El búho insomne

Leyendo un diario : el de Jean-Luc Lagarce

 

Por José Rosas Ribeyro

 

 

1. Entrada

Hace poco tiempo, en la revista Lima Gris (n° 2, pp. 30 a 34: “Los días ordinarios I. Cuadernos de la pasión: primer regreso a Lima”) di a conocer algunas páginas de mi diario y en unas líneas introductorias hice referencia a lo poco que se conoce, aprecia y practica en el Perú, y en gran parte de Latinoamérica, la literatura del yo. Comparé además esta carencia con la abundancia de diarios de escritores y memorias que se da, por ejemplo, en Europa. Como soy un lector apasionado de esa literatura que yo mismo practico, quiero ahora aprovechar este espacio para acercarme específicamente a un diario: el del dramaturgo francés Jean-Luc Lagarce, nacido en un medio obrero en febrero de 1957 y fallecido en plena fama en septiembre de 1995.

Jean-Luc Lagarce y Bernard-Marie Koltès (1948-1989) son los dramaturgos galos cuyas obras se representan más no solo en Francia sino también en el extranjero. Aunque fueron muy diferentes en cuanto a origen social, personalidad, concepción del teatro y escritura dramática, ambos compartieron el destino final de morir jóvenes, vencidos por esa enfermedad monstruosa que llamamos sida.

Las obras para teatro de Jean-Luc Lagarce se encuentran recopiladas en cuatro volúmenes publicados por Les solitaires intempestifs, una editora francesa dedicada exclusivamente a la literatura dramática. Pueden leerse en ellos piezas como: Vagues souvenirs de l’année de la peste (Vagos recuerdos del año de la peste), Retour à la citadelle (Regreso a la ciudadela), Derniers remords avant l’oubli (Últimos remordimientos antes del olvido), Music-hall, Juste la fin du monde (Solo el fin del mundo), Les règles du savoir-vivre dans la société moderne (Las reglas del buen comportamiento en la sociedad moderna), J’étais dans ma maison et j’attendais que la pluie vienne (Estaba en casa y esperaba que llegara la lluvia) y Le Pays lointain (El país lejano). Algunas de estas obras han sido traducidas al castellano y al portugués y representadas, por lo que sé, en España, Portugal, Brasil Argentina, Uruguay, México y Perú.

En Lima, precisamente, en 2005, el Teatro de la Universidad Católica puso en escena Music-hall, dirigida por François Berreur, quien fuera amigo y compañero de aventuras teatrales de Lagarce, contando con un elenco formado por Jorge Chiarella, José Luis Ruiz y Gabriela Velásquez. Y a comienzos de este año, en el Teatro Circular de Montevideo, se presentó esta misma obra, con la dirección escénica de Diego Arbelo, integrante del cuerpo estable de la Comedia Nacional. Lagarce “escribe de una forma bastante singular. Tiene en su escritura un nivel poético muy elevado y una estilización de la forma cotidiana de nuestro hablar. Es como si en su forma de escribir “ensuciara” bastante la línea. Es como si tuviera cierta dificultad en discernir qué es en última instancia lo que el personaje quiere decir. Es como si yo estuviera hablando aquí, y voy para atrás y para adelante, y no logras entender a dónde voy porque digo y me desdigo a la vez. Eso está muy presente en sus textos, que son excesivamente narrativos, en el sentido de que sus personajes viven en la palabra, en la evocación y en el recuerdo. Entonces, una vez que me decidí por Music Hall, estaba presente esa dificultad que me seducía mucho al momento de trabajar”, dice Arbelo.

 

 

2. Un diario

Dicho esto, rápidamente, sobre el teatro de Jean-Luc Lagarce, pasemos a lo que nos interesa ahora: el diario que fue escribiendo desde el 9 de marzo de 1977 hasta el 27 de septiembre de 1995, tres días antes de su muerte. En un comienzo, vemos que un joven de veinte años, que vive en Besançon y se interesa en el teatro, primero como director escénico, actor y líder de una pequeña compañía y luego también desde la escritura misma, va anotando frases muy escuetas que resumen o recuerdan los hechos y momentos más importantes de cada mes que transcurre. Después, al final del noveno cuaderno, las anotaciones se van volviendo más largas y pasan a corresponder a un día preciso. Y así lo será hasta el último cuaderno, el veintitrés. A lo largo de esos 18 años de escritura, este Diario, que empezó como simples apuntes para ayudar a la memoria, se fue convirtiendo en una obra en sí. Al morir, Lagarce deseaba y sabía que su Diario sería publicado por Les solitaires intempestifs y se integraría de lleno en su obra.

Yo, que soy un admirador del teatro de Jean-Luc Lagarce y que he visto representadas varias de sus obras y una pieza compuesta, precisamente, con fragmentos de su diario, leí los dos volúmenes embargado por una mezcla de curiosidad, emoción y goce literario. Decidí luego traducir algunos fragmentos, los cuales abarcarían desde las anotaciones iniciales hasta las del final de su vida, a fin de brindar una visión aproximada del conjunto del Diario, dos volúmenes de 552 y 559 páginas. Ahora, pues, estimados lectores, les propongo ingresar al mundo personal del dramaturgo francés a través de estos fragmentos.

 

3. El Diario de Lagarce (1977-1995). Fragmentos

1977

Marzo: Mi abuelo materno tiene cáncer. Creación del Teatro de la Roulotte, el 24.

Abril: Mi abuelo se está muriendo. Delirio. Quiere volverse a casar. Lectura: Don Quijote de Cervantes. El 26, murió mi abuelo, a los 72 años.

Julio: Lectura: La Divina Comedia. Saint-Tropez. Vacaciones. Auto-stop. Dormir al aire libre. Me encuentro feo.

Agosto: Idea de suicidio, el 16. Encontrarse feo y morir de eso. Pelea familiar. Vagancia por la noche. Encuentros diversos (sin desarrollo alguno).

Octubre: Lecturas: El Homosexual o la dificultad de expresarse y Eva Perón, de Copi. Ser homosexual y ser feo. No ser deseable. Estar obligado a los amores de paso, en lugares sórdidos y furtivos, el 26.

 

1978

Mayo: Comienzo del fin con Rosa. Busco trabajo como animador cultural. Envío cartas. Exámenes de filosofía. Lectura: Las Confesiones de Rousseau

Junio: Ruptura con Rosa. Lectura: Ulises de Joyce, que no termino.  Doscientas personas quemadas vivas en un camping en España. He visto muchas películas y pasado las noches en una boite gay cerca de Belfort.

 

1979

Septiembre: Trabajo en mi maestría de filosofía. ¿Montar La cantante calva con el Teatro de la Roulotte? Escribir una novela

Octubre: Lectura: Nuestra Señora de las Flores de Genet.

Diciembre: Éxito relativo de mi espectáculo Beckett. Carta de Beckett el día del estreno, el 12. Navidad en familia.

 

1980

Febrero: Lectura: Breve relación de la destrucción de las Indias del padre Las Casas. Al consejero de asuntos culturales de la ciudad de Besançon no le interesan mis proyectos. 

Abril: Muerte de Sartre. Funeral el día 19. Asisten 50 mil personas. Horrible domingo en familia.

Junio: “Maricón”, escrito sobre la puerta de mi departamento, el 16.

Agosto: Vacaciones en Venecia, solo, el 25.  En Venecia -hay que decirlo- los chicos son un poco más que espléndidos. De Montaigne: “Sé de lo que huyo pero no lo que busco”.

Noviembre: Ya no sueño que me muero quince veces por semana. Probablemente me estoy volviendo adulto. Moriremos viejos, de 45 a 50 años, en rachas de suicidios. Tendremos enormes bibliotecas, viejos discos gastados y algunos cuadros con valor sólo afectivo. Seremos solteros sin hijos.

 

1981

Junio: Peer Gynt de Ibsen puesto en escena por Chereau, en el TNP de Villeurbanne. Estoy completamente trastornado. ¿Y cómo pretender hacer teatro después de esto?

 

1983

Marzo: Estreno de Vagos recuerdos del año de la peste en Besançon, en el Centro Dramático. Éxito. ¿Abandonar la compañía? Irme de Besançon. La vida imposible con A. La vida difícil con François. Ausencia de vida con Ghislaine.  El final de una vida con la compañía… 

Junio: Tendencia a beber mucho, en solitario, en los bares. He terminado de escribir Regreso a la Ciudadela.

Julio: Mi madre no piensa, vive todavía con mi padre. Y discusión violenta, definitiva, con Ghislaine, sobre el trabajo… Presencia de François, esencial. Crisis de nervios, aterradora. La Locura.

Agosto: Son las cinco de la madrugada, llueve un poco. Tengo frío y estoy solo, como nunca, como cuando dormía con François y él no me deseaba.

Diciembre: Atrapado entre Besançon y París. Escribir y poner en escena. Decidir. Largo texto que mecanografiar, todas las versiones posibles. Volverse falso. Hacer todo y no hacer nada totalmente. Morir joven. Solo. 

 

1984

Febrero: He cumplido 27 años. Sí. Sin mayores efusiones. ¿Y entonces? Me he sentido bastante viejo, de adulto y serio. Es a partir de esta edad que uno se vuelve un soltero empedernido o un fracasado u otra cosa aún. Es ahora cuando eso se decide. Es imposible volver hacia atrás.

 

1985

Julio.

Sábado 27: el dulce placer de estar solo. No solo, solitario. Vivir a mi propio ritmo. Leer como no lo hacía desde hace tiempo. Avanzar a mi ritmo. No depender. Ser poco responsable.

 

Agosto.

Viernes 30: ayer por la tarde relectura de Max Aub, autor mexicano, Crímenes ejemplares. Gracioso y bello (¡esto sí que es una crítica!).

 

Septiembre.

Domingo 15: La vida es demasiado corta y Marcel Proust demasiado largo…

Martes 24: Murió Simone Signoret a los 64 años, de un cáncer. Yo la quería mucho. Como actriz, aunque no actuara siempre en grandes películas, aportaba algo magnífico. Y como mujer era también magnífica: comprometida, apasionada. Morir siempre me parece absurdo. Siempre.

 

Diciembre.

Sábado 7: tengo que decidirme si prefiero estar sobre el escenario del teatro o detrás, organizando. Es algo delicado. ¿Lo escojo yo o dejo que lo haga en mi lugar el propio curso de las cosas?

Domingo 22: Perdí a Sandra y a menudo me falta. He visto pasar un número incalculable de cuerpos, más o menos bellos, más o menos agradables. He olvidado los errores y sólo recuerdo los milagros. Si trabajo, si escribo es porque no amo suficiente y porque nadie me ama bastante. Aparte de eso, nunca he follado tanto como este año, sistemáticamente, en todas partes y en ningún sitio, en todos los rincones posibles, en todos los huecos de mi tiempo… ¡Feliz año!

 

1986

Abril.

Sábado 19: Simone de Beauvoir murió el lunes. Yo había leído muchas de sus obras: las memorias, las novelas. Era alguien esencial. El martes murió Jean Genet. Era un mito en Francia. Yo no soy un incondicional de él pero la vida de ese tipo me parece de lo más fascinante. Murió en una habitación de hotel, en el distrito 13, así como así, sin nada, escribiendo un texto…

 

Junio.

Viernes 27: Murió Borges hace más de una semana. Es alguien muy importante para nosotros, la gente de hoy, y sobre todo para quienes escriben o pretenden escribir.  Lo que es también curioso es que murió en Ginebra y que no quería que su cuerpo volviera a Argentina. Funerales secretos.

 

Julio.

Viernes 18: Cine: El Sacrificio de Tarkovski con Erland Josephson. Es magnífico y las imágenes se quedan en mi cabeza.

 

Agosto.

Jueves 7: Terrible melancolía. Un gusto amargo en la boca. Dar vueltas sobre sí mismo. Mentir, mentirse. Seguir haciéndose el inteligente. Pretender que se prepara un espectáculo para la próxima temporada. No creer en gran cosa. Apreciar la soledad.

 

Septiembre.

Sábado 20: danza en el Théâtre de la Ville, Kazuo Ohno, Homenaje a La Argentina. Un señor muy viejo, travestido en mujer, rinde homenaje a la más célebre bailarina de tango de los años veinte. Una especie de pagana aterradora, vieja muñeca de muerte, desencarnada… Más que seducido quedé inquieto, un poco asustado, como si el viejo bailarín fuera a romperse los huesos delante nuestro. (Durante los aplausos la pianista sollozaba).

 

Octubre.

Sábado 11: A bordo del Eugenio, entre Génova y Sicilia. Aquí, en este crucero mórbido más que en otro sitio, el verdadero y único dolor de ser feo. Para siempre.

Miércoles 29: Hablemos pues de esta historia del sida. ¿Esta historia? La formulación parece irónica. De ahora en adelante vivo con eso, como sentado sobre la Muerte, como muchas otras personas, imagino.  Si debo morir por él, a causa de él, mejor que valga la pena.

 

Noviembre.

Sábado 1: Cine: Husbands de Cassavetes con Cassavetes, Peter Falk y Ben Gazzara. Es magnífico. Si yo hiciera cine es eso lo que querría hacer. Reí mucho y me llegó también al corazón.

 

Diciembre.

Viernes 19: Navidad, fiesta de año nuevo. Todo lo que detesto. Todavía no he comprado nada. Ningún regalo. Eso, en verdad, es algo que detesto.

Martes 30: Murió Andrei Tarkovski; Sólo he visto una de las ocho películas que filmó, El Sacrificio, pero fue esencial, creo. Su manera de filmar, de contar, de hablarnos de Dios, de nuestra creencia o de nuestro rechazo a creer. Sin exagerar, es uno de los filmes que más me han marcado y que me llevaron a ver las cosas –el cine- de manera diferente.

 

1987

Febrero.

Lunes 16: He cumplido 30 años. Eso no me produjo nada en particular. Hace tanto tiempo que ya tengo 30 años… Lo esencial (todavía) en este asunto de los 30 años es lo que va a ocurrir en los diez años que vienen y que en el fondo -fuera de la muerte y la enfermedad- sólo dependen de mí.  Dificultades económicas pero de hecho la vida es para mí más feliz en París. Un espectáculo aburrido y kitsch en el Teatro de la Bastilla (como a menudo), La sinfonía de la vida (nada menos) de y con Graziella Martínez. Danza argentina, por cierto. Orgasmos y emociones en la sala.

 

Mayo.

Viernes 1: Almuerzo solo, en terraza. Vida burguesa, delicada y solitaria. Aburrirse a fondo. Volverse poco a poco un pequeño artista local, un notable marginal.

 

Junio.

Miércoles 24: Dificultades de dinero insuperables tanto en el Teatro de la Roulotte como personales. Angustia a causa del dinero (“hijo de pobres”). Muerte de Jacques Jolivet. Era el administrador de Alfredo Arias (el grupo TSE). Yo lo estimaba como a un viejo amante de una noche. Bebía mucho también y sonreía todo el tiempo. Tenía 36 años. Murió de enfermedad. Les dejo adivinar cual. Lectura (bis): Don Quijote de un tal Cervantes, escritor español.

 

Julio.

Miércoles 15: París, Montparnasse, 19 y 15. Verano caluroso, húmedo. Soberbio. No hago nada. Vago. No trabajo. No escribo. Me estoy volviendo un perdedor, un loser.

 

Octubre.

Sábado 17: Me gusta la soledad, a falta de otra cosa. Ultimo capítulo de El Quijote. Muere pues, y a la hora de su muerte rechaza todos los libros de caballería. Sobre este último capítulo, el regreso y la Muerte, he construido el libreto de la ópera. Acaba de hacerse perdonar por sus pasados extravíos. Quiere rezarle a Dios y convertirse en eremita. Sus amigos creen que sufre de una nueva locura. La vida es un sueño y la muerte es otro sueño, más terrible aún.

 

Noviembre.

Lunes 2: Fin de semana de estudio y de trabajo entrecortado con pausas de cine. Full Metal Jacket de Kubrick. El entrenamiento de los marines y después los marines en la guerra y no es para nada lo que les habían dicho. Es potente, magistral. El horror.

Lunes 16: Las dificultades económicas me dan miedo, la soledad también. Me ocurre que lloro por nada (por mí mismo).

 

Diciembre.

Domingo 20: Murió Marguerite Yourcenar. De vejez. No he leído nada de ella. Tengo vergüenza.

 

1988

Marzo.

Jueves 3: París. En casa. 18 y 30. Casi nunca escribo este diario en casa. No sé por qué. A decir verdad, escribir este diario es un placer, un cosita que hago al margen, no es trabajo, es “para los cafés”, para afuera.

Viernes 4: De Jean-Paul Toulet: “El perdón es quizás la forma más refinada de la venganza”.

Lunes 14: Dormí y esta mañana me levanté con la cabeza llena de una alegría de vivir tan poco frecuente que no es inútil mencionarla.

Sábado 26: He visto en Beaubourg una exposición sobre les escritos íntimos. Vasta exposición-venta sobre “la autobiografía, la correspondencia, el diario íntimo…” La noche del jueves al viernes me acosté a las 5 de la madrugada. Larga noche un poco alcoholizada, no muy excitante. Sólo lo suficiente como para atrapar el horror inmunitario pero “sin amor, sí, sin amor”.

Martes 29: No me he hecho rico pero mis problemas de dinero parecen haberse arreglado. Puedo vivir normalmente, sin inquietudes, hasta enero de 1989, sin tener en cuenta que podrían añadirse aún otros posibles ingresos.

 

Abril.

Lunes 4: El Luc-Emmanuel de la otra noche reapareció muy pronto, primero al teléfono y después en mi cama, y no nos hemos aburrido. Es verdaderamente mi tipo de hombre, un “buen camarada”, justamente eso. Parecería que yo le gusto mucho incluso si, según él, “le doy un poco de miedo” por, precisa, “lo que se debe arriesgar al ‘ligarse’ a mí” (Muchas comillas).

 

Mayo.

Domingo 1: La noticia de la semana es el resultado del Frente Nacional, el grupo de extrema derecha de Jean-Marie Le Pen, candidato a la Presidencia: 15 por ciento. O sea que cuatro o cinco millones de personas han votado por los fascistas.

Sábado 21: Estoy triste, muy melancólico. Sí. Solitario incluso en medio de un grupo. Tengo ganas de escribir.

 

Junio.

Domingo 12: Estoy todos los días triste. No vivo mal. Tengo menos problemas de dinero, hago lo que quiero con mi tiempo y me siento oprimido como si quisiera llorar y no lo lograra. Estoy inconsolable (¿Pero de qué?).

 

Julio.

Martes 12: Cine: Bird de Clint Eastwood con Forest Whitaker y una chica excelente, sobre Charlie Parker. Perfecto. La gran película de estos últimos años. Perfecto, sí.

Sábado 23: París, once y treinta y cinco. La noticia del día, de la semana, del mes, del año, etcétera; como era “de esperar y de temer” (¿de temer, realmente?). Soy seropositivo, pero es probable que ustedes ya lo sepan. Desde esta mañana miro las cosas de otra manera. Es probable, no lo sé. Ser más solitario aún, si eso es posible. No creer en nada, tampoco, no creer en nada. Vivir como imagino que viven los lobos y todo tipo de historias. O más bien seguir haciendo trampa, seguir a fondo haciendo trampa. Sonreír, hacerse el inteligente y callarse la amenaza de la muerte -porque de todas maneras…- como el último tema de un dandismo despreocupado.

Domingo 31: El viernes llovía. Yo tenía una nostalgia mortal como si todo fuera ya “la última vez”.

 

Agosto.

Sábado 13: Segunda batería de exámenes. Lo menos que se puede decir es que todo no va perfectamente bien en mi cabecita.  Muy difícil, a fin de cuentas, esta historia de “sero-positivo”.

 

Septiembre.

Jueves 29: Visita al hospital Claude Bernard el jueves 22 de septiembre. Por la mañana, tenía cita a las 9. Lo tratan mal a uno. No, mal no, pero sin amor, sin la sombra de una pizca de amor. Le ponen a uno dos o tres hojas en las manos y a avanzar. Delante de mí hay otros hombres, la mayoría más jóvenes que yo, sin duda maricones, apretados.

 

Octubre.

Miércoles 12: Lo esencial de mis preocupaciones no es la Muerte sino la utilización (no hay otra palabra) que he hecho hasta ahora de mi propia vida.

Jueves 20: No voy bien. Nada bien. Es duro y difícil. Los sollozos están en el fondo de mi garganta y no quieren salir.

Lunes 24: Aparte de todo, estar en un teatro es la felicidad.

 

Noviembre.

Jueves 3: Porque estoy triste y perdido -es la palabra: estoy perdido- las cosas un poco que se me escapan, los objetos se me vuelven problemas y las personas no sólo me dan miedo sino que parecen ponerse de acuerdo para hacerme la vida imposible.

Viernes 4: Lectura: Los gangsters de Hervé Guibert; Más que súper súper bien. (“Crítico literario”, Dios mío, qué oficio). Me preocupa, me desespera no tener ni la sombra de un poco de talento.

 

Diciembre.

Miércoles 7: Un chico muy lindo, de 21 años, bailarín de profesión, Guillaume, en mis brazos durante toda la noche con total tranquilidad y prudencia. Nos comemos. Lo llevo de regreso a su casa en auto. Largo beso en el auto.  

Viernes 16: Cita de Chardonne que inmediatamente me sirve de epitafio en este cuaderno: “Fuera del sufrimiento físico, todo es imaginario”.

 

1989

Enero.

Viernes 13: Morir también, a veces.

Sábado 21: A mí que nunca he sido fiel –y que no me vanaglorio de ello- me entristece la infidelidad, es algo mezquino.

Martes 31: Sin pedirle su opinión a nadie he aceptado participar en la experiencia AZT en seropositivos. Me han seleccionado debido a mi estado físico y a mi “excelente” psiquismo. Ya veremos. Soy el segundo europeo. Me van a hacer engullir AZT cuatro veces al día durante tres años y me vigilan como a un bravo conejillo de Indias. Moriré joven pero un señorcito quizás tenga el premio Nobel.

 

Febrero.

Miércoles 8: Cine: Mujeres al borde de la crisis de nervios de Pedro Almodóvar . Excelente. Muy muy bien. Una especie de Fassbinder con humor.

Domingo 26: Me gusta el arte divertido.

 

Marzo.

Lunes 6: Me olvidé mencionar que Cassavetes y Thomas Bernhard murieron hace ya varias semanas.

Martes 14: Robert Mapplethorpe murió. 42 años. ¿De qué? Les dejo la libertad de suponerlo. Retrato del artista, seis meses antes del fin, mirando la zorra a la cara. Tres fotos, muy grandes, de él “decoran” mi pequeño dormitorio.

 

Junio.

Martes 6: Montbéliard. Mi proyecto -para eso estoy aquí- grabar este diario en video o hacer este mismo tipo de trabajo con una cámara de video.  Ser como una legumbre que va a morir pronto.

 

Julio.

Martes 4: En el teatro, 1980, un espectáculo de Pina Bausch. El genio en estado bruto. Gracioso y desesperado. 

Sábado 15: Comienzo a grabar el filme video. Muy excitante. Y muy muy difícil.

 

Agosto.

Lunes 14: Creo que estoy enamorado. El lector huye a la carrera y se pone a gritar en la selva. Hace tres días, o más bien dos, que estoy completamente vacío, agotado y desesperado, y todo y todo. ¡Enamorado, sí!

 

Septiembre.

Domingo 3: No soy guapo, estoy lejos de serlo, pero puedo ser deseable porque parezco inaccesible y diferente.

Viernes 22: Estoy muy cansado. ¿Las premisas del comienzo del fin?

 

Octubre.

Lunes 9: Un encanto de maldad, poesía y gracia, todo a la vez: ¿Qué he hecho yo para merecer esto? de Pedro Almodóvar, con… evidentemente… Carmen Maura. Está extraordinariamente bien hecho y tan lejos de nuestro insoportable y trabajoso realismo.

Miércoles 11: Pesadilla: Me despierto. Una mano había roto un vidrio al lado de mi cama y me había atrapado. Era la muerte que me estaba llevando. Estoy sentado en mi cama y me acaricio suavemente la nuca tratando de persuadirme de que no debo tener siempre miedo.

Sábado 21: Representaciones de Music-hall. Probablemente, desde hace mucho tiempo, el espectáculo mejor acogido de los que he hecho.

 

 

Noviembre.

Jueves 16: Cayó el Muro de Berlín, hecho pedazos. Tres millones de alemanes del Este han ido a hacer sus compras del fin de semana en el supermercado de enfrente.

 

Diciembre.

Lunes 4: Preparación intensa del filme video. El texto.

Domingo 10: Preocupación ante los resultados cada vez mejores de nuestra extrema derecha.

Domingo 24: Murió Sakharov. Murió Silvana Mangano.

 

1990

Enero.

Martes 2: Murió Beckett. Vaclav Havel, presidente de la república en Checoslovaquia. He perdido tres kilos en un mes.

Martes 9: Vida extremadamente solitaria “en la gran ciudad tentacular”. He pensado este domingo radicalmente, seriamente, sin adornos románticos o sentimentales, muy calmadamente, sí, seriamente, en matarme. Y yo mismo estaba espantado y sin fuerzas ente mi propia determinación.

Lunes 15: Muerte de Juliet Berto, la China de Godard y una de las dos heroínas de Céline y Julie van en barco de Rivette.

Miércoles 24: Primera semana de éxito de Music-hall. Hace tiempo que no había tenido tal éxito. Calurosa acogida de los “profesionales de la profesión”.

Sábado 27: Lectura: Los perros de Hervé Guibert. Texto corto y erótico. Erección… lo cual no está nada mal, no hay muchos libros que me hagan tanto efecto. 

 

Febrero.

Domingo 4: Se llama Gary. Otro americano. Parece ser, ya que repite la expresión, que en lo que a mi respecta, soy “tan francés”. Es muy guapo. Cocaína. Juegos diversos. Lo lavo y me gusta lavarlo. Dormimos. Nos despertamos a eso de las nueve. Nos masturbamos. Gozamos, nos volvemos a dormir, completamente abrazados. Sueño con él. Al despertarme me río porque ese “sueño” es realidad. Me besa como nunca. Tiene una cita a las doce y media. “Hasta pronto”. Quizás. La belleza total y además la dulzura.

 

Marzo.

Sábado 3: En una entrevista que da en ocasión de la salida de su último libro -que cuenta eso precisamente- Hervé Guibert anuncia que tiene sida y que va a morir muy pronto. Dice las cosas de manera muy tranquila. Va a morir. Me quedo consternado, en la calle, con las piernas que me tiemblan, como si se tratara de un amigo. ¿Pero no se trata acaso de eso? ¿Qué creías?

Miércoles 21: Quizás me lleve a Berlín una cámara de video para una segunda parte de mi proyecto de diario. Soledad terrible.

Jueves 22: Lo que es yo: agotado de soledad.

Sábado 31: Ah, sí, nunca he tenido tanto dinero en mi cuenta bancaria desde la noche de los tiempos.

 

Abril.

Viernes 6: Berlín. Invito a Gary a cenar sin saber si debo hacerlo o no. Es una comida extraña. El va a morir pronto. Yo había visto manchas en su cuerpo, le digo pues que ya sabía. Le digo que yo soy seropositivo y él dice que se lo imaginaba. El ha sido modelo y ha ganado mucho dinero pero ya no le queda nada. Ni un céntimo. Dice que “morirá como una legumbre aquí en Francia”. Dice que ha pensado mucho en mí pero que no se atrevía a llamarme. Allí, en el restaurante, dice sonriendo “que ha hecho una buena elección”.

Domingo 8: Berlín. Crisis de llanto bastante terrible la otra noche. Utilización del valium de urgencia. El día sábado muy frágil. Dormí mucho y esta tarde  parece que voy mejor.   

Jueves 12: Berlín. El Este se ofrece, en su miseria, al Oeste, vagabundeando. La escena de una película neorrealista.

Sábado 14: Francia se instala en un racismo virulento, asesino y cada vez más institucional.

Domingo 15: No soy guapo, no soy musculoso, más bien flaco y demasiado alto, pero tengo la suerte increíble de gustar a los hombres que me gustan aparentemente más de lo que se puede esperar razonablemente.

Martes 17: Miro mi pasaporte. Fecha de expiración: 1991, y me sorprendo pensando de inmediato que no voy a necesitar renovarlo antes de mi muerte…

 

Mayo.

Martes 1: Música Rita Mitsouko. He comprado tres discos de un porrazo. Cuando les digo que soy un joven “a la moda”…

Sábado 26: …no tengo miedo en la soledad. No tengo miedo de los lugares desérticos, de los bosques, de las montañas, de la noche, lo cual según yo es muy lógico ya que “no hay nadie”, mientras que, como decía Leopoldo, tengo miedo de las cosas, los coches, el ruido extraño de una cafetera en la cocina.  Quieren traducir y montar Music-hall en Brasil. Es verdad que se trata de una pieza “muy brasileña”. En todo caso, es una buena noticia.

 

Junio.

Sábado 9: Berlín. La soledad no me pesa nunca, es una de las situaciones que más me convienen. Trabajo un poco, leo mucho, me paseo y contemplo.

Jueves 28: …tengo grandes dificultades para vivir un poco con la gente y sólo la soledad me apacigua. Una carta de mi madre me puso muy melancólico. No amo lo suficiente a la gente que me ama y no sé expresarlo. Los años que me quedan debería vivirlos lejos del mundo.

 

Julio.

Domingo 8: Hamburgo. El nacionalismo, las banderas movidas por los bebedores de cerveza, de eso tengo miedo.

Viernes 20: Dos días con Gary, sin separarnos. Cine el sábado por la noche, cena en un restaurante, noche dulce y tranquila en mi casa y el domingo largo día en la cama, en la bañera, y después de nuevo paseo, cine y restaurante, en el Marais. Pero Gary está agotado, está muy débil. Me dijo por teléfono antes de que nos viéramos: “Es el final, sabes…”. Al cine llega en taxi, ha adelgazado mucho y una de sus piernas está muy mal. Camina con mucha dificultad con un bastón, apoyándose en mí. Va a morir pronto, ahora, flaco y a la vez tan guapo. Hacemos el amor dulcemente, tomando todas las necesarias medidas de seguridad. Tomamos un baño largo, él tendido sobre mí como un niño enfermo, su maravilloso cuerpo se está deshaciendo. Dormimos abrazados.

 

Agosto.

Sábado 4: Cine: obra maestra, Solaris de Tarkovski. Y La ley del deseo de Amodóvar (soberbia)

Martes 28: Estoy triste todo el tiempo, no sabría decir cual es la razón exacta. Me forcé a salir el domingo por la noche y fui a dar en medio de El Bar, triste, allí, y además ridículo.

 

Noviembre.

Miércoles 28: El domingo fue un día horrible con Gary en París y aún peor la noche. Yo había regresado especialmente para verlo, habíamos actuado el sábado por la noche y debía estar de regreso en Besançon el lunes por la mañana. ¿Qué decir? Poco que no sepa aún. Mientras yo andaba diciendo tonterías -que estaba enamorado de él- él me lanzó a la cara que no estaba enamorado de mí, que no estaba enamorado de nadie, que se encontraba mal en su cuerpo, en su cabeza, y que quisiera cerrar los ojos y que todo terminara. Después ya no podíamos dormir. Tengo miedo de todo. Tengo miedo que se vaya no sé a donde, que se vaya a vivir a cualquier lugar ya que tiene miedo de quedarse encerrado en, como él dice, “esta historia de amor”. Tengo miedo de que se mate. No sé.

 

Diciembre.

Jueves 20: Gary ausente. Y yo al borde de las lágrimas, como diría Camus.

Domingo 23: Ámsterdam. Soy un extranjero y por eso he venido aquí. Es así como debería vivir, estar en el extranjero, no conocer a nadie, hacer sólo encuentros. Ni siquiera aprender el idioma -¡confiamos en usted!- y sólo hablar lo mínimo. Idiotizarse de cansancio, beber mucho y casi no tener sino un instante, justo antes de dormirse, el recuerdo de lo que se dejó, de lo que se pierde. Tratar de ahogar, de tragarse la tristeza.

 

 

1991

Enero.

Sábado 5: Nuevo año entonces. El lunes empiezo la edición de mi video. Ninguna llamada telefónica de Gary. Ninguna noticia. Pero también -¿por qué no decirlo?- que puedo comprender aparte de que Gary no quiere, de ninguna manera, darme noticias suyas y ni siquiera llamarme. (Eso viene de la noche aquella en la que dije que estaba enamorado, en ese momento pensó huir, no hay otra palabra.) Decir que eso me produce una tristeza infinita… Sí, si quieren… Pero algo como sosegado, tranquilo, una tristeza sin sobresaltos, sin prisa alguna. Me he quedado en casa todos los días, no he salido, ni de día ni de noche. Duermo después de haber tenido dificultades para dormir. Triste, sí, como definitivamente triste. (Y todavía trabajar, trabajar, como si no pasara nada…)

Sábado 12: En Hérimoncourt, en el Centro Internacional de Creación Video, empiezo el montaje de mi filme video. Trabajo difícil, desde la mañana hasta la noche, con imágenes de mi propia vidita y encima de todo el dolor. Trabajar, trabajar, ahogarlo todo.

Martes 22: Estoy siniestro y por más que trabajo todo el día e incluso el fin de semana, siempre queda un poquito de tiempo antes de dormirse y uno se encuentra solo, perdido, extraviado, protegiéndose uno con sus propios brazos y no terminando nunca de tratar de darse seguridad.

 

Febrero.

Domingo 17: Me viene la idea a la cabeza -el lector lo habrá comprendido- de que yo también miento, no digo nada de mis visitas regulares, obstinadas, al hospital desde hace dos años y medio. ¿Y qué más? Nada especial. He cumplido 34 años. Es todo. He visto Alice de Woody Allen. La Guerra, la guerra, la guerra.

Viernes 22: Dijon. Estoy cansado de mí mismo. Trabajo mucho, asiduamente. Conduzco el cursillo con brío, soy bastante brillante y eficaz, no le robo a nadie lo que me pagan, preparo Historia de amor y preparo La cantante calva. Las cosas no van mal y desde el exterior, salta a la vista, piensan que estoy en forma y lleno de energía. Por la noche, en el hotel, protegiéndome con mis propios brazos para no tener miedo, contándome historias como cuando era niño, caigo, estoy perdido, con las lágrimas en el borde de los ojos, con la locura que me acecha en la sombra. Por la mañana me despierto, agotado de mi propia soledad, tan agobiado de tristeza que no podría decirlo, sin talento alguno. Dos horas más tarde pueden verme enérgico y brillante e inteligente, etcétera.

 

Abril.

Domingo 7: Estoy enfermo. Un montón de pequeñas cosas penosas, abismos de angustia que debo de llevar en mí: psoriasis, zona, granitos por todas partes… Debería subvencionarme la Facultad de Medicina. Muerte de Martha Graham y de… Graham Green.

Martes 30: Última representación de Historia de amor. El mayor éxito de crítica que he tenido hasta ahora. Gary ya no me llamará nunca. Así es y me hace mucho daño.

 

Junio.

Sábado 15: No logro ser un escritor.

 

Julio.

Jueves 4: Edición todavía y siempre de mi filme video.

Domingo 7: Ayer he vuelto a ver los diez primeros minutos de mi filme video. Los diez primeros minutos ya editados, listos. Ya parece ser algo. A menudo hecho de menos a Gary y no me recupero de ello.

 

Agosto.

Jueves 22: Copenhague. Mi padre al teléfono, puede por fin articular, hablar un poco, ser comprensible, despegar los dientes y eso fue algo muy agradable –aunque uno se crea al abrigo de sentimientos de otra época-. Una auténtica felicidad idiota oírlo decir una de sus bromas favoritas. Y decir que todavía pienso en Gary y que a menudo me duermo lamentándome por la soledad que vivo como puedo en este dolor.

 

Septiembre.

Domingo 22: Domingo en familia. Muy agradable incluso si mi padre no me quiere mucho. Muerte de Brad Davis. Sida. (Querelle de Fassbinder).

 

Octubre.

Sábado 5: Vida absolutamente vacía de todo.

Miércoles 30: Ensayos de La cantante calva. Pieza difícil. Ya veremos. Buen trabajo pero me parece que no logro penetrarla. Ya no escribo nada, he perdido las ganas, el gusto.

 

Noviembre.

Miércoles 20: Estreno ayer de La cantante calva. Sala completamente llena. Éxito enorme. Aplausos y una verdadera felicidad por el éxito. Siempre entré melancólico en el momento de la victoria, es todo.  Mi padre se ha vuelto un viejo. Es terrible.

 

Diciembre.

Jueves 19: Terminamos la gira de La cantante calva. Gran éxito de público y profesional. La volveremos a representar el próximo año. No estoy curado de Gary porque he estado enfermo de Gary.

Domingo 22: Buen trabajo en mi película. Es complicado eso de trabajar con sus recuerdos. Me he puesto a trabajar de nuevo en Solo el fin del mundo y pasando en limpio algunas cosas (guiones, textos…).

Miércoles 25: Navidad solo. (Nuevo cuaderno, perdón). Nochebuena solo, pues, y ni siquiera triste. Menos triste y más tranquilo que confrontado con la alegría de los otros.

 

1992

Enero.

Martes 14: Edición de mi filme video. No llegaremos nunca al final. Ya no deseo más falsas historias de amor.

Miércoles 19: La enfermedad muy muy presente en mi cabeza.

 

Marzo.

Martes 3: Ayer por la noche, pero no es la primera vez, profunda depresión en el hotel en Belfort porque veo lo feo que es mi cuerpo -siempre lo ha sido- y sobre todo lo flaco que está (mis nalgas han desaparecido y mi delgadez).

Miércoles 11: La impresión que sólo la Muerte puede ponernos al abrigo del Mundo. En el fondo -y quien lo duda- no me he repuesto nunca de la desaparición de Gary. De allí viene todo y allí se detuvo, como una evidencia de los errores.  Ya no escribo nada desde que él entró en mi vida -el verano en Berlín- y ya no escribiré nada. Escribir sobre Gary para evacuarlo todo –mi fealdad, el hecho de que no me quieran o que yo no desee que me quieran, también el gusto de la Muerte, la violencia, el miedo- o no escribir ya nunca.

 

Abril.

Viernes 17: Tendría que contar el día domingo pasado y el pedacito de noche pasado con Laurent, un chico que conocí hace tiempo y que vino a dormir un poco conmigo. Y que es muy tierno. Y que dice: “¿Cómo puede ser que un hombre como tú no tenga un amante que lo quiera?” Buena pregunta.

Lunes 20: Belfort. Domingo de Pascua en familia. Espantoso. Las lágrimas en los ojos. Y ellos que nunca quieren ver nada. Y un día tendré que decirles que me estoy muriendo. Aceptar ese dolor. Volví temprano a mi hotel, agotado, enfermo. Era lamentable. ¿Suicidarse una noche en el hotel? Mi cuerpo tan flaco, un poco más cada día, lastimoso, sí.

Martes 21: Belfort. Sol. Las noches son un poco largas. De hecho, por la calle con mi bastón me parezco a Gary en sus últimos tiempos, cuando vivía conmigo (menos la belleza). Grandes cuerpos dignos, un poco rígidos, de viejos esnobs. Ya no lloro nunca más. Las lágrimas vienen a los ojos pero las mato.

Lunes 27: Nuevo tratamiento. No haberse detenido nunca, querer seguir es como suicidarse, matarse. Matémonos pues. Estoy en 65 kilos (he perdido entonces 11 kilos desde diciembre). Si ocurriera una interrupción en la comunicación entre nosotros, sepan que lo siento mucho.

“Juste la fin du monde” en la Comedia Francesa 

 

Mayo.

Miércoles 6: Muerte de Francis Bacon. Muerte de Olivier Messiaen.

Domingo 10: Lo que es un poco terrible es la flacura del cuerpo -sobre todo del culo- que uno ve antes de dormirse o cuando uno se levanta. El cuerpo que entra en la bañera o que trata de salir. El cuerpo que se siente bajo el pantalón, frágil, como que puede romperse. Muerte de Marlene Dietrich. Creía que ella y yo éramos inmortales. Tendré que reflexionar sobre eso.

 

Junio.

Martes 9: Hospital Claude Bernard. Voy mejor. No como para escalar la Torre Eiffel o ni siquiera correr cincuenta metros pero, bueno, voy mejor. En Yugoslavia el horror.

Viernes 12: Hospital. No mirar demasiado hacia atrás. No está bien. La televisión nos dice que la primera vacuna contra el sida será puesta a prueba esta semana. Es extraño estar en una cama de hospital y ver eso en la televisión. Todo eso no es sino una historia de sincronización. ¡Ya verán que me moriré el día del Armisticio!

Domingo 14: Voy muchísimo mejor. Una erupción de granos en todo el cuerpo ocasionada por el rechazo a ciertos medicamentos, pero, según parece, no es nada grave. Sólo espectacular. Difícil de vivirlo, muy difícil, ya lo dije, la horrorosa flacura.

Viernes 19: En casa. Por fin libre. Me levanto temprano. Tomo resoluciones. Consagrarse al estudio. Ser un viejo porque… Un viejo lleno de sabiduría. Lo lamento por la ternura de los otros, de la cual no dudo, pero la ternura es algo terrible, nos hace abandonarnos.

 

Agosto.

Sábado 15: Un sueño: Gary me ha dejado una carta y sé que debo seguir durmiendo para saber lo que sigue. Quiere consolarme pero por momentos está escrita en inglés y no logro comprender todas las palabras. Sé también que invento.

Viernes 28: Mi filme video vive su propia vida: Festival de Locarno, Festival de Montevideo, Buenos Aires, Santiago de Chile, Festival de Riga.

 

Octubre.

Viernes 9: Grenoble. Gran éxito aquí. La gente de pie al final. Bueno. Ciudad extraña. La montaña al fin de cada calle, como diría Stendhal. Artículos de prensa sobre mi filme video. Elogiosos, muy, demasiado. Noche de juerga el martes en París. Bastante vana pero de todas formas juerga. Nada de amor, no.

Viernes 23: Lyon. Artículo de media página con foto en Le Monde lleno de elogios. También artículo en Le Figaro. Mi filme irá a Berlín.

 

Noviembre.

Sábado 21: Trayecto fatigante en tren entre Chambéry y Belfort. El sentimiento muy fuerte y muy preciso de que la Muerte es exactamente eso: estar solo en un tren que cruza paisajes que uno no conoce.

Miércoles 25: El éxito y el prestigio ganado me obligan a participar en extraños debates… Me hablan como si yo fuera un pequeño genio cuando no soy sino un pobre hombre un poco perdido.

 

Diciembre.

Jueves 10: Preparación de El enfermo imaginario. Decorados y vestuario. Muerte de Dominique Bagouet. Muerte de Jorge Donn. ¡Qué hecatombe!

Domingo 27: Londres. Llegué ayer y me quedaré hasta el 3 de enero. No había venido nunca y lo poco que he visto de la ciudad me ha gustado mucho. Pasé Navidad solo. Eso parece terrible, pero no lo era. Lo que sí lo hubiera sido es mentirme.

Jueves 31: Hace un frío horrible. Es verdaderamente horrible pero era una buena idea venir aquí. Me paseo mucho, me abrigo al vestirme y me paseo sin fin. Soy extranjero y me gusta ser extranjero.  Me gusta estar solo, como estoy aquí, trabajar un poco y no conocer a nadie. He ido a las rebajas. He comprado tonterías.

 

1993

Febrero.

Lunes 1: Empiezan hoy los ensayos de El enfermo imaginario. Estreno el 10 de marzo, en Belfort.

Miércoles 3: El viernes por la noche dormí en casa de mis padres. Van bien. Estuvo agradable. Sin decirlo demasiado se preocupan mucho por mi frágil salud. 66 kilos. ¡Un kilo más! Fuego en África; Horror en Yugoslavia. Estoy en la calle Faubourg Montmartre y en el lugar exacto, recuerdo brutalmente, donde Gary y yo nos conocimos. Nos cruzamos. Nos saludamos. Y a partir de ese nuevo encuentro decidimos -o decidió él- que nos volviéramos a ver. Me ha costado no hundirme.  Tengo algo en el ojo, como un tic nervioso que me hace sufrir y me vuelve la vida imposible.

Lunes 8: Un nuevo cuaderno, el décimo octavo, quién lo hubiera creído y esperado, etcétera. Comienzo caótico del trabajo con El enfermo imaginario. ¿Acaso sé hacer algo más que poner las cosas en su lugar? Poner bien las cosas en su lugar, sí, pero no soy un genio.

Lunes 15: He cumplido 36 años, etcétera. Bueno. Entramos en la cuarentena. No está mal. Es trabajo, un tremendo trabajo mantenerse en vida, pero 36 años no está mal. Por momentos crisis de depresión, agudas, repentinas y definitivas. Esta mañana, por ejemplo. Televisión: Los Malditos de Visconti. Muy bello, más de lo que recordaba. Pero, sin embargo, un poco demasiado “estética marica” para ser honesto. Todos los SA son sexis, con bellos culitos. El nazismo era muy bonito, lástima que fuera malo.

 

Marzo.

Sábado 6: Belfort. Mucho, mucho trabajo. Trabajo quince horas al día. En el hotel cada mañana me ponen una inyección. Querían hospitalizarme pero yo no he querido. Inyección a domicilio tampoco. En el hotel. Después de la inyección, voy a trabajar. Regreso a la una de la mañana. Soy un monstruo con mi propia persona, mi propio cuerpo. No me quiero. No tengo afecto por mí mismo.

Martes 16: Un triunfo. Así de simple. Sin la menor restricción. Vendemos el espectáculo por meses enteros de gira durante el próximo año.

Martes 23: Victoria abrumadora, es lo menos que puede decirse, de la derecha y la extrema derecha en las elecciones legislativas. Mi estado de salud es malo. En una palabra: cansado. Tengo que descansar un poco.

 

Abril.

Martes 6: La angustia me devora. Por más que lucho contra mis propios demonios, poco a poco quedo aterrorizado. .

Jueves 8: Uno llora por sí mismo.

Miércoles 14: El martes trabajé otra vez mucho. Parece ser que soy “una personalidad” del teatro francés. Rennes quiere comprar seis semanas de espectáculo. Creteil quiere escucharme. El Teatro del Ateneo quiere que representemos El enfermo imaginario el próximo año. Hace ya una semana, un chofer de taxi al verme vestido de cuero: “Usted parece un  caballero místico…”. Después quiere a toda costa pagarme un trago. Un tipo como yo debe de tener cosas que enseñarle. Un Sancho Panza, ¡no faltaba más!

Jueves 29: París. Bella primavera. Salgo de la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde se presentaba mi película a algunos estudiantes somnolientos. ¡Qué falta de erotismo en las futuras masas intelectuales! Extraño filme. Yo lo miraba. Desde entonces murió Gary, murió Jean-Pierre, yo he hecho muchos espectáculos, etcétera.

Sábado 15: En la serie “me estoy convirtiendo en un valor seguro” resulta que quizás me asocien a la Casa de la Cultura de Creteil. Bueno. Dicho esto, no llegaré pero lo intento, voy teniendo mucho miedo, poco a poco, de ya no ser una verdadera persona.  Ya no ser una verdadera persona es esto: ser definitivamente un actor y una especie de mártir ridículo.

 

 ”Bettina Mondino en el papel de La Chica, en Music-hall

 

Mayo.

Domingo 16: El hecho de saber que moriremos, que de cierta forma ya estamos muertos y vernos proseguir, sin gritar -no demasiado-, sin suplicar ni insultar a Dios. Es eso lo que fascina a los demás. ¿Por qué seguir garabateando, poniéndole tinta al papel, tratando de contar una o dos historias? Me miran y se sorprenden.

Lunes 17: Ya no tengo sexualidad, ninguna. Me he dado cuenta de que ya ni me masturbo. Ni qué decir.

Martes 18: Trato de poner en negro sobre blanco estas notas autobiográficas. Se dice la verdad o no se dice nada. Un hombre ha tomado como rehenes en Neully a seis niños de tres años y su profesora. Tendría que tratar de hablar sobre eso.

Miércoles 19: Leo, escribo un poco y reflexiono.

Sábado 12: Roma. ¡Que no me gusta mi cuerpo! Ya antes era así, pero ahora, por Dios santo, eso me apena. No puedo mirarme en un espejo sin lamentarme (interiormente) ni ver por la calle a un chico guapo -no faltan- sin deplorar lo que nunca tuve. De hecho, todo se explica a partir de allí.

 

Junio.

Lunes 21: Para respirar un poco en París salí el viernes por la noche. Fui a El Bar. Un chico -Jerôme- quiso llevarme a su casa (en Opera) como quien se lleva un trofeo delante de otros cazadores. (Creo qua a los otros cazadores les importa poco) En el coche me acariciaba las manos. Dos minúsculas habitaciones de servicio con una gran cama de madera antigua y un piano. Amanece y  todo es bello como la vida hace diez años (cuantas mañanas como estas he conocido). Pero el señor este me declara muy pronto que necesita exactamente en su vida un hombre como yo: me quedo en silencio pero no me duermo allí.

Miércoles 23: En un artículo muy elogioso (y también generoso) de una revista de Montreal sobre mi filme video, se habla de mis ternuras inconfesadas y de mis amores despiadados.  Ya lo dije, creo, ya no me masturbo nunca e incluso ya no se me pone dura, ni siquiera al despertarme.  Es así, sin desdicha. Una mañana, con imágenes tórridas me puse a masturbarme mecánicamente, sólo para probarme que “eso no está muerto”. No lo está. Eyaculé sin placer, sin tristeza, sin cansancio. Tengo un pájaro como tengo una buena dosis de romanticismo, pero me faltan ocasiones para servirme de él, nada más.

Domingo 27: Hemos ganado el premio del público en el Festival de Nantes y aparentemente con unanimidad. Muy bien. No escondo que me gusta que al público le guste lo que hago. Debo volver invitado a este festival el próximo año, con lo que quiera. El próximo año me parece siempre algo muy lejano. Soy un director escénico que poco a poco ha sido reconocido, es bastante.

 

Julio.

Domingo 25: Me he convertido en uno de los miembros de la gran familia unida del Teatro. Eso está bien o no, no lo sé, pero es así.  Ahora basta con que me instale en algún lugar para que vengan a saludarme.

Miércoles 28: Nimes. Esta noche aquí, en el hotel otra vez, entre dos insomnios, el sentimiento de que el cuerpo entero se está pudriendo, se está deshaciendo en sí mismo.

 

Agosto.

Domingo 22: Aubenas. Buenas vacaciones. Sol, piscina, mucho sol. Los demás tienen un trato agradable y cada uno tiene su propio ritmo, está bien. Sin embargo, la enfermedad está siempre allí, haga uno lo que haga. A cada hora se siente el cuerpo, un punto u otro, no se lo olvida nunca. Me duele el estómago, la cabeza, y sobre todo, de manera brutal y todo el tiempo, por lo menos una vez al día, estoy cansado, incluso agotado. Después de un bonito paseo me veo forzado a ir a dormir, a acostarme, ya no podría subir ni siquiera unos cuantos escalones más. Estoy definitivamente enfermo, cada día, a cada hora, sin descanso. Es todo.

 

Septiembre.

Viernes 17: Maubeuge. En el restaurante, solo, del Hotel Shakespeare (¡sí!) con, en fondo sonoro, no invento nada, Adriano Celentano. Afuera llueve. Pero dado lo que es Maubeuge incluso si hubiera sol creeríamos que está lloviendo. Mi cuerpo resiste cada vez peor. Paso los días vaciándome de diarrea en diarrea y comiendo y llenándome de medicamentos para frenar la degradación, impedirme adelgazar y desaparecer. Una bolsa de mierda, sólo eso.

Sábado18: Maubeuge. Trabajo de manera regular en Solo el fin del mundo. En París pero también aquí, por la mañana, con mi maquinita de coser portátil. Bueno. El resultado no se parece aún a nada concreto pero me he puesto un poco a garabatear sobre el papel. Solo estoy muriéndome y no tengo un amor hacia quien dirigirme para plantear preguntas.

Martes 28: Estoy muy mal pero para alguien que está muy mal, estoy bien.

 

Octubre.

Viernes 29: Soy un intelectual y los intelectuales, como las avestruces, están convencidos de que su cabeza es importante.

 

Noviembre.

Martes 2: Muerte de Fellini. Bueno. 73 años y todo eso, todo eso, lleno de imágenes en la cabeza, como todo el mundo. Ayer, como hacía frío, vi en el magnetófono Nick’s Movie de Wenders y Nicolas Ray. Es una película grande y bella, magnífica. Habla de la vida, de la muerte, sí, pero sobre todo del cine, de cómo contar una historia.

 

Diciembre.

Sábado 4: Me siento muy poco “integrado”, poco inscrito en el teatro francés. No me siento escritor, nunca (y es doloroso pero es así), y sin embargo me consideran como tal y más aún desde hace unos años, cuando ya no escribo nada. En diez o doce años he escrito doce piezas, he hecho dieciocho puestas en escena y realizado dos filmes video, y todo ese trabajo, esa masa de cosas, me parece que no es nada, que no he dado nada que esté bien, que sea bueno (necesario, que pueda sobrevivir). Mientras que para los demás soy un autor, soy un director escénico, para mí sólo soy un cuerpo enfermo, una persona cuya vida es un fracaso. Esta ausencia de verdad, de justeza, entre mi mirada y la de los otros es lo que me deja tan solitario. De allí viene ese sentimiento melancólico del fracaso. Siempre la misma historia: no ser visto como uno cree ser.

Lunes 6: Soy un pobre hombre. Si no tuviera el sida probablemente ya me habría hundido en la locura, la psiquiatría paranoica más terrible.

Miércoles 8: He ganado en Sao Paulo el concurso de filmes video de un minuto con Retrato. He ganado un viaje de ida y vuelta París-Brasil entre enero y febrero, según lo que me convenga. Mis tubos y yo vamos a descubrir un país.

Sábado 11: Al otro lado del planeta, allá en Brasil -recibo un fax-, hay gente que parece pensar que soy un verdadero geniecito del video.

Sábado 25: Uno resiste bastante bien a ese juego obligatorio que consiste en mantenerse vivo. Y no gritar nunca más.

Lunes 27: Desde Berlín, 1990, vivo correctamente, sin tener que hacer nunca cosas que no me interesan -cursillos, formaciones- y sobre todo vivo desde hace un año aquí en un departamento muy agradable, en el que me siento bien, que me calma, que me protege del Mundo, que me evita una gran parte de miedo. No soy un escritor, nunca. Un guionista, un periodista hubiera podido ser, pero no un escritor. Pienso a menudo en Gary. Gary y François, los dos polos extremos de mi vida.  

 

1994

Enero.

Lunes 3: Pocas veces he pensado tanto en el suicidio como durante estos últimos días, con tanta precisión y también calma, de cierta forma. El suicidio como única salida decidida, posible, sin imposición. Ya no salgo nunca de este estado depresivo, la enfermedad física ya ni la siento. Trabajo mal. Y no creo en nada.

Martes 4: Soy el hijo más desagradable, más siniestro, de la tierra, y sin embargo es a mí mismo a quien hago más daño.

Jueves 6: Y si para decir “su verdad”, independientemente del “bien o el mal”, “lo verdadero o no”; si para decir “su verdad”, decir de verdad lo que se busca en el fondo del alma, del cuerpo, ¿hubiera que destruirse? Eso no pensaba antes, más joven…

Domingo 9: Un largo momento esta mañana, como mirándome a mí mismo sentado y lamentándome por no tener a nadie en mi vida, un amor que no haya muerto, una persona secreta a la que se pudiera llamar por teléfono, pedirle consejo en medio de la noche, en la que pudiera apoyarme.

Miércoles 12: Tengo que sacar fuerzas para poner las cosas en claro, reflexionar sobre mi vida y sobre lo que quiero hacer en el tiempo que me queda. Ausencia de deseo. Ya lo dije antes. Nunca más ni siquiera una erección por la noche. Por la mañana, uno hace un tiempo pero no me procuró placer alguno. El sexo tranquilo, sin vida, muerto. Ninguna sensualidad y ningún deseo de sensualidad. En la vida ningún deseo, por la noche ninguno. Nunca más. Definitivamente muerto ya que ni siquiera hace daño, no acarrea sufrimiento. Muerto, sí, y casi olvidado. ¿Acaso volverá de repente?

Miércoles 19: No soy un genio. Se puede trabajar en este oficio sin serlo (¡Nombres, nombres!). No soy un genio, sin duda alguna. Teatro formal, convencional y con una frialdad que me entristece. Ya veremos.

 

Febrero.

Miércoles 16: Actuación en La Haya, magnífica representación en el Teatro Real. Había mucha gente, mitad franceses, mitad holandeses, muy elegante, muy “como se debe”… Yo había cumplido 37 años, hip hop, el tiempo no ha esperado. He decidido tirar la toalla. Volver a casa y que la enfermedad haga lo que quiera. Quisiera hacer lo que siempre dije que haría: cuando la enfermedad haya ganado, ya no luchar.

Jueves 17: Tengo ahora una cosa de plástico en el cuerpo, la cual se llenará cada día con una substancia química hasta que me muera. Estoy definitivamente en la Enfermedad o, más bien, la Enfermedad está definitivamente en mí. Leo los Diarios íntimos de Benjamin Constant. Es formidable y terriblemente misógino.

Domingo 27: Artículo sobre mí, con foto, en Le Nouvel Observateur… Buena foto y yo parezco estar en plena forma. No creo en nada.

Lunes 28: Por la noche mi perfusión y yo nos hemos dejado deslizar hacia el desasosiego.

 

Marzo.

Sábado 5: Soy como un animal, una buena máquina sin deseo, solo obsesionada por su propia sobrevivencia. Aguantar hasta el martes.

Miércoles 9: Mulhouse. Anoche aquí un triunfo de El enfermo imaginario. 1200 personas. Ocho saludos. Bueno.

Domingo 13: Tres mensajes en el límite de la locura de Daniel Emilfork, quien ha decidido que tengo que montar con él El mercader de Venecia de Shakespeare. Tres veces seguidas me deja mensajes para expresarme su ternura y su admiración. Me río y luego, poco a poco, me coge el pánico ante ese hombre ya muy mayor aterrorizado por la muerte, la suya, la mía, y que quiere desesperadamente montar proyectos que retrasarían el momento definitivo.

Lunes 28: Cita de Bernanos: “¡Qué importa mi vida! Sólo quiero que hasta el final sea fiel al niño que fui… del niño que fui y que hoy es para mí como un antepasado.”

Martes 29: Murió Ionesco. Lo supe por La Vie a las 5 de la tarde porque me preguntaron qué pensaba y ayer por la noche, a las 8, Matilde La Bardonnie me entrevistó para Libération.

 

Abril.

Domingo 3: Debo estar solo, voluntariamente, ya que ese es mi único destino, mi único proyecto, lo lamente o no. Debo acostumbrarme a esta vida y renunciar a reclamar la atención de los demás. Con la ayuda de Christine he redactado mi testamento y un texto con mis últimas voluntades. Tal vez los copie aquí. Murió Robert Doisneau: es nuestro imaginario colectivo. También Giulietta Masina. Y hace ya un tiempo Melina Mercouri. Sólo hay dos personas que contabilizan tanto a los muertos: el ministro de cultura, el inefable Jacques Toubon, y yo.

Jueves 14: El 10 de abril mis padres festejaron sus cuarenta años de matrimonio. Es extraño, no sé porqué, no tengo opinión sobre eso, pero me parece extraño. Mi abuela está definitivamente sola. Vive en una residencia para ancianos, tiene 89 años. Ha perdido la cabeza, me lo cuenta mi madre. En la calle, un hombre medio borracho me detiene: “¡Tienes cara de asesino!”, me dice. Irina mágica, en otra vida estaría enamorado de ella. Mi ojo derecho definitivamente a salvo esta tarde. Buena noticia ¿no? Hasta la próxima vez.

Sábado 16: Larga reflexión ayer por la tarde, durante un largo paseo (demasiado largo) por París, sobre mis prácticas sexuales de estos últimos años: el cuero, el sadomasoquismo. ¿Tratar de decirlo, de escribirlo?

Domingo 17: Tengo miedo de los otros, de encontrar otra gente. Tengo que luchar absolutamente contra eso. Evitar la fuga, la tentación -tanto en sentido propio como figurado, por supuesto- de cerrar los postigos y vivir clandestinamente.

Jueves 21: Trabajo sobre Labiche, el texto, los decorados. Pero me cuesta mucho proyectarme hacia el porvenir.

Viernes 22: Lyón. He tenido mucha fiebre, algo terrible. Anoche llegó a 39,7 grados. Pasé toda la tarde tumbado en la cama y después me he arrastrado hasta el teatro. Durante la fiebre, “muriéndome”, delirando un poco, abandonaba yo el teatro.

Jueves 28: Lectura de Cocteau, por la noche, antes de dormirme. ¡Qué tipo! Habla de la vida durante la Ocupación como si hubiera sido una época delicada o un almuerzo abundante y refinado con Ernest Jünger y Louise de Vilmorin que fue interrumpido por una alerta aérea. Y “pese a todo”, tiene la inquietud de no ser reconocido “como un gran escritor”.

Viernes 29: Primeras elecciones libres en Sudáfrica. Explosiones organizadas por la extrema derecha blanca. Pero se ven a negros viejos que hacen cola durante horas para, con lágrimas en los ojos, depositar el primer voto de su vida. Mandela muerto de risa. Muy bello, no es ser simple, es bello.

 

Mayo.

Martes 3: Otra vez problemas graves, violentos, de salud: diarreas crónicas. Esta noche me he tenido que levantar tres veces. Creo que pago también las consecuencias de mi noche del sábado. Ir a un concierto de rap a los 37 años es buscarse problemas. Bueno, aparte de eso el problema es la pérdida radical de peso. Caída libre: estoy en 68 kilos.

Domingo 8: Estoy muy triste y me siento mal. De nuevo horribles diarreas y ahora, casi todas las mañanas, problemas musculares (en las piernas). Lo que ya no logro controlar es mi relación con los otros, ese sentimiento terrible de ya no existir. Largo momento de lágrimas en el que el suicidio parece ser la única salida.

Martes 10: No sé, me siento muy solo, frente a la enfermedad y frente al Mundo, a mi vida social o, más bien, a mi ausencia de vida social.  Sería divertido que yo, el cadáver psicópata, afirmara que en 1996 voy a montar El Cid. Lo que falta es el cinismo, el elemental cinismo que permite que el artista rechace justificarse. Debería pelearme, alquilar una casa de campo, tener un bello amor secreto.

Viernes 27: Interpreto el papel de “el señor que va a morir” en la “Gran Familia del Teatro Francés”. Mucha música, mucha. Desde hace meses ahora, con todo el tiempo que debo pasar en casa, leo y escucho música. Bach, sobre todo. Pero también Bartok y siempre Sibelius, recientemente Fauré (para la preparación de Manual de usos y costumbres y de Labiche). Berlioz, ¡sí! y Wagner, ¡otro sí! Pero para mí, para mi soledad, Bach sobre todo. Para el apaciguamiento.  

 

Junio.

Viernes 10: Fui al cine ya que había trabajado muy bien esta mañana y necesitaba, creo, cambiar de ideas. Vi la magnífica película de Nanni Moretti Diario íntimo, que aborda ¿no es cierto? algunas de mis preocupaciones: un diario, pasearse un poco, escribir una historia y tener una enfermedad incurable. Muy bello, muy gracioso y generoso. Y magníficamente optimista. En un artículo de Cahiers du cinéma esta frase soberbia de Thomas Mann: “preferiría volver a participar en la vida que escribir cien historias”.

 

Julio.

Viernes 1: Mucho dinero. Vivo muy bien pese a lo que me cuesta este alquiler. Vivo como un viejo, no hago ningún viaje. El año pasado Londres y Roma se comieron algo de mis ahorros. Como en casa, paseo a pie y regreso a casa en taxi.

Domingo 10: Salir una noche, ir al mundo de antes, ya que no tengo muy mal aspecto en estos días. Y, poco a poco, durante la noche, la renuncia. Estoy cansado y le he perdido el gusto al deseo. Estoy en mi soledad. No es dolorosa sino que me adormece poco a poco, como la muerte.

Viernes 22: El horror absoluto es Ruanda. Ha habido masacres increíbles, casi un millón de personas asesinadas. Leo el Diario de Gide antes de dormirme.

Miércoles 27: en 1977 yo tenía 20 años, es el comienzo de este diario. En 1997 se supone que tendré 40 años. Este texto quedará inconcluso, como se puede imaginar, pero habla precisamente de eso. En 1986 -admitamos lo que siempre he pensado- llegó la Bestia a mi pequeña vida. En 1988 el test me declaró seropositivo. 1995 es el próximo año.

Domingo 31: No quería nada y no querer nada era un buen sentimiento.

 

Agosto.

Viernes 5: Sudores por la noche. Mi cama mojada hasta el colchón. Ahora estoy mejor. Ya no tengo fiebre. Mejor. Impresionante: me peso cada día: en dos días he perdido dos kilos.

Viernes 19: En el Diario de Gide: “22 de junio de 1907: “Sólo soy un chiquillo que se divierte pero mi doble es un pastor protestante que lo molesta”.

Sábado 27: Me falta un último amor. No fallar mi aterrizaje. Seguir tranquilo. Han arrestado (en Sudán) y nos han entregado al terrorista Carlos, quien no se llama Carlos sino que tiene un nombre venezolano muy largo y muy difícil para los periodistas. De allí que quien desde hace veinte años era Carlos es desde hace quince días El Chacal. Simplificaciones de lo peor.

 

 

Septiembre.

Sábado 3: En este momento el horror viene del presentimiento de no tener ningún objetivo, que hacer esto o lo otro no lleva a ningún sitio.

Sábado 10: Mi abuela ha perdido la razón definitivamente. Ha habido que hospitalizarla. Parece haber vuelto al periodo de la última guerra y todas las personas que ve -mi madre, mi hermana- son para ella gente de esa época (su propia madre o sus sobrinas).

Viernes 16: Tendría que hablar de la reconciliación conmigo mismo para la escritura, aunque ésta sea sólo para mí mismo, para el cajón, para el cuaderno.

Sábado 17: Trato de no ahogarme. Leer también, mucho. Escuchar música y leer libros. El sentimiento de exclusión, el abandono, sí, esta tarde en las calles de París, mucha gente, lejos de Berlín, completamente solo.

Martes 20: Nuevo cuaderno. El anterior se lo devoró el verano. Sólo estaba él. Cada vez tengo menos cosas que contar pero más y más tiempo. Es tal vez el principio mismo del Diario: reemplazar la vida que falta. En París hace un frío horrible -acabo de encender la calefacción-, está lloviendo, estoy vestido como Léautaud (u Oblomov). Parezco un viejo o un desterrado. Hablo mucho solo y me hablo sólo contándome historias, es decir mi estado de deterioro.

Lunes 26: Semana llena, voluntariamente llena. Lo menos que se puede decir es que temía esta especie de abandono: los actores en Berlín y yo por la noche mirando la hora del inicio de la representación.

 

Octubre.

Martes 4: La corrupción de los políticos se parece poco a poco a una película italiana sobre la mafia en los años setenta. A ese ritmo incluso el Partido Socialista tiene posibilidades en las elecciones presidenciales. Queda dicho. Tratar de protegerme; Ir solo al teatro una o dos veces por semana o no salir de casa. Estar completamente solo y admitirlo porque es lo que nos toca.

Miércoles 12: Muy depresivo. Faltaría poco para que las lágrimas que vienen a mí en mi cama o en la soledad de mi pequeña home aparecieran en público. Aterrorizado por la idea de ya no soportar y tener que soltar, renunciar.

Martes 25: Otoño. Cumpleaños de mi padre, 64 años. Eso implica tres minutos al teléfono -muy agradables- sobre el tiempo que hace. Nada más. Mi hermana trata por segunda vez de tener un bebé. Es difícil, creo. Le di a François una sinopsis de País lejano y pareció totalmente encantado. Murió Burt Lancaster. 80 años. Qué lástima. Me hubiera casado con él.

Lunes 31: Un día raro. Ayer la última representación del Enfermo en el TEP. Triunfo absoluto desde hace unos quince días, gente en los peldaños, aplausos. Ayer, pues, la última. Yo me había levantado con 40 de fiebre, súbitamente, y si no hubiera sido la última no habría ido al teatro. Bueno. Pasé toda la representación en el camerino dando pena. La fiebre bajó pero estoy cansado. Todo el mundo se preocupa por mí y yo me siento culpable.

 

Noviembre.

Sábado 26: Belfort. Tuvo lugar el estreno de Reglas de buenas maneras. Un verdadero triunfo con el entusiasmo del público desde la primera frase y una escucha formidable. Un artículo enorme y ditirámbico de La Bardonnie en Libération. Me compara particularmente con Thomas Bernhard y Koltès (Zucco). Da gusto pero, soy el primero que lo lamenta, no es verdad.  Gané el premio europeo de la creación video con Retrato en el Festival de Gentilly.

 

Diciembre.

Lunes 5: Guy Debord -que no he leído- se suicidó. Roger Stéphane -de quien me gustó mucho Tout est bien- se suicidó.  Hemos dejado morir a los bosnios igual como abandonamos Varsovia, Dantzig y Ruanda. Podemos tener vergüenza.

Viernes 9: Se podría morir tanto por el sufrimiento y la enfermedad como por el sentimiento terrible de su propia inutilidad. Proyectamos montar  en la primavera de 1996 -no se rían- El país lejano o Lulú. Una hay que escribirla y la otra adaptarla. Todo eso, sin embargo, me deja extrañamente perplejo.

Sábado 10: Desperté con una erección, una erección pero ningún deseo, ni fantasma. Durante años -quince años- me he despertado con una erección y ganas de follar y toda la energía del mundo para satisfacerlo (me arruiné en gastos de “red telefónica”). Eso se acabó. En el baño pienso en mi cuerpo que nunca fue bello pero que era por lo menos sano y flexible, suave creo (es lo que me decían). Tenía buenas piernas y un culo más bien bonito. Todo eso ha desaparecido (peso 68 kilos). La depresión me embarga por no tener ya nunca más placer físico, de ya no vivir eso nunca más. Tendría que matarme y ni una palabra más.

Domingo 25: Pasé Navidad solo y no estuve triste. Fue como otro día, como otro fin de semana, solo, sin nada más. Quería quedarme en casa, sin hacer casi nada. Trabajé, leí, hice muchos arreglos pequeños en “mi casa”. Comí solo, como suelo hacerlo, sin nada especial, frente a las imbecilidades de la televisión, y me dormí. Hoy ni siquiera he salido. Es preferible estar verdaderamente solo que solo en medio de los otros.

Sábado 31: He hecho una gran locura. El jueves por la noche fui a vagabundear a los bares (Keller y Transfert) y regresé a casa a eso de las cuatro de la mañana. No estaba ni bien ni mal. Se trataba solo de pretender estar todavía vivo. Me preocupaba la imagen que daba, no quería nada, sólo quería estar ahí. La salida del jueves, iba a olvidarlo, la he pagado durante todo el día de ayer con fiebre por la noche y aún hoy día. Nada brillante. Lo cual prueba que para mí se acabó, acabado y terminado.

 

1995

Enero.

Sábado 7: Una asquerosa guerra terrorífica, de otra época, en Chechenia. Los chechenos, “cosacos” de otros tiempos, a caballo, bailan bailes de hombres antes de ir al combate, y los tanques rusos, estalinistas, tratan de aplastar todo lo que se mueve.

Domingo 8: Me levanté triste, con el sentimiento de que de ahora en adelante nada servirá de nada y sobre todo, todavía, -y que me pone aún más triste- que el amor ya no vendrá nunca más. Me levanté triste pero desde hace ya varias horas -me desperté a eso de las seis y media y después estuve dormitando- estaba construyendo esa tristeza.

Miércoles 18: Tarde por la noche, temblando de frío, en la habitación de mi infancia, de mi adolescencia, vinieron poco a poco los sollozos. Esta historia, sí, por supuesto, pero mucho más allá, sobre la falta de respeto, el desprecio en la gente de unos hacia otros, sobre esta barbarie minúscula que podía de inmediato ser extrema si el terreno le fuera favorable, esta barbarie en cada instante, las puertas lanzadas sobre la cara, los insultos por un lugar donde aparcarse, el ruido, los empujones para llegar más rápido a la caja. Yo lloraba porque estaba aterrorizado porque no tengo fuerzas para luchar y si las tuviera espero que no participaría en todo eso.

 

Febrero.

Lunes 6: Espero tener la fuerza para destruirme rápidamente, de no prolongar nada, cuando el dolor se imponga sin esperanza alguna. De nuevo, desde el viernes, mi ojo derecho da muestras -si se puede decir así- de debilidad. 64 kilos.

Sábado 11: Muy buen trabajo. Estoy muy cansado. A menudo estoy muy decepcionado debido a mi ausencia absoluta de originalidad pero… bah. Es un buen trabajo de artesano, sí, eso es lo que yo sé hacer, es a lo que puedo pretender. Gran soledad, pero eso ya lo saben ustedes. No siempre la vivo mal. ¿Me acostumbro?

Domingo 19: He cumplido 38 años, hip hop y etcétera. Es trabajo. El Teatro Nacional de Bretaña producirá, si los animales no me devoran antes, El país lejano. La maravilla absoluta -la había visto hace quizás veinte años y no recordaba que era tan magnífica-, Pierrot el loco de Godard. Una perfección de obra de Arte (soberbia en su imperfección controlada).

  

Marzo.

Martes 7: La Rochelle. Sentimiento muy triste de mi propia inutilidad. Llamo a mis padres el domingo como lo hago más o menos cada semana. Contesta mi padre y dice, repitiéndolo varias veces, que mi madre tiene un problema. Se ha roto dos tendones del hombro y tienen que operarla. Eso ocurrió el jueves. Digo que hubieran podido prevenirme. Mi padre dice brutalmente: “¿Dónde? Nunca se sabe dónde estás…”. Idea permanente de suicidio.

 

Abril.

Miércoles 19: Elecciones presidenciales agotadoras y mediocres. Sólo Mitterrand, al borde de la Muerte, parece todavía divertirse. El parece shakesperiano pero el resto del reparto… Esta mañana una oleada de amor increíble y ridículo por Irina Dalle. Mi imaginación agitada. Me hubiera casado con ella y seríamos muy felices.

 

Mayo.

Domingo 7: Aparentemente Lulú se estrenará en el Ateneo en enero. Se trata de una muy buena noticia.

Sábado 13: Jacques Chirac elegido presidente de la República. El retorno de los pícaros y los amigotes. Como bien lo decía de Gaulle: “los franceses son terneros”.       

Viernes 26: Durante una cena en Orleáns me siento mal y bastante disminuido. Voy al baño a vomitar y vuelvo después tranquilamente a mi lugar. Una noche en Dijon me despierta la diarrea. Es demasiado tarde y habrá que cambiar toda la ropa de cama. Conservar una apariencia de dignidad, incluso de ironía, cuando el cuerpo nos abandona.

 

Junio.

Lunes 5: Mi hermana ha tenido un bebé, Xavier. Aparentemente el parto fue difícil y el bebé llegó con dificultades. Llamo a mi hermana, tiene una vocecita y una emoción invasora le atrapa de repente. Intentos sobre El país lejano.

Miércoles 28: Muy desmoralizado. Trabajo en pasar en limpio mi Diario (1986) ya que soy incapaz de hacer otra cosa, El país lejano.  He vuelto a ver Ocho y medio para encontrar la puerta de entrada al País lejano. No la encontré.

 

Julio.

Sábado 1: Muerte de Cioran. Muerte de Lana Turner. ¿Alguna relación?

Jueves 6: Gran soledad estos últimos días todavía en París. Demasiado cansado para salir, sin saber bien qué hacer de mí. Malas noches (Sin amor y todo eso…) Incapaz aún de abordar seriamente El país lejano. Es verdad, hago trampa. Me he puesto a trabajar -pasar en limpio- mi Diario y de hecho no hago nada más.

Lunes 10: Un calor terrible en París. Se aconseja con fuerza a las personas mayores, a los bebés y a las personas enfermas que no se expongan demasiado… al calor pero también a la contaminación.  Como yo formo parte de las tres categorías… Pina Bausch en el Patio de Honor. Café Müller y La consagración de la primavera. Espectáculo inmenso. (Sobre todo La consagración). Inmenso, sí, toda la belleza de los hombres y las mujeres, su belleza primitiva. Quedé absolutamente transtornado. Silencioso y transtornado. Decirse que ver cosas así, obras de artes tan esenciales, justifica muchas tristezas.

Sábado 15: La guerra en la ex Yugoslavia. Los serbios realizan la “purificación étnica” en gran escala, separación de las mujeres, de los hombres y los niños, y los campos de refugiados abandonados a su suerte. Las “democracias occidentales” miran eso como si nada. Los pobres “cascos azules” de humillaciones en humillaciones ayudan a las víctimas a subir a los buses.

Martes 18: La simple visión en el espejo de mi culo enflaquecido me da esta tarde ganas de llorar. Nunca fui guapo, pero tenía atractivos.

Lunes 24: La guerra en Yugoslavia. Abominables, monstruosas, ejecuciones de cientos de hombres al borde de las fosas comunes. Violaciones sistemáticas, y nosotros allí -Chirac un poco blando, hay que decirlo- como en Munich.

 

Agosto.

Lunes 7: Salí el viernes. Sin demasiado deseo; Sólo salir por salir -hacía un calor terrible- y existir un poco. Se llama Christophe, tiene 26 años. ¿Puedo acaso decirlo? Yo estaba aterrorizado por ese hombre, su plenitud, su bondad y sabía -aunque yo sólo soñaba con eso- que él no podía quedarse, que no había que imaginar nada de inmediato. Trabajé mucho, en Aviñón y después ya de regreso y durante todo el fin de semana, como un loco. He trabajado mucho en El país lejano. No es nada. Es enorme y no es nada. Una papilla inmunda de la que no puedo salir. Pensé en morir. Rápido. Muy rápido. Por fin.

Miércoles 9: Estoy oprimido como nunca, devorado por estar con ese hombre sabiendo perfectamente que eso no existirá, no puede existir. Tratar de ahogarse, de dormir sin soñar con él y con una vida que no tendrá lugar, que nunca más puede tener lugar. Trabajo inmenso, agotarme con El país lejano. Agotarme, idiotizarme, eso exactamente.

Martes 15: Salgo dentro de un rato hacia Berlín por una semana. ¿Qué podía hacer yo? Quedé aplastado atento al teléfono, escribiendo y trabajando sin creer en ello, paseándome sin creerlo. Tenía que hacer algo. No podía seguir así. Con este desconocido he sufrido el duelo y el abandono como no creía que me podría ocurrir todavía. Inventé, no lo quería, pero inventaba. Y era esa vida inventada la que yo vivía. Tengo que hacerlo de otra forma. Moverme en la realidad. La guerra terrorífica, omnipresente con su cortejo espantoso de barbaries. Y yo llorando el duelo de un amor que no existió siquiera durante un día. ¿Y por qué no?

 

Septiembre.

Lunes 4: Esta mañana empezó la nueva temporada. Pesada reunión técnica sobre Lulú en el Ateneo esta tarde, y toda la semana será pesada. (Me voy el jueves y el sábado estaré en Belfort). Ensayamos de nuevo el Labiche la próxima semana, y después Lulú. Es el final del verano. La guerra: la OTAN ha lanzado “por fin” algunos obúes sobre los serbios. No se sabe si eso los calmará pero me sorprende estar contento de ver caer obúes.

Martes 19: El domingo fui a casa de mis padres. Vi al hijo de mi hermana. Hubiera estado todo bien pero terminé gritándole a mi padre sobre los árabes que ponen bombas y el miedo. El lunes en el hospital mis resultados no eran muy buenos. Tendría que descansar. El domingo trabajé durante todo el día. Terminé El país lejano. Ya veremos.

Domingo 24: Buenos ensayos, pesados, densos, de Lulú. Es difícil pero apasionante.

Miércoles 27: Y la enfermedad es también esto, no hay que imaginar que es sólo un estado melancólico. La enfermedad es también ahora, desde hace ya varios días, despertarse habiéndose cagado encima, teniendo el calzón lleno de mierda, sin haberse siquiera despertado.  Ese sentimiento de total suciedad y de degeneración del cuerpo,  al levantarse, al lavarse, al lavar la ropa.  La impresión terrible del abandono de su propio cuerpo. 

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La Bitácora de El Hablador es una web de actualidad cultural y literaria que, desde el 2007, trabaja en base a una propuesta que busca la constante reflexión, discusión y debate entre los autores de los artículos y los lectores de los mismos. Este blog ha sido administrado, siempre desde una propuesta personal, por Francisco Ángeles y Juan Francisco Ugarte. Desde el 2011 hasta la actualidad, el administrador de la página es Lenin Pantoja Torres.
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12 Responses to El búho insomne

  1. mi amante niña says:

    Señor Rosas ¿es cierto lo que dice el profesor Gonzalez Vigil, que en el Perú solo usted y Ribeyro han practicado el género del diario?

  2. Juan Pablo says:

    Saludos desde Colombia querido poeta, por aquí también nos gustaría (como en Perú y otros paises) conocer su punto de vista sobre el Infrarrealismo. Sé que usted está en contra de los mitos y que dirá la verdad. Finalmente, felicitaciones por este excelente artículo.

  3. gaucho malo says:

    imprescindible texto! Como siempre.
    Y que final. Sencillamente brutal.

  4. Julio Ramón Ribeyro says:

    Lo recomiendo.

  5. J. Rosas Ribeyro says:

    Respuestas:
    A Amante Niña: no sabía que RGV había comentado algo sobre el tema. Al parecer es verdad: sólo Julio Ramón Ribeyro y yo practicamos el género diario, aunque quizás haya otros que lo hacen en secreto.
    A Juan Pablo: algún día hablaré sobre el Infrarrealismo y también sobre Hora Zero, aunque ya dije bastantes cosas en uno y otro sitio.
    A Gaucho Malo y “Julio Ramón Ribeyro”: gracias por esas palabras. Un diario es a menudo una apasionante aventura humana y literaria.

  6. Duro pero sensible says:

    Señor Rosas Ribeyro estamos esperando su novela en donde va a sacar al fresco a toda la gentita de los setentas que payasearon creyendo que eran escritores y revolucionarios. ¿Verdad que en noviembre viene a Lima a presentarla con guardaespaldas incluidos?

  7. Paulina Rubio says:

    Yo también lo recomiendo.

  8. J. Rosas Ribeyro says:

    Respuestas:
    A Duro pero sensible: Llego a Lima alrededor del 20 de octubre. Voy a presentar mi novela “País sin nombre” en donde no saco al fresco a nadie. Lo que sí hay en ella es una visión desencantada de un periodo en Latinoamérica que se puede situar entre 1965 y 1975.
    A Paulina Rubio: gracias por recomendar el texto. Como habrás visto es, sobre todo, una traducción de fragmentos del Diario de Jean-Luc Lagarce. El mérito es suyo y no mío.

  9. Berenice says:

    por fin leeré algo tuyo lo espero con ansias,como hago para saber donde encontrar tu libro.

  10. Berenice says:

    ojalá estuviera esos dias en Lima,ya quiero leer tu libro.El género diario me llama mucho la atención.

  11. J. Rosas Ribeyro says:

    Respuesta a Berenice: ¿dónde es que estás tú? Yo vivo en París pero llego a Lima el 20 de octubre y presento mi novela “País sin nombre” el 25 de octubre en la feria del libro Ricarlo Palma de Miraflores. Atención: no se trata de mi diario. Tengo preparados tres volúmenes de éste pero todavía no tienen editor.

  12. Berenice says:

    y hasta cuando estarás en Lima, hay otra actividad despúes de la presentación de tu libro?

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