Andrea Cabel García

Ximena Lazarte

Paul Cañamero Álvarez

José Cárdenas Jara

Daniel Maguiña Contreras

Natalia Molina Alanoca

Ramón Peralta

Augusto Rodríguez

Moisés Sandoval Calderón

Diana Sánchez Hernández

Gabriel Amador

Luis Angel Condori Mamani

Gustavo Marcelo Galliano

Giancarlo Andaluz Queirolo

Javier Alejos Guerrero

 

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Daniel Maguiña Contreras

por Daniel Maguiña Contreras

 

 

Hubiera preferido usar los geométricos trucos de tu nombre, querer despertar impreso en el papel.
Nada me seduce más que el silencio, incluso el híbrido perfume de tu semilla.
Querer comprarte ya hecha, ya construida sobre un puente, con la sorpresa irónica de tu sonrisa.
Eso quería, encontrarte vestida con una palmera y un poco de azúcar, levitando ligeramente a ras de la arena. Todos los días vengo aquí, para tocar tus pies de santa, para unirme en tu vientre rosado de magnolia, para pertenecerte, glorificarte, hacerte más hembra cada día. Untarme el pecho con tus manos no es suficiente para bajar de a pocos el cielo.
Me niego a creer que seas un dibujo, es mas me niego a la fiel manera de tocar tu espalda.

 

ARICA

El silencio de un gato en el techo es el ruido que ocasiona tu recuerdo, once en punto muy entrada la noche realizo mi terapia casi diaria de observación. Soy eterno no porque lo haya leído sino porque lo siento, mi gallo-gato también es eterno. Me pongo a pensar porque es mi hora crítica de no hacer absolutamente nada, me pierdo en la nebulosa eternidad de un momento…
Hacerte el amor es la prolongación de un espasmo erótico/ es pintar letra sobre letra tu nombre en una carretera sin fin/ delinear con la mirada el contorno de tus piernas/ es volverse animalmente un ser tierno y frágil, radiante, protector solar para tus pies/ es ir y venir en una molécula ambivalente/ es quedarse incrustado en tu habana bananera/ pasando la lengua por el cielo para comerme tus estrellas.
Once y quince, se le rompió la infinita fuente al cielo, empezó a llover como ayer; me da la impresión de que allá arriba les sobra el agua más que cumplir un proceso cíclico natural.
Lo he nombrado Aldana en su arbusto misterioso de la felicidad, brotas como una semilla exótica con tu vestido de garabato. Reinas en mi papel y en lo cotidiano de mi vida. Te dibujé.

 

Crónica de un recuerdo que quiso suicidarse

“el que se va sin que lo boten,
regresa sin que lo llamen”  

Los autobuses pasan a 120 Km. /h aproximadamente como mis pensamientos cuando me encuentro solo al filo de la noche. Un bus varado proveniente de Ayacucho por problemas mecánicos está estacionado sin las dos llantas de adelante, los frenos al parecer están fallados. Los pasajeros se fueron hace más de una hora, era una orquesta completa que iba a tocar a una discoteca en la panamericana norte. El chofer y el cobrador eran piuranos, su dejo me transmite una alegría y confianza que me falta hoy, y que posiblemente me empiece a faltar de aquí para adelante. Es un autobús azul con ojos y ventanas por todos lados, esta noche va a ser largísima para ellos.
Hoy redoblo mi turno de exonerado y también mi terca manía de pensar en ti, sabes que es así, ¿para qué engañarte?
Te has muerto, como casi todos los días; para mi este es uno más de tus imposibles intentos de deshacerte de mi, al parecer soy una plaga  peligrosa con un veneno que sólo funciona en tu sistema corporal. Para ti no existe el fin, quizás un punto y coma o un entre comillas mi Daniel Maguiña no te quiero ver más. No quiero que nadie vuelva a encenderte, al menos no con mi estilo desenfrenado de encenderte, como una lucecita de luciérnaga en la concavidad de mis manos.
Ya nada es igual, ni el transito, ni el color de mi piel ni el sabor de la tuya, te has vuelto más agria que dulce, y quizás ya no te quiera así, es por eso que la nostalgia ha empezado su lenta destrucción en mi cuerpo. Mi cuerpo ya no es uno, compacto, es un pedazo de mi cuerpo, un resplandor, una cosquilla.
No pretendo que algún día leas esto, no pretendo nada, ni busco desahogo, simplemente que la madrugada va ha empezar a tragarme como un animal sediento de mi amor desvanecido y no hay duda que estoy hecho mierda y no se nota a simple vista.

 

Líneas para tratar de olvidarte (tu corazón está blindado de una miel amarga)

Al más perro, mis respetos

Sus tentáculos gigantes se contraen, se cierran y se abren como una concha efervescente invadida por burbujas. Hay un pulpo en playa Arica intentando robarme tu recuerdo, pero yo insistentemente me acurruco en el silencio del teléfono cuando dijiste que no querías verme más.
Insisto, no quiero olvidar mi arena en tus orillas.

Para que te vayas

Hoy para mi eres una mala hierba, el azul de la noche pero de aquellas ausentes. Tengo cabellos colgados del cordel esperando que te vayas.

 

© Daniel Maguiña Contreras, 2007

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Daniel Maguiña Contreras: (Lima, Perú, 1984) Cursa un taller de Poesía en el C.C. PUCP en el 2003. En el 2004 un taller de poesía y cuento en el centro cultural de la UNFV. Se ha presentado realizando recitales con Moiras y Jade siendo miembro de ambas agrupaciones en distintas épocas. Realiza performance con música y poesía en el centro cultural Antares, ésta vez en el grupo de dos, Quimera. Es colaborador de la revista Casa de asteriòn de la facultad de comunicaciones de la UNFV, publicando textos y dibujos. Forma parte de la red de poetas en un blog virtual llamado Urbanotopía. Actualmente estudia Arquitectura en la universidad Ricardo Palma.

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Para citar este documento: http://www.elhablador.com/poesia14_5.html
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