Los anteojos de azufre

Historia: Reset

 

Por Mario Granda

 

Los reportajes televisivos en los que se le pregunta a los entrevistados qué libros escribió Julio Ramón Ribeyro o a quién corresponde el barbudo rostro de Miguel Grau utilizan métodos que podrían ser calificados de arbitrarios y provocadores. Es cierto que los estudiantes universitarios deberían saber con más exactitud qué año fue la independencia de nuestro país y no confundir la Guerra del Pacífico con la Guerra con el Ecuador. Sin embargo, y si se quiere hablar de la “educación en el Perú”, tal vez deberíamos buscar la respuesta en los colegios.

Hace tiempo que en nuestras escuelas el curso de Historia del Perú fue reemplazado por el de Ciencias Sociales, una mezcla de Educación Cívica, Geografía, Historia del Perú e Historia Universal. Del mismo modo, otros cursos como Orientación para el Bienestar del Educando (O.B.E) también han desaparecido y el curso de Lenguaje ahora se llama Comunicación. Es posible que profesores con experiencia puedan mantener, en gran medida, la calidad original de los cursos antiguos y darle a los nuevos el vigor que siempre tuvieron los temas ahora ausentes. No obstante, más allá de las razones específicas de estos cambios, pareciera que todo apunta hacia un interés por lo técnico y no tanto por lo humano. Esto es, no tanto por crear espacios que permitan el intercambio de conocimientos de calidad sino colegios preuniversitarios o de otra índole interesados por los resultados y no por los procesos. ¿Cuál es hoy el ideal del escolar sino la de ser administrador, economista, ingeniero, gerente corporativo?  ¿De qué sirve, entonces, saber de qué hablaban los autores del Mercurio Peruano o, al menos, aprender el significado de algunas palabras en quechua? Como cuando en un concurso de belleza se hacen preguntas para saber el grado de instrucción. ¿Tiene que ver la belleza con el conocimiento? Del mismo modo, ¿tiene que ver el ideal tecnócrata de nuestros estudiantes de hoy con un verdadero interés por la historia? Además, hace poco se dijo que el Perú necesitaba más ingenieros que cocineros.

Si alguno es el resultado, este es el de la desmemoria. Desmemoria es no solo no recordar algunos hechos de nuestra larga historia (que, mal que bien, pueden ser reparados) sino también no recordar nuestra historia reciente. Veinte años, quince o apenas cinco pueden ser suficientes para “resetear” una memoria colectiva si no se le ejercita, se le cultiva con causas y efectos y se insiste en las relaciones que el pasado tiene con nuestro presente. Las universidades, con todo, no quedan del todo libres en este asunto. Pues ellas ya no son universales sino tecnológicas, científicas, informáticas, de investigación y de negocios, mientras que sus bibliotecas se han convertido poco a poco en “centros de información”, llenos de computadoras y pocos libros. Lógicamente, esto ocurre también en la política. El gobierno se convertirá en una técnica (con la ahora tan de moda gobernabilidad) y los líderes políticos y alcaldes municipales serán tecnócratas coronados con el casco del constructor… A los estudiantes no se les preguntó lo que saben: macroeconomía, microelectrónica o las diferencias entre el dumping o antidumping.

La desmemoria hace todo más manipulable, pues no hay con qué contrastar el presente. Quienes detenten el poder o los figurines políticos del momento pueden dirigir, a su voluntad, la opinión de muchos. En pocas palabras, deja de haber opinión: solo volúmenes que se equilibran o desequilibran según la situación. Hay que hacer más para no ser solo números.

*

En estos días de tanta agitación política, los medios de comunicación audiovisuales se han desacreditado sobremanera. Si seguimos con el tema de la educación, ¡ay de aquellos que estudiaron o estudian ciencias de la comunicación! Pues seguramente la televisión peruana no es el lugar con el que soñaron cuando ingresaron a estudiar.

El lugar comunicativo de hoy está más en el lenguaje y no en la comunicación: en el medio escrito y no el visual. De la noche a la mañana –en nuestro general abúlico mundo político— las redacciones de nuestros diarios han sacado a relucir sus mejores plumas para defender sus posiciones. De uno y otro lado (o de unos y otros lados) aparecen renombrados periodistas con la voluntad de escudriñar, cada uno a su modo, la situación presente, y sacar de sus análisis interesantes metáforas e historias. 

Llama la atención, por otro lado, que periodistas como César Hildebrandt y Jaime Bayly hayan estado apartados de la televisión y se hayan dedicado a la escritura. Lo que dice mucho del mal estado de la primera y del espacio de apertura que ofrece la segunda.

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7 Responses to Los anteojos de azufre

  1. Carlita says:

    Profe Mario acuerdese de sus tiempos de colegial y no sea tan duro con nosotras :(

  2. Carmen Rhor says:

    Estimado Mario, maestro,

    Que bueno leerte. Justamente ayer después de almuerzo, en la sobremesa, hablábamos sobre el nivel de “Cultura General” en el país a propósito de este segmento que fuera transmitido la semana pasada por un programa dominical. Y, mi familia conformada por 3 chicos estudiantes entre 15 y 23 años coincidieron conmigo, o con nosotros sus padres, que no se trata de que los chicos sepan o no sepan cuándo fue la fecha de la independencia del Perú, pero que se sepa; el por qué era necesario independizarse, el valor de ser miembro de un país en vías de desarrollo, el efecto que tendrá saber elegir bien a nuestro próximo presidente y entender en qué medida “ese conocimiento” será válido para llegar potenciar un país que reclama ser mucho más equilibrado.

    Sin duda, hoy en la era tecnológica más avanzada de la historia, la gente habla de comunicaciones versátiles e instantáneas. Pero, ¿verdaderamente la gente quiere comunicarse? ¿Para qué? ¿Se está utilizando el lenguaje apropiado para llegar a mejorar el estándar de vida de gente como tú o como yo. ¿Y qué va a pasar con aquellos que siguen siendo “embaucados” por los medios de comunicación en un país donde no existe una verdadera libertad de expresión?? Me pregunto, y les pregunto ¿Hasta cuándo seguiremos siendo “colonizados” por grupos dominantes que lo único que tienen como común denominador es amasar capitales para su propio bienestar? Food for thought, como se dice tan bien en inglés.

    Finalmente, en cierto que en las universidades se debería promover la investigación, y fomentar el pensamiento crítico, pero, nosotros que somos testigos de ello, ¿Acaso no vemos que tenemos colegas que no se preocupan por inspirar las mentes de estos jóvenes, y tan solamente lo que se busca es que se ocupen en “copiar y plagiar” modelos de otras culturas y realidades? ¿Cuándo será el día en que podamos ver un amanecer libre de alienaciones e imitaciones?

    Ojalá se pueda democráticamente subsanar los errores cometidos por varios lustros de indiferencia y prepotencia por parte de gobernantes que tan solo repiten nefastos sistemas que si bien pueden ser viables para otras realidades a la nuestra aún le siguen haciendo mucho daño.

  3. el que todo lo ve says:

    señor granda. lo felicito. es la mejor columna que le he leído hasta hoy. espero que continúe así, sin medias tintas.

  4. Carlitos Cacho says:

    A mi tambien me gusto este articulo. me hizo recordar los tiempos del cole, pucha que era mas bruto que waldir

  5. déjame un beso que me dure hasta el lunes says:

    ¿el problema es solo de los colegios o también los padres de familia tienen algo de culpa en la formación de los estudiantes?

  6. Claudia Zarzosa says:

    ¡Interesante entrada Mario! La mirada que le das a “la nueva educación” que están tratándo de imponer actualmente trae consecuencias en todos los ámbitos de la sociedad. Felizmente aún quedan colegios o universidades que intentan enseñar el pensamiento crítico y la mirada humanista de las cosas. Sin embargo creo que no debemos pensar tampoco de manera radical y creer que la implementación de modernización, cientificación y tecnología nos alejan y nos vuelven máquinas…la implementación debe ser sistemática y no necesariamente sinónimo de eliminar todo lo opuesto a ella. Por otro lado, la política es un ámbito distinto a los demás, que necesariamente debe adecuarse a diferentes parámetros – entre ellos es INEVITABLE que en este mundo no tenga tecnicismo y más. Creo que los sistemas o procesos no hacen al humano…es el ser humano que desde su dentro hace al mundo…por ahí todavía seguimos cojeando, mientras no cambien los individuos y reclamen más, la sociedad nos seguira absorviendo. Y no a la desmemoria!!

    Un abrazo,

    Claudia Zarzosa

  7. Bravo Mario!

    Estas diciendo con coraje, que lo mas importante es darle importancia a lo mas importante!