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El
reciente Congreso de Narrativa Peruana, realizado en Madrid,
puso en consideración los problemas que padece la industria
editorial frente a un mercado de lectores, a todas luces exiguo
en comparación con otros países. Si bien existen
consumidores, los índices de lectura son reducidos.
La calidad de los libros producidos en el Perú se ve
mermada por la ausencia de proyectos editoriales, un marco
legal poco claro y la piratería de libros.
Estos
tres aspectos convergen en el actual panorama que rodea a
la paupérrima producción editorial en el Perú:
la informalidad aumenta y los editores son cada vez menos
profesionales. Ello se agrava con la despreocupación
de la élite intelectual por aproximarse a los distintos
estratos de la sociedad peruana.
El
abandono del sistema educativo en el Perú y la caída
de los índices de lectoría son intrínsecos.
La lectura como acto creativo debe impulsarse a partir de
la interacción entre los responsables del proceso formativo:
la élite intelectual y la sociedad en su conjunto.
En ese sentido, la literatura dirigida al público infantil
cumple una función primordial para la consolidación
de nuevos lectores.
Junio,
2005
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