JALLA 2010
Tuesday March 02nd 2010, 10:35 am
Filed under: Hablablog, Publicaciones

jalla 2010

Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (JALLA 2010)

2 al 6 de agosto del 2010

Instituto de Letras de la Universidad Federal Fluminense, Niterói, Brasil 

La Asociación Internacional de Peruanistas

y la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana

CONVOCAN AL SIMPOSIO

“Representaciones culturales y literarias de la Amazonía”

Uno de los grandes temas que se discutirá en JALLA 2010 es “América Latina, integración e interlocución”. Con el fin de abrir un diálogo sobre el estado de la Amazonía, la Asociación Internacional de Peruanistas y la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana están organizando un simposio que se ocupará de analizar las representaciones culturales y literarias de la selva amazónica. La Amazonía es una vasta región compartida por ocho países (Brasil, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Surinam, Guyana y Colombia) con una población multiétnica, multilingüe y multicultural. En el caso de la Amazonía peruana, cuenta, por ejemplo, con los pueblos Asháninka, Machiguenga, Shipibo y Awajun entre muchos otros, constituyendo por lo menos diecisiete familias lingüísticas y más de cuarenta lenguas. La variedad no es menor en Brasil y los demás países colindantes. Por siglos, este inmenso territorio y sus habitantes han sido vistos como objeto de exploración y, ajenos al estado, desprovistos de toda protección. Al mismo tiempo, muchos consideran a la Amazonía un lugar enigmático y paradisiaco y a la vez peligroso y seductor, como un mundo virgen con una rica fuente natural para explotar. Como tal, ha sido objeto de múltiples guerras, exploraciones y expoliaciones hasta nuestros días. Asimismo, un gran número de  cronistas, viajeros, narradores, poetas y artistas se han inspirado en su historia y realidad para representarla. El propósito de este simposio es, pues, analizar las diversas manifestaciones culturales que se han producido a través de los siglos desde y sobre la Amazonía. En este sentido, invitamos a la comunidad académica a que envíen ensayos sobre los siguientes temas:

1)    El espacio amazónico en la literatura y cultura: textos coloniales, relatos de viajes, novelas, ensayos, cuentos, poesía, teatro, cine, performance.

2)    Dinámicas de las miradas de la selva:

        a) La selva vista desde afuera (la selva vista desde una perspectiva ajena -exterior-  a la misma, y sus plasmaciones de la otredad).

        b) La selva vista desde adentro (la selva configurada por una mirada “interior” a la misma, miradas centradas o descentradas).

        c) Las miradas de género (la feminización/masculinización del espacio).

3)    Mitos, canciones, ikaros y relatos orales amazónicos.

4)    Discursos políticos.

5)    Proyectos, utopías y distopías, programas expresados sobre la Amazonía.

6)   Autores, corrientes, continuidades y discontinuidades sobre la Amazonía en tanto objeto de estudio y representación.

Se convoca a investigadores de la literatura y cultura latinoamericanas a participar en el Simposio “Representaciones  culturales y literarias de la Amazonía” en todas las disciplinas humanas y sociales que estudien la región. Los interesados en participar deben enviar (en español o portugués) el título y una sumilla (extensión máxima 200 palabras) de la ponencia (máximo 20 minutos) a presentar.

La fecha límite de envío es el 22 de marzo del 2010. El Comité Científico revisará las propuestas y seleccionará aquellas que sirvan para organizar paneles multidisciplinarios. Se comunicarán las decisiones a más tardar el 29 de marzo del 2010.

Los envíos deberán hacerse por vía electrónica a la siguiente dirección: aip.congresos@gmail.com

Las ponencias seleccionadas deberán entregarse luego del simposio en formato de artículo para su publicación en un número especial de la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, editada en la Universidad de Tufts, Estados Unidos.

Esperamos contar con su interés y apoyo en este importante evento dedicado al estudio de la Amazonía.

Atentamente,

Comité Científico

Dr. Rocío Ferreira, Universidad de DePaul.

Dr. Giancarla DiLaura,  Universidad de Prairie View A & M.

Dr. Isabel Quintana, Conicet (Consejo Nacional de Investigación Científica, Educativa y Tecnológica), Universidad de Buenos Aires.

Dr. Paul Firbas, Universidad de Stony Brook (SUNY).

Por la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, Dr. José Antonio Mazzotti (Universidad de Tufts)



Creación Literaria
Monday March 01st 2010, 1:49 am
Filed under: Publicaciones

Hace un par de semanas se empezó a postear algunos artículos del último número de El Hablador. En principio, esa era la idea: publicar en el blog una parte de dichos textos para que el público pudiera comentarlos. Sin embargo, tras algunas sugerencias, a partir de hoy se hará lo mismo con la sección de creación literaria. Así, en los siguientes días se postearán dos cuentos, además de la columna y la reseña correspondientes a esta semana.

hojalata

Oz 

Por: Carlos Yushimito del Valle

“Ese último nervio tuyo tan fino / que se hace alma”
El otro Asterión, José Watanabe

Para Micaela Chirif

 

El hombre de hojalata ha hecho crujir sus viejas articulaciones para que yo pueda oírlas. Es un sonido semejante a romper nueces con una tenaza o con dientes igualmente enérgicos. Antes lo hacía con frecuencia: me refiero a que cascaba frutos secos, no sólo nueces, y me daba la mejor parte de la pulpa recién partida para que yo pudiera comerla. Pero llegó un tiempo en que no lo hizo más. Dejó de hacerlo, y yo me resigné a que las nueces y los frutos secos ya no formaran parte de mi dieta. Ahora sólo imita el ruido de aquellos tiempos cada vez que su duro cuerpo de latón es incapaz de exagerar; y a mitad de cualquier noche o día, el crujido de sus coyunturas se le quiebra como una bisagra de cosa vieja y gastada que no termina por cerrarse nunca.

–¿Qué pasa? –le pregunto.

A un lado del comedor lo encuentro atareado, flexionando su brazo de arriba abajo, como si, de un momento a otro, esperara sacar agua de algún pozo invisible. Hace treinta minutos que lo oigo trajinar. Y lo único que ha logrado hasta ahora es que yo abandone, impaciente, la lectura del diario, y que su voz acabe por derramarse como una resonancia hueca que, en otra ocasión, incluso, yo mismo hubiera calificado de triste.

–Me parece que algo anda mal conmigo –dice H.H.

Verlo manipular así su burda osamenta artificial me resulta penoso; pero no se lo digo.

–Es normal que pase –lo tranquilizo–. Tarde o temprano también tenía que sucederte.

–¿Qué cosa, Harumi?

–Envejecer.

El hombre de hojalata mueve la cabeza, negando, enfáticamente.

–Creo que me estoy oxidando.

Y para evidenciar lo dicho, mueve otra vez los pernos de sus antebrazos y los oye rechinar agudamente, una, dos, tres veces, antes de detenerse. Ahora no cabe duda. Hace lo mismo con el resto de su cuerpo, y al rato concluimos que las cosas no parecen lucir mejor que antes.

–¿Será así la muerte?

–No lo sé –le digo.

–¿Cómo que no lo sabes? –dice él, regañándome–. Se supone que todo lo sabes.

Hace mucho que sostuvimos esta conversación; creo recordarla. Pero ahora estoy exhausto y viejo y comprendo que nunca acabará de creer lo que yo le diga, no importa cuántas veces se lo repita. Pronto tampoco lo creeré yo mismo: habré olvidado, acaso, todo lo que le dije alguna vez. Esa es la verdad de esta historia.

–No lo sé –repito, avergonzado, y vuelvo al diario.

–Pues deberías –concluye.

Y, como si no me hubiera oído, sigue haciendo sonar sus viejas vértebras de lata, sólo para hacerme rabiar.

* * *

Hubo un tiempo en que H.H. y yo fuimos objeto de atención. Teníamos un pasatiempo rentable que nos permitía viajar por Ciudad Esmeralda, haciendo alarde de cierta fama de imbatibles. El hombre de hojalata jugaba al ajedrez y yo retaba a los que pudieran hacerlo, desplegaba una silla y me sentaba en mitad de una plaza, acomodaba las piezas sobre una mesita ajedrezada y esperaba a que alguien, no importaba quien, rellenara el gran sombrero de copa que había pertenecido a mi bisabuelo y que ahora servía para legitimar cualquier apuesta que llegara. No faltaron nunca reñidores ni pendencieros. Quiero decir, lo que uno espera que haya en cualquier ciudad. Hace mucho que los caballeros dejaron de jugar al ajedrez para dedicarse a oficios más rentables, por lo que no fue con ellos, finalmente, con quienes debimos lidiar una vez que salimos a la calle. Hay una vaga jactancia en el ser humano que le hace imposible aceptar la derrota frente a cualquier artefacto. Perder contra un objeto es perder contra uno mismo y esa es, si se piensa, la derrota más difícil de asimilar para las personas. No pasó mucho tiempo para que H.H. se acostumbrara a ganar, ni para que la fama de su inusual mecanismo se regara por todo el condado. Jugaba conmigo, al principio, optimizando su rendimiento; pero al poco tiempo llegó a superar incluso mis propias habilidades, que no eran pocas, y ese mismo día, al caer la tarde, traspasamos por fin los confines de la ciudad, pensando que haríamos dinero y que volveríamos más temprano que tarde para echar raíces en ella. En cierto modo no me equivoqué. El sombrero se fue llenando de victorias luminosas y mi trayecto no tardó en alargarse sobre los siguientes ocho condados, como se alarga la reputación de un hombre que carga a cuestas algo más que la propia sombra que abandonó en su tierra.

Una noche llegó a Esmeralda un tipo que decía llamarse Euwe. Yo le tendí la mano en señal de bienvenida y, por la fricción húmeda de sus dedos, supe de inmediato que tendríamos problemas. Tenía un gran bigote rojo saltándole de la cara y, un trato educado que a los pocos minutos, de tan artificial, acababa por resultar incómodo.

–Me han dicho que su mono mecánico es invencible –afirmó, a manera de desafío.

Tenía un séquito más o menos grande y singular: una mujer raquítica, excesivamente maquillada, que lo tomaba del brazo; y, dos enormes negros, vestidos con trajes verdes, que los escoltaban sin ocultar su rudeza.

–Así es –respondí, ignorando el alarde de su saludo–. Y, en lo que mí respecta, ningún mono orgánico ha podido vencerlo hasta ahora.

Euwe sonrió.

–Por eso estoy aquí, caballero.

Deslizó su abrigo y lo dejó flotando sobre la silla. Salvo por una mujer gorda que barría el suelo de los pasillos, él y la comitiva eran los únicos visitantes que todavía permanecían en el hostal.

–Réteme.

La provocación no podía ser más inoportuna. En poco menos de una hora me esperaba una cita con el Dr. Gustav Grumblat. Había reservado una nueva partida con H.H. desde mucho antes de la llegada del invierno, y esperaba que esta vez su juego demostraría algún desperfecto, alguna imperfección en el embuste que suponía mi máquina. La gracia había costado una buena cantidad de billetes, mucho más que la primera vez, de modo que así se lo comuniqué a Euwe. Era difícil arruinar un acuerdo tan jugoso como el que había conseguido con Grumblat, y sabía que sólo tenía esta oportunidad para convencerlo de que el hombre de hojalata no era una superchería más, de aquellas que iba ingeniándoselas el viejo mundo en traernos a esta parte de la tierra. Dije que volveríamos para las once y que, para entonces, tanto el mono mecánico como yo tendríamos el gusto de complacer su solicitud; pero algo en los ojos de Euwe brilló con la obtusa oscuridad de la bravata, mientras metía la mano al bolsillo.

Creí que sacaría un arma, pero sacó en cambio un grueso fajo de billetes, que hizo sonar como si fuera una baraja.

–Usted no me ha entendido bien –dijo Euwe, poniendo el dinero sobre la mesa–. Hice cuatrocientos kilómetros sólo para probarle a esta dama que el verdadero artificio de un hombre no está en imitar la inteligencia sino en ponerla en práctica.

Me fijé entonces en la mujer, el emplasto tibio que abultaba su rostro, empalideciéndola, y supe que era a ella a quien debía temer y no a su partidario ni a sus esbirros.

Sabiéndome acorralado, acepté.

Miré el reloj que descorrí de la manga y supuse con optimismo que en treinta minutos H.H. habría dado cuenta de los alardes de Euwe. Quizá con algo de suerte el Dr. Grumblat aceptaría una excusa. Quizá con un poco de habilidad podríamos sacarle algún provecho a esta escena que ya resultaba molesta. Terminé aceptando que la ocasión podría acabar por ser una buena excusa para dejar la ciudad, algo que hasta entonces no había estado entre mis planes, y que esa noche pareció delinearse con absoluta lógica.

Hice una venia y subí a mi habitación en busca de H.H.

Lo encontré en la sala mirando fijamente a una abeja que tejía formas pentagonales, mientras intentaba atravesar, sin éxito, el vidrio de una de las ventanas.

–Necesito treinta minutos más –dije, esperándolo junto a la puerta–, treinta minutos más, o lo que necesites, antes de jugar con Grumblat. Luego volveremos a casa. Te lo prometo.

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* El miércoles la columna de Martín Mauricio.



Ilustres relatos
Wednesday February 24th 2010, 12:07 pm
Filed under: Reseñas

peruanas ilustresPor: Valeria Rey de Castro

Como parte final de la trilogía conformada por Peruanos ilustres y Peruvians do it better, Alejandro Neyra nos ofrece Peruanas ilustres (Solar, Colección Pandemonio, 2009), donde se presentan historias de diversas mujeres peruanas que merecen ser conmemoradas por la literatura, dejando de lado el grado de realismo de lo relatado; a pesar de que nuestro narrador se esmere, en numerosas ocasiones, en reafirmar que su único móvil a la hora de escribir es la Verdad. El texto se encuentra dividido en tres unidades de temática temporal: “Peruanas de mañana”, “Peruanas de hoy” y “Peruanas de ayer y de anteayer”. Cada una de estas secciones, a la vez, consta de dos a cuatro pequeños relatos, respectivamente.

En la primera parte, resalta Alexis Amore, una limeña que es actriz y, posteriormente, directora de cine pornográfico. Esta pornógrafa sorprende con su obsesión por la religión católica que no se encuentra contrariada con su profesión, sino que, más bien, es siempre una fuente de inspiración y la razón de sus proyectos más ambiciosos: enseñarle a Dios cómo las personas se dan placer y, de esta manera, proporcionarles a los mortales felicidad en sus vidas. Por otro lado, es importante resaltar los referentes cultos de Alexis a la hora de hacer cine –asiste a una universidad americana de prestigio para profundizar sus conocimientos cinematográficos-, sus proyectos no se ciñen solo a la pornografía, sino que también realiza películas con temas vinculados a los de la realidad social; en todos los casos, inspirada por su escuela favorita, la de cine soviético.

Escrita a manera de collage, cada párrafo de “Peruvians do it better (reloaded)” nos describe un aspecto de la vida de Alexis de manera no lineal: su niñez, con una fuerte formación católica durante el gobierno de Alan García; adolescencia, en los Estados Unidos y; adultez, venciendo cada uno de los prejuicios con respecto a la pornografía de manera creativa y astuta.

En cuanto a la visión del presente, se exhiben personajes femeninos inspirados por un amor intenso y desafortunado. El relato más notable, en cuanto a técnica, es “Cenicenta”, donde dos historias de amor se entrelazan: el trágico relato del joven poeta enamorado de su empleada y la de un adolescente enamorado de su compañera de clases de inglés. La última pareja conversa acerca de uno de los poemas escritos por el vate de la primera historia: las diferentes perspectivas de los jóvenes con respecto al amor, la poesía y, por último, la división de clases sociales es, en este sentido, lo que define su destino como pareja y personas adultas.

Por otro lado, también encontramos relatos fantásticos como “La chica de humo”, donde el mismo Alejandro Neyra se convierte en un personaje sólo para asegurarnos la veracidad de lo narrado: un bizarro viaje que realiza gracias a una invitación misteriosa.

Al leer las historias de las peruanas del pasado, observamos el uso de registros de la literatura peruana desde el mito incaico hasta la típica tradición de Ricardo Palma. Tal vez, es por este motivo, la parte más interesante del libro en cuanto a estructura literaria. Tenemos, por ejemplo, “Herminia Armandina, la palomilla”, que explica el origen de la palabra palomilla en la sociedad peruana a través de las travesuras de la joven Herminia empeñada en burlarse de las ignorantes e incompetentes autoridades de su época. O también “Mito Chicha” -clara mofa desde el título-, donde se narra el mito de origen de las guerreras amazonas a través de dos personajes femeninos: la princesa Kona, esposa del guerrero chanca Anko Willka, y Mama Runtu, esposa del dios Wiracocha. Mientras que el ejército de Anko Willka pelea con el de los incas por capricho de la esposa del primero; ella sostiene numerosos encuentros amorosos con Mama Runtu. Los caprichos de Kona recuerdan a una mujer engreída que sólo quiere hacerse dueña de más riquezas, generando que su esposo deba satisfacer sus más desfasados pedidos.

Es también importante señalar que en “Peruanas de ayer y de anteayer” para lograr que ciertos cuentos parezcan más serios y académicos (como es el caso de “Cantratrix cuasi-silente cinematográfica”), el narrador hace uso de constantes pies de página que permiten comprobar la veracidad del texto o explicar el origen de los términos usados, las fuentes de  información, etc.

En conclusión, Peruanas Ilustres tiene múltiples méritos; en primer lugar, muchas de las historias de estas mujeres entretienen genuinamente al lector, ya sea por lo particular de las anécdotas narradas o por la propia construcción de la personalidad del personaje femenino quien, a pesar de que en un inicio parece caer en un estereotipo, encuentra la forma de superarlo hasta el punto de acabar con él de forma entretenida y natural (como en el cuento protagonizado por Alexis Amore, por ejemplo). Sin embargo, no debemos pensar que este es únicamente un libro “divertido”, Neyra también escribe cuentos románticos con finales trágicos, donde la heroína dedica el resto de su existencia a la búsqueda -sea física o emocional- de su amado, por ejemplo, en “GGG” o “Cenicienta”.

Por otro lado, se reconoce rápidamente la cantidad de referentes cultos utilizados en los relatos, sobre todo aquellos que hacen alusión al cine, la historia, la fotografía o, en el caso de “El origen del mundo”, la pintura; en el cual se narra justamente la historia de la peruana ilustre que modeló para dicho cuadro.

Por último, a través de todo el texto se reconoce un claro contexto político e histórico, desde las reyertas entre los incas y los rebeldes chancas en “Mito Chicha”, las largas colas para comprar comida durante el gobierno de Alan García, las múltiples huelgas en el de Fujimori, hasta los efectos de Sendero Luminoso en la zona de la Sierra del Perú.

Peruanas Ilustres es, ante todo, un libro original, entretenido y, por momentos, tierno; gracias a la particularidad de los personajes femeninos capaces de decidir por sí mismas y, así, lograr cambios en la sociedad a lo largo de su historia.

 



Poéticas del espacio en la Casa de la Literatura
Tuesday February 23rd 2010, 11:21 am
Filed under: Presentaciones, Publicaciones

I Jirón de la Unión - 1930

Hoy se realizará en la Casa de la Literatura la mesa de conferencias titulada “Poéticas del espacio en la literatura peruana y latinoamericana”, dedicada a las relaciones entre la literatura y el espacio urbano y arquitectónico en el Perú y Latinoamérica. El encuentro, que es organizado por la propia Casa y la revista virtual de literatura El Hablador, será a las 5:30 pm.

La mesa estará compuesta por tres ponencias que analizarán, desde distintos puntos de vista, la manera en que la literatura representa los espacios urbanos y arquitectónicos. Christian Elguera presentará la charla “El espacio profano en la narrativa peruana de vanguardia”, en la que se abordará la manera en que los textos de César Vallejo, Alberto Hidalgo y Martín Adán, entre otros, expresan una disidencia frente a la ideología del poder dominante que rige el modus vivendis citadino. A su vez, Félix Terrones presentará “Los espacios marginales en la narrativa latinoamericana: el burdel como tópico de transición hacia una modernidad problemática”, donde se describirá cómo son representadas las ciudades desde estos espacios en obras como Juntacadáveres (1964) de Juan Carlos Onetti, El lugar sin límites (1965) de José Donoso, La casa verde (1965) de Mario Vargas Llosa. Finalmente, Mario Granda presentará “Mitos adversos y espacios solidarios: Lima la horrible de Sebastián Salazar Bondy”, en la que se estudiarán las metáforas pictóricas y espaciales que se encuentran en el libro de Salazar, y la manera en que estas, por un lado, hacen una crítica aquel discurso pasatista sobre la ciudad, y, por otro, se tratan también de salidas que aspiran a la democratización y el acceso del ciudadano a las instituciones mediadoras.

El ingreso será libre.



Playas
Tuesday February 23rd 2010, 11:11 am
Filed under: Presentaciones, Publicaciones

Playas1

Hoy se presenta el último libro de Carlos Calderón Fajardo, titulado Playas. La cita será a las 7 pm en el bar La Noche de Barranco.

No faltar.



Laurel & Machete
Monday February 22nd 2010, 12:12 am
Filed under: Columnas, Publicaciones

Yrigoyen

Umberto Toso o la realidad virtual

  

Por: José Carlos Yrigoyen

 

Que entre los escritores peruanos existe una constante tendencia, muchas veces descarada, a la autopromoción y a la figuración mediática es algo que, creo, ninguno de los lectores de esta columna podrán discutir a estas alturas. Los ejemplos abundan –sobre todo en esa astracanada en que se ha convertido la blogosfera literaria peruana- y en estos años he sido testigo de cómo numerosos poetas se han trepado a todos los coches posibles que los transporten al ansiado reconocimiento principal de sus obras y del presunto talento que en ellas se encierra. No digo que eso esté del todo mal, hasta cierto punto. Creo que es lícito buscar los caminos para que lo que uno hace se haga conocido, y si los vientos son favorables, hasta apreciado, siempre y cuando esos medios empleados se rijan dentro de los límites del respeto, de lo ético y del buen gusto. Cuando estos límites son traspasados el espectáculo ofrecido por el escritor se vuelve indefectiblemente bochornoso, y la polvareda tan calculadamente levantada suele ser efímera, terminando su autor siendo al poco tiempo “de las masas otro más”, como cantaba Héctor Lavoe.

Todo esto viene al caso por un encuentro que tuve hace unos días con un amigo de los años de la universidad. Me preguntó si conocía a un poeta llamado Umberto Toso Gálvez, quien, según mi ex compañero de aulas, había ganado un puñado de premios en España y publicaba constantemente en la Madre Patria. Al igual que usted, querido lector, yo no tenía idea de la existencia de este poeta Toso, y apenas llegué a mi casa me puse a investigar sobre tan misterioso vate. Mis pesquisas dieron con un espécimen cuyas delirantes características lo sitúan, por derecho propio, entre lo más selecto de nuestro folclor lírico. En quince años leyendo e investigando sobre poesía peruana contemporánea me he topado con varios casos involuntariamente cómicos por su ego desmesurado y la constante publicidad de sus logros más imaginarios que reales; pero Umberto Toso ha batido sin duda todos los récords conocidos. Lo que viene a continuación es real, verificable y no tiene ningún ánimo personal en contra del señor Toso, ante quien me quito el sombrero por su inédita capacidad de trasladar el mundo donde vive hacia este pedestre y ordinario donde habitamos todos los demás mortales. Eso sólo lo logran las plumas de los elegidos.

Si escribimos el nombre de Umberto Toso en Google la primera página que encontraremos es la que él mismo se ha creado en Wikipedia. Destaca una foto del poeta y narrador, en la cual se lee la siguiente leyenda: “Umberto Toso durante conferencia de prensa en Osorno, Chile”, aunque lo único que se advierte en la imagen es el señero rostro del poeta tras una ventana, sin periodistas, micrófonos o flashes que avalen su encuentro con la prensa chilena. Comenzaban mis sospechas. En su autobiografía se consigna que Toso es comunicador social y que ha publicado seis poemarios de los que nunca había escuchado hablar, y dos libros de cuentos ídem, los cuales han ganado premios tan universales como el “Charles Baudelaire” o el Premio Centenario “Abraham Valdelomar”. La página de Wikipedia contiene varios links hacia muchas otras páginas que se refieren a Toso y a su obra. En la primera encontramos esta joyita: “Umberto Toso nació en Lima en 1970. Es uno de los escritores peruanos más importantes de todos los tiempos. (…) Su obra poética es considerada como la más importante de la década de los noventa. Sus relatos son casi imperfectibles. ‘La Piba Rusa’, uno de sus cuentos, marcó un hito en la narrativa contemporánea.”. ¿No se convencen todavía del potencial de Mr. Toso? Entonces lean, aparte, este espontáneo resumen de vida: “Reconocido como uno de los poetas más importantes de fines del siglo XX y uno de los mayores cuentistas contemporáneos, Umberto Toso nació en (bla, bla, bla…). En la actualidad, la obra literaria de Umberto Toso es lectura recomendada en varias universidades.” Hasta aquí, Toso ha llegado mínimo a las semifinales de nuestro torneo. Pero todavía falta lo bueno.

Si nuestro autor ya nos ha dado cátedra de cómo hacerse el autobombo más sonoro y desproporcionado sin sonrojarse siquiera, admiremos sus otras artimañas. ¿Qué pasa si este Rimbaud redivivo padece de una intolerable sequía de fanáticos? Pues se los inventa sobre la marcha y con un estilo muy similar al de sus autobiografías. En este inverosímil foro de fans de Umberto Toso aparece una aficionada llamada Marlene Conesa (inexistente en la red con la excepción del referido foro) que en el éxtasis de su admiración inscribe cosas como “Amigos y amigas: difundir la obra de Umberto Toso es una de mis mayores pasiones, que comparto con mi pololo aunque él prefiere sus cuentos que son algo eróticos. No creo que haya poeta más extraordinario que Umberto Toso y dudo que en el futuro lo haya, por eso, fascinada por sus versos y elevada por su pluma, he creado un blog para que todos los que amamos literariamente al poeta peruano coloquemos un poema o una foto (…) que tenga relación con sus versos”. Más adelante Marlene, seguramente muda por la emoción, nos comparte lo siguiente: “Aprovecho esta oportunidad para informar a los miembros de este foro que la Universidad Alas Peruanas publicará en marzo las obras completas de Umberto Toso. El libro, según mis informantes se venderá sólo en Lima, pero contactándose con la universidad podrá ser enviado al resto del planeta”. Luego se nos comunica que el libro ya está agotado, pero Marlene –sacándonos pica- nos dice que tiene ya su ejemplar, “gracias a Dios”.

Pero si ninguno de estos trucos resulta efectivo para el poeta insaciable de reconocimiento y fama, ensáyese el plan máximo de Toso: confeccionar declaraciones y artículos de grandes escritores donde la alabanza hacia su obra es tan desmedida como en los casos anteriores. Veamos lo que dice Mario Benedetti de La Piba Rusa, el primer libro de cuentos de Toso: “La obra de Umberto Toso encuentra un antes y un después de la publicación de La Piba Rusa (1988). Ese cuento significó el paso de ‘un buen escritor peruano’ a uno de los ‘escritores fundamentales del siglo XX’”. Sí, como lo lee. En el mismo lugar donde encontré esta cita consagratoria podemos leer el cuento que según lo expuesto por el buen Mario, es digno de colocarse junto a El Aleph. Y si ya le recreamos unas declaraciones al autor de La Tregua, ¿Por qué no hacerlo con el de La ciudad y los perros? Total, es cosa de muñeca, nada más. En esta página encontramos un artículo de Mario Vargas Llosa, titulado “La revelación poética: Umberto Toso, el arco y la lira”. Es un texto que parece escrito por un Vargas Llosa afectado por la metanfetamina, en el que nuestro escritor más universal pergeña frases como esta: “(Umberto Toso es) el poeta que durante más de dos décadas, desde sus primeros poemas ultraístas hasta los más recientes, escribió y publicó una obra rica y variada, que es referencia indispensable en todas las antologías y estudios de la poesía hispánica de este siglo”. El delirio no termina ahí, pues este sacha Vargas Llosa no tiembla al sentenciar que: “En cuanto a su condición de prosista, desde que publicó en 1990 La Piba Rusa, su primer cuento, hasta sus últimos relatos eróticos, decenas de páginas deliciosas confirman ese reconocimiento que hiciera en su día el propio Toso otorgándole a la prosa la misma importancia que al verso. De ahí, tal vez, que podamos resumir el trabajo literario de Umberto Toso afirmando que para él ‘la poesía es conocimiento, salvación, poder y abandono’, como dice Octavio Paz en la primera línea de su libro El arco y la lira.” Amén.

El caso de Umberto Toso no tiene conclusiones ni moralejas; posee más interés antropológico que literario; es el expediente de un hombre que ha hecho de la mitomanía una herramienta para agenciarse un espacio en la literatura peruana a como dé lugar. Recuerda un poco a Pedro Cordero y Velarde, aquel enloquecido célebre de los años cincuenta que se paseaba en frac por las calles de Lima con una banda presidencial, unas medallas hechas con monedas de a sol y se presentaba a los transeúntes como jefe de estado. Umberto Toso es lo que quizá hubiera sido Cordero y Velarde si este hubiera conocido el mundo del 2.0, que, como ya hemos comprobado, realmente aguanta todo.



El impecable desakato de Ricardo Quesada
Sunday February 21st 2010, 12:36 pm
Filed under: Debate, Hablablog, Presentaciones

Ricardo Quesada

Por: Miguel Ildefonso

Acabo de llegar
no soy un extraño
conozco esta ciudad
no es como en los diarios
… de verdad
Charly García

“Ricardo Quesada nació en Lima (Perú) en una casona antigua ya derruida… vivió gran parte de su niñez en la ciudad de la Oroya (sierra montañosa –puna– de la parte central de su país) y finalmente recaló en la calle Quilca del centro histórico de Lima…”. Estos datos biográficos (que él mismo escribió, seguramente) están al final de su único libro publicado: Blue moon of Kentucky (Hipocampo Editores, 2004). Yo ya tenía años de conocerlo, efectivamente, en esa calle del centro limeño, desde la época del Bar del Chino Félix y de sus Lunes del Sapo (ahí sus homenajes al Kilowat, a Edwin Núñez de Zcuela Cerrada, etc.), esos conciertos rockeros y poéticos (con Roger Santiváñez, Domingo de Ramos, Willy Gómez, Dalmacia Ruiz Rosas, entre otros) de inicios de la década del 90. Por su esbelta figura larga, su lentes a lo Lennon, su melena ensortijada, su bigote grueso, su atuendo juvenil, le dicen, aún, “Charly”, por García, el músico argentino. Lecturas en diferentes escenarios, botellas, cemento, habremos compartido en estos años, años en los que poco a poco lo fui dejando de ver, porque ya no frecuentábamos tanto esa alucinante calle del centro, y por los viajes (esa otra forma de hacer poesía). Es así que producto de su estancia en Estados Unidos escribió, en un mes y medio, Blue moon… (“esa necesidad imperiosa de contarlo todo”, dice un tal Arthur Barret en el prólogo); y, tras volver a Perú, no dejó de viajar, pero al interior: empezó un tour por todo el país de los incas, y por los alrededores también.

de jodas y absurdos problemas de raza

“la otra noche escuchando el noticiero local me enteré de la desaparición imprevista de las cigarras en Kentucky (tierra del bourbon, el tabaco y los caballos de raza) y otros estados aledaños. y bueno entendí en mi inglés masticado que estaba alertando sobre lo posibles problemas de salud que podrían afectar a los humanos dueños del tercer planeta pero sobre todo a sus mascotas (que debo comentarles todos tienen en sus casas y que forman parte del paisaje cotidiano. del desayuno y del descanso y del lunch y del paseo dominical a pie ó en carro y hasta de las compras en el supermercado: privilegiados parientes de mis peruanos perros callejeros y famélicos de las calles y mercados. y también de los pujantes pero pobres “pueblos jóvenes” de los que casi pretendo olvidarme de tan lindas las casitas por acá). y sí pues caminando hoy rumbo a la library me topé con aquellas cigarras: unas muertas sobre la vereda y otras emprendiendo un ruidoso vuelo con un chillido como de ave pequeña agonizando. vuelo pesado y digamos como de algo herido y oscuro pasando ante mi rostro y la verdad hermanos que esa presencia no era nada agradable (…)”. (Fragmento)

¿La poesía busca lo mismo que el poeta? No siempre coincide, pero en el caso de Ricardo Quesada así es: es ese desakato (el emblema con el que firma sus fanzines) ante las convenciones de lo literario. Los fanzines que regala, siguiendo la tradición hernandiana, rompen con la institución del mercado del libro. Eso, solo para empezar a hablar del nivel formal de la difusión de sus textos. “Todo arte o voz genial viene del pueblo y va hacia él”; “Charly” lo fotocopia en imagen y en verbo.

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