Doble click (1)

SOBRE LA MUERTE DE LOS BLOGS (EN UN BLOG)

 

Por Francisco Ángeles

 

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En la época de oro de los blogs literarios peruanos (hace pocos años que parecen muchos) daba la impresión de que nuestro medio literario nacional era un espacio donde las cosas (buenas y malas, productivas e improductivas) no paraban de ocurrir: se escribía, se publicaba, se debatía, se elogiaba, se insultaba, se señalaba con el índice, se daba tribuna, se pasaba por alto. El descubrimiento de las posibilidades de difusión virtual facilitó las cosas para todos quienes, escondidos tras sus pantallas apagadas, esperaban el espacio que les era esquivo en los medios tradicionales. Y el espacio llegó en forma de blogs, y de esa manera se volvió fácil bajar al ruedo y decir unas cuantas cosas, las que teníamos guardadas y queríamos compartir quién sabe desde cuándo. Ý todo funcionó muy bien: conozco a más de uno (en realidad a más de tres, más de cinco, más de diez) cuyo hobby predilecto era visitar los blogs literarios, entrar varias veces al día, comentar, crear seudónimos, mandar mails para hablar (con indignación, con interés, con rencor, con alegría) de los posts más recientes, los links, las broncas, las nuevas chapas. Los blogs literarios peruanos de la década pasada crearon un paraíso perdido, un espejismo que parecía real si se le observaba de la mano con la aparición de nuevas editoriales, narradores jóvenes, premios internacionales para escritores peruanos, todo lo cual parecía probar que nuestro medio literario era real, que existía un sistema fuerte, una industria en pleno proceso de desarrollo, gente interesada, críticos inteligentes, amplios grupos de lectores, el medio literario como un campo de batalla donde se podía meter los codos y conseguir sacar la cabeza sobre la de los demás. Pero fueron pasando los años, menos de los que parecen, y de pronto algo se rompió. Y fueron los más asiduos, naturalmente, quienes dieron la voz de alerta, quienes con frases sencillas lanzaron los primeros anuncios de la próxima e inminente desaparición: ya no pasa nada, ya dejé de entrar a tal blog o a tal otro, ya no hay nada que leer. Ya fueron los blogs. Ya fueron.

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¿Qué pasó? ¿Flor de un día? ¿Juguete nuevo que se desgastó? ¿Estamos en una etapa de transición o se volvió al estancamiento de antes? Podríamos suponer que los blogs permitieron que todos los que tenían algo que decir de pronto lo dijeron en catarata, pero que una vez que eso ocurrió quedó un silencio rotundo en nuestra sala virtual. No suena del todo descabellado. Aunque la mayoría se inclina a pensar que la virtual muerte de los blogs (al menos tal como los conocíamos en sus buenas épocas) tiene su origen en las llamadas redes sociales, y de manera especial en el avance incontenible de Facebook. Aunque no creo que dicha popularización explique al 100% la caída de los blogs, sí es verdad que sentenció un final que por ahora parece difícil de revertir. El problema es que del texto impreso al blog, y sobre todo del blog al Facebook, no hemos cambiado simplemente de soporte, sino que también se ha transformado la manera de estar informado, de enterarnos, de participar. Y además, se ha alterado la velocidad, se ha recortado el tiempo que estamos dispuestos a dedicarle a una noticia o a una opinión.

Un poco de historia: los blogs funcionaron muy bien, en primer lugar, porque desterraron la necesidad de ser aceptado por un medio impreso (en rigor, la necesidad de ser aceptado por cualquiera que no sea nosotros mismos) para compartir lo que escribíamos con cualquier potencial lector. Esta facilidad de publicación no solo tuvo como consecuencia una grata multiplicación de contenidos, sino que estos nuevos espacios formaron una red, con afinidades y desencuentros, al interior de la cual era moneda diaria comentar, citar, apoyar u oponerse a otros bloggers. Existía una especie de canon bloguero que marcaba el paso de la maratón. A algunos les parecía bien que hubiera blogs más “importantes” que otros (más leídos, más comentados, más citados). A otros no tanto. Pero creo que esa mecánica a la larga era beneficiosa. No se trataba solo de medios aislados, sino que era posible detenerse a debatir e incluso a aprender. Hoy, en cambio, cada uno anda perdido en sus propias elucubraciones. La prueba está en que antes si te juntabas con gente más o menos interesada en lo literario te dabas cuenta de que todos entraban a las mismas páginas. Pero no había unanimidad porque cada uno miraba de una manera distinta: unos estaban a favor y otros en contra, y por eso siempre había algo que decir. Hoy te reúnes con la misma gente y ves que cada uno lee cosas distintas. Y esta aparente pluralidad es en realidad dispersión, ya que todo es más superficial, inmediato, solitario y por tanto, a la larga, improductivo.

Con una dispersión imposible de controlar, lo único que llega a ser más o menos conocido, paradójicamente, es lo publicado en los medios impresos y tradicionales, nacionales o extranjeros. El Facebook, más que un productor, pasó a ser un rebotador efectivo. En este nuevo formato no parece haber espacio para iniciar largas discusiones o para quedarse enganchado con los comentarios de un post. Por lo tanto, nos quedamos con las manos vacías: los medios tradicionales, eliminando sus secciones culturales o recortándolas hasta límites ridículos, fueron dejando de lado un espacio que de a pocos iba siendo reemplazado por los blogs. Hasta ahí todo bien. Pero cuando los blogs también empezaron a cerrarse o a sobrevivir de una manera cada vez menos articulada, no apareció reemplazo alguno.

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Otro aspecto que se debe resaltar es que los blogs requerían cierto compromiso de parte de sus administradores (postear al menos cada tanto, tratar de redondear una idea, proponer, informar, despertar polémica). Pero también, y sobre todo, implicaba un compromiso de parte de los lectores (entrar a los blogs de uno en uno a ver qué pasaba), compromiso que ahora, sobreexcitados por la avalancha de información, muy pocos parecen dispuestos a asumir. Por tanto, la caída de los blogs es básicamente el resultado de no haber sabido adaptarse a la nueva manera de estar conectados. Ha sido asumir que haciendo lo mismo, en esta época, se podía conseguir la misma atención que, por ejemplo, hace tres años.

Con los blogs era más fácil: se posteaba como si fuera un artículo de periódico o de revista; a veces como si fuera radio o televisión (podcasts, videoblogs). No había nada nuevo que inventar. Eran los mismos formatos, solo que a través de otros medios. Pero ahora  la mecánica es muy diferente (cientos de personas en tu página de Facebook, hablando al mismo tiempo de mil cosas) y sin mucho tiempo para dedicarle a ninguna. En este nuevo escenario, ¿cómo recuperar el debate, las discusiones, los viejos circuitos? ¿Cómo podrían los asuntos literarios volver a instalarse en la rutina diaria de los interesados en sus paseos virtuales?

Habría que inventar nuevas formas que vayan de la mano de estas tecnologías que por ahora han desbordado la capacidad de respuesta. La solución obviamente no la voy a dar yo. Pero sí se puede proponer algunas alternativas, que bien discutidas, podrían llegar a algo. Unas probables salidas en la próxima oportunidad.

About webmaster

La Bitácora de El Hablador es una web de actualidad cultural y literaria que, desde el 2007, trabaja en base a una propuesta que busca la constante reflexión, discusión y debate entre los autores de los artículos y los lectores de los mismos. Este blog ha sido administrado, siempre desde una propuesta personal, por Francisco Ángeles y Juan Francisco Ugarte. Desde el 2011 hasta la actualidad, el administrador de la página es Lenin Pantoja Torres.
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18 Responses to Doble click (1)

  1. LuchinG says:

    Creo que al final han quedado los blogs de quienes están realmente comprometidos con el tema. Una saludable selección natural.

  2. el hombre de la luna says:

    Sí, pues, los blogs son forjados por sus administradores y son vigorizados por sus lectores (más que lectores, sus comentadores). En eso, Paco, tienes experiencia, porque mientras tú posteabas correctamente y sin falta durante la semana (cuando dirigías esta bitácora y trabajabas Porta 9), los lectores entrábamos siempre a “ver qué hay”. Y de allí a comentar hay un pequeño paso. Pero mientras que los administradores perdieron consistencia y relajaron la publicación de sus posts, los lectores se dispersaron y, más tarde, se perdieron.
    En este sentido, no entiendo muy bien el papel del Facebook. Este espacio 2.0 del ciberespacio (de redes sociales) no puede tener el mismo efecto que el blog, en cuanto se publican posts y se comentan de manera diferente. Un caso particular sucedió con la reciente polémica entre los autores de la “Antología consultada de la poesía peruana del último cuarto de siglo” (Chueca, De Gregori, Susti y Güich)y los horazerianos Mora y Pimentel: en principio los posts en Facebook de Mora (“Una encuesta cobarde” y “Balada de la cuatrinka que se dispara a los pies”) solo tuvieron comentarios y “Likes” de los que estaban de acuerdo con él; alguno dijo algo disidente de manera tibia. Es decir este espacio en Facebook impide que los comentaristas -obviamente los contactos del administrador, en este caso Tulio Mora- den su punto en contra, porque son claramente identificados. Por ello, los posts del horazeriano fueron tan furibundos y aclamados por la mancha (de sus “contactos”) en contra de los llamados “cuatro amigos” de la Universidad de Lima.
    Es decir, yo creo (y lo practico consecuentemente) que el factor anónimo enriquece la discusión de los post, porque “entre puya y puya” salta algo que pueda alimentar el debate. De otro modo es un soliloquio facebukero, que mata el debate.
    Por favor, Paco, aclara mejor tu punto que relaciona el blog y el Facebook, en el caso de los post de debate y la “crisis bloggera”.

    Salutes

  3. Marco Matos El Dandy says:

    Deben linkearse los post de los blogs en facebook.
    Luego, hacerles linkeo, una y otra vez.

  4. mariferdy says:

    pues sí, el poco interés actual en los blogs también radica en que la gente se ha dedicado a publicar por publicar, cosa que ha cansado a los lectores.
    Han aparecido nuevos espacios (como el facebook) que están empezando a captar el interés de los jóvenes en donde se debe difundir las páginas culturales. Como siempre ocurre las buenas publicaciones quedan en el recuerdo de sus seguidores las que no simplemente pasan al olvido.
    La memoria es selectiva señores!

  5. Sophie says:

    Francisco qué lindo sales en esa foto :)

  6. Carlitos Cacho says:

    los mejores blog son los que quedaran al final, yo tampoco me atrevo a dar nombres papi pero bien falta que ase que haigan mas revistas literarias como el hablador. ten en cuenta mi opinion. chau

  7. Bette Davis says:

    Los blogs y Facebook son cosas distintas. No creo que uno haya reemplazado al otro. Tal vez tenga más sentido decir que en estos últimos tiempos haya gente que pasa más tiempo en Facebook y que se sirve de este para obtener información sobre lo último que se viene publicando en los blogs u otros medios -información ya no de primera mano, desde luego-. De cualquier forma, el facebook no me parece un buen campo de debate. Los foros, en todo caso, serían más ventajosos. Sigo creyendo, por esto, en la ultilidad de los blogs. Lamentablemente, no se tenían muchos de buena calidad en Perú para propiciar una discusión. Y, de los que han sobrevivido, la mayoría solo se dedica a retransmitir información sobre las últimas publicaciones, etc., lo que cualquiera con un poco de tiempo podría hacer visitando directamente los websites especializados del extrannjero. Saludos y felicidades por la página.

  8. Ex bravo de la Causa Norte says:

    Bien compare, diste en el clavo con un aspecto que pocos se han dado cuenta. Un gustazo leerte de nuevo por estos lares y a ver cuando vuelves al estadio. Saludations.

  9. Edward says:

    En mi opinion el problema es la calidad. Siempre ha sido la calidad.
    Antes del internet la necesidad de buscar un medio expreso mantenia a raya a quienes se expresaban con mala prosa. Internet y los blogs permitieron que se publicara lo que sea, sin importar la calidad. Los blogs me recordaban, me recuerdadn, mas a un concurso de popularidad -Miss Blogger- que a un encuentro de calidades y cualidades.
    Hay otra cosa que no ha cambiado y es que “en literatura el tiempo es como un naufragio, en el que un dios misterioso reconoce a los que son suyos, del resto” (El Club Dumas, A. P.-R.)
    La Calidad quedara. La calidad es escasa.
    El Tiempo sera el juez y el Olvido sera el verdugo.

  10. Aaron Sorel says:

    Me parece que hay una lectura que apenas se enuncia y aparece como un subtexto: la crisis de los blogs, ¿es a su vez una crisis de la lectura? No creo que ese subtexto sea correcto. La visión apocalíptica de la muerte de la lectura tras la aparición del internet ha sido en el fondo una profecía fallida. ¿Cómo explicar, por ejemplo, la enorme cantidad de libros escaneados y convertidos a PDF que pueden hallarse en la web de manera gratuita? Hace dos o tres años eran realmente escasos y ahora pueden encontrarse libros incluso poco accesibles por los precios, la falta de traducción o la poca accesibilidad en ciertos mercados (el limeño es un caso ejemplar). Así, hay más lectores de los que parece haber. La hipótesis que se propone apunta a que si no solo se acusa a los bloggers, sino que los lectores también tienen una gran parte de responsabilidad en esta cuestión, entonces el asunto radica en que los bloggers publican algo que luego los lectores dejan de leer debido a un cuestionable interés, efímero y superficial, en el Facebook. Hipótesis francamente discutible. Por un lado, existen blogs que se han mantenido constantes y más que “selección natural”, como señala un comentador, al parecer ha habido, como en el caso literario, una canonización del blog como ámbito de escritura y lectura. Los interesados en la “literatura” siguen leyendo los mismos blogs (de los mismos bloggers y críticos que se han mantenido en la tarea de escribir y publicar sus textos), aunque quizá con menos interés que al principio luego de la explosión que siguió al fenómeno del blog: la puesta en marcha en la web de un proceso de producción de textos probablemente jamás visto en la historia de los artefactos textuales. ¿A que me refiero con esto? (y he aquí el “por otro lado”). Hay más diarios, mas revistas (de todo tipo), más artículos (de revistas especializadas), más libros, muchos más blogs de todas partes; en síntesis, más textos que leer que antes. En ese sentido, Facebook se ha convertido también en una plataforma de links que conducen a nuevos textos, con lo cual no creo que solo se haya convertido en un modo superficial de escribir y leer. En fin, “un poco de historia” nos pone ante un hecho que a todas luces resulta contundente: cada vez hay más textos en la web, y si los textos se consumen, entonces hay más lectores. Para sorprendernos de nuevo con el acto de escribir o leer probablemente debamos hacer aquello que sugería Ribeyro: quemar todos los libros del mundo y, desde luego, todos los textos que habitan parasitariamente el internet.

  11. el hombre de la luna says:

    ¿La crisis de los Blogs referida a una crisis de lecturas y lectores? Muy interesante acotación Aaron Sorel, pero no veo implicados ambos puntos en el artículo de Paco (ni de cerca).

  12. Aaron Sorel says:

    Estimado hombre de la luna, aquí el subtexto (que asumo plenamente en mi lectura) funciona como aquello que deduzco a partir del significado del texto de su autor. Cito textualmente: “Otro aspecto que se debe resaltar es que los blogs requerían cierto compromiso de parte de sus administradores (…) Pero también, y sobre todo, implicaba un compromiso de parte de los lectores (…), compromiso que ahora, sobreexcitados por la avalancha de información, muy pocos parecen dispuestos a asumir” (resalto: “y sobre todo, implicaba un compromiso de parte de los lectores”). La cita es clara: ningún lector en la era del Facebook está dispuesto a asumir el compromiso de la lectura “seria” y “profunda” que de alguna manera los blogs registraban. Entonces, mi lectura del subtexto es: no se trata solo de los bloggers, sino que tienen su parte de responsabilidad los lectores cada vez más asiduos de Facebook. Y si estos lectores dejan de lado su compromiso, es porque en Facebook tienes a “cientos” de personas (¿lectores?) “hablando de mil cosas” y “sin mucho tiempo para dedicarle a ninguna”. Vale decir, lectores pelágicos que habitan las superficies de la inmensidad de la red, desertores, en el fondo, lo cual me suena a la fantasía apocalíptica de que en el Perú cada vez hay menos lectores. Desde luego, toda esta letanía inconsciente sobre la crisis de la lectura y los lectores es parte de mi lectura del subtexto sobre la crisis de los blogs. Entiendo el esfuerzo del autor al querer comprender cuál es la situación de los blogs hoy en día en comparación con la que fue hace dos o tres años. No obstante, encuentro la lectura discutible; y simplemente, no estoy del todo de acuerdo.

  13. Pepelucho says:

    De acuerdo con Edward, los blogs solo sirvieron para que todo el mundo se lance al ruedo y figuretee. Ya ahí aparecieron cosas valiosas, pero la gran mayoría eran mamarrachos. Al final solo lo bueno es recordado.

  14. richie ray says:

    ojo que en el facebook también se están armando su buenas broncas. chequeen, por ejemplo (los que tienen de amigos a los protagonistas), cómo se jalan las mechas yrigoyen y pimentel por el último manifiesto de hora zero.

  15. Ever Félix Hizo says:

    En el principio era la oscuridad. La tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas se movían sobre el abismo de la ignorancia. Sin embargo, el espíritu de algo nuevo se movía sobre la faz de estas aguas abismales. Y dijeron algunos hombres: “Sea la luz”; y fue la luz. Y vio la humanidad que la luz era buena; y separaron la luz de la ignorancia. Y llamó el hombre a la luz libro, y a las tinieblas llamó ignorancia. Y fueron la pluma y el ingenio un libro. Gracias a la luz, produjo pues la tierra ingeniosa hierba que da semilla según su naturaleza, y frutos cuyas semillas están en él, según su género literario. Y vio el hombre que esto era bueno. Dijo luego la humanidad: “Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar al lector de lo malo y sirvan de guías para las futuras generaciones per secula seculorum”. Y así fueron Homero, Virgilio, Dante, Cervantes, Shakespeare, Goethe, Hugo, etc. Y fue así. Hijo de la pluma y el ingenio, siglos vivió el libro. Y el libro engendró al blog. Y fueron vigorosos los años del blog. Y dijo el libro al blog: “Hecho estás a mi imagen y semejanza para que señorees sobre los cibernautas que navegan en el mar, sobre los prosistas de la tierra, poetas y aves de los cielos, sobre las bestias y todo animal ignorante que se arrastre sobre la tierra y sobre los que a mí no han llegado y yo no he sabido llegar”. Y creó el libro al blog a su imagen y semejanza. Para el varón y la hembra lo creó. Pero el blog fue abandonando los preceptos y se apartó de su creador. Así pues, si bien siguió las virtudes de su creador, ahondó en los “defectos” del mismo. Hecho para señorear e iluminar a las bestias y animales, fue en muchos casos a ser sojuzgada por éstas. Muchos bloggers hechos del polvo, fueron a dar en el polvo. Los hombres vieron que debido a la abundantísima cantidad de lectores y la proliferación de espacios de lectura -de los que bien les informó el rabí Aaron Sorel-, la llamada “crisis del blog” no consistía en la cantidad de lecturas y lectores. Por el contrario, tal crisis más tenía asidero si la basaban y palpaban con el báculo severo de la calidad. Entonces, descubrieron que el origen de las crisis de los blogs no radicaba sólo en los blogs como tales, sino también en el libro mismo, del cual tanto se apartó. En efecto, al recopilar todos los “desaciertos” que se le imputaban al blog, notaron que muchos les remitían al libro mismo. Descubrieron que así como blogs, también hay libros improductivos e insustanciales. Descubrieron que líneas efímeras e inservibles también abundaban en los libros. Los medios impresos poco habían demostrado ser filtros efectivos entre lo bueno y lo malo literariamente hablando. Por un lado, muchos libros y autores excelentes fueron rechazados en su momento por varias editoriales (recordaron al profeta Joyce, entre otros); luego, muchos libros o autores mediocres fueron avalados por semejantes casas editoras. Descubrieron que el blog no sólo heredó las virtudes de su padre (destacando en la difusión, la participación, en la moda), sino que también ahondó en los “defectos” que a lo largo de los siglos se le habían imputado al padre. Pero los autores y libros mediocres morían de vez en cuando, en cambio muchos bloggers y sus respectivos blogs experimentaban una muerta masiva, un holocausto. “Tanto un buen libro como un buen blog requieren de lecturas serias y profundas; ambos no presentan naturalezas tan distintas, en esencia requieren de emisores y receptores, de lectores y leídos, variando el canal o soporte; empero ese nuevo soporte, esa nueva ‘manera de estar informado, de enterarnos, de participar’ –como anunció el franciscano Ángeles- era en muchos casos una manera menos seria, menos documentada y menos profunda de informar, de enterarnos y de participar”, se dijeron. Arguyeron que el blog fue dando más terreno a la biografía y al diario de costumbres que a la crítica, reseña, creación o ensayo literarios, pues estos últimos requieren esfuerzo mayor del lector y leído, y son las creaciones más duraderas. Así pues, los blogs que se mantengan constantes en ello sobrevivirán. Notaron que en un principio sus lecturas les remitían a las mismas páginas, pero que la diáspora de los lectores –que tanto quiso exorcizar el franciscano Ángeles- hizo más variados sus puntos de vista, más ricos sus criterios, porque el solitario reflexiona, los distintos caminos invitan al peregrinaje, y la meditación forja en el anacoreta una opinión y producción más ricas. Porque notaron que la aparición del diluviano Facebook no pasaba de ser una cosa meramente circunstancial, sobre la cual el blog debía sobrevivir en base a su calidad y mayor criterio. Morirían bajo el agua los blogs que se habían apartado demasiado de la calidad del libro; asimismo, los lectores banales también serían presas de esta inundación. En consecuencia, determinaron que la pretensión de encontrar soluciones a la crisis del blog, recaía sobre seguir practicando aquello que le ha hecho valioso al blog, aquello que ha heredado del libro y le ha hecho sobrevivir a ambos. “Porque el libro no se prostituye a parroquianos vulgares, no se maquilla o pone ropas pequeñas ni se viste según la moda barata de las nuevas generaciones, no sólo se “adapta a la nueva manera de estar conectados”, sino que rebasa esta nueva manera y mantiene firme y fuerte su naturaleza, probando ser luz incesante. Como heredero de éste, el blog no tiene más camino que probar su fortaleza y valor, ello en base a la resurrección lazariana de bloggeros o al advenimiento mesiánico de otros nuevos; porque si en verdad era útil el blog, el buen lector, el lector ávido y profundo, regresará arrepentido a suplicarle y devorarle. Del hecho que bloggeros y lectores regresen, hablará la valía del blog; si ya jamás vuelven, habrá probado que fue mera ilusión y que jamás fue luz resplandeciente e incesante como el libro, sino un fugitivo chispazo, un paraíso perdido”, finalizaron.

  16. Anonymous says:

    Internet, sin quitarle lo maravillosa que es, también (lamentablemente) le quita el valor a todo lo que toca

  17. Jose Antonio says:

    El Hombre de la Luna se alucina corrector de tesis?

    Al parecer la mayoría de usuarios de internet han dejado de interesarse por los bloggers ya que facebook les permite interactuar con muchas personas a la vez.

    Creo que la desidia por parte de los participantes radica en que el facebook les permite ser conocidos facilmente sin necesidad de escribir textos largos.

    Lo que escribió el Hombre de la Luna comprueba que el entorno de la literatura tiene varios puñaleros que les gusta jororobar. Quizá solo sea uno que tiene distintas “alias”, cosa que en el facebook es más complicado.

    Beso,

  18. LuchinG says:

    Ever: el libro también anda de trotacalles, hace poco vi un booktrailer al que sólo le faltaban las plumas y las lentejuelas.