Los anteojos de azufre

Literatura del Bicentenario

 

Por Mario Granda

 

El 20 de junio pasado se cumplió el bicentenario de la revolución de Francisco de Zela en Tacna (1811). Apoyado por un buen número de criollos, mestizos e indios, logró tomar la ciudad y someter al Regimiento de Dragones del Rey y el cuartel de infantería. Sin embargo, la historia no lo ayudó, pues su acción dependía de las victorias del ejército que venía desde Buenos Aires bajo el mando de Juan Castelli y Antonio González Balcarce. Los porteños fueron derrotados por los realistas en Guaqui (Desaguadero) el mismo día de la revolución tacneña, y Zela quedó aislado y a merced de los ejércitos peruanos de Arequipa. Cuatro días después, fue apresado, juzgado en Lima y condenado a unas de las celdas del castillo de Chagres, Panamá, donde murió, se cree, en 1821.

Aunque ya ha comenzado la década de los bicentenarios en Hispanoamérica (Argentina, Colombia, Chile y México celebraron sus bicentenarios el año pasado), aún no hay una clara idea de lo que se va a hacer en nuestro país respecto a este tema. Algunas instituciones, universitarias o estatales, ya han organizando algunas charlas y encuentros relacionados al tema, pero es posible que los otros movimientos importantes de la década que ahora comience no tengan la acogida que merecen y también pasen desapercibidos. (Huánuco en 1812, Cusco en 1814). Mientras tanto, la sala dedicada a Bolívar y San Martín en el Museo de Historia, Arqueología y Antropología de Pueblo Libre ha sido reducida a la mitad por motivos de reparaciones y falta de presupuesto.

Restos del Castillo de Chagres, Panamá

 

Pero los bicentenarios, además, no solo deberían ser recordados desde la historia sino también desde la literatura, y preguntarse por qué no hay más literatura sobre este periodo tan interesante. Ricardo Palma fue uno de los primeros en recordar la gesta emancipadora, tema que abundará en sus Tradiciones Peruanas; allí se tienen a “Con días y ollas venceremos” o “La última frase de Bolívar”, entre otras. No obstante, llama la atención que luego de este esfuerzo hayan sido pocos los que han vuelto a tratar el tema. ¿Será que, como parece ser, los peruanos de hoy nunca nos hemos sentido muy vinculados con los peruanos de ayer? Pues si comparamos lo que ocurre aquí con lo que pasa en Argentina, descubriremos que allí sí hay una relación más estrecha con los 1800. Borges siempre recordó a su bisabuelo Manuel Isidoro Suárez, que batalló en Junín, y a Perón lo llamaba “el otro Rosas”. Y también escribió un cuento llamado “Guayaquil”, donde relata el misterioso encuentro entre Bolívar y San Martín en Ecuador. Por otro lado, en Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato aparece Juan Lavalle, héroe de la independencia argentina y caudillo del gobierno republicano.

En el Perú, sin embargo, los escritores han tratado muy poco estos temas. ¿Será que aún hay sentimientos encontrados en relación a la Independencia? ¿Será que todavía sobrevive la idea de que la independencia fue hecha por los extranjeros y no por los peruanos? Es hora, tal vez, de que nos acerquemos a la historia no solo desde la historia sino desde la literatura, y desde allí averiguar sobre los inicios de la nacionalidad peruana. 

 

About webmaster

La Bitácora de El Hablador es una web de actualidad cultural y literaria que, desde el 2007, trabaja en base a una propuesta que busca la constante reflexión, discusión y debate entre los autores de los artículos y los lectores de los mismos. Este blog ha sido administrado, siempre desde una propuesta personal, por Francisco Ángeles y Juan Francisco Ugarte. Desde el 2011 hasta la actualidad, el administrador de la página es Lenin Pantoja Torres.
This entry was posted in Columnas. Bookmark the permalink.

12 Responses to Los anteojos de azufre

  1. anónimo 9 says:

    Me ha hecho recordar, señor Granda, lo que una amiga me contó de su viaje a Chile.
    Me dijo que durante la celebración del bicentenario hubo mucha dinámica entre los eventos y la sociedad civil, la gente en general participó de todas las celebraciones a través del uso de las calles.
    No sé si eso sea una forma crítica de participar pero al menos es anexadora.
    Por ejemplo me habló de las representaciones de las luchas emancipadoras en la calle.
    Me dijo que ver los rostros de las personas era todo un espectáculo, no solo había una cierta facinación natural por el espectáculo sino también una cierta nostalgia por el pasado.
    Creo que las iniciativas universitarias y estatales seguro que solo cubren un pequeño sector de la sociedad, no estoy muy enterado en verdad, pero esperemos que sea una cuestión más abierta, algo que involocre a todos lo que se haga en nuestro país.
    Y eso de la reflexión desde la literatura sería recontra positivo, pero lamentablemente es un poco difícil por este divorcio entre problematización social y arte. Cuando veo que la gente común observa un espectáculo artístico con contenido social o político la sensación es de “asu” no por las ideas sino por las cuestiones fastuosas de la representaciones: luchas, etc.
    La chamba tendría que ser de todos pero, sobre todo, del Estado con políticas en ese sentido.

  2. lalita says:

    Qué inteligente es usted, señor Mario. Siempre leo sus columnas, soy una de sus fans.

  3. alumna malcriada says:

    cuanto sabe mi profesor Granda, siempre estoy atenta a sus comentarios y lecciones.
    Siga así profe. Aquí todas lo admiramos.

  4. muñeca brava says:

    profe porque ha cambiado su foto, me gustaba más cuando tenia el cigarro en la boca,
    se le veía un rebelde y seductor

  5. brandon lee por siempre says:

    amigo granda, pero un escritor no tiene por qué remitirse a temas históricos y menos a contextos. recordemos buenos ejemplos como ray loriga o bret easton ellis, dos grandes

  6. Eugenio says:

    Nadie ha escrito más sobre la independencia? Está seguro Sr. Granda?

  7. MGR says:

    Encontré esto:

    http://www.omni-bus.com/

    (Ómnibus, revista cultural del mundo hispanohablante).

    El número que acaba de salir está dedicado a las mujeres en la era de la independencia.

    – Brandon: grande easton ellis. También concuerdo con que el escritor es libre de escoger los temas sobre los que quiere escribir.

  8. anonimo says:

    me uno a sus fans, me encanta su foto

  9. Anónimo says:

    Obvio que “Ricardo fue Palma”, sino, ¿quién más? En todo caso, su pregunta me recuerda la de ¿por qué en Chile la Guerra del Pacífico no inspiró textos literarios como sí ocurrió en Perù? Al parecer, son las tragedias y la sensación de pérdida las que atraen a las musas más que los triunfos, pues a pesar de la escasez de producción narrativa en temática Independentista, abundó la lírica de todo tipo.

  10. MGR says:

    En esa línea de que los triunfos llaman a la lírica y la tragedia a la narrativa (que es un tema que se podría tratar; tengo otra idea sobre eso), habría que recordar el “Canto épico a las glorias de Chile”, escrito por Rubén Darío en su visita a Chile en los años 1880′s. (Años después, cuando Darío visita el Perú, tenía el temor de que Ricardo Palma le recriminara haber escrito eso.)

    Y en cuanto a la falta de literatura del bicentenario, ¿no será que si bien fue un triunfo, este triunfo no fue épico? Porque aún está muy difundido –y tal vez en esa época lo estuviera más– que si bien los peruanos “ganamos” no fueron los peruanos los que liberamos el país.

    Es en este sentido, recordar los movimientos de Zela y Pumacahua, entre otros, le darían al Perú un poco más de literatura.

    Y tal vez no solo literatura en el sentido estricto de la palabra (cuentos, novelas, etc.) sino biografías, historia, rescate de testimonios… Y con ello la creación de un grupo de lectores interesados en el tema también.

  11. Carlos Tupiño says:

    Sería interesante algún evento acerca de la literatura e historia de la emancipación. Por motivos de estudios he podido leer y estudiar acerca de la prensa en la época de la colonia y ha sido muy enriquecedor conocer de aquellas publicaciones con inquietudes emancipadoras e inculcando a la población los conceptos de independencia y nación. En todos ellos, la literatura estuvo presente.

  12. RGR says:

    Estoy de acuerdo contigo en que “los peruanos de hoy no nos sentimos vinculados con los peruanos de ayer”, pero tambien creo que no somos los únicos que nos sentimos asi. En Argentina se vive día a día la política debido a que cada sindicato en cada paro (casi diario) hace hincapié en su “fuerza peronista”, justicialista,Evita, la justicia de las abuelas de la Pza de Mayo, etc. Y se remiten a eso porque más “atrás” no hay algo que los una como nacion. San MARTIN, SI, es importantisimo,y si bien Borges recordó a los héroes argentinos en sus libros, creo que igualmente han quedado tan olvidados como en Perú.
    La celebración del Bicentenario 1810-2010 fue increible, gigante, ostentosa, se llamó a los artistas más famosos, se recordó el folklore… pero al fin y al cabo fue “pan y circo” de parte del gobierno de la nacion.
    Creo que se sigue creyendo que Argentina es un modelo a seguir, pero estando acá se ven varias rupturas historicas-sociales que de afuera no se sienten.

    pd: cuántas fans!