Si para Pero Vaz de Caminha es necesario relatar las características de la tierra y del nativo, con énfasis en la necesidad de expandir la fe cristiana, para Sosígenes Costa interesa la versión del descubrimiento del r ío Jequitinhonha narrada por los colonizados

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Iararana y la Carta de Caminha: Focos sobre la construcción de la nación brasilera

por Aline de Caldas y Gisane Santana

Es claro que la historia es verdadera,

Aunque es inventada.

Clarice Lispector

Cree que su tarea es iluminar la historia a contrapelo.

Walter Benjamin

INTRODUCCIÓN

Este estudio presenta una reflexión sobre el tema identitario y cultural de la nación brasilera a partir de la obra Iararana [1], de Sosígenes Costa, y del relato de Pero Vaz de Caminha acerca del descubrimiento del Brasil. Iararana cuenta la llegada de un personaje mítico a la desembocadura del río Jequitinhonha y los desdoblamientos de su presencia en esa región, mientras que la Carta al Rey D. Manuel —referida en este trabajo como Carta de Caminha— se ocupa de exponer detalles de la nueva tierra, la figura del indígena y sus primeros contactos con el hombre europeo.

De esta manera, se observaron los aspectos descriptivos del colonizador (en Iararana) y del colonizado (en la Carta de Caminha), tomándose en consideración que ambos pueden ser encontrados en los textos referidos. Basándonos en los Estudios Culturales, el análisis de los textos literario e histórico destaca la construcción identitaria y mitológica de la nación a partir de esas narrativas.

Por tanto, este trabajo presenta características estratégicas de intertextualidad de las narrativas de fundación en el ámbito de lo nacional —Brasil— y de lo local —región Sur-bahiana—, poniendo atención en el tema de la diferencia y de la identidad cultural (Hall 1999), y pensando una relectura de la región a través de la intersección de focos distintos: el del colonizado y el del colonizador.

I. La llegada de Tupã-Cavalo a la Tierra Nueva

El subtítulo es una analogía al carácter intertextual de las narrativas que componen el corpus de este estudio. Los textos narran la llegada de un colonizador europeo que manifiesta diferentes puntos de vista. Si para Pero Vaz de Caminha es necesario relatar las características de la tierra y del nativo, con énfasis en la necesidad de expandir la fe cristiana, para Sosígenes Costa interesa la versión del descubrimiento del r ío Jequitinhonha narrada por los colonizados: indios, animales y el espíritu del bosque, para quienes la novedad era el mito griego del centauro.

El primer texto escrito en tierras brasileras, la Carta de Caminha describe los primeros encuentros entre colonizadores y colonizados, enfatizando minucias e impresiones del autor s obre el lugar, el pueblo y sus costumbres. Vislumbra las posibilidades de exploración de la tierra en la cual “siendo plantando, todo da”; valoriza las riquezas naturales y los hombres que la habitan.

La tierra en sí, es de muy buenos aires, fríos y templados como los de Entre-Duero y Niño, porque en este tiempo de ahora, así los hallábamos, como los de allá. Las aguas son muchas, infinitas. Y de tal manera es graciosa, en queriendo aprovecharla, se da en ella todo por bien de las aguas que tiene. (Simões 2000: 58)

El relato expresa el imaginario quinientista bajo el paradigma del colonizador, retratando la tierra nueva como un Edén, un paraíso perdido a ser civilizado por la nación portuguesa.

El segundo texto estudiado, Iararana, es un poema narrativo compuesto por quince cantos. Se constituye de fenómenos híbridos (Canclini 2000), relacionando aspectos históricos, artísticos y literarios. El autor se apropia de un vasto vocabulario indígena para expresar un tiempo idílico en el que los indios viven en armonía con la naturaleza, los animales poseen características humanas —hablan, bailan— y conviven con figuras folclóricas como la Iara y la Caipora. En Iararana, la llegada del blanco es contada durante los diálogos de Romãozinho, Calunga y la Caipora :

Un tapir horrible con cara de hombre
Entró por la barra nadando del mar
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Un bicho horrible con cara de gente
Pasó allá en la isla. (Costa: 22)

Este tapir con cabeza de gente no era tapir, nieto mío.
Aquello era caballo con cabeza de gente.
Era caballo de la Oropa con facciones de portugués.
Vino de la Oropa el condenado a descubrir este río. (33)

Provocador de euforia entre los animales, el centauro expulsado de la Grecia mitológica, se refugió en Portugal, “la puntita de Oropa”, de donde “vino nadando y llegó a este río” (33). Fue llamado Tupã-Cavalo, por unir el sentido indígena del dios del trueno, incomprensible y superior, al aspecto doble del centauro —mitad caballo y mitad hombre—, un ser monstruoso que iniciará en las tierras brasileras un proceso civilizador, implantando ahí la monocultura del cacao. En ese ínterin, la venida del centauro europeo configura el inicio de un nuevo tiempo, de un tiempo moderno.

Según Canclini, la modernidad tiene como base cuatro proyectos: expansionista, renovador, emancipador y democratizador. El proyecto expansionista proponía el “incremento del lucro y, en un sentido más amplio, la promoción de los descubrimientos científicos y el desarrollo industrial” (31). El proyecto renovador consiste en la “innovación incesante” que alimenta los “signos de distinción del consumo masificado” (31). El proyecto emancipador proponía la división de los campos culturales, la racionalización de la vida social con énfasis en la autonomía. El proyecto democratizador comprende la “difusión del arte y de los saberes especializados para llegar a una evolución racional y moral” envolviendo programas “emprendidos por gobiernos liberales, socialistas y asociaciones alternativas e independientes” (32). Tal idea puede ser identificada en la estructura del texto de Sosígenes Costa.

Para dar inicio al cultivo del cacao, Tupã-Cavalo necesitó implantar en el imaginario local un pensamiento racional. La producción subsistente de los indios estaba ligada a rituales religiosos, de modo que cada cultivo hacía referencia a un elemento sagrado y, por tanto, no había necesidad de acumular excedentes. Tal conducta no se relacionaba con el propósito expansionista del centauro. De ese modo, Tupã-Cavalo segmentó los campos agrícola y religioso, siendo necesario “expulsar al padre del bosque”, “cortar el bosque” y hacer “guerra a los mestizos” colocándose como entidad dueña de autonomía. Esa postura reflejaba el carácter individualista típico del proyecto emancipador, el cual volvería más eficiente la producción agrícola y, consecuentemente, el lucro.

El proyecto democratizador está simbolizado en las etapas del cultivo de cacao enseñadas a los indios y a los animales por Tupã-Cavalo. La difusión de saberes y haceres, de técnicas de mejoramiento que reflejen la evolución del conocimiento son la base de este movimiento racional:

Planto en la sombra y en la humedad unas simientes
Que mojó con querosene para que el grillo no lo coma (37).
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Tupã-Cavalo con cuchillo
Partió fruta de cacao, hizo un dedal de piraña
Sacó cacao como si fuese un sacadero (62).

El cacao sacado va para la hoja de plátano
El cacao sacado sobre la hoja da miel
Tupã-Cavalo hizo jacuba 2 de esa miel (63).

El sol vino y seco todo y el cacao quedo bueno.
Entonces él torró cacao en una lata torradora.
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Apiló cacao en un pilón grande de palo
Lo cernió en la cernedora de cipó [3]
Botó bien dulce, bien canela
Y vainilla como el que más (63).

Tupã-Cavalo difundió en esa región los saberes de cultivo, trato, recolección y aprovechamiento del cacao. Tales acontecimientos forman lo que fue llamado por otros autores, como Jorge Amado y Adonias Filho, cultura grapiúna [4] .

El proyecto expansionista se vuelve visible en Iararana ; en el fragmento en que Tupã-Cavalo decide retornar a la “Oropa” llevando consigo todo el cacao que los animales consiguieron cosechar para presentar el chocolate a la otra nación —la que existe en el cielo—.

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1 Cuando se encuentre en cursiva, el termino se refiere al titulo de la obra, cuando se encuentre en modo normal, se refiere al nombre del personaje.

2 Refresco hecho de agua, harina, mandioca, azúcar o miel (Nota de la traductora).

3 Planta trepadora del Brasil (Nota de la traductora).

4 Expresión despectiva con la cual los habitantes del serton (sertanejos) denominan a los del litoral bahiano. (Nota de la traductora)

1 - 2 - 3 - BIBLIOGRAFÍA

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