|
Primer poema a Lima
A la memoria de Juan Bullitta
Cada día muero y vuelvo
puro, virgen
sucia vuelve
esta desdicha, esta desgracia
esta prostituida raza
animal de estera
Esta ruina desmemoriada de mis memorias
a mi también me debe mas que cientos de zapatos
corazones, abandonos
alquimias y destrozos
esta ciudad me debe mil reclamos
mil mujeres, mil amigos
eterno encierro
esta ciudad me debe otra vida
Esta ciudad en la que cada vez menos salgo
pero aun me encuentro
lo mismo siempre y siempre el mismo
como promesa tácita, taciturna
como isla ajena tiempo
y ya no quiero
yo no quiero
No quiero ya rostros aburridos y cansados
hartos de rutinaria vida
y en los cruces levantando
la acordada ceja con desgano
para terminar luego oxidados
en baúles viejos de lata asca
sobre pobre caucho viejo rueda
licuadora de miserias, fábrica de nauseas
en que viajo cada día
para llegar siempre a lo mismo
y a lo mismo siempre
y ver inconfundible rostro de derrota
que me dice: no te has ido, aquí te quedas
en este pobre museo donde desesperadas vidas
feroces, tercas mmmmse arrastran
entre orines rabias y desencantados
y barrenderos vespertinos y naranja azulados
incapaces de limpiar miseria propia
y por qué pedirles por la ajena
Y yo sigo, sigo mirando
caminante y sangrante
entre eternas construcciones inconclusas
y ladrillos que no aguantan
arquitectónicas violaciones de otra patria
y miserables héroes vistos con solo noble complejo
en este absurdo pueblo de carcomido himno y maloliente
donde putrefacta iglesia mata lo que no encapsula
Basural de luces de neón
juventud drogadicta y embriagada
que la lleva preperdida y prepagada
batallando con criollos atrapados en bestial ebriedad
en maten a los maricones
y en “lo nuevo ya no es lo de antes”
en este reino de excesos mal usados
sobre carbón de nuestras penas
donde gallinazos sin plumas picotean nervio ajeno
solo seis veces por minuto no calmarán el propio
inamputable gangrena de cada día
útero de nuestra madre patria
violada madre que aun aguarda
ansiada eterna histerectomía
II
Esta ciudad es este país
La misma vieja comarca
Esto eres tú
mi puta de día y amante de noche
de cuerpo cortado y aforismos mal usados
sucio istmo atestado y abortado cada día
vas consumiendo y efervesciendo mi mala sangre
saludándote muero y rio enfermo ya de bilis
Bienvenidos todos… a capital hipocresía
Esta ciudad es mi cenicero
perverso fuego que consume, desangra lento
golpea mi sexo y lame luego mmmm mmmm- lame fuego-
deshoja fríamente
como libro viejo
dejando libres mariposas rojas en gris viento
Esta ciudad nos hace ser su espejo
y el reflejo sable hirviente
que acuchilla miseria en danza lento
es tan puta la vida a veces
que cada día nos mata para saberse viva
Alto, escuchen esto:
Díganle a Vallejo que lloré fuerte
que ya amanece y ya no importa
si acá voy a morir…
yo nazco de nuevo.
.
© Jorge Otero, 2006 |