El
olor y la mirada vinculan la presencia de un cuerpo
con los elementos naturales. ¿De qué
cuerpo estamos hablando aquí? No se trata de
una mirada propioceptiva, es decir, del cuerpo propio,
sino de otro cuerpo. La relación del cuerpo
con la naturaleza muestra un aspecto devastador alejada
de su concepción clásica de locus
amenus. Veamos lo que sucede en Batalla al
borde una catarata:
Un
inmenso campo baldío de hierbas y de pedruzcos
. interpretables
Una mano sobre una cabeza decapitada
Los pies
Tu frente
Tu espalda de diluvio
Una piedra que gira otra que se levanta y duerme en
pie
Un caballo encantado un arbusto de piedra un lecho
de
. piedra
Una boca de piedra y ese brillo que a veces me rodea
Para explicarme en letra muerta las prolongaciones
. misteriosas de tus
manos que vuelven con el aspecto
. amenazante de un cuarto
modesto con una cortina
. roja que se abre ante
el infierno (7)
El
cuerpo significado se transfigura en desastres naturales,
afirmando su poderío destructor. Los sentidos
no se detienen en la embriaguez contemplativa, sino
que están marcados por un carácter devastador.
Se trata de un cuerpo otro, pero un cuerpo que ya
no está y será a partir de esa herida
realizada por la distancia que la escritura da inicio.
Los poemas de La tortuga ecuestre irán
deshilvanando la presencia del otro. Pero el cuerpo
del amado no se muestra completo, sino a través
de fragmentos, donde cada parte puebla los tres reinos
de la naturaleza. Esta presencia fragmentaria del
cuerpo no tiene un carácter gratuito, sino
que corresponde a una visión dionisíaca
que rescata lo corporal del olvido al que había
sido relegado por la tradición cristiana y
el racionalismo cartesiano. Ya Nietzche pregonaba
la necesidad de la destrucción de algunas cosas
para que otras puedan construirse. Así, el
cuerpo del amado se presenta a través de partes
que habían sido consideradas poco "poéticas"
por la tradición previa a la modernidad: las
axilas, las uñas, los pies, los pelos, etc.
El
límite de lo humano es relevado en la escritura
de Moro. La continua metaforización de los
fragmentos corporales en lo natural le confiere a
este espacio un estatuto privilegiado frente a lo
humano.
Y
te levantas como un astro desconocido
Con tu cabellera de centellas negras
Con tu cuerpo rabioso e indomable
Con tu aliento de piedra húmeda
Con tu cabeza de cristal
Con tus orejas de adormidera
Con tus labios de fanal
Con tu lengua de helecho
Con tu saliva de fluido magnético
Con tus narices de ritmo
Con tus pies de lengua de fuego
Con tus piernas de millares de lágrimas petrificadas
Con tus ojos de asalto nocturno
Con tus dientes de tigre
Con tus venas de arco de violín
Con tus dedos de orquesta
Con
tus uñas para abrir las entrañas del
mundo
Y vaticinas la pérdida del mundo
En las entrañas del alba
Con tus axilas de bosque tibio
Bajo la lluvia de tu sangre
Con tus labios elásticos de planta carnívora
Con tu sombra que intercepta el ruido
Demonio nocturno (8)
La
repetición anáforica que Moro utiliza
para referirse al cuerpo del amado es un intento por
detener el tiempo, quebrando así su concepción
lineal y progresiva que es básica para la modernidad,
pues ésta lo concibe como una sucesión
cambiante y progresiva, a manera de una saeta que
se despliega hacia el futuro. Moro, en cambio, prefiere
un tiempo cíclico, de raigambres míticas.
La destrucción y fragmentación poética
del cuerpo se hace necesaria para capturar el tiempo
y detenerlo. El deseo se transforma en goce al evocar
una y otra vez la presencia de un cuerpo que ya no
está.
Respondiendo
a la segunda pregunta enunciada líneas arriba,
vemos que el eje de la metaforización estaría
en la tensión entre presencia/ausencia del
amado. Presencia a través del acto de la escritura,
ausencia por el alejamiento y el abandono.
Igual
que tu ventana que no existe
Como una sombra de mano en un instrumento fantasma
Igual que las venas y el recorrido intenso de tu sangre
Con la misma igualdad con la continuidad preciosa
. que me asegura idealmente
tu existencia
A una distancia
A pesar de la distancia
Con tu frente y tu rostro
Y
toda tu presencia sin cerrar los ojos
Y el paisaje que brota de tu presencia cuando la ciudad
. no era no podía
ser sino el reflejo inútil de tu presencia
. de hecatombe
(9)
La
evocación de la presencia "sin cerrar
los ojos", alude no a la presencia física
del amado, sino a su manifestación en la escritura,
pues se trata de una existencia que se asegura de
manera ideal. Son los primeros destellos de
un cambio en el objeto del deseo, que se verá
de un modo más claro cuando analicemos más
adelante su poesía escrita en francés.
________________
(7)
"Batalla al borde de una catarata", en La
Tortuga ecuestre, p.82.
(8)
"La leve pisada del demonio nocturno", en
La Tortuga ecuestre, p.83.
(9)
"El mundo ilustrado", en La Tortuga ecuestre,
p.74.
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