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Sienes mendigas
Viendo a un mendigo de una calle X.
Tus sienes
desde mis sienes sordas son
el despertar de la culpa
que al oído me susurra
Hoy paso
y
sienes mendigas me miran
con un iris Inmaculado:
cortan mi medio pulso
en un haz fatal de venas arpadas.
Sienes,
despojados surcos
quebrajadas por el sol y la lluvia
yo las estoy mirando
y veo correr
el enjugado vinagre de la melancolía
cuya bilis embriaga los sueños.
¿A dónde irá ese cauce remoto?
Líneas membranas a punto del grito niño
decrepitud temprana del vacío
donde canta el eco de los sueños idos:
eco que sopla en mi oído acalambrado…
Extenderles mis manos es noria de niño
cuyas sordas sienes mustias sólo alcanzan
sus propios limbos.
Ya contemplo
los vasos colmados de sal
que dejaron tus lágrimas
y los elevo al sol
para transparentar mis manos
cuyas líneas fragmentan
el roce de mis pestañas
en una mirada paralizada.
El rostro del árbol
Sentí que el árbol se abría como un ala de zorzal
serpenteando hasta su tronco lentamente por el río
Luego lo vi desperezar sus hojas en el susurro palpitante del agua
y en ese movimiento encontré dos rostros:
uno se movía a favor del viento mientras el otro se acercaba más al primero.
Lo rostros se desfiguraban con más fuerza mientras se asomaba el temporal
y los vi perderse en los minutos del caos.
Finalmente aparecieron dos ojos
que se plasmaron en una piel blanda
y miraban al sol cuyo resplandor se reflejaba en sus pupilas.
Uno de los dos era el mío:
en ese instante mi corazón fue feliz.
Ella
No sé si está viva o muerta,
pero sé que respira sin mí.
Su cuerpo se levanta
y se degrada repetidamente.
Luego me da las manos
y me pide aire.
* Rosa Valentina Mayorga: Cursa quinto año de Castellano y Comunicación en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile. Ha recibido varios premios de poesía, como Mención Honrosa en el Concurso Cuento y Poesía Joven de la Universidad de Playa Ancha, Valparaíso, Chile. También publica en la revista La Gotera, donde aparece bajo el pseudónimo de “Flaneur of the sighs”. Publicaciones en Capicúa. Y próximamente en La Botella del Náufrago y Umbral. Además está editando un poemario que será publicado en los próximos meses.
No entiendo el segundo poema. O soy una bestia o está mal escrito. Entre el primero y el tercero Sienes mendigas está mejor trabajado, ademas que es más amplio y coherente con el ritmo.
Comment by Fela Martínez 02.11.10 @ 5:34 amMuy buenos poemas, creo que deberían considerar a esta chibola en el proximo número de El Hablador. Es raro encontrar a una mujer joven que escriba bien. Felicitaciones.
Comment by Profe Pre San Marcos 02.11.10 @ 8:19 amHola, me gustan tus poemas, quiero conocerte.
Comment by Turbo 02.11.10 @ 8:34 amLa feminista francesa Hélene Cixous recomienda que las mujeres escriban sobre su cuerpo, ya que al hacerlo podrán liberar su inconsciente, silenciado durante tanto tiempo. Yo agregaría que si la mujer se apropiara de su cuerpo, por ejemplo, escribiendo sobre él, dejaría de padecer por las ancestrales conversiones histéricas y por las modernas anorexias y bulimias. Pero ¿escriben las poetas sobre sus propios cuerpos o sobre el de las otras mujeres? ¿es este un tema recurrente en la poesía femenina?
Comment by Tatiana López 02.11.10 @ 8:56 amFela Martínez: eres una bestia. en primer lugar no ves que trata sobre cómo la naturaleza se puede conjugar con el cuerpo humano?, un árbil vendría a ser una persona y visceversa. en segundo lugar, tienes razón cuando dices que el mejor de los tres es el primero, pero, dime ¿qué tiene que ver la amplitud?
saludos cordiales
poemas ni muy buenos ni muy malos. lo que sí es bueno es que la chica sea de chile. así podemos ampliar más nuestra percepeción de otros países.
Comment by Miguel 02.11.10 @ 12:36 pmLa amplitud marca el sentido y el ritmo del poema en ESTE caso. Digo “este caso” porque no leído la obra completa de la señorita Mayorga, así que solo puedo referirme a los tres poemas presentes acá.
Comment by Fela Martínez 02.11.10 @ 2:07 pmPara ser chiobola está bien. Y felicitaciones a El Hablador por promover a jovenes escribas. Uno que otro verso, le quitan fuerza a los poemas, algunos versos son horribles, como ese del “oído acalambrado” debe ser oído de algún futbolista cuando la tribuna lo insulta por haberse perdido un gol monse. Pero eso se corrige con el oficio. En Rosa Valentina hay un poeta. Adelante que usted puede, amiga. Debes firmar solo Rosa Valentina, lo de Mayorga disuena. Te imaginas que Pablo Neruda se hubiese quedado con su verdadero nombre Neptalí Reyes. Rosa Valentina pega, pero Mayorga no, aunque no le guste a tu viejo.
Comment by Pata anti-posero 02.12.10 @ 11:02 am


