En la vida nacional mexicana sólo se conocen, fuera de México y a través del noticiero internacional, los ecos de la turbulencia y las revoluciones. Lo que Octávio encuentra, sin embargo, no es solamente sangre y desorden, sino un movimiento de “consciência nacional e sentimento artístico”.

 

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Imágenes de México en los relatos de viajes de Rodrigo Octávio y Erico Veríssimo

por Elizabeth Rochadel Torresini

 

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Erico Veríssimo en México

Erico Veríssimo (1905-1975), reconocido por sus novelas, libros infantiles, libros de memorias y de viajes, empieza su carrera de escritor en la década de 1930 con la publicación del libro de cuentos Fantoches (1932). Escribe de continuo hasta los años setenta. Es autor de muchos éxitos literarios, de entre los cuales, Mirad los lirios del campo (1938), fue ampliamente divulgada en lengua portuguesa y traducida al español, inglés, alemán, francés; así como El tiempo y el viento (1949-1961), trilogía sobre dos familias brasileñas del sur y de la formación histórica del Río Grande del Sur.

Escritor consagrado por su producción, Veríssimo es también respetado por haber sido consejero editorial de la Librería y Editora Globo, una de las grandes industrias de libros de Brasil, y por la defensa equilibrada de las ideas de libertad. En 1941, viaja por primera vez a Estados Unidos y registra sus impresiones en la obra Gato negro en campo de nieve (1941). Tras dos años, es invitado por el Departamento de Estado y realiza una serie de conferencias en la Universidad de California (Berkeley) sobre Brasil. En consecuencia, vive dos años con su familia en Estados Unidos. Al volver, escribe el segundo libro de viajes, El regreso del gato negro (1946).

En 1952, siendo escritor famoso, Erico acepta la invitación para dirigir el Departamento de Asuntos Culturales de la Unión Panamericana, con sede en Washington. En 1953, a los cuarenta y siete años de edad, se hizo cargo de las tareas del departamento. Sobre esa experiencia, comenta:

(...) Necesité de un cierto tiempo para acostumbrarme a la idea de que aquellas salas estaban pobladas de competentes especialistas en Educación, Literatura, Filosofía, Ciencias Sociales, Biblioteconomía, Bibliografía, Música y Artes Visuales. De entre los ochenta y pocos funcionarios de aquel departamento, había un profesor de Filosofía y un físico de renombre, ambos argentinos, un antropólogo español, un novelista mejicano, un crítico de arte cubano y un musicólogo y director de orquesta colombiano, además de varios americanos —incluso un Harvard man—, teniendo algunos de ellos títulos de doctores en Filosofía. Y toda esa gente estaba bajo las órdenes de un sujeto que ni siquiera había concluido la escuela secundaria del Colegio Crucero del Sur [en Porto Alegre].” . (9)

Erico Veríssimo permanece en Estados Unidos hasta 1956. En su regreso a Brasil, escribe y publica México: Historia de un viaje (10) cuyo lanzamiento, en Porto Alegre, ocurre en octubre de 1957.

Trabajando arduamente en el Departamento de Asuntos Culturales, Erico viaja por muchos países de América, haciendo conferencias, participando en congresos, mesas redondas y seminarios. En 1954, surge la oportunidad de concretizar su sueño de viaje: conocer México. Con Mafalda, su esposa, toma un tren en dirección a Los Ángeles, hace el discurso inaugural de una mesa redonda en la Universidad de California y, después, alcanza Texas rumbo a México. Al cruzar el Chihuahua en el tren Juventino Rosas, entra en contacto con el contraste entre el mundo norteamericano, en que vive, y el mundo mexicano que irá a conocer.

Agora me branqueja na mente o monumento a Lincoln, que logo desaparece para dar lugar a algumas faces americanas. Como é possível —pergunto a mim mesmo— existirem tão perto um do outro dois países tão diferentes como o México e os Estados Unidos? Até que ponto a influência americana estará modificando o caráter e os costumes mexicanos? É o que espero verificar nessa viagem (11)

Durante el viaje, se acostumbra al calor mexicano, al silencio del pueblo y observa el paisaje. Su tren se descarrila, obligándolos a convivir con el drama de los heridos y con la falta de recursos para la atención a los pasajeros. Erico observa la actitud de reserva del mexicano delante de lo casi trágico, y concluye: “A realidade está aqui. Salta-me na cara. Aos poucos aprendo que não há país mais substancial que o México, onde todas as coisas são duma maneira intensa, sem meios rodeios”. (12)

Tras el largo y agotador viaje, Erico arriba a la Ciudad de México, “cuatrocientos y treinta y cinco años después de Hernán Cortés”. En 1953, la población de la capital suma aproximadamente tres millones de personas, en contraste con los quinientos mil habitantes del inicio del siglo. Muchas son las indagaciones de Erico Veríssimo acerca de los misterios de esta ciudad:

Por que terá esta cidade uma tão grandiosa personalidade? Que é que a torna tão diferente de todas as outras? De onde virá a aura de drama que a envolve? Creio que são vários os fatores, muitas as tintas que, combinadas, produzem —apesar de todo o sol— esse tom escuro, ominoso que nos dá a sensação de que algo de trágico está sempre por acontecer —um assassínio, um terremoto, uma revolução... em primeiro lugar não devemos esquecer que esta metrópole foi erguida sobre o cadáver da Tenochtitlán assassinada por Cortéz e seus soldados. (13)

El mundo perdido de Tenochtitlán, los volcanes cercando el paisaje, la posibilidad de temblores de tierra, la circunstancia de ser una ciudad montañosa sobre un lago drenado, dice Erico, forman un conjunto de elementos que explican la sensación del desastre inminente. Y añade: “E como se tudo isso não bastasse para tornar a capital do México uma cidade única, oferece-nos ela ainda a peculiaridade de trazer a marca de cinco culturas diferentes”. (14) La cultura de las poblaciones precolombinas, los españoles, los austríacos y su emperador Maximiliano, así como los franceses, forma la autenticidad del mundo mexicano. Erico vuelve a sus impresiones:

Já falei páginas atrás, nesse estado de espírito que produz a capital do México no visitante: a impressão de desastre eminente ou pelo menos de que algo de anormal vai acontecer no minuto seguinte. Paralelamente a esse mal-estar —não de todo desagradável, confesso— sinto uma espécie de cordial irritação ante esta cidade insubmissa que não se deixa classificar, que repele todos os adjetivos que lhe ofereço, apresentando-se-nos ora moderna ora antiga; agora encantadora, logo depois sinistra; aqui bela e logo ali adiante feia... Afinal de contas, em que ficamos? Não ficamos. O melhor é caminhar, beber o México, absorver o México, pelos olhos, pelos poros, no ar que respiramos, nas vozes que ouvimos, nos cheiros que nos entram pelas narinas —gasolina queimada, pó de asfalto, tortilla, frituras, fragrância de flores e ervas... (15)

Al caminar por el centro de la ciudad, Veríssimo se encanta con el Zócalo, con la Catedral y con el Palacio Nacional. De la misma forma, admira el Paseo de La Reforma, el castillo de Chapultepec, el Palacio de Bellas Artes, la Ciudad Universitaria y el Pedregal. Deslumbrado con todo lo que ve y con la pluralidad de las imágenes, nos revela la riqueza del entrelazamiento de una ciudad que es, al mismo tiempo, colonial, típica del siglo XIX, y moderna.

Multitud mexicana y ciudades desiertas norteamericanas

Además del aspecto cultural y físico, la Ciudad de México llama la atención de Erico Veríssimo por la presencia del pueblo en las calles. El pueblo, afirma, siempre fue una “espécie de figura de retórica”. Y añade: “Ouvi demagogos pronunciá-la em praça pública milhares de vezes; outros tantos milhares li essa palavra em artigos, poemas e novelas. Nunca tinha visto o Povo. Como ele era? Onde estava?” En México, sin embargo, su curiosidad se satisfizo. Erico encuentra respuesta y la “palavra povo ganha corpo, carne, sangue, em resumo: expressão humana”. El pueblo está en las calles, se mueve en todas las ciudades. Él se mezcla entre la multitud mexicana y dice: “Vejo o povo nestas ruas, acotovelo-me com ele, sinto-lhe o cheiro, ouço-lhe a voz. E ele me encanta, me assusta, me irrita, me fascina. Tem milhares de faces e é capaz de todas as misérias, de todas as covardias, de todas as grandezas, de todas as coragens”. (16)

La consecuencia de su descubrimiento es la comparación con Estados Unidos. El ambiente de las calles, el pueblo circulando, hace a México diferente, afirma Erico Veríssimo. En Estados Unidos, país de clase media, casi no se ve el pueblo, pero

(...) indivíduos que acidentalmente se cruzam ou se reúnem em grupos disciplinados ao redor de mesas para, membros do mesmo clube, comer, ouvir, e pronunciar discursos, lançar campanhas; (...) E por se tratar sempre de reuniões de indivíduos geralmente bem vestidos e bem-educados, com reflexos condicionados mais numerosos que os dos latinos, essas multidões norte-americanos nunca merecem, pelo menos no meu dicionário particular, o nome coletivo de Povo. Povo é o mexicano. (17)

La comparación que Erico Veríssimo hace entre Estados Unidos y México deriva en un interesante esquema de análisis de estas dos sociedades. Él añade otros elementos de comparación: “O americano do norte apenas usa as suas ruas para nelas caminhar ou passar de automóvel quando vai às compras ou quando se dirige para o lugar onde trabalha ou volta dele para casa”. (18)

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Notas bibliográficas

(9) Erico Veríssimo. Solo de Clarineta; memórias. Porto Alegre: Globo, 1982. Sobre la vida escolar de Erico Verissimo, se sabe que él estudiaba en Porto Alegre cuando regresó en 1922, por razones familiares, a su ciudad natal. No volvió a la escuela como alumno regular.

(10) Erico Verissimo. México: História duma Viagem. Porto Alegre: Globo, 1957.

(11) Ibíd., 22

(12) Ibíd., 32

(13) Ibíd., 42

(14) Id.

(15) Ibíd., 49

(16) Ibíd., 63.

(17) Ibíd., 64. La comparación de Erico Veríssimo guarda mucha semejanza, en términos generales, con el análisis del antropólogo brasileño Roberto da Matta sobre las posiciones sociales reales del Brasil, en que predominan las experiencias de ser individuo o persona. Roberto da Matta: “Você Sabe com Quem Você Está Falando? Um Ensaio sobre a Distinção entre Indivíduo e Pessoa no Brasil”. En: Carnavais, Malandros e Heróis. Para uma Sociologia do Dilema Brasileiro. Río de Janeiro: Zahar, 1979. O que Faz o brasil, Brasil. Río de Janeiro: Rocco, 1986.

(18) Ibíd., 64.

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