Ilustres relatos
Wednesday February 24th 2010, 12:07 pm
Filed under: Reseñas

peruanas ilustresPor: Valeria Rey de Castro

Como parte final de la trilogía conformada por Peruanos ilustres y Peruvians do it better, Alejandro Neyra nos ofrece Peruanas ilustres (Solar, Colección Pandemonio, 2009), donde se presentan historias de diversas mujeres peruanas que merecen ser conmemoradas por la literatura, dejando de lado el grado de realismo de lo relatado; a pesar de que nuestro narrador se esmere, en numerosas ocasiones, en reafirmar que su único móvil a la hora de escribir es la Verdad. El texto se encuentra dividido en tres unidades de temática temporal: “Peruanas de mañana”, “Peruanas de hoy” y “Peruanas de ayer y de anteayer”. Cada una de estas secciones, a la vez, consta de dos a cuatro pequeños relatos, respectivamente.

En la primera parte, resalta Alexis Amore, una limeña que es actriz y, posteriormente, directora de cine pornográfico. Esta pornógrafa sorprende con su obsesión por la religión católica que no se encuentra contrariada con su profesión, sino que, más bien, es siempre una fuente de inspiración y la razón de sus proyectos más ambiciosos: enseñarle a Dios cómo las personas se dan placer y, de esta manera, proporcionarles a los mortales felicidad en sus vidas. Por otro lado, es importante resaltar los referentes cultos de Alexis a la hora de hacer cine –asiste a una universidad americana de prestigio para profundizar sus conocimientos cinematográficos-, sus proyectos no se ciñen solo a la pornografía, sino que también realiza películas con temas vinculados a los de la realidad social; en todos los casos, inspirada por su escuela favorita, la de cine soviético.

Escrita a manera de collage, cada párrafo de “Peruvians do it better (reloaded)” nos describe un aspecto de la vida de Alexis de manera no lineal: su niñez, con una fuerte formación católica durante el gobierno de Alan García; adolescencia, en los Estados Unidos y; adultez, venciendo cada uno de los prejuicios con respecto a la pornografía de manera creativa y astuta.

En cuanto a la visión del presente, se exhiben personajes femeninos inspirados por un amor intenso y desafortunado. El relato más notable, en cuanto a técnica, es “Cenicenta”, donde dos historias de amor se entrelazan: el trágico relato del joven poeta enamorado de su empleada y la de un adolescente enamorado de su compañera de clases de inglés. La última pareja conversa acerca de uno de los poemas escritos por el vate de la primera historia: las diferentes perspectivas de los jóvenes con respecto al amor, la poesía y, por último, la división de clases sociales es, en este sentido, lo que define su destino como pareja y personas adultas.

Por otro lado, también encontramos relatos fantásticos como “La chica de humo”, donde el mismo Alejandro Neyra se convierte en un personaje sólo para asegurarnos la veracidad de lo narrado: un bizarro viaje que realiza gracias a una invitación misteriosa.

Al leer las historias de las peruanas del pasado, observamos el uso de registros de la literatura peruana desde el mito incaico hasta la típica tradición de Ricardo Palma. Tal vez, es por este motivo, la parte más interesante del libro en cuanto a estructura literaria. Tenemos, por ejemplo, “Herminia Armandina, la palomilla”, que explica el origen de la palabra palomilla en la sociedad peruana a través de las travesuras de la joven Herminia empeñada en burlarse de las ignorantes e incompetentes autoridades de su época. O también “Mito Chicha” -clara mofa desde el título-, donde se narra el mito de origen de las guerreras amazonas a través de dos personajes femeninos: la princesa Kona, esposa del guerrero chanca Anko Willka, y Mama Runtu, esposa del dios Wiracocha. Mientras que el ejército de Anko Willka pelea con el de los incas por capricho de la esposa del primero; ella sostiene numerosos encuentros amorosos con Mama Runtu. Los caprichos de Kona recuerdan a una mujer engreída que sólo quiere hacerse dueña de más riquezas, generando que su esposo deba satisfacer sus más desfasados pedidos.

Es también importante señalar que en “Peruanas de ayer y de anteayer” para lograr que ciertos cuentos parezcan más serios y académicos (como es el caso de “Cantratrix cuasi-silente cinematográfica”), el narrador hace uso de constantes pies de página que permiten comprobar la veracidad del texto o explicar el origen de los términos usados, las fuentes de  información, etc.

En conclusión, Peruanas Ilustres tiene múltiples méritos; en primer lugar, muchas de las historias de estas mujeres entretienen genuinamente al lector, ya sea por lo particular de las anécdotas narradas o por la propia construcción de la personalidad del personaje femenino quien, a pesar de que en un inicio parece caer en un estereotipo, encuentra la forma de superarlo hasta el punto de acabar con él de forma entretenida y natural (como en el cuento protagonizado por Alexis Amore, por ejemplo). Sin embargo, no debemos pensar que este es únicamente un libro “divertido”, Neyra también escribe cuentos románticos con finales trágicos, donde la heroína dedica el resto de su existencia a la búsqueda -sea física o emocional- de su amado, por ejemplo, en “GGG” o “Cenicienta”.

Por otro lado, se reconoce rápidamente la cantidad de referentes cultos utilizados en los relatos, sobre todo aquellos que hacen alusión al cine, la historia, la fotografía o, en el caso de “El origen del mundo”, la pintura; en el cual se narra justamente la historia de la peruana ilustre que modeló para dicho cuadro.

Por último, a través de todo el texto se reconoce un claro contexto político e histórico, desde las reyertas entre los incas y los rebeldes chancas en “Mito Chicha”, las largas colas para comprar comida durante el gobierno de Alan García, las múltiples huelgas en el de Fujimori, hasta los efectos de Sendero Luminoso en la zona de la Sierra del Perú.

Peruanas Ilustres es, ante todo, un libro original, entretenido y, por momentos, tierno; gracias a la particularidad de los personajes femeninos capaces de decidir por sí mismas y, así, lograr cambios en la sociedad a lo largo de su historia.

 



Poéticas del espacio en la Casa de la Literatura
Tuesday February 23rd 2010, 11:21 am
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I Jirón de la Unión - 1930

Hoy se realizará en la Casa de la Literatura la mesa de conferencias titulada “Poéticas del espacio en la literatura peruana y latinoamericana”, dedicada a las relaciones entre la literatura y el espacio urbano y arquitectónico en el Perú y Latinoamérica. El encuentro, que es organizado por la propia Casa y la revista virtual de literatura El Hablador, será a las 5:30 pm.

La mesa estará compuesta por tres ponencias que analizarán, desde distintos puntos de vista, la manera en que la literatura representa los espacios urbanos y arquitectónicos. Christian Elguera presentará la charla “El espacio profano en la narrativa peruana de vanguardia”, en la que se abordará la manera en que los textos de César Vallejo, Alberto Hidalgo y Martín Adán, entre otros, expresan una disidencia frente a la ideología del poder dominante que rige el modus vivendis citadino. A su vez, Félix Terrones presentará “Los espacios marginales en la narrativa latinoamericana: el burdel como tópico de transición hacia una modernidad problemática”, donde se describirá cómo son representadas las ciudades desde estos espacios en obras como Juntacadáveres (1964) de Juan Carlos Onetti, El lugar sin límites (1965) de José Donoso, La casa verde (1965) de Mario Vargas Llosa. Finalmente, Mario Granda presentará “Mitos adversos y espacios solidarios: Lima la horrible de Sebastián Salazar Bondy”, en la que se estudiarán las metáforas pictóricas y espaciales que se encuentran en el libro de Salazar, y la manera en que estas, por un lado, hacen una crítica aquel discurso pasatista sobre la ciudad, y, por otro, se tratan también de salidas que aspiran a la democratización y el acceso del ciudadano a las instituciones mediadoras.

El ingreso será libre.



Playas
Tuesday February 23rd 2010, 11:11 am
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Playas1

Hoy se presenta el último libro de Carlos Calderón Fajardo, titulado Playas. La cita será a las 7 pm en el bar La Noche de Barranco.

No faltar.



El impecable desakato de Ricardo Quesada
Sunday February 21st 2010, 12:36 pm
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Ricardo Quesada

Por: Miguel Ildefonso

Acabo de llegar
no soy un extraño
conozco esta ciudad
no es como en los diarios
… de verdad
Charly García

“Ricardo Quesada nació en Lima (Perú) en una casona antigua ya derruida… vivió gran parte de su niñez en la ciudad de la Oroya (sierra montañosa –puna– de la parte central de su país) y finalmente recaló en la calle Quilca del centro histórico de Lima…”. Estos datos biográficos (que él mismo escribió, seguramente) están al final de su único libro publicado: Blue moon of Kentucky (Hipocampo Editores, 2004). Yo ya tenía años de conocerlo, efectivamente, en esa calle del centro limeño, desde la época del Bar del Chino Félix y de sus Lunes del Sapo (ahí sus homenajes al Kilowat, a Edwin Núñez de Zcuela Cerrada, etc.), esos conciertos rockeros y poéticos (con Roger Santiváñez, Domingo de Ramos, Willy Gómez, Dalmacia Ruiz Rosas, entre otros) de inicios de la década del 90. Por su esbelta figura larga, su lentes a lo Lennon, su melena ensortijada, su bigote grueso, su atuendo juvenil, le dicen, aún, “Charly”, por García, el músico argentino. Lecturas en diferentes escenarios, botellas, cemento, habremos compartido en estos años, años en los que poco a poco lo fui dejando de ver, porque ya no frecuentábamos tanto esa alucinante calle del centro, y por los viajes (esa otra forma de hacer poesía). Es así que producto de su estancia en Estados Unidos escribió, en un mes y medio, Blue moon… (“esa necesidad imperiosa de contarlo todo”, dice un tal Arthur Barret en el prólogo); y, tras volver a Perú, no dejó de viajar, pero al interior: empezó un tour por todo el país de los incas, y por los alrededores también.

de jodas y absurdos problemas de raza

“la otra noche escuchando el noticiero local me enteré de la desaparición imprevista de las cigarras en Kentucky (tierra del bourbon, el tabaco y los caballos de raza) y otros estados aledaños. y bueno entendí en mi inglés masticado que estaba alertando sobre lo posibles problemas de salud que podrían afectar a los humanos dueños del tercer planeta pero sobre todo a sus mascotas (que debo comentarles todos tienen en sus casas y que forman parte del paisaje cotidiano. del desayuno y del descanso y del lunch y del paseo dominical a pie ó en carro y hasta de las compras en el supermercado: privilegiados parientes de mis peruanos perros callejeros y famélicos de las calles y mercados. y también de los pujantes pero pobres “pueblos jóvenes” de los que casi pretendo olvidarme de tan lindas las casitas por acá). y sí pues caminando hoy rumbo a la library me topé con aquellas cigarras: unas muertas sobre la vereda y otras emprendiendo un ruidoso vuelo con un chillido como de ave pequeña agonizando. vuelo pesado y digamos como de algo herido y oscuro pasando ante mi rostro y la verdad hermanos que esa presencia no era nada agradable (…)”. (Fragmento)

¿La poesía busca lo mismo que el poeta? No siempre coincide, pero en el caso de Ricardo Quesada así es: es ese desakato (el emblema con el que firma sus fanzines) ante las convenciones de lo literario. Los fanzines que regala, siguiendo la tradición hernandiana, rompen con la institución del mercado del libro. Eso, solo para empezar a hablar del nivel formal de la difusión de sus textos. “Todo arte o voz genial viene del pueblo y va hacia él”; “Charly” lo fotocopia en imagen y en verbo.

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Un maricón con huevos enormes
Tuesday February 16th 2010, 11:37 pm
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lemebel1

Por: Nicolás Rodríguez Galvis

Lo interesante es que para encontrar a Lemebel hay que saber leer bien.

Un mes en Buenos Aires y descubro en un periódico, digo descubrir porque la nota estaba escondida en las últimas páginas (y escrita con letra de contrato), que Pedro Lemebel daba una conferencia en la ciudad. El bus en el que estaba montado me llevaba a la universidad, donde tenía que cumplir los deberes de todo estudiante de intercambio que se respete. Pero la conferencia era a la misma hora que mi clase de relaciones internacionales. No fue muy dificil tomar la decisión adecuada: boté la clase que tenía por la ventana tras haberla aturdido con un par de certeras patadas en la entrepierna y acudí presto al Centro Cultural San Martín, donde un afiche fosforescente, como el aura de una virgen, anunciaba en negrilla y mayúsculas el título de Narradores de lo urbano, dos puntos, Crónicas de lo ajeno. Uno de los tres narradores era Pedro. Pero claro, la historia, como ha de ser, no comienza acá.

Fue una profesora argentina, exilada en Francia desde que Videla se encaramó en el poder, la primera persona que me habló de Lemebel y de sus crónicas. La presentación fue irresistible. “Es un hombre que resiste”, me dijo, “maquillado con buen gusto y con tacones puntiagudos”. Enseguida me prestó dos de sus libros que desde la lectura de sus títulos, La esquina es mi corazón y De perlas y cicatrices, marcarían mi imaginario y mi realidad. Porque cuando hablamos de Lemebel hablamos de violencia y de pasión, de esquinas donde se sortean cuchillos pero donde también nace el amor, de perlas como sueños de grandeza y de cicatrices que no se borran. Con su lucidez habitual, Nicanor Parra ya había prefigurado todo esto mientras dormía en una silla. Porque queda de manifiesto que las mariposas son flores en movimiento perpetuo, queda de manifiesto que fornicar es un acto literario y, sobre todo, queda de manifiesto que las arrugas no son cicatrices. Las arrugas no son cicatrices. Habría que repetir esta frase todos los días tres veces antes de dormir. Lemebel lo sabe bien, él que afirma que tiene cicatrices de risas en la espalda.

El ambiente en el centro cultural, ni más faltaba, era el propicio. Mientras yo fumaba un cigarrillo, el lugar comenzó a plagarse de exuberantes travestis que, como yo, también fumaban, pero estos, o estas (suele ser complicado escoger el genero adecuado) lo hacían con un estilo mucho más elegante que el mío, lo cual asumí con nobleza y poca perplejidad.

La conferencia comienza, transcurre y Lemebel habla en tercero, es decir en último, como lo hacen los grandes rockeros ya confirmados. Coca-cola light enfrente, abre la boca y el corro de seguidoras/dores, estalla en aplausos y besos sonoros y él, diremos él, Pedro, claro, saluda poniéndose de pie, mostrándonos el vestido sobrio que le llega a las rodillas, la pañoleta negra que le cubre la cabeza, sus manos grandes de uñas largas, sus tacones-aguja-de-seis-centímetros-que-suenan-siempre-tan-lejanos, mandando a su vez besos a diestra y siniestra como toda reina de la noche que se respete. Pedro abrió la boca, su tan recorrida boca –¿en qué recoveco sexual y político no se abrá metido esa boca de labios finos?– y de ahí en adelante todo fue memorable.

Leyó dos crónicas, crónicas de lo absurdo se me antoja decir, pero que son tan irremediablemente reales. Lo primero que dijo, todo el munbdo expectante, fue: “Ay, ¿podemos empezar en un momento? Es que estoy que me meo”. (Risas y más besos). Mucha Coca-cola light, presumo mientras el silencio empieza a aparecer. Pedro va a hablar del gay town de Santiago, sí, de Santiago, una ciudad que se cree Manhattan (San-hattan, intenta) pero donde no se habla del aborto así el presidente de Chile sea una presidenta. “Yo vivía en un barrio pobre”, comienza, “pero esta es la historia de cuando el maricón del tercer piso le dió una estrella al pueblo y volviéndose famoso pudo mudarse al Gaaaaay Taaaauuuuuuun”. Sobra decir que su acento es fantástico. Chileno arrastrado con el ritmo del travesti de Todo sobre mi madre. Su intervención es de otro planeta, un planeta donde se mezclan ironía, humor, dolor y alegría. Un planeta que desagrada de sobremanera a más de una esbelta setentona porteña recubierta de piel de bebé de foca que se para indignada de la sala y se va intentando olvidar las verdades que Lemebel transmite.

El viaje ha sido largo y duro para Lemebel. Es muy jodido ser pobre y maricón en Chile, en Latinoamérica, donde los machitos de cada esquina son reyes, matones de barrio y dictadores. Es muy jodido ser pobre y maricón y de izquierda bajo la dictadura, pero la dictadura pasa, así los milicos (con socialismo y todo) sigan, pero el ser pobre y maricón no. Pero Lemebel no calla y no olvida. Durante los años de la dictadura, momento en que lo escrito está más que controlado (perdonen el eufemismo), Lemebel crea el grupo de performance artístico Las Yeguas del Apocalipsis y le da una oralidad a su escritura contestataria. Roberto Bolaño, que más que ser su amigo fue su admirador, escribió sobre las Yeguas: “Las Yeguas eran, antes que nada, dos homosexuales pobres, lo que en un país homofóbico y jerarquizado (en donde ser pobre es una vergüenza, y pobre y artista un delito) constituía casi una invitación a ser pasado por las armas en todos los sentidos. Una buena parte del honor de la República Real y de la República de las Letras fue salvado por las Yeguas”. Después de las Yeguas, Lemebel vuelve a escribir. No escribe poesía pero su precisión, su sentido agudo del ritmo y su capacidad de mirar de frente al abismo nos indican que sí escribe poesía y profundidad. Lemebel, ese maricón con huevos enormes.

Su segunda crónica, “Eres mio, niña”, es aún más percutante que la primera. Se oye en los altavoces del anfiteatro el beat de un rap y salta Pedro a contar una historia eroticómica de cómo se hizo amante de un rapero de diecinueve años con un miembro de veintitantos centímetros. Los fluidos vienen y van a ritmo de beatbox mientras el deseo y lo urbano se toman la sala y la narración se hace hipnótica entre desparpajos de risa, sexo (penetración, saliva, amor), calles, noches y fantástica literatura. No es sólo meterlo y sacarlo y sacarlo y meterlo, aunque se saca y se mete y se mete se saca, se habla de ternura, compañeros, del cariño que rompe hasta las corazas más duras. Un mar de aplausos irrumpe en el auditorio cuando Pedro acaba y mandando una vez más sus besos de reina de la noche vuelta a coronar sale corriendo a mear.

Al final del encuentro, todavía aturdido de emoción, me quedé esperando a que sus fans, sus groupies (porque lo son, en lo más freak del término) y los entrevistadores fantasma le dieran un segundo de libertad. Mientra esperaba, pensé en los momentos que su lectura había grabado con hierro en mi memoria. Una imagen: Un perro agoniza de frio en la noche invernal. Un hombre vestido de mujer lo masturba lentamente mientras le soba el cuello. El hombre vestido de mujer lo cubre con su abrigo y se va. Una imagen: Tras años de espera Lemebel va a hablar con Silvio Rodríguez, ídolo de su resistencia, hombre de letras de canciones que agregan valor a la falta de esperanza, y Silvio Rodríguez lo desprecia por maricón. El retrato de un símbolo que cae de forma vertiginosa para romperse en mil pedazos que se transforman en la imagen de un sidario cubano, tal vez el mismo que casi destruye a Reinaldo Arenas. Una imagen: Altas horas de la noche. Santiago iluminado por postes de luz gastados. Lemebel espero un taxi en el andén. Un hombre se le acerca, plata, no, sale el cuchillo. Lemebel no corre, el miedo se le ha pasado con los años, sus tacones muy altos, espera, observa. Intenta negociar. El atracador reconoce su voz. Eres el weón de las crónicas de la radio, le dice. Te oíamos todos los días en la cárcel. Guarda su puñal y abraza a Lemebel con fuerza. Yo leo lo sucedido en una crónica que Lemebel escribe para la radio y dedica a ese hombre de la noche.

Le hablo entonces a Lemebel. Me hace preguntas, me pregunta de dónde vengo y me habla de Bogotá. Pedro se sienta de repente, mientras charlamos, en un sofá de tercipelo rojo que sale de la nada, como si su presencia lo hubiera atraido de repente. Yo hablaba en cuclillas y él me cogió una mano con su mano izquierda y me carició el antebrazo con su mano derecha. Me miraba intensamente con sus ojos delineados, con sus pestañas revloneadas, y le hablé sintiendo que me acariciaba una amiga, una mujer a la que le gusto, la abuela que nunca conocí, y seguí hablando (Pedro preguntaba y escuchaba con una delicadeza implacable) sintiendo sus yemas tan suaves que sin darme cuenta me erizaban los pelos y él me habló de viajes y de la importancia de la oscuridad y de los ojos abiertos y de mi pelo tan negro y rizado y de la necesidad de, siempre, fatigar a los andenes. Hablamos de libros y de Chile y entonces de Parra, de Lihn y de Bolaño y recordé de repente que en mi mochila estaban Los detectives salvajes que yo anadaba releyendo por esos días. Se lo dije y él me pidió el libro, me lo arrebató de las manos con cariño (y yo, absurda y logicamente seguí sintiendo sus caricias) y sacó un esfero de su escote (recatadísimo, por cierto) y me dedicó, dos puntos, “Robert me dijo, Pedro, tú eres el Condorito gay, Para Nicolás de este corazón desvencijado”.

Me entregó el libro y sonreí. Hubiera querido poder hacer algo más para demostrar mi felicidad, pero mi cuerpo en estos casos es limitado e intenté estupidamente estrecharle la mano. El me miró no creyéndolo, o incluso sin darse cuenta, y me abrazó y me besó en las dos mejillas. Pensé que era una lástima ser heterosexual.

El poeta Enrique Lihn escribió: “porque escribí porque escribí estoy vivo”. Esta frase, hermosa, puede que en el caso de Lemebel no sea totalmente cierta, su vida estando tan llena de lágrimas de rabia, alegría y tristeza. Lo que sí es cierto es que porque Lemebel escribió, y escribe, nosotros vivimos más, miramos las nubes con otros ojos. Su lectura nos hace más reales.

Leer también en la revista El Hablador



El discurso alegórico en torno al golpe militar chileno en Estrella distante de Roberto Bolaño. Una revisión a las zonas de producción y críticas tras la cisura
Sunday February 14th 2010, 11:53 pm
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bolaño

Por: Paz Esperanza Burgos Pérez

Entre los primeros esfuerzos sistemáticos de la crítica sobre la producción del autor que firma Estrella distante, contamos con Roberto Bolaño: la escritura como tauromaquia (2002). De esta primera empresa, se derivan estudios que contemplan el trabajo de Bolaño como una búsqueda de la incorporación de lo político, cuyos registros narrativos serían deudores de variadas tradiciones artísticas. La discusión sobre la memoria en cuerpos críticos como el mencionado, convocará la justa reflexión sobre el sustrato político-ideológico, en una obra que insiste en la recuperación de espacios temporales de violencia, a través del personaje-ojo-testigo que encuentra la historia pública en la anécdota recortada de lo íntimo.

Este texto tiene como objetivo analizar la diseminación de alusiones a las vanguardias históricas y producciones nacionales cercanas a la pulsión vanguardista en la novela Estrella distante (1996) de Roberto Bolaño, como estrategia discursiva estético-ideológica a un nivel alegórico sobre la coyuntura histórica que constituyó el golpe militar en Chile, y una zona de producción artística que se definió en el corte estructural representado por éste. La figura de Carlos Wieder y su identificación con el “arte de avanzada” por medio de la parodia a acciones del CADA (Colectivo de Acciones de Arte) y Raúl Zurita realizadas tras el golpe militar en Chile, son revisadas en tanto enunciados de la tensión en la institución arte bajo el poder de dictadura. Esto último, se vincula inmediatamente con otro de los elementos que atraviesa la obra de Bolaño y el momento histórico al que refiere el texto: la manifestación “omnidimensional” de violencia.

Las estéticas de la vanguardia fueron a menudo expresadas mediante una retórica de propaganda, un culto a la destrucción, terror y violencia, aunque por otro lado también se las ha identificado con una crítica radical a la guerra. Existe, en otras palabras, una suerte de relación paradojal entre vanguardia y violencia. Aún en las primeras décadas del siglo XX, las estéticas de la vanguardia han venido a representar diferentes respuestas a un período de intervención militar, genocidio, radicales cambios y destrucción. Esas diferentes respuestas revelan el carácter heterogéneo de las vanguardias y ponen atención sobre la instrumentalización en diferentes contextos ideológicos del siglo XX, yendo desde el culto a la guerra, a la destrucción y a la violencia hasta el rechazo pacifista de una retórica de la intervención militar y de la sublimación de la guerra mediante los mass media.

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I FERIA DEL LIBRO DE SAN MIGUEL
Sunday February 14th 2010, 12:59 pm
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SE INAUGURA LA I FERIA ITINERANTE DEL LIBRO DE SAN MIGUEL 

Ayer se inauguró la I Feria Itinerante de San Miguel, que tendrá lugar hasta el próximo 2 de marzo en el centro comercial Open Plaza La Marina. Este evento cultural cuenta con invitados nacionales e internacionales, como el escritor chileno Juan Pablo Meneses, y los españoles Nacho Docavo y Laura Freixas.

El programa presenta, entre lo más destacado, un homenaje a José Watanabe (martes 16, 8:30 pm), ciclos de documentales en torno a Juan Rulfo y Juan Carlos Onetti (viernes 19, 4:00 pm), talleres con Juan Pablo Meneses (sábado 20 y domingo 21, 2:00 pm), una mesa redonda bajo el tema de “Literatura femenina en Hispanoamérica”, con la participación de Laura Freixas y Gaby Cevasco (martes 2 de marzo, 7:00 pm), presentaciones de libros, recitales, y más.  

Lugar: Estacionamiento del centro comercial Open Plaza La Marina (ex Feria del Pacífico. Avenida La Marina 2355, San Miguel)




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