Los anteojos de azufre

El voto escolar

 

¡Yo nunca fui Unamuno! ¡Huyo ante lo perfecto
Como huye la liebre del cazador previsto…
El pequeño animal, tan seguro y tan recto!

Vivo como Unamuno, que Dios nos hizo a todos;
Mas el sabio no sabe como estaba previsto,
Que Uno es una miseria de ciudades y codos.

Diario de poeta. Martín Adán.

 

Por Mario Granda

 

Si algo hay de interesante en las segundas vueltas electorales, es que siempre hay un gran grupo de votantes que se encuentra casi en la obligación –si no fuera por el voto en blanco— de votar entre dos candidatos en los que no había pensado en un principio. Y, desde el lado de los candidatos, de convencer a un público que, habiendo optado por otro en un primer momento, tendrá que ser atraído por medio de las variadas formas de la actividad política para poder obtener la mayoría simple del balotaje.

Todo esto está bien para quienes tienen las facilidades de acceso a la información y puedan, al menos, informarse y poder opinar sobre las propuestas de los aspirantes a la presidencia. Los mítines, la propaganda urbana, la Internet y la prensa ayudan mucho a este elector poder decidir, casi con exacta precisión, su próximo voto. Sin embargo, también podemos ver que en estas últimas semanas se han estado utilizando medios que, más que actividades políticas hechas para inducir al elector, son formas casi verticales que ponen a un gran grupo de personas bajo presión para forzar un voto. En específico, me refiero a los colegios en los que se está permitiendo la repartición de propaganda política con la aprobación y el consentimiento expreso de sus directores y está hecha con el propósito de imponer a profesores y alumnos una forma de actuar y de pensar que está lejos de ser lo que se busca en un centro educativo. Con mucha facilidad, pues, se tiene a centenas (si no más) de alumnos que llevan a sus hogares cierta preferencia por una opción que ni siquiera ha sido puesta en debate y que, además, atemoriza a cualquier menor de edad en quien asoma el disenso, pues la autoridad de la institución lo reprueban de modo tácito. Similares situaciones, se rumorea, se han repetido en fábricas, en las que se atemoriza a los empleados con consecuencias nefastas, o entre algunos empleados en diversos tipos de trabajo en los que, por cuestiones de contrato, les es imposible pronunciarse políticamente.

Uno de los aspectos más importantes de la educación es enseñar los rudimentos de la democracia, no el consentimiento ciego de los discursos. La elección de un presidente de salón de clases o de una promoción, el debate entre los candidatos e incluso el fervor que los alumnos sienten por uno u otro candidato (con la creatividad que surge alrededor de esta grácil repetición del mundo adulto) son procesos que enseñan al estudiante a conocer que la democracia es un camino que tiene como fin la dirección, al menos consensuada, de un todo humano. Y mientras más la practiquen en sus actividades institucionales o comenten sobre lo que surge alrededor de ella, más rica será su experiencia civil. ¿Qué dirán, por el contrario, los padres, cuando reciban a sus niños con polos y pulseras anaranjadas en sus cuerpos o con una receta médica en la que se encuentra impreso el símbolo del partido que financia la campaña “gratuita” de salud?

Es curioso, por tanto, que la candidata por Fuerza 2011, Keiko Fujimori, hable con orgullo de tener “un solo discurso”, pues, claro, para ella no es posible imaginar otro u otros. Su solo discurso es, en otras palabras, el único que puede haber en un tipo de gobierno que alienta un modelo económico que ya ha pasado por varias crisis globales (norteamericana, europea) y cuya base está dirigida hacia los de arriba, en lo privado, y no hacia los de abajo, en lo público. Fue en la década de los noventa en la que se impulsó la privatización de los medios de comunicación y se crearon las bases para convertir los centros educativos (escolares y universitarios) en sociedades anónimas que podían generar utilidades para sí mismas. Si algo ha hecho mayor daño a la educación, es el desenfrenado crecimiento de institutos, academias y universidades estructuradas como empresas que, más que enseñar, buscan redituar lo invertido. No es sorpresa, por tanto, que los alumnos sean vistos como mercancía más que como personas, y que cualquier oportunidad del mercado (porque así es como algunos directores ven la política) sea aprovechada para tratar de garantizar el crecimiento, otra vez, hacia arriba. Las instituciones civiles, y dentro de ella, la educación, deben estar diseñadas para que los individuos que las integren se sientan con la libertad de conocer y opinar sobre los proyectos –en plural— que se presentan. Los discursos solos, los discursos unívocos, lo único que crean son silencios, mucho más si se originan en pasados dictatoriales. No hay que fiarse, pues, de planes únicos, pues la mayoría de veces son planes totales.

 

*Foto: Niños enladrillados.

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La Bitácora de El Hablador es una web de actualidad cultural y literaria que, desde el 2007, trabaja en base a una propuesta que busca la constante reflexión, discusión y debate entre los autores de los artículos y los lectores de los mismos. Este blog ha sido administrado, siempre desde una propuesta personal, por Francisco Ángeles y Juan Francisco Ugarte. Desde el 2011 hasta la actualidad, el administrador de la página es Lenin Pantoja Torres.
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3 Responses to Los anteojos de azufre

  1. FIM says:

    bien dicho profesor granda, nadie mejor que usted para poner el dedo en la llaga. vOtemOs por el cambio!

  2. Pamela Medina says:

    Profe,

    cada vez más interesantes sus artículos.Un ejemplo de esto es el notable desequilibro entre la imagen de la economía estable, claramente sobrevalorada, frente a los principios de convivencia social fundamentales en la sociedad como el respeto a los derechos humanos y la lucha contra la corrupción, que se han visto en esta última campaña electoral.

    El dialogo entre estos dos frentes debe ser importante para el país que necesitamos construir en el futuro, pero parece que las personas se resisten a la memoria por mero pragmatismo.

  3. Esmeralda Rangel says:

    Bravo Mario!
    una óptica inteligente de lo que sucede en el tema de educación! si no tenemos libertad para los niños desde su infancia…..! qué podemos esperar en el futuro…..?