II
Respira soledad asolada
entre el sol y la tierra revuelta,
los huesos y el horrísono estruendo;
entre el puente que flota llevando
la nocturna chilla de las aves;
entre la muerte que se aposenta,
la oración y los mutos espasmos;
entre la vida y una bocina
que en vilo levantan mis entrañas;
entre una vida que me abraza,
fantasmas y ciegas prostitutas;
entre la vida que resplandece
sobre mi cadáver exquisito;
entre dos silencios que conversan
la muerte la vida la vida la muerte
Respira soledad asolada
solamente
mi mente sola
IV
Lo que no saben
es que cada uno
es la resurrección de otro
J. A. H.
Cada uno es la resurrección de otro
y tu cuerpo en su lecho horizontal
se va olvidando ojos narices
y quizás otros espasmos miradas
tremendamente distantes lejanos
te habiten ahora,
como si la tierra
que cae y te cubre silenciosa
que ahora te abraza y nos deja
para luego abrazarnos más fuerte
junto con el sol en un instante
como alguien que dobla una carta
como si la tierra
fuera también orejas y cabellos
porque a veces algunas pocas veces
toco con mis dedos de marfil
las teclas frías de un piano
y siento sus
dedos yemas uñas
cabellos dientes orejas
y una piel que respira calientísima
todo de repente
El pianista
Con las manos extendidas,
ha olvidado que busca:
voz que resuena.
*Mateo Díaz Choza: Estudiante de literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Co-fundador de la revista Versiones. Combina sus actividades literarias con la ejecución musical.
Buen poema el IV, Tengo la sensación de que la segunda persona a la que se dirige el yo es difuso(a), y esa misma perplejidad ambiental hace que el poema sea intenso en la carga sentimiental que emite el yo.
Comment by el romántico 01.08.10 @ 11:57 amEl pianista y IV están bien. Aunque en IV creo que desentona la parte donde se introduce la imagen de los dedos y el piano, no termina de cerrar bien el poema. Y la II es muy Eielson: “solamente, mi mente sola” o “entre el sol y la tierra revuelta” o “soledad asolada”.
esta interesante esto de creación, habladores!
Felicitaciones por este nuevo espacio. Me gustó El pianista. Lo demás está lleno de palabrass altisonantes y gastadas, estruendo, (estruendo mudo) exquisito (cadáver exquisito) y esa piel calientísima que hace parar los pelos de punta por lo malo que es el verso. Más poético hubiera sido “Mi piel caliente que nos persigue”.
Comment by Pelón del callejón 01.08.10 @ 3:02 pm


