Fotos: Norman Córdova

 

Toda mi obra narrativa constituye en el fondo un rechazo al mundo de clase media de donde yo provengo

 

 

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Me he propuesto hacer literatura no peruana, muy conscientemente

 

Otra labor de promoción ocurrió con los diarios, que empezaron a escoger a los jóvenes escritores de entonces. Lo llamativo es que se propusieron ideas de avanzada en medios supuestamente vinculados a la oligarquía de entonces…

En efecto, los medios se abrieron a esta nueva promoción de escritores, intelectuales y pensadores. Se da con el caso de Salazar Bondy y Zavaleta. Proponían ideas mas abiertas frente al momento que se vivía en ese entonces, la generación de José Luis Bustamante. Lo conversaba con Zavaleta y él me decía que era curioso porque en la prensa entraba gente vinculada con ideas mas o menos progresistas, pero a través de esta gente empezaba a emerger autores. Es mi caso, Zavaleta (La Prensa), Vargas Llosa (La Crónica) y Ribeyro (El Comercio).

Increíblemente, yo empecé publicando cuentos en La Crónica. Cuentos de los que ahora reniego porque eran subliteratura, pero, sin embargo, en la edición dominical me abrieron las puertas. En ese entonces, estaba en el colegio; publiqué cuentos humorísticos y un cuento de horror, que me los pagaron. Como dije, a quien le interese investigar el clima de los años 50 debe buscar en una hemeroteca las revista Ya y Pan, experiencias que nunca más se han vuelto a dar, que no le paraban bola a la cuestión literaria, pero sí pura investigación y crónica periodísticas.

Una Lima que ya fue

Hablamos de la configuración de un imaginario literario a partir de los medios de masas. En este caso se repite el fenómeno visto en 1900 y 1920: promociones literarias asociadas a la emergencia de ciertos factores sociales, en este caso, medios de masas y migración, que a la larga cambiarían el rostro de Lima…

Jamás los limeños se imaginaron el traslado masivo de medio Perú a Lima y de convertirse en una ciudad de 7 u 8 millones de habitantes, donde la mayoría no son limeños. Creo que nadie lo imaginó, ni siquiera yo. No se veía como preocupación ni como algo amenazador para la estructura sociológica o social de la Lima tradicional. No era un fenómeno sociológico que estuviera en la cabeza de la gente. Era todavía algo muy incipiente. Es como decir que cuando se establecen las primeras tiendas en Gamarra, alguien hubiera podido prever su crecimiento explosivo; al igual que cuando comienzan a llegar en 1870 esclavos chinos, nadie pudo imaginar la cultura chifa limeña o peruana o costeña, igual que en este momento estamos viviendo con fenómenos debajo de nuestras narices de los cuales no podemos prever la envergadura que puedan tener de acá a 50 años.

Lo que sí se ha mantenido en estos 50 años es que Lima ha crecido, pero las condiciones de vida se mantienen casi similares. A diferencia de que ahora ha surgido una serie de urbanización media informal que ha deformado un poco los proyectos urbanísticos de Lima y los crecimientos de una ciudad de manera mas ordenada. No se ha llegado a un consenso social.

Ejemplo: he estado en Chincha hace poco y me he enterado de algo que me ha dejado absolutamente patas arriba: en esta ciudad existen 11 canales de televisión y en Nazca, 4. Aparentemente uno puede montar un canal de televisión con 10 mil soles. Acabo de estar en un canal de televisión de Nazca, donde me hicieron una entrevista: es una sala con una cámara, una mesa con un par de sillas y punto final. Ahora ya no se necesitan los grandes estudios de antes. Lo más fastidioso sería la licencia, pero creo que la regalan. Once canales de televisión para una ciudad como Chincha es absurdo, aberrante e ilógico. Es la informalidad absoluta.

¿Tú ves así el país? ¿Se ha informalizado en estos 50 años?

Al mismo tiempo, y tomando en cuenta que vengo de residir durante 14 años en Bolivia, noto que el Perú es cada vez más formal. Lima es cada vez una ciudad más formal. Me llama la atención que los taxistas me obliguen a ponerme el cinturón de seguridad, cosa que no existe en Bolivia. Toda una serie de síntomas que están acercando a Lima a estándares chilenos, donde las cosas se hacen como deben hacerse, a pesar de que soy antichileno.

¿Crees que hemos pasado por una especie de montículo histórico-intelectual? ¿Una involución?

De hecho. El producto de muy buena parte de la televisión. Estoy absolutamente convencido. La crisis económica también ha creado mucha movilidad social. Además, de qué crisis económicas hablan cuando la inmensa mayoría de peruanos de provincias que se han asentado en Lima de hecho han progresado económicamente: Villa el Salvador, Los Olivos o Comas, en lugares donde antes no había absolutamente nada.

Razones de exilio

En todo este tiempo, ¿cómo veías el panorama literario del Perú fuera de él? Dejaste de escribir, te alejaste de todo… ¿Qué tal te fue en esos años de interregno fuera de Lima?

Curiosamente me aparto del mundo literario peruano, pero jamás de la lectura.

¿Las razones de tu exilio fueron personales o ideológicas?

Me he hecho esta pregunta muchas veces. Creo que ha habido mucho afán exploratorio y mucha intuición de supervivencia. Soy muy consciente de que si me hubiera quedado a vivir en el Perú, hubiera terminado muerto por cualquier operación represiva. Para mí, tanto o mas que la literatura, la actividad política ha sido un polo de atracción muy fuerte. Descubrí que en el Perú no podía vivir sin actividad política. De quedarme, hubiera sido senderista y, de hecho, hubiera muerto, porque yo no era de los me quedaba boca a boca, sino de los que pasaba a la acción.

Eso fue noticia en su momento…

Pero claro. Se asaltó una sucursal bancaria que quedaba en la Universidad Agraria de La Molina. Todos los que participamos, directa o indirectamente, como fue mi caso, caímos presos.

¿Era para recaudar fondos?

Estuve metido en el asunto tangencialmente. Se trasladaron armas de Chorrillos a La Victoria, una semana antes del asalto. Yo no participé, no me dejaban. Había dos motivaciones muy claras: una era recaudar fondos para una acción guerrillera y la otra era unir a diferentes micropartidos de izquierda pequineses en una acción conjunta. Sin embargo, el asalto fue un fracaso.

¿Y estuviste encerrado?

Tres meses en la carceleta del Palacio de Justicia.

¿Te interrogaron?

Sí, pero fui el último en caer. Cuando me atrapan, descubro que la Policía sabía todo el rollo. No me tuvieron que sacar nada más.

¿Y en ese momento te vas del país?

Después de eso salgo con libertad condicional. En 1963, me voy, aunque anteriormente ya había viajado. He pasado ¾ de mi vida adulta fuera del Perú: México, Cuba, Venezuela, Colombia, Argentina, Chile. Me considero, más que peruano, latinoamericano. Creo que muy pocas personas pueden decir eso.

Nueva narrativa

Después de estar adscrito a una vertiente realista, ¿cómo pasas a escribir estas nuevas novelas?

Dejo de la narrativa cerca de 45 años, pero no dejo de escribir, ni editar ni de leer. He escrito unos 50 libros de temática general: culinaria, salud, medicina popular, muchos libros pedagógicos, literarios… He vivido básicamente como editor, ese ha sido mi ganapán. También he sido profesor.

Siempre se ha hablado que tú vendías libros cuando eras joven…

La prueba está en este libro (señala el que tiene Johnny Zevallos). Se lo vendí personalmente a esta persona, cuando tenía 20 años.

¿Cómo se produce tu reingreso a la literatura?

Vuelvo a ella a través de una obra menor, inédita en este momento, llamada Gallinita portahuevos, un juguete literario, un contrapunto hombre-mujer en torno a la relación personal de ellos, que comienzan con mucho antagonismo y concluyen enamorándose. El libro en sí es muy bonito y lo publicaré el año entrante. Es a todo color y contiene 56 manualidades hechas por esta pareja. Acá hay una manualidad y aquí esta el comentario de él y después el de ella, a manera de contrapunto sobre su relación y cómo va evolucionando. Además, yo aparezco porque los contrato para que me hagan el libro de manualidades. Ellos me juzgan a mí como editor. Es un libro de lectura muy breve, porque son 56 introspecciones y la gracia está en que ellos terminan conviviendo porque tienen que trabajar juntos haciendo las manualidades. El hecho de trabajar juntos, hombre y mujer, es toda una invitación a pasar de lo laboral a la posición horizontal ( risas ).

Gallinita porta huevos es una novela corta. Ellos dos son estudiantes de la Universidad La Cantuta y ambos viven en pueblos jóvenes de Chosica. Ellos van una vez por semana a mi departamento de San Isidro para entregarme las manualidades que han hecho y las explicaciones de cómo deben hacer el futuro lector para desarrollar la manualidad. En cuanto al título, es la primera manualidad que ellos hacen: una canasta forrada acolchada para poner huevos, pero también funciona una doble lectura.

¿Has diseñado Gallinita portahuevos como un libro objeto?

Claro, porque el espacio que ocupan las manualidades, es mucho mayor que el del texto. Cada introspección cuenta con determinado número de palabras. Al mismo tiempo, hay toda una trayectoria de dos desconocidos que terminan siendo marido y mujer. En la realidad, cuando yo los contrato ya son pareja, pero e imagino lo que hubiera pasado, porque es bien jodido hacer un viaje de Chosica a Lima un vez por semana y estar sentados en la combi y no llegar a cierto grado de afinidad. Además, para hacer la manualidad, tenían que trabajar una semana en la casa de él y otra semana en la casa de ella. A lo laboral se aúna lo erótico. Además, quien asume la iniciativa sexual es ella en cierta forma.

¿Te gustan los personajes femeninos? ¿Son poderosos en tu caso?

En El narrador de historias, el personaje femenino es muy importante. Es una novela concebida hace 10 años, con primera versión incompleta y una segunda reescritura. No es una novela peruana, argentina o argentina-chilena.

Comienza con un preámbulo muy alegórico: se está jugando final de la Copa del Mundo entre Argentina y Chile en el Estadio Nacional del Perú. A este partido clave asiste Dios, el Dios católico, acompañado por Buda y Giordano Bruno, por recomendación del arcángel Gabriel. Dios esta disfrazado de anciano pobre. Frente a él está Satanás, que quiere que Argentina o Chile sufrieran una goleada, porque Satanás quería enfrentar a ambos países, pero el partido termina en empate.

¿Y no se van a penales?

Hay una falla en cuanto a la estructura futbolística. Satanás asiste acompañado por Francisco Pizarro, Torquemada, Hernán Cortez (yo soy muy critico de la conquista española, soy antihispanista), Escrivá de Balaguer, George W. Bush y Adolfo Hitler.

Como has señalado, este es sólo el preámbulo de la historia de El narrador…

Los hechos se sitúan en el año 2075, cuando Paraguay ha sido absorbido por Brasil y Bolivia ha sido integrada a Argentina, por lo que desaparecen como naciones independientes. Esto ha creado un desequilibrio geopolítico perjudicial para Chile, que ocupa la provincia de Mendoza en un guerra relámpago, sin muertos ni heridos, y plantea la siguiente figura a los argentinos: les devuelvo Mendoza, pero que Bolivia siga siendo independiente, que Argentina no crezca tanto. Cuando está a punto de ocurrir una verdadera guerra en serio entre Argentina y Chile, las Naciones Unidas convierten a Mendoza —el departamento de Mendoza en jerga argentina— en un protectorado, o sea, una tierra neutral que no es ni argentina ni chilena. Este es el marco histórico ficcional de la novela.

La industria editorial ha muerto, ya nadie lee libros, no se editan. Sin embargo, los libros antiguos adquieren precios monstruosos porque hay una elite que comienza a revalorarlos justamente porque han desaparecido. La narrativa oral comienza a cobrar auge. El personaje del narrador de historias es un pata de origen boliviano, pero de nacionalidad argentina, que se gana la vida narrando un cuento real: “La pata del mono” , de W.W. Jacobs. Él arriba a Mendoza. Para todo esto, ha ocurrido otro fenómeno: Argentina ha resuelto sus problemas económicos alimentando a la India , dándole carne, trigo y maíz. A cambio de eso, la India ha conseguido que Argentina abra las puertas a la migración. El país se está llenando de emigrantes hindúes que, además, se están llevando de encuentro a los verdaderos argentinos. Los porteños de plata comienzan a irse de Argentina. He recogido un poco del éxito que tuvieron los japoneses y los chinos acá en el Perú.

Aunque eso está pasando en Argentina. Han emigrado coreanos y otros orientales, aunque los locales desconfían bastante de ellos…

Recuerdo que cuando visitaba los colegios acá en el Perú, observé que en la unidades escolares los primeros puestos estaba ocupados por los chicos peruanos de apellido japonés, más que de apellido chino. Los hindúes comienzan a triunfar en Argentina porque tienen una ética diferente a la latinoamericana. Además, van a argentina a romperse, a trabajar, no a bailar tango ni ver a River.

La novela sucede en 5 días. Cayetano Cómpanis, el narrador de historias, llega al protectorado de Mendoza, contratado por la Universidad del Cuyo a contar su cuento. Pero cuando formalizan el contrato, el director cultural de la universidad les pone una cantidad de exigencias absurdas, en el sentido de que no utilice su presentación publica para hablar de política, ni para cuestionar a Chile ni cuestionar al protectorado de Mendoza. En pocas palabras, le dice a Cómpanis: pórtese bien, no meta nada de política, no meta la pata.

Además, le dice que todas las universidades importantes están conectadas y que artista que meta la pata políticamente es segregado por toda la red. Ahora, Cómpanis jamás se metía con la política. Recibe esto como un pedido muy insólito, pero descubre en el periódico que en la víspera de su presentación hay un filósofo catalán que ha sido contratado por la Universidad del Cuyo para que dicte una conferencia que se llama pensar a partir del punto cero. El catalán es una mezcla, un híbrido de Michel Foucault, Noam Chomsky y Abimael Guzmán (risas).

Cómpanis asiste a la conferencia de este catalán, una charla absolutamente filosófica. He hecho algo nunca realizado la literatura, que es escribir a lo largo de 70 páginas una conferencia filosófica. A ella asiste el obispo de Mendoza y el rector de la universidad, que nunca jamás asistían a un acto cultural, algo insólito. Este filósofo pone todos los principios oficiales patas arriba, o sea, arremete absolutamente contra todo. Mientras dura la conferencia, él invita a que el público participe. Se toman temas de arquitectura, la homosexualidad, la homofobia. Sin embargo, Cómpanis descubre de que hay toda una incoherencia entre la conferencia entre el catalán con lo que le han pedido a él. Se las arregla para hablar con el filósofo a la salida de la conferencia y pedirle una reunión, un desayuno de tú a tú, porque él quiere esclarecer como a él que nunca ha tenido participación política le dicen eso y como el catalán se despacha. Además, traer un catalán de mucha importancia en la contra filosofía para que pronuncie una conferencia entre 80 estudiantes, algo que pasa desapercibido completamente en Mendoza, es absurdo.

Cómpanis consigue que el catalán le acepte el desayuno al día siguiente en el mejor hotel de Mendoza, donde lo ha alojado la universidad. Pero antes, en la conferencia, él se sube al proscenio y le pide al público que al día siguiente asistan a su representación de “La pata de mono”. Una arquitecta chilena se muestra muy interesada en la performance del narrador, al igual que otros dos muchachos. Cayetano los invita a cenar. Van a un lugar abierto hasta la madrugada y comienzan a analizar la conferencia. Descubren que hay un complot en marcha y un elemento policial: descubren un asesinato antes de que ocurra. Estos chicos estudiantes —él tiene 21 años y ella, 17— son convivientes. La chica posee un altísimo coeficiente intelectual, es una geologista prodigiosa. Él es estudiante de sociología. Terminan durmiendo en el cuarto del hotel del narrador de historias, porque era la única forma de poder asistir a las 8 de la mañana.

Al día siguiente, el trío llega al hotel, pero sólo él entra. Consigue que el catalán acepte la participación de estos dos amigos, o sea, son tres conversando con el filósofo. Hay una parte muy importante de la novela en la que se da muchas versiones geopolíticas de confrontación Occidente-Oriente. Por ejemplo, Cómpanis plantea que lo que ha ocurrido en Mendoza es la primera guerra entre Estados Unidos y la India a través de Chile y Argentina.

Un poco repitiendo el esquema Francia-Inglaterra en la guerra entre el Perú y Chile…

El momento geopolítico me interesa mucho. En la novela aparece como marco, un fondo que se comenta. El catalán llega a la conclusión de que sí hay elementos rarísimos, pero le están pagando la puta plata por la conferencia.

El desayuno es constantemente interrumpido por un hindú que trabaja en la universidad y considera que el catalán es propiedad de la universidad. El desayuno se prolonga hasta las 11 de la mañana y el catalán finalmente tiene que asistir al almuerzo, porque el hindú le refriega que si no asiste al almuerzo, no le pagarán. Además, el catalán tiene que tomar el avión en la noche para regresar a España,

Pero en ese tiempo, en Madrid (España) asesinan al líder político chileno más importante de izquierda, un tal Ramón Parran, cuyo único apoyo que tenía era el catalán. Prácticamente lo sacan para poderlo asesinar al chileno en España sin que ocurra ninguna voz importante

Y la conferencia era de una manera de comprar su silencio…

No, de conseguir su silencio por sacarlo de España. A todo esto, en Chile ocurren disturbios muy importantes por la muerte de Ramón Parra, que es como decir —no me gusta la comparación— un Haya de la Torre. Era presidenciable, además.

Pero este líder de izquierda se opone a la guerra…

Sí, pero eso no aparece porque ni siquiera el líder chileno figura en la novela. Termina la reunión, los chicos tienen que irse, pero la policía agarra al chico acusándolo de posesión de droga. Lo llevan a una comisaría y a las 2 horas aparece ahorcado. A la chica, un camión de la Coca Cola la atropella.

Es una novela de espionaje…

Es todo un thriller policial. Al día siguiente, el narrador hace el espectáculo. Él esperaba 20 asistentes, sólo van 8, lo cual es un baldazo de agua fría, nunca había tenido menos de 20. Entre los asistentes figuran la chilena y dos hermanos: un varón y su hermana, que es una chica con una perturbación mental. Ante la sorpresa de tener 8 personas, Cómpanis decide hacer un experimento. Él ha popularizado a lo largo 10 años el cuento de Jacobs que es conocido por todo el mundo, por lo que verifica que los ocho asistentes conocen el cuento.

Entonces, les propone a los asistentes contar el cuento en ronda. Él comienza a contar el cuento hasta cierta parte y el que quiere de los ocho levanta la mano y cuenta el tramo siguiente. Cada uno se tapa la boca para decir he terminado y que otro siga la narración. En otras palabras, el cuento que relataba como artista individual es contado colectivamente. Pero, de improviso, la chica con la perturbación mental deforma el cuento y lo horroriza mucho más de lo que ya tiene. Y al final, la chica hace una crisis psicótica.

El hermano la tiene que llevar al hospital y se queda el narrador de cuentos solo con la chilena. Cómpanis va al hospital por un acto de responsabilidad, como sintiendo que su cuento ha ocasionado esto, pero de repente cae una lluvia de periodistas. Para esto, las enfermeras estaban sobornada por los periodistas para informar de cualquier caso insólito así como un policía puede estar sobornado por los periódicos chichas para informar de cualquier accidente calamitoso. Total, los periodistas comienzan a acusar a Cómpanis. Luego de librarse de los periodistas, el narrador de historias y la chilena terminan en la cama. A todo esto hay un elemento que no les he contado: en Chile se ha creado la iglesia católica nacional que ha canonizado a Pinochet (risas).

¿San Augusto?

También hace milagros. Al día siguiente, el narrador y la chilena soportan otra lluvia de periodistas, pero Cómpanis llega a la conclusión de que lo van a matar y se fuga de Mendoza. La chilena lidera un grupo de extrema izquierda. Había sido amante de Parra. Ha huido a Mendoza porque un miembro de su grupo clandestino ha caído en manos de la Policía. Hay un riesgo que lo hayan obligado a cantar pero él no suelta nada. Lo torturan en el cuarto de los alaridos (una metáfora muy bonita). La chilena está en Mendoza con un nombre supuesto. Ella es bisnieta de un importantísimo escritor chileno, Manuel Rojas. 

En el nivel de intriga política funciona como una novela que denuncia una guerra imperialista. En eso se inscribe el petitorio de los pueblos indígenas que mencionas…  

El catalán propicia un movimiento junto a una organización ecuatoriana para una indemnización de España y Portugal por los daños de la invasión, conquista y explotación de América. Están consiguiendo firmas en toda América Latina a través de organizaciones para interponer, ante la Corte Internacional de La Haya esta demanda de indemnización que deben pagar Portugal y España a los pueblos indígenas.

Al final de la novela, Manuel Rojas logra terminar el túnel y, con la colaboración de todo un aparato político, penetran debajo del mausoleo de Pinochet y lo vuelan.

Balance final  

¿Regresas al Perú, te vas a instalar acá?  

Es mi intención. 

¿Vas a seguir escribiendo?

Tengo en proyecto 5 novelas más. 

¿Ya las estás trabajando?

No (risas). 

Pero también en esa línea…

Sobre todo en la de 999 palabras para el planeta Tierra.

Dices que es una alegoría, no ciencia ficción…

Me he propuesto hacer literatura no peruana, muy conscientemente. No me interesa más la problemática local. 

¿Y a qué crees que se deba ese cambio de no hacer literatura peruana conscientemente?  

A dos factores. Primero, a que mi estancia en tantos países latinoamericanos me ha vuelto realmente latinoamericano. En segundo lugar, me parece que esta es una etapa que de alguna manera tenía que superar, aunque debo reconocer que funcionó en esos años. Ahora, tengo otras preocupaciones. 

¿Crees que pueda haber mayor empatía de los jóvenes con tus nuevos libros?  

Posiblemente, pero eso es una especulación. 

Tu trayectoria es bastante inusual dentro de la narrativa, dado que por lo general ahora vivimos en otro horizonte distinto al de 1950. Ya que la industria editorial ha generado nichos importantes, ¿estarías dispuesto a una reedición de tu obra?  

Creo se podría publicar un volumen con mis cuentos, incluyendo necesariamente “Domingo en la jaula de esteras”.

¿Cómo ves a la literatura peruana desde lejos y desde acá, ahora?  

Me parece que hay una figura que opaca un poco a todos los demás, que es la de Mario Vargas Llosa. Me parece que la literatura peruana ha agarrado bastante prestigio gracias a Vargas Llosa y Bryce. Creo que hay una utilización de ese prestigio y esto que no salgo por parte de Jaime Bayly.

Digamos que otros están capitalizando el prestigio de estos escritores. Abusando incluso, pero capitalizando. De la narrativa peruana actual, lo que más me gusta es Gregorio Martínez

¿Venimos asistiendo por fin a una ampliación del campo literario, a una diversidad de propuestas?  

Estoy absolutamente convencido de que en el Perú nunca más se volverá a escribir a lo Ciro Alegría o a lo Arguedas. Eso no se dará nunca más en la literatura peruana.

¿Pero no crees que el paradigma de Vargas Llosa esté un poco en declive? Eso se siente con los epígonos y no se percibe su diferencia con el original…

Diría que hay un desgaste, por ejemplo, que se comprueba en Travesuras de la niña mala. Además, es un título muy poco afortunado en relación con las grandes novelas de Vargas Llosa: Conversación en la Catedral, La ciudad y los perros y La tía Julia y el escribidor. A más oficio (Vargas Llosa publica cada año), tal vez menos temática trascendente. 

Tu caso es también el de un escritor que escribe desde fuera…

Esto contribuye más a un mosaico que a una unidad. Es el caso de Eduardo Gonzales Viaña o el mismo Gregorio Martínez y tantos otros. Todos tuvieron que salir. Y eso implica abrirse a nuevos flujos. Por qué cerrarse a esa mirada demasiado peruanista de la literatura peruana. Trato de abrirme, no sé cómo lo vean, pero creo que lo estoy logrando. 

 

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