Doble Click (5)

 

Literatura, mercado y autonomía:

Sobre Calderón Fajardo y

los “subsistemas” de la literatura peruana

 

 

Francisco Ángeles

 

 

1

Quienes lo conocemos de cerca, sabemos que Carlos Calderón Fajardo siempre ha estado atento al funcionamiento del sistema literario: cómo se publicita y circula un libro, a través de qué mecanismos se produce la entrada a la “oficialidad”, qué condiciones textuales y extratextuales permiten la canonización de un autor o una obra, etc. Es desde esa posición, como parte involucrada en el fenómeno, que en una entrevista que le hizo Gabriel Ruiz-Ortega hace algunos meses, Calderón Fajardo construye una especie de tipología de la literatura peruana contemporánea que quiero comentar en este post.

CCF ubica tres “subsistemas” como componentes de nuestra narrativa. El primero, al que llama “nacional”, tendría como objetivo “expresar la realidad social peruana”, y estaría compuesto por escritores sobre todo realistas, cuyo interés central son “los valores nacionales, culturales, peruanos”. Agrega que estos escritores son los favoritos del medio académico y que tienen el respaldado de críticos que “comparten los mismos valores”. El segundo subsistema, al que llama “comercial”, incluye otros narradores realistas que también escriben sobre el Perú, pero lo hacen con el objetivo de publicar y ser difundidos en España. No se han decantado por esta vertiente literaria porque tengan interés en representaciones “sociales” ni “testimoniales” del país, sino “porque a las editoriales españolas les interesa este tipo de tema”. El tercer y último subsistema, al que denomina “marginal” y en el que previsiblemente se ubica, se define sobre todo por oposición a los dos anteriores: rechazo tanto del escritor “comprometido” como del “comercial”. La pretensión de los narradores de este último grupo es, sigue Calderón Fajardo, alcanzar una “excelencia literaria” que pueda ser reconocida en su mismo territorio; es decir, entre otros escritores marginales.

 

 Oswaldo Reynoso, representante del subsistema nacional, según la clasificación de Calderón Fajardo

 

Cada uno de los “subsistemas” es identificado con conceptos que el mismo Calderón Fajardo utiliza: lo “patriótico”, lo “económico” y lo “estético”, respectivamente. El primer problema es la falta de definición de un término tan ambiguo como “estética”, concepto que merecería una reflexión mayor. A pesar de que CCF pasa por alto este problema, no tiene reparos en sugerir la superioridad de esta esfera con respecto a las de nación y mercado, que en su mirada serían menos profundas e incluso “extra-artísticas”. Prueba de la implícita superioridad del subsistema estético-marginal es que CCF ubica a los “jóvenes escritores” en su trinchera. Este llamado casi gonzálezpradiano a la juventud intenta reforzar la idea de que este subsistema conserva una pureza que los otros dos no tienen, lo que implicaría que es el terreno exclusivo de la “verdadera” literatura. Pero, más allá del natural deseo de reforzar las propias filas, Calderón Fajardo no se detiene en explicar que “jóvenes escritores” es una abstracción bastante arbitraria, ya que asume que todos ellos son iguales o que al menos conformarían un grupo relativamente cohesionado.

Por otro lado, CCF defiende que cada subsistema es independiente; es decir, cada uno cuenta con sus lectores, sus críticos, sus espacios de circulación y su aparato de prensa. Pero lo extraño es que esa autonomía se pierde cuando se trata de juzgar el valor de las obras, momento en el cual las reglas estéticas pasan a convertirse en la medida oficial para calificar también a los otros dos subsistemas; en consecuencia, la esfera estético-marginal termina convertida en la única con derecho a otorgar legitimidad a la “patriótica” y a la “económica”. El problema no es tanto la naturalidad no cuestionada de la conclusión (la superioridad de lo estético), sino la pérdida de la autonomía de las dos primeras esferas al llegar al momento de la valoración.

Creo que es recomendable mantener la autonomía incluso en este punto, y por tanto no deberíamos tener problemas al comprobar que las obras “comerciales” son juzgadas de acuerdo a sus índices de ventas. Pero si, por el contrario, seguimos empeñados en aplicar la regla estética como medida única de valor, lo que en el fondo estamos añorando es una totalidad encabezada por la “verdadera literatura”. Y esta totalidad y el consecuente debilitamiento de las fronteras tiene como uno de sus peligros el hipotético reclamo desde el segundo subsistema de medir a la literatura estética a acuerdo a sus parámetros neoliberales (algo que de hecho ocurre, como saben muy bien los libreros, los editores y los escritores que tienen que financiar sus propias publicaciones).

En conclusión, habría que dejar a la literatura comercial con su propia lógica, y de esa manera evitar una totalidad que a la larga resulta más dañina que productiva. Intentar aplicarle la lógica del valor estético implicaría aceptar que, por natural interacción, la obra escrita al margen de la presión del mercado pueda ser valorada también de acuerdo a cuántos libros vende y a qué número marca el cheque de adelanto. Y en la mutua contaminación que implica esta transferencia de parámetros de un subsistema a otro, por el mismo hecho de que su naturaleza consiste en resistir esa presión que le viene encima, la literatura escrita contra el mercado será la que termine más dañada. En la segunda parte de este post, voy a analizar cómo la misma tipología de Calderón Fajardo sería un síntoma de que esa contaminación ya ha sido ocasionada.

 

 Santiago Roncagliolo, representante del subsistema comercial

 

 

2

En la primera parte de este post señalaba el peligro, implícito en la caracterización que Calderón Fajardo hace de la literatura peruana contemporánea, de aplicar criterios inherentes a uno de los subsistemas a otro de los mismos. Sin embargo, existe una contradicción incluso más problemática: CCF defiende implícitamente la superioridad del subsistema estético cuando él mismo está clasificando a la literatura peruana desde fuera de lo estético, desde un espacio sobre todo atento a los aspectos económico-comerciales. Es decir, el autor de Playas construye su tipología bajo los mismos parámetros que quiere combatir: en qué mercados circulan los libros, cuánta gente los lee, qué medios lo promueven, etc. La contradicción es, en suma, la defensa de un paradigma estético a través de una perspectiva mercantil.

Para demostrar cómo su mirada es en última instancia económica, empecemos observando que el mismo autor, a pesar de que su literatura ha circulado por géneros tradicionalmente reconocidos como “anticanónicos”, como lo gótico y lo fantástico (con picos de muy alta calidad, por cierto), está siempre fuertemente atada a lo peruano. Un par de ejemplos: el gótico de El viaje que nunca termina cuenta el peruanísimo mito de Sarah Hellen, y el policial de La conquista del límite último es, por su lado, una nítida alegoría de la violencia política peruana de los ochenta. Por no hablar ya directamente del realismo social peruano de, por ejemplo, El huevo de la iguana. Y así podríamos seguir.

¿Cómo entonces tanta peruanidad termina lejos de la categoría de los escritores “patriotas”? La única respuesta posible tiene que ver con el mercado, los niveles de difusión, el éxito de ventas e incluso la acogida académica; es decir, pura medida económica, material y cultural (cuánta plata, cuántos ejemplares vendidos, cuántas tesis sobre su obra). La literatura reducida a las frías estadísticas, a los resultados y a la eficiencia. Este es el punto de partida del modelo tripartita de Calderón Fajardo, y esa es su gran contradicción: denunciar el avance del mercado desde una posición que ya ha sido contaminada por ese mismo mercado. 

 

 Mario Vargas Llosa, encarnación perfecta de los tres subsistemas

 

¿Significa eso que debemos olvidar sus tres subsistemas, decir que están equivocados o que no sirven para nada? Por supuesto que no. Pero sí sería conveniente decir que la defensa del espacio “marginal”, al que quizá habría que cambiarle de nombre por uno más afirmativo, viene inscrita en un marco equivocado. Por eso, más que proteger su medida de valor (lo estético), habría que defender la autonomía de su territorio y volverlo campo de una literatura más allá del mercado y de otras instancias corruptoras. Para eso, en vez de buscar una totalidad en la cual lo marginal se ponga a la cabeza de las otras dos prácticas de escritura, habría que cerrar el territorio con mayor firmeza y mantenerlo a salvo de cualquier avance exterior.  

La búsqueda de la totalidad del sistema literario, el derrumbe de las fronteras de cada subsistema para seguir manteniendo distintas prácticas de escritura bajo el concepto único de “literatura”, sería consecuencia de la añoranza del boom (de ahí la mención a Vargas Llosa como la encarnación perfecta de todos los subsistemas, el escritor que está más allá de todas las calificaciones). Pero el boom, ese momento idílico en que el mercado, la estética y la nación iban de la mano, el instante perdido cuyos esplendores todavía se añoran, ya ha terminado. Y una de sus consecuencias, como diría Idelber Avelar, es la derrota de la literatura y el duelo que esta ha producido. Sin embargo, como el mismo crítico sostiene, habría que aceptar la derrota y, a la manera de Holderlin, ver en esos trozos desintegrados la promesa de una futura recomposición.  

Calderón Fajardo da un buen primer paso en ese sentido: acepta que cada uno de los subsistemas puede ser relativamente independiente. Ese es el valor de su propuesta. Lo que habría que hacer a continuación es dejar que los dos primeros campos definan sus propios criterios de valoración y no imponerles los “estéticos” que rigen el campo que se intenta conservar. Esa será la única manera de preservar las reglas al interior del subsistema propio. Por tanto, más que competir contra las otras esferas, especialmente contra la gran amenaza neoliberal de la literatura “comercial”, deberíamos centrarnos en el sector “marginal”, defender su autonomía y no permitir la contaminación que amenaza desde el exterior. Y esto implica no competir con las otras esferas, no jugar en sus terrenos, dejarlas de lado. Solo de esa manera este tercer subsistema podrá sobrevivir. Y en él quedará la esperanza de una escritura que no sea un simple eco de los discursos oficiales. 

 

 

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La Bitácora de El Hablador es una web de actualidad cultural y literaria que, desde el 2007, trabaja en base a una propuesta que busca la constante reflexión, discusión y debate entre los autores de los artículos y los lectores de los mismos. Este blog ha sido administrado, siempre desde una propuesta personal, por Francisco Ángeles y Juan Francisco Ugarte. Desde el 2011 hasta la actualidad, el administrador de la página es Lenin Pantoja Torres.
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47 Responses to Doble Click (5)

  1. Yo says:

    Muy interesante.

  2. CR7 says:

    saludo el regreso de esta buena columna

  3. A says:

    Buena! Aunque creo que los subsistemas se pueden mezclar y más allá de la intención que cada quien tenga al escribir, no veo nada de malo en que lo marginal se pueda volver comercial si eso beneficia a una mayor lectoría (y de paso reconoce en algo – materialmente – el esfuerzo del autor).

  4. Hola Francisco. Me interesó tu post. Bacán. No estoy de acuerdo con Carlos Calderón Fajardo. Esas divisiones marcadas exclusivamente por el mercado, el éxito y el sistema de flujo de los libros me parece que tiende a la reducción. Bajo esos patrones, cómo explicar que un autor como Enrique Prochazka edite y sea leído en España? Las reglas del mercado las ponen las ventas y hay escritores que suelen acomodarse a esas olas de popularidad temática descuidando por completo la calidad de la obra, eso es cierto, pero existen espacios de resistencia dentro de los mismos mercados como existen autores que no han traicionado un ápice sus proyectos y tienen la suerte de poder publicar dentro y fuera del país. La pregunta es: cuál es el criterio de valor? A veces tengo la impresión de que, en el sistema que esboza Carlos, el hecho de publicar fuera descalifica automáticamente al autor y, desde mi perspectiva, eso no es un criterio sino un prejuicio. Carlos es de los pocos autores que realmente ha tenido la valentía de experimentar con géneros distintos al realismo tradicional aquí (el policial, el horror, lo fantástico, etc.) y eso, desde luego, y con justicia, le ha dado un sitial importante dentro de la escena literaria latinoamericana (no en vano se habla de él tanto en España como en Argentina y en muchos países más), sin embargo, más de una vez le he escuchado decir que nadie lo lee (lo cual, desde luego, no es cierto). Mi pregunto si esta división que él hace nace un poco de esa premisa: de la idea de que, siendo un escritor muy considerado, siente que no ha podido llegar donde debería haber llegado no por falta de talento sino por todo lo que, precisamente, tiene que ver con las reglas (injustas, torpes, innecesarias) del mercado.

  5. barth says:

    aquí hay un problema elemental, que por tal, no deja de ser importante.
    desde el hecho mismo de publicar, se está ingresando al mercado. un escritor que haya publicado, por el simple hecho de haberlo hecho, ya dejó de ser “marginal”.
    aunque claro, todo depende de qué tipo de “marginalidad”, de qué categoría se está utilizando en este post. creo que por allí se debe comenzar, señor Fajardo (y Ángeles). Yo entiendo ese concepto como un fenómeno paralelo al “sistema” (o a la modernidad, para ser más preciso). Cómo lo entiende usted, señor Fajardo?

  6. facebookera says:

    “like”

  7. hiphopero says:

    espero que mi tío CCF se pronuncie pronto al respecto
    desde el bronx
    r,

  8. Carlos Calderón Fajardo says:

    RESPUESTA A FRANCISCO ÁNGELES

    En primer lugar, gracias Francisco por comentar lo que fue la respuesta a una pregunta en una entrevista. Si bien lo que dije fue al calor de una conversación con Gabriel Ruiz Ortega, creo que esta afirmación de cómo funciona en lineas generales, el sistema de producción de narrativa en el Perú, dividido en subsistemas con valoraciones diferentes, creo que puede contribuir para entender mejor nuestra narrativa, más allá de simples “cartografias” o del fallido debate entre andinos y costeños. Antes que nada creo que la mala interpretación de lo que dije se debe a no haber entendido que lo que subyace en esta idea de los subsistemas, se situa más en el campo de la sociología de la literatura que en la valoración estético-literarias propiamente dicha. Tiene que ver con la observación de hechos en la realidad donde factores ajenos a la literatura, como la defensa de la identidad nacional (o regional), el éxito de los libros en el mercado, o el reconocimiento del escritor en el extrajero o la misma marginalidad son todos hechos sociales que influyen en la praxis de los escritores, en sus existencias socio-literarias e incluso en lo que escriben y en la forma cómo se escribe. Cada “subsistema” contiene elementos de vsloración autónomas de los otros subsistemas, formas distintas de valorar obras y escritores. Lo que nunca he dicho es que UN ESCRITOR SEA MEJOR QUE OTRO POR EL SOLO HECHO DE PERTENECER A UNO DE ESTOS SUBSISTEMAS. Eso no quiere decir que un subsistema no se cruce con otro en algun momento. Por ejemplo, un escritor “marginal” puede recibir una propuesta para publicar sus obras en el extranjero, en una empresa comercial y puede aceptar, pero no lo buscó, no trabajó para eso. En cada subsistema existe una intencionalidad conciente o no conciente de lo que se quiere, de la ubicación que uno ocupa como escritor al interior de un sistema literaria que no es perfectamente transparente, pero que todo escritor conoce los mecanismos de su funcionamiento. Un escritor del tipo de Oswaldo Reynoso, por ejemplo, no trabaja para publicar en el extranjero, y si el reconocimiento le llegó en Argentina fue SIN HABERLO BUSCADO. Lo mismo pasa con Prochaska, nunca escribió para publicar en el extranjero, lo buscaron y aceptó, y se pueden multiplicar los ejemplos. Sobre mi obra no quiero extenderme, solo diré que escribí en diferentes registros para abrir mis horizontes expresivos y porque nunca quise repetirme, y si escribí libros góticos no fue para vender más libros, mis libros no circulan en las librerias peruanas. Francisco Angeles reconoce la autonomia de lo marginal y la necesidad de defender esta autonomia, pero si bien nos pide no pelearnos con el sector comercial, no nos dice cómo defendernos de una sistema que en primer lugar nos invisibiliza, que va liquidando todas las posibilidades de desarrollo literario original pensando solamente en ganar dinero para lo que falsea, miente, inventa valores literarios donde no los hay. Cómo defendernos de fuerzas que siempre han querido utilizarnos para sus intereses ideológicos, científicos, patrióticos sin interesarse verdaderamente en la literatura en tanto literatura, sin darse el trabajo de comprenderla. Un subsistema como el marginal es obligado a defenderse. Si no hubiesen personas e instituciones que lo tergiversan todo constantemente nos quedariamos en nuestras torres de cristal escribiendo sin molestar a nadie. Pero nuestras torres de cristal han sido tomadas por asalto y nos están cortando el cuello.

  9. francisco ángeles says:

    Carlos, muchas gracias por la respuesta. Esto tiene múltiples entradas y temas que habría que discutir a fondo. Pero, bueno, por algún lado hay que empezar. Primero, dices que he entendido mal tu categorización, y que la misma intenta ser una salida a dicotomías inútiles tipo criollos/andinos. Sin embargo, lo que yo veo es que tu trío de conceptos en realidad resume dos viejas y conocidas dicotomías: lo “puro” vs. lo “social”, y lo “comercial” vs. “lo artístico”.

    Como tu tercera categoría, lo “marginal”, se define básicamente por oposición, lo que yo encuentro ahí es que has condensado en un sola categoría a lo artístico y lo puro (definidos en contra de lo social y lo comercial, respectivamente ; es decir, tus dos primeros susbsistemas). Este movimiento, que quizá has realizado sin ser demasiado consciente de ello, evidencia (al menos en mi opinión) que quieres proteger la esfera marginal (en la que te incluyes y en la que colocas a los “jóvenes”) como reducto de la buena literatura (o de la literatura verdadera).

    En nada de eso estamos en desacuerdo. El punto de discusión es otro: dices que ninguno de los subsistemas es mejor que el otro. Y una de mis críticas es que esa misma aseveración implica trasladar los criterios de valor de una de las esferas a las otras; en breve, la regla estética para todo el mundo. Allí está el peligro de la pérdida de la autonomía, y la caída de la independencia del subsistema que nos interesa (sigo)

  10. francisco ángeles says:

    El segundo punto lo menciono de pasada, ya que requeriría mayor precisión de términos, y quizá tú mismo puedas ayudarme al respecto. Dices que tu caracterización surge desde la “sociología” y no desde la “estética”. Y se supone que yo no he entendido la diferencia que implica este doble lugar de enunciación. En realidad sí lo he entendido, con la pequeña diferencia que no estoy tan seguro de que tus categorías surjan desde la sociología. Me parece que más que sociología de la literatura (que sería una opción totalmente válida), lo que estás haciendo es simplemente aplicar un regla mercantil, y de esa manera el campo queda dividio en tres: los que tienen éxito en España, los que tienen éxito en Perú y los que no tienen éxito en ningún lado. Y ese criterio comercial es lo que me lleva a decir que encuentro una contradicción entre esa defensa de la esfera estética y la contaminación de dividir la literatura desde lo que ya está pervertido. Sin embargo, admito que esta línea que divide lo sociológico de lo meramente comercial necesitaría refuerzo. Quizá tú puedas explicar cómo tu tipología trasciende lo meramente económico y en realidad la mirada sería “sociológica”.

  11. francisco ángeles says:

    El tercer punto que quería señalar es en realidad largamente el que más me interesa. Me preguntas (y por supuesto que es una pregunta imprescindible) cómo hacer para no ser invadidos por el mercado cuando, como tú dices, “nuestras torres de cristal han sido tomadas por asalto y nos están cortando el cuello”. Creo que ese es el punto más importante, el que no tiene que ver con quién propuso algo o quién se equivocó o quién se contradijo, o quién leyó bien y quién mal, sino que es el aspecto en que estamos de acuerdo que es el problema a resolver. Pues me parece muy bien si acordamos que ese es el tema a discutir, y seguramente podremos obtener algunas ideas si las compartimos. Pero antes de pasar a eso, tendríamos que dejar limpio el panorama con lo anterior. Si tienes algunos comentarios adicionales (como desarrollar un poco la idea de la “condición” y no “convicción” marginal), bienvenido.

  12. Carlos Calderón Fajardo says:

    Con cargo a desarrollar lo que dices, pero creo que no hay antecedentes a una cultura invadida pór el mercado como la actual, los rezagos del viejo debate entre sociales y puros ha fenecido al ser la mayoría de los “sociales” absorbidos por el mercado. Andinos y costeños están ahora en Alfaguara. Lo marginal es un cajón de sastre donde están los que todavía no han sido absorvidos por las grandes editoriales comerciales españolas, en realidad son marginales al mercado tutalado desde la península. Pero en cualquier momento pueden ser absorbidos, más que eso muchos marginales sueñan con ser absorvidos. La marginalidad es una condición no una convicción.

  13. Diego Trelles Paz says:

    Bueno pero antes de la llegada de Alfaguara o de Planeta al Perú, estaba PEISA (sigue estando) y PEISA publicó a Gutiérrez y a Reynoso como a Bryce Echenique y Mario Vargas Llosa, no? Las razones por las cuales ni Reynoso ni Gutiérrez siguieron con PEISA deben verlas en PEISA que, desde siempre, ha sido una editorial nacional con las mañas de algunas de las nuevas editoriales de hoy: pagar a veces, no responder el teléfono si el escritor es nacional, hacerse, en suma, los suecos (unos suecos ‘bondadosos’ que, sin embargo, ‘apoyan’ al escritor nacional) Las huevas. Harto gil. Harto vivo enriqueciéndose con el trabajo del escritor mientras se presentan como sus salvadores. A mí me parece una cojudez decir lo que he escuchado en más de un lugar: que Gutiérrez traiciona sus convicciones políticas al publicar con Alfaguara (por qué no dijeron eso cuando publicó en PEISA?). Vamos a dejarnos de hipocresías: un escritor ‘marginal’ no es aquél que le dice ‘no’ a una editorial nacional o extranjera: los escritores necesitamos de lectores para existir. El mercado siempre ha hecho lo mismo (de dónde y desde dónde creen que nació el boom? Y acaso alguno de ellos sacrificó su integridad literaria y/o política por publicar en Seix Barral?).

  14. Diego Trelles Paz says:

    Por cierto, la pelea entre ‘andinos’ y ‘criollos’ nace, precisamente, por un reclamo de los primeros a los segundos que a mí, en esa época, me parecía válido (más allá de que las formas se perdieran y luego se transformara en un debate político y casi humorístico en el que se acusaban mutuamente de ‘terrucos’ y de ‘pitucos’): la exposición, el acceso a los medios, el control que sí se ejercía en los poquísimos medios culturales que estaban dirigidos por escritores compadres. Desde esta perspectiva, y pensando en el mercado (que es la columna vertebral de lo que propone Carlos para hablar de ‘marginalidad’), no estaban lo supuestos ‘andinos’ reclamando precisamente un espacio público para dar a conocer su literatura y ganar lectores? Es que acaso un escritor es más ‘social’ o ‘puro’ cuanto menos exposición tenga, cuanto menos lectores tenga, cuanto más se niegue a aceptar que si uno escribe un libro y quiere ‘vivir’ de la literatura hay que llegar a los lectores? Termino aquí: no me queda claro, aunque lo presumo, en qué grupo o subsistema te ubicas, Carlos. Si eres un ‘marginal’ que se niega a ser ‘absorbido’ o si, de acuerdo a tus criterios (‘La marginalidad es una condición no una convicción’), estás esperando en algún momento ser ‘absorbido’.

  15. Carlos Calderón Fajardo says:

    Diego, Peisa no es Alfaguara, y eso lo sabes muy bien. Empezando porque Peisa solo tiene un capitalito de 25,00 dólares y Alfaguara Perú debe tener mucho, mucho más. Es el sistema, ese que hace que solo publiques en Perú y ni siquiera en Ecuador. Más interesa esto de condición y convicción. Verdaderos marginales, no lo hay, creo. Todo hombre tiene su precio. Y el paso de marginal a comercial puede ser de un dia a otro. Proschaska podría ser un tipico marginal, que haya publicado en una edición muy limitada en España no creo que lo convierta escrtor comercial. Lo que habria de averigiar es que en qué medida el escritor vende su pluma, su alma, renuncia a su condición de escritor libre para ser uin escritor alquilado, pero si puede seguir escribiendo su literatura, a su manera, diciendo las cosas que quiere decir y le pagan bien por hacerlo, entonces por qué no, estas cosas relativizan lo marginal, como se se le suele entender.

  16. francisco ángeles says:

    Parece inevitable referirse a lo criollos-andinos, no? es un tema que quería dejar fuera porque, como bien saben ustedes, no dejó absolutamente nada relevante para la discusión. me gustaría no caer en eso, que puede ser una trampa: volver a dispersarnos en lo que pasó en 2005 y no tocar lo que puede ser importante hoy. y en eso, según creo entender, estamos de acuerdo en el fondo: un escritor no debería ser clasificado de acuerdo a dónde publique y cuánto venda (aunque no percibo la misma concordancia en la tipología que dio origen al post). el punto de discusión debería ser, creo, qué pasa con los escritores que NO han sido absorbidos por el sistema; es decir, los que sí fueron publicados (para no decir absorbido, que tiene cierta connotación de claudicación o derrota) en españa o en transnacionales o en cualquier otro lugar que se asocie al “éxito”. Qué alternativa ofrecer a esos escritores? Existe alguna? O, como Carlos sugiere, lo único que les queda es seguir esperando la mano milagrosa (y neoliberal) que los lleve de la manito al éxito.

  17. Diego Trelles Paz says:

    Pero es que yo no estoy en desacuerdo en absoluto con lo segundo que dices, Carlos. Para mí, PEISA es peor que Alfaguara por las condiciones que te da. Por otro lado, salir con Alfaguara en Perú es solo salir en Perú (Gutiérrez no pasa las fronteras del país con Alfaguara por una política bastante cojuda de la empresa en América Latina)…

  18. francisco ángeles says:

    creo que no me he expresado con la claridad que hubiese querido. insisto: la lectura de Carlos puede ser correcta (aunque no por eso menos triste): lo único que espera un escritor sin éxito es sacarse la lotería española o la transnacional. como no hay nada a cambio, ningpun sistema altenrativo, lo único que hacen los escritores es esperar ese golpe de suerte. para evitar la situación, y a eso iba, habría que idear formas en que existe esa compensación por otro lado. es decir, un sistema marginal con los incentivos suficientes para subsistir autónomamente. hacia eso quería apuntar.

  19. Carlos Calderón Fajardo says:

    Lo importante es creo es escribir con libertad, eso aunque parece una verdad de perogrullo no es tan así. Para poder publicar en grandes editoriales comerciales tienes que escribir a la manera que estas editoriales quisiera que escribas. No necesitan pedirtelo, tu escribes una literatura sabiendo que al hacerlo tienes alguna posibilidad de ser considerado.

  20. Diego Trelles Paz says:

    Si eso fuera 100% cierto, se habría podido publicar a Sergio Chefjec o César Aira en España? Carlos: yo estoy de acuerdo con la consistencia que debe tener un escritor con su material: uno no escribe ni se amolda para salir en el ‘extranjero’ y ser exitoso: esa es la muerte de la literatura pero, por otro lado, percibí, y puede que esté equivocado, que sugerías que en el grupo de los que publicaron afuera todos habían bajado la cabeza, aceptado pasivamente, renunciado a su compromiso artístico por el éxito comercial. Hay escritores que sí. Hay escritores que no.

  21. Carlos Calderón Fajardo says:

    Pero si una editorial importante te permite escribir como tú quieras, sobre lo que tu quieras, y te paga y te promociona sería un tonteria no hacerlo, la marginalidad se convertría en un gesto romántico insensato. Por eso es que la marginalidad es una condición no una convicción. Eres marginal porque no tienes otra. Marginal o porque el sisema no e da un sitio, o porque si te lo da tienes que pagar derecho de piso vendiendo tu alma. Fausto.

  22. Carlos Calderón Fajardo says:

    Pero Diego en España hay editoriales y editoriales. Asi como en Perú hay editoriales a las que si les interesa la calidad literaria. No se trata de si publicas o no publicas en España. Es importante distinguir en qué editorial española publicas

  23. Diego Trelles Paz says:

    Pensando, de nuevo, en lo que está ocurriendo ahora mismo, pues, es realmente desolador. Un escritor medianamente difícil o hermético o consecuente no tiene espacio si es que no ha publicado antes allá. No estoy exagerando. Si antes las empresas transnacionales tenían un perfil de escritor ‘publicable’ y se salía levemente de ciertos parámetros, ahora, eso ya no ocurre. Qué hacer? Bueno, los mercados nacionales están produciendo, en su pobreza e informalidad, editoriales alternativas que te permiten seguir desarrollando tu proyecto narrativo y en las cuales prima la calidad literaria todavía. Es como si se hubiera invertido la ecuación.

  24. francisco ángeles says:

    si, totalmente desolador. pensaba en que, si se trata de no “agachar la cabeza” para conquistar a que las majors nos lleven al éxito, el célebre sistema de autofinanciamiento (disfrazado últimamente de 50-50 para engañar incautos) podía ser una situación bastante deseable: como sabemos que nadie nos va a publicar y no vamos a ganar un mango con el esfuerzo, poner de la nuestra para publicar implicaría al menos la libertad de escribir lo que a uno le da la gana. parece un buen punto de partida. el problema es cuánto tiempo se puede sostener es sistema. el giro dado por más de una editorial de las que hace cinco años eran conocidas como “independientes” nos demuestra que no mucho tiempo. ni siquiera lo autosostenible es sostenible (linda contradicción). qué hacer entonces? (sigo)

  25. francisco ángeles says:

    seguir con la discusion, intentar replicarla, no dejar de leer libros actuales, no dejar de comentarlos ni recomendarlos. hacer lo que uno pueda para que este pequenho espacio autonomo que intentaba defender en el post (siempre quiero volver al post, pero al parecer soy el unico :) se convierta en un lugar lo suficientemente atractivo como para quedarse a vivir en el. finalmente, al otro lado tampoco es que haya tanta plata. esa es una ventaja. como la pelea es por la visibilidad y contra la indiferencia (y no una pelea multimillonaria que se va a perder de antemano) es posible construir ese espacio alternativo que, a la larga, puede ser mucho mas atractivo que el de afuera. por ahi va la idea de la autonomizacion absoluta: reconocer que somos pocos, pero serlo radicalmente.

  26. Diego Trelles Paz says:

    Pero no es desolador en el mercado interno, Francisco. Es curioso pero yo veo harta vitalidad en las nuevas editoriales y una consolidación en algunas de las viejas. Y también siento que hay un intercambio editorial muy interesante con otros países latinoamericanos y con otras editoriales alternativas españolas. No es un estado óptimo, no, pero, a nivel nacional, creo que se está yendo por buen camino más allá de la que FIL de Lima cada año decaiga más (no por culpa de los escritores).

  27. Carlos Calderón Fajardo says:

    Creo que no hay antecedentes en la historia de una cultura invadida por el mercado como la nuestra.En literatura es la narrativa la más afectada por este hecho, no así la poesía. En las actuales circunstancias el punto nodal para los narradores es la relación entre la literatura y el mercado, y la relacion del autor con los que hacen de mediadores entre la obra y el mercado: las editoriales, las librerias, en un mercado donde lo comercial es regulado desde la península y cuyas ediciones invaden nuestras librerias que tienen poco espacio para la literatura peruana. Lo marginal es un cajón de sastre donde se encuentran los que todavía no han sido absorbidos por las grandes editoriales españolas. Pero es importante señalar que en España existen “editoriales” y editoriales, grandes y pequeñas, con intereses distintos. Un escritor marginal como Proschaska, por ejemplo, creo que sigue siendo un escritor marginal a pesar de haber publicado en España, sigue escribiendo a su manera y no participa de los grandes aparatos de promoción y sus libros no están en librerias como productos para ganar dinero. Proschaska no es un escritor “comercial”. Es decir, el hecho a estudiar, a debatir es en qué medida un escritor renuncia a ser un escritor libre, si para publicar en una editorial grande española tiene que escribir a la manera que estas grandes editoriales quisieran. No necesitan pedirlo, el escritor conminado por el mercado termina escribiendo para el mercado, sobre temas y en un estilo pre-determinados por las grandes editoriales. La mayoría de los escritores marginales lo son apesar suyo, viven en condición de marginales ya sea porque no son considerados por las editoriales comerciales o porque no aceptan alquilar o vender su pluma. Pero hay algunos que son escritores, no digamos contestatarios, esa figura ya no existe, pero si con una manera personal de escribir, libres, que por ese motivo son poco deseables comercialmente, eternos marginales.

  28. Jack Martinez says:

    Francisco,

    (me disculparas la omision de tildes)

    Me interesa mucho el tema de la “marginalidad” literaria que propone CCF en la entrevista, la misma que tu rescatas en el post.

    Hasta ahora parece claro que CCF se situa en el lado marginal, sin “un aparato apropiado de marketing para salir de esa condicion”. Pues como lo ha remarcado, el considera que se trata de una condicion mas que de una conviccion.

    Entonces la pregunta es: Como defender, proteger, un sistema marginal que no esta constituido por “conviccion”? Es decir, como “salvar” un sistema marginal que es tal porque (como lo ha dicho CCF) “no le queda de otra”? Si son los mismos escritores “marginales” los que no se sentirian comodos con esa condicion, como podemos pretender establecer su autonomia?

    Como Diego Trellez lo ha apuntado antes. Los escritores necesitan “vender” o tener lectores. En esa linea, con la que concuerdo, tambien se hace problematica la posible estabilizacion de un sistema marginal “autonomo”. Hasta el escritor marginal necesita lectores. Necesita interactuar en un sistema de mercado (o subsistema, termino que no me convence del todo). Un sistema entre “marginales”, como lo ha dicho tambien CCF.
    Con este “marginal” por condicion, pues, parece no haber mayores posibilidades de mantener esa condicion (valga la redundancia), ya que lo que este tipo de escritor estaria esperando es ser insertado (ya sea sacrificando su estetica o manteniendola) en el sistema commercial.

    Entonces quiero volver a la idea de lo marginal por “conviccion”. Que tipo de escritor estaria dispuesto a permanecer al margen de las grandes editoriales por conviccion. Es decir, que tipo de escritor puede “darse el lujo” de mantenerse en una esfera paralela de produccion literaria. Este escritor, si existiera, en principio, no tendria la necesidad de “vender” y a la vez, podria, si quisiera, entrar a la red del mercado editorial “comercial”, pero no lo haria. Es decir, este escritor, si existiera, perteneceria a la elite. Este escritor, sin embargo (y aqui reside otro conflicto), estaria enunciandose, politica y socialmente, desde la “oficialidad”. Es decir, contrario a lo que propones al final de tu post, se mantendria un discurso “dominante”. Aunque “marginal” (por mantenerse al margen), seguiria proviniendo desde la “oficialidad”.

  29. Jesús Angel says:

    Hasta acá escucho la risa de mi tio Rosas Ribeyro en su jato de París.

  30. Lenin Pantoja Torres says:

    Creo que sería peligroso aislar el llamado subsistema “marginal” de los demás. Entiendo que valorar un subsistema bajo los parámetros de los otros es negativo y destructor, pero aislarse creo que incluso sería autodestructivo. Cundo digo que no estoy de acuerdo con un aislamiento me refiero a uno temático y formal, es decir, que ciertos tópicos sean propios de unos u otros escritores. Lo patriótico, lo comercial y lo marginal son parámetros organizados desde una visión comercial, pero también son formas de entender temas y estructuras literarias. Como ya se dijo por ahí, al final en la clasificación de CCF, la cuestión es quién vende más o dónde se publica para lograrlo. Esta perspectiva me parece válida e importante para observar mejor el problema (que es excesivamente amplio y que ofrece muchas aristas para observarlo). Ahora, ¿qué ocurre con el lector?, me parece importante su participación para delimitar mejor lo que hay en cuanto a sistemas. En un país que lee muy poco y donde el sistema literario nacional es pequeño, la presencia de uno de los componentes del sistema literario es importante. Creo que todas las editoriales trabajan pensando en él, por muy marginal o muy comercial que sean. Seguramente las más pequeñas tratan de ofrecer un producto distinto e incluso novedoso, es decir, trabajan con la calidad sobre la cantidad ya que su condición se los permite (por ejemplo las editoriales jóvenes que buscan nuevos escritores con obras con una calidad que promete). Las editoriales más grandes deben primar los contenidos comerciales o comercializar los temas (un ejemplo sería toda la literatura de la violencia política). Esta búsqueda editorial está estimulada por la importancia de temas con demanda, los cuales están en boga por la acción propia de los escritores y por la activa presencia de los lectores. En ese sentido, hay temas más comerciales que otros, y dentro de ambos están presentes lo patriótico, lo comercial y lo marginal. ¿Acaso la memoria no es un tema ligado a lo patriótico?, de ser así, entonces Roncagliolo hace literatura patriótica. ¿Acaso Gutiérrez no ha optado por un sistema comercial más grande al ingresar a una editorial mayor?, de ser así entonces es un escritor comercial. Todo esto es discutible. Yo creo que la lucha por la calidad de los textos no está garantizada por su aislamiento de los parámetros de lo comercial o lo patriótico, sino por la propia decisión de los escritores. Gutiérrez puede mantener la calidad de sus textos aunque haya ingresado a una editorial grande, si lo logra o no es otro tema. (La crítica deberá valorar sus libros al margen de su procedencia editorial). Francisco, al final ocurre algo que temes o tratas de evitar, que el tema se restrinja a “dónde se publica”. Así también lo evidencian los buenos comentarios hasta ahora. Entonces, la agrupación o división de escritores está dada de acuerdo a su afiliación a temas y formas de escribir, es decir, existen escritores con temática y forma comercial y escritores con temática y forma marginal. Y lo marginal o comercial no es algo fijo, sino dinámico. Ya lo dijo CCF, se trata de una condición no una convicción.

    Estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dice Jack. Por ejemplo, creo que un escritor, por más marginal que sea, necesita vender, es ese sentido, siempre será una tentación transgredir su “convicción” al entrar a un sistema comercial más grande.

    Yo creo que lo que queda por hacer es tratar de ser un filtro ante la gran cantidad de libros que salen al mercado, o sea, tener las agallas de decir que un libro es malo así sea de una editorial grande y jugársela por un texto marginal cuando se le considere positivo. Lamentablemente, lo comercial no termina en la venta del libro, continúa en la presentación y en todas las reseñas que salen en medios ligados a la editorial que quiere vender y vender.

  31. J. Rosas Ribeyro says:

    Ha sucedido un milagro mientras leía el debate entre Angeles, Calderón Fajardo, Téllez y Martínez. Ocurre que cuando llegué al comentario de este último, ya medio cansado de los argumentos repetidos y recontrarrepetidos de unos y otros (CCF y DTP defienden, sin decirlo, su propia condición y respiran por la herida sus propias frustracioneso o se felicitan -sin hacerlo explícito- por su supuesto éxito en el extranjero)me dio risa, se me soltó una carcajada. Y entonces ocurrió el milagro: el comentario siguiente adivina exactamente lo que me estaba pasando cuando dice:”Hasta acá escucho la risa de mi tio Rosas Ribeyro en su jato de París.” ¿Cómo ha sido posible esto? ¿Quién es el adivino que se esconde bajo el pseudónimo de Jesús Angel?

  32. Carlita says:

    No entiendo nada. Cuando sale la columna del profe Mario????

  33. francisco ángeles says:

    Gracias por el largo comentario, Lenin. Has mencionado varios aspectos, y comentar cada de uno de ellos sería interminable. Solo quiero referirme a uno en concreto, el primero que cuestionas, ya que es en realidad el núcleo de mi argumento.

    Dices que el “aislamiento” puede llevar a la autodestrucción. No estoy de acuerdo. Creo, por el contrario, que dicho aislamiento (palabra que entiendo usas como consecuencia natural de la autonomización) es la única manera de proteger el sistema literario tal cual lo hemos conocido y tal cual lo hemos elegido como forma de vida. En las circunstancia actuales (me refiero al mercantilismo del arte), cualquier contacto con la esfera comercial será dañino. No hay posibilidad alguna de competir. No hay igualdad de condiciones. El acercamiento al mercado (es decir, pretender ganar el premio Alfaguara, presentar la novela a Planeta, pedir entrevistas en diarios mainstream)solo traerá como consecuencia el debilitamiento del propio camino. Lo mejor es seguir en la pequeña esfera que CCF llama “marginal”. Así se mantiene lo poco que queda de tropa para el momento en que exista posbilidad de vencer. De lo contrario, se gastan soldados en una batalla perdida.

    Pregunto: ¿qué se gana acercándose al mercado? Más precisamente, ¿qué ha ganado la literatura o la sociedad con ese acercamiento? ¿O es acaso el autor, como figura individual, el único beneficiado? Finalmente, ¿cuál sería la diferencia con decidir no acercarse más? Hoy, mayo de 2012, ¿qué pierde la literatura si pudiera decidir (es decir, si la literatura fuera una persona capaz de decidir y moverse en su totalidad hacia esa decisión) darle completamente la espalda al mercado?

  34. marc anthony says:

    y ese tal juan rosas… quién es, ah? bien mala leche, por mi madre: si va a decir eso, que mejor no diga nada.

  35. Tomy Olivencia says:

    Ese Juan Rosas (¿o José Rosas, o Julio Rosas…?) es el que armó tremendo bolondrón la vez pasada diciendo que los poemas de María Emilia Cornejo los hizo él, no ella. Su ghost writer, digamos…

  36. marc anthony says:

    a maría emilia cornejo sí la manyo, claro, pero a ese rosas, naca la pirinaca. entons es obvio que ese tío sólo quiere provocar y hacer bulla

  37. jugador número 12 de alianza says:

    señor pantoja ¿tanto le molesta que critique a trellez paz por figureti? ¿por qué borra mis comentarios? ¿esto es el hablador o la web de peru21?

  38. webmaster says:

    RPTA a jugador número 12 de alianza

    No se ha borrado su comentario. Es probable que quizá no haya ingresado a la web. En todo caso, disculpe el problema con el servidor, a veces ocurre esto.

    Los únicos comentarios que no pasan son los que vayan dirigidos directamente a la integridad de las personas.

    Quizá pueda reproducir su comentario y, le aseguro, será aceptado.

    Gracias por el aviso.

    atte.
    Lenin Pantoja Torres

  39. Messi , says:

    Se pasó el tío Rosas, un hablador que echa barro a los habladores, qué gana. Por qué no opina en lugar de ponerse en plan de iluminado? Sospecho que usted mismo envió el comentario del tío Rosas Ribeyro riéndose en Paris.

  40. Cartavio Gold says:

    ¿Marc Anthony? ¿Tomy Olivencia? Ya pues Salazar Calderón, al toque se te saca, compadrito. Ya deja de esconderte en anónimos y a ver si le plantas cara como verdadero varón a José Rosas, que hace años estás que te le corres.

  41. lucero says:

    yo tampoco entiendo nada :(
    una columna del profesor granda yaaaaaaaaa!

  42. Jesús Angel says:

    Así me llamo, tío, parece que fue pura coincidencia. Saludos y duro con los farsantes.

  43. J. Rosas Ribeyro says:

    No le he hechado barro a nadie y menos a Francisco Angeles, ya que su texto me parece interesante. Pero sucede que alguien puso un comentario en el que me imaginaba riéndome en París al leer el debate y, de verdad, estaba riendo porque éste se extendía y como que los argumentos se repetían. Hubo, pues, un adivino, de allí mi sorpresa. Por otro lado, si no he participado en el debate es porque para mí no hay duda alguna: yo escribo con total libertad, como quiero y puedo, sin pensar en la gloria ni en dólares. Además, vivo en el extranjero desde hace ya varias décadas, bastante aislado y solitario y, sobre todo, sin participar en ninguna “vida literaria”. Pertenezco, pues, a ese grupo que CCF denomina “marginal” porque no está relacionado con las editoras españolas. Lo de “marginal” no me parece apropiado y publicar en Alfaguara Perú es prácticamente igual que hacerlo en una editorial independiente peruana. Nadie conoce ahora más a Gutiérrez o Colchado en el extranjero porque, sencillamente, los libros de Alfaguara Perú no se distribuyen en ningún otro país, salvo algún milagro que a veces ocurre. Para terminar: yo no juzgo la literatura considerando dónde se ha publicado tal o cual libro ni cuantos ejemplares se han vendido, pero sí soy consciente de que hay libros que son eminentemente comerciales y que estos son los más fáciles de publicar en España.

  44. Markarian says:

    “No le hechado barro a nadie” ¿Se dice hechado o echado?

  45. tilso says:

    grande mi tio rosas, poniendo los puntos sobre las ies. Seria paja leer su proxima columna refiriendose a este tema que esta de la pm De una vez por todas, desenmascaremos la estructura de nuestra endeble lite peruana

  46. J. Rosas Ribeyro says:

    ¡Uy sí, qué metida de pata! Por supuesto que es “echado”. Y pensat que hace unos días me escandalizaba por este mismo error cometido, en primera página y con letras grandotas, por un diario peruano. Nadie es infalible.Como no lo son tampoco los polemistas que aquí arriba dicen, por ejemplo, “hubiesen” en lugar de “hubiese” y escriben a veces “absorbido” y otras veces “absorvido”. Eso no disculpa mi metida de pata pero la contextualiza.

  47. Markarian says:

    Interesante eso que dice de Gutiérrez y Colchado, que publicar en Alfaguara es un engaña muchachos, entonces ¿por qué escritores tan de izquierda se “regalan” a esas editoriales trafas? Y hablando de “hechar” aceptadas las disculpas, maestro pero siempre usted echándole una chiquita gratis a los amigos, no puede usted con su genio parisino.

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