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Federico
Andahazi
El
secreto de los flamencos
Editorial
Planeta |
La
historia del Thriller en la literatura ha tenido
un largo proceso: su origen se dio en las novelas policiales
de Dashiell Hammett y Raymond Chandler en los años
veinte, en Norteamérica; pasó luego por varias
evoluciones, como son el caso de las irónicas novelas
de Boris Vian, o los bestsellers de corte político
de John Le Carré. Posteriormente se cimentó
al molde de la novela histórica, dando lugar a magníficas
novelas como El nombre de la rosa de Umberto Eco
(1981), El Inocente de Ian McEwan (1990) y La
caverna de las ideas de José Carlos Somoza (2000).
Estas últimas novelas, sobre
todo, dan a conocer el auge que ha tomado el ahora denominado
Thriller Histórico, cuyos argumentos toman
el elemento principal de la novela policial, y las ambientan
en espacios disímiles en la historia. Así
vemos, por ejemplo, que Eco ubica una serie de asesinatos
en una abadía de la época medieval; McEwan
ambienta su historia en la Alemania de los años cincuenta,
y Somoza en el periodo griego de la escuela platoniana.
A
esta vertiente se suma la nueva novela de Federico Andahazi,
que anteriormente ya nos había entregado El Anatomista,
maravillosa novela de corte histórico y erótico.
Esta
vez Andahazi, con El secreto de los Flamencos, aborda
el Thriller ambientándolo en la época
del Renacimiento y entreteje el argumento tomando la lucha
de dos escuelas de arte como pretexto: Los Flamencos, conocedores
del misterio alquímico de los pigmentos (su principal
maestro es Greg Van Mander); y Los Florentinos, conocedores
del secreto matemático de la perspectiva, representado
por el maestro Francesco Monterga, quien sufrirá
la pérdida de su más preciado discípulo,
Pietro de la Chiesa, asesinado brutalmente.
El
porqué de esta extraña muerte será
el punto de inicio de la historia, que gira en torno a la
búsqueda del concepto de la verdad que esconde todo
arte, en este caso, la pintura. Es así como el autor
propone una visión de los fundamentos del arte, explicaciones
o definiciones que pueden ser atribuidas como hipótesis
o meros acercamientos a la verdad, como un discurso añadido
dentro de la historia. Los personajes, envueltos en su don
de creadores, también son definidos como seres que
sucumben a las pasiones humanas. La envidia, el amor, el
desenfreno y la lujuria, serán los principales elementos
que tiñan el carácter de cada uno.
Este
carácter será tan sólo una pista para
revelar el misterio de la muerte del joven artista, dando
lugar al despliegue del resto de los personajes que cumplirán
su rol relativo al desarrollo de la historia.
Dividido
en dos espacios (muy ajenos uno del otro: el de los Flamencos
y el de los Florentinos), la historia comenzará a
enlazar lugares y a sus habitantes, no con la noticia del
asesinato de Pietro de la Chiesa, sino con la misteriosa
presencia de Fátima, hermosa mujer, cuyo esposo,
Gilberto Guimaraes, acaudalado comerciante portugués,
buscará inmortalizar la belleza de su esposa empleando
la mejor técnica, a su parecer, de cada escuela.
Sólo una será quien logre semejante empresa.
Y es que con el apropiado uso de la descripción como
elemento determinante, se logra ese efecto que envuelve
a cada personaje en este caso la belleza de Fátima,
y a cada paisaje. Las situaciones de desventura en la que
estará envuelto cada uno de estos personajes, será
el efecto para mostrar aquellas pasiones que los encasillará
aún más en la desdicha. Ninguno sale victorioso.
A cada uno se le asigna una pérdida: Los valores,
la vida, el sentido, la sexualidad y hasta la identidad.
El
autor sabe hacer uso del elemento del suspense, apropiándose
de las situaciones, dirigiéndolas por vericuetos
donde el narrador sale siempre victorioso. Otro elemento
es el debido uso del deterioro humano, que produce en cada
personaje una deshumanización al punto de generarla
en una masa que obedece al desorden y al morbo. Este morbo
se expande en la historia de cada personaje al punto de
crear una atmósfera de sordidez moral. El asombro
que busca al revelar estos estados de sordidez, es el mayor
acierto que tiene la novela, la cual nos remite a varios
paisajes de la novela grotesca que proviene de la escuela
francesa de Émile Zola, y que repite espléndidamente
Patrick Suskind en su novela El Perfume. Es más,
un análisis más detallado, puede hallar en
ella elementos preponderantes que se han usado en El
secreto de los Flamencos. Situaciones de intertextualidad
podrían convencernos de que el estado de deterioro
humano se correspondería de una novela a otra. Paisajes
como el descubrimiento del goce falocéntrico que
Francesco Monterga disfruta en su discípulo Giovanni
Dinunzio, nos hace recordar los extraños momentos
de placer olfativo en el que sucumbía Jean Baptiste
Grenouille con cada una de sus víctimas. O el caso
del ajusticiamiento a Juan Díaz de Zorrilla, paradigma
que también proviene de Grenouille, cuyos procedimientos
de creación de una realidad semejante a la natural,
lo hace cometer actos deshumanos para obtener sus objetivos,
como el caso de las representaciones que se acercaban al
efecto de lo real: Elementos humanos reales para una representación
exacta. Su ajusticiamiento se asemeja al fin que somete
la vida de Grenouille, cuyo elemento de morbo rodea la detallada
descripción:
"Severo
Setimio se alejó unos pasos y observó una
distancia imparcial: hoces, guadañas, tridentes,
palas y puñetazos cayeron de una vez sobre su humanidad
yacente". (pág.172.
El secreto de los Flamencos)
"Y
por esto no tardaron en centellear los puñales,
que se clavaron y rasgaron, mientras hachas y machetes
caían con un silbido sobre sus articulaciones,
haciendo crujir los huesos". (pág.252.
El Perfume)
Se
ha mencionado ya la inclusión de hipótesis
y estudios que tratan de ofrecer elconcepto de lo real que
concierne al arte como discurso dentro de la historia. De
esta manera, el autor sustenta estos discursos mencionándolos
dentro del texto como función de verosimilitud dentro
de la ficción. Este elemento resulta preponderante
para darle un estilo historicista al texto. Es así
como se incluyen ciertos títulos que, dentro de la
historia ficcionalizada, ayudarían a Francesco Monterga
a fundamentar la solución al enigma del tratado que
le legó su maestro Cósimo de Verona: Diversarum
Artium Schedula (Tratado del Monje Eraclius), y que
sólo su falso discípulo, Huber Van der Hans,
logrará descifrar. Se mencionan también los
fragmentos de los libros de la orden de San Agustín,
cuyo anexo es titulado con el nombre de Coloribus et
Artibus, con subtítulo Secretus coloris in
status purus. Este término (Color en estado puro)
será la gran revelación que se apodere de
la historia y del misterio de todos incumbe a cada
uno de los personajes. Las deducciones filosóficas
que provienen del narrador serán tomadas de las lecturas
de Aristóteles, como se menciona en el discurso que
da explicación al enigma revelado en el momento climático
de la historia. Las definiciones que obedecen a los términos
de color y diafanidad, son tomados de los pasajes de De
Anima, De sensu et sensibili y De Coloribus:
"El color representa la frontera exacta entre lo perspicuo
(éter lumínico) y la materia" (Pág.163).
Como
vemos, El secreto de los Flamencos es una elaboración
narrativa completa en la cual no se deja ningún cabo
suelto. Lástima, sin embargo, que este intento de
explicación total muy lograda, por cierto
dé como consecuencia final que la historia se acelere,
dejando con esto la sensación de vacío que
bien podría haber sido cubierto por el detallismo
al que nos había acostumbrado su descripción
hasta entonces; arma de doble filo producida sólo
en el final abierto del que hace uso.
©
Omar Guerrero Alvarado 
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