José
Ortega y Gasset dirigía una mafia en los años
20 y los basureros españoles son una división
del gobierno organizada para espiar y controlar a
los ciudadanos. Estas dos afirmaciones podrían
ser sólo dos disparates, pero en el mundo según
el novelista Antonio Orejudo, todo es posible.
Dos
novelas Las
ventajas de viajar en tren y Fabulosas narraciones
por historias han convertido a este autor español
en una de las voces más singulares de la narrativa
actual. Sus novelas son evidencias
culturales de que la palabra verdad (la verdad religiosa,
la verdad ideológica de izquierda o de derecha)
está en crisis. El humor, el cinismo, la imaginación
galopante y controlada, el trabajo, visible en sus
complejas novelas, hacen entrañable a este
autor que se declara sólo un amateur. Sus libros
ya están en nuestras librerías.
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Dice
Foucault que en las sociedades modernas producir nos
distingue de los locos. Los locos no producen y por
eso los excluyen. Si miro el mundo desde tu libro
¿podría sostener que los escritores
se salvan de ser recluidos sólo porque canalizan
sus mentiras en forma de libro, con lo cual se salvan
del psiquiátrico pues han producido algo?
Algunos
ni siquiera publicando se salvan de ser recluidos.
Otros, aunque escriben, deberían ser recluidos
inmediatamente. Sin duda la producción de libros
de ficción es una manera rentable de canalizar
las propias neurosis y paranoias.
¿Cómo
empezó, cuándo te miraste al espejo
y te dijiste: soy un escritor?
Sucedió
de un modo mucho menos transcendente y más
gradual. Poco a poco me fui dando cuenta de que tenía
una cierta habilidad para construir discursos verbales.
¡Y además era capaz de escribir sin faltas
de ortografía!
Tengo
la sospecha de que a los escritores que nos precedieron
los animaba una idea, una emoción, una relación
con la palabra verdad de la que nosotros carecemos:
Si escribir no tiene ya el propósito de abonar
a la verdad, o de buscarla ¿qué buscan
los relatos?
El
motor inmóvil de la literatura es la vanidad.
Dicho esto, puede decirse que la narrativa de los
nuevos escritores refleja con humor o con desgarramiento,
según el carácter, la desolación
ante la situación que describe la pregunta.
En breve aparecerá una literatura que de nuevo
reivindicará la existencia de la verdad.
Hay
una paradoja interesante en el tren...: le
dice a la gente que todo es una ficción: la
literatura es una ficción, pero la mayoría
de la gente se niega a creer que sea ficción,
quiere saber dónde ocurrió ¿crees
que esto es parte de un atavismo, hemos crecido con
libros sagrados y queremos que todos tengan una partecita
sacra?
La
mezcla de realidad y ficción está en
el origen de la literatura. La palabra HISTORIA en
español significa verdad y ficción al
mismo tiempo. La novela surge como historia falsificada.
¿A
qué te dedicas cuando no eres escritor: pintas,
corres, eres periodista, das clases?
Doy
clases de literatura española en la Universidad
de Almería. También corro.
Entre
tu primer libro y el segundo te has dado tu tiempo
¿los compromisos editoriales, la maquinaria
del producto literario uno al año, no te ha
atrapado? ¿crees que te atrapará?
No
soy un escritor profesional. Reivindico la dedicación
amateur. Soy un diletante, es decir, lo que hago lo
hago por el placer de hacerlo. Y si gano dinero, mejor.
Pero me niego a profesionalizar la escritura, sobre
todo yo, que he profesionalizado la lectura debido
a mi trabajo de profesor. Y además de todo
esto, soy exasperantemente lento escribiendo. Y no
sé si diléxico incluso.
Tu
primera novela, Soldados de Salamina, de Cercas,
El nombre de los nuestros, de Silva ¿la
atención sobre estos libros nos habla de una
búsqueda actual de raíces ante el atropello
de lo global o se trata solamente de buenos libros
que han logrado encontrar a su lectores?
No
creo que se trate de una búsqueda de raíces
frente a lo global. Más bien creo que se trata
de buenos relatos. Los buenos relatos siempre vencen.
Por otro lado, hoy lo políticamente correcto
es ser antiglobal.
¿De
la Mano de Manu Chau los globalizados protestan globalmente
y utilizan las mismas herramientas y se conectan mundialmente
para que no ocurra qué? ¿Lo sabes tú?
Manu
Chao es un farsante. Eso lo primero. Lo segundo: hay
una confusión de términos. Los llamados
antiglobalización son en realidad los primeros
partidarios de globalizar la economía: que
todos los países tengan la misma renta, los
mismos derechos laborales, los mismos servicios, que
cualquier persona de cualquier país tenga los
mismos derechos en cualquier parte del mundo, que
desaparezcan las fronteras, que los individuos puedan
circular libremente, etc. Los llamados globalizadores
son en realidad contrarios a toda globalización
que no sea la financiera.
¿Cuáles
son tus referentes más directos? ¿Están
básicamente en la literatura o están
el cine, la música, otras artes o ciencias?
Cervantes,
Marsé, Eduardo Mendoza, Vargas LLosa y, más
que el cine, las series de televisión estadounidenses.
©
Javier Arévalo, 2003. 
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