Los anteojos de azufre

El boom latinoamericano: ¿novela o cuento?

 

Por Mario Granda

 

 

El reciente Nobel otorgado a Mario Vargas Llosa replanteará (sobre todo en los próximos años) los debates sobre las principales obras del escritor peruano, y, en un plano más general, la herencia que el boom latinoamericano ha dejado en sus lectores desde su fundación en los ya lejanos años sesenta del siglo XX. Es ocasión, pues, para hacernos algunas preguntas sobre este fenómeno literario que (mítico, inventado o real) ha marcado a tantas generaciones y es piedra angular en el estudio de la historia literaria en muchos países.

La discusión que se presenta aquí es muy simple: ¿por qué aún géneros como el cuento (u otras variedades narrativas) siguen dejándose de lado cuando se estudia a estos autores? ¿Hasta qué punto es la novela el género cardinal de los escritores del boom? Finalmente, ¿cuáles son las novelas del boom que sobrevivirán con el tiempo? Tal vez estas cuestiones ya se han planteado antes. No obstante, siempre es interesante preguntarse por las preguntas reincidentes.

Por ejemplo, se podrá decir que eso de leer novelas y no cuentos es algo que depende del lector, y está en sus manos decidir si se dedica a leer un género y no el otro. Total, los escritores del boom escribieron ambos géneros, y todo se resolvería por una cuestión de decisión. Sin embargo, y esto se puede comprobar con facilidad, librerías y bibliotecas tienen en su haber más novelas y muy pocos libros de cuentos. Cuentos como “Chac Mool”, por ejemplo, están casi perdidos en la memoria de los lectores, mientras que novelas de gran complejidad como La muerte de Artemio Cruz son mucho más accesibles. Sí, se podrá decir que todo está Internet (sí, y allí se encuentra Chac), pero para poder saber lo que se puede encontrar en Internet los lectores tienen que ser instruidos sobre lo que se puede buscar, y es poco lo que se sabe sobre los cuentos del boom. ¿Algún libro en la biblioteca? Tal vez viejas ediciones antológicas de los años setenta u ochenta, y este es el gran problema. Los cuentos de Fuentes y Márquez, los escritores de relatos más prolíficos después de Cortázar, casi no se encuentran en los ambientes universitarios ni en las librerías.

 

1970. De izquierda a derecha: Juan García Hortelano, Carlos Barral, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Isabel Mirete, Salvador Clotas y J. M. Castellet.

 

Es cierto que la preponderancia de la novela se debe a la misma teoría que los escritores del boom forjaron (y si no todos, la gran mayoría). Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, los escritores abanderados del género, tienen harta literatura sobre el tema, y en su discurso de recepción por el Premio Nobel en 1967, Miguel Ángel Asturias decía que la novela por fin había podido sintetizar lo que los pueblos americanos tenían de su pasado y presente. Sin embargo, y esta es una opinión personal, las mejores novelas de Vargas Llosa no son tanto las primeras “clásicas novelas” (La ciudad y los perros, La casa verde) sino las de su madurez (Conversación en La Catedral, La guerra del fin del mundo). ¿No será que las mejores novelas del boom latinoamericano son las que se escribieron en las décadas siguientes a su generación (70’s, 80’s) y no tanto las de los mismos 60’s?  

Creo que echarle una mirada al boom desde el cuento ayudaría a refrescar la imagen de una generación que, por ya tener sus buenos años, puede caer en el anquilosamiento. Y, por otro lado, ayudaría a entender y conocer mejor las vetas literarias abiertas por Julio Ramón Ribeyro, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y tantos otros que, contrario al pregón de aquellos años, dejaron gran parte de su mejor literatura en el género breve.

 

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5 Responses to Los anteojos de azufre

  1. Finalista en Winning Eleven says:

    ¿Usted cree que le den el nobel a Carlos Fuentes?

  2. rock in rio 2012 says:

    comercialmente hablando la novela vende y el cuento no. eso se ve desde españa hasta mercados editoriales lamentables como el peruano. habría que ver si hay alguna iniciativa que busque revalorar el relato como sucede excepcionalmente por ejemplo en brasil

  3. facebookera says:

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  4. Mister , says:

    Grandes cuentistas hubieron en el Boom, Cortázar que figura en cualquier antología del cuento universal, García Márquez, Fuentes y Donoso, fueron cuentistas interesantes. Pero el cuento es clandestino y mejor que se quede así. Al cuento y la poesía no las corrompe el mercado como si sucede con muchos novelistas.

  5. Alejo says:

    Buena! Para mí sigue siendo curioso cómo en un tiempo en que la gente vive a las carreras y – al menos en la teoría – sin tiempo para nada, la gente opte por la novela en lugar del cuento. O es que es todo ilusión y la realidad es que ya nadie lee (casi) nada…

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