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“Acople en el mar del cosmos” (início del libro)
El bus Ikarus10, encubierto entre vehículos anaranjados por el óxido, ya tiene a bordo a sus tripulantes: el ex capitán FAP Oscar Santamaría Huertas (de mozo, bateador en “Los Astronautas” de San Borja), que se enfrentara a un ovni con su aeronave Sukhoi22, sobre la base La Joya, el año 1980; y yo, Carl Salazar (profesor de lengua y literatura), ahora de copiloto.
La comunicación con la torre del descontrol en este tramo, será permanente. Ya fijamos la misión, más no las coordenadas: Dar caza a ese objeto volador desconocido que burlara al Capitán Óscar Santamaría Huertas, y encontrar a mi padre en algún lugar del océano cósmico y sus profundidades.
Mi padre miraba el mar buscando a la gran ballena, (que siempre se lleva algo de nosotros). Yo sigo la estela de tal cetáceo, en la noche del espacio, esperando que me lleve junto a él. Confío hallar algunos artículos personales suyos en el camino, como pistas o partes de un modelo para armar.
Bitácora del Ikarus10 .
I Despegue del bus cazabombardero
[Adelante Carl, te oímos desde la torre del descontrol]
Me reporto con el capitán Óscar Santamaría Huertas,
desde la recámara acordeón de nuestro ómnibus, Ikarus10. Por más de
cuarenta años, el piloto estuvo de retiro en su residencia de óxido.
Cavilaba observando las partículas rojas, ocres, de la nebulosa de Orión
encontrada en su cubículo metálico
“Ella nos llama” -me dijo-
“Como llaman los rayos
de las explosiones
en el nacimiento de una estrella
cual detonación de salva
a miles de años luz”
Impulsos eléctricos, reanudan actividades en la compu de sus ojos,
y su cuerpo de sombra, adquiere volumen comic.
[Lo copiamos capitán]
Cerca del hit
no sentí la fabulosa cohesión
de los astros
Solo el caos infantil de una fiesta sin adultos
[Capitán, tenemos interferencia en la comunicación. Retransmita su mensaje]
Jonrón
y te alejaste de mi gravedad
Jonrón del olvido
Out
Out
Out
Aquí estoy
Dibujaste un diamante en el radar
Voy
ocho cubano
strike
Voy
ocho cubano
strike
Fire’s fusalage
Abanico mi nave
y pifio en tu superficie cristalina…
[Capitán ¿será que contrajo el mal del espacio? sus palabras deliran]
Mi bate te acertó
con las once toneladas de mi milicia
quizás por ello creía que la gravedad te traería de nuevo ante mí
o quizás eras el vehículo del olvido
y no podías asentir frente a este deseo de aire cuando la Tierra no esté
cuando mis ojos sean un conglomerado de estrellas y materia oscura
y mi brazo esté estirado fuera de la nave
para atraparte con este guante.
[¡La nave capitán!, ¡la nave!]
No funciona la batería
El radiador deshecho
parece un desierto en un planeta sin atmósfera
Allí respira el metal
Mi mirada mecánica
pasa revista
de esa estructura
Jalo los cables de colores
como lazos de un papel regalo
o como el cabello cano
de un robot alienígena
Su antigüedad se cuenta por años luz
La letra C de celéritās
inscrita en su motor
provoca el calor de encendido
bajo mis huellas digitales
La energía pura
se rebalsa en su condensador de flujos
[Te copiamos Carl]
Nos elevamos
El hombre que miraba al mar
ahora mira este planeta
como una capsula de luz
en la niebla
de un monitor apagado
Sus ojos regresan al tope
a la estancia lenta
por seguir nuestro despegue de globo aerostático
Sus retinas encienden un fósforo allí
y elevan una antorcha
para repasar aquella región
de casonas
y gatos
yendo al encuentro de sus manos
oscuro pelaje
brazo entre las naves
como la gamuza más negra
como el felino que supo evolucionar
para estos metálicos vestidos, alados
próximos a la belleza de no pensar
(Nebulosos
Nunca errantes
Nos encaramamos
junto al gaterío de ese barrio
Sobre su cabellera plateada
y sus ojos morenos)
[Transmita las órdenes capitán]
Bus de Sukhoi despega
de Enatru que mueve atari
joystick
de mis mandos militares
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