Desde los Buenos Aires

 

Biblioteca, autores y sub-40s

 

 

 

Por Carlos Germán Amézaga

 

La actual sede de la Biblioteca Nacional queda en una zona muy distinguida de Buenos Aires, sobre la Avenida del Libertador, muy cerca al barrio de Recoleta. Es un edificio grande y de arquitectura de estilo brutalista, lo cual delata la época del inicio de su concepción, durante la década de 1950, aunque entró en funcionamiento recién en 1992, luego de 34 años de construcción. No es, por tanto, el edificio en el que Borges ejerció su dirección, pero sí es la actual sede de la entidad que fue fundada en 1810, en los albores de la Argentina independiente.

Su director, Horacio González, es un tipo amable, comprometido con sus ideas y conocedor de buena parte de los pensadores peruanos del siglo pasado. Lo he escuchado hablar, fluidamente y sin papel, tanto de Arguedas, como de Mariátegui o Haya de la Torre. Se hizo un poco más famoso hace un tiempo, cuando encabezó una lista de intelectuales argentinos que se opusieron a que Mario Vargas Llosa, entonces vigente premio Nóbel de literatura, fuera invitado a la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

 

 

Haciendo un repaso por los antiguos directores, el nombre que más salta a la vista es el de Jorge Luis Borges, quien durante 18 años tuvo a su cargo la biblioteca, en el viejo edifico de la calle México. Pero también se encuentran los nombres de otros prestigiosos escritores e intelectuales como José Mármol, Paul Groussac, Gustavo Martínez Zuviría, Dardo Cúneo u Horacio Salas.

Es que más allá de Borges o Cortázar, los más universales entre todos, la Argentina ha sido cuna de un sinnúmero de grandes escritores en nuestra lengua. Recuerdo de niño haber leído  ejemplares de la revista Billiken, que llegaba al Perú desde Buenos Aires, esos fueron quizás mis primeros acercamientos a las letras argentinas. Más adelante, empecé a conocerlas mejor a través de los autores antes mencionados, a los que pronto se sumaron Ernesto Sábato (El Túnel), Jorge Asís (Flores Robadas en los Jardines de Quilmes), Manuel Mujica Láinez (Bomarzo), Adolfo Bioy Casares (La Invención de Morel), Alejandra Pizarnik (La Condesa Sangrienta),  Leopoldo Marechal (Adán Buenosayres) o Manuel Puig (El Beso de la Mujer Araña).

La lista de escritores es muy amplia y me sería imposible pretender leerlos a todos, a menos que me dedicara solo a los argentinos dejando de lado a los de otras nacionalidades. No obstante, mi paso por este país me ha permitido leer a ciertos autores, algunos de los cuales conocía solo de nombre. No puedo dejar de destacar a Ricardo Piglia (Blanco Nocturno), Rodolfo Fogwill (Cuentos Completos), Federico Andahazi (El Anatomista), Tomás Eloy Martínez (El Vuelo de la Reina), Alan Pauls (El Pasado), Pablo de Santis (El Enigma de París), José Pablo Feinman (Últimos Días de la Víctima), David Viñas (Las Malas Costumbres), Martín Kohan (Dos veces Junio), Pedro Mairal (Una Noche con Sabrina Love) y Claudia Piñeiro (Tuya),  de todos los cuales algo he leído.

La lista de todos los que quisiera leer es muy larga y se viene agrandando cada vez más. Hace poco, la revista de cultura semanal Ñ, publicó una lista de 21 figuras argentinas de la literatura del siglo XXI, todos autores sub-40. Seguramente muchos de ellos darán que hablar en los próximos años, sino lo están haciendo ya ahora mismo con sus primeras obras. El mencionado número de Ñ incluye textos breves de cada uno de los autores, en los cuales se puede notar una diversa variedad de estilos, pero, sobre todo, una gran solidez  y solvencia en el discurso narrativo.

 

 

Esta misma tendencia actual de la literatura argentina y sus nuevos representantes, es recogida también en el suplemento cultural Babelia del diario español El País, en una reciente edición, donde se la destaca como una de las más pujantes de Iberoamérica, abarcando temas como la crisis, la dictadura, la guerra de las Malvinas o la autoficción. Entre otros, se destaca los nombres de Hebe Uhart, Carlos Gamerro, Sergio Bizzio, Silvia Molloy, Federico Jeanmaire, Lucía Puenzo, Sergio Chejfec, Aurora Venturini, Oliverio Coelho y Gabriela Cabezón Cámara.

De todos los autores y obras, citados en los artículos, por el momento sólo he leído una: Un Publicista en apuros, de Natalia Moret, un thriller muy desenfadado narrado con mucho talento, el cual pone en evidencia las contradicciones de cierto sector de la clase alta porteña, un mundo en el que coexisten las altas finanzas, las drogas y el sexo fácil,  dónde todo se compra y se vende y casi cualquier cosa puede ocurrir.

No hay duda que en Argentina hay literatura y escritores para rato y si los sumamos a los que vienen surgiendo en los demás países de América latina, podría estarse configurando un nuevo “boom”, estaremos atentos para ver cuándo explota. 

 

 

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La Bitácora de El Hablador es una web de actualidad cultural y literaria que, desde el 2007, trabaja en base a una propuesta que busca la constante reflexión, discusión y debate entre los autores de los artículos y los lectores de los mismos. Este blog ha sido administrado, siempre desde una propuesta personal, por Francisco Ángeles y Juan Francisco Ugarte. Desde el 2011 hasta la actualidad, el administrador de la página es Lenin Pantoja Torres.
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2 Responses to Desde los Buenos Aires

  1. lalo says:

    bien ahí, maestro, espero que pronto entreviste a uno de esos autores o hable de alguno de esos libros.

  2. felipe says:

    chévere! a ver si hace alguna nota sobre uno de tan buenos escritores vivos y a la mano de usted.

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