Cruz y ficción
De las paredes no emanaban más los gritos.
En cada arista se escondían los rigores
de la carne ahora maldita.
¿Cuánto espacio has encontrado entre los
meandros de esta ráfaga de madera?
Divinidad
La llaga surge desde el fondo
como un fósforo extinto.
Y el ojo profundo, vasto, inmarcesible
solo posee un trazo, un contorno no cerrado
que resbala fuera de sí: un pobre charco
que se deshoja.
Tu torcedura ha sido trabajada por el aire y el frío.
Nosotros pretendimos también ser artistas de tus dimensiones.
Con ahínco ignorado pulimos tus costillas
y tus carnes,
tus falanges y tus uñas.
Lástima que el resultado haya sido humano.
Jueves Santo
La calle desierta me desasosiega.
Hoy es jueves y todos han partido.
Gracias a Dios; momento de calma.
Ahora terminará la batalla con este verso.
Anhédomia
Clavaron los ojos sobre la piel del muchacho.
Con ímpetu comenzó el trabajo,
la fijación del prójimo,
la clara y absurda elaboración del centeno.
Ábrete paso:
El número es infinito; la ecuación, imposible.
Ahora siente los cuerpos sutiles y maltrechos
que en cada arista descansaron sin sombra.
"El hijo nació en los abismos del llanto".
© Luis Valladares, 2009 |