Desde los Buenos Aires

 

Música, músicos y lágrima

 

 

Por Carlos Germán Amézaga

 

Pasando por la Avenida de Mayo, descubro que extrañamente no hay cola para entrar al Tortoni, como son cerca de las 7 de la tarde aprovecho para entrar a tomar algo. La vieja confitería huele a café con leche, medias lunas y milonga. Está adornada por incontables fotos y recortes de aquellos personajes que pasaron por allí en sus años de gloria. Desde sus respectivas esquinas, Borges y Gardel parecen celebrar la cantidad de parroquianos que los visitan. Al fondo a la izquierda, el pequeño teatro espera a los turistas de la noche, ávidos de espectáculo de orquesta típica y tango.

Tomo asiento y hojeo el diario vespertino. Me encuentro con la noticia de la muerte del flaco Luis Spinetta, el poeta del rock argentino, esa especie de Bob Dylan criollo que lideró una gran generación de músicos como Charly García, Fito Paez, Pedro Aznar, León Gieco, Nito Mestre. Se me acerca el mozo. No sé qué pedir. Al final, pido una lágrima y un vaso de agua.[i]

 

 

Me acuerdo entonces que cuando iba a venir a vivir a esta ciudad, hace un poco más de tres años, me estuve preparando para ver y escuchar a esos músicos argentinos que se hicieron universales gracias a su talento, aquellos que había venido disfrutando desde siempre, desde muchacho, incluso antes.

Por ejemplo, en 1971, en un viaje a Arequipa, fui a ver una película llamada La Vida Continúa, cuyo artista principal era un joven cantante llamado Sandro. Alto, atlético, de tipo gitano, con voz profunda y seductora, cantaba, recuerdo, “Rosa, Rosa, tan maravillosa, como blanca diosa, como flor hermosa…”. Roberto Sánchez, más conocido como Sandro, murió el 4 de enero de 2010, luego de una operación de trasplante de corazón y pulmones. Su entierro, seguido por miles de personas, en especial mujeres, fue televisado en directo a toda la Argentina.

El mozo me deja la lágrima. Tomo el primer sorbo, me sabe un poco amargo.

Mi adolescencia en los 70s estuvo marcada por la “canción de protesta”. La reina de todas las cantantes de ese estilo fue, sin duda, Mercedes Sosa, conocida aquí como “la Negra”. No se pueden olvidar su Canción con Todos o Gracias a la Vida. Su influencia sobre músicos de todas las tendencias fue muy notable. No la pude volver a ver, no me alcanzó el tiempo. El 4 de octubre de 2010 falleció en Buenos Aires, se le veló en el Congreso de la Nación y se decretó día de duelo nacional.

Otro sorbo y aún queda algo de mi lágrima.

Una tarde, me invitaron a una ceremonia de homenaje al cantautor Facundo Cabral. Ya se le veía un poco mayor, pero aun tomaba la guitarra y (en)cantaba. Nos contó anécdotas de su infancia y juventud, de cómo llegó a Buenos Aires y conoció a Perón y a Evita. Tenía la palabra fácil, el verbo fluido y el humor a flor de piel. Sus canciones reflejaban filosofía de vida y nostalgia. El 9 de julio de 2011 fue absurdamente asesinado a balazos, por error de unos sicarios, en Guatemala.

 

 

Mi taza ya está casi vacía.

Al poco tiempo de llegar a esta ciudad una canción de tonada pegajosa empezó a sonar con fuerza en las radios: “Dèjá Vu”. La voz del intérprete se me hacía muy conocida. Era nada menos que Gustavo Cerati, el líder histórico de una de las mayores, sino la más importante, banda de rock argentino, Soda Stereo. Ganador de múltiples discos de oro y de platino, así como de varios Grammys Latinos, como solista o en grupo, Cerati sufrió un accidente cerebro vascular, el 15 de mayo de 2010 durante un concierto en Caracas. Desde entonces se encuentra en estado de coma, perdido ya para la música.

Menos mal quedan todavía muchos músicos de los buenos en Argentina, pero pocos como aquellos que nos han ido dejando en tan poco tiempo.

Termino de hojear  el diario y doy el último sorbo a una lágrima que se me hace más espesa al final.

 


[i] Entre los diferentes tipos de café en Buenos Aires, una Lágrima se sirve en una taza pequeña, con leche y unas cuantas gotas de café.

 

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3 Responses to Desde los Buenos Aires

  1. tipo rentable says:

    qué gran escritor!

  2. Diego says:

    Muy bueno, Carlitos, te puliste! La lágrima debía de ser más grande porque está muy bueno el texto, pero mejor no, porque necesitarías de más muertos, hay que dejarlos vivitos para que nos sigan cantando. Un abrazo.

  3. pasito pa'lante pasito pa'trás says:

    ¿el señor de la segunda foto es facundo cabral o JRR?

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