11:56 am

A la anónima Rebeca, le recomiendo leer el libro “El Último cuerpo de Úrsula” de Patricia de Souza. Ahora, discrepo de la etiqueta literatura femenina, sobre todo cuando leo al detective Ripley de la Highsmith.

Comment by edgardopallarderi 12.20.09 @ 9:28 am

Interesante lo que dices Edgardopallarderi. Pero si no existe una sensibilidad femenina distinta a la masculina, un imaginario femenino distinto al masculino y por lo tanto una literatura femenina distinta distinta a la masculina, entonces aquel discurso que sostiene que las mujeres son esencialmente distintas a los hombres, no se sostiene. Estoy de acuerdo contigo, lo de la literatura femenina es una etiqueta, hombres y mujeres pensamos igual, sentimos igual, tenemos una misma manera de ubicarnos en el mundo, una misma psicología y por lo tanto da lo mismo que una novela sea escrita por Norman Mailer que por la Highsmith. Si se sientan a escribir sobre un mismo tema Miguel Gutiérrez y Carmen Ollé, van a escribir novelas tan parecidas que no se podría distinguir cuál es la escrita por Gutiérrez y cuál por Ollé, en cuanto a género, claro. Las diferencias de género no existen. Lo mismo se podría decir de Patricia de Souza, ella podría escribir una novela igual que Thays. La novela de la De Souza debió haberse titulado no “El cuerpo de Ursula” sino “El cuerpo de Iván”. Todos somos iguales, intercambiables. Anota Gaby.

Comment by Jaime B. 12.20.09 @ 9:36 pm

Soy Rossana Díaz Costa, una de las nuevas narradoras que Carlos Calderón Fajardo menciona. CCF es un gran amigo y he conversado con él acerca de este tema sin haber leído el artículo. CCF me recomendó entonces leerlo, sobre todo por el debate que ha surgido a raíz del mismo. Me he quedado anonadada por algunos de los comentarios que se han hecho y esto solo me ha confirmado que mucha gente, da igual si son hombres o mujeres, en vez de crear solo invierte su tiempo en destruir. Uno de los comentarios dice que las mujeres no leen blogs debido a no sé qué tipo de incapacidad…solo sé que no leo muchos blogs porque trabajo 12-14 horas al día y no tengo tiempo para ello. También me sorprende que algunos digan que todas “escribimos acerca de nuestros esposos y nuestros hijos…que estamos obsesionadas por nuestros cuerpos y el amor” o que también escribimos por “razones feministas”…la verdad es que no me identifico mucho con estos temas o sea que creo que el que dice eso no ha leído todos los libros a los que CCF se refiere, pero en todo caso creo que cada cual está en absoluta libertad de escribir acerca de lo que quiera. Pero bueno, la idea no es responder los comentarios crueles, sino algunas de las preguntas de CCF: creo que sí se está formando un corpus narrativo, este corpus está empezando, y probablemente de aquí a unos años recién se podrá decir si este corpus de narradoras del siglo XXI tuvo un destino. Las mujeres han escrito siempre, aunque casi todas (salvo el caso de algunas valientes) escondían lo que escribían en cajones y baúles mientras se seguían ocupando de las labores de la casa, el esposo y los hijos. Lo digo por mis abuelas, que también escribían, pero nunca publicaron. Ahora lo que está pasando es que hay una nueva generación de mujeres, muy diferentes a sus abuelas, que ya no esconden lo que escriben, y que además, coincide con que han estudiado, vivido solas, trabajan y ya no centran su vida en las labores de la casa, el esposo y los hijos. No es una cuestión solo de literatura, sino de cambio de vida en lo respecta a un sector de las mujeres de este país. Así lo veo yo, al menos. Este corpus es diferente al de los hombres, y qué bueno que así lo sea, porque sería terrible que todos los escritores de un país escribiéramos acerca de los mismos temas y encima con el mismo estilo. Pero esto no significa que haya una “literatura femenina”…¿qué es eso realmente? Yo nunca escribo para que me lean mujeres, tampoco escribo acerca de temas que sean solo de mujeres, pero soy una mujer, con experiencias de mujer, con una sensibilidad propia de una mujer, por lo cual diría que hay una “nueva literatura escrita por mujeres” con la cual se puede identificar cualquier persona. Es más, he de decir que en mi caso, la mayoría de gente que se ha identificado con mis cuentos son hombres, lo cual no es ni mejor ni peor, simplemente se ha dado así. En mi caso escribo para no perder, para no olvidar, por una necesidad de alejarme de la realidad a través de la magia de la ficción, en fin, por una necesidad que no tiene nada que ver con mi condición de mujer, sino con mi condición de ser humano. ¿A qué modelos acudimos las mujeres? No sé a cuál acuden mis compañeras de generación, pero en mi caso, yo no trato de escribir como ningún escritor en especial, aunque me han dicho que tengo algo de Bryce. Lo cierto es que mis referentes pueden ser Bryce, Ribeyro, Salinger, Sábato, y tantos otros que me han cambiado la vida después de leerlos, pero como soy también cineasta, he de decir que en mí han influido Woody Allen, Buñuel y Truffaut y tantos otros directores que también me han cambiado la vida. Y aquí lo dejo, y he de decir que es la primera vez que subo un post a un blog(ando tratando de hacer una película por eso no tengo mucho tiempo para estas cosas), es más, ni siquiera sé si lo haré bien, de repente le doy a “say it” y todo este corpus desaparece…

Comment by rossana 12.20.09 @ 10:35 pm

He leido estos comentarios con interés y he dudado si participar. Primero porque desde el inicio, hacerse la pregunta de sí existe una literatura “femenina” es un absurdo. No se preguntan si existe una literatura masculina (sic)… Luego, me sorprende que dividan en bloques a escritoras que no tienen nada que ver, ni por edad ni por propuesta. Lamento que no se hable de los libros, si no no habrían estos comentarios. Los temas no son comunes entre ninguna de las autores citadas, ni los registros, solo hay una coincidencia, la indagación en la propia experiencia y eso tiene una explicación social: la exclusíón. Creo que este tema, el yo en el ficción, lo analizo muchas veces en mi blog y en los artículos que escribo tratando de hurgar en el tema y que se deje de encerrar a las mujeres en un ghetto que hace que no se les tome en serio, ni a ellas, ni a sus libros.

Comment by patricia de souza 02.11.10 @ 7:01 pm

Cuando leo la pregunta “¿Clarice Lispector es de los personajes de la novela el autor masculino o el personaje femenino?”, me sorprendo porque la respuesta me parece obvia: Clarice Lispector no es ni uno ni otra, ella estaba en la realidad del mundo mientras sus personajes habitaban la literatura. Dentro de la novela no vive el autor o la autora de una novela o cuento, en las novelas y los cuentos solo viven los personajes. Un escritor puede tener como narradora a una mujer, y una escritora puede tener como narrador a un hombre. Quien escribe decide qué y cómo escribir, es el lector el que acomoda las cosas como desea o cree que son.

Clarice Lispector escribe una novela donde uno de sus personajes es un escritor que escribe una novela. En esa novela que escribe su personaje que es un escritor, hay una protagonista que es una mujer llamada Angela Pralini.

Preguntarse en pleno siglo XXI si existe la literatura femenina, me parece ya increible.

Un saludo

Comment by Apostillas literarias 02.12.10 @ 1:09 am



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