Los anteojos de azufre

 

Martín Rodríguez-Gaona:

la rebelión de lo mínimo y lo mayúsculo

 

Por Mario Granda

 

 

A veces, cuando los jóvenes poetas querían acercársele, Martín Adán levantaba la mano con la palma abierta hacia ellos para detenerlos y, sin mirarlos, seguía concentrado en su mesa, garabateando algunas palabras en una libreta de notas.

‘¿Qué le pasa al poeta? ¿Por qué no quiere atendernos?’, preguntaban, sorprendidos, los seguidores del legendario maestro.

‘Está con ella’, les respondían los parroquianos de El Cordano, que ya conocían al vate.

‘¿Quién ella?’

‘¡La poesía!’

Martín Rodríguez-Gaona recuerda esta anécdota a los estudiantes de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, a la que ha sido invitado para una lectura de su poesía y una conversación. Los primeros poemas leídos son los de Efectos Personales y Pista de Baile, para los que hace antes una corta introducción.

“A fines de los años ochenta y comienzos de los noventa, las bombas y las amenazas de bombas eran casi de todos los días. Había mucho miedo y poco trabajo. La poesía fue para mí una manera de rebelarme, de asumir que no había perdido la juventud, pues en el Perú y en el mundo las cosas estaban muy convulsionadas. Aquí los campesinos sufrían el terrorismo y en Irak el ejército de EE.UU. destruía ciudades y ejércitos enteros. Ante todo esto, fue necesario para mí querer rescatar lo que era mío: la calle, la ciudad, lo que me pertenecía. ¿Por qué los jóvenes no podíamos ser solo eso, jóvenes? El poeta tiene que rebelarse en lo mínimo y en lo mayúsculo para ser libre”. 

Rodríguez-Gaona ya no es el pelucón ochentero de la foto que aparece en la contratapa de Efectos Personales, como muchos lo recuerdan todavía en el Perú. El tiempo, es obvio, tiene que pasar.

En voz baja, en voz casi inaudible pero segura, habla de Charles Baudelaire, del colombiano Raúl Gómez Jattin, de 24 hour party y Roberto Bolaño. “La poesía no es lejana del conocimiento, de la biblioteca, del estudio de la sociedad”, apunta el invitado. “El poeta descubre sensibilidades que poco a poco comienzan a ser parte de la realidad; esa sensibilidad abierta por libros como Las flores del mal termina difundida tiempo después por medio de otras formas como la literatura de terror, los cuentos de Edgar Allan Poe o hasta la música de Marilyn Manson”.

Pero no todo es poesía. “Lo que más se promociona del Perú en el extranjero es la comida –que no es de las mejores— y a las vedettes. Todo es consumo y poca cultura. Los periódicos son instrumentos publicitarios y toda novedad tecnológica –con internet a la cabeza— es en realidad una nueva modalidad de comercio. Si antes el instrumento de dominación era la religión, ahora es la economía”.

“Un país como el Perú está en desventaja ante el primer mundo. Aquí se cree que si todo el Perú fuera como Lima o como Miraflores, seríamos del primer mundo. Pero en realidad estamos a años luz. Y si se quiere hablar de cultura, igual la diferencia es grande. Shakespeare, Victor Hugo, Cervantes, todos estos escritores son mundialmente conocidos. ¿Y el Inca Garcilaso, Guamán Poma, Vallejo? Nadie los conoce en París, solo unos pocos. Somos pequeños en relación a la capacidad de diálogo que nuestra cultura tiene con las otras, y este es el problema”.

 

Detalle de la carátula de Codex de los poderes y los encantos (Ed. Olifante, Zaragoza, 2011)

 

Los dos últimos libros de Rodríguez-Gaona son Parque infantil (Pre-Textos, 2005) y Codex de los poderes y los encantos (Olifante, 2011), ambos publicados en España. El primero es un recuento a la relación con su fallecido padre, y el segundo (cuya versión en PDF se puede encontrar en Letras5) es un canto épico que, sobre la base de los Comentarios Reales y Nueva corónica y buen gobierno, busca establecer este diálogo aún ausente entre Europa y los “marginales de occidente”, y reflexionar sobre su propia elección de vivir en España. “Son pocos los escritores los que han deseado integrarse al país al que han emigrado. Los cuentos de Ribeyro siempre trataron de la Lima de los cuarenta o cincuenta y los poetas del siglo XX que pasaron por Europa siempre se quedaron mirando el Perú de lejos. En Codex… hay un deseo de entablar un intercambio entre historia americana y europea que, de algún modo, yo también he vivido al escoger vivir fuera de mi país”.

“A mí me dijeron que viajara a España porque allí iba a ser feliz. Pero fue justo este el momento en el que el mundo vivía una vorágine consumista, una soberbia de nuevos ricos, y a comienzos del siglo XXI todo explotó. La crisis que hoy ha golpeado a España la obliga a redefinir su posición en Europa”.

Martín continúa, lee el Canto I de su libro, La dueña y los altos oficios, y luego vienen las preguntas. Sus respuestas evocan de nuevo a Baudelaire: “El poeta busca las correspondencias, un orden ficticio que pueda explicar el caótico universo. Este sistema de relaciones, de espejos, permite al poeta entender el mundo”. Sus respuestas también tratan sobre los momentos para la reflexión y los momentos para la escritura: “Hoy trato de darme el tiempo necesario para entender las cosas. Así también es el arte: busca conciliar lo efímero con lo trascendente. Hoy no creemos en la eternidad, pero tenemos el ansia de eternidad”.

“¿Crees tú que los temas de tu poesía se deben tratar con seriedad o con humor?”,  le preguntan. “¿Depende tu poesía de la opinión que tengas de los temas que tratas?”,

“Yo creo que ya no me detengo mucho a pensar si tengo una opinión buena o mala, en si algo me parece bien o mal o si me gusta o no. De lo que tengo ganas es de interpretar… Esto me entusiasma. Gustar o no gustar algo depende de la edad que se tenga o de las relaciones particulares que se tienen con un objeto, un libro o una persona. Lo que más me entusiasma es saber que algo despierta mi curiosidad”.

“¿Y cómo escribes? ¿Cuándo sabes que un poema tuyo está listo?”

“Sé que hay poemas míos que están bien escritos y eso me alegra. Pero el poeta nunca podrá saber si mañana podrá alcanzar la poesía. Es cierto que las lecturas y las traducciones –sobre todo las traducciones— que he hecho me han permitido aprender nuevas cosas, estilos, ir hasta la profundidad de las palabras utilizadas por los poetas en su obra. ¿Se escribe siempre? Puedo escribir un ensayo sin problemas, pues se trata, ante todo, de una labor intelectual y lógica. Pero creo que para escribir poesía uno tiene que tener su espacio, su lugar. Poesía se escribe cuando uno está cargado, y cuando aparece el detonante, ya eres otro. Pero el poeta siempre se pregunta lo mismo: ¿lograré ser digno de la poesía? Y allí está lo más emocionante de esta elección”.

Tímido e intenso, mínimo y máximo, Rodríguez-Gaona termina sus palabras y se gana el aplauso. Al día siguiente parte a España. No tuvo oportunidad de presentar Codex… en Lima, pero ya regresará. ¿Cuándo? No se sabe. Pero seguramente con otro libro de diálogos, ideas y más poesía. 

 

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La Bitácora de El Hablador es una web de actualidad cultural y literaria que, desde el 2007, trabaja en base a una propuesta que busca la constante reflexión, discusión y debate entre los autores de los artículos y los lectores de los mismos. Este blog ha sido administrado, siempre desde una propuesta personal, por Francisco Ángeles y Juan Francisco Ugarte. Desde el 2011 hasta la actualidad, el administrador de la página es Lenin Pantoja Torres.
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