<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Bitácora de El Hablador &#187; webmaster</title>
	<atom:link href="http://www.elhablador.com/blog/author/admin/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.elhablador.com/blog</link>
	<description>BLOG DE LA REVISTA VIRTUAL DE LITERATURA EL HABLADOR</description>
	<lastBuildDate>Mon, 06 Feb 2012 15:07:27 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0.3</generator>
		<item>
		<title>El búho insomne</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/</link>
		<comments>http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 15:07:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>webmaster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elhablador.com/blog/?p=4346</guid>
		<description><![CDATA[  EN LIMA, PARÍS  Y AILLEURS (UBICUO COMO SIEMPRE&#8230;)   Por José Rosas Ribeyro   Empiezo a escribir esto un martes, día nublado y bastante triste. Hace ya más de dos meses que estoy en Lima preguntándome por momentos qué hago acá exactamente, aunque en otros momentos disfruto con plenitud este cambio de paisaje, de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a rel="attachment wp-att-1820" href="http://www.elhablador.com/blog/2010/11/08/el-buho-insomne-8/rosas-final-14/"><img class="alignleft size-medium wp-image-1820" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="rosas final" src="/blog/wp-content/uploads/2010/11/rosas-final-211x300.jpg" alt="" width="56" height="76" align="left" /></a>EN LIMA, PARÍS  Y <em>AILLEURS</em> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>(UBICUO COMO SIEMPRE&#8230;)</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por José Rosas Ribeyro</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Empiezo a escribir esto un martes, día nublado y bastante triste. Hace ya más de dos meses que estoy en Lima preguntándome por momentos qué hago acá exactamente, aunque en otros momentos disfruto con plenitud este cambio de paisaje, de olores, de sabores, de noticias, y aprecio la conversación con los amigos y con mi hermana. Debo confesar que en este tiempo transcurrido aquí ha habido veces en que he querido regresarme a París. Ha sido el caso cuando he estado enfermo y el dolor me ha llevado a añorar mi departamento con vista sobre el Sena, en el que vivo hace unos dieciocho años. Como si en París el dolor doliera menos que acá, lo cual no es cierto. Empiezo a escribir esto, además, después de haber sobrevivido una vez más a las llamadas fiestas navideñas. No voy a darle vueltas al asunto: detesto la Navidad y también el año nuevo, y todo ese periodo que comienza alrededor del veintitantos de diciembre y acaba, ¡felizmente!,  el 2 de enero. Creo que detesté siempre este momento final del año, pero antes en silencio, como resignado, mientras que ahora confieso abiertamente mi detestación, aunque algunos me miren por ello como si yo fuera un bicho raro, un monstruo o un desdichado. <em>Voilà. </em>Tenía que decirlo antes de pasar a otras cosas. Y la primera de ellas es un viaje que hice a Caracas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong> <a rel="attachment wp-att-4349" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/foto_1_-_caracas/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4349" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="FOTO_1_-_CARACAS" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/FOTO_1_-_CARACAS-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Caracas o el infierno</strong></p>
<p style="text-align: justify;">De los dos meses en que ando por estas tierras del sur de América, diez días de noviembre los pasé en Caracas. Fui invitado por el festival Documenta para que participara en el jurado del Premio Regional Andino de Cine Documental y aproveché mi estadía allá para recorrer lo más que pude la capital venezolana. Yo soy un peatón inveterado y evito tomar cualquier tipo de transporte si es que puedo llegar a pie al lugar al que me dirijo. Soy, en definitiva, el contrario absoluto del caraqueño, ya que este coge el automóvil para ir a la esquina de su casa a comprar pan. Exagero solo un poco. La ciudad, por cierto, no ha sido erigida para gente como yo: Caracas es una urbe en la que las aceras desaparecen de repente al igual que los peatones y donde reina el coche por encima y por debajo de todo. Los hay por millones, circulan por todas partes movidos por la gasolina más barata del mundo: una botella de agua cuesta más que llenar el tanque del vehículo. Aunque &#8220;circular&#8221; no sea tal vez el verbo más apropiado para hablar de los autos en Caracas, porque la mayor parte del tiempo están detenidos o avanzan a paso de tortuga pegados unos a otros provocando la infernal imagen de una <em>Metropolis</em> como la imaginada por Lang para el cine, pero en un país subdesarrollado, y acarreando también una contaminación del aire que si no mata masivamente a la población debe de ser, me digo, porque a la ciudad la protege no Dios ni ningún santo sino el mismísimo monte Ávila y su magnífico verdor. Los únicos lugares por los cuales la gente camina protegida de los autos y de las lluvias torrenciales son las galerías comerciales, oscuras, tristes y, por lo general, bastante desagradables. En esta ciudad infernal llamada Caracas, hay pocos cafés y restaurantes y estos, normalmente, son caros, malos y brindan un servicio deplorable. Digo esto, por supuesto, sobre los que están al alcance del común de los mortales porque, por supuesto, hay otros destinados a clientes gastrónomos y pudientes, que son mejores. Debo precisar, sin embargo, que los franceses me alojaron en un hotel de cinco estrellas ubicado en Altamira, un barrio menos inhumano que los del centro, y aún allí el servicio era bastante deplorable. Dos ejemplos: en las <em>suites</em> el acceso a internet era prehistórico y una ducha oscura y estrecha sería aceptable en un hotel de menor categoría pero no en uno que se pretende de súper lujo.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo no sé por qué es así, pero Caracas casi no tiene un casco histórico. Como que las autoridades de la ciudad demolieron en algún momento los edificios de origen colonial, obnubilados por la quimera del progreso. Hoy quedan por ahí unas cuantas casas del siglo XIX, dos de ellas ligadas a Bolívar, que se han restaurado o que se está tratando de salvar del derrumbe: estas frágiles construcciones parecen apachurradas por los muy altos y feos edificios que ayer debieron ser el orgullo de una sociedad particularmente arrogante debido a la riqueza petrolera, pero que hoy se encuentran tugurizados. Hay también muy pocas plazas en las cuales se pueda pasear, sentarse a descansar, conversar, fumar un cigarrillo o tomar un helado. En el  centro de Caracas la más importante y no desprovista de gracia es la plaza Bolívar, núcleo popular y chavista (el clientelismo da frutos), sin embargo, estando allí de repente se da uno con la sorpresa de encontrarse en La Habana. Los rostros de Chávez, Fidel Castro, Che Guevara y Bolívar aparecen por todas partes, al lado de tremebundas consignas de otra época como: &#8220;¡Patria o Muerte!&#8221;, &#8220;¡Socialismo o Muerte!&#8221;. No lejos de allí y de un local partidario chavista, existen incluso unas tiendas &#8220;socialistas&#8221; que ha inventado el demagógico presidente venezolano como para que Caracas se parezca más a la capital cubana: en ellas se vende a precio muy barato café o chocolate &#8220;socialistas&#8221; a quienes estén dispuestos a hacer la cola con la paciencia de un habanero. Cola que, por cierto, invade la calle, una calle que, como la mayoría de las de Caracas, estará invadida a su vez por enormes y pestilentes montañas de basura.</p>
<p style="text-align: justify;">La ciudad de los altos edificios se encuentra rodeada por villas miseria: por orden del gobierno las casuchas que se elevan hacia la montaña han sido pintadas de llamativos colores, eso le confiere un alegre tipismo que seguro sabrían apreciar los turistas que pasearían por Caracas si es que no fueran inexistentes. Sin embargo, debo decir, en honor a la verdad, que esta ciudad que, por contraste, me produjo la sensación de que Lima era el paraíso, posee bellos museos financiados por el estado, en los cuales se exhiben obras de Picasso, Bacon y otros de los genios del arte contemporáneo, como también una ciudad universitaria que es Patrimonio de la Humanidad debido, por un lado, a su arquitectura y, por otro, a la cantidad de valiosas obras de arte que posee en sus muros, patios y jardines. Mientras yo estuve en Caracas pude ver, además, como se aprovecha la importante red de museos de la ciudad para acoger festivales artísticos diversos. Y pude asistir, por ejemplo, al V Encuentro de Arte Corporal, una manifestación en la que confluyen performances, diseño vestimentario, danza,  pintura sobre la piel, tatuajes y otras manifestaciones artísticas que tienen como materia principal el cuerpo humano. Vale la pena destacar también que en Caracas hay verdaderas casas editoras que publican, a veces con ayuda del estado, libros de muy buena calidad. Los cuales se distribuyen a través de librerías &#8220;elitistas&#8221;, como la de Los Galpones, que visité en compañía del poeta Octavio Armand,  o de la cadena estatal de librerías populares.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas son algunas de las impresiones que capté en mis ratos libres (y tuve muchos) en que recorrí a pie kilómetros de una ciudad hostil a un individuo peatón como yo. Decía antes que mi presencia en Caracas se debió al festival Documenta, ahora, pues, voy a eso.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><strong><a rel="attachment wp-att-4350" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/foto_2_-_documenta/"><img class="size-medium wp-image-4350 aligncenter" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="FOTO_2_-_DOCUMENTA" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/FOTO_2_-_DOCUMENTA-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Documenta: la recreación del mundo real</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Estuve en Caracas representando al festival Documenta de Lyon (Francia) en el evento que lleva el mismo nombre en la capital venezolana. Y como tal participé en el jurado que otorgó el 2° Premio Regional Andino de Cine Documental a algunas de las 28 películas seleccionadas. Con el auspicio de la Embajada de Francia en Venezuela, la Alianza Francesa, el Instituto Francés y otras entidades tanto francesas como venezolanas, el  festival tiene como objetivo difundir el documental de creación, ir formando un público para este tipo de cine y alentar la propia creación en los cinco países incluidos oficialmente en la llamada &#8220;área andina&#8221;: Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Plenamente inscritos en esta idea de que el documental es un género cinematográfico de creación y no un mero reportaje televisivo los miembros del jurado vimos, analizamos, discutimos, juzgamos los filmes presentados a concurso y premiamos a algunos de ellos. El jurado en el que participé yo debió elegir un filme en las secciones cortometraje, largometraje y ópera prima. Otro jurado se encargó de otorgar los premios de la competencia estrictamente venezolana y de la sección de películas con temática indígena.</p>
<p style="text-align: justify;">En honor a la verdad, debo decir para empezar que la competencia de cortometrajes no despertó nuestro entusiasmo y que eso se refleja, por cierto, en la premiación, ya que en definitiva se trató solamente de destacar un filme dentro de un conjunto bastante mediocre. Por decisión mayoritaria del jurado, se premió al venezolano Ricardo Armas Galindo por <em>La familia de María, </em>película realizada en Buenos Aires en el seno de una familia que adoptó a una niña de dos años. El realizador cuenta la historia de dicha adopción de tal manera que aparece como un caso que podríamos calificar de modélico, ejemplar. Debo confesar que ese cine que quiere dar lecciones de vida no es algo que me atraiga y que yo opté por dar mi voto a <em>Ciudad de letras, </em>filme del colombiano Julio Oyaga Martínez que cuenta en versos visuales, a veces desaliñados, la historia de un poeta callejero tentado por la actitud maldita ante la vida y la autodestrucción. En las otras dos secciones de las que se ocupó el jurado en el que participé, destacaron de manera casi unánime dos películas realizadas por mujeres: <em>Retratos de la ausencia</em>, de la colombiana Camila Rodríguez Triana, y <em>Abuelos, </em>de la ecuatoriana Carla Valencia Dávila. La primera presenta con un punto de vista muy personal e imágenes y textos no solo bellos sino muy adecuados, la historia de unos niños que viven alejados de sus padres porque estos han debido emigrar a otras regiones en busca de trabajo. A diferencia de tantas otras producciones que presentarían esta temática con la mirada rápida y superficial del reportaje para la televisión, <em>Retratos de la ausencia </em>aborda esta problemática real en el mundo latinoamericano de hoy con un espíritu de creación y una mirada que por ser personal es artística. El resultado es excelente y el filme se hizo merecedor del gran premio del festival Documenta de Caracas. De similar nivel de excelencia es, sin embargo, <em>Abuelos, </em>filme a través del cual Carla Valencia Dávila va al encuentro de sus dos abuelos: por un lado, Remo, un médico autodidacta, medio curandero, que busca el secreto de la inmortalidad y, por otro, Juan, chileno, militante sindical de izquierda asesinado por la dictadura de Pinochet. Estos abuelos tan distintos uno del otro representan de alguna forma los dos sueños latinoamericanos: el del pensamiento mágico y lo real maravilloso, y el de la transformación política, social y económica. De una manera sensible e intimista, y en dos paisajes que todo opone, Carla Valencia Dávila nos presenta el destino trágico de un continente a través de dos utopías que han terminado en rotundos fracasos. Demás está decir que la única película peruana de la selección (<em>Cerro de Pasco, profunda sepultura, </em>de Álvaro Sarmiento) estaba lejos, muy lejos, de los niveles de calidad de las películas premiadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Antes de concluir esta aproximación a lo que vi en Caracas, en el festival Documenta, quiero destacar, como lo hice durante la ceremonia de clausura del evento, la importante y valiosa participación de cineastas mujeres. Líneas arriba mencionaba a dos de ellas premiadas por el jurado en el que participé yo: Camila Rodríguez Triana y Carla Valencia Dávila. Además de ellas, otras fueron destacadas por el otro jurado: Andrea Carolina López López, Rosana Matecki Celis, ambas de Venezuela, y Marta Rodríguez de Silva, gran documentalista colombiana. A ellas quiero añadir aquí los nombres de las otras cineastas seleccionadas en Documenta 2011: Kaori Flores Yonekura, Clarissa Duque, Andrea Rey Sánchez, Elizabeth Pirela, Gabriela Alexandra González y Ana María Salas. Esta última, colombiana residente en París, nos entregó un bello ensayo de diario íntimo en imágenes titulado <em>Frente al espejo</em>, que es una clara muestra de su talento y su espíritu inventivo.<strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">  </p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4351" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="FOTO_3_-_EXPOSICIONES" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/FOTO_3_-_EXPOSICIONES-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Ojos que ven</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ya de regreso en Lima proseguí el ejercicio visual iniciado en Caracas. En las tres veces coronada (y destronada) capital del Perú hay siempre cosas que ver, exposiciones temporales de calidad, que son como una revancha ante la pobreza de los museos en todo lo que no es colonial y precolombino. ¡Pensar que mientras en Venezuela se adquirían auténticos Picasso y Bacon para el Museo de Arte Contemporáneo y se le encargaban murales a Leger y móviles gigantescos a Calder para la Universidad Central, en el Perú la Universidad de San Marcos compraba humildes reproducciones de grandes artistas de todos los tiempos para que los estudiantes tuvieran algo con qué cultivar sus ojos!</p>
<p style="text-align: justify;">Empecé, creo, por la exposición de José Tola en la galería de la municipalidad de Miraflores&#8230; Aunque no, primero asistí en el Centro Cultural de España a algunas de las <em>Experiencias de la carne</em> del encuentro de performances. De lo poco que, desgraciadamente, pude ver, se me ha quedado grabado en la memoria la imagen de Cecilia Podestá saliendo de un envoltorio plástico, cual crisálida, mientras escuchamos (y cantamos) el himno nacional, y ya ella con el cuerpo liberado orina trágicamente ente los ojos asombrados del público. Por su poesía escrita y sus performances, ambas siempre estremecedoras, creo yo que Cecilia Podestá es una de las más importantes creadoras jóvenes del Perú. Y ahora sí, unas palabras sobre Tola y Ety Fefer y su muestra titulada <em>Guerreros, monstruos y bestias.</em> Recorrer las salas de la exposición tenía algo de aventura extraterrestre, ya que nos dábamos cara a cara con personajes extraños, entre humanos y animales, surgidos de la parte negra de la imaginación y los sueños de ambos creadores. Tola es pesimista ante la especie humana y, sin embargo, sus personajes, tanto los estáticos como los móviles realizados con Fefer -que parece que bailaran-, son todos muy coloridos. En resumen: una experiencia visual fuerte, difícil de olvidar.</p>
<p style="text-align: justify;">Sumamente ambiciosa e interesante la enorme exposición <em>Dibujando la historia moderna </em>de Fernando Bryce tanto en la Fundación Telefónica como en las salas del Mali. A este artista se le ocurrió hace años dejar huella de la historia contemporánea y sus diversos avatares a través de dibujos suyos que son reproducciones en tinta china de documentos, fotos y publicaciones diversas correspondientes a los hechos históricos, personajes y espacios geográficos que trata. Son relecturas artísticas de la gran iconografía del mundo, un trabajo que empezó siendo meramente conceptual y derivó después en obras tangibles, de las cuales se exhiben veintidós series y un total de alrededor de dos mil piezas. Impresionante trabajo híbrido, excesivo, alejado de los géneros tradicionales de la pintura que, por eso mismo, no es comprendido por Fernando de Szyszlo, uno de los patriarcas del arte contemporáneo peruano. Sin mencionar nominalmente a Bryce, Szyszlo viene denigrándolo en los medios en cuanto le dan la palabra. Así, por ejemplo, en el diario <em>La República </em>(9/12/2011) dice: <em>&#8220;En materia de la situación del arte actual, sí soy pesimista. Yo creo que estamos en un mal momento. Se han perdido los valores. Porque juntan páginas y páginas de periódicos creen que hacen arte. Puede ser que hagan un acto, intelectual si quieren, pero de arte no tiene nada que ver.&#8221;</em> En otras palabras, Szyszlo dice que el trabajo de uno de los mayores artistas peruanos de hoy no tiene nada que ver con el arte. Eso se explica porque más allá de lo suyo, o sea, la pintura sobre un lienzo o los grabados, Szyszlo ya no entiende el arte: lo que no cuadra con su propia concepción pictórica para él sencillamente no existe. Es verdad que es un hombre ya mayor, un anciano que fue un artista destacado y que hoy funge, desde la derecha, de oráculo menor de la política peruana, pero la vejez física no tiene que ser siempre, como en este caso, vejez mental. Lamentable.</p>
<p style="text-align: justify;">Menciono rápidamente otras dos exposiciones que me han gustado: la de las representaciones arquitecturales en la cerámica precolombina en el Mali, y <em>Ficciones asiáticas, </em>insólitas fotografías de hoy de artistas chinos, japoneses y coreanos en el Centro Cultural de la Católica, para detenerme un momento en <em>La ruta del sol</em>, impresionante trabajo fotográfico de Frank Gaudlitz, exhibido en la galería Pancho Fierro. El fotógrafo alemán ha hecho parte del recorrido que su compatriota Alexander von Humboldt realizó a principios del siglo XIX por tierras de Ecuador, Perú y Colombia. Y allí donde el científico escribía sus impresiones y reflexiones en un diario de viaje, Gaudlitz ha tomado fotos. Magníficas series de imágenes en blanco y negro de los paisajes, cortadas de vez en cuando por excelentes retratos en colores de personas encontradas durante el trayecto. Debo decir que esta exposición me dejó encantado, más estremecido que durante un temblor de Lima. Y me llevó a anotar esta frase escrita por Humboldt el 13 de septiembre de 1802 y aún tan vigente: <em>&#8220;¡Bienaventurado el hombre que reconoce sus límites y que no considera las nubes como el horizonte que está buscando!&#8221; </em> Tarea urgente: leer el diario de Humboldt.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><strong><a rel="attachment wp-att-4352" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/foto_4_-_inestable/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4352" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="FOTO_4_-_INESTABLE" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/FOTO_4_-_INESTABLE-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Elogio de la inestabilidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">A Carlos Carnero siempre le gustó trabajar con las manos. Me contó que de niño hacía cometas y otros juguetes, utilizando la madera y que, en un momento dado, transformó el garaje de su casa en taller de construcción de objetos lúdicos. Mientras se iba apasionando por la poesía, convirtió su pasión inicial por la madera en forma de vida: se hizo pequeño industrial y dirigió durante una década una empresa que fabricaba juguetes. Un día, sin embargo, presionado tal vez por la competencia desigual de los productos venidos de China, dejó eso y cambió de vida. Cambió de vida pero no traicionó la idea de dedicarse a lo que le gusta: dejó, pues, la madera y puso su esfuerzo en crear un lugar de poesía, un lugar donde reinan los libros de poesía de ayer y de hoy, de aquí y de todas partes. Ese lugar, desde hace poco tiempo, se encuentra en Miraflores, en la calle Porta, y es la Librería Inestable.</p>
<p style="text-align: justify;">De todas las maneras posibles Carlos Carnero se procura primeras ediciones de poemarios, revistas antiguas, libros actuales editados en pequeñísimos tirajes y, en paralelo, fabrica o hace fabricar objetos diversos en los que quedan estampadas huellas diversas de la poesía. Su Librería Inestable es un pequeño espacio en el que da gusto estar, sea buscando en los estantes al poeta hasta entonces desconocido o al autor del que se quiere tener un libro inhallable, sea conversando con el feliz librero, un hombre tranquilo y extremadamente afable, cuarentón juvenil de voz dulce y sonrisa tímida, curioso buscador de antigüedades vigorosas y entusiasta descubridor de la poesía viva de hoy. En medio de la ruidosa calle Porta, rodeada por restaurantes baratos en los que se come escuchando cumbia andina, al lado de la quinta en la que Varguitas vivió medio clandestino con la tía Julia, está la Librería Inestable, un poema tangible de Carlos Carnero Figuerola. Yo no sé si estás líneas son un homenaje o un testimonio de amistad. Es probable que sean las dos cosas a la vez pues haberlo conocido a él, haber descubierto su librería y haber puesto en venta -y que se hayan vendido de verdad- los últimos ejemplares encontrados por azar de mi libro <em>Curriculum mortis, </em>son algunas de las cosas más bellas que me han ocurrido durante estas semanas en Lima.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-4353" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/foto_5_-_nmm/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4353" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="FOTO_5_-_NMM" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/FOTO_5_-_NMM-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Mata el bueno, mata el malo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Tanto en la Librería Inestable como en otros lugares de Lima he tenido la ocasión de cruzarme y conversar con José Carlos Yrigoyen y Jerónimo Pimentel. En verdad, al primero lo conocí en enero del año pasado, en compañía de Carlos Torres Rotondo, poco tiempo después de que se publicara <em>Poesía en rock</em>, el excelente libro testimonial sobre la poesía de los 70 y 80 del que ambos fueron editores y yo uno de los varios participantes. De Yrigoyen me sorprendió aquella vez el extraordinario archivo mental que tiene de la poesía peruana. Un conocimiento enciclopédico y memorioso que para alguien como yo, que siempre ha tenido problemas para recordar títulos y fechas, es siempre digno de admiración. En una estadía anterior en Lima, había asistido a una lectura de Yrigoyen y Pimentel junior en Barranco y, sin haberlos leído aún ni conocerlos personalmente, me parecieron poetas interesantes. Por eso, cuando me enteré de que pensaban ambos asociarse para hacer un blog literario que se rompiera con el amiguismo habitual del comentario literario en el Perú, me pareció una excelente idea. Por fin alguien iba a enfrentar a la <em>omerta </em>de las diferentes mafias literarias limeñas, por fin alguien dejaría de calificar de &#8220;obra maestra&#8221; lo que le pasa por los ojos si viene de los amigos, por fin alguien haría verdadera crítica, por fin alguien analizaría las obras de quienes no son necesariamente sus patas del alma con algo más que el famoso &#8220;demoler, demoler, demoler&#8221; de Los Saicos. El blog apareció por fin, con el sugerente nombre de Nosotros Matamos Menos (NMM), y desde entonces, lo sigo con sumo interés.</p>
<p style="text-align: justify;">Debo decir, sin embargo, que el entusiasmo inicial lo he ido perdiendo. Quienes pretendían ser diferentes y asumir la crítica con seriedad como que han terminado muy rápido por hacer lo mismo que criticaban en los otros. Son como Humala y su gran cambio: han terminado haciendo lo que dijeron que no harían. Como que esto empezó con la crítica furibunda que hizo Yrigoyen a la manera (casi inexistente) con la que la prensa trata la literatura. Sintiéndose ofendido, el poeta de los 80 y periodista Enrique Sánchez Hernani, respondió a Yrigoyen y este, en ese momento, le declaró la guerra. En NMM, como en las malas (¿y también en algunas buenas?) películas de Hollywood, los dos compinches se han distribuido el trabajo, reservándose cada uno un papel específico: Yrigoyen es el malo, el policía torturador y sin escrúpulos, mientras que Pimentel junior es el policía bueno, el que habla suavemente y en vez de amenazar con brutalidades promete formas prácticas para salvar el pellejo. Desde hace semanas NMM es así: Yrigoyen ha tratado de vincular, a como dé lugar, a Rodolfo Hinostroza con un mamarracho &#8220;poético&#8221; publicado por un tal &#8220;Hinostroza&#8221; a finales de los 60, haciendo gala de su enorme mala leche. El mismo malo de la peli demuele sin escrúpulo alguno el interesante libro de Sánchez Hernani <em>Quise decir adiós </em>como para rematar la polémica que había tenido con él, semanas antes, sobre la presencia de la literatura en los medios. Yrigoyen o el pensamiento saico: demoler, demoler, demoler. Pimentel, en cambio, se muestra &#8220;gentil&#8221; y &#8220;generoso&#8221; en sus críticas y después de decir, por ejemplo, todo lo mal que piensa de <em>El Elegido</em> de John Martínez saca de su sombrero, como un mago de circo, uno o dos conejos blancos que le permiten concluir finalmente que lo que era malo no lo es tanto. Y así, erigiéndose en los papas de lo bueno y lo malo, sin ejercer verdaderamente la crítica seria, dejándose llevar sea por sus detestaciones personales, sea, como siempre en Lima, por el amiguismo, los compadres de NMM se parecen cada día más a aquellos que tanto criticaban al crear el blog. Es una lástima, porque siguen necesitándose lugares en que se haga crítica seria sin que seriedad quiera decir academia ni carencia de humor. Y tanto Yrigoyen como Jerónimo Pimentel hubieran podido ser los creadores de un espacio de ese tipo. Hoy, como toda la prensa que han criticado, elaboran incluso su propia lista arbitraria de &#8220;lo mejor&#8221; del año. Son, pues, qué tristeza, como Humala: &#8220;Conga no va&#8221; pero, finalmente, &#8220;Conga sí va&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Criticar al crítico</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un día en que me crucé con Jerónimo Pimentel en la Librería Inestable le dije que le dejaría un ejemplar de mi libro <em>País sin nombre &#8220;</em>para que me lo demuelan&#8221;. Creo incluso, si mal no recuerdo, que algo similar les puse a los NMM en una dedicatoria que escribí de puño y letra.<em> </em>No soy adivino, pero sabía de antemano que así sería: mi libro, que no ha sido escrito para gustar a todo el mundo, puede causar rechazo, sobre todo en quienes han idealizado los años 60-70 del siglo pasado y en quienes, por una u otra razón, tienen lazos tan sólidos como acríticos con dicha época. Tal es el caso, evidentemente, de Pimentel junior, por varias razones, unas más evidentes que otras. El poeta noventero pretende meterse en la piel de un crítico pero no asume cabalmente su misión, dando como resultado un comentario mediocre, similar a cualquiera de las notas periodísticas que dice detestar, pero en negativo. Jerónimo Pimentel no ha leído mi libro tal cual es, no ha tratado de entrar en mi propuesta y, una vez dentro, buscar lo que en ella funciona o no funciona. Lo que ha hecho es confrontar mi &#8220;novela&#8221; con lo que él cree firme y ciegamente que es <em>la</em> novela y como no hay coincidencia entre su idea y mi libro entonces deduce que es un trabajo fallido. Yo no voy a discutir aquí su derecho a que mi libro no le guste, a que le parezca malo, deleznable, pésimo. Es su estricto derecho como lector, incluso frente a una obra maestra, y yo no pretendo que <em>País sin nombre</em> lo sea. Ya he dicho varias veces que yo no escribo para que me quieran mis amigos y menos aún para hacerme nuevas amistades. Lo que escribo es por necesidad y lleva la carga vibrante de mis nervios y el caudal rojo de mi sangre. La literatura es fuego y no esos productos <em>light </em>que se venden como novela y que todo el mundo lee. Concibo así la literatura, mi literatura, y lo único que le pido al lector -en este caso de <em>País sin nombre-</em>, es que me lea a sabiendas de eso y con la suficiente disponibilidad personal para perderse y reencontrarse en un laberinto de pequeños acontecimientos que termina por conformar un bloque de 520 páginas que abarca diez años de historia, de una historia que fue terrible y no necesariamente una gesta heroica. Pimentel junior no tiene esa disponibilidad y es su más absoluto derecho no tenerla. Él, para leer un libro tan voluminoso, necesita que le aseguren de antemano que es una obra maestra. Le encanta <em>Moby Dick</em>, dice, y no debe escatimarle elogios a la ya muy elogiada novela de Herman Melville. Así qué fácil, digo yo, y prefiero nadar a contracorriente y decir sin avergonzarme que no me gusta <em>Paradiso</em>, que no he podido leerla, que no entro en la novela de Lezama Lima por más que sea, según los críticos, uno de los monumentos del neobarroco latinoamericano. ¿Voy a afirmar por eso que es fallida? Por supuesto que no, pues yo no erijo mi gusto personal, mis expectativas como lector, en la base desde la que juzgo las obras literarias. No se puede leer <em>Pedro Páramo</em> de Rulfo como si fuera <em>Ulises</em> de Joyce: la primera se sitúa en una especie de minimalismo, mientras que la otra se reafirma en el exceso. Nada de esto lo toma en cuenta Jerónimo Pimentel y entonces me reprocha que <em>País sin nombre </em>no sea una novela &#8220;clásica&#8221;, es decir, tal como quedó grabada en el mármol del siglo XIX: con un narrador omnisciente que lo sabe todo y conduce de la mano al lector a lo largo de la trama, con personajes debidamente conformados psicológicamente, con una intriga clara, etc. Para decirlo en otras palabras: Pimentel junior le pide a mi novela justamente todo lo que he querido evitar y como no encuentra lo que él le pide la califica de fallida. Cuánto me hubiera gustado que la calificara de &#8220;fallida&#8221;, &#8220;un desastre&#8221;, &#8220;un asco&#8221;, &#8220;formidable&#8221; o lo que sea, tras haberla leído en lo que es y no por simple y perezosa comparación con lo que él hubiera querido que fuera. Una buena crítica, sea negativa o positiva, lleva a reflexionar, a descubrir aspectos de los que uno no se había dado cuenta. Nada de eso provoca la de Jerónimo Pimentel, desgraciadamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace unos días estaba yo invitado al programa del poeta Julio Heredia en radio Capital y al abrirse la antena a los oyentes recibimos la llamada de un caballero que dijo haber comprado <em>País sin nombre</em> en El Virrey y haber leído mi &#8220;novela&#8221; de principio a fin. Después de eso añadió que no le gustaba su estructura en <em>puzzle </em>y directamente pasó a decir lo que le ardía en la boca: &#8220;¡está llena de sexo!, ¡es un asco!&#8221;, y de inmediato colgó. Cuento esto porque incluso esta reacción visceral,  pacata, puritana, de un lector digno discípulo de Cipriani, tiene más valor que la pretendida crítica seria de uno de los cómplices de NMM. Ese señor ha leído el libro tal como es y ese libro así no le gusta, le es insoportable, atenta contra sus valores, rompe sus esquemas morales. Yo comprendo a ese caballero, y su reacción violenta, insultante, me ha dado mucho que reflexionar. Y ahora estoy más convencido que nunca de que lo mío es escribir libros que den asco a los moralistas, religiosos sectarios, enemigos del sexo y demás amigos y seguidores del señor Cipiani o la señora Jara, para quedarnos con ejemplos del ámbito peruano. Digo esto, y recurro a esta anécdota, porque detrás de la &#8220;crítica&#8221; de Jerónimo Pimentel hay también una huella puritana que se trata de esconder elogiando, por ejemplo, a los personajes femeninos de mi &#8220;novela&#8221;, los cuales son en gran medida los más liberados del yugo patriarcal, los más rebeldes y rompedores y los más liberados sexualmente.</p>
<p style="text-align: justify;">La &#8220;crítica&#8221; de Pimentel junior a <em>País sin nombre</em> me hace pensar en la que hace Szyszlo, de manera solapada, a Fernando Bryce en el campo de las artes plásticas, y de la que di cuenta más arriba. Szyszlo, pintor abstracto de lienzo, caballete y óleos, no entiende ni quiere entender, el trabajo híbrido, excesivo, descomunal, fuera de cualquier género pictórico debidamente establecido, que realiza con singular exigencia y entrega Fernando Bryce. La diferencia entre Szyszlo y Pimentel junior radica en que aquel es un hombre viejo, que se acerca a los noventa años, y que en el campo pictórico &#8220;ya fue&#8221;, mientras que Jerónimo Pimentel no tiene siquiera cuarenta años y se supone que en la juventud se tiene un espíritu más abierto que en la senectud. Ya vemos que no siempre es así.</p>
<p style="text-align: justify;">No quiero cerrar esta &#8220;crítica al crítico&#8221; sin mencionar una alusión de Pimentel junior a mi ego en un comentario posterior. Empecemos por lo más evidente: toda persona que escribe y publica posee un ego medianamente desarrollado, sino tira sus textos a la basura o encarga esa tarea a sus herederos. Desde ese punto de vista tanto el poeta noventero como yo algo tenemos de ego. Y probablemente él más que yo porque, primero, ha comenzado a publicar bastante joven y, segundo, pretende juzgar la obra de los demás y dictaminar qué es &#8220;lo mejor&#8221; de lo publicado en el año y juzgar incluso si el año fue bueno o malo. Si para eso no se necesita un ego sobredimensionado entonces de qué estamos hablando. En verdad, evocar mi ego me parece algo fácil y poco digno, sobre todo cuando quien lo hace ha dicho antes que el personaje-narrador de <em>País sin nombre, </em>un tal Javier Rosales, es mi <em>alter ego</em>, y ese personaje en la &#8220;novela&#8221; está lejos de ser un héroe, un ser positivo, el bacán del barrio o el gallito del corral. No es demasiado exigir un poco de coherencia en lo que se afirma, incluso a quienes se creen dueños de la verdad revelada.</p>
<p style="text-align: justify;">Me permito señalar para concluir con esto que, al contrario de Jerónimo Pimentel, alguien muy serio en su acercamiento a la literatura, como es Gabriel Ruiz Ortega, ha publicado en su blog <em>La fortaleza de la soledad</em> una entrevista conmigo sobre <em>País sin nombre </em>que demuestra que él sí ha leído mi &#8220;novela&#8221; como lo que es y desde allí propone diversas reflexiones sumamente interesantes. Y ya que a los muchachos de NMM le gustan las listas de éxitos del año, les informo que Javier Agreda, crítico literario de <em>La República, </em>considera <em>País sin nombre</em> entre las obras narrativas más interesantes del año. Igualmente, <em>Quise decir adiós</em> de Enrique Sánchez Hernani, tan denostado por los comisarios de NMM, figura en todas las listas de hits literarios salvo en la de ellos, por las razones que evoqué más arriba.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><strong><a rel="attachment wp-att-4354" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/foto_6_-_poetas/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4354" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="FOTO_6_-_POETAS" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/FOTO_6_-_POETAS-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Poetas y poemarios       </strong></p>
<p style="text-align: justify;">En estos dos meses que llevo en Lima he recibido muchos libros de poesía de manos de sus jóvenes autores y también he comprado varios. Durante semanas estuve buscando una antología de la poesía de Eielson para llevársela a una amiga en Buenos Aires, pero no encontré en venta tan deseado libro (salvo de segunda mano y a un precio excesivo) ni ninguna otra de sus obras, aunque estas hayan sido reeditadas hace poco tiempo. Me da la impresión por eso de que Eielson se ha convertido en el Perú en un fenómeno parecido al de Jaime Sabines en México o Jacques Prévert en Francia: es un poeta que goza de cierta popularidad. Eso me extraña. Finalmente, hallé en La Casa Verde <em>Poeta en Roma, </em>amplia antología realizada por Martha Canfield y publicada en 2009 por las ediciones Visor de España. En esa búsqueda, sin embargo, fui encontrando otros libros peruanos muy bellamente editados. Algunos de ellos los compré y me llevé la sorpresa mayúscula al descubrir que en uno que otro el aspecto general del objeto-libro es más importante que la poesía que contiene. En La Familia de Miraflores compré, por ejemplo, un bello libro, impecablemente ilustrado y editado, pero cuando lo leí descubrí que de él sólo podía rescatar un verso que me dijera algo. Un solo verso, que dejé subrayado, éste: &#8220;<em>Mi única casa es la mujer que duerme conmigo&#8221;. </em>Algo le está ocurriendo, creo yo, a la poesía peruana última: poesía que está callada oyendo su propia voz, poesía que no transmite nada o muy poco. O, en todo caso, que no me transmite nada a mí, humilde lector de versos.</p>
<p style="text-align: justify;">Felizmente, toda la poesía que se produce no es así y a lo largo de estos meses en Lima he leído libros que me parecen interesantes de poetas que ya conocía y apreciaba y libros que me han interpelado de autores que eran desconocidos para mí. A algunos de estos libros y autores evocaré en las líneas que siguen. Empezaré por el mayor de ellos en términos de edad: Enrique Sánchez Hernani. Su libro, tan vapuleado por los NMM, tiene gran intensidad y una carga expresiva muy fuerte para afrontar esa &#8220;costumbre que suele tener la gente&#8221; (Borges dixit): la muerte. Y, más aún, en este caso la muerte de un amigo querido, a pocos meses de ocurrido el hecho. Otro librito que me pareció sumamente interesante es <em>Panzer Plastic,</em> de Montserrat Álvarez. No es una novedad, ya que fue editado en 2008, pero yo no hago listas de &#8220;lo mejor del año&#8221;, sencillamente hablo de lo que me ha estremecido. Conocía a la autora por el excelente <em>Zona Dark </em>que hace ya varios años me recomendó, con justa razón, Tulio Mora y, desde entonces, no había leído nada de esta autora que es española, peruana, paraguaya, es decir, que es sobre todo ciudadana de una lengua: el castellano. En <em>Panzer Plastic </em>hay poemas tremendos como &#8220;Justamente la vida&#8221;, &#8220;Las tácitas palabras del cliente&#8221; y &#8220;Poema antipatriótico&#8221;. Esta mujer le pone a menudo algo extraño a sus versos, algo que no sé definir, pero que me revuelca sin que pueda evitarlo. Otro libro que destaco es <em>Berlín</em>, de Victoria Guerrero, pero de él ya dije dos palabras en mi crónica anterior. En cambio, un descubrimiento total para mí es Miguel Ángel Sanz Chung: sus libros gemelos <em>La Casa Amarilla</em> y <em>Casa abandonada </em>son tremendamente personales y eso me gusta. Casi lo mismo puedo decir, rápidamente, de <em>Présago, </em>de Romy Sordómez, que es del 2005 pero que yo he leído recientemente en Lima. Me quedan dos poetas más que me han impresionado con sus versos. Una es Tilsa Otta, que menciono acá aunque no la he leído: mi entusiasmo se basa en poemas suyos que he escuchado en su voz en dos o tres recitales públicos. Hay en ella, creo, una rareza que me gusta. El otro es César Ángeles. Su libro <em>Sagrado corazón </em>posee una fuerza, una intensidad y un arte de la polifonía que me han subyugado. Su autor, sin embargo, cuando se pone un pomposo sombrero de crítico lo combina con un escapulario de &#8220;marxista&#8221; prehistórico, religioso, enceguecido por la fe. Y fue de esa manera que polemizó conmigo reaccionando a un artículo mío sobre Vallejo en la intimidad de la vida y el papel, que yo juzgo nefasto, desempeñado por su viuda. Rendido ante las imágenes santas del &#8220;poeta revolucionario&#8221; y su &#8220;abnegada esposa&#8221;, Ángeles no pudo sino responder con falsedades, cólicos hepáticos y hasta insultos, a mi lectura de, sobre todo, las cartas de Vallejo y las notas biográficas sobre él redactadas por esa señora que, yo a los 14 o 15 años, vi que tiraba monedas a la cara de Gerardo Diego, respetable poeta y amigo del autor de <em>Trilce. </em>Pero, bueno, al margen de eso, <em>Sagrado corazón</em> es un buen libro y no tengo por qué no decirlo.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-4355" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/foto_7_-arguedas_y_westphalen/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4355" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="FOTO_7_-ARGUEDAS_Y_WESTPHALEN" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/FOTO_7_-ARGUEDAS_Y_WESTPHALEN-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Arguedas y Westphalen           </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hoy es miércoles, ha pasado más de una semana desde que empecé esta crónica de mis días limeños. El calor ha estallado, el verano por fin se ha hecho presente plenamente y yo he terminado de leer también algunos libros en prosa. En narrativa mi mayor descubrimiento es Andrea Jeftanovic. En mi pasado <em>Búho insomne</em> expresé la gran impresión que me había causado el primer cuento, titulado &#8220;Arbol genealógico&#8221;, del libro <em>No aceptes caramelos de extraños </em>(Uqbar, Chile, 2011)<em>. </em>No sé por qué pero después de ese cuento excelente, perturbador, decidí interrumpir esa lectura y abocarme a descubrir un libro anterior. Así, en El Virrey de Miraflores, encontré <em>Escenario de guerra </em>(Alfaguara Chile, 2000)<em>, </em>la primera novela de Jeftanovic, que leí de inmediato y casi de corrido. El mundo tan propio de esta escritora chilena ya estaba allí, el mundo de una Virginia Woolf sudamericana cuyas historias son como plantas carnívoras. Después de leer la novela retomé <em>No aceptes caramelos de extraños</em> y fui entonces sacudido por &#8220;Marejadas&#8221;, &#8220;Primogénito&#8221;, &#8220;Medio cuerpo afuera navegando por las ventanas&#8221;, &#8220;La necesidad de ser hijo&#8221; y otros relatos que pueden considerarse entre lo mejor de la cuentística en castellano.</p>
<p style="text-align: justify;">No ha sido, sin embargo, Jeftanovic y sus historias a menudo sombrías pero no por eso menos relumbrantes, lo que ha ocupado en estas últimas dos semanas mi mayor tiempo de lectura. Ha sido más bien la correspondencia entre José María  Arguedas y Emilio Adolfo Westphalen reunida bajo el título de <em>El Río y el Mar</em> (FCE, Perú, 2011). Son treinta años, entre 1939 y 1969, de una amistad profunda e irrenunciable de dos hombres nacidos en 1911 a los que, en principio, todo separaba. Son 57 cartas, la mayoría de ellas escritas por Arguedas. El autor de <em>Los ríos profundos</em>, atrapado en la intimidad de la correspondencia privada, muestra no ser tan dulce y campechano como a menudo lo han pintado. En verdad es extremadamente crítico con sus contemporáneos y con el país en el que le tocó nacer y del que varias veces quiere escapar. Para muestra un botón: <em>&#8220;¿Leíste el artículo de Estuardo Núñez sobre el sentimiento de la naturaleza en la nueva poesía del Perú? Yo no sé quién es más bruto: el que lo escribió o quienes lo publicaron. A mí ni siquiera me da náuseas, sino que me molesta&#8230;&#8221; </em>(p. 49) Luego, en la misma vena: <em>&#8220;&#8230;toda esa carroña escogida de pequeños literatos, tienen incapacidad mental para entender nada de lo que verdaderamente es arte.&#8221;</em> Y en términos similares ataca, por ejemplo, a Sebastián Salazar Bondy: <em>&#8220;Su vanidad es mucho más grande que cualquiera de sus virtudes, las que corren el peligro de desaparecer devoradas por esa vanidad que le hace suponerse absolutamente perfecto y superior a todos &#8216;los de su tiempo&#8217;&#8221;</em> (p. 88). Confieso que no me esperaba semejante virulencia en un hombre que se confiesa frágil, sentimental y emotivo, que se muestra muy inseguro de sus propias capacidades tanto como antropólogo que como narrador y que se queja a menudo de sus depresiones y otros problemas psicológicos. Al contrario de él, Westphalen ya había dado muestras de sus reacciones violentas a través de sus acciones con los surrealistas y, por ejemplo, en sus artículos para la revista <em>El Uso de la Palabra</em>. En carta del 23 de agosto de 1939, por ejemplo, Westphalen llega a decir de un artículo de Serafín Delmar, poeta con pretensiones vanguardistas: <em>&#8220;El bacín y la caca al fin acaban por unirse.&#8221;</em> (p. 60)</p>
<p style="text-align: justify;">Sorprende también, aunque no debería, la posición que adopta Arguedas frente al quechua, ya que al autor de <em>Los ríos profundos</em> se le suele presentar como indigenista, defensor de una utopía arcaica que se opondría radicalmente a la modernidad del mestizaje.  <em>&#8220;Yo no creo, ni mucho menos, en el kechwa como una solución. Al contrario, estoy absolutamente seguro que el kechwa desaparecerá y que debe desaparecer. La castellanización es una necesidad urgente en el Perú.&#8221; (&#8230;) &#8220;El castellano ha de ser el idioma propio y genuino del hombre de estas tierras; pero, eso sí, en ese castellano definitivo que hable el mestizo quedará mucho de genio del kechwa.&#8221; </em>(p. 70) Esto lo afirma Arguedas en 1939, cuando está viviendo en Sicuani. Setenta años más tarde, cuando yo he osado afirmar exactamente lo mismo que Arguedas, y reafirmado la absoluta realidad del mestizaje con una lengua común: el castellano, los insultos me han llovido por parte de los más increíbles neoindigenistas, algunos provenientes incluso de las canteras de la poesía rebelde de la generación del 68. No es esta la primera vez en que me digo que en el Perú, en diversos aspectos, las cosas no avanzan sino que retroceden vertiginosamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Recomiendo a todo el mundo leer <em>El Río y el Mar</em> y descubrir a un Arguedas al que se ha querido hacer más delicado de lo que era. Y, precisamente, sobre la delicadeza escribe Arguedas ironizando: <em>&#8220;Todo debe ser de buen tono, en estilo delicadito, que no hiera los oídos de las niñas bien y de los niños bien que leen, con expresiones y con imágenes demasiado realistas y &#8216;atrevidas&#8217;&#8221;</em> (p. 70). Este libro es un valioso homenaje en el centenario de Westphalen y Arguedas que no fue nunca declarado oficialmente como tal. Lo es también, aunque en menor medida, <em>Itinerarios epistolares. La amistad de José María Arguedas y Pierre Duviols en dieciséis cartas</em> (Fondo editorial PUCP, 2011) y el agotado volumen que reúne la correspondencia del autor de <em>El zorro de arriba y el zorro de abajo</em> con el antropólogo John Murra, publicado, me parece, a comienzos de 2011. Ya más dudoso y por demás oportunista es el &#8220;homenaje&#8221; que pretende dedicarle a Arguedas un periodista peruano residente en París, contando a medias la vida íntima de este y Sibila Arredondo en los meses en que él, aún muy joven, estuvo alojado en casa de ellos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a rel="attachment wp-att-4356" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/foto_8_-_vulvas/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4356" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="FOTO_8_-_VULVAS" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/FOTO_8_-_VULVAS-300x213.jpg" alt="" width="300" height="213" /></a></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Carne viva y fruta fresca</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Han pasado días, semanas, desde que escribí el párrafo anterior&#8230; Estuve en Buenos Aires, perdí todo el dinero en efectivo que tenía, además de documentos personales y mi tarjeta de crédito. Con la ayuda de algunos amigos pude regresar a Lima (y hago público aquí mi agradecimiento a  Cristina Siscar, Françoise Griboul y Roger Santiváñez, por lo bien que se portaron conmigo en ese momento difícil) y de Lima, una semana después, volé de regreso a París. Y es en París, entonces, que ahora escribo. Y en París, precisamente, conocí a Liz Cabrel, por intermedio de una amiga queridísima, Violeta Barrientos, poeta y luchadora por los derechos de las minorías sexuales. Liz, Violeta y yo pasamos varias horas de una noche a la barra del Chez Georges, vieja taberna parisina a la que concurríamos en otra época Oscar Málaga, Rodolfo Hinostroza, Jorge Nájar, Elqui Burgos, yo y poetas, narradores y artistas provenientes de los más diversos lugares del mundo. Con Violeta y Liz, ambas lesbianas que hace tiempo que utilizan el armario para guardar ropa y no para esconder su sexualidad, conversamos sobre cosas diversas, reímos mucho también, pero un tema que primó en nuestro intercambio fue el de las opciones sexuales y nuestras propias experiencias al respecto. En ese marco y en medio del bullicio del bar Liz mencionó un libro rojo que, desde ya, me intrigó. No era el famoso de Mao, que tanto se difundió por el mundo en los tiempos de la revolución cultural china. Era -es- otro libro rojo el que Liz ha producido al alimón con Silvia Maza y Dina Cedano. Un libro rojo titulado, nada menos, <em>Yo amo mi vulva</em> que, en ese momento, no pude ver pues ya no le quedaba ninguno a Liz tras su periplo europeo. Recién meses más tarde, ya en Lima, una noche en que yo participaba con Violeta en una lectura de poesía en el bar Zela de la plaza San Martín, recibí un ejemplar de manos de Liz. Las líneas que siguen quieren dar cuenta de lo que ha sido para mí el descubrimiento de este libro singular.</p>
<p style="text-align: justify;">Para quienes aún no lo han visto o no se han enterado, digamos primero de qué se trata. El libro de Dina, Silvia y Liz, mujeres y feministas, reúne los testimonios de veintiocho mujeres sobre sus respectivas vulvas, las cuales, además, aparecen fotografiadas en primer plano y en blanco y negro, sin ninguna manipulación estetizante de esas que ahora se hacen con relativa facilidad recurriendo a <em>Photoshop. </em>Son veintiocho vulvas,<em> </em>unas con todo y pelos alrededor y otras con el entorno rasurado<em>. </em>La cruda realidad de las vulvas que vemos en las páginas de la derecha &#8220;ilustra&#8221; lo que las mujeres entrevistadas cuentan sobre ellas sin falsos pudores ni mojigaterías en las páginas de la izquierda. Cada una de las participantes evoca la relación que tiene con esa parte del cuerpo femenino que las religiones represoras consideran, desde hace siglos, sucia, fea y pecaminosa, convirtiéndola en tabú. Las veintiocho mujeres hablan con seudónimo de su sexualidad, de su descubrimiento del placer, de la masturbación, de la relación con el otro y dicen por qué consideran importante participar en el libro. Lolita dice, por ejemplo, con humor:<em> &#8220;Lo nuestro es una relación amor-odio. Sin mí, ella no es nadie. En algún momento hasta pensé que éramos distintas. Al final nuestra relación es bonita. Si le pusieran cerebro sería una sinvergüenza. La quiero mucho, ahora somos una.&#8221;</em> Ese desdoblamiento me hace pensar en la novela de Moravia <em>El y yo</em>, en la que el protagonista vive en constante confrontación con su falo, aunque éste anatómicamente es un órgano mucho más evidente que la vulva. Prosigue Lolita: <em>&#8220;Empecé a sentirla a los nueve años, desde ese momento creo que ando con la mano pegada a la vulva. Un par de años después de terminar el colegio tuve mi primera relación sexual. Ambas estudiábamos poesía. La mujer más encantadora (hasta hoy) que he conocido. Nunca la había explorado por mí misma. Luego de hacer el amor tuve curiosidad y la abrí para verla y sentirla. Y así lo sigo haciendo hasta hoy.&#8221;</em> En algunos casos, como éste, el estilo es casi telegráfico, en otros la narración es más fluida y detallista. En unos testimonios se adivina la edad avanzada de la entrevistada, mientras que en otros se percibe que se trata de una mujer joven, como debe de ser Lolita.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra mujer, que utiliza el seudónimo Comer del mismo pan, evoca la poca consideración que a menudo han tenido los hombres -sus parejas- con su vulva, haciendo caso omiso de que ésta para la mujer es fuente de placer. Y luego añade: <em>&#8220;Yo siento que la vulva es algo único, es algo muy interno, muy de carne viva. Y es tan  rojita que parece una boca, es como una segunda boca porque también puedes decir cosas a través de ella. (&#8230;) Ahora la encuentro bonita, siento que es viva, caliente, es como una fruta fresca. Creo que ya no tengo prejuicios al respecto, me he tomado fotos a solas y me he sentido muy cómoda&#8221;. </em> En un medio como el peruano pacato e hipócritamente pudibundo, donde cardenales del Opus Dei y fanáticas evangelistas buscan intervenir en la vida sexual de la gente e imponer normas de conducta que niegan la sexualidad como una libertad fundamental del ser humano, <em>Yo amo a mi vulva</em>  es un libro valiente, osado, provocador, necesario. Lástima que a los textos les falte a veces trabajo de edición y que en ellos se vea demasiado que provienen de entrevistas de las que se han omitido las preguntas. De todas maneras, Liz, Silvia y Dina: las felicito.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a rel="attachment wp-att-4357" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/foto_9_-agustin_parra_y_vallejo/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4357" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="FOTO_9_-AGUSTIN,_PARRA_Y_VALLEJO" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/FOTO_9_-AGUSTIN_PARRA_Y_VALLEJO-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>José Agustín, Nicanor Parra y Fernando Vallejo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Probablemente estos tres escritores, José Agustín, Nicanor Parra y Fernando Vallejo, no tengan nada en común aparte de figurar en mi lista personal de adoraciones. Bueno, exagero un poco porque eso de adorar, en verdad, a nadie adoro, ni siquiera al Cristo crucificado ni a su papá de blanca barba que lo dejó morir sin piedad entre dos ladrones. Lo que quiero decir es que se trata de tres escritores, un poeta y dos narradores, que para mí son de lo mejor de la literatura latinoamericana, y que, de una manera u otra, han influido tanto en mi vida como en mis propios intentos de escritura. Los tres, además, mientras yo estaba en Lima, fueron premiados, cosa que no siempre ocurre con muchos de mis escritores preferidos, como ya lo dije alguna vez, en este espacio, comentando las decisiones de la academia del premio Nobel.</p>
<p style="text-align: justify;">José Agustín es mexicano, nació en 1944 en el estado de Guerrero y recientemente se hizo acreedor de un galardón con nombre bastante rimbombante: Premio Nacional de Ciencias y Artes en la modalidad de Lingüística y Literatura. Nada menos. Cuando yo era adolescente, Agustín dio a conocer novelas como <em>De perfil</em> y <em>Se está haciendo tarde (final en Laguna), </em>obras que revolucionaron el trajinado paisaje de la narrativa mexicana de entonces (excepción: José Revueltas), abriendo sus páginas a la problemática juvenil, el rock y el lenguaje coloquial con todo y argot. Ese sismo violento en la literatura mexicana fue llamado por una respetada académica &#8220;literatura de la onda&#8221;, con algo de condescendencia, sin adivinar que estaba ante dos de las mejores obras de la narrativa mexicana del siglo XX. Repito que a mí los premios me importan un bledo y no he necesitado de este galardón tan altisonante y lleno de mayúsculas para admirar a José Agustín.</p>
<p style="text-align: justify;">Nicanor Parra es chileno y eso supongo que todos lo saben entre quienes, de una manera u otra, se interesan en la literatura. A los 97 años, cuando su esperanza de vida ha quedado reducida a los dedos de una mano, por fin se acuerdan de él y le otorgan el premio Cervantes. Si esta recompensa, como tantas otras, tuviera en verdad algo que ver con la valía literaria, Parra pudo, debió, tenía que haberla obtenido hace tres o cuatro décadas, pero no ha sido así. Le llega ahora y no en el momento en que revolucionó la poesía en castellano con sus <em>Poemas y antipoemas</em><strong>. </strong>Qué importa, igual salté de alegría al conocer la noticia en Lima, la ciudad en la que en los años setenta yo y muchos otros como yo recitábamos textos de Parra como himnos saludables: <em>&#8220;Juro que no recuerdo ni su nombre pero moriré llamándola María&#8230;&#8221;</em> En una entrevista que leí recientemente dice Parra: <em>&#8220;</em><em>La antipoesía es una asociación por necesidad; sin embargo, nunca he podido lograr el grado de necesidad que tiene un niño. Es que uno, hasta hoy, sigue hablando por vanidad&#8221;.</em> No sé por qué, aunque debe de haber una razón, pero cuando escucho &#8220;vanidad&#8221; en boca de Nicanor Parra pienso en esa moda pretendidamente &#8220;neobarroca&#8221; que está carcomiendo ahora por dentro a la poesía latinoamericana. </p>
<p style="text-align: justify;">Fernando Vallejo era colombiano porque nació en Medellín en 1942 y dejó de serlo en 2007 cuando adoptó la nacionalidad mexicana tras vivir 40 años en el país de la Tecate, mi cerveza preferida. Se hizo famoso a nivel internacional al publicar <em>La virgen de los sicarios</em> aunque, como suele ocurrir, ya tenía escrita y publicada varias obras sumamente interesantes y valiosas, además de haber realizado tres películas después de estudiar cine en Roma.  Yo tuve la suerte de ingresar a su obra a través de <em>El río del tiempo</em>, grueso volumen en el que se han reunido sus cinco primeros libros de ficción autobiográfica: <em>Los días azules, El fuego secreto, Los caminos a Roma, Años de indulgencia </em>y<em> Entre fantasmas. </em>Cinco pequeñas obras maestras que conseguí por milagro en Barcelona en agosto de 1999, ya que se trata de una edición de Alfaguara Colombia y que, como se sabe, los libros de las filiales latinoamericanas de las editoriales españolas no suelen distribuirse fuera de su restringida área geográfica. Es un absurdo pero así es. Ya había leído también <em>La virgen de los sicarios </em>cuando, años más tarde, tuve la ocasión de pasar un par de horas con Fernando Vallejo en <em>tête à tête </em>en la ciudad de Toulouse y grabar una larga entrevista de la que luego difundí sólo una  parte muy pequeña por Radio Francia Internacional. En esa misma ciudad del sur de Francia pude además ver dos de las tres películas que realizó, <em>Crónica roja</em> y <em>En la tormenta, </em>ya que los Encuentros de Cine de América Latina lo habían invitado por su obra cinematográfica.</p>
<p style="text-align: justify;">Fernando Vallejo es uno de los pocos autores de quien he leído prácticamente toda su obra literaria, la cual se caracteriza, entre otras cosas, por el rechazo del narrador omnisciente y su profunda raigambre autobiográfica y, en dos casos, por ser biografías muy personales. En el primer caso, el más frecuente, además de las obras ya señalas, debo destacar <em>El desbarrancadero,</em> otra obra maestra. Lo son también y pertenecen de lleno a la literatura dos libros suyos que son biografías de poetas: <em>Barba Jacob, el mensajero</em> y<em> Chapolas negras, </em>este último sobre la vida de José Asunción Silva. Quiero decir, para terminar, que me siento muy honrado de haber presidido el jurado que, en los Encuentros de Toulouse, otorgó el premio al mejor documental a <em>La desazón suprema. Retrato incesante de Fernando Vallejo</em>, excelente trabajo del colombiano Luis Ospina, uno de los mayores cineastas latinoamericanos de hoy.</p>
<p style="text-align: justify;">Y ahora sí me despido hasta un próximo encuentro con el Búho insomne. Me despido ya no desde Lima sino desde París, donde hoy miércoles ha brillado el sol en un cielo profundamente azul y donde la temperatura ha estado por debajo de cero.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elhablador.com/blog/2012/02/06/el-buho-insomne-17/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La obsesión ilustrada</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2012/02/02/la-obsesion-ilustrada/</link>
		<comments>http://www.elhablador.com/blog/2012/02/02/la-obsesion-ilustrada/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 23:55:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>webmaster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elhablador.com/blog/?p=4331</guid>
		<description><![CDATA[  Por Danilo Raá   La escritora mexicana Sidharta Ochoa ha publicado Tatema y tabú (Lima, Borrador Editores, 2011), su primer libro de cuentos. Colaboradora del semanario sueco Liberación, de la revista italiana Colaboratorio y de la Casa Editorial Abismos, la novel autora se presenta por primera vez sin acompañantes en el mercado editorial –antes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: right;"><strong><a rel="attachment wp-att-4333" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/02/02/la-obsesion-ilustrada/tatema-y-tabu/"><img class="alignleft size-full wp-image-4333" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="tatema y tabú" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/tatema-y-tabú.bmp" alt="" width="179" height="255" align="left" /></a>Por Danilo Raá</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">La escritora mexicana Sidharta Ochoa ha publicado <em>Tatema y tabú</em> (Lima, Borrador Editores, 2011), su primer libro de cuentos. Colaboradora del semanario sueco <em>Liberación</em>, de la revista italiana <em>Colaboratorio</em> y de la Casa Editorial Abismos, la novel autora se presenta por primera vez sin acompañantes en el mercado editorial –antes participó en publicaciones como <em>Generación</em> (Ciudad de México), <em>Diez4</em> o <em>Espiral</em> (Tijuana), y en algunas antologías de narrativa joven– con un texto que, según declaración propia, busca huir del cuestionable rótulo de literatura de la frontera, escrita en spanglish y repleta de gringos y <em>beaners</em>, para explorar a un sujeto universal desde el plano intelectual y el sensible. Los doce relatos que conforman el cuentario logran construir una interesante gama de personajes, en su mayoría femeninos, cuyas obsesiones y patologías impiden su desenvolvimiento efectivo en el cada vez más incierto ámbito de la realidad. </p>
<p style="text-align: justify;">Para entender cabalmente la base del proyecto de <em>Tatema y tabú</em> es necesario prestar atención al nombre del libro. La relación que encuentra con <em>Tótem y tabú</em>, el célebre trabajo de Sigmund Freud, resulta obvia, y más si se tiene en cuenta la importante presencia del psicoanálisis en muchos de los cuentos –en «Tatema y tabú» o «Fotografía en la <em>Salpêtrière</em>», se vuelve un elemento constitutivo–. Pero habría que precisar bien el término que incluye Ochoa. ‘Tatema’, para el español mexicano, tiene dos acepciones: por un lado, dentro del argot, significa ‘cabeza’; por otro, según registra la RAE, tiene el sentido de ‘asar’ o ‘tostar’. Sin duda alguna, la elección del término es acertada, pues la síntesis de ambas acepciones explica con precisión la naturaleza de los personajes del libro, cuyas vidas parecen transcurrir dentro de sus cabezas, cuyos principales movimientos son siempre los internos, pues se la pasan jugando ping pong en la mente, tostando la realidad por medio de elucubraciones que, en la mayoría de casos, pisan el terreno de lo prohibido.</p>
<p style="text-align: justify;">Hago hincapié en esta característica porque resulta determinante para la forma en que la autora mexicana entiende, o maneja, el género cuentístico. Lejos de elaborar tramas clásicamente delineadas que jueguen con la tríada exposición/nudo/desenlace, Sidharta Ochoa nos presenta historias en potencia, busca sumergirnos en la mente de sus personajes, en sus singulares maneras de ver el mundo y de verse a sí mismos. Pero –no se me malentienda– el libro no intenta representar una subjetividad íntima al estilo romántico, ni, por supuesto, se relaciona con el objetivismo de la poética realista. Nada de eso. Lo que hay en <em>Tatema y tabú</em> es la intención fenomenológica de captar la correlación entre lo objetivo y lo subjetivo, es decir, la importancia está en cómo es que el sujeto percibe el objeto, cómo es que lo aprehende. De ahí que haya, por sobre todo, reflexión. Quien busque acción en el libro, tramas ágiles, sucesos tras sucesos, se dará con una completa decepción. Este no es un libro de anécdotas. Para quien, en cambio, busque introducirse, de forma quizá menos adrenalínica, pero ciertamente no menos interesante, en las visiones del mundo de personajes tan variados como una versión femenina de Bukowski, una descuartizadora en el diván o una taxonomista traumatizada, el cuentario de Sidharta Ochoa es la opción a elegir.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre las constantes que presenta el libro, hay dos que destacan notoriamente. Para empezar, está la predominancia de la voz femenina. Salvo notables excepciones, como «Los ochentas» o «Carrillo Palestina aplica un modelo matemático», las protagonistas de <em>Tatema y tabú </em>son mujeres, mujeres a caballo entre la juventud y la adultez (aunque la Bukowski femenina tiene sesenta años y está gorda), mujeres marcadas por un acontecimiento determinado que les impide avanzar más allá de sus propios límites y que, sin embargo, casi siempre hablan en primera persona. La otra constante es la marcada intelectualidad que pesa sobre todos o casi todos los cuentos. La gran mayoría de los personajes construidos son escritoras, filósofas, psicoanalistas o, incluso, <em>rockstars</em> del ámbito académico, como Althusser. Se trata de personajes que funcionan muy bien cuando de quedarse en el mundo de las teorías se trata (son altamente reflexivos), pero que tienen serios problemas para dar el salto a la realidad. Todos ellos se encuentran atrapados por obsesiones que pueden ser de tipo intelectual o emocional, y muestran muchas veces el estancamiento propio del trauma.</p>
<p style="text-align: justify;">Veamos con más atención estas tendencias. Un claro ejemplo de ellas es «Vallecitos», el cuento más largo del libro (tiene veintiséis páginas). Una mujer, en principio aspirante a escritora, ha sufrido una experiencia traumática en la región que da nombre al relato: presenció la muerte de su novio y de muchos de los miembros de la secta que los había llevado, y para sobrevivir al tormentoso recuerdo, tiene que refugiarse en la taxonomía botánica. Pese a que no se cuenta de forma explícita cómo ocurrieron los hechos, el grado de traumatización que vive la protagonista se halla retratado efectivamente gracias, en parte, a elementos bien escogidos como el recuerdo del ruido de la cigarra que sobrevolaba el lugar aquel día, pero sobre todo a la dimensión que toma la figura del amor desde la primera línea: “El amor en definitiva es la aspiración a no ser una Mónada” (p. 29). Las reflexiones que se suceden en el relato son importantes para sobrecargar el clima de incertidumbre y estancamiento. La protagonista se pregunta: “¿Cómo es que dejé de <em>ser</em>?”. Ante el acecho del terror, dice: “No me gusta que me señalen el miedo, me hace sentir más miedo pensar que pienso el miedo y entre más pienso y racionalizo que es solo miedo, el miedo crece” (p. 33).  Y al final, tras encontrar una forma de orden (la taxonomía) para su vida desencajada, concluye: “Y ahora lo sé. En ese instante he estado atrapada, desde antes del accidente, desde antes de su muerte, desde antes, incluso, del inicio” (p. 44). Lo más interesante del cuento radica precisamente en la forma en que la protagonista asume su trauma y el detenimiento de su vida. Es decir, la tensión se halla en el interior del personaje.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro cuento significativo dentro de la propuesta estética de Sidharta Ochoa es el que da nombre al libro. «Tatema y tabú» tiene como protagonista y narradora a una mujer, Cybill, que, en cita con su psicoanalista, declara haber seducido sistemáticamente a varios hombres para luego arrebatarles la piel con ayuda de unas tijeras. Cybill es un personaje cínico, habla con desparpajo de las descargas de adrenalina que sentía al elaborar el plan a seguir con cada víctima, no tiene reparos en señalar que la piel aguada se le hacía inútil, incluso se da el lujo de decirle a su interlocutor: “Tú crees que la vida no puede continuar como si nada después de cometer un ‘crimen’, sé que lo piensas mientras finges una interpretación” (p. 16). Sin embargo, al final del relato, la misma Cybill pone en tela de juicio la efectiva comisión de estos destazamientos, y termina por declararse curada: “Para demostrártelo, mañana me inscribiré en la Facultad de Filosofía” (p. 17). La sospechosa ambigüedad del final entra en consonancia con la línea básica que sigue el libro, según la cual los movimientos más importantes son los que se dan en la mente de los personajes, y a veces no podemos verlos. Por otra parte, esta cualidad del cinismo reaparecerá en «Bukowski siempre lo hizo», donde una escritora vieja, gorda, alcohólica y adicta al sexo le toca el paquete a un joven entrevistador en televisión europea, a la manera del célebre escritor norteamericano.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero también habría que hablar de los cuentos raros en la colección. Uno de ellos, por ejemplo, es «Going to Beverly Hills», que sin duda es el más conservador del libro. Escrito en tercera persona, cuenta la historia de Laura, una joven estudiante de Derecho que huye con el dinero de la graduación de su base para cumplir su sueño de ser una narcobelleza. La protagonista se involucra con el narcotráfico y, camino a Beverly Hills, se somete a dos cirugías estéticas de alto riesgo. Al final, no le importa perder su libertad con tal de que le tomen muchas fotos con su nuevo cuerpo. En este relato prevalece la acción, la ambigüedad e indeterminación no aparecen de forma muy visible y podría considerarse que tiene un final cerrado. A ello se suma la construcción de un personaje poco o nada intelectual. Junto a «Wrong lane o las trampas de la fe», que narra, entre otras cosas, lo que pasa una joven mexicana al cruzar la frontera, es de los relatos que abordan el tema de la condición del fronterizo.</p>
<p style="text-align: justify;">Los otros dos cuentos que parecen no seguir de forma tan evidente las constantes del libro son «Los ochentas» y «Carrillo Palestina aplica un modelo matemático». En principio, ambos tienen como protagonistas a personajes masculinos y ambos, como «Going to Beverly Hills», cuentan con narrador omnisciente. El primero de ellos destaca por la exploración de la esfera cotidiana: el protagonista cuenta sucesos que lo marcaron en su infancia, en especial la desaparición de su padre. En varios momentos, el narrador hace un salto de la tercera a la primera persona, instaurando la ambigüedad en una voz supuestamente autorizada. En cuanto a «Carrillo Palestina&#8230;», su particularidad está en la forma directa de explorar el tema de la obsesión intelectual: el filósofo Carrillo Palestina quiere elaborar una tesis que demuestre, mediante un modelo matemático, que Heidegger fue nazi. A lo largo del cuento, asistimos a todas las consideraciones del protagonista en torno a la figura del filósofo alemán. El fracaso y la persistencia son el cierre del relato más borgiano del conjunto.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto al plano técnico de <em>Tatema y tabú</em>, aparte del ya mencionado predominio de la primera persona, es destacable el afán por el fragmentarismo. Para que quede claro lo fragmentario que puede llegar a ser este libro, basta con decir que, salvo «Vallecitos», ninguno de los relatos pasa de las diez páginas, y, sin embargo, casi todos hallan divisiones en el cuerpo, ya sea por subtítulos, ya por asteriscos o por espacios. Las razones de Sidharta Ochoa para subdividir sus cuentos tienen que ver con el manejo de diversas perspectivas (como sucede en «Simetría», donde hablan los dos miembros de una pareja que se ha separado),  la multiplicidad de tiempos narrativos (las analepsis y prolepsis están a la orden del día, como se puede ver sobre todo en «Fotografía de la <em>Salpêtrière»</em>) y el trabajo con la elipsis (como sucede en «¡Bravo Althusser»). Esta característica, sin duda, exige un lector activo capaz de reconstruir los retazos de cada cuento. A este afán se suma la intención de simultaneidad que puede verse principalmente en «Wrong lane o las trampas de la fe», donde se intercalan diversas escenas (un psicoanalista escribe un libro sobre Bush, un funcionario gubernamental en Bagdad huye de su refugio, una joven mexicana cruza la frontera de USA, etc.) que suceden en paralelo y que buscan dar una imagen de totalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Es en la elección del tono lingüístico escogido para los cuentos que parece fallar la autora mexicana. El lenguaje puede considerarse, hasta cierto punto, cuidado y con momentos de alta poesía (“[o]bservé que es desde el desparpajo que la muerte se ve lejana, es la gravedad que la hace terrenal, que la hace presente en el ahora”). Sin embargo, el problema radica en la poca variedad de registros lingüísticos dentro del libro. Llega un momento en que el lector piensa que casi todos los personajes (o por lo menos los femeninos) hablan igual. O escriben igual. Porque justamente en la dicotomía oralidad/escritura aparece otro de los problemas del cuentario. Predomina en él un lenguaje cuidado, estilizado, a veces lírico; es decir, eminentemente escrito. Pero en determinados momentos la autora parece querer incluir de súbito la oralidad más callejera que existe, y el contraste deja un sinsabor. Pondré dos ejemplos. El primero es del cuento «Vallecitos»: “Intento vanamente concentrarme en lecturas filológicas, construir un texto nuevo, pero todo el tiempo me asaltan los putos recuerdos” (p. 37). El segundo, de «Enamoramiento intrauterino»: “La violencia interna no debe ser intervenida por otro, la fuerza está solamente en el sí mismo y reside ahí por cuestiones que desconoce la ciencia. Ya parezco pinche autor new age, pero es la neta” (p. 49). Por más que el paso de uno a otro registro sea intencional (sobre todo en el segundo ejemplo, que parece aspirar al humor), el resultado empobrece el libro.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo demás, queda decir que <em>Tatema y tabú</em>, libro breve pero denso, constituye un interesante producto estético en que se funden el fragmentarismo y simultaneísmo de la narrativa contemporánea con la creación de un inédito catálogo de personajes. El intelectualismo que predomina en el texto quizá pueda discriminar a algunos lectores (aquí, como diría Borges, se nota el peso de la biblioteca), pero esto no tiene por qué invalidar la propuesta. Ya Rodolfo Hinostroza ha dicho que hablar de poesía impopular es un pleonasmo, afirmación que, a mi entender, se puede hacer extensiva a toda la (alta) literatura. La naturaleza del proyecto de <em>Tatema y tabú</em> ejemplifica muy bien esta idea.</p>
<p> </p>
<p style="text-align: right;"><strong>Sidharta Ochoa</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>Tatema y tabú</strong></em></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Lima, Borrador Editores, 2011. 105 pp.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong> </strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elhablador.com/blog/2012/02/02/la-obsesion-ilustrada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lecturas de Poesía Brasilera Contemporánea</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2012/02/01/lecturas-de-poesia-brasilera-contemporanea/</link>
		<comments>http://www.elhablador.com/blog/2012/02/01/lecturas-de-poesia-brasilera-contemporanea/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 20:13:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>webmaster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Presentaciones]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elhablador.com/blog/?p=4322</guid>
		<description><![CDATA[  Ouro Preto, ciudad de Minas Gerais   Una lectura de poesía brasilera se realizará este viernes 3 de febrero en el Centro Cultural Británico a las 7:30 pm. (Jr. Bellavista 531 / Malecón Balta 740, Miraflores). La presentación estará a cargo de Melissa Patiño, May Rivas, José Pancorvo y Mario Granda, quienes leerán y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-4324" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/02/01/lecturas-de-poesia-brasilera-contemporanea/ouro-preto-ciudad-de-minas-gerais/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4324" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="Ouro Preto, ciudad de Minas Gerais" src="/blog/wp-content/uploads/2012/02/Ouro-Preto-ciudad-de-Minas-Gerais-233x300.jpg" alt="" width="233" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Ouro Preto, ciudad de Minas Gerais</strong></p>
<p style="text-align: center;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Una lectura de poesía brasilera se realizará este viernes 3 de febrero en el Centro Cultural Británico a las 7:30 pm. (Jr. Bellavista 531 / Malecón Balta 740, Miraflores). La presentación estará a cargo de Melissa Patiño, May Rivas, José Pancorvo y Mario Granda, quienes leerán y comentarán la poesía de Vinicius de Moraes, Joao Cabral de Melo Neto y Ferreira Gullar.  </p>
<p style="text-align: justify;">Esta actividad es la primera de otras que en el mes de febrero estarán dedicadas a la manera cómo se vive la cultura brasilera en el Perú. El viernes 10, Julio Hevia presentará la charla “El brasilero como estereotipo”, mientras que el viernes 17 Eloy Jáuregui tendrá a su cargo la charla “Del media naranja y otras movidas”. Finalmente, el viernes 24 la cantante Mirella Rodríguez se ocupará del tema “Bossa Nova y cultura musical en Brasil”. <strong>Todo es a las 7:30 pm. El ingreso es libre pero la capacidad, limitada.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El ciclo de charlas ha sido organizado por el Grupo Editorial Mesa Redonda.<span id="_marker"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span> </span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elhablador.com/blog/2012/02/01/lecturas-de-poesia-brasilera-contemporanea/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Libros que no llegan, lecturas que se retrasan(1)</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/30/libros-que-no-llegan-lecturas-que-se-retrasan1/</link>
		<comments>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/30/libros-que-no-llegan-lecturas-que-se-retrasan1/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 15:40:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>webmaster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Revista]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elhablador.com/blog/?p=4299</guid>
		<description><![CDATA[    Por Lenin Pantoja Torres   ¿Por qué no llega ese libro? ¿Por qué se demora tanto en llegar? Estas preguntas nos las hemos hecho en alguna ocasión ya que responden a uno de los problemas que afronta nuestro pequeño circuito literario: la poca y tardía presencia, en Lima, de libros publicados en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-4300" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/01/30/libros-que-no-llegan-lecturas-que-se-retrasan1/0-libros-siendo-cogidos-por-una-mano/"><img class="size-medium wp-image-4300  aligncenter" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="0.- Libros siendo cogidos por una mano" src="/blog/wp-content/uploads/2012/01/0.-Libros-siendo-cogidos-por-una-mano-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a></p>
<p> </p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por Lenin Pantoja Torres</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué no llega ese libro? ¿Por qué se demora tanto en llegar? Estas preguntas nos las hemos hecho en alguna ocasión ya que responden a uno de los problemas que afronta nuestro pequeño circuito literario: la poca y tardía presencia, en Lima, de libros publicados en el extranjero. Esto es lo que ha ocurrido con libros como <em>Blanco nocturno</em> de Ricardo Piglia, <em>Los sinsabores del verdadero policía</em> de Roberto Bolaño, <em>Formas de volver a casa</em> de Alejandro Zambra, <em>Aeropuertos</em> de Alberto Fuguet(2), libros de narrativa contemporánea que aparecieron en España y/o en los países de origen de sus autores pero que se demoraron o, en algunos casos, aún no llegan a Lima.</p>
<p style="text-align: justify;">La presente crónica intenta describir, desde mi propia experiencia y a partir de las opiniones de algunas personas relacionadas al circuito editorial, el desconcierto que provoca tener lecturas atrasadas, reseñas tardías e ideas ya comentadas y discutidas en otros lugares.</p>
<p style="text-align: justify;">Q trabaja como vendedor de libros en Quilca desde hace varios años y conoce muy bien la relación entre las distribuidoras y las librerías en Lima. P tiene un amplio conocimiento sobre el tema de las librerías así como de la importación de libros a Lima. Estas personas me ayudarán a comprender mejor el problema señalado en el rubro de libros de literatura contemporánea.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Internet y distribución</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Internet ha redefinido las formas de acceso a la información sobre los libros que se publican en el extranjero. Desde que tenemos ingreso a noticias inmediatas, a páginas web de escritores, sellos editoriales y las redes sociales, no hay excusa para no saber si algo se ha publicado o no en el extranjero. Por supuesto, a Internet se suman las noticias de revistas y periódicos –y las conversaciones entre amigos-. Por todo esto sorprende en demasía la poca presencia, en las librerías más conocidas de Lima, de los libros de escritores que están dando la hora en el medio literario internacional.</p>
<p style="text-align: justify;">“Los clientes creen que porque han visto un libro en Internet ya lo vamos a tener todos los vendedores de Quilca”, se queja Q frente a los diversos pedidos que recibe a diario en su puesto. Lo que hace es recibir el pedido y verificar si las distribuidoras con las que trabaja ya poseen el ejemplar. Su experiencia le dice que nada es preciso en este terreno: “Algunos libros llegan rápido, otros se demoran mucho y algunos nunca llegan”, dice. ¿Qué decir de las librerías como Crisol o El Virrey? El stock que poseen va de acuerdo con las relaciones que establecen con las principales distribuidoras en Lima. Esto explica la razón de que un vendedor en Quilca tenga mayor diversidad de sellos editoriales que una librería grande como las citadas, ya que mientras Crisol o El Virrey trabajan con una o dos distribuidoras, un vendedor de Quilca, como Q, trabaja con muchas distribuidoras. Su stock es pequeño pero más variado.  </p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Desconocimiento y desconsideración</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Dos de las principales distribuidoras en Lima son Océano e Íbero. Ellas son las encargadas de traer los libros, las que deciden qué traer y cuándo traerlo. Actualmente Íbero tiene la responsabilidad de los sellos de Random House Mondadori, es decir, traen los libros de Mondadori, Debolsillo, Grijalbo y Sudamericana. Los distribuyen a las principales librerías y libreros de la capital. Asimismo, Océano tiene la responsabilidad de los libros de Anagrama. Entonces, la cuestión es saber quién o qué tipo de persona es la que decide un pedido. Así, sintetizan las irregularidades de estas elecciones dos adjetivos: desconocimiento y desconsideración.</p>
<p style="text-align: justify;">El perfil de la persona encargada de tomar decisiones está, generalmente, inclinado a aspectos puramente comerciales. Hay que comprender que la venta de libros es un negocio pero ello no implica, necesariamente,<strong> </strong>dejar de lado a un pequeño sector de clientes que gusta y accede a libros de temática como la que señalamos al inicio. A las decisiones comerciales se le une, por consecuencia, el desconocimiento de lo que aparece y se publica afuera. Como dijimos al inicio, no hay excusa para no estar enterado.</p>
<p style="text-align: justify;">P contó algunas anécdotas respecto a este punto. Cuando en abril de 1997 se publicó <em>Seda</em>, de Alessandro Baricco, en Anagrama, rápidamente se convirtió en uno de los libros más vendidos. Era de esperarse pues el libro, que apareció en 1996, en Italia, fue traducido a diecisiete idiomas y en España tuvo 40 ediciones. Durante la visita de Jorge Herralde a Lima, en una reunión privada, una persona le preguntó por las razones de la ausencia de <em>Seda</em> en las librerías limeñas, pues infería que en España no lo habían vuelto a reeditar. El editor español, entre incómodo e indignado, respondió que no era cierto, que en España había millones de ejemplares. Esto nos grafica muy bien el problema: no es que no haya libros disponibles para traer, sino que no hay decisión de traerlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace unos años se produjo el redescubrimiento de la obra de Irène Nèmirovsky. Así, el sello Salamandra publicó las obras completas. La gente buscaba sus libros en las librerías más conocidas. Cuando P le preguntó a los distribuidores sobre la llegada de los libros a Lima, ellos no sabían quién era la autora ni si se había generado un pequeño “boom” por sus obras. Este caso se condice directamente con un tema de ignorancia y, en consecuencia, con un desconocimiento que traduce en una indignante desconsideración.</p>
<p style="text-align: justify;">Son pocas las personas encargadas de las decisiones que poseen un perfil o formación literaria dentro de las librerías, las distribuidoras e, incluso, las editoriales. Quizá remediar este problema podría ayudar a que las pequeñas demandas de grupos minoritarios puedan ser atendidas. Se deben enfrentar con la incertidumbre de la venta, pero son riesgos propios del negocio. Por ejemplo, hace unos años llegó a Lima el primer libro de la trilogía <em>Tu rostro mañana</em> de Javier Marías. Pero como para los distribuidores y vendedores “no funcionó comercialmente”, nunca llegaron los otros dos libros. Al respecto, P contó que cuando tuvo una reunión con un representante de la librería El Virrey le revelaron que Antonio Muñoz Molina vendía mucho en España pero no tenía mucha acogida en Lima. Por eso, no se debe realizar un pedido excesivo de ejemplares (de 1000, por ejemplo) sino de 20 o 30 y, de esta forma, ya se satisface una demanda pequeña. Esta es la forma más justa y realista de pensar las cosas, una forma de sopesar lo comercial con algo más literario.    </p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que nuestro medio literario, en términos editoriales, es incipiente a diferencia de otras capitales extranjeras, pero eso no justifica que no se puedan encontrar algunos títulos de suma importancia para la literatura mundial. Con suma indignación, P comenta otro caso. “<em>El hombre sin atributos,</em> de Robert Musil, que es considerado como uno de los libros más representativos del siglo XX, en España lo han reeditado muchas veces pero hasta hace unos años era imposible encontrarlo en Lima”, dijo. Hoy, después de una larga espera, ya lo podemos encontrar en algunas librerías. Casos como este y los anteriores deben haber muchos, por eso, las librerías no solo deberían estar más al tanto de lo que se publica actualmente, sino también de los pedidos que ese pequeño grupo de lectores hace, pedidos de libros que no tienen nada de extraño, lo único extraño es que no estén en las librerías.<span id="_marker"> </span></p>
<p style="text-align: right;"><span id="_marker"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em><a href="http://www.elhablador.com/articulos19_pantoja.html" target="_blank">Continuar leyendo&#8230;</a></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td>1.- Esta crónica fue pensada, reflexionada y escrita antes de la FIL 2011 de Lima. Algunas cosas han cambiado, pero el problema sigue latente.</td>
</tr>
<tr>
<td>2.- En este número de la revista hay reseñas sobre algunos libros referidos como inhallables. <em>El Hablador</em> tuvo que conseguirlos, no sin dificultad, desde el extranjero.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td> </td>
</tr>
<tr>
<td> </td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td> </td>
</tr>
<tr>
<td> </td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/30/libros-que-no-llegan-lecturas-que-se-retrasan1/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Seminario &#8220;El universo mítico andino&#8221; en el CELACP</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/28/seminario-el-universo-mitico-andino-en-el-celacp/</link>
		<comments>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/28/seminario-el-universo-mitico-andino-en-el-celacp/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 13:57:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>webmaster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Presentaciones]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elhablador.com/blog/?p=4278</guid>
		<description><![CDATA[    El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar presenta dentro de sus actividades académicas del mes de febrero el seminario ‘El universo mítico andino: introducción a la tradición oral de los Andes’, el cual propone una introducción teórico-crítica a la tradición oral andina mediante el estudio, comentario y análisis de mitos ilustrativos de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-4279" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/01/28/seminario-el-universo-mitico-andino-en-el-celacp/el-universo-mitico-andino/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4279" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="el universo mitico andino" src="/blog/wp-content/uploads/2012/01/el-universo-mitico-andino-300x243.jpg" alt="" width="300" height="243" /></a></p>
<p> </p>
<p style="text-align: justify;">El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar presenta dentro de sus actividades académicas del mes de febrero el seminario ‘El universo mítico andino: introducción a la tradición oral de los Andes’, el cual propone una introducción teórico-crítica a la tradición oral andina mediante el estudio, comentario y análisis de mitos ilustrativos de conceptos básicos que conforman la cosmovisión del habitante de los Andes peruanos.</p>
<p style="text-align: justify;">La riqueza de la diversidad cultural de nuestro país consiste en las distintas manifestaciones culturales que posee, las cuales están sustentadas en modos de ver e interpretar el mundo que, en el caso de los pueblos nativos, difieren de la visión occidental que impera en la capital. Por ello, y en un año que ha sido declarado como el “Año de la Integración Nacional y el Reconocimiento de Nuestra Diversidad”, el principal objetivo del seminario es propiciar la comprensión de la lógica de los mitos y narraciones orales andinas y el papel que cumplen dentro de la sociedad que los utiliza.</p>
<p style="text-align: justify;">El seminario está dirigido al público en general.<span id="_marker"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span>La información detallada del evento se puede revisar </span><span>en la web del <a href="http://www.celacp.org/web/seminario-el-univero-mitico-andino-introduccion" target="_blank">Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar</a>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span> </span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/28/seminario-el-universo-mitico-andino-en-el-celacp/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>DE PALABRAS NACEMOS Y EN PALABRAS NOS CONVERTIMOS</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/25/de-palabras-nacemos-y-en-palabras-nos-convertimos/</link>
		<comments>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/25/de-palabras-nacemos-y-en-palabras-nos-convertimos/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 04:05:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>webmaster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseñas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elhablador.com/blog/?p=4285</guid>
		<description><![CDATA[  Por Regina Martínez García El poemario de Martín Zúñiga (Cuzco, 1983), Pequeño estudio sobre la muerte, fue reconocido con el Premio Copé de Plata de la XIV Bienal de poesía “Premio Copé Internacional 2009”. Su característica principal es la utilidad de los versos, en una exacta división de poemas, con la finalidad de explorar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: right;"><strong><a rel="attachment wp-att-4286" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/01/25/de-palabras-nacemos-y-en-palabras-nos-convertimos/martin-zuniga/"><img class="size-medium wp-image-4286 alignleft" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="martin zúñiga" src="/blog/wp-content/uploads/2012/01/martin-zúñiga-300x288.jpg" alt="" width="211" height="212" align="left" /></a>Por Regina Martínez García</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El poemario de Martín Zúñiga (Cuzco, 1983), <em>Pequeño estudio sobre la muerte</em>, fue reconocido con el Premio Copé de Plata de la XIV Bienal de poesía “Premio Copé Internacional 2009”. Su característica principal es la utilidad de los versos, en una exacta división de poemas, con la finalidad de explorar las recónditas posibilidades de una muerte (o muertes), a mi parecer, “versada(s)&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Este poemario está conformado por tres estructuras denominadas: <em>Las balas</em>, <em>Las esquirlas </em> y <em>Pequeño estudio sobre la muerte</em>. En las dos primeras estructuras podremos encontrar tres  etiquetas que nos muestran “tipos de arte”: <em>sobre el arte de escoger qué crear</em>, <em>sobre el arte de escoger crear</em>, <em>sobre el arte de escoger</em>, <em>sobre el arte de escoger si crear</em>,<em> sobre el arte del cuándo</em> y <em>sobre el arte de ser escogido</em>. Todas las artes se encuentran como una ventana enteramente explícita para que el lector se sumerja en una ilusión lingüística y retóricamente diversa de cuatro poemas por arte.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo deleitoso consiste en dejarse influenciar por las diferentes “leyes” que expresa cada arte. Vemos, por ejemplo, en <em>sobre el</em> <em>arte de escoger qué crear</em>, a dos personajes significativos de las letras: Vallejo en una posible inmutabilidad en el poema “cámara”;  y a León Felipe, en el poema “penumbra”<em>,</em> como un personaje ejemplar de la orden impuesta por el qué crear; <em> </em>ambos son una mera excusa para instaurar la identidad y la fidelidad a la ideología que se esconde en la memoria. El yo lírico asume una contradicción, pues esa inestabilidad se verá marcada como una posibilidad: “contra el poeta nada puede el viento” (p. 26).</p>
<p style="text-align: justify;">En  <em>sobre el</em> <em>arte de escoger crear</em> se utiliza una sencilla muestra natural como ejemplo de lo que conlleva este arte; aquí la disputa es la máxima, pues, digamos, la moraleja es: “el beneficio de uno es la desgracia del otro”. Los poemas que encontraremos son: “justicia”, “loca”,  “apetencia” y “aljaba”.</p>
<p style="text-align: justify;">En el poema “apetencia” se vislumbra perfectamente el prototipo que se sugiere, es decir, el deseo de obtener un resultado, veamos en los versos:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">“alquilo bala</p>
<p style="text-align: justify;"> y revolver casi nuevo</p>
<p style="text-align: justify;">(…)</p>
<p style="text-align: justify;">¿qué significa esto?</p>
<p style="text-align: justify;">(&#8230;)</p>
<p style="text-align: justify;"> preocuparse por el prójimo.” – (p. 31).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Este poema está dedicado a Daniel Alcides Carrión, mártir de la medicina, que se sacrificó al infectarse con una bacteria para saber el lastimero proceso de la enfermedad conocida como verruga peruana. Más allá de la información, el poema revela de manera irónica el sacrificio que conllevó su deseo; los poemas se caracterizan por el tratamiento de diversas figuras retóricas, tal es el caso del poema “aljaba”, que trasciende por la figura <em>aposiopesis</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">En <em>sobre el</em> <em>arte de escoger</em>, el yo poético se sumerge en la raíz de todas las artes: la elección. En este sentido toma a la diversidad como una perfecta oposición a la elección, pues, “para cada persona ser una verdad, puede ser una total falsedad para la otra”; vemos una dicotomía que se mostrará en los poemas: “verdad”, “tranquilidad”, “fiesta” y “merced”. Los versos más representativos los encontramos en el poema “merced”, donde un ser omnipotente, en la voz de un espectador (yo poético), se embelese para mostrarnos la tan difícil tarea de la elección:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"> “…y dios los creo.</p>
<p style="text-align: justify;">la vida los fue juntando y alejando</p>
<p style="text-align: justify;"> como una sinfonía como al ruido y al silencio.” &#8211; (p. 39).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En <em>sobre el arte de escoger si crear </em> se utiliza una de las meditaciones de Franz Kafka como una muestra exacta del escritor sumergido en las diferentes formas lingüísticas, donde el espacio es un lugar propicio para volver a escribir. Encontramos poemas como “mentira”, “herramientas”, “balsa” y “gracia”. En el poema “mentira” podemos encontrar una amplia muestra de las diversas formas que nos causan una posibilidad de hecho, pero que a la vez nos predisponen a la ruptura y causan miedo e hipocresía, sin embargo, cada acción compromete una identidad que se forma por cada conjunto de versos:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">“(…)</p>
<p style="text-align: justify;">sueña con ser el <em>masajista ciego</em> que se pasa todo el día</p>
<p style="text-align: justify;"> comiendo y cagando y leyendo libros impresos en braile</p>
<p style="text-align: justify;">metido en una habitación sin ventanas.” -(p. 44).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En el denominado <em>sobre el arte del cuándo</em>, la ley se muestra en la utilización de la razón espontánea del cuando escribir. Encontramos poemas como “vergüenza”, “ausencia”, “canción” e “ironía”. Una muestra ejemplar lo encontramos en el poema “canción”, pues nuevamente busca la utilidad, pero esta vez en un órgano para mencionar las impuestas características que la engloban:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">“el corazón es lugar pequeño en verdad,</p>
<p style="text-align: justify;"> y por lo tanto en él caben sólo</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> pequeñas cosas</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> un mar poco sosegado</p>
<p style="text-align: justify;"> un amor clandestino” &#8211; (p. 54).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En <em>sobre el</em> <em>arte de ser escogido</em> se expone poemas con la finalidad de utilizar los anteriores versos de cada tipo de arte, como un preámbulo para decidir y revelar al personaje principal de cada espacio de los poemas, es decir, el/la lector(a), que se sistematiza con significantes que se han formado con las palabras. Creo que por esa razón, los poemas de este arte tienen los versos exactos para definirnos, y, se revela en los títulos sugerentes: “bulla”, “alegría”, “casa” y “pereza”. En el poema “alegría” encontramos los significados que nos han dado de ella; éstos se muestran en versos y nos dicen “eso es lo que sentimos, de eso estamos formados”.</p>
<p style="text-align: justify;">La finalidad general del poemario y la utilidad del verso (palabra), sirve para anunciarnos una alternativa de muerte, que a la larga está presente en cada reinventar que nos hacemos. Un ejemplo, son los versos del poema anteriormente citado:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"> “al final todo esto siempre sucede,</p>
<p style="text-align: justify;"> tropieza a veces, pero pasa. eso es</p>
<p style="text-align: justify;"> la alegría:” -(p. 60).</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">La propuesta del poemario es sumamente contemporánea pues la persona necesita una reflexión por cada palabra que nos lleva a la perfomatividad y a la negación de lo que queremos ser; creo que es por esa razón, que la idea es revelar todas esas muertes y vidas que se han visto sumisas en las palabras que la sociedad nos impone.</p>
<p style="text-align: justify;">Este poemario está muy bien organizado y es algo que llama mucho la atención, pues ese orden no sólo se manifiesta en la forma, sino también en el lenguaje utilizado, con una dedicación artística por el uso reiterativo de diversas figuras retoricas. La lectura es innegable pues nos arrojará a la verdad del ser humano, a la incredibilidad de la formación estampada de la sociedad peruana. Recomiendo la lectura del poemario, porque no sólo deleita y motiva a la lectura, sino también por el objetivo de querer saber “la verdad de las mentiras palabreadas”.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://filarequipa.pe/2011/" target="_blank">José Gabriel Valdivia</a> ha mencionado que Martín Zúñiga es “el poeta más entregado de su generación”. Asumo que la afirmación responde al trabajo expuesto en el poemario, al cuidado en los versos, a la temática actual. Esta opinión despierta el interés de conocer y revalorar la forma artística en el trabajo retórico y sistemático de un poemario, que en el círculo contemporáneo marca una gran diferencia.<span id="_marker"> </span></p>
<p style="text-align: right;"><span><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: right;"><span><strong>Martín Zúñiga Chávez</strong></span></p>
<p style="text-align: right;"><span><em><strong>Pequeño estudio sobre la muerte</strong></em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span><strong>Lima, Ediciones Copé, 2011. 64 pp.</strong></span></p>
<p style="text-align: right;"><span><strong> </strong></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/25/de-palabras-nacemos-y-en-palabras-nos-convertimos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los anteojos de azufre</title>
		<link>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/23/los-anteojos-de-azufre-8/</link>
		<comments>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/23/los-anteojos-de-azufre-8/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 14:38:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>webmaster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.elhablador.com/blog/?p=4267</guid>
		<description><![CDATA[  Hacia el nuevo libro Entrevista a Giovanni Solimine   Por Mario Granda   A principios de diciembre, El Hablador tuvo la oportunidad de entrevistar al Dr. Giovanni Solimine, Director del Departamento de Ciencia del Libro y del Documento, de la Universidad de Roma “Sapienza”. Invitado por el Instituto Italiano de Cultura, el profesor Solimine [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"> </p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2873" href="http://www.elhablador.com/blog/2011/05/02/los-anteojos-de-azufre/mario_foto/"><img class="size-full wp-image-2873 alignleft" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="Mario_foto" src="/blog/wp-content/uploads/2011/05/Mario_foto.jpg" alt="" width="60" height="83" align="left" /></a><strong>Hacia el nuevo libro </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Entrevista a Giovanni Solimine</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por Mario Granda</strong></p>
<p> </p>
<p style="text-align: justify;">A principios de diciembre, <em><a href="http://www.elhablador.com/central19.html" target="_blank">El Hablador</a></em> tuvo la oportunidad de entrevistar al Dr. Giovanni Solimine, Director del Departamento de Ciencia del Libro y del Documento, de la <a href="http://www.uniroma1.it/" target="_blank">Universidad de Roma “Sapienza”</a>. Invitado por el Instituto Italiano de Cultura, el profesor Solimine llegó a Lima para ofrecer tres conferencias sobre Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad Nacional de San Marcos y la Biblioteca Nacional.</p>
<p style="text-align: justify;">Giovanni Solimine tiene a su cargo los estudios de Biblioteconomía y de Management de su universidad. En esta ocasión, <em>El Hablador</em> le preguntó sobre el <em>e-book</em> y las nuevas tecnologías del libro en internet.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuál es el principal debate en torno al <em>e-book</em> hoy en día?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que hay que saber es que aún nos encontramos en plena transición del libro al <em>e-book</em>. Hasta ahora se piensa que el <em>e-book</em> es una tableta electrónica con texto (como una <em>tablet</em> o un <em>kindle</em>), pero es más que eso. El <em>e-book</em> será un libro que será capaz de incluir palabra, sonido e imagen (con o sin movimiento) sin afectar la sustancia del libro. Las formas de narrar y argumentar, sin embargo, serán siempre las mismas.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ejemplo de lo que serán los <em>e-books</em> es lo que está pasando con todos los textos enciclopédicos, diccionarios, manuales y libros didácticos. Estos libros de consulta han sido los primeros libros impresos en haber sido “traducidos” al formato del <em>e-book</em>, pues ya han empezado a combinar el texto, la imagen y el sonido. Esta transferencia a lo electrónico ha sido muy útil porque crea un libro interactivo que puede hacer ejercicios, controlar la respuesta, etc. Yo no creo que esto indique el fin del libro impreso, pues podrá convivir con este nuevo concepto de libro. La obra literaria también podrá sobrevivir en los dos formatos sin problemas.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Significa, en otras palabras, que todavía no se ha difundido la existencia del <em>e-book</em>.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Está sucediendo lo mismo que sucedió cuando se inventó la imprenta a mitad del cuatrocientos, cuando los primeros libros que se imprimían querían imitar a los manuscritos. Hoy la tecnología permite crear libros muy distintos a los que ofrece el libro de papel, pero la idea de que el <em>e-book</em> tiene que parecerse al libro tradicional aún sobrevive. <em>Amazon.com</em>, que ha creado Kindle, ha aplicado todo su esfuerzo en imitar el libro impreso y ha dejado de lado todas las potencialidades de la tecnología que podrían agregar imagen y sonido. Solo los <em>ipads</em> y los <em>tablets</em> son dispositivos que han comenzado a aplicar y estructurar las nuevas posibilidades tecnológicas. No obstante, el objetivo del <em>ipad</em> no es el libro. La verdadera transformación se cumplirá cuando instrumentos como estos  puedan integrar textos e imágenes. Todos los discursos que se hacen en relación a la muerte del libro, sobre la sustitución del libro impreso por el <em>e-book</em>, es la historia de una muerte anunciada que todavía no se realiza.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Actualmente se dice que el escritor ya no necesitará de editores ni libreros, pues podrá publicar de modo virtual. ¿Cuánto de cierto tiene esto? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que la modalidad de la autopublicación se ha difundido mucho, pero creo que no es justo y no es posible romper el circuito editorial. El editor realiza un tipo de política cultural, pues escoge y selecciona todo lo que le llega para publicar. El verdadero producto editorial no puede pasar por encima del editor. La figura que tal vez puede desaparecer es la del librero, pues su mercado se transferirá rápidamente a internet. Una de las modalidades muy utilizadas hoy en el medio electrónico es la del “print on demand”, que significa imprimir según la demanda.</p>
<p style="text-align: justify;">La librería online, como <em>Amazon.com</em>, vende libros a precios más bajos que los de una librería física. Las librerías que sobrevivirán son aquellas que tratarán sobre temas muy específicos, de especialistas, de círculos de lectores. El mercado librero se transferirá rápidamente a la internet.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-4268" href="http://www.elhablador.com/blog/2012/01/23/los-anteojos-de-azufre-8/solimine/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4268" style="margin-left: 5px; margin-right: 5px; border: black 1px solid;" title="SOLIMINE" src="/blog/wp-content/uploads/2012/01/SOLIMINE-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No obstante, el mercado de libros por internet aún es muy pequeño.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El mercado de <em>e-book</em> en EE.UU. es de menos del 10% del mercado total de venta de libros y en Europa el porcentaje todavía es menor. Aún hay dos problemas en la difusión del libro electrónico. Uno es el costo del dispositivo de lectura, que está bajando paulatinamente pero todavía es bastante alto.</p>
<p style="text-align: justify;">El segundo problema es el problema de los formatos. Hoy el productor de dispositivos de lectura crea su propio formato. No se ha creado un formato público, abierto, como para que se pueda utilizar en cualquier dispositivo de lectura. De esta manera, cada dispositivo tiene su propio formato y se crean circuitos cerrados que <em>Amazon</em>.<em>com</em>, como empresa que es, aprovecha. El mercado empresarial de la informática se autorreglamenta, deja ganar a las empresas más fuertes y margina a las más débiles. Si esto todavía no ha pasado con el <em>e-book</em> –como ha pasado con Microsoft en la informática— es porque el mercado del <em>e-book</em> todavía no es interesante para las empresas.</p>
<p style="text-align: justify;">Con todo, un <em>e-book</em> es bastante barato. En Italia, un <em>e-book</em> cuesta treinta o cuarenta porciento menos que un libro de papel… Aunque igual creo que debería costar mucho menos.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué opina usted sobre el software libre? ¿Se puede construir una ética de internet? ¿Es posible esto? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay una continua tensión entre la tentativa de poner freno al software libre, liderado por las empresas, y la de romper estos frenos. Sin embargo, es difícil bloquear la libertad de información o de ponerle precio a esta. Esto ya ha sucedido con el mercado de la música, donde las casas discográficas pusieron innumerables límites y perdieron su batalla.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, creo también que debe haber una justa remuneración de la creatividad. El problema no es fácil de afrontar. Las instituciones públicas deberían promover el uso del software libre con la justa compensación de la creatividad, pero para esto tienen que intervenir activamente en el mundo virtual.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Bajo qué reglas se configura esta creatividad? ¿Qué condiciones tiene hoy la creatividad en internet? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Antes se le daba más atención a los contenidos, pero ahora, con la tecnología, se le da más atención a la confección de los mismos. Por eso “creatividad” en internet significa no solo un nuevo tipo de contenidos sino una nueva forma de configurarlos. Por ejemplo, el hecho de que se cree una nueva forma de narración que integre la palabra, la imagen y el sonido. Pero como ya sucedió con el cine, el contenido debe conciliarse con determinada capacidad de expresión y uso de lenguaje.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El problema está en que esta confección suele estar en manos de las empresas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las empresas ayudan a estandarizar formatos y esto puede servir a abaratar los costos. Sin embargo, es cierto que esto suele desplazar otras formas de creatividad que no pertenecen al circuito tecnológico más fuerte.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Wikipedia es un gran ejemplo de lo que se puede hacer en internet. No obstante, últimamente está pasando por algunas crisis que la han obligado a pedir nuevas cantidades de dinero. ¿Será esto un reflejo de los cambios que están sucediendo en internet? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Wikipedia es un ejemplo muy bueno de lo que puede hacer el voluntariado de las redes. Se ha construido un patrimonio enorme. A pesar de lo que se dice, a pesar de las críticas, Wikipedia es un instrumento confiable porque está controlado por la red. Generalmente se dice que en Wikipedia hay muchos errores, pero se ha probado que en ella hay el mismo número de errores que en la Enciclopedia Británica. El problema surgirá cuando pase esta época de voluntariado y de entusiasmo, y si proyectos como Wikipedia van a sobrevivir o van a pasar a un formato más comercial. Es probable en el futuro que internet esté configurada por un canal libre y por un canal comercial. Seguramente que con el tiempo volveremos a la clasificación de los contenidos que siempre ha habido, en la que los saberes son resguardados por ciertos poderes, en la que el conocimiento está en manos de los pocos y no de los muchos…  Claro que esto no es algo positivo, pero es inevitable.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuál es la relación entre el estado e internet en Europa? ¿El estado le presta atención a Internet? </strong> </p>
<p style="text-align: justify;">La administración pública se ha dado cuenta de la gran capacidad de penetración que tiene internet. Es un canal muy utilizado para hacer circular y difundir la información y los servicios públicos. Puedo reservar una cita para el hospital, tramitar algún documento con la municipalidad…<span id="_marker"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA;" lang="ES"> </span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.elhablador.com/blog/2012/01/23/los-anteojos-de-azufre-8/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

