Parecería que quién escribiera sería Ribeyro pero es Ríos. La neurastenia que padece Ríos es análoga al cáncer que padeció Ribeyro y motivo de muchas anotaciones.

 

 

[ Recomendamos leer ]
  Identidad y conflicto en Diario de poeta de Martín Adán (por Angélica Serna. El Hablador Nº3. Marzo 2004)

 

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Estatuto ribeyriano del diario

por Sandra Granados

 

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La intimidad —en cierta medida— de Ribeyro ha sido exteriorizada voluntariamente; es decir, se ha hecho pública a través de la publicación de sus Diarios personales.

En el diario íntimo, el cometido es la introspección y el descubrimiento de la propia personalidad. Se escribe en dos tiempos: en el día a día de las anotaciones y en el momento en que se prepara para la publicación. Cuando un diario, debido a su carácter póstumo —como es el caso de García Calderón—, es editado por una persona distinta del autor, deja de ser exclusivamente suyo y se convierte en una obra en colaboración. Seleccionar, cortar y ordenar es también crear. Incluso la censura o autocensura puede ser una eficaz forma de creación. La fecha de cada anotación en los diarios forma parte de su sentido. Un diario sin fechas suele acabar convirtiéndose en algo diferente a un diario, como un conjunto de reflexiones sobre asuntos muy diversos.

En Sobre mi propia vida de Juan Ríos Rey, el diario sí cumple su cometido. Se realiza en cuanto a estatuto de forma y sentido. Resulta un conjunto de comentarios especializados sobre música clásica, historia, religión (Ríos es ateo), pintura, política (tratada con ironía) y literatura.
Anotaciones con un inicio como: “de mi antiguo diario” o “tampoco sé que fecha” (9) constituyen una oposición a lo señalado en relación con García Calderón y más bien una aproximación con La tentación del fracaso.

Ríos Rey se configura y delinea como portador de un buen gusto por lo clásico, en especial por la música y la historia. Domina y descubre el orden de ejecución y los movimientos orquestales en cada sinfonía. De su diario se extrae una denuncia constante de la soledad espiritual y existencial. Se refiere a amigos y conocidos con nombre propio, salvo dos menciones femeninas con una primera inicial. Sus frases cortas y breves aforismos atisban a convertirse en célebres pensamientos.

Las entradas que posee el diario de Ríos son variadas, sus gustos reflejados en ese registro lo convierten en un conocedor de su tiempo. Casi toda su obra poética permanece inédita, a excepción de Canción de siempre (1941), Cinco poemas a la agonía (1948) y Cinco cantos al destino del hombre (1953).

Anotaciones como:

“Si no puedo destruir a mis demonios interiores, ¿por qué no trato de usar su obscura fuerza para mi más altos fines?” (10)

“He querido realizar con mi vida un peligroso experimento: ¿Qué cantidad de soledad puede aceptar un hombre? Actuar y escribir sin preocuparme si mis contemporáneos me conocen o no me aprueban, sin hacer el menor esfuerzo espúreo para ello” (11)

Parecería que quien escribiera sería Ribeyro, pero es Ríos. La neurastenia que padece Ríos es análoga al cáncer que padeció Ribeyro y motivó muchas anotaciones.

Las anotaciones iniciales refieren aventuras de corte erótico diluido con metáforas que resultan finalmente en un registro implacable. Se pregunta filosóficamente sobre su razón de ser en este mundo, nos relata su romance con Rosa (quien sería su futura esposa) y los avatares de su vida, esencialmente. A diferencia de Ribeyro, que escribe y nos deleita con un diario de escritor, el de Ríos es más bien sencillamente un diario, con más detalles de vida propia que de poeta.

Ríos se perfila como un diarista que emerge de lo universal y cosmopolita. En él la evolución es más bien fragmentaria y concisa. Cuanto más pasan los años su escritura se reduce y simplifica en aforismos y pensamientos cortos. Elude plasmar, a diferencia de Ribeyro, el proceso de creación literaria y los avatares que éstos implican.

Escrito durante 51 años, resulta ser un registro básico que a veces deviene a un cuaderno de bitácora, porque se registran lecturas, percepciones de determinadas obras de arte y sentencias que, sin duda, harían retroceder al más osado lector.

Ahora bien, efectuada una breve sinapsis de los tres diaristas mencionados, es evidente la existencia de un estatuto que designa a un texto como diario: la fecha que aparece en la parte superior de cada anotación, la ausencia de destinatario y el carácter introspectivo y confesional, principalmente.

Señaladas las diferencias genéricas de los diarios de Ríos y García Calderón en contraste u oposición al de Ribeyro, se deriva el nivel temático y formal de La tentación del fracaso, registro que lo sindica como único diario de escritor en el canon literario peruano.

© Sandra Granados, 2004

1 - 2 - NOTAS

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SANDRA GRANADOS VIDAL (Lima, 1979) Cursa el último año de Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Participó en el Primer Coloquio Nacional de Estudiantes de Literatura llevado a cabo en la ciudad de Arequipa. Esta es una síntesis de la tesis que prepara para optar el grado de Licenciado en Literatura, que fue presentada como ponencia en el Coloquio Internacional en Homenaje a Julio Ramón Ribeyro, en octubre del presente año.

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Para citar este documento: http://www.elhablador.com/estatuto.htm


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