Doble Click (6)

 

Dos versiones del 15-M:

a favor y en contra del movimiento como concepto

 

 

 

Por Francisco Ángeles

 

 

1

El 15 de mayo de 2011 numerosas ciudades españoles acogieron un grupo de manifestaciones pacíficas protagonizadas por quienes después, por gentil bautizo periodístico, llegaron a ser conocidos como “indignados”. Aunque este post sale por coincidencia un año después, su origen no tiene nada que ver con ese aniversario, sino con la lectura de un artículo publicado hace pocas semanas por Luis Moreno-Caballud (simpatizante del 15-M y de Occupy de New York, y profesor del departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Pennsylvania, donde estudia quien estas líneas escribe). Aunque lo ideal sería ir directamente al artículo para evitar las simplificaciones que puedo cometer, me gustaría abordar algunas ideas que dicho texto condensa.

El artículo empieza señalando la necesidad de romper el monopolio en la producción de conocimiento, lo cual implica promover la aparición de nuevos puntos de vista, opiniones e información surgidos desde espacios ajenos a lo oficial. Moreno-Caballud resalta el papel clave que cumple Internet para descentralizar la producción de conocimiento, y menciona algunas experiencias que han sido posibles mediante la Red. Gracias a esta herramienta con la que no se contaba en el pasado, la época actual resulta mucho más propicia para esta especie de emancipación intelectual que, muy en la estirpe de Jacques Ranciere, defiende el movimiento. De esta manera, la elaboración de contenidos propios reemplazaría al simple aprendizaje (proceso pasivo que implica la aceptación previa del conocimiento creado por un Otro no necesariamente representativo).

El segundo cambio que defiende el artículo sigue de cerca al anterior, y señala que el conocimiento emancipado tiene como base el trabajo común. Si en épocas anteriores, mucho más proclives a los oráculos intelectuales o a los genios opinadores, uno supuestamente debía ser capaz de hablar con autoridad de maestro y guía, o caso contrario se veía obligado a guardar respetuoso silencio, el nuevo paradigma manda al tacho la idea romántica del genio individual, y le da una cálida bienvenida a la creación colectiva.

 

 

 

Hasta ahí mi interés con la filosofía que anima al 15-M. Lo demás, al menos en mi caso, me parecía completamente secundario. Y por eso, aunque varios compañeros de carpeta del vibrante curso que tomamos con Moreno-Caballud el año pasado viajaban siempre a New York para sumarse a las acampadas al aire libre de Occupy, yo nunca fui a tomar ninguna plaza ni levanté una sola pancarta. Mi simpatía, un poco distante, conectaba bien con ciertas ideas que subyacían al movimiento, y no tanto con el movimiento en sí. Y es sobre la base de esta sutil diferencia que voy a intentar ofrecer dos perspectivas opuestas sobre qué significa pensar en el 15-M como concepto. Más concretamente, me interesa preguntarme qué tan productivo es que el 15-M sea llamado 15-M. ¿Cuál es la importancia de mantenerle un nombre (no ese nombre en específico, sino cualquiera que se le hubiera puesto) al movimiento? Aquí mis dos versiones, mis dos miradas sin conclusión sobre un problema que, según creo, puede ser de importancia para futuros debates. 

 

2

Como se puede observar en los comentarios al artículo de Moreno-Caballud, una de las críticas al 15-M es su excesivo interés en producir material sobre sus actividades de 2011 (recopilatorios, libros, documentales, memorias), y también las conferencias en universidades y otras instituciones que algunos de sus miembros han venido realizando a manera de remembranza de unos días que, para sus detractores, se quieren volver históricos a la fuerza para la figuración y el éxito individual de unos pocos.

Me pregunto si es posible darle vuelta a este tipo de crítica. Y no para forzar una defensa, sino porque creo que un cuestionamiento como el arriba mencionado puede abrir un frente productivo de discusión. La pregunta que habría que plantearse es si realmente el 15-M fue un movimiento cuya existencia se inició en las protestas “indignadas” del año pasado, que después se prolongó en las acampadas, y que finalmente se fue apagando en diálogo con el Occupy Wall Street y otras réplicas mundiales. Me pregunto si, acaso más que la toma de plazas y las acampadas de 2011, el 15-M es en realidad lo que está ocurriendo ahora mismo con la producción y circulación de esas memorias, de esa documentación, de toda esa parafernalia que tanto disgusta a los detractores del movimiento.

Bajo esa perspectiva, aunque la creación colectiva de ese material sea presentada como memoria y celebración, como recuerdo y efemérides de un evento concluido, en realidad es el mismo movimiento 15-M el que existe en y a través de esa acumulación discursiva. Desde ese punto de vista, las protestas en las plazas y la posterior acampada habrían sido solo un preámbulo, una manera de volver visible lo verdaderamente importante: la fuerza que les dio origen. No la gente protestando, sino la energía que tenían dentro quienes fueron a protestar (eso que después llamaron “indignación”). En breve, el movimiento como síntoma y no como evento: no un hecho acabado que se quiere recordar, sino un proceso en marcha cuya etapa más importante ocurre, en efecto, después de la toma de plazas: en la discusión epistémica al que dicho acto físico condujo.

Si pensamos que el llamado central del artículo de Moreno-Caballud se concentra en la multiplicación de discursos como punto de partida hacia una emancipación, tiene sentido pensar que lo importante no ocurre cuando una voz levanta sus decibeles para llamar la atención, sino en lo que esa misma voz tiene que decir una vez que ha conseguido la predisposición para ser escuchada. El hecho concreto de las protestas y de las acampanadas habría sido entonces el aspecto visible de lo que después continúa, con más relevancia, por Internet: la discusión permanente sobre lo que pasa y puede pasar. Esa es la etapa en la que nos encontraríamos ahora mismo. Esa es, también, la que definirá la importancia del movimiento. Y esa es, finalmente, en la que no sin modestia pretende inscribirse este post. 

 

3

La mirada opuesta sobre el 15-M parte de una diferencia de sentido común: la que existe entre dos significados de la palabra “movimiento”. La primera sería como agrupación, que es tal como se viene entendiendo al 15-M: un conjunto de personas que funcionan como grupo y realizan acciones conjuntas en cuanto tal. La segunda alternativa, que es la que en realidad me interesa, es entender “movimiento” como algo que está ocurriendo, algo que está pasando; literalmente, como algo que se está moviendo.

 

 Manifestación en Madrid

 

 

Haberle puesto un nombre al movimiento habría sido, bajo esta lógica, trasladarse de la primera acepción a la segunda; habría sido decidirse por la agrupación, y dejar en segundo plano lo que está debajo (o dentro) de ella y es más importante que ella. Ponerle nombre habría sido abandonar el movimiento como algo imposible de captar o definir, y pasar a delimitarlo; claudicar en el esfuerzo de lo inaprehensible, y optar por la más sencilla designación de un evento histórico (conjunto de protestas o suma de eventos), lo que en última instancia limitaría el alcance de lo más importante: la fuerza que lo produjo, y no la forma (temporal, transitoria, circunstancial, contingente) que toma ese fondo que continúa más allá de encarnaciones específicas. Mientras que el movimiento como agrupación seguirá su camino (y su fin) temporal, quedando reducido a una entrada en Wikipedia, o en el mejor de los casos a un significante más o menos abierto que en el futuro pueda designar rebeldía pacífica y colectiva, el poder inmanente del segundo, el realmente importante, el que está más allá del recipiente temporal que lo contenga, estaría quedando en segundo plano.

¿Qué tanto se pierde al darle nombre y convertirlo así en un territorio con límites, con un afuera (lo que no es 15-M) que contradice su propósito inclusivo? ¿Implican esos límites cierto tipo de domesticación? ¿Suponen seguirle el juego a las estrategias neoliberales que reclaman que un producto sin nombre, concepto y marketing no puede tener ninguna importancia? ¿O, como algunos de la vieja escuela podrían alegar, siempre hay que recapturar las armas de la hegemonía para redirigirlas contra ellas mismas? Si aceptamos esta última alternativa, el 15-M como concepto sería la puerta de entrada, la etiqueta reconocible que permitiría hacerse escuchar, el mecanismo necesario de visibilidad. Como en el cuento de Borges sobre Judas que parafraseo en el título de este post, el 15-M como concepto sería un sacrificio, el sacrificio de optar por la indignidad del fin para cumplir un papel tan oscuro como imprescindible: la propia muerte sin gloria a cambio de algo que será más grande y más duradero.

 

4

Dos versiones contradictorias, ninguna conclusión, ninguna pretensión de mi parte de llegar a ella ni de encontrar el punto conciliador. Lo más importante que nos puede estar dejando esta discusión es la libertad de mostrar las propias dudas, las contradicciones, las heridas argumentales que esperan cicatrizar (y también la validez de dejarlas abiertas). No más silencios por no ser capaces de llenar todos los vacíos ni tener respuestas a todas las preguntas. Si la certeza de que el conocimiento es un viaje de largo alcance, y que nunca se debe esperar ser capaz de transitarlo en su totalidad para después sentarse a recibir los aplausos de una tribuna asombrada. Es desde el reconocimiento de las propias limitaciones que se debe empezar a recorrer esta construcción colectiva que de otra manera sería imposible. 

 

 

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La Bitácora de El Hablador es una web de actualidad cultural y literaria que, desde el 2007, trabaja en base a una propuesta que busca la constante reflexión, discusión y debate entre los autores de los artículos y los lectores de los mismos. Este blog ha sido administrado, siempre desde una propuesta personal, por Francisco Ángeles y Juan Francisco Ugarte. Desde el 2011 hasta la actualidad, el administrador de la página es Lenin Pantoja Torres.
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19 Responses to Doble Click (6)

  1. carita de atún says:

    el M-15 tuvo, paco, repercusiones políticas inmediatas. es decir, creo que tu análisis es muy interesante, pero olvidaste considerar el impacto que tuvo el movimiento (más allá de la emancipación del conocimiento que promueve) en las elecciones en españa. y si el resultado fue algo que previeron.

  2. José Antonio Zavala says:

    Una pregunta sutil: ¿Qué características consideras para que exista un movimiento permanente que tenga planificación estratégica?
    Yo veo mucha efervesencia por un tema más emotivo que planificado en todas las marchas que se han dado en países desarrollados. Es interesante observar que en el caso sudamericano, las marchas que se realizaron si bien no tuvieron una coalición permanente de sus miembros; han generado cambios importantes.
    No está de más acotar que cualquier marcha con un gran número de seguidores dentro de un contexto que muestra parametrización que atenta contra las libertades personales, va ser recordada.
    Finalmente, ¿cuáles son aquellas marchas que realmente tienen resultados permanentes?

  3. Francisco Ángeles says:

    JAZ, lo de “permanente” no puede ser otra cosa que una ilusión, ya que se estaría confiando en una continuidad hacia el futuro que todavía no ha sido comprobada (y que seguramente nunca lo será). Así que, de acuerdo a eso, los “cambios importantes” que mencionas podrían ser un buen resultado. Pero depende de cómo se mire. Según entiendo, muchos activistas no estarían de acuerdo con “conseguir resultados” porque estos implicarían la existencia previa de demandas, demandas que serían indeseables porque, por su misma naturaleza, reconocerían la legitimidad de un Estado al que no se reconoce como tal. Esa no es necesariamente mi opinión, sino lo que creo es la lógica debajo del movimiento.

  4. Francisco Ángeles says:

    Sobre lo otro que mencionas, lo de las características para que exista un “movimiento permanente” con “planificación estratégica”, no sé por qué, pero intuyo en la misma formulación de la pregunta que tú tienes una hipotética respuesta. Sería bueno que la compartas.

  5. Jose Antonio Zavala says:

    No tengo respuesta, te pregunto a ti dado que has caracterizado la marcha mostrando sus falencias, por lo que debe tener una contraparte que muestre fortalezas.
    Con respecto lo anterior: Los movimientos de gremios y marchas activistas en sudamerica, han logrado cambios sociales pues en el tema contra fujimori y los movimientos contra los grupos de poder en Chile, han puesto una valla grande para que los representantes conservadores no puedan moverse como pez en el agua.
    Por otra parte, el movimiento al cual señalas, busca eliminación del Estado?

  6. Francisco Ángeles says:

    No creo haber mostrado las “falencias” del movimiento. De hecho, ni siquiera juzgo al movimiento. Lo que hago, creo, es abordar un tema muy específico del mismo (el nombramiento) y pienso en algunos argumentos por los cuales esa, digamos, entrada al orden simbólico, puede ser favorable o desfavorable.

  7. Jose Antonio Zavala says:

    Pero si criticas su sosteniblidad temporal frente a las demandas que ellos requieren, pues mostrar que no las van alcanzar y que el movimiento tiene caracter termporal, denota que la estrategia de ese grupo es errada. No me sorprendería esto en el caso de USA, pues ellos salen a protestar por pose, ni siquiera logran un cambio significativo en como la gente observa el orden aceptado ante el reclamo dentro del establishment.
    ¿El movimiento reclama Estado cero? Porque en el artículo estableces la contradicción del movimiento, por lo que por definición este sería un anomalia de vida corta que sería analizada como un error.

  8. Jose Antonio Zavala says:

    ?…error para el logro de sus propósitos, de lo contrario no tendría razón de ser…

  9. Jose Antonio Zavala says:

    Hay mucha emotividad dentro de estas respuestas de la gente frente a demandas sociales, las cuales no solo tiene como resposnable a los gobernantes; sino a la misma gente.

  10. Francisco Ángeles says:

    Sobre la eliminación del Estado: sería demasiado arriesgado de mi parte atribuirle al movimiento características que ni él mismo, hasta dónde sé, nunca ha manifestado (para empezar por su misma multiplicidad y la ausencia de una voz representativa que defina al conjunto). Pero, más que el deseo de eliminar al Estado (lo que implicaría una confrontación que el 15M no exhibe) lo que me parece hay es una falta de reconocimiento a su legitimidad. Y la respuesta a esa situación no es el choque frontal, sino el intento de construir modos de vida alternativos al predeterminado (y, repito, en todo esto trato de seguirle la lógica al movimiento, no es que necesariamente siga al 100% las ideas)

  11. Jose Antonio Zavala says:

    Estás seguro de eso? No será que no hay autoridad por parte del PP ahora? Ellos desean que el Estado tengao otras medidas de política, las cuales dificilmente van a ser populares por el lado económico – a nosotros, nos podría pasar lo mismo en 50 años. La Sociedad Civil puede construir un Estado nuevo, pero sin una verdad formación política nueva, va ser siempre lo mismo en los países desarrollados.
    La manifestación es un sintoma de que muchos de los españoles han sido formados para ser empleados y han encontrado el espacio para gritar su descontento.

  12. Jose Antonio Zavala says:

    Pienso que aún salgan a marchar toda la UE hasta Alemania, igual las medidas van a ser de ajuste, pues el hemisferio norte se está descascarando como una pared con pintura reseca que muestra realmente su composición interna.

  13. Francisco Ángeles says:

    Me parece que estamos discutiendo cosas distintas. Tú todavía estás hablando en términos de demandas, y lo que yo sigo de todo esto es que las demandas han quedado fuera. Es la misma crítica que algunos le hacen a la sociedad civil (fragmentar las demandas, dispersarse, perder la energía en agendas demasiado específicas). Por eso no veo contradicción alguna con lo que señalas sobre las medidas de ajuste que dices se tendrán que tomar. No creo que la suspensión de esas medidad, o su cambio de dirección, sean un objetivo de todo esto. Me parece que va más allá de medidas concretas, por muy importantes que sean. Me parece que esto tira más hacia un futuro donde no se dependa de cuánto caso le hacen a las demandas que la gente sale a reclamar.

  14. Jose Antonio Zavala says:

    Volviendo al tema: No sería nada descabellado que el movimiento sea la plataforma para un nuevo Partido Político contra el PSOE y el PP.

  15. Francisco Ángeles says:

    La formación de un partido político íría totalmente a la contra de los presupuestos sobre los que ha surgido el 15-M. Por mucha oposición que plantee en ese espacio, el paso hacia la política oficial significaría claudicar en la defensa de su propio terreno: la política fuera de los espacios oficiales. No se trata, por tanto, de entrar al juego oficial para oponerse, sino de desarrollarse fuera de ese juego oficial.

  16. Anonymous says:

    Te acuerdas de Tío Rico? Estás en Estados Unidos?

  17. A says:

    Interesante lo que dices Paco, efectivamente los 15-M quieren ubicarse fuera del sistema de partidos, pero les cuesta por eso encontrar una forma adecuada de presentar demandas…lo mismo sucede con los Occupy, que acá en Washington lamentablemente han quedado como okupas de una plaza pública sin mayor articulación. Hay otros movimientos como el de los “Piratas” en Alemania que se han hecho parte del sistema de partidos y han obtenido un importante electorado. El problema en este caso es cómo una plataforma se convierte en partido y si una democracia participativa “perfecta” – en la que todos participen siempre en cada decisión – es finalmente positiva o más bien atora un proceso representativo limitado que puede resultar más eficiente.

  18. francisco ángeles says:

    si la pregunta sobre Tio Rico es para mi, por supuesto que me acuerdo! un lujo de comentarista.
    estaba en chicago, creo, aunque nunca supe quién era. alguna pista?

  19. francisco ángeles says:

    Interesantes apuntes A…(lejandro?)
    Lo que dices representa perfectamente el gran reto que para grupos como el 15M implica estar con un pie en el sistema capitalista (bueno un pie y tres cuartos) y confiar en el tobillo 15M como agente de cambio. El movimientio puede crecer, ciertamente, y llegar quizá en algún momento al soñado 99% en las calles. Pero ese paso hacia el 1% final, y hacia el cambio de sistema económnico que implicaría, resulta el más comolicado. Y no se trata de cupanta gente hay en las calles, sino en qué juego participa esa calle, ese sistema en el que se mueven las disidencias. ¿Se puede pasar al 1% final sin recurrir a lo político?
    Aunque no contestaba exactamente a esta pregunta, en un reciente artículo Frederic Jameson decía que sí se puede, que la economía puede cambiar sinb necesidad de la superstructura, pero que lo hará de formas que por ahora son inimaginables.
    A mí me encanta todo esto (así como las proyecciones semi-providencialistas de Hardt y Negri), pero me complica un poco cuando se llega a estos actos de fe o conclusiones metafísicas.

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