Willy Gómez Migliaro

Jorge Otero

Alberto Valdivia Baselli

Lisette Crespo Leyva

Cynthia Campos Bendezú

Manuel Aguirre

Giancarlo Andaluz Queirolo

Juan Arabia

Juan Carlos Bustamante Velarde

Takashi Tsuboyama

Ángel Lezama

 

____________________________________________________________

Willy Gómez Migliaro

por Willy Gómez Migliaro

 

Segunda división

 

(1)

La brisa en la ventana

Árboles que semejan el crecimiento
De un bosque dividido por la noche.
Árboles contra un cielo espinoso, mira, cuya fragancia de ramas
El viento dobla sobre capas de nubes.
Superficie y espacio en la línea de fuego
Por donde los árboles mueren.
Mi cabello se alborota. Detengo una caída de hojas.
En el umbral de este cuerpo el viento es un rugido
De antigua celebración.
Las ramas de los árboles
Se doblan y enmascaran los brotes de junio.
Ramificaciones del viento en mi camisa marrón
Y al dar la vuelta cruzo otra línea.
Árboles azules ante el primer asombro oh
Girando ramas también me veo
Bajo las bóvedas del seminario de Sucre.
Un temblor de enseñanza contraria al escuchar
A los insanos de la palabra de este bosque.
Se corta la luz, el crecimiento natural de los árboles muertos
sobre ribetes blancos de la hierba como si hubiese nevado.
La primera vez en Huaraz fue similar
Y no pensé recorrer sino el hielo
Cuando inicié un concepto distinto de composición
Y grité con mis labios ruidosos
Árboles crecidos.


(2)

Otra brisa en la ventana

Escenas con las furias en el castillo de Benavides
Como un sueño al recorrer las calles de los ficus, todo
Mientras me afeito agitando la distensión de mis tobillos y
Detrás de mí la cárcel o el descenso a la segunda división
De nuestro mejor equipo amarillo.
Qué diría mi padre. Estaríamos sentados
En las bancas de un parque de Lima, contemplando los sauces viejos,
Cavando la tierra, el corazón enojado en el grito
De la victoria de los estandartes de oro
De las paredes del estadio nacional.
Choque de espadas, diría. Hijo, choque de titanes. Me joden
Los cóndores, me joden los pavos. Esta paz es insoportable.
Viene la música, todo, mientras me afeito, el abrazo de ella,
Caína o fístula divina a veces,
El grito en una escena del castillo de Benavides,
Ah, no tengo ninguna vida sino entre los árboles. Sentimiento
Gótico, el corazón quebrado de mi padre. Todo entre los
Árboles para recordar que no quiero la soledad. Alto retrovisor,
Atrás se pierde una multitud, los relámpagos carmesí del poeta
Y su chillido, su música llena de utopías
De vientos y nubes y mares y piedras. Dioses travestidos
Nada más. Hora de la paz. No la quiero
Ya no. Me he cortado, mi respiración nubla su palabra
Y en el agua de jabón se pierde y clava un sentimiento,
Otra batalla. Mi equipo perdió.
Eras la música frágil, padre, recuerdo la máquina,
El llena todo corazón vacío que pesa. Perdemos.
Cruzo la línea, rompo las tablas y de nuevo entre los árboles
El descenso, la segunda división
El fondo del espejo donde veo mis huesos, mi corazón vacío.

(3)

Otra brisa en la ventana

Amo ver la subida de mi ser al sol,
Amo sus lanzas oscuras de lenguaje,
Palancas de par en par en mi boca con música rápida.
Cuando lo veo así desafío la paz,
Nube de su fuerza solitaria y toda oposición de la oscuridad.
En cuclillas a la oposición.
Mis palabras para el cántico ah ninguna sangre del carmesí
Viene a rodear esta línea
Descompuesta en paz como un campo
Lejos, digno del ganado.
Para la muerte solo me regocijo.
Ohe llena todo eso de música o de pavas esmeraldas.
Ohe llena todo eso de música.
Los hombres se oponen. Habrá encuentros
Eso sí, ningún grito, otra será la batalla.
Nuestros cuerpos gotean el carmesí de lo que estoy escribiendo.
Nombro los espacios imperturbables sin querer.
Los cargos fueron los mismos antes de salir.
Llegaron correos electrónicos avisando mi viaje.
Esta música que discurre sin fin es una metáfora de negra indecisión,
Y a eso he querido llegar sin ser perdonado también.
Servir, mirar al mar para considerar
El punto de vista de los que tienen que seguir sufriendo
Parados como abetos en este campo,
Sin paz.

© Willy Gómez Migliaro, 2006

___________________________________________________

Willy Gómez Migliaro: (Lima-Perú, 1968) Poeta y profesor de literatura. Ha dirigido las revistas de poesía Polvo enamorado (1990-1992) y Tocapus (1993-1996). Asimismo, ha publicado los libros de poesía Etérea, Nada como los campos y La breve eternidad de Raymundo Nóvak, todos bajo el sello Hipocampo Editores.

___________________________________________________
Para citar este documento: http://www.elhablador.com/poesia11_1.htm
home / página 1 de 1
_____________________________________________________________________________________________________________________________________________________
contacto | quiénes somos | colaboraciones | legal | libro de visitas | enlaces | © el hablador, 2003-2004 | ISSN: 1729-1763
:: Hosting provisto por Hosting Peru ::
Hosting