Nº24
revista de literatura
 
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reseña    

Aníbal Meza Borja (Editor)

 

Miguel Gutiérrez (1940-2016) Libro de homenaje

Universidad Ricardo Palma, 438 pp.

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Miguel Gutierrez: testimonios y perspectivas

Pocas veces un libro homenaje puede resultar tan apasionante como el dedicado el 2020 a Miguel Gutiérrez (Piura 1940 – Lima 2016). Apasionante porque recopila las voces de amigos y familiares que revelan la vida de un hombre comprometido con la literatura y de una fortaleza anímica admirable frente a acontecimientos personales durísimos. Sucede que no solo la obra de Miguel Gutiérrez resulta paradigmática para sus lectores, sino también su trayectoria vital, profundamente entramada en el devenir político y cultural del país. La lección que nos lega el autor de La violencia del tiempo discurre tanto por los fueros de la ética como de la estética.

Son pocas las vidas de los escritores que se presentan como un valor signo. Si hacemos un repaso de nuestra literatura última, la biografía de los autores suele ser irrelevante —esto incluso a pesar del apogeo de la denominada autoficción— y solo nos ocupa la calidad de su trabajo. Son pocos los que, aparte de su legado artístico, dejan en sus actos una interpelación que exige una reflexión profunda y sostenida para comprender con amplitud de miras aspectos dolorosos de nuestra realidad. Miguel Gutiérrez pertenece a esta estirpe de escritores. 

Por ello, los testimonios de este libro homenaje tratan abiertamente de su vida durante los ochenta cuando el país vivía el conflicto armado interno. Así tenemos noticia de la detención del novelista en 1985 a manos de la policía. Durante una semana o más estuvo sin ser ubicado y solo gracias a la intervención de Amnistía Internacional (que se comprometió en buscarlo luego de comprobar que el escritor no formaba parte de ningún grupo subversivo) pudo ser encontrado.  La muerte de su hijo Carlos Eduardo en la masacre de los penales en 1986 y también la posterior ejecución de su primera esposa Vilma Aguilar Fajardo, en 1992, luego del motín en el penal de Castro Castro, así como ciertas declaraciones que hiciera en su controvertido libro La generación del 50: un mundo dividido, nos exigen repensar con cuidado su vida.  La espiral de violencia que envolvió al país lo hizo una de sus víctimas. Parte de su itinerario vital nos devuelve a esa etapa de nuestra historia que no hemos sabido superar como colectividad.

La situación de Miguel Gutiérrez es semejante a la descrita por José Carlos Agüero en Los rendidos. Su caso es el de un novelista de izquierda que por su postura política y su parentesco con personas sindicadas de subversivas sufrió por largos años si no el silencio, sí la hostilización de ciertos grupos del circuito literario.  Esta actitud de estigmatización se ha transformado en los últimos años en un arma cotidiana ante la irrupción de la izquierda y de sectores populares de provincias en la política peruana. El terruqueo demuestra la nula disposición de una gran parte de nuestra población para el diálogo, pero sobre todo la persistencia de los grupos de poder por mantener su versión maniquea de la guerra interna en lugar de validar lo recopilado en el informe elaborado por la Comisión de Verdad y Reconciliación.   

A pesar del señalamiento y —en algunos casos— del ensañamiento, Miguel Gutiérrez no abdicó jamás de su postura de librepensador y de escritor. En este libro homenaje, los testimonios de Gabriel Ruiz Ortega y Julio Durán ilustran el rol docente que el autor de Celebración de la novela asumió con las nuevas camadas literarias. Su papel fue el de generoso lector en un medio donde leer críticamente a jóvenes escritores, reseñarlos o simplemente darle palabras de aliento u observaciones para la mejora de su escritura suelen ser la excepción a la regla. Quien opera de esta manera, sin interés escondido, lo hace sencillamente llevado por la convicción en el arte que cultiva, pero también por la fe en las nuevas generaciones y por un hondo sentido de compromiso.  

Y, justamente, ese sentido de compromiso es el que habita los testimonios acerca de la vida de Miguel Gutiérrez. Valientes confesiones de su hermana Socorro, de su esposa Mendis, de su hijo Dimitri y de sus amigos Aníbal Meza Borja y Antonio Rengifo, así como del poeta Roger Santiváñez y de los novelistas Gabriel Ruiz Ortega y Julio Durán. En cada página escrita por ellos brilla la honestidad al referir sucesos delicados y, en algunos casos, incluso incómodos para sí mismos. Esta forma de exponerse ante el lector hace valioso al libro.

Si en algo coinciden los testimonios es en señalar la independencia absoluta de Gutiérrez como artista.  En su trayectoria y en su obra —tal como lo señalan amigos y familiares, además de los estudios críticos de su narrativa— observamos a un escritor que jamás supeditó la literatura a fines políticos. Como recuerda Saúl Acevedo Raymundo, el novelista recibió el rechazo de los sectores radicales de la izquierda por haber reconocido el valor superlativo de la obra poética de Eielson “en desmedro” de los llamados poetas sociales. Al respecto, el libro reproduce unas cartas de Gutiérrez a Diego Trelles Paz, donde este sentido de independencia queda explicado con esa sencillez que caracteriza a los escritores que saben que la literatura, en cualquiera de sus formas —creación o crítica—, es un patrimonio universal y no el saber privilegiado de una élite.

La segunda parte de este libro recopila, sin duda, importantes estudios del rol intelectual de Gutiérrez así como de su obra. Entre ellas destaco la exégesis de Antonio Rengifo, Miguel Gutiérrez, literato Mariateguista, y la investigación Saúl Acevedo Raymundo, Miguel Gutiérrez y la generación del debate. Ambos escritos serán definitivamente materia de consulta obligatoria para los investigadores, tanto por la calidad de la escritura como por la rica información que contienen y que recrean el marco intelectual, literario y polémico en que se movió el autor de El mundo sin Xóchitl.  Asimismo, es rescatable el valor documental de «Crónica de mi relación con un autor y un libro: Miguel Gutiérrez y Poderes secretos», de Jorge A. Salcedo Chuquimantari. El autor esboza aquí un aspecto poco abordado: la relación del novelista con los circuitos intelectuales provincianos.

Menciones especiales tienen en este libro Ricardo González Vigil y Juan Manuel Chávez. Del primero rescatamos el recuento en orden cronológico de reseñas críticas a la obra de Miguel Gutiérrez. En ellas no solo apreciamos el mérito de la oportunidad, sino también la valentía para manifestarse en favor de La violencia del tiempo en una época convulsa de nuestra historia. El crítico revela al final la posibilidad que existió de publicar la novela en el extranjero a pocos meses de su salida de la imprenta, hecho que finalmente se frustró; al parecer —conjetura— «los brazos internacionales de la cofradía lo impidieron».  Por su parte, Juan Manuel Chávez, siguiendo una pauta literaria romántica, analiza las relaciones entre vida y obra del novelista como ejes de un proyecto existencial, el cual se refleja en el ensayo La novela y la vida.   

Entre las líneas de estudio tenemos dos que se enfocan en el aspecto formal literario: el primero, de Sigifredo Alberto Burneo Sánchez, está dedicado a las técnicas narrativas de Hombres de caminos; y el segundo, de Luis Morón, se centra en el análisis del espacio de El mundo sin Xóchitl. Del lado opuesto, la aproximación de Francisca Da Gama se orienta a examinar los aspectos ideológicos en Babel, el Paraíso. A estos investigadores se suman Alexis Iparraguirre, José García Cosavalente, Julián Pérez, Roque Carrión, Jhonatán Timaná, Anne Marie Hocquenghem y Miguel Arrivasplata Cabanillas.

A pesar del significativo número de estudios, debe acotarse que no todos presentan el mismo rigor crítico, requisito que debe tomarse en seria consideración para un libro de esta envergadura. No obstante, la publicación cumple con creces su función, principalmente por la parte de los testimonios y los notables estudios ya mencionados, además de los sólidos informes de Aníbal Meza Borja que aparecen en el prólogo y los anexos. Este libro es un gran aporte para el conocimiento no solo de un novelista, sino también de nuestra idiosincrasia social y cultural. Si luego de examinado los testimonios tuviéramos que comparar a Miguel Gutiérrez con una figura del pasado, su periplo vital, literario e ideológico solo admite parangón con la del aristócrata rebelde Manuel González Prada.  

 

 
 
 
©Basilio Ventura, 2022
 
 

Basilio Ventura (Lima-Perú, 1986)
Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y se licenció con una tesis sobre Clemente Palma. Ha publicado microrrelatos en la revista Plesiosaurio y ha quedado finalista en el V concurso de microrrelatos César Égido Serrano, de España. Actualmente colabora con la Bitácora de El Hablador con la columna Desde los extramuros, donde publica reseñas sobre libros de literatura.

 
 
 
 
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