Desde Los Buenos Aires

 

Cines, libros y películas

 

 

 

Por Carlos Germán Amézaga

 

 

Hace unos años, poco antes de venir a instalarme en Buenos Aires,  estuve de visita en esta ciudad y tuve ocasión de ir al cine. Me decidí por una película recomendada por mi hijo, entonces adolescente, y nos fuimos  a  un local  de la calle Lavalle. Desde el inicio nos sorprendió –especialmente a mi hijo- el hecho de que en esa sala se exhibiera una sola película y, lo peor, que no hubiera la consabida barra para la venta de pop corn (pochoclo lo llaman aquí) en la entrada, cerca a la boletería. Ya desanimados por este hecho, ingresamos a un salón inmenso, como un teatro antiguo, tomamos asiento y a los pocos minutos apareció un vendedor, portando una bandeja donde se podían  apreciar bombones, caramelos, gaseosas, y toda clase de apetitosas golosinas (con excepción de las palomitas de maíz para mayor desilusión de mi vástago).

 

 

Esta imagen del vendedor dentro del cine, la sala grande con platea alta y palcos, las butacas gastadas, etc., me hicieron recordar inmediatamente a los viejos cines de Lima, los cuales fueron desapareciendo paulatinamente a partir de los años  90 dando paso a las actuales salas múltiples, enclavadas generalmente en centros comerciales, donde reina tanto el sonido dolby digital como el pop corn, resultando ambos “indispensables” para que el espectador deguste los blockbusters de moda. Este mismo fenómeno también se ha producido en Buenos Aires, por supuesto, y la sala que menciono es una de las muy pocas que quedaban de los viejos tiempos.

A través de su historia, el cine argentino ha sido una de las industrias más prósperas de ese rubro en América Latina, junto con los cines mexicano y brasilero. La época de oro, en los años 30 del siglo pasado, cuando Carlitos Gardel se enseñoreaba cantando sus tangos inolvidables y Libertad Lamarque mostraba su arte y su belleza por todo el continente, se siguió replicando, en mayor o menor medida,  hasta la actualidad, cuando hay cerca de 100 producciones cinematográficas que son presentadas al público cada año. Con La Historia Oficial (Luis Puenzo, 1986) y El Secreto de tus Ojos (Juan José Campanella, 2010), el cine argentino alcanzó su mayor notoriedad mundial al alcanzar los óscares de Hollywood a la mejor película extranjera.

El cine argentino ha sabido recoger también a su literatura e incorporarla al cine nacional, a través de directores que han preferido trabajar con historias de escritores locales, algunos con más éxito que otros. Hay, por cierto, muchísimos ejemplos de esto, pero quisiera referirme a tres películas que he visto en los últimos años y que fueron inspiradas por tres libros exitosos, como sus autores.

Pedro Mairal ganó en 1988 el Premio “Clarín” de novela con Una noche con Sabrina Love. Un joven provinciano, Daniel, no se pierde los fines de semana el porno-show televisivo de Sabrina Love, cuyo punto culminante es el sorteo, entre todos los que han mandado su solicitud, para pasar una noche completa en un hotel de la capital con la bellísima presentadora del programa. Cuando, de manera increíble, una noche se lleva el premio, Daniel decide recorrer los 700 km. que lo separan de Buenos Aires para no perderlo. En el camino encontrará muchos personajes que le irán enseñando un poco sobre la vida, hasta llegar finalmente a concretar su sueño con Sabrina.

 

 

El éxito de la novela fue replicado el año 2000 con la película del mismo nombre, dirigida por Alejandro Agresti, con Cecila Roth y Tomás Fonzi, en los roles estelares. La película, en cuyo guión colaboró el propio Mairal, refleja de manera bastante fiel la historia contada en la novela y, en su momento, fue celebrada como un nuevo éxito de la cinematografía argentina.

Los countries son, desde hace un par de décadas o más, una institución en las grandes ciudades argentinas. Barrios cerrados, donde sólo entran los que viven allí o sus invitados,  se constituyen en refugios de una clase media alta que se aparta de la ciudad para vivir cómodamente en las afueras. En ese marco, se encuentran los  protagonistas de la novela Las Viudas de los Jueves, que la escritora Claudia Piñeiro publicó en 2005. En uno de esos barrios, tres hombres aparecen muertos al fondo de una piscina, aparentemente se trata de un crimen pues resulta muy difícil de creer que los tres se hayan suicidado. A lo largo del libro, como de la película, dirigida por Marcelo Piñeyro, se irá desnudando una trama que deja al descubierto una historia que tiene mucho que ver con el difícil momento económico que vivió la Argentina en los dos primeros años del presente siglo.

 

 

La Pregunta de sus Ojos, de Eduardo Sacheri, es un libro que nos habla de la justicia en los tiempos de la dictadura argentina. Un agente judicial cuenta, en el presente, lo que le sucedió en un caso en 1974, cuyas ramificaciones llegan hasta nuestros días. En medio de todo esto, una historia de amor que durante 25 años no pudo ser concretado. Esta novela fue llevada al cine el año 2009 por Juan José Campanella, bajo el nombre de El Secreto de tus Ojos,  y resultó ser una de las películas más exitosas del cine argentino, pues terminó ganando el Oscar a la mejor película extranjera el año 2010, además de muchos otros premios en diferentes festivales. El éxito del filme ayudó mucho al de la propia novela, así como a su autor, quien ha pasado a ser uno de los más leídos en la actualidad.

La literatura y el cine argentinos se entremezclan y, como en estos casos, los productos sumados resultan enriquecedores, potenciándose mutuamente, ofreciendo a los lectores/espectadores una mejor manera de conocer y apreciar las historias que los autores y directores nos proponen. En cuanto a la sala que mencionaba al inicio, el Atlas Lavalle, siguió su destino inexorable y hoy en día resiste convertida en un templo… 

 

 

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La Bitácora de El Hablador es una web de actualidad cultural y literaria que, desde el 2007, trabaja en base a una propuesta que busca la constante reflexión, discusión y debate entre los autores de los artículos y los lectores de los mismos. Este blog ha sido administrado, siempre desde una propuesta personal, por Francisco Ángeles y Juan Francisco Ugarte. Desde el 2011 hasta la actualidad, el administrador de la página es Lenin Pantoja Torres.
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