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La mañana del 7 de octubre de 2010 se produjo un hecho que difícilmente podrá ser borrado de nuestra memoria: Mario Vargas Llosa, la voz más representativa de las letras peruanas, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Y aunque muchos han coincidido en que es un logro personal de nuestro laureado escritor, no cabe duda que esta distinción no solo acrecentará el sitial de la literatura peruana en Hispanoamérica, sino que consagrará al Perú como un referente mundial de las letras. Por si fuera poco, el autor de La ciudad y los perros ha llamado la atención sobre su indiscutible peruanidad, ironizando a aquellos que le atribuyen una doble nacionalidad.
Y si bien Vargas Llosa ha escrito una vastísima producción narrativa, entre las que destacan novelas consideradas verdaderos cánones de la literatura hispanoamericana, está claro que su genio creador le ha permitido incursionar en diferentes subgéneros como la novela histórica, policial, erótica, y en temas tan diversos como lo andino y lo amazónico. Por ello, la presente edición rinde homenaje a nuestro primer Premio Nobel y dedica un amplio dossier a uno de los mundos culturales más interesantes: la Amazonía, a través de artículos que esbozan una mirada actualizada de las etnias selváticas peruana y brasileña, tratando de condensar nuevos estudios y propuestas sobre el tema. Al respecto, es necesario revisar cómo los grupos amazónicos, a pesar de las embestidas por parte de Estados beligerantes, han logrado preservar su cultura alternando con la presencia de la modernidad.
Asimismo, el presente número ofrece entrevistas a renombrados escritores e investigadores peruanos y extranjeros como el profesor estadounidense John Beverley y los narradores Enrique Vila-Matas y Siu Kam Wen, así como una innovadora entrega: una videoentrevista con el poeta Antonio Cisneros, reciente ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2010, con la cual deseamos inaugurar una sección que se apoye en las infinitas posibilidades que brindan los medios electrónicos. Además, un repaso por las últimas publicaciones que circulan en las librerías limeñas y el aporte de jóvenes creadores a las prolíficas poesía y narrativa peruanas.
Queda claro que la institucionalidad literaria de un país se eleva con la consagración de uno de sus creadores, pero poco se logra si se mantiene la indiferencia y el abandono de un Estado hacia aquellos jóvenes que, al igual que Mario Vargas Llosa, desean buscar un espacio en la literatura mundial. Ojalá que este merecido reconocimiento sirva para que las autoridades nacionales brinden un verdadero apoyo a decenas de escritores que esperan ser reconocidos fuera de su país antes que en él.
Noviembre,
2010
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